The Wolf And The Dragon || Lumity

Summary

Una historia de una werewolf de pelaje marrón, menta y lila con una casta/jerarquía incierta, y una weredragon de escamas amarronadas que ha sufrido mucho a causa de los humanos. Ambas se conocen esa noche, en el bosque, una herida y la otra enfadada. ------------------------- ¡ESTO NO ES OMEGAVERSE NI G!P! Hay Amity top y Fpreg, si no te gusta este contenido, no lo leas.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
13+

Capítulo 1

Una dragona.


No, una weredragon. Una weredragon, también conocida como Ala Licántropo en algunas partes del mundo, caminaba por el bosque bastante débil y exhausta, con su cuerpo delgado el cual daba la impresión de que su piel se pegaba a los huesos.


Su cuerpo, en forma de dragón por ahora, estaba muy herido, con cadenas rotas y sucias lastimando sus muñecas, pero al menos, una cosa era segura.


Estaba lejos del peligro. Y de lo demás, o bueno, eso quería creer.


Llegó hasta un pequeño lago, y allí paró un poco a descansar para tomar agua, y, sí era posible, conseguir algún pez, eso esperaba...


—¡Tomen eso, cazadores, atrapadores de dragones y esclavistas! —dijo aquella weredragon en un tono burlón, había logrado escapar de ellos, intentando sentirse positiva.


Su cuerpo dolía como el infierno, más su cola, que no sentía parte de ésta, y la Ala Licántropo solo miró con algo de tristeza su cuerpo sucio, que estaba lleno de heridas como rasguños, moretones y marcas de latigazos.


Había escapado... ¿Pero a qué costo? Lo perdió todo, incluso la capacidad de poder volar, pues... Los cazadores le habían arrancado la parte final de su cola, donde empezaba la aleta caudal.


Ella no podría volver a volar, al menos, no en las condiciones que estaba su mutilada cola...


Y un dragón caído, es un dragón muerto.


Tras muchos intentos y mucho esfuerzo, logró capturar un pez a duras penas, y lo devoró de un solo bocado.


Vaya. Sí que tenía hambre.


Bueno, tenía sentido, estaba bastante desnutrida y delgada, además de que estaba débil.


Sentía que se podía desmayar en cualquier momento, así que fue a buscar algún refugio para tratar de descansar.


Por otro lado...


Una werewolf en su forma lobo, con un bolso donde llevaba su ropa, caminaba enojada.


Había tenido otra discusión con sus padres, pues querían que ella volviera con ellos y dejar todo atrás.


Y no. Ella no iba a dejar nada atrás, solo porque era de una familia poderosa para casarse con alguien a la fuerza solo por reputación y todas esas estupideces, porque a sus padres no le agradaba el hecho de que fuera de una casta sexual incierta (se supone que es Alfa ahora, pero ya verá).


De todos modos, no importaba, al menos ya no vive con ellos hace tiempo, y eso le alegra, pues así podrá seguir su vida tranquila.


Se transformó en su forma híbrida y se vistió, para después sentarse en una roca y mirar al cielo y a la luna con una sonrisa.


Le parecía bastante interesante el tema del espacio y todo lo que contenía. Los satélites naturales, las estrellas, los planetas, las galaxias, todo, absolutamente TODO.


Siguió viendo el cielo, hasta que escuchó un ruido con sus orejas de lobo, y fue a revisar con cautela que era eso.


Mientras tanto, la weredragon seguía buscando algún lugar, hasta que vio a lo lejos a la werewolf, y esta la notó y la vio a los ojos.


Y en ese momento, ambas sintieron algo raro, pero especial en lo profundo de cada una.


—S-soy Luz... Luz Noceda... —se presentó la mujer dragón débilmente, caminando de forma lenta y tambaleante.


—Amity... Amity Blight... ¿Necesitas ayuda? —preguntó la mujer lobo de cabello lila, mirando preocupada lo que le pasaba.


Luz se encontraba con muy pocas fuerzas, y ya no podía mantenerse más en su forma dragón, así que se transformó en su forma híbrida, sosteniéndose de un árbol.


—No no... Estoy... Bi-bien...- —dijo, a lo último cortando las palabras al desmayarse finalmente.


Amity había visto esto y corrió alarmada hacia ella, atrapandola en el proceso antes de que caiga al suelo.


Y Luz sintió unos brazos que la atrapaban y la cargaban, junto a unas palabras que se sintieron reconfortantes, al menos para ella:


"Resiste, te voy a ayudar, solo resiste."