━━━ 𝐋𝐀𝐃𝐘 𝐑𝐎𝐒𝐄

Summary

Seina Ishikawa ❝De origen japonés, la hija sagrada del río.❞ "¿Qué está pasando?... Finalmente... ¿Voy a morir?." Recitaba en susurros temblorosos y cerraba sus ojos esperando lo peor, ¿Así iba a terminar? ¿Acaso era su destino morir de tal manera?. Por supuesto que no. [ oc x Tokyo Revengers ] [ oc x Sano Manjiro ] Basado en el manga de Tokyo Revengers. Finalizada en Wattpad [24/08/2022]

Status
Ongoing
Chapters
16
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Prólogo

Oscuridad.


Simplemente existía eso.


──¡Abre los ojos, preciosa!.


Reaccionó a esa voz y más cuando sintió un ardor en su mejilla mientras que de su nariz sintió salir líquido espeso y caliente, sangre fresca.


Llevó sus ojos nublados de dolor por abajo, adaptándose a la poca luz del lugar frío, maloliente y húmedo, deduciendo que estaba en una habitación tipo bunquer.


«¿Qué es esto?.» Recapituló de a poco en su mente.


El día era monótono cómo siempre, después de su ajetreada vida siendo una adolescente buena para nada, arreglaba los suministros de comida y preparaba al mismo tiempo el menú del día que ofrecería en su tienda, con suerte habría juntado el dinero suficiente para sobrevivir otra semana más. Se sentía un poco cansada pero aún así continuó y de repente un grupo de hombres entraron.


«Fui secuestrada


Miro por lo bajo a su alrededor, no quería ocasionar una pelea que podría terminar dolorosamente mal para ella, no conocía a nadie de ahí.


──¿Ya estás despierta?.


El que le hablaba era un tipo extravagante a decir verdad, pero sabía que su vestimenta era de marca y sólo gente llena de riqueza podría tener a su disposición, tenía toda la pinta de un...


«Mafioso


Sin previo aviso, algo se clavó en su pierna, provocando un grito suyo desde lo más profundo de su ser.


──Que patética. ──Suspiro el único hombre del grupo que le dirigía la palabra a la víctima.── Pero supongo que matarte lo herirá profundamente.


«¿Matarme?.»


Deseaba llorar con todas sus fuerzas, no podía escapar aún si quisiera, tampoco podía gritar por ayuda o rogarles que no le hicieran nada. De forma angustiante pensó en que le harían antes de apagar su vida y sin querer esta misma cruzó en sus ojos cómo si de una película se tratara.


Después de la muerte de su única familia, su amada madre, ya no tenía motivos claros por los que vivir, no le veía un sentido seguir avanzando sola en la universidad o tener una carrera si ella no estaba presente.


Pero aún así solo continuó, porque le había prometido en sus últimos momentos que viviría bien, algo que al final, no logró conseguir.


Un olor putrefacto invadió su nariz haciendo que volviera a la realidad y sus ojos vieron la escena más horrible salida de una película de terror, no supo en qué momento, tal vez porque la pobre mujer que no conocía, ahora yacía muerta en el suelo frío de la habitación, estaba bien amordaza para gritar por ayuda o pelear por su vida.


Quería vomitar, quería escapar, estaba aterrada.


Miró a los hombres presentes y cómo principal al único que le hablaba, sonreían acompañados de risas en busca de verla rogar por su vida a lágrima viva. ¿Acaso no era suficiente haberle clavado un cuchillo en su pierna para dejarla desangrarse?.


──¿Voy a morir?.


En su delirio sonrió un poco, mirando de frente al hombre que distinguió como el jefe, con un aparente alivio.


──¿Vas a matarme ahora?. ──Lágrimas salieron de sus ojos temblorosos que cerró por un momento.── Por favor, hazlo.


De alguna manera, sus palabras lamentables desanimaron a los delincuentes, incluso el que parecía ser su líder mostró asco.


──Qué mujer tan extraña. ──Chasqueo los dedos.


Ella escuchó un estruendo semejante a un millón de platos rompiendose a la vez, luego olfateó un elemento extraño junto con humo y finalmente sintió su cuerpo caer.


«¿Él de verdad me mató?.»


No lo decía en broma, pero tenía mucho miedo de lo que podría pasar después.


A quien quería engañar, le tenía miedo a la muerte, pero su orgullo no le dejaba sentir aquel sentimiento a gusto.


Oh, su orgullo, no había cosa en su vida que no se metiera para hacerla tomar las peores decisiones.


«¿Se supone que debo aceptarlo?.»


La oscuridad le envolvía, ahora estaba molesta porque nunca hizo nada malo cómo para que unos mafiosos de cuarta tomarán su vida de esa manera.


No era justo, se esforzó mucho por vivir a pesar de todo lo que atravesó y ellos por el simple hecho de no moverles la conciencia o el sentido de la culpa, se les daban todo el derecho de matar a personas inocentes de una manera tan fácil.


«Que forma tan patética de morir


Queria gritar pero su boca no se abría, quería correr pero sus piernas no respondían.


No podía hacer nada.


«¿Qué hago?.»


Sólo podía llorar en silencio.


«No quiero que esto pase así


Tenía tanto miedo.


«Quiero otra oportunidad, prometo hacerlo mejor


Una calidez envolvió su cuerpo.


«¿Iré al cielo?.»


Cerró sus ojos dejándose llevar, no se había sentido tan tranquila después de tanto tiempo.


«Que cómodo


──¿Uhm?. ──Algo evitaba que siguiera descansando, por una segunda vez abrió sus ojos para acostumbrarlos a la nueva luz.── ¿Dónde estoy?.


Se sorprendió un poco, por fin tenía libertad para mover su cuerpo como quisiera. Lentamente se sentó en lo que era una cómoda cama y examinó el lugar.


──Mi habitación... ¡¿Qué?!.


Ahora estaba más que despierta, de un salto bajó de la cama corriendo de un lado a otro atónita. ¿Estaba recordando su vida otra vez antes de ir al paraíso o era una prueba de Dios?.


No, no podía ser algo así, pues todo el lugar era tan detallado que hasta la ropa del armario que no recordaría estaba en su lugar.


De repente una ráfaga de viento se coló por su ventana, alzando un poco su blanco vestido de seda que tanto le gustaba.


──¿Uhm?.


El reflejo en el espejo cuerpo completo era tan nítido, se veía joven, sus ojos verdes iguales a una esmeralda junto con su largo cabello rojo eran tan vivos que no podría ser una simple ilusión.


──No puede ser.


Se pellizco como último recurso, degustando el dolor auto-provocado.


Rápidamente corrió a su escritorio de estudio, encontrando entre los papeles y libros su celular que alguna vez presumía por ser de buena marca, miró atenta la fecha, sacando las debidas cuentas.


──Volví en el tiempo... ──Estaba petrificada, no podía creerlo, no había forma. ──Diez años.