Humanidad
Los humanos son débiles, no tienen poder, su existencia en tan solo efímera, pasajera. No dejan marca en este mundo, no cambian el curso de la historia.
Floch sabe eso, lo entendió desde pequeño y lo acepta: era un simple ser humano, no era nada extraordinario en este mundo. No destacaría entre las miles de personas de los muros pero, debe decir que lo prefería así, no quería ser un héroe o ganarse el respeto y admiración de la gente. Pero, los humanos también son ambiciosos y cuando le dieron la oportunidad de hacer algo, de dejar una marca, Floch lo hizo sin dudar.
Pero no siempre se puede ser un héroe.
En este mundo cruel nadie puede ser solo un héroe.
Algunos mueren sin honor, en su primera misión, sin nombre en una lápida, sin flores y con su cuerpo siendo destrozado por una roca.
Floch solo tuvo suerte.
No era un comandante como Erwin o el soldado más fuerte de la humanidad como Levi, ni siquiera estuvo entre los diez primeros de su clase.
Pero se había salvado, seguía vivo cuando muchos otros habían perecido. Sin embargo, eso no significaba que fuera especial.
Floch creyó que su existencia pasaría al olvidó, después de todo, para la tropa no era más que carne de cañón, un soldado más entre ciertos: no importaban las medallas ni los honores, en batalla el sería desechable. Aún así, esta vez no aceptaría eso sin pelear.
Incluso si el dolor y las pesadillas sobre su muerte eran insoportables se negaba a ser un simple humano más.
Sin embargo tampoco estaba dispuesto a renunciar a su humanidad solo para tener gloria, se pregunto si quiera había un humano dispuesto a renunciar a todo solo por hacer un cambio...
Pero, si lo había.
"Destruyamos al mundo"
Esas fueron las palabras de Eren Yeager, con eso había detenido a Floch en un pasillo.
Y Floch creyó que Eren sería ese demonio, ese salvador. El que acabaría con millones de vidas sin chistar, el qué tendría la fuerza de llevar a Eldia a la victoria, quien estaría dispuesto a todo pero, Eren no es un diablo, mucho menos un demonio. No importa si tiene la fuerza de un Dios en sus manos, sigue siendo tan humano que a Floch le da miedo que se rompa.
Porque incluso si su cuerpo se regenera, si su voluntad es fuerte, aun cuando esta dispuesto a darlo todo, Floch teme por él, porque siente la sangre caer en sus manos y la carne dañada rozar con la suya. Porque Eren se ve tan frágil como es posible. Llora y siente todo aún más que los humanos decentes que conoce, a pesar de eso, sabe que los demás ven un peligro en él, creen que Eren a cambiado, que se a vuelto un monstruo, Floch sabe que no es así.
Floch sabe, él sabe, que hay mucho más abajo de esa expresión fría, hay vida debajo de esos ojos muertos. Lo a visto llorar de un momento a otro, lo a consolado cuando las pesadillas invaden sus sueños y la obscuridad de la noche lo acecha. A estado tan cerca de Eren como ningún otro.
A besado sus suaves labios cuando no sabe de que otra forma consolarlo y a mordido su piel cuando se siente exhausto.
Han estado juntos en sus momentos más bajos, cuando nadie los ve, cuando nadie parece entender. Porque Eren lleva el peso de cientos de vidas sobre él y no quiere que nadie lo ayude, sin embargo Floch esta ahí. Esta ahí para ayudarlo, porque Eren no puede hacer todo solo.
Porque es un humano.
Es un humano, real, que siente. Incluso si todos parecen olvidarlo, Floch sabe que su diablo tiene mucha más humanidad que los que están afuera de los muros.
Que el demonio, el enemigo de la humanidad, es solo otra persona más.
No es un Dios, ni una criatura divina y Floch tampoco le pide que lo sea; aun si el cuerpo de exploración y el mismo gobierno parece verlo más como una arma que como un semejante Floch esta ahí. No importa si el mismo Eren quiere negar su humanidad, Floch estará ahí.
Porque conoce a Eren y tambien conoce a la esperanza de la humanidad y al demonio de Paradis. Entiende que Eren ante el mundo es un Dios, un diablo. Y siempre olvidan que también es un humano.
Es todo pero, sigue siendo igual a él, porque si fuera de otra manera, no podría sentir la calidez de su cuerpo cada que toma su mano, tampoco sentiría los latidos de su corazón acelerado en las noches, no podría apreciar sus escasas sonrisas, mucho menos enredar sus manos entre el largo cabello.
Floch ama al humano más que al Dios.
Floch desea más al humano que al diablo.
Lo más importante, Floch no quiere perder a Eren, incluso si eso significa que quien deba perder su humanidad sea él, lo aceptará con gusto, no para dejar un legado o su nombre gravado en la historia de Eldia, sino para proteger a Eren, porque daría su vida por el apodado demonio de la Tierra, sabiendo que detrás de eso esta Eren, sí esta ese joven castaño de hermosos ojos verdes, Floch esta dispuesto a entregar más que su corazón.








