CAPÍTULO 1
"La ciudad de Seul a presentado casos de un nuevo virus,
este ocasiona que la persona pierda la conciencia total según informes médicos,
los síntomas son fiebre alta, tos, vómito, pupilas rojas.
Si usted presenta alguno de estos síntomas tiene que acudir a su
centro de salud más cerc..."
-Apaga eso. - Dijo el pelinegro, dándole un sorbo a su bebida. - Suficiente tengo con los problemas en el trabajo como para también estarme preocupando de un nuevo virus, ya no saben que inventar.- hablo fastidiado.
-No es culpa de Seul que estés a un pelo de perder el trabajo - Le contestó burlonamente el moreno apagando la radio del automóvil observando como su amigo bufo molesto mirando por la ventana.
-Yo no sabía que el idiota estaba saliendo con la perra de la discoteca. - Dijo, dándole una mordida a su hamburguesa intentando que el mal genio se le fuera.
- Te creo, no serias tan idiota como para jugarte el trabajo solo por un acoston.
-¡Maldito imbesil!, yo tengo que estar preocupado mientras él se debe estar riendo a mis espaldas a diestra y siniestra.
-Ya calmate, de nada te sirve estar tan alterado, ya pasó, solo te queda esperar.
-No es justo, el fue el que dio el primer golpe, ¿Por qué demonios soy yo él que va ser posiblemente despedido? - cuestionó, aún más enojado.
-Será porque no sólo golpeaste a un simple policía, si no que era el hijo de un comandante?
-¡Maldición!, juro que si me despiden, no sólo le dejaré el otro ojo morado, juro mandarlo al hospital con posibilidades de la morgue.
-O sea que a parte de quedarte sin trabajo, también planeas pasar unos meses o años en prisión. - Dijo el pelinegro sonriendo ante las ocurrencias de su compañero.
- No sabía que el imbesil hijito de papá estaba pretendiendo a esa perra, nisiquiera eran novios y solo fue una noche, ¿por que tanto escándalo por un acostó?
-Será porque al imbesil hijito de papá como le dices, en todo el tiempo que lleva tratándola, no le dio ni siquiera un beso en la mejilla y contigo hasta se acostó y en una sola noche.
-¿Qué culpa tengo yo de que el hijo de perra se cargue una cara como esa y la chica sea mas fácil que la tabla del cero? Sus padres debieron cometer pecados demasiado grandes para que les saliera un hijo tan feo y sin gracia.
NamJoon ya no aguanto la risa y empezó a reír sin ganas de detenerse. - Perdon - Fue lo que dijo luego de ver la cara de pocos amigos que su amigo le estaba dando.
-Ash, cambiemos de tema, si seguimos hablando de ese imbesil, temo que empezaré a planear su muerte. - Inhalando y exhalando para calmarse y que se le intente olvidar el tema. - ¿Cómo están las cosas en casa?
NamJoon dejó de reír y puso una cara seria. y medio entristecida - Que te digo, volvimos a pelear, se está volviendo una maldita rutina ¿Sabes?
-Aún no entiendo porque sigues viviendo con ella.
-Es mi esposa, Haein, no puedo simplemente dejarla.
-Claro que puedes, no tienes porque aguantar sus insultos y cambios de humor cada que respires cerca de ella.
-No entiendo, en que momento cambió tanto, era tan gentil, amable, todo lo contrario a lo que es ahora la desconozco completamente.
-Las mujeres están locas NamJoon.
-Siento que en vez de uno, tengo dos adolescentes en casa. - Hablo, negando con la cabeza. - Siento... Siento que me esta engañando.
-¡Qué! - exclamó su compañero, cambiando su expresión completamente. - No lo se, tal vez son cosas mias y todo está en mi cabeza pero-
A todas las unidades prepárense para persecución a alta velocidad
en la carretera kilómetro 8 hacia el oriente, necesitamos refuerzos.
-Ya se con quienes desquitarme, apresuremonos. - Dijo Haein, votando las bebidas y envolturas de comida.
-En marcha.- Sin más NamJoon arrancó el auto.
Son tres sospechosos,
dispararon a los policía y un oficial esta herido, se dirigen hacia el bosque.
NamJoon y Haein bajaron del automóvil, atrás de ellos se encontraban otras dos patrullas, los policías se ponían en posición mientras NamJoon y Haein ponían pinchos en la avenida para evitar que el auto pueda escapar.
-Maldición ahí viene, traes puesto tu chaleco ¿verdad? - Preguntó NamJoon.
-Si, ¿Y tu?- Pregunto el pelinegro.
-El chaleco que tu traes. - Apuntó. - Es el mio idiota. - contestó después de ver la cara de pocos amigos que le lanzó Haein. -Así que más te vale cubrirme las espaldas.
No había tiempo para hablar, debían actuar ya que el peligro se acercaba.
-Preparence. - El Land Rover venía a una alta velocidad, el conductor tardó en darse cuenta de los pinchos de la avenida, el auto volcó, tras el suceso los cuatro hombres salieron arrastrándose y malheridos, empezaron a disparar sin detenerse.
Todos los policías se cubrieron tras los autos y también empezaron a disparar. - Haein, ¿A dónde vas?, ¡Vuelve! - Grito NamJoon sin dejar de disparar al ver a su amigo caminar hacia su patrulla.
-Me quedé sin municiones, maldición ¿¡Dónde están las municiones!?. - Grito, al ver que en su patrulla no se encontraba las balas que tendrían que estar ahí.
-Maldita sea, quedate ahí y cubrete idiota o te llegará una bala. - después de unos minutos los cuatro hombres cayeron al suelo, luego de que las balas les llegarán.
NamJoon por fin pudo respirar y fue directo a ver como estaba Haein, lo vio en la parte trasera del auto hechado, importandole poco lo que sucedía ahí afuera.
-Dime que al menos le diste a uno - Habló su amigo, sentándose para ver mejor al más alto.
-Le di a dos - Contestó sin emoción, se acercó a la parte delantera del coche, sacó una pequeña caja de cigarrillos y se lo lanzó a Haein. - ¿Es eso lo que estabas buscando?
Haein agarro la caja y la abrió, dentro de esta estaban las balas que buscaba minutos antes - ¿Por qué demonios las balas están dentro de esta caja?
- No lo se, tal vez porque un idiota empezó a jugar con las balas y quería ver cuantas cabían en una cajetilla de cigarros. - Respondió irónico y negando con la cabeza.
-Mierda, lo había olvidado. - Susurro.
-Bien el espectáculo ya acabó caballeros, revisemos lo poco que queda del vehículo, esperemos a que los demás venga y cada uno a su casa. - Dijo el moreno avanzando hacia el vehículo.
- ¿Creen que la prensa venga y nos entreviste?, ¡podríamos aparecer en televisión nacional! - Habló emocionado uno de los policías de la otra patrulla.
NamJoon y el resto del equipo se acercaban al vehículo sin preocupación alguna sin percatarse que un quinto estaba saliendo del vehículo.
-Quisiera estar tan emocionado como tu Roy, pero lo último que quiero son cinco minutos de fama y yo me largo ni bien el equipo haga acto de pres- NamJoon no termino de hablar cuando el sonido de un disparo fue lo que se escucho.
-¡NAMJOON! - Grito Haein al ver a su amigo caer en medio del césped, no tardó en disparar y darle al tipo, corrió hacia su amigo y vio a NamJoon intentando respirar, la sangre salía y NamJoon estaba bañado en ella. - ¡No, no, no, no, no¡, ¡LE DIERON, LEE, LLAMA A EMERGENCIAS Y DILES QUE LE DIERON A UN POLICIA. - Namjoon pudo notar la desesperación y el terrorr en su voz. - NamJoon resiste.
NamJoon intentaba mantenerse consiente pero empezó a perder la consciencia, perdía demasiada sangre y su visión empezó a ponerse borrosa.
-Respira NamJoon, ya viene la ambulancia, resiste amigo.
El pelinegro solo podía escuchar la voz de su amigo, intentaba respirar pero le era imposible - Cu-cuida a mi- herma-hermano y a... A mi -NamJoon perdió la consciencia, lo último que vio fue a Haein sacándole el chaleco y haciendo presión en su herida.
-Mira lo que te traje - dijo mostrándole el ramo de flores que había comprado - Nuestros compañeros quisieron comprarte esto, ¿no es lindo? - Preguntó sin resibir una respuesta.
- Quisieron qué yo te lo trajera... El trabajo no es lo mismo sin ti... Siempre terminó diciendo lo mismo cuando estoy aquí. - El hombre bajo la cabeza suspirando con pesadez. - Por favor despierta.
NamJoon lo escuchaba entre sueños no podía responderle, quería hacerlo pero no sabía cómo salir de ese sueño profundo.
-Esas flores, parece que las enfermeras lo cortaron del jardín y te lo dieron. - hablo con la voz ronca pero intentando sonar un tono burlon - ¿Estas seguro de que las compraste y no te agarraste el dinero? - Dijo riendo y arrepintiendose de haberlo hecho en el momento en que sintió una punzada en la parte izquierda de su abdomen y la garganta seca provocando que empezará a estornudar profundizando las punzadas.
-Haein. -Habló con voz baja esperando una respuesta, NamJoon busco a su amigo por toda la habitación - ¡Haein! - dijo un poco más fuerte, pensando que este estaba en el baño - ¿Dónde te metiste? - Al voltear NamJoon vio el ramo de flores que Haein y el equipo habían comprando pero... Estaban marchitas, con las pocas fuerzas que tenía NamJoon intento sentarse, pero la herida lo punzaba al más mínimo movimiento.
- ¡ENFERMERA! - Tocó el botón de emergencias para que alguien del personas medíco viniera auxiliarlo. - ALGUIEN ¡AYUDA, POR FAVOR!... ¡ENFERMERA!
Nadie, parecía que no había nadie en ese hospital. NamJoon estaba confundido, juraría que hace nada tenía a Haein contándole sobre la procedencia de las flores. ¿Dónde estaban, Haein, el personal médico, su esposa, su hermano? No había nadie en ese lugar.
NamJoon se levantó decidido a salir y ver que pasaba allá afuera, al abrir la puerta vio que está estaba trancada con una soga... NamJoon reconocería ese nudo en cualquier lado, era uno de los nudos que Haein sabía hacer, la soga estaba un poco mal hecha, como si la persona estuviera apurada y lo halla hecho rápido, pero aún así lo suficientemente bien hecha para que los demás tardaran en desacerla, el espacio era lo suficiente para que el pelinegro pueda sacar una de sus manos y deshacer el nudo, cuando por fin pudo deshacerlo y abrir la puerta, lo primero que vio fue una camilla que estaba apoyada hacia la puerta, impidiendo su paso entre la habitación y la salida.
El pelinegro movio la camilla y empezó a caminar hacia la salida pero mediante avanzaba vio manchas de sangre no sólo en el piso, si no que también en las paredes, las cosas tiradas de un lado a otro, la luz del hospital estaba parpadeando.
NamJoon no entendía que demonios estaba pasado, ¿por qué todo dentro del hospital estaba tirado y lleno se sangre?, ¿Por qué había disparos en las paredes?, al doblar hacia el pasillo izquierdo lo que NamJoon vio lo dejó en shock, había cuerpos de un... ¿Niño? Al lado de este había una mujer, lo que le dejó en shock no fueron los cuerpos, si no la forma que estos tenían, la cara del pequeño estaba llena de sangre, totalmente destrozada y el pelinegro juraría que podía ver los huesos de este, y el de la mujer fue aún peor, era una extranjera de unos ¿27 años? No estaba seguro ni le importaba, el cuerpo de la mujer estaba abierto, las tripas salidas y de la cintura para abajo no había nada de carne, solo los huesos y un montón de sangre.
Sintió su estómago retorcerse y las ganas de vomitar lo invadieron.
Cuando NamJoon salió del shock corrio hacia el lado opuesto, y lo que vio fue cuerpos de doctores, enfermeros y pacientes, todos con múltiples disparos, la mayoría en la cabeza y al elevar la mirada vio una puerta que decía "No entrar hay muertos", NamJoon pensó que era la morgue del hospital, lo raro fue que la puerta se movía y se escuchaban cruñidos y golpes débiles.
Se acercó con cautela con la intensión de abrir esa puerta y verificar lo que había dentro, pero casi suelta un grito de espanto al ver un par de manos salir entre el pequeño espacio que la puerta tenía, su rostro palidecio aún más.
NamJoon ni siquiera lo pensó dos veces y entró a la primera puerta que vio, estaba asustado, en shock, su cabeza no procesaba todo lo que acababa de ver, todo eso parecía ser sacado de una maldita película de terror...
De todas formas NamJoon no se iba a quedar viendo que eran esas cosas, busco algo con lo que pudiera defenderse, un bisturí, un cuchillo, una nabaja, cualquier cosa filosa o que tenga punta, en el mejor de los casos un arma, pero dudaba encontrar una en un hospital, pero no encontró nada más que una linterna, una galleta y muchos dulces, al parecer era el consultorio de pediatría.
Despues de haberse comido la galleta y uno que otro dulce, decidió salir del consultorio con dirección a la salida, pero al caminar hacia esta escucho ruidos, eran los mismos ruidos que había escuchado en la puerta que estaba cerrada. NamJoon retrocedió lentamente, buscando algún lugar donde esconderse pero chocó con una puerta la cual decía "Solo personal autorizado" sin pensarlo entró en ella pero todo estaba oscuro, no había ni una sola ventana, el pelinegro encendió la linterna y empezó a bajar las escaleras, al parecer era la salida y entrada de las ambulancias, habían dos ambulancia mal estacionadas.
Al salir lo primero que vio fueron cuerpos a montones, era el patio tracero del hospital en el cual se encontraba cuerpos cubiertos por sabanas, al mirar hacia su alrededor su vista chocó con la palabra "Morgue".
-Entonces ¿que área era lo que vi allá arriba?, ¿Qué es todo esto? - Murmuró, apretando un poco más su herida que empezá a doler.
NamJoon salió sin más del hospital, con el cuerpo débil y con la cabeza hecha un caos, con miles de preguntas y ninguna respuesta, lo único que quería era llegar a casa y ver a su familia, necesitaba saber que ellos estaban bien.
Las calles estaban desoladas, el pelinegro no sabía por cuánto tiempo había caminado, parecía una ciudad fantasma, NamJoon no tenía fuerzas para seguir caminando, cayó al suelo intentando respirar lo mejor que podía, sentía punzadas provenientes de su herida y la cabeza le estaba empezando a dar vueltas.
Tal vez por su sobre fuerzo o porque hace días que su cuerpo no recibía nutrientes y estaba a nada del colapso.
A lo lejos vio un parque con una pequeña plaza, NamJoon lo reconoció, no estaba tan lejos de casa, el parque se encontraba a sólo una seis calles de su casa cerca de la plaza vio una bicicleta, con un último esfuerzo se levantó del piso y fue hasta ella, agarro la bicicleta y cerca de esta había un esqueleto partió por la mitad, no le dio importancia y cuando estuvo a punto de subir y dar marcha a su hogar, el esqueleto se volteo y empezó hacer los mismos ruidos que había escuchado en el hospital, el pelinegro cayó de la bicicleta totalmente congelado, el esqueleto empezó a arrastrarse tratando de alcanzarlo, NamJoon se arrastró por el cesped intentando alejarse, se levantó de golpe importandole poco la herida, se subió a la bicicleta y salió de ese lugar lo más rápido que pudo.
En el camino vio que las ventanas de los edificios estaban rotas, había manchas de sangre en el piso y muchas cosas tiradas por las calles, palos, bolsas de compras, carteras, celulares, objetos punteagudos y un sin fin mas.
~¿Qué clase de película de terror es todo esto?~
Entro a la casa y empezó a llamar a su esposa y hermano - ¡Jisoo!... ¡Jungkook! - recorrió toda la casa, vio que todo estaba destrozado, no había ropa, ni maletas, en ninguna de las habitaciones, los ahorros no estaban y no había ni un maldito fantasma.
Siguio llamando, pero no había respuesta - ¡Por favor!, alguien. - Estaba desesperado. - ¿¡Esto es real!?, ¡Por favor si esto es una pesadilla... Tengo que despertar! - empezó a llorar y a golpearse la cabeza con las manos intentando despertar de ese sueño perturbador.
Salió de su casa sin rumbo alguno hasta que ya no pudo y volvió a caer al piso, estaba desconcertado, sabía que en cualquier momento se desmayaria, la cabeza le empezó a dar vueltas; a lo lejos vio a un hombre caminando hacia él, no podía verle la cara debido a los rayos del sol.
- Señor... - Susurro, levantando la mano para que el "hombre" lo viera, sin darse cuenta que tras el alguien se acercaba con una pala, el moreno escucho pasos tras de él, NamJoon volteo y lo primero que vio fue como una pala iba directo a su rostro, el golpe fue tan fuerte que mandó a NamJoon al suelo.
-¡PAPÁ! - Grito el chico, asustado sosteniendo la pala lo más fuerte que podía.
-Jungkook... Te encontré - Susurro, pero lo suficientemente alto para que el otro lo escuchara. El chico lo veía asustado con terror y algo desconcertado, no dejó de apuntarlo con la pala, parecía buscar a alguien con la mirada, NamJoon volteo el rostro pensando que aquel "hombre" que había visto anteriormente era la persona que llamaba el chico, pero de la nada salió otro hombre y le disparo en la cabeza a la "persona" que ya no estaba tan lejos de ellos. El cuerpo cayo en seco y el hombre corrió hacia el muchacho que aún lo veía asustado.
-¿¡Te dijo algo!? - Preguntó el hombre.
-Me llamó Jungkook - Respondió, poniéndose detrás del hombre sujetando fuertemente la pala.
-Sabes que ellos no hablan. - dijo, dirijiendo su mirada al pelinegro. - Muchacho, ¿para que son esas vendas?
-¿Q-Qué? - Respondió, ya sin fuerzas y a nada de perder la conciencia. Lo último que escucho fue.
-Dímelo... O tendré que matarte. - El hombre lo estaba apuntando y a la vez quitándole el seguro al arma.
Namjoon intentó hablar pero ya no pudo hacer nada, su cuerpo dolía y el mareo en su cabeza solo empeoró, cayó inconsciente en cuestión de segundos.