Capitulo 1
El calor que sentía estaba asfixiandolo, Doyoung ni siquiera había abierto los ojos pero se sentía bastante acalorado y pegajoso.
Se removió en su lugar, intentando estirar sus extremidades pero un gemido le fue arrebatado cuando el simple movimiento hizo que algo se presionara en su próstata.
Específicamente el miembro de Johnny. Había olvidado por completo que se habían dormido en aquella posición, con el alfa aún dentro de él, bastante cansados para esperar que el nudo se desvaneciera. Si bien no le disgustaba despertar de aquella manera, tenía que orinar, y por muy agradable que sonara un mañanero, su vejiga no estaba tan de acuerdo. Soltó un suave suspiro y se movió despacio, logrando que el miembro del alfa lo dejara y terminó de desenredarse de sus brazos. Con el tiempo justo y medido para salir corriendo al sanitario.
Una vez que su cuerpo estuvo en calma, volvió a suspirar cubriendose con la bata blanca de baño que colgaba tras la puerta, era suave y cómoda, con el logo del hotel bordado en un costado.
Tomó el pequeño bolso que había dejado la noche anterior sobre el lavabo y sacó pasta de dientes y cepillo, sabiendo que tendría que comenzar el día.
Tan solo voltear al espejo le sacó un jadeo, la bata que anteriormente se había puesto, no iba del todo cerrada, permitiéndole verse a si mismo con el cuello y torso descubiertos, pero la manta de mordidas y rojos que le cubría toda la piel era hasta obsena. Johnny había dejado bastantes marcas. Ni siquiera quería mirarse los muslos.
Y aquello tampoco le disgustaba, pero, por dios. Era el ensayo de la boda de su tía, todos los omegas debían portar ropa olgada como parte de la tradición, aún si solo era un simple ensayo.
Ojalá Sooyoung llevase algo de maquillaje porque si bien su piel podía regenerarse y quedaría limpió para el anochecer, tendrían un ensayo en menos de una hora. Terminó de lavarse los dientes y ducharse rápidamente, salió a a la habitación de nuevo y no le sorprendió ver a Johnny aún dormido y desparpajado en toda la cama, ese alfa tonto siempre había sido de sueño pesado, desde que eran niños Doyoung batallaba con despertarlo.
Buscó ropa en su propia maleta y suspirando porque todo lo que llevaba no tapaba más allá de sus clavículas, optó por apresurarse a visitar a su hermana algunas habitaciones más allá.
Era la boda de la tercera tía en fila, una alfa imponente pero amable, y la abuela como buena señora de tradiciones, había convencido a toda la familia de llevar a cabo el evento en uno de los hoteles de la familia. Hyoyeon estaba feliz de cualquier manera, su tía planeaba hacerlo de esa forma aún si la abuela no daba la opción. Y es que hasta a él le causaba ilusión cuando había boda en la familia, especialmente porque sus recintos eran hoteles costeros.
La abuela Kim había conseguido un gran imperior con esfuerzo y sudor desde joven, valiendo totalmente la pena cuando toda una cadena de hoteles resort se extendían por las costas del país y extranjeros. Hoteles elegantes y de ensueño. Todos gigantes y llenos de naturaleza que parecían nacidos de la misma madre Tierra.
Si alguna vez Doyoung llegaba a contraer matrimonio, definitivamente querría que la abuela orquestase el evento.
Pero de eso se preocuparía en otro momento, lo importante ahora era hallar a su hermana para que arreglará el problema de su piel.
Y se estaba volviendo más complicado cuando, dejando a Johnny en la habitación, seguro de que no despertaría hasta una o dos horas y buscando a su hermana en la habitación contigua sin éxito, el pánico lo invadió al percatarse que tendría que buscarla por todo el lugar, con el cuello descubierto y la muy grande probabilidad de encontrarse a montones de sus familiares en el transcurso.
No podía volver y ponerse algo a modo de bufanda, estaban en la costa, con cientos de grados de calor, la simple playera de cuello circular que portaba ya lo estaba acalorando.
¿Tal vez ponerse a llorar?
O dejar a Johnny sin sexo y no hablarle hasta dentro de cinco años, o tal vez diez, después de todo fue el alfa el que ignoro olímpicamente sus suplicios de no dejar marcas hasta que la boda fuera un éxito ¿era tan difícil esperar tres días?
Refunfuñando consigo mismo y maldiciendo al alfa dormido, buscó el contacto de su hermana en el teléfono, al menos saber dónde estaba exactamente le daría atajos.
—¿Dónde estás? —Preguntó ni bien fue contestada su llamada.
—Oh, buenos días, yo amanecí muy bien, gracias por preguntar, ¿Y tú, hermanito? —La voz suave de la chica alfa le respondió juguetona.
—Buenos días Soo —Rodó los ojos, recargando la frente sobre el ventanal del pasillo, observando la bonita vista del mar frente a él. —Y no muy bien como quisiera, ¿Dónde estás?
—¿No muy bien? Yo apostaría que los ruidos de anoche opinan lo contrario —Soltó una risita. —De hecho, le pediré a la abuela que nos cambie de habitación, no pienso soportarte a ti y a tu alfa salvaje otra noche más. —Dijo, contundente. El ruido de fondo de trastes y gente hablando le daba un leve indicio a Doyoung de dónde estaba la chica.
—Johnny no es mi alfa. —Repitió, como lo había hecho en los últimos diez años de su vida. —Y no somos tan ruidosos, no exageres.
—Lo que digas, niño. —Doyoung podía verla rodando los ojos. —Estoy en la cafetería, ¿que necesitas de mi? —Por fin respondió.
—Tus habilidades y tu maquillaje ¿Crees que puedas venir? Estoy en el pasillo. —Suplicó, volviendo su voz más suave, como sabía que sería irresistible para su hermana alfa. Tomando la oportunidad de evitar a la mayor gente posible.
—Ugh como te odio. Iré. —Respondió. Y antes de que Doyoung pudiera hablar de nuevo, ella lo hizo. —Si, sí. ¿Qué te llevo?
—Te amo. Algunos panecillos, por favor ¿Habrá limonada? —Pidió.
—Yo me encargo, estaré en cinco minutos, gran tonto. —Pese al mote, el tono de la chica iba lleno de cariño. Después de todo, ser el hermano menor le daba ciertas ventajas.
Colgó el teléfono y lo guardó en su bolsillo. Decidió que podría ir a despertar a Johnny en el tiempo que su hermana volvía a subir. Regresó sobre sus pasos por el pasillo blanco y abrió la puerta de su habitación. Johnny seguía tirado en la cama, sobre su estómago y abarcando de lado a lado con los brazos, con solo la sábana cubriendo su desnudo cuerpo, como si no hubiera dormido en días.
Sonrió de lado y cerrando la puerta, caminó despacio. Terminando los pasos en un pequeño salto sobre la espalda del alfa. Aquello pareció funcionar cuando un gruñido se originó en el pecho del castaño. Doyoung sonrió más grande y comenzó a moverse, hasta estar completamente sobre el otro chico y mordió sobre su hombro, en venganza.
—Duele. —Murmuró con voz ronca y gruesa. Doyoung ni se inmutó, mordiendo más fuerte, lo suficiente para dejar marcas sin perforar la piel. —Doyoung. —Volvió a gruñir, haciendo una pobre advertencia.
El nombrado comenzó a reír sin poder evitarlo, adoraba molestar al castaño. Se movió apenas para morder el hombro contrario. Ni siquiera pudo parpadear cuando el cuerpo debajo de él comenzó a removerse hasta conseguir invertir posiciones, con un Johnny recién despierto, acoplando sus ojos a la luz del día, pero logrando verlo con el reto en las pupilas.
—Así que vamos a morder ¿Eh? —La voz ronca le provocó un escalofrío que alcanzó a disimular y en cambio le devolvió la mirada afilada.
—No, tú no, suficiente el caos que has hecho. Esa era mi venganza —Susurró de regreso. Ladeando su cabeza para exponer su cuello, mostrando el lienzo de mordidas, brotes rojos y morados regados por todo su cuello, hombros y clavículas.
—Muy bonito. —Apreció Johnny, inclinándose sobre el cuello del omega, dejando un suave y casto beso sobre una de las tantas marcas.
—Eres un bruto ¿Sabías? —Respondió, cerrando los ojos por el suave beso.
—Lo sé, me lo dices a menudo. —Murmuró sobre su piel, volviendo a dejar pequeños besos.
—Hablo en serio John. Hoy es el ensayo y tenemos que ponernos esas ridículas túnicas olgadas —Explicó, haciendo inconcientemente un pequeño puchero. El que ganó toda la atención del alfa. —Y te lo había dicho, no debías dejar marcas.
Cómo respuesta a todo, Johnny solo se inclinó a besar aquel pucherito. Una, dos, tres veces, con toques suaves.
Y hubiera seguido de no ser por la puerta siendo tocada. Un segundo después siendo abierta por Sooyoung.
—Pero si ustedes nunca pierden el tiempo ¿Verdad? —Les señaló, cruzándose de brazos
Johnny se enderezó sobre sus brazos, manteniendo a Doyoung entre ellos aún, encerrado, miró a la chica sobre su hombro con una sonrisa.
—Hola Sooyoung ¿Podemos ayudarte en algo?
—En realidad el que necesita mi ayuda es Doyoung —Respondió, recargando un hombro en la pared. —¿Vienes o cancelo mi oferta? —Habló ahora para su hermano.
—¡No! ¡No te atrevas! —Comenzó Doyoung, forcejeando con el cuerpo sobre él, logrando salir de su prisión una vez que optó por hacer cosquillas en los costados del alfa. El castaño comenzó a reír tirándose a un costado del omega, envolviendose en las sábanas y rindiéndose al segundo —¡Ya voy!
—Tan débil, Suh. Si Wendy te viera perder contra Doyoung, haría que te desheredasen. —Burló la chica con una sonrisa.
—Mi hermana me ama —Respondió al juego— Al contrario de tus dududos sentimientos a Doyoung. Pobre Doyoung.
En mencionado se levantó del enredo de sábanas y extremidades del alfa, consiguiendo sentarse sobre la cama y enseguida ponerse de pie. Un jadeo ahogado de su hermana se escuchó ni bien lo tuvo frente a ella.
—Por Dios. Johnny, los humanos no se comen —Exclamó Sooyoung, con gesto preocupado, examinando el cuello de su hermano.
—Pues Doyoung sabe muy bien. —Retó.
—Asqueroso.
—A esto me refería con que necesito tu ayuda. Tienes de ese super maquillaje que cubre todo, ¿cierto? —Doyoung ignoró el enfrentamiento, casi era medio día y su abuela no tardaría en buscar a todo mundo para las actividades.
—Tienes tanta suerte de que viene entre mis cosas. Pero no te voy a dejar acabartelo. —Regañó. —Mas les vale para mañana no ser tan exhibicionistas.
—No dejaré que esa bestia me vuelva a tocar si me ayudas —Respondió Doyoung, mirándola con esperanza. A eso Johnny les lanzó una almohada.
—Entonces nadie necesita de tu presencia aquí Sooyoung. Gracias por venir. —Replicó el castaño.
La alfa rodó los ojos y dando por zanjado el tema, tomó la muñeca de su hermano y caminó al pasillo.
—Deberían casarse ya. En serio. —Habló fuerte y claro. Para que ambos la escucharan. Sonriendo para si misma cuando ninguno de los dos respondió. Eran tan tontos.
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Miren que yo aún tengo dos historias que terminar pERO llevo con esta idea desde abril, escuchando montooooones de canciones de amigos que se besan pero no sé dicen algo y por fin se me desbloqueó la cabeza y bueno, aquí estamoskdkfls
Planeo que sea algo corto y rápido, como de cuatro-cinco a lo mucho yyyy ya lo terminé de escribir todo por lo que sigo prometiendo terminar lo que tengo pendiente ksjdjs
gracias si alguien lee esto 🥺💕