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JiCheol ♡ Good boy.

Summary

Para JiHoon no era difícil fingir ser un buen chico frente a su familia.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Capítulo único ♡

El desconocido y lujoso automóvil que aparcó afuera del instituto no pasó desapercibido para los estudiantes de clase alta quienes entre murmullos y curiosas miradas le dieron la bienvenida al nuevo rector del establecimiento educacional.

Choi SeungCheol.

Un hombre maduro e imponente de treinta años, escandalosamente atractivo, más de lo que muchos imaginaron, de cabello oscuro y peinado perfectamente hacia atrás dándole un aspecto más varonil, poseía una mirada profunda y misteriosa con un toque de perversión en ella, abundantes y largas pestañas, labios gruesos, brillantes y rojos como si fuesen de dulces cerezas, mandíbula definida, hombros anchos y trabajados pectorales que resaltaban en su traje formal hecho a medida, piernas anchas y tonificadas, y un prominente trasero que captó la atención al subir las escaleras de la entrada.

SeungCheol era conocido por ser una persona correcta, profesional y reservada pero estricta y despiadada con los estudiantes que agotaban su paciencia.

Y desafortunadamente no era mucha.

—Buenos días señor Choi —En el edificio principal lo recibió Ailee, su secretaria, con una amplia sonrisa, era una mujer joven de cabello castaño y ondulado, llevaba una camisa de seda con pequeñas flores amarillas y una falda color beige que llegaba hasta sus rodillas, sus tacones eran del mismo color —Lo acompañaré a su oficina.

A SeungCheol no le sorprendieron las modernas y ostentosas instalaciones combinadas con el diseño histórico como el papel tapiz, las alfombras en los pasillos y las esculturas de mármol de los fundadores, el instituto estaba ubicado en un terreno de veinte hectáreas en donde los privilegiados estudiantes podían desarrollar sus habilidades en deportes, ciencias, artes, idiomas, literatura y política preparando su ingreso a las mejores universidades del mundo para ser personas tan importantes e influyentes como sus padres.

Y tampoco le sorprendieron las reglas.

Cada estudiante debía vestir correctamente el uniforme que consistía en un pantalón color negro, camisa blanca, dentro del pantalón, corbata con una línea blanca en uno de sus extremos y con la insignia del instituto, zapatos negros y un cálido suéter con botones dorados para la época de invierno, o una falda de tablas color negro con delgadas líneas amarillas y blancas, camisa, corbata y zapatos.

Debían ponerse de pie cada vez que un adulto ingresara al salón de clases y solo podían sentarse si se les invitaba a hacerlo, además de hablarles con respeto.

Las groserías estaban prohibidas al igual que el tabaco y el alcohol siendo estos últimos considerados motivos de expulsión inmediata.

—¿Le gustaría un café? —Preguntó la secretaria mientras caminaba por los pasillos, un paso adelante de SeungCheol quien había metido las manos en los bolsillos de su costoso pantalón de tela.

—Sí, por favor —Respondió el pelinegro abriendo las puertas de la oficina, a su derecha encontraba una variada biblioteca que cubría por completo la pared, a su izquierda habían bellas obras de arte colgadas y largas cortinas de terciopelo cayendo a los lados de las ventanas, una pequeña sala y en el centro, al final y detrás de los dos pilares un escritorio de una fina madera con una placa dorada con su nombre grabado en ella.

—Aquí está su café —Ailee dejó una taza de porcelana sobre el escritorio junto a una servilleta.

—Muchas gracias —Habló SeungCheol sentándose en la silla de escritorio para tomar la taza y beber un sorbo.

—¿Necesita algo más?

—No por el momento —Contestó el mayor, Ailee hizo una reverencia y salió de la oficina en silencio.

SeungCheol se adaptó con facilidad a las exigencias de su trabajo, no era sencillo ser el rector de un prestigioso instituto pero sus años de experiencia, sus innovadoras ideas y su confianza fueron el complemento ideal que necesitaba. También lo fue el hecho de no tener una relación amorosa, no tenía distracciones, ni llamadas desde casa o absurdas discusiones por quedarse trabajando hasta altas horas de la noche.

Su última relación había acabado por ello.

Y sinceramente no se arrepentía.

Con DoYoon el amor y la pasión se fueron apagando poco a poco después de vivir una intensa relación de dos años.

Lo cual había sido demasiado para él.

Normalmente sus relaciones amorosas terminaban a los tres meses.

Pero habían transcurrido cuatro años desde su última relación formal, ahora vivía solo en un acomodado departamento en una zona exclusiva de la ciudad, tenía encuentros casuales de una noche con chicos que conocía en bares.

Uno tras otro.

Sin embargo, en ninguno de ellos había encontrado satisfacción sexual, sin importar que se dedicaran a entregar placer.

No había encontrado lo que buscaba.

Hasta esa mañana.

—Señor Choi —Habló Ailee desde afuera a través de la línea telefónica —El señor Lee YongHyu está aquí.

—Hazlo pasar por favor —Contestó SeungCheol, se levantó abrochándose la chaqueta de su traje y un hombre de aproximadamente cincuenta años entró a la oficina, las canas resaltaban en su cabello al igual que las arrugas marcadas alrededor de sus ojos, vestía un traje formal color gris y una camisa blanca con los primeros dos botones abiertos enseñando el pañuelo de seda que rodeaba su cuello —Buenos días señor Lee.

—Buenos días —Estrechó su mano con la de SeungCheol —Estaba ansioso por conocerlo.

—Igualmente —SeungCheol elevó ligeramente las comisuras de sus labios —Tome asiento —Indicó la silla al otro lado del escritorio.

Lee YongHyu era un multimillonario y dueño de una conocida cadena hotelera alrededor del mundo, además de ser un miembro fundamental en el instituto, ya que aportaba mensualmente una gran cantidad de dinero para mejorar la infraestructura y renovar los diferentes equipos electrónicos que los estudiantes requerían.

SeungCheol sabía que debía establecer una estrecha y amistosa relación con él.

Y no fue difícil.

A lo largo de la conversación que mantuvieron se dio cuenta que era un hombre agradable, generoso y muy comprensivo. Le trasmitía tranquilidad y confianza, lo cual apreciaba.

—Me han dicho que su hijo va en último año —Comentó SeungCheol, aún no lo conocía pero sabía que tenía dieciocho años, antes de comenzar el instituto el adolescente había viajado durante un año junto a sus padres, disfrutando de los lujos y riquezas que ellos les entregaban atrasando un año de estudios.

—Sí —Respondió YongHyu bebiendo un sorbo de la taza de café que Ailee les había llevado —Es un excelente estudiante, ha tenido algunas complicaciones porque tiene un carácter fuerte, muy parecido al mío pero en realidad es un buen chico, muy dulce e ingenuo.

SeungCheol no lo dudaba, en sus manos tenía las calificaciones del menor, era el estudiante perfecto.

De pronto las grandes puertas se abrieron obligándolo a levantar la cabeza de los papeles que sostenía y posar sus ojos en el chico que acababa de entrar, la belleza y pureza que poseía era irreal, su pálida piel parecía ser de porcelana, tenía el cabello rubio y desordenado, algunos mechones caían por su frente, ojos afilados, mejillas sonrojadas, labios delgados con una linda y tímida curva marcando dos agujeros en sus mejillas al sacarse el lollipop de la boca pero lo que le robó el aliento fue su vestimenta.

JiHoon llevaba con orgullo una falda resaltando su diminuta cintura y medias que llegaban hasta sus muslos unidas a un portaligas, además de la camisa blanca arremangada, corbata y bonitos zapatos de charol.

Podía hacerlo, era el uniforme del instituto.

No estaba rompiendo las reglas.

Pero SeungCheol si lo estaba haciendo al mirar sus piernas e imaginarse entre ellas.

—SeungCheol —El señor Lee se levantó del asiento junto a SeungCheol quien rodeó el escritorio quedando frente al menor —Él es mi adorable JiHoonie.

—Tu padre me ha hablado mucho de ti —El pelinegro estiró el brazo y estrechó su mano con la del adolescente —Espero cumplir tus expectativas como rector.

—Las está cumpliendo... —JiHoon bajó la mirada hasta los brillantes zapatos del mayor y lentamente la subió recorriendo su cuerpo a la vez que deslizaba la lengua por el lollipop, SeungCheol apretó los dientes tensando la mandíbula, y deseó que la seductora y traviesa mirada de JiHoon formara parte de su imaginación pero su coqueta sonrisa le confirmó lo contrario —Hasta ahora.

JiHoon era un chico atractivo y él lo sabía.

Sabía lo que provocaba en los chicos de su edad.

Y le gustaba divertirse con ellos explorando su sexualidad.

Pero se llevó una grata sorpresa al ver el nerviosismo del rector del instituto al degustar tranquilamente de su lollipop sabor fresa, evadiendo la mirada pero regresándola a él de forma inconsciente, como si fuese un imán, haciéndolo sonreír mientras su padre continuaba animadamente la conversación hablando de su inocente hijo.

No lo era en lo absoluto.

Y no era difícil fingir ser un buen chico frente a sus padres.

Pero no lo fingió ser frente a SeungCheol.

—Desde que inició el ciclo escolar te han enviado más de diez veces a detención —Habló SeungCheol con seriedad, en un tono de voz duro y seco que a JiHoon le encantó —¿Me quieres decir la razón de tu mal comportamiento?

—Venir hasta aquí —JiHoon respondió tranquilamente.

—¿Qué?

—Usted no se ocupa de los castigos leves, estoy seguro que ni siquiera los conoce —El menor se acercó al escritorio y se sentó en el borde, cruzando las piernas —Pero si mi pésimo comportamiento era constante me llamaría a su oficina.

SeungCheol soltó un largo suspiro y se levantó rodeando el escritorio, no pudo evitar mirar las lindas y cortas piernas del menor —¿Esto es un juego para ti? —Preguntó mirando los ojos del rubio, JiHoon negó con la cabeza e introdujo el lollipop en su boca, provocándolo —¿Puedes dejar ese dulce?

—¿Me dará algo más para lamer? —Preguntó JiHoon con descaro dejando en claro sus intenciones al bajar la mirada hacia la entrepierna del mayor y luego volver a subirla a sus ojos con una sonrisa coqueta —Me gusta tener la boca llena.

SeungCheol se relamió los labios mirando los de JiHoon aumentando la evidente tensión sexual que existía entre ellos, rozó las tersas piernas del menor y lentamente se inclinó hacia adelante.

—El señor Lee ha llegado —Interrumpió Ailee a través del teléfono.

—¿Ha llamado a mi padre? —Preguntó inmediatamente JiHoon alzando sus cejas.

—Sí —Respondió SeungCheol —¿Estás asustado?

—Usted es el que debería estar asustado —Contestó el menor en un tono burlesco esbozando una amplia sonrisa y bajándose del escritorio —No estará feliz de verme aquí.

SeungCheol se alejó del menor dándole la espalda para recibir YongHyu.

—Buenos días señor Lee —Saludó apenas el hombre entró a la oficina.

—Buenos días SeungCheol —Estrechó la mano con el rector —He cancelado una reunión para venir así que espero que lo que me tengas que decir de JiHoonie sea realmente importante.

SeungCheol separó los labios para contestar pero al darse la media vuelta no vio al adolescente —Sí, lo es —Respondió algo aturdido —Tome asiento por favor.

—Gracias —El señor Lee se sentó frente al escritorio y SeungCheol lo rodeó para sentarse en su lugar —¿Qué ha sucedido?

—Bueno... —Se acomodó en su lugar y se congeló al ver a JiHoon bajo el escritorio, arrodillado y asomándose entre sus piernas, el menor colocó su dedo índice sobre sus labios pidiéndole que guardara silencio y SeungCheol rápidamente posó la mirada en YongHyu —Algunos maestros se han quejado de su mal comportamiento.

—Te mencioné que JiHoonie tiene un carácter fuerte —Sonrió el señor Lee —Pero debió haber sido una confusión.

—Hoy... —Miró de reojo a JiHoon acariciando su entrepierna y bajando lentamente la bragueta de su pantalón, se aclaró la garganta y tensó la mandíbula —Lo han enviado a detención.

—Y estoy muy seguro que ha aprendido la lección.

—Quizás —Su cuerpo se estremeció ante la deliciosa sensación de los dedos de JiHoon tocando su miembro.

—Agradezco mucho tu preocupación por JiHoonie, al principio pensé que no se llevarían bien pero me alegra saber que no es así.

—¿Por qué lo dice?

—Me ha hablado muy bien de ti —Respondió el señor Lee.

SeungCheol cruzó su mirada con la mirada inocente y traviesa del adolescente volviéndose loco, estaba expectante a lo que pasaría y por un momento creyó que JiHoon no se atrevería, tragó saliva y el menor pegó sus rosados labios en la cabeza de su miembro, dejando un beso en él.

La inapropiada y atrevida situación lo excitó como nada antes lo había hecho.

El pelinegro dejó escapar un suspiro mientras escuchaba atentamente a YongHyu, por otra parte JiHoon continuó dejando besos en su glande sintiendo como el miembro se endurecía con sus besos y caricias, deslizó la lengua por la hendidura y SeungCheol apretó los labios para no gemir hasta que el menor cerró los ojos y abrió la boca introduciendo en ella por completo el pene de SeungCheol.

La sensación fue asombrosamente placentera.

SeungCheol empuñó sus manos controlándose y JiHoon poco a poco comenzó a moverse, envolviendo el gran y apetecible trozo de carne en la agradable calidez de su boca volviéndose adicto a la adrenalina que recorría su cuerpo, colocó sus manos en los gruesos muslos del mayor y aumentó el ritmo, devorándolo con hambre, subiendo y bajando la cabeza, reprimiendo cada uno de sus gemidos.

—SeungCheol —Habló YongHyu,

—¿S-Si? —Tartamudeó excitado.

—¿Te sientes bien? —Preguntó con el ceño levemente fruncido.

SeungCheol tenía la respiración agitada y podía sentir el sudor en su frente —Sí —Respondió con seguridad sintiendo la respiración y la lengua de JiHoon recorriendo sus testículos —Solo que últimamente he tenido mucho trabajo.

—Debes dejar tiempo para descansar o terminarás colapsando de estrés.

JiHoon tomó firmemente el miembro del mayor y lo masturbó en lo que succionaba hábilmente el pre-semen del glande para luego introducirlo nuevamente en su boca, apretándolo con sus labios, succionando y bajando por la longitud del tronco con rapidez en lo que se tocaba él mismo por debajo de la falda.

—Lo haré —Dijo SeungCheol soltando un nuevo suspiro —Hoy llegaré a casa a descansar.

—Por cierto, nunca me has hablado de tu esposa —Dejó una breve una pausa —O esposo.

—No, no estoy casado, tampoco tengo novio.

—Eres un gran partido.

—¿Eso cree? —Preguntó cometiendo el error de mirar hacia abajo porque JiHoon lo estaba mirando, lo contempló derretirse en su boca y se dio cuenta del inmenso control que poseía sobre él. SeungCheol se tensó y el conocido cosquilleo en su abdomen bajo fue el aviso que no tardaría demasiado en llegar al orgasmo.

—Sí, trabajador, responsable y honesto. Si mi hijo tuviese algunos años más me gustaría mucho que estuviese con alguien como tú —Comentó el señor Lee —Pero JiHoonie ni siquiera ha tenido novio.

—¿No ha tenido? —Su voz estuvo a punto de romperse cuando JiHoon introdujo su miembro profundo en su boca haciéndolo llegar al ansiado orgasmo.

—Muchos chicos han estado interesados en salir con él pero los ha rechazado, es muy exigente —Respondió el señor Lee, el móvil comenzó a sonar en su bolsillo, lo sacó y vio la pantalla —¿Me disculpas un momento? Debo contestar.

SeungCheol esperó a que YongHyu se alejara tomando la llamada para bajar la mirada hacia JiHoon, pasó su pulgar por los restos de semen que tenía en su mentón y lo introdujo en la boca del menor quien gustoso lo recibió con una sonrisa en los labios.

Desde ese momento el deseo por el otro se volvió incontrolable.

Las miradas coquetas en los pasillos del instituto y el descaro de SeungCheol para tocarlo en lugares indebidos como el salón de arte, ocultándose con el caballete de madera fingiendo una supervisión de rutina mientras levantaba la falda del menor y apretaba sus nalgas.

Y JiHoon tampoco tuvo pudor al masajear el pene del rector por encima del pantalón en medio de un examen de matemáticas cuando SeungCheol entró en su salón de clases con la falsa intención de regañarlo.

—Así que nunca has tenido novio —Comentó SeungCheol entrando a detención después de asegurarse de que JiHoon fuese el único estudiante que estuviese allí, cumpliendo un castigo, era un salón retirado, quedaba al otro lado del campus —Me pregunto con quiénes habrás practicado sexo oral.

JiHoon acomodó los libros en la estantería, miró hacia atrás por encima de su hombro y rió divertido —No me diga que está celoso.

—Solo es curiosidad —Aclaró el mayor cerrando la puerta con llave.

—Con algunos amigos —Confesó JiHoon con tranquilidad tomando otra pila de libros para ordenarlos en su lugar.

—¿Amigos? —Bajó la mirada hacia el trasero de JiHoon y relamió sus labios, no llevaba portaligas, solo medias que llegaban hasta sus muslos.

—Sí —Afirmó el pequeño —Buenos amigos que han terminado en las sábanas de mi cama cuando mis padres no están en casa.

—¿Y te ha gustado?

—¿El sexo? —Preguntó mirándolo a los ojos con las cejas alzadas —Ellos parecían disfrutarlo más de lo que yo lo hacía.

—¿Y eso?

—No eran lo que estoy buscando.

—¿Y qué estás buscando?

—Un hombre con experiencia —Dio un cauteloso paso hacia SeungCheol —Que sepa qué hacer sin que yo le diga nada, que sepa dónde tocar, besar y morder, y en qué momento hacerlo —Se acercó un poco más y el masculino perfume del mayor llenó sus pulmones —Un hombre que me desgarre la garganta de tanto gemir pidiendo por más, alguien maduro, atractivo y muy caliente —Continuó tomando y jugando con la corbata del rector —Un hombre como usted.

Esta vez SeungCheol fue quien rió.

—¿Qué? —JiHoon elevó el mentón, enfrentándolo con la mirada —¿Seguirá resistiéndose a mí? Porque si es así le advierto que continuaré con mi mal comportamiento para que me llame a su oficina.

—Entonces tendré que enseñarte a comportarte debidamente —Sin pensarlo demasiado desabrochó su cinturón y lo deslizó de golpe por su cadera sobresaltando a JiHoon —¿Eso es lo que quieres?

—Sí —Respondió el menor, se dio la media vuelta y se inclinó hacia adelante apoyando los codos en el pupitre.

Con el cinturón en una de sus manos SeungCheol levantó la falda del menor con la otra quedando fascinado con las prominentes nalgas de JiHoon.

Eran simplemente perfectas.

Arqueó una de sus cejas al ver llevaba bragas de encaje de color rosa y sonrió satisfecho, las acarició moldeándolas con sus manos y JiHoon cerró los ojos conteniendo el aire en sus pulmones cuando el mayor se alejó haciéndole saber cuál sería su próximo movimiento.

El primer golpe lo hizo chillar de dolor pero SeungCheol no se contuvo y el segundo fue más fuerte que el anterior logrando enrojecer rápidamente las nalgas del menor, las volvió a acariciar hundiendo ligeramente su dedo pulgar en la entrada del menor por encima de su ropa interior, haciéndolo gemir.

El tercer golpe hizo temblar las piernas de JiHoon al dejar escapar un agudo gemido de sus labios.

—Me detendré cuando hayas aprendido la lección —Habló SeungCheol propinándole otro golpe con su cinturón —No quiero oír más quejas de tus maestros o saber que estás aquí en detención. ¿Entendido?

—Sí —Gimió JiHoon.

—Sí qué.

—Sí, señor Choi —Apenas habló recibió otro golpe que lo hizo pararse de puntillas alzando su trasero para recibir otro más deleitando a SeungCheol con la linda curva que se había formado en su espalda —Mierda, sí.

SeungCheol soltó el cinturón e hizo girar bruscamente a JiHoon levantándolo del pupitre al colocar las manos en su cintura, acercándolo a él, tocó sus labios con los dedos y lo miró a los ojos —Sabes que en este instituto no están permitidas las groserías —Susurró el mayor deseoso de probar sus besos —¿No has aprendido la lección o ahora debo castigar tu boquita? —JiHoon asintió repetidas veces, desesperado por complacer a SeungCheol —De rodillas.

Apenas las manos del rector abandonaron el cuerpo de JiHoon se dejó caer de rodillas frente a él. SeungCheol desabrochó su pantalón y lo bajó hasta sus tobillos junto a la ropa interior liberando a su necesitado y caliente miembro.

Los ojos de JiHoon se mantuvieron fijos en los del mayor, el cual jadeó al sentir sus manos alrededor de su pene, el rubio deslizó la lengua desde la base hasta la punta para acabar con un beso en el glande, estremeciéndolo, lo succionó como lo hacía con su lollipop y sopló sobre el miembro, divertido al escuchar los bajos jadeos de SeungCheol.

El mayor permitió que estableciera su ritmo.

No lo presionó.

Pero JiHoon lo hizo estallar en un ronco gemido al acomodar su miembro entre sus labios introduciéndolo en su boca. SeungCheol cerró los ojos, echó la cabeza hacia atrás y el menor devoró su pene de la forma más erótica que había conocido esforzándose en su labor al escuchar los excitantes y graves gemidos que llenaron el salón de detención.

—Eres un chico muy malo —Gimió SeungCheol con una sonrisa. Lo era, y también era caliente, como el mismísimo infierno.

JiHoon continuó amando el hecho de saber que lo hacía bastante bien, SeungCheol se lo había saber con los constantes y roncos gemidos que salían de sus labios gracias a la placentera succión que le ofrecía.

Con sus manos apretó los tonificados muslos del mayor impulsándose hacia adelante con rapidez y Dios, eran una fantasía.

—¿Te gusta tener mi pene en tu boca, bebé? —Preguntó SeungCheol mirando al chico arrodillado frente a él engullendo su miembro, con las mejillas sonrojadas y el cabello algo desordenado —¿Te gusta?

JiHoon se separó del miembro de SeungCheol con un chasquido, la saliva acompañada de pre-semen se deslizó por las comisuras de sus labios y asintió —Me gusta mucho, señor Choi.

El mayor agarró un puñado del cabello rubio del adolescente y lo animó a seguir tragando buscando más profundidad porque sabía perfectamente que podía conseguirlo, lo había hecho antes.

Frente a su padre.

Al sentir las vibraciones en su pene y el cosquilleo en su abdomen bajo colocó las manos a los costados de la cabeza de JiHoon y embistió su boca, los ojos del pequeño se llenaron de lágrimas hasta que la estimulante imagen lo hizo liberar su esencia sin pudor alguno.

JiHoon tragó su semen y se relamió los labios.

—Cada vez que digas alguna grosería este será tu castigo, ¿Has entendido?

—Sí, señor Choi —Respondió JiHoon mirándolo a los ojos, aun arrodillado.

—Buen chico.

Sus excitantes encuentros se volvieron diarios y conforme pasaba el tiempo daban un paso más a lo inevitable.

—Señor Choi, Lee JiHoon está aquí —Avisó Ailee.

—Hazlo pasar —Habló SeungCheol dejando el bolígrafo arriba de los papeles que tenía sobre el escritorio —Y por favor ve al departamento de intercambios, esta mañana he pedido un seguimiento de los estudiantes.

—Enseguida señor —Dijo la mujer levantándose de la silla. JiHoon la miró y sonrió —Puedes pasar.

El adolescente asintió y caminó hacia las grandes puertas abriéndolas y entrando a la oficina, asegurando la puerta, SeungCheol estaba allí, esperándolo apoyado en el escritorio.

—¿Me ha llamado para regañarme por haber llegado dos minutos tarde o solo lo ha utilizado como una excusa para verme?

—¿Qué crees tú? —Preguntó elevando coquetamente las comisuras de sus labios.

—Que estaba loco por verme —Respondió con seguridad, acercándose al mayor.

—Has acertado —Colocó sus manos en la cadera de JiHoon y lo acercó un poco más a él para terminar acortando la distancia que los separaba en un hambriento y apasionado beso en aquellos peligrosos labios que simbolizaban lujuria y perdición porque una vez que los probó no pudo detenerse.

Y ahora tampoco podía hacerlo.

JiHoon enredó sus dedos en el cabello de la nuca del mayor a la vez que hundía la lengua en su boca mientras que SeungCheol bajaba las manos hasta el trasero del pequeño haciéndolo gemir en medio del beso.

—Quiero follarte —Susurró SeungCheol en el oído del contrario.

—Hágalo.

—Pero no seré dulce contigo —Le advirtió.

—No le he pedido que lo sea —Dijo con la respiración agitada, deslizando la lengua en un rápido movimiento por los gruesos labios del mayor iniciando un nuevo beso que los dejó sin aliento.

SeungCheol cambió de posiciones y giró a JiHoon contra el escritorio, besó su cuello y simuló embestidas que enloquecieron al joven estudiante, deshizo el nudo de la corbata del menor dejándola caer al suelo y desabotonó su camisa dejándola caer por sus hombros pero sin quitársela, apretó sus pezones y dejó húmedos besos en la tersa piel de su espalda.

De pronto SeungCheol se agachó, levantó la falda del estudiante y corrió sus bragas hundiendo el rostro entre sus nalgas, lamiendo y mordiendo para después centrarse específicamente en su entrada.

Humedeciéndolo.

Y dilatándolo con los dedos que comenzó a introducir.

El menor no dejó de gemir, sus piernas temblaron y apoyó su torso en el escritorio. SeungCheol colocó su mano libre en la parte posterior del cuello de JiHoon ejerciendo la fuerza suficiente para inmovilizarlo.

Teniéndolo bajo su control por algunos minutos.

—Dime, ¿Quieres más rápido? —El cálido aliento de SeungCheol chocó en el oído de JiHoon al levantarlo, erizándole la piel, aumentó la velocidad en la que sus dedos entraban y salían del interior del pequeño.

—Sí, mierda, sí —JiHoon alzó su pierna derecha apoyándola en la fina madera.

—¿Aún no has aprendido, bebé? —Habló el mayor sin detener sus movimientos —Nada de groserías o volveré a castigar esa preciosa boquita.

—P-Por favor —Rogó JiHoon dejando caer la cabeza hacia atrás en el pecho del mayor empujándose hacia atrás, suplicando por más contacto, deseaba sentirlo dentro de él, golpeando duro —Necesito más.

—Pídelo correctamente —Sacó sus dedos del interior de JiHoon y el menor gimió como protesta al sentirse vacío.

—Señor Choi, por favor.

SeungCheol sonrió ante la petición de JiHoon, lo giró hacia él y colocó las manos en su cintura levantándolo y sentándolo en el borde del escritorio después de haberle sacado las bragas, se quitó los zapatos, el pantalón, la ropa interior y se masturbó descaradamente viendo a JiHoon con las piernas separadas.

—Tan solo mírate —Humedeció sus labios moviendo su mano de arriba hacia abajo alrededor de su pene —¿Qué diría tu padre si supiera que estás sentado en mi escritorio, con las piernas abiertas, dilatado y ansioso porque me entierre en tu interior?

—Por favor...

—¿Qué diría si supiera que follaré a su adorable einocentehijo? —Preguntó haciendo presión con su glande en la estrecha entrada del menor.

—No me importa —Cerró los ojos y sus manos apretaron los hombros de SeungCheol sintiendo como lentamente abría paso en sus cálidas y húmedas paredes anales —Realmente no me importa.

Sus bocas se encontraron dando inicio a un beso lleno de deseo, SeungCheol deslizó sus manos por las piernas del menor, por encima de sus medias hasta llegar a su cadera y a JiHoon le encantó la forma tan posesiva en la que lo tomó enterrando sus dedos comenzando un placentero y constante vaivén con su cadera mientras él se deshacía de su corbata y la molesta camisa apreciando con sus manos cada uno de sus trabajados músculos.

En total plenitud JiHoon dejó caer su cuerpo hacia atrás desordenando y dejando caer bolígrafos e importantes documentos al suelo, SeungCheol empuñó sus manos en la falda del pequeño arrastrándolo hacia él e incrementando el ritmo de sus embestidas.

Con sudor, besos tatuados en sus cuerpos y un gemido tras otro probaron el paraíso.

Y ahora JiHoon se encontraba con una rodilla en la silla del mayor y las manos en el respaldo inclinado hacia adelante mientras SeungCheol lo embestía con firmeza.

Era un atractivo, caliente e insaciable hombre con experiencia.

Precisamente lo que JiHoon buscaba.

—Enséñame lo mucho que te gusta sentir mi pene dentro de ti —Dijo SeungCheol sentándose en su lugar de trabajo, el adolescente subió una rodilla al asiento del mayor, colocó las manos en sus hombros para no perder el equilibrio y luego subió la otra pierna sentándose en su regazo, penetrándose.

Los gloriosos gemidos de JiHoon no traspasaban las paredes dándole la libertad absoluta de gritar de placer haciéndole saber a SeungCheol lo que le encantaba sentir su pene en su interior.

Eran tan sumiso.

Y tan malditamente necesitado que había despertado en SeungCheol ese lado posesivo y sexual que no había conocido con nadie más.

El mayor quitó la falda del pequeño deshaciéndose de ella junto a la camisa y la corbata, dejándolo con sus zapatos y las medias que tanto le gustaban.

—Es tu padre —El mayor miró la pantalla del móvil.

—Contéstele —JiHoon sonrió con travesura, quedándose quieto —Prometo comportarme.

SeungCheol dejó un beso en los labios de JiHoon y se alejó tomando la llamada —Buenos días señor Lee.

—Hola SeungCheol —Habló YongHyu al otro lado de la línea telefónica —¿Te interrumpo?

—N-No —JiHoon hizo que SeungCheol tartamudeara al saltar sobre su miembro. Era un desastre, un hermoso desastre —No lo está haciendo, justamente ahora estoy tomando un descanso.

JiHoon cerró los ojos y soltó un débil gemido, rápidamente SeungCheol cubrió su boca con su mano libre y continuó escuchando la llamada pero el menor abrió los ojos y lamió sus dedos.

—Bueno, estos meses he visto un evidente cambio en el comportamiento de JiHoonie y sé que tú eres el principal responsable...

JiHoon se inclinó hacia adelante sin dejar de moverse y repartió húmedos besos en el cuello del mayor hasta llegar a su oído donde gimió bajito desmoronando a SeungCheol. El pelinegro aclaró su garganta y JiHoon sonrió besando su cuello.

—Así que con mi esposa queríamos invitarte a cenar en nuestra casa —Concluyó el señor Lee.

—Sí —Dejó escapar un suspiro y apretó su mano alrededor del móvil sintiendo los besos y mordidas de JiHoon en su mandíbula haciéndolo sentir leves espasmos en su abdomen bajo —Sería un honor.

—Entonces te estaremos esperando, nos vemos esta noche.

—Sí —Cortó la llamada, rodeó la cintura de JiHoon con un brazo y se levantó sentándolo en el escritorio para penetrarlo sin compasión, buscando el ángulo que llevaría el placer del menor a otro nivel.

—Mmgh... —SeungCheol se subió con él al escritorio y escuchó como la lámpara de cristal se quebraba en el suelo —Oh, Dios, siga así, por favor —Gimió JiHoon cuando el mayor rozó su próstata.

—¿Te gusta? —Preguntó con la respiración entrecortada.

—¡Sí! —Exclamó JiHoon aferrándose a la espalda del mayor —Lléneme señor Choi, se lo ruego, lléneme con su semen, termine en mi.

Bastaron unos pocos segundos para que las paredes anales se contrajeran alrededor del pene de SeungCheol haciéndolo soltar un sonoro y ronco gemido a la vez que se corría en el interior del pequeño y éste lo hacía en su abdomen alcanzando el mejor orgasmo que habían tenido en sus vidas.

El silencio en la oficina se hizo eterno.

Incorrectamente eterno.

—Nunca me había sentido tan pleno —Comentó JiHoon besando los labios del mayor.

—Si quieres repetirlo puedes ir a mi departamento.

—Querré repetirlo —Lo miró a los ojos y SeungCheol sonrió —Una y mil veces más.

Esa noche SeungCheol aparcó afuera de la mansión donde vivía la familia Lee, era de color blanco, con largos pilares en la entrada y algunas macetas como parte de la decoración del jardín. Una chica de servicio lo recibió en la puerta principal permitiéndole entrar y el señor Lee no tardó en aparecer junto a una hermosa mujer de cabello rubio, ella llevaba un elegante vestido color azul y exclusivas joyas de oro.

—Buenas noches —Habló SeungCheol.

—Hola SeungCheol —El señor Lee estrechó su mano con la del pelinegro —Ella es mi esposa, MingHi, él es SeungCheol, el rector de JiHoonie —Los presentó, SeungCheol asintió con la cabeza y ella le obsequió una cálida sonrisa de bienvenida.

—Encantado de conocerla.

—Igualmente —Rodeó el brazo de su esposo —He escuchado maravillas sobre usted.

—Su esposo es un hombre muy amable.

—Oh, no tengo duda de ello pero las he escuchado de mi hijo.

SeungCheol sonrió y levantó la mirada hacia las escaleras de la sala, JiHoon bajaba por ellas vistiendo un ajustado pantalón color negro, zapatos del mismo color y una camisa traslúcida con los primeros dos botones abiertos enseñando un bonito chocker de encaje alrededor de su cuello.

—Buenas noches señor Choi —Saludó JiHoon esbozando una sonrisa.

—Buenas noches JiHoon —Aprovechó que los padres del menor admiraban con orgullo a su hijo para guiñarle un ojo.

—¿Les parece si pasamos al comedor? —Habló el señor Lee.

SeungCheol probó los deliciosos platillos que habían preparado y disfruto de una tranquila y agradable conversación con los padres de JiHoon, y de cómplices sonrisas con el menor.

—Iré por más agua —JiHoon se levantó de la mesa y se dirigió hacia la cocina bajo la atenta mirada del mayor quién esperó unos minutos para hablar.

—Discúlpenme, ¿Dónde está el baño? —Preguntó SeungCheol.

—Al final del pasillo hacia la derecha, tercera puerta —Respondió el señor Lee.

SeungCheol se levantó dejando la servilleta en la mesa y caminó por los pasillos de mansión en busca de JiHoon, el pequeño estaba en la cocina, frente a la encimera.

—Esta noche te ves precioso —Lo abrazó por detrás, rodeando su cintura —Tanto que solo quiero arrancarte la ropa.

—Puede hacerlo —JiHoon se giró enfrentando al mayor y SeungCheol besó su cuello, hambriento —Subamos a mi habitación.

—¿Con tus padres en casa?

—¿Y qué? —Soltó una divertida risita —Quiero que me vuelva a follar como esta mañana.

—¿Y que ellos escuchen tus gemidos? —Frotó su erección con la de JiHoon. No parecía ser una mala idea, necesitaba volver a sentirlo.

—Sí —Respondió JiHoon acariciando la espalda del mayor, retorciéndose entre sus brazos —Que sepan el excelente trabajo que ha hecho conmigo para que obedezca, ya los ha escuchado, están muy felices con usted.

Unos pasos en el pasillo los alertaron tomando distancia, JiHoon rió y tomó la jarra con agua.

—Señor Choi —Habló la muchacha de servicio.

—Creo que me he perdido camino al baño —Se excusó SeungCheol con una falsa sonrisa nerviosa convenciendo a la chica.

—No se preocupe, lo acompañaré. Venga, es por aquí —Indicó el camino, SeungCheol le sonrió y la siguió.

—Y dígame, señor Choi —Habló la señora Lee continuando con la cena —¿Qué piensa de nuestro lindo JiHoonie?

—JiHoon... —Hizo una pausa mirando al menor y elevó una de las comisuras de sus labios cuando JiHoon lo miró de reojo con esa inocencia que lo enloquecía —Es un buen chico.

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