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_ Era tarde, el sol se estaba ocultando por el horizonte cubriendo el manto del cielo de un color anaranjado con tonos azules, fácilmente siendo confundido por un morado oscuro. Las persona se dirigían de un lado a otro unas a sus casas para descansar de su ajetreado día y otras para su trabajo de turno nocturno. Pasaban carros, motos y buses con su tremenda contaminación auditiva y dejando atras su desagradable humo de color negro. habían personas con trajes llamativos patrullando por esas casi desoladas calles
_ En un callejón, un pequeño bulto se movía entre las bolsas de basura de un contenedor. el poco gentío que pasaba por allí se decían para si mismos "Probablemente sea un pobre gato callejero, de seguro pronto llegará alguien y lo rescate", fueran querido ayudar al supuesto felino, tenían ese deseo, pero tenían asuntos más importantes que atender.
_ Paso un tiempo y la pequeña criatura al fin salía debajo de aquella montaña de bolsas, asomando su cabeza con un notable cansancio, su cabello blanquecino y desordenado, su piel blanca con pequeñas heridas, era un niño que no aparentaba más de 5 años recién se estaba despertando, le dolía un poco la cabeza, estaba desorientado, su vista estaba nublada, sentía temor... No sabía dónde estaba, además de que no recordaba absolutamente nada más que algo extraño que no le encontraba sentido ¿Hakudoshi?, ¿que era un Hakudoshi?.
_ Seguiría divagando si no fuera porque su sentido del olfato repentinamente 'se activó', poniendo sus pequeñas manos en su nariz, tapándola para evitar seguir oliendo aquel repulsivo olor, con su vista nublada intento alejarse de aquel lugar terminando por caer de aquel gran contenedor de basura.
_ Su cara se estampó contra el frio, húmedo y duro concreto con un fuerte golpe, su nariz se vio afectada por el golpe, sangre comenzaba a salir de su fosa nasal y su llanto no se hizo de esperar. Se levantó casi de inmediato, apoyándose en aquel contenedor que antes estaba, ignorando cualquier malestar que tuviera en aquel momento, sus sentidos eran ahogados por todo lo que estaba sintiendo; algo queriendo salir a la fuerza por su boca, el olor putrefacto de alcantarilla, el tener su vista nublada, forzar sus ojos a ver correctamente, el dolor que sentía por aquel fuerte golpe, solo hizo que pasara lo inevitable... Llevo sus manos a su boca intentando que el vomito dejara de salir siendo totalmente inútil. Cuando termino solo pudo ponerse a llorar, se sentía mal, muy mal. Limpiando sus lágrimas con su antebrazo, puesto sus manos estaban llenas de aquel espezo líquido que salió de él.
_ Minutos pasaron para que aquel sollozo cesará, miró a su alrededor y vio un balde con agua de dudosa procedencia, intento caminar hacia este, casi se cae, le costaba mantener el equilibrio, y con solo unos pasos se sentía sumamente agitado. Apenas llego al frente de la cubeta, metió sus manos intentando quitar la viscosidad, despues de estar satisfecho de haber lavado sus palmas, se hecho el fluido en la cara intentando quitar el elemento acuoso de color rojo, no fue lo suficientemente para quitar el olor de la sangre pero si para amortiguarlo.
_ Miro lo que cubría su cuerpo, debajo de el estaba tirado algo similar poco sabia de que se trataba de la parte inferior de su ropa. Se dirigió a la salida de aquel estrecho callejón, apoyandose con la pared asomo su cabeza con timidez, miró a su alrededor... no había nadie. Camino un rato por las calles desoladas, su vista empezó a acomodarse cada vez más, viendo con clara curiosidad cada cosa que veía pasando sus manos por las paredes y cosas que se encontraba, le gustaba sentir con el tacto los diferentes materiales.
_ Su estómago empezó a gruñir apenas un delicioso aroma inundaba sus fosas nasales, siguió aquel olor con su boca hecha agua se le hacia apetitoso lo que emanaba tal aroma por alguna razon, cerró sus ojos al sentir aquel aroma cerca para así disfrutarlo más. Sin darse cuenta choco con algo, retrocedió dos pasos abrió sus ojos viendo las piernas de una figura humana, recorrió su mirada el cuerpo de aquel que tenía delante hasta llegar a su cara, era una persona con rasgos finos, un cabello corto de color rubio cenizo, ojos rojos, llevaba consigo una bolsa y tiene un cuerpo 'regordete' a ojos del niño, pues tenía algo en su pecho parecido una gota de agua, lo mas bárbaro es que no era una sola gota, si no dos. Para el más pequeño solo era por sobre peso.
_ La persona veía con detenimiento a aquel extraño niño, camisa destrozada, heridas en su pequeño cuerpo, mejillas coloradas, lágrimas secas, la extraña persona frente a él con una mirada preocupada se agacho para quedar a su altura, el niño vio con curiosidad aquel movimiento, sin saber el porqué lo hacía.
— Pequeño ¿nesesitas ayuda? ¿donde están tus padres?— Pregunto de manera dulce aquella persona, con un timbre de preocupación en su voz por ver el estado del pequeño. No se había imaginado ningún escenario como este solo por salir a comprar los ingredientes para el desayuno de su hijo, no se lo esperaba.
— ¿Mmm?— El pequeño cantorreo ladeando la cabeza en confusión, no entendía los extraños sonidos que la persona frente a él hacia.
_ La persona pareció entender el porqué la confusión, soltó un suspiro en frustración "Esta pequeña es de bajos recursos, quizás por ello no pudieron darle educación y no me entiende", fueron los pensamientos de la contraria.
— A-ku-fo-diiiii.— Dijo el pequeño con pausas en su hablar, intentando imitar a la otra persona diciendo lo único que recordaba.— Ja-ku-yo-si... Ha-ku-do-shiiiii... Ha-kudoshi.— El pequeño empezó a repetir aquello una y otra vez con bastantes animo, la señora solo miraba al infante queriendo saber lo que intentaba decir.
— Ven, vamos a una estación de policía, allí te podrán ayudar y encontrar a tus padres. —Dijo, antes de agarrar un pequeño pañuelo que llevaba para limpiar un poco de la suciedad, mientras lo hacía escucho un gruñido venir del estómago del pequeño. Agradecía internamente haber comprado pan, llevó sus manos a la bolsa que se encontraba en su costado y agarro uno de los panes para entregárselo al chico. El niño apenas lo tuvo en sus manos lo devoro como si de un animal se tratase.
— ¿Pasates por mucho?— Murmullo con pena al verlo comer tan desesperado.— Sigueme, te llevaré a un lugar en el el te puedan ayudar.— Estiro su mano para que 'la niña' la agarrase y así hizo.
_ La persona desconocida pero de buen corazón, llevó a aquel pobre niño a la estación de policia más cercana, fue una caminata algo incomoda, los instintos de la persona decían que se alejara de aquella pequeña criatura por lo que apresuró un poco su paso para llegar tan pronto como fuera posible.
—
Dice que tal parece la niña es de bajos recursos, no sabe hablar y parece estar perdida, ¿estoy en lo correcto?
— Dijo aquel detective de la unidad de menores, la mujer de iris rojas solo asintió tras lo dicho por este. —
Lo único que recuerda es su nombre que parece ser Hakudoshi.
—Aquel hombre suspiro, mientras miraba 'a la infante' que lo miraba directamente a los ojos como si quisiera ver cada centimetro de su alma, aunque solo era por curiosidad —
Necesitaré que me narre los hechos y la ubicación donde la encontró.
─
_ Despues de una larga conversación la señora se tenía que ir ya que era demasiado tarde, se despidió del niño, el infante ante su partida se puso a llorar, el oficial reacciono ante el llanto del pequeño he intento tranquilizarlo pero nada resultaba, tras varios intentos fallidos el oficial no sabía que hacer. Escucho un pequeño gruñido venir del de menor estatura, tenía hambre, el hombre simplemente suspiro, no tenía nada que darle al pequeño que seguía sollozando, solo se dirigió a su escritorio para agarrar unas galletas con chocolate que tenía y se las dio, el niño miraba con curiosidad aquello, su dulce aroma le era hipnotizante.
_ El señor agarro una y se la comio para que el infante le imitara y asi fue, no es algo que le aporte los nutrientes que necesita, pero tan siquiera para que no tuviera el estómago vacio. El albino después de terminar de comer las galletas inmediatamente quedó dormido, acurrucado en aquella sillas en la que se encontraba, al oficial le resultó tierno se quito su abrigo y arropó al infante para que no tuviera frío.
_ Durante toda la noche el detective no descanso, intentando encontrar algo del chico, tendría que pasar por un largo proceso para encontrar a los paraderos de los padres, pensar en eso le daba migraña "
Será enviado a una casa de acogida, mientras buscamos a sus familiares, en dado caso no los encontremos quedara bajo custodia del estado o será enviado a un orfanato cómo a la mayoría..
" fueron los pensamientos del oficial mientras tomaba café.
_ A la mañana siguiente una señora de cabellera roja se llevó al niño a un hogar de acogida, mientras este aun dormia, le tocaría hacer un buen papeleo para que el niño pueda estudiar pues no había ninguna información sobre este. Noticias del chico no se hicieron de esperar por todos los medios pero ningún familiar apareció.