CAPÍTULO 1
La ventana no tenía nada de interesante en realidad, unas cortinas blancas la decoraban pero la verdad era que sus ojos se posaban sobre ella observando a aquel chico de cabello negro, a veces parecía con la mirada perdida aún así tenía unos dulces ojos dorados que había alcanzado a ver con atención muy pocas veces debido a que siempre estaba rodeado de otras personas.
Parecía que era una rutina siempre ir y pararse no más de dos minutos por mucho, cuando una lujosa camioneta negra se detenía y bajan alguien a ayudarle a subir sus cosas y se iba siempre en la misma dirección, allí iba otra vez alejándose como cada día sin poder haber ido a hablarle para acercarse un poco, un suspiró salió de sus labios y miró aún a traves del cristal como sí eso fuera hacer que regresará.
— Señor Rayne. – le llamo la maestra. – ¿Le ocurre algo?
— Discúlpeme – dijo con calma.
Rayne agradecía que ya fuera la hora de poder dejar ese lugar, la verdad es que se sentía muy cansado ya que había sido una semana bastante dura y agotadora , solo quería irse a casa para descansar y estar con sus conejos mascota y tener tiempo de calidad con su hermano menor, Finn. Cuando salió de la clase Finn le esperaba en la salida mientras hablaba con un chico que al parecer le entrego algo y se fue del lugar cuando miro a Rayne acercarse.
— ¿Y ese quién es?
— Ah, hermano. – sonreí. – es de la otra clase, vamos a casa.
— ¿Que tal tus primeras semanas aquí? ¿Te agrada?
— Es genial, realmente me gusta mucho además de que he hecho amigos muy interesantes...
— Que bueno. Pero no respondiste mi pregunta. – frunció un poco el seño
Hacía tiempo que solo eran ellos dos, sus padres habían huido para evitar ciertas responsabilidades, lo cual a Rayne siempre le provocaba rabia pero lo olvidaba para no alterar los recuerdos de Finn, mientras caminaban se encontraron con dos chicos más.
— Lo siento, tuve que ir por algunos libros que encargué para esta semana. – hablo uno de ellos. – Y tuve que atender algo más
— No hay problema, Orter, apenas acabo la clase, puedo pasarte los últimos apuntes.
— Me parece bien. – al ver que la mirada de su hermano siguió a alguien en particular lo trajo más a el.
Rayne volteó a ver de quien se trataba, para cuando lo descubrió observó a Orter y parpadeó un par de veces. Se trataba del primogénito de la familia Crown.
— No me digas que...
— Pues ahora que lleguemos a casa lo voy a averiguar. – tomo a su pequeño hermano de la muñeca. – Vamos Wirth.
— Espera, Orter. – se sintió un poco avergonzado tras dejar ver tal escena.
Orter y Wirth Madl al igual que los hermanos Ames, no tenían padres debido a diferencias del pasado huyeron de ellos y cuando se conocieron se entablaron en una amistad muy buena, podrían decir que eran una pequeña familia incluso, Orter y Rayne estaba en la misma clase y compartían el sentimiento de cuidar a su hermano menor entre otras cosas y Finn con Wirth se llevaban bastante bien aunque no estuviesen en la misma clases.
— Ese chico siempre sale cinco minutos antes que todos nosotros.
— Sí, pero no es malo es un gran chico. – sonrió Finn y sintió la mirada de Rayne sobre el. – Ay
— ¿Lo conoces? – hablo intrigado Orter
— Sí, estamos en la misma clase, me da un poco de pena verlo pareciera que a veces está triste...
— ¿Cuál... – hizo una pausa. – ...Cuál es su nombre?
— Mash Burnedead
Mientras tanto, tras haber llegado a aquella fría, solitaria y enorme mansión, Mash Burnedead que había sido el primero en irse observaba hacia el suelo, mientras sostenía un panecillo y solo recordar la espalda de aquel chico suspiró.
— De verdad... ¿Eres tú? – le dio una suave mordida al panecillo.
Sus recuerdos, eran un poco borrosos y culpaba a su padre y hermanos de ello bueno, no a todos, se sentía en una jaula porque casi no conocía el mundo de allá afuera porque desde jardín de niños sabe que todo a sido de casa a la escuela y de la escuela a casa, todo lo que pudiera pedir estaba en casa, todo, su familia lo escondía por una sola razón... Él era un bastardo fuera de matrimonio, los cinco minutos de salía antes eran para que nadie lo siguiera e hiciera preguntas de su "hogar" y por eso una de las camionetas de su padre pasaba por el para irse y no ser seguida, podría decir que era un plan estúpido para él, quien lo entendía cosas difíciles pero después de 10 años a su padre le había servido.
— Mash. – entro el único de sus hermanos que no lo aborrecía. – solo seremos tu y yo hoy en la cena, así que ven.
— Voy en un momento, Domina.
Cuando quedó nuevamente a solas trataba de rebuscar en sus recuerdos, pero con solo haberle visto la espalda no podía decir sí era a quien anhelaba ver, parecía un deseo estúpido pero en verdad necesita quitarse esa inquietud que lo atormentaba. Bajo para estar con Domina, su hermano mayor el único que no lo veía como una molestia o una carga en el mundo, se llevaban bastante bien.
— ¿Todo bien hoy?
— Sí, aunque... – le miró con serenidad. – hoy ví a alguien que, creí que conocía pero, no se...
— Ah, ya veo. – Domina se sentía bien a su lado, Mash era el único que lo entendía y el lo entendía a él.
En la casa de los cuatro huérfanos las cosas eran menos pesadas.
— ¡ Ah qué frío ! – se quejo Wirth. – ¿Esto es necesario?
— Muy necesario. – Al no encontrar nada, suspiró aliviado. – menos mal.
— Eres un mal pensado.
Rayne todo el tiempo se había mantenido al margen, ojeando un viejo lindo, encontré aquella flor marchita, casi hecha polvo que ya no podía ni verse el color o especie, con la mayor delicadeza de sus manos lo acarició y con miedo a hacer que desapareciera cerró el libro, encontraría la manera de poder acercarse.
— Bien, mientras ustedes juegan, iré a servir la cena.
— Bien. Pondré la mesa. – hablo Finn y siguió a su hermano. – Ese es el...
Finn era el único que lo sabía, sabía que su hermano había manifestado a tan corta edad el nombre de su destinado en su cuerpo lo cual no sería bien visto, porque para eso se debía tener un fuerte sentimiento de atracción mutuo para que el destino estuviese seguro de unir las dos almas como había predicho, Rayne se sentía mal por eso, porque a esa edad nunca nadie había manifestado el nombre de su destinado como él, aún más porque sabía que él, era alguien tan puro e inocente que le entrego su sentir también.
Sin importar la presencia de su hermano, sus dedos tocaron sus labios y suspiró tras cerrar los ojos.
— Bien... Ahora, ¿Que decía la nota que te dió Carpaccio Luo Yang?
— Ah... Eso. Me invita a salir, no entiendo porque, después de que tuvimos una pelea, gracias a Mash que me salvó.
— Bien allí. Sí se te acerca otra vez lo mató.
Tras una cena tranquila, cada uno fue a su habitación, al estar en ella, Rayne se desvistió para ponerse la pijama, cuando iba a vestir su torso, miró aquel nombre en su lado derecho del pecho, lo acaricio y de solo pensar y recordar le hacía sentir nuevamente ese calidez de cuando tenía ocho años.
— Mash Burnedead... Al fin te encontré.
Tras volver a su habitación, quitó uno a uno los botones de su camisa de la pijama y observó aquel nombre marcado en su lado izquierdo del pecho, se abrazo así mismo de solo pensar que él era la persona que aparecía en sus sueños noche tras noche, la verdad es que no recordaba del todo bien, pero creía firmemente que el chico de cabello de dos colores era a quien pertenecía el nombre en su cuerpo.
— Rayne Ames...
Debía animarse a acercarse, no sabía cómo pero lo haría y no sabía porque, porque no sabía muchas cosas, le pediría ayuda a su nuevo amigo... Finn, ah, ahora que lo pensaba, no había prestado atención a su nombre completo, le preguntaría al día siguiente.
CONTINUARÁ...
Aquí va el primer fic, espero que salga bien para poder darles una buena historia, conforme valla avanzando la historia se irán aclarando muchas cosas.
Espero lleguen a amar está historia. Solo espero no parecer primeriza en esto, en fin esto lo hago para divertirme. 😜😜😜
Podrán apreciar otras parejitas, sí no les gusta alguna de ellas, no me funen por favor. 🥲🥺
Hasta el próximo capítulo. 💕








