1
Emma Kurokawa.
Emma Sano.
Desde aquel día que mamá se fue y me dejó a cargo del abuelo y el hermano Shin, desde que Mikey se nombró de esa misma manera para que nuestros nombres sonasen similares, desde que Izanii volvió a vivir conmigo..., desde aquel día no me he sentido sola.
Pero a pesar de ello, siempre había algo que me inquietaba.
—Izanii.
—¿Qué sucede Emma? —me senté a su lado aun con el cojín entre mis brazos, me alegraba tenerlo a mi lado —¿Uhm? ¿Qué pasa?
—Tu..., ¿Viste a mamá? —por su mirada confundida y herida podía decir que si.
—¿Por qué quieres saberlo? No sueles hablar de ella, ¿Sucedió algo?
—No es sólo que..., quisiera verla una vez más.
—¿De verdad quieres verla? —asentí, podía ver la duda latente en su mirada, algo había mencionado el hermano Shin, creo que no fue buena idea —trataré de encontrarla, si eso es lo que quieres.
—¿De verdad? ¿No será una molestia para ti? Algo me había dicho el hermano Shin.
—Claro que no, a mi no me afecta en lo absoluto, yo estoy bien, tengo a mi familia, Emma.
Me regaló una sonrisa sincera, de esas que sólo las hacía muy seguido con Kakucho y el hermano Shin.
Pero, a pesar de que se lo dije, y que era muy probable como también que no la encuentre, lo veía más pensativo, más distante, más deprimido...
Y eso, era mi culpa.
—Mikey..., ¿Puedo pedirte un favor?
—No veré tus películas Emma.
—No es eso —incluso temía dañar a Mikey con esto, pero, es una duda que me ha molestado desde hace mucho, desde que se fue, desde que me dejó.
—¿Es por lo que Izana está así? —asentí un poco —¿De verdad quieres verla?
—Quiero saber algunas cosas, tal vez ya sepa la respuesta pero...
—Trataré de encontrarla, déjalo a tus hermanos.
Y el también, me sonrió, de manera genuina, para que me sintiera bien, a pesar de que el no lo estaba.
Pero de igual forma, parecía algo pensativo, y Ken-chan, se veía más estresado de lo normal, al igual que Baji y los demás chicos.
Les estoy causando muchas molestias.
—Emma, ¿te sientes bien?
—¿Por qué lo dices hermano Shin?
—Te vez triste, ya no sonríes como antes, el abuelo y tus hermanos también están preocupados.
—No es nada, es sólo que...
—Podremos encontrarla, no es muy difícil, tomará tiempo, pero lo valdrá, sólo quiero que sepas que si la vez y obtienes tu respuesta, estaremos aquí para ayudarte, ¿De acuerdo?
—Gracias...
Ellos, son mi familia, es cierto, tal vez no era conveniente hacerlo, pero, así era yo.
Cuando me di cuenta, Mikey e Izana ya tenían una idea de donde podría estar, fue Mikey quien me llevó, creí que sería Izana, pero, tal parece que el ya lo olvidó, ya lo dejó en el pasado, y se zafó de aquella duda.
Una duda que yo sentía y que sabía que el lo comprendía.
—Es ella —miré en la dirección que Mikey me mostraba, era cierto, era ella, era muy parecida a mí, llevaba su vestido rojo al igual que sus labios con un cigarrillo, pero, se veía diferente, más amargada a lo que una vez recordé.
—Espérame aquí Mikey —sonreí de lado para acercarme a ella —¿Mamá?
—¿Uhm? ¿Emma?
Su rostro sorprendido me daba a entender que aun me recordaba pero que a pesar de ello, le pesaba el alma, no tenía responsabilidades y las que tenía no eran más que sobrevivir y pagar deudas, el hermano Izana me informó de casi todo.
—Debió ser difícil cuidar de mí, lo siento —sonreí un poco mirándola —sólo quería saber si de verdad me dejaste por ser un estorbo, o por alguna otra razón.
—Tu padre murió, y yo ya no tenía ningún sustento que pueda ayudarme a cuidarte, dejarte con ellos fue la mejor opción.
—¿Y qué hay de Izana?
—Ese niño —su voz de amargura no se hizo esperar —era hijo de otra familia, no era mi responsabilidad.
—Pero es mi hermano, y vive conmigo —sorpresa un un jadeo no se hizo esperar, de verdad creía que no volvería a ver a Izanii —¿De verdad me quisiste alguna vez?
—Eres mi sangre, yo te llamé así, y te dejé ahí para que pudieras ser lo que un día yo no logré, no te negaré, empezabas a molestarme demasiado, y con el tiempo, olvidé que tuve una hija.
—Ya veo..., entonces sólo fui eso, lamento haberte dado problemas —tomé su mano para besarla, y luego alejarme de ahí —quiero que sepas, que nunca te odie, al contrario, estoy muy agradecida con la decisión que tomaste.
—Lo siento...
Sonreí para ir de nuevo con Mikey, que no dejaba de ver la escena, algo fastidiado pero tranquilo de ver lo que obtuve.
Apenas llegué a su lado acarició mi cabeza y me ofreció su brazo, para sujetarme de él e irnos.
Todo el camino nadie dijo nada, y se lo agradezco, sabía cuando hablar y que decirme en estas ocasiones, estaba agradecida con su respuesta, sabía que con esto había dos posibilidades más, verla una vez más, o no verla nunca.
Sólo le dejaría al tiempo, el se encargaría de mover sus hilos que decida que hacer con esto.
Yo lo aceptaría.
—Mikey dijo que te mirabas muy fuerte.
—Me sentí fuerte en ese momento.
—Y ahora..., ¿No quieres un abrazo? —lo acepté, me acerqué a Izanii para abrazarlo, sabiendo que ahora comprendía lo que ella hizo, lo que sentía y lo que pensaba.
—Gracias por volver Izanii.
Sonreí de nuevo, mostrando que todo aquello no era más que una traba en mi camino, que volvía a ser yo, no quería preocupar a mi familia y amigos, quería volver a brillar de nuevo.
—Emma, vamos de compras.
—¡Sí!
No estaba sola, tenía buenos amigos, una familia que me quiere y me protege, papá veló por mi hasta el final de sus días, y Sakurako-san, me cuidó como su hija, y se lo agradecía demasiado.
—Hinata, ¿Qué tal este?
—Te vez bonita Emma —ambas miramos hacía la voz que entraba sin previo aviso a nuestra conversación.
—Mamá...
—Lamento importunarte, ¿Está bien si te acompaño? —miré a Hinata que la veía y luego a mí, en un intento de encontrar su respuesta, que sólo recibí una sonrisa.
—Claro.
Y me sonrió, como cuando era pequeña, a como cuando vivía Izanii con nosotros, no lo niego, fue extraño, no actuaba debidamente como una mamá, más bien, era una especie de adolescente con más años.
—Debemos volver, vienen por nosotras.
—Entiendo, las acompañaré hasta que lleguen.
Asentimos mientras seguíamos disfrutando de un helado, me habló de muchas cosas, de chicos, de chicas, de hombres y mujeres crueles y sin sentimientos, pero también de algunos que son bondadosos y amables.
Agradecía a Hinata que se haya quedado conmigo, pero incluso Takemichi llegó por ella.
—Emma-chan y..., ¿Señorita?
—Soy Karen.
—Es un placer, oh cierto, Mikey-kun viene en camino, estaba con Draken-kun, de seguro no tardan mucho, lamento no quedarme, pero debo llevar a Hina a su casa.
—No hay problema, vayan con cuidado.
—Nos vemos Emma-chan.
Alcé mi mano como despedida, con Hinata aquí..., me era más fácil desenvolverme, pero ya no está, asique miré a mamá, también miraba a Takemichi con algo nostalgia.
—¿Quién es el chico?
—Takemichi Hanagaki, es novio de Hinata, son una pareja muy bonita.
—Ya lo creo, a ti..., ¿Te gusta alguien?
—Si, creo que vendrá —sonreí un poco para mirar al frente, el ruido de ciertas motocicletas se escuchaban muy cerca —ya están aquí.
—¿Dónde? —tanto Mikey como Ken-chan se estacionaron frente a nosotras —son ellos.
—Gracias por lo de hoy.
—¿Cuál es el hijo de Makoto? —al hacer esa pregunta, Mikey bajo de la motocicleta, con expresión sería.
—Kenchin, adelántense —Mikey tomó mis compras para ponerlas sobre el manubrio de su motocicleta.
—Gracias, mamá.
—Haz crecido bien, me alegra —se acercó levemente para abrazarme con fuerza, seguía oliendo a flores, un recuerdo nostálgico de la vez que me dejó con ellos —pronto me iré, iré con tus abuelos, les hablaré de lo maravillosa que eres, te enviaré una carta cuando llegue, sigue siendo feliz y buena Emma.
—Si, envíales un saludo.
Me subí con Ken-chan, para irnos de ahí, pero, sólo nos adelantamos lo suficiente para que Mikey llegara con nosotros, sé que hablaron de algo, lo tengo claro, es algo que siempre ha hecho eso, y estoy feliz.
—¿Estás bien?
—Si.
—De acuerdo.
Sonreí con emoción para apegarme un poco a la espalda de Ken-chan, estaba feliz de tenerlos conmigo.
Pronto llegó Mikey, se veía más tranquilo y algo aliviado, supongo que por su repentina plática, pero, no me dijo nada, Hinata mencionó algo que era muy parecida a ella, que seguiría siendo igual de bonito por más que pase el tiempo.
Pero, en la noche cuando creí que todos dormirían, no fue así, todos estaban reunidos, todos menos yo.
—Hablé con la mamá de Emma.
—¿La viste? —Shinii parecía muy sorprendido por ello.
—Takemicchi me dijo que Hinata estuvo con ellas, que las trató bien y que no hizo ningún comentario hiriente.
—¿Y qué dijo? —por primera vez, el abuelo se mostraba curioso, sabía que sería capaz de resolverlo, pero me alegraba que se preocupe por mí.
—Dijo que la sigamos cuidando como hasta ahora, se irá pronto, según supe, alguien la llevará devuelta a su casa, y por eso buscó a Emma, quería despedirse de ella.
—¿Sólo eso? —esta vez el que preguntó fue Izanii
—Que se alegraba de saber que Izana haya cumplido la promesa el día que te alejó de Emma, no dijo mucho, sólo que estaba feliz de volver a verla.
Sonreí con alegría para volver a mi habitación.
Habían pasado varios días desde aquello, y cada vez, trataba de ser yo misma, más mía, más propia.
Trataba de amarme lo mejor que podía, amar a mi familia.
Aún así, la carta llegó un año después de su partida, junto a una fotografía, por fin conocía a mi familia materna, las cartas no cesaron, no fue un problema para los demás, parecía como si no fuera mi madre, pero a la vez estaba presente, hasta que en una carta, no fue ella quien la envió, fue la que sería mi abuela.
Mamá estaba enferma, asique, hice que mirara en lo que me he convertido, había hecho muchas cosas, me había esforzado demasiado, y estaba feliz por ello.
Mamá..., fue una pieza principal en mi vida para tener lo que tengo ahora, se lo agradezco tanto.
—Emma, es hora.
—Enseguida voy.
Guardé mi última fotografía en mi maleta, siempre la llevaba conmigo, como una muleto de buena suerte.
Había estudiado mucho, y ahora, puedo decir que oficialmente trabajo en lo que me gusta, siendo chef y gerente de un restaurante.
A la vez que mi relación con Ken-chan iba de maravilla.
—Draken irá por ti, yo estaré con los chicos, nos vemos en la noche.
—Sí.
Mi vida había sido agridulce, agradecía siempre la familia y amigos que tuve, pero, siempre tuve esa molestia sobre mamá, a pesar de que ya no está, sé que esa duda sobre ella se disipó, había dejado el pasado atrás.
Mis cabellos rubios y mis ojos eran una representación fiel de ser su hija, y cada vez, me parecía más a ella, ciertamente, estaba feliz con los resultados.
Muchas cosas pasaron frente a mis ojos, cada una de ellas tenían distintos sentimientos, pero, así como fui feliz, también tuve mis momentos de tristeza, y en ninguna me dejaron sola.
—¡FELIZ CUMPLEAÑOS EMMA!
Hoy era mi cumpleaños número 31, y todos estaban presentes, con una carta de por medio de parte de uno de mis abuelos.
Hoy cumplía la edad en la que posiblemente mamá me tuvo, o se fue, nunca supe casi nada de ella e hizo algo bien al final, no sentirme como algo que no valía.
Emma,
Tal vez pasaron muchos años desde mi partida, estoy segura de que te convertiste en una mujer fuerte y hermosa.
Cada que te miraba de niña podía ver un reflejo de mí en ti, tal vez no merezco se llamada mamá por alguien tan bonito como tú, pero, quise hacer algo en mi último día de Japón.
Cuando eras niña, solía cuidarte bien, hice que creyeras en ti misma antes que en los demás, y sabes, creo que hubo algo de falla ahí, también es bueno creer en los demás.
Sé que me buscaste con la intención de saber porque te dejé, pero, no era precisamente una persona que cuidara de alguien más, sé que tu abuelo te cuidó de maravilla y te enseñó a defenderte.
Si tienes hijos, ámalos, Emma, ámalos como yo no lo hice contigo, como lo que siempre quisiste tener, sea cual sea tu futuro, estoy orgullosa de ti, supiste sobresalir en muchas cosas por tu cuenta, eres valiente, tienes una fortaleza que todas poseemos, pero que también muchas perdemos en el camino de la vida.
Nunca te rindas en tus objetivos, sea cual sea tu destino, acéptalo, y desafíalo si no te gusta como va.
Mi querida Emma, esta es mi última carta, no tengo nada que dejarte, más que un simple hoja de papel con letras que tal vez se dañen en el tiempo, pero, que aquí dejó mis últimas palabras hacía ti.
Eres una mujer fuerte, siempre cree en ti, y lamento no haber estado presente en tu vida.
Con cariño.
Karen Kurokawa.
Sonreí un poco por ello, tal vez aún seguía esperando algo de ella, algo que nunca llegará, pero que me era suficiente.
¿Qué sería de mí en otra vida? ¿En otro tiempo? ¿Sería igual de feliz como ahora?
No, no lo creo, pero, estoy segura que no me habría separado de mi familia, o quizá, terminaría en otros asuntos, nunca lo sabré.
Ser alguien que mamá no pudo ser, tiene mucho peso, mucha responsabilidad que me la puso indirectamente, pero que estoy feliz de ver los resultados.
—Izanii, ¿Jugamos a la escondidas?
—No tenemos 3 y 7 años Emma.
Reí un poco para llevarlo conmigo, mientras Mikey nos perseguía y Shinii terminaba siendo arrastrado por mí.
—¡Más les vale esconderse bien y no hacer trampa!
—Eres mala buscando Emma.
—Dale Emma.
—¿Cómo terminé aquí?
Empecé a contar en una cuenta regresiva, escuchando sus risas y burlándome de ver sus cabellos notoriamente diferentes asomarse en arbustos.
Si, sin duda alguna esto es lo que quiero.
Seguir mostrándome fuerte para los buenos y malos ratos de mis hermanos, ser su pilar en su vida, ser su apoyo en sus decisiones, y ser alguien que los siga cuidando sin importar la edad.
Ser fuerte, no es tarea sencilla, pero por ver esas sonrisas lo valía.





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