Prologo
“ no creo que alguna vez me hayan preparado para está indefensa situación contigo ”
Los aplausos y alabaciones llenaron el recinto; el sudor corría por sus sienes y se perdían en la tela que se une con su cuello, su corazón latía tan fuerte tanto por el agotamiento como por la sensación de estar ahí parado y la gente aplaudiera por él.
Siempre había deseado eso.
Un sueño tonto. Era lo que decía la gente cuando le preguntaban por su futuro, un sueño tonto, quisiera reírse frente a esas personas, porque no solo estaba siendo el mejor bailarín en Europa, sus giras estaban siendo expandidas a nivel mundial, cada vez escalaba más alto y no habría quien lo pare.
O al menos eso creyó.
Kwon Soonyoung tenía el éxito en la palma de sus manos, no solo era un reconocido coreógrafo, sino también era el mejor bailarín del continente Europeo, era amado por el público y eso a él le encantaba, los halagos, los aplausos, todo, se sentía orgulloso de todo eso y lo habría logrado con solo esfuerzo y talento.
Muchos dirían que estaba confiando demasiado en lo que tenía, pero quién lo dijera no conocían realmente al bailarín, porque una vez que lograba un objetivo se planteaba uno más alto.
–Ese es Hoshi, nuestra fiera estrella.
Soonyoung era más bien conocido como Hoshi, su nombre artístico, hacía años que no escuchaba su nombre tan regularmente, a excepción de cuando hablaba con sus padre o su mejor amigo.
–Arrasaste con el escenario, Bro, te vi más brillante que nunca.– Menciono Julián, un joven beta con el que había estudiado artes y uno de sus pocos amigos sinceros que tenía.– Nadie se imagina que los betas tenemos todo este potencial.
Soonyoung solo logro reír nervioso.
El chico de ojos pequeños tenía un secreto, algo que se había quedado en Corea cuando despegó el avión que lo llevó a cumplir sus sueños.
Es un Omega.
Las palabras del médico aún resonaban en su mente, a los 9 años se presentó como un Omega, sus padres habían dicho que aquello estaba bien, que no era algo malo y eso no cambiaba nada, al menos eso lo dijo su padre.
Estaba equivocado, su madre lo sabía.
La gente no nos ve como personas Soon, nos ve como simples incubadoras, para la sociedad no somos más que máquina para hacer bebés.
Siguió pensando y recordando las palabras de su adolescencia, todo había cambiado para él, la gente lo miraba diferente, lo trataba diferente.
Un estúpido Omega no podrá triunfar, deberías buscar un alfa.
Y quizás si era un estúpido Omega, uno estúpido que olvidó que su celo estaba cerca, estúpido porque esa mañana decidió no tomar sus surpersores.
Entro en pánico mientras todos salían por la puerta trasera del teatro, la prensa estaba esperándolo y él estaba entrando en celo, ¿qué haría? Él no quería eso, no quería que nadie más estuviera enterado de su condición genética, durante los cuatro años que había estado ahí había logrado esconderlo con facilidad.
–Hoshi, es la primera vez que coreografías un acto completo, ¿cómo te sientes al saber que las tres fechas hicieron sold Out?– Pregunto una reportera en cuanto lo vio salir. Se quedó en blanco, no podía responder, solo podía sentir como la temperatura de su cuerpo aumentaba, fácilmente podía oler su propio aroma.– ¿Hoshi?
–¿Qué es ese olor? Creo que son las feromonas de un Omega.
–Imposible, todos somos betas.
Los murmullos a su espalda llegaron, incluso algunos reporteros estaban empezando a murmurar, la reportera frente a él abrió los ojos sorprendida al reconocer que el aroma, ella hizo una seña a su cuello, Omega, también lo era.
–Creo que está bastante cansado, espero pueda agendar una pronta entrevista con nosotros.– Comenzó hacerle señas a su compañero, solo pudo agradecerle con una mirada, la rubia murmuró entre labios y se retiró, algunos de los reporteros solo miraron extrañado y comenzó una ola de preguntas mientras más personas se daban cuenta que el aroma era cada vez más fuerte, y que provenía de él.
–Creo que olvide mi teléfono allá adentro, una disculpa.
Sus piernas temblaban, no sabía cómo podía moverse sin perder conciencia, estaba siendo una tortura.
De alguna forma logro llegar nuevamente a su camerino, estaba perdido, la gente se enteraría. Su mente estaba hecha un caos entre el miedo de los reporteros y en la necesidad de un alfa.
La puerta del camerino se abrió y como angel caído del cielo uno de sus mejores amigos estaba ahí parado, él único que sabía de su condición y justamente por haberse encontrado en una situación similar.
–Oh mier- Hoshi.– El castaño tapo su nariz al ser bombardeado con su aroma y el rubio solo pudo mirarlo con súplica.
–Jun, ayudame por favor, sácame de aquí.
El castaño urgo entre las cosas de su amigo buscando los supersores, necesitaba calmarlo primero para sacarlo de ahí.
Cuando el medicamento empezó hacer efecto y el aroma disminuyó, el rubio por fin pudo ponerse de pie, aunque el efecto no duraría mucho tiempo, Jun tenía que darse prisa y llevarlo lo antes posible a su departamento.
Nuevamente los reporteros se abalanzaron delante de él, mientras que esté solo les evitaba diciendo que pronto respondería todas sus preguntas.
–Es un Omega, ¿cierto?– Grito uno de los reporteros.– El bailarín estrella es un Omega, dinos Hoshi, ¿a qué alfa sedujiste para llegar a dónde estás?
No recuerda mucho de esa noche, un poco de Jun gritándole a los reporteros, Jun regañandolo y lanzandolo dentro de su habitación.
Los días siguientes fueron una tortura, los periódicos, notas en internet, foros, blogs, nadie dejaba de hablar de qué en realidad era un Omega.
Sus compañeros de escenario no dejaban de verlo incluso con desprecio, ahí solo le quedaban sus amigos, Wen Junhui y Lee Chan, el más joven pero no le quitaba el talento y potencial, incluso era mejor que muchos ahí con sus años de experiencia.
Y quizás su decisión había sido extrema pero las últimas semanas habían sido una tormenta para él.
Tocó el timbre del departamento que estaba frente a él y un demañanado pelinegro le abrió la puerta, el chico de baja estatura paso del enojo a la sorpresa.
–Soonyoung, ¿qué haces aquí? ¿No deberías de estar en Inglaterra?
Si, estaba de vuelta en su hogar.
“ eres indefenso, yo astuto, nuestro encuentro señala el fin ”
Lanzo sus lentes a un lado un poco estresado, hacer su trabajo y al mismo tiempo funcionar como su propio secretario le estaba agotando.
–Ella regresa hoy, tu puedes Wonwoo.– Se dio ánimos mientras masajeaba su frente.
Su secretaria había contraído matrimonio y estaba de luna de miel, le había dado un par de semanas extras para descansar del viaje, su fecha límite era ese día, siete de la mañana y él se estaba volviendo loco.
Cuando las ocho de la mañana llegaron la puerta de su oficina se abrió, dejando ver a una castaña que lo miraba algo apenada por su retraso.
–¡Yena-ssi!– Exclamó levantándose de su silla, yendo para abrazarla, jamás volvería a subestimar el trabajo de una secretaria, es más, le subiría el sueldo, se lo merecía.– Me alegro mucho de verte, no me vuelvas a dejar solo Yena-ssi.
–Señor Jeon.– Río correspondiendo el abrazo, pero el alfa noto algo diferente en ella, su aroma de Jazmines no solo se sentía diferente, ella se sentía diferente.– A decir verdad extrañaba la oficina.
–Cuentame, ¿qué tal el viaje?
–Señor Jeon, en serio muchísimas gracias por el viaje, pero no debió haber hecho eso.– Dijo la mujer un poco apenada por la situación. Como regalo de bodas Jeon Wonwoo les había dado un viaje a Europa para disfrutar su luna de miel.–Estuvo estupendo, nuevamente muchas gracias.
–Yena-ssi, hemos trabajado juntos desde que entré a la empresa, te merecías un buen descanso junto a tu esposo.
La mujer empezó a lagrimear y él solo pudo abrazarla nuevamente.
Si alguien veía eso seguramente lo tratarían de loco.
Jeon Wonwoo era bastante famoso dentro del mundo de los negocios; el alfa era el CEO más joven de ese mundo, no solo eso, sino que logro levantar una editorial en bancarrota y llevarla a posicionarse como la mejor editorial a nivel nacional.
El joven empresario se había convertido en uno de los solteros más codiciados de la sociedad, el alfa que toda mujer Omega soltera quería, incluso tenía a uno que otro alfa deseoso de poder tras él, pero el joven Jeon también tenía fama de frío, altanero, ninguno de sus socios tenía el valor de contra decirlo, en las juntas de negocios sus ojos afilados carentes de expresión y las feromonas de alfa dominante llenando el ambiente les hacía imposible pelear las decisiones del CEO.
–Le quiero decir esto más como su amiga que como su compañera.– le dijo separándose y tomando su mano.– Wonwoo, más que mi jefe eres mi mejor amigo y como mi pequeño hermano.– Acaricio su rostro de forma delicada y Wonwoo estaba comenzando a ponerse nervioso.– Quería que supieras esto en cuanto te viera, estoy embarazada y tú conoces mi condición de salud, ¿cierto?
–Noona.– dejando la formalidad de lado, Wonwoo llamo más cálidamente a la mujer que estaba frente a él, tenía un remolino de emociones dentro de él entre felicidad y miedo.– Un bebé es...
–Lo sé, solo podré trabajar contigo dos meses más, a partir del segundo trimestre si el bebé logra sobrevivir tendré que dejar el trabajo, es un embarazo de alto riesgo, no solo tengo que cuidar al bebé, tengo que cuidarme a mí.
–Noona, tu esposo te cuidara bien, tú y el bebé estarán bien, no te preocupes, me encargaré de encontrarte un reemplazo.
–Mi Wonu, ya tengo todo preparado, mañana empiezan las entrevistas de trabajo, me llevaré los papeles y tu agenda, cualquier cosa estaré ahí afuera.
Le esperaban unos largos días, pero no podía dejar de preocuparse por su amiga, ¿ella y su bebé estarían bien? Solo esperaba, que todo saliera bien, él necesitaba ver a su mejor amiga feliz y plena con su bebé.
Jeon tenía todo un mundo de secretos, una barrera impenetrable, tener una nueva secretaria sería todo un largo proceso, pero no solo eso, Yena no solo era su secretaria, era su asistente, ¿ahora que haría sin ella? Abrirse a alguien más era aterrador, no le tendría la confianza que le tiene a ella.
Y así pasaron los días, entre tantas entrevistas, olores y rostros estaba perdiendo la paciencia, un montón de currículum en su escritorio que día a día eran descartados, la mayoría de las chicas que se presentaban para el trabajo era más por el interés de acercarse al magnífico Jeon que por interés en el trabajo.
–¿Es un chiste?– Mencionó él viendo el currículum de la siguiente persona que entraría a la entrevista, pero siguió leyendo y pensó que eso sería buena idea.
Y entonces el olor a fresas llegó a él, en forma de un chico de sonrisa radiante y ojos pequeños.
–Por favor, tome asiento señor Kwon.
Jeon Wonwoo acaba de firmar su propia sentencia.