Problemas ¿al doble? GOYUU

Summary

|| GoYuu || Definitivamente nunca de los nunca su vida sería normal y eso lo pudo comprobar al tener que lidiar con Gojou ¿al doble? Atención - Lenguaje obsceno - Descripción de escenas sexuales explícitas - Trio Los personajes pertenecen a Gege Akutami Lees bajo tu responsabilidad.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Otro Gojo






¿Cómo es que había terminado en esa situación? 


Se estaba haciendo esa pregunta desde que vio como ese par estaba a nada de matarse entre sí. 



Tuvo que correr a separarlos para evitar una tragedia.



Realmente no entendía la situación y el ser nuevo en la hechicería complicaba más las cosas. De alguna manera inexplicable habían dos Gojou sensei, o bueno uno era su pareja y el otro parecía ser su pareja pero más joven, tal vez de su edad. 


Se sorprendió mucho porque hace unas cuantas horas estaba entrenando con el hombre y de un momento a otro con un extraño puff, apareció un adolescente de cabello blanco con un uniforme parecido al suyo y con gafas negras, no se necesitaba ser un genio para entender que ese chico era la versión adolescente de Gojou sensei. 




Pero ahora la cuestión era ¿Cómo había llegado? 




Al preguntarle sobre lo que estuvo haciendo para terminar ahí, y tratar de entender su presencia en el futuro, él sólo contestó que estaba en medio de una pelea contra una maldición, algo salió mal y sin poder hacer nada, terminó exactamente con su versión adulta. 



Viajes en el tiempo, rupturas dimensionales, hechicería o lo que fuera, era alucinante. Porque tenía enfrente a un Gojou adolescente. 



Ahora bien, después del shock principal la situación se tornó un poco bizarra. 



De alguna manera la versión adolescente de su pareja se había encariñado instantáneamente con él. Acción que sólo molestó al mayor pues desde hace un buen rato estaba haciendo dramas y peleando con su otro yo. 



Lo que los llevaba a la situación actual. 



Su pareja peleando contra su versión adolescente por su atención. 




–¡Aléjate mocoso! Yuuji es de sensei – dijo abrazando al pelirosa, mientras le dedicaba una sonrisa burlona al albino menor. 




–¡Apártate anciano! Yuuji-kun es mío – replicó el menor tomando la mano del pelirosa y jalándolo hacia su cuerpo. 




– Es mío– volvió a decir.



– No, es mío– replicó nuevamente el menor viendo a su versión adulta con una vena saltando en su frente. 



– Yuuji prefiere a sensei– afirmó el mayor. 



– Claro que no ¿Verdad Yuuji-kun? – preguntó el albino menor. 



La tensión era palpable en el aire, esos dos discutían por su atención y sinceramente no sabía que responder, es decir Gojou sensei era su pareja y la persona a la que amaba pero el menor también lo era ¿No?  eran la misma persona. 



Si lo pensaba bien, era muy extraño querer diferenciar entre los dos cuando ambos se estaban comportando exactamente igual y ambos solicitaban su atención. 



¿Era posible que Gojou sensei estuviera celoso de su versión adolescente? 



La respuesta llegó por sí sola al ver cómo esos dos estaban a punto de destruir la escuela. Ya había visto con anterioridad las técnicas de Satoru y lo destructivas que podían ser debido a su energía maldita y ahora ese mismo daño al doble era algo que definitivamente debía impedir. 



– ¡Satoru Gojou! – gritó esperando ser oído. 



No pasó ni un segundo cuando tenía a ambos hombres frente a él, sujetando sus manos mirándolo fijamente con una sonrisa. Al darse cuenta del hecho, se voltearon a ver. 



Podía jurar ver chispas saliendo de sus miradas aún cubiertas por las gafas y la venda negra. 




– ¡Mocoso! Yuuji me hablaba a mí– 



– ¿De qué hablas anciano? Yuuji-kun se refería a mí – soltó con burla. 



Otra vez. Suspiró. 



– Sueñas chibi, Yuuji me prefiere a mí, así que shuuuu~ – dijo el mayor abrazando al pelirosa mientras hacía un ademan con la mano, una clara invitación para largarse a su versión adolescente. 



De nuevo una pelea entre ese par por demostrar quién era mejor para Yuuji, estaba escuchando los gritos y argumentos sarcásticos cuando de repente sintió otra presencia. 


– Gojou, necesito que…– Nanami había entrado al sótano donde estaban. Ni bien entró cuando vio al par de albinos. Se quedó callado unos segundos, paseó su mirada viendo primero a Itadori, después a Gojou y por último  a la versión adolescente del albino, arqueó una ceja mientras una vena palpitaba en su frente, "problemas" se podía leer en su rostro, tomó su celular acercándolo a su oreja – Con la policía… quiero reportar a un par de pervertidos.



–¡Nanamiiiii!– reprochó Gojou. Pero el rubio ya había salido. 



–¡Sensei! – regañó Yuuji al mayor, al ver ésto el adolescente sonrió con burla – ¡Satoru! – regañó también al menor – Todo el día se han estado comportando como niños, ¡Dios! Ya los veo, teniendo que ir por ustedes a prisión, hasta que no hagan las pases no se atrevan a buscarme – finalizó para darse la vuelta y dirigirse a su habitación.



Estaba avergonzado de la actitud que estaban tomando esos dos, la gota que derramó el vaso fue que Nanami entrara al sótano y que de un momento a otro les cayera la policía. "Ojalá que eso no pase" pensó.


Se recostó en la cama después de cambiarse la ropa por un cómodo short que le llegaba a medio muslo y una playera de tirantes holgada, el clima del momento provocaba que hiciera mucho calor por lo que ya entrada la noche prefería usar un conjunto adecuado para abatir el caliente clima. 


Miró el techo pensando en las cosas que le habían sucedido ese día, amaba a su sensei, demasiado y es por esa misma razón que le gustaba el menor pues eran la misma persona, solo que un poco más arrogante, pero en el fondo seguía siendo la misma persona amable, juguetona y golosa,  pero la actitud que estaban tomando esos dos le estaba poniendo los nervios de punta. Llegó a la conclusión que darle más vuelta al asunto solo le daría dolor de cabeza. Sin más miró el techo hasta que poco a poco el sueño se fue apoderando de él. 








– Yuuji se molestó por tu culpa mocoso – lloriqueó Gojou culpando a su otro yo de su desgracia. 


– ¿Disculpa? Tal vez se cansó de ti– reprochó el menor. 



– Yuuji me ama y ahora por tu culpa está molesto – 



Replicó. Necesitaba pensar en qué podía hacer para que Yuuji los perdonara, sinceramente no sé veía lejos del pelirosa esa noche. 


Ninguno habló por unos minutos. 



– Te propongo algo...– dijo su versión adolescente el cual lo miraba con una sonrisa ladina. 



– Te escucho– respondió. 












Se estremeció levemente al sentir un ligero roce en sus pezones,  debía ser la fricción de su ropa o de las sábanas contra su cuerpo así que lo ignoró, frunció levemente el ceño, no quería despertar del profundo sueño en el que estaba. 



Pasaron unos minutos hasta que volvió a sentir aquel roce, y unas pequeñas corrientes eléctricas recorrían su sistema, aún en la bruma del sueño podía percibir la humedad recorriendo su cuello. 



Quiso ignorarlo pero se estaba volviendo imposible.


De algo si estaba seguro, el constante cosquilleo no solo lo sentía en su cuello y en sus sensibles pezones, la exquisita sensación se hizo presente desde el tobillo de su pie y fue subiendo poco a poco por detrás de las rodillas hasta llegar a sus muslos internos. 




Tembló ligeramente cuando algo tiró de uno de sus pezones para luego pellizcarlos. Quiso volver a ignorar esto, pero entonces sintió algo húmedo en su parte baja, no sabía porque pero se estaba excitando. Se sentía bien. 


Parte de su subconsciente decía que siguiera durmiendo, que la agradable sensación desaparecía porque lo estaba soñando ¿No? Pero también le gritaba que era algo más, de repente sintió una presión húmeda en su labios y otra en su miembro.


Cosa que lo hizo jadear y sacudir su cuerpo, la excitación  le hizo abrir los ojos para darse cuenta que estaba completamente desnudo en su cama, con su sensei besándolo y el adolescente con la cabeza entre sus piernas. 



– ¿Qué…? – no pudo ni terminar su pregunta cuando el hombre ya le estaba devorando la boca. 


Había colado su lengua en el interior de su boca, acariciando la cavidad bucal con ahínco, los sonidos acuosos por la humedad resonaban por toda la habitación, cuando su mente se despejó un poco correspondió el beso con la misma intensidad, ni siquiera se acordaba de la restricción que le había puesto al hombre. 


Ahogó un gemido cuando algo caliente y húmedo cubrió su miembro. Cortó el beso para mirar y vio al adolescente albino engullir su creciente erección con su boca. 


Quiso replicar por la situación, se supone que había dejado claro su molestía por lo sucedido horas antes. 



– Discúlpanos Yuuji-kun– habló el adolescente.



No dio una respuesta cuando sintió como era levantado por el mayor, éste detrás de su espalda mientras el albino menor estaba frente a él agazapado. 



– ¿Qué? 




De nuevo fue silenciado por un intenso beso, esta vez el menor se abrió entre sus labios, mordía y succionaba su lengua mientras le daba atención a su miembro con la mano. Gojou por su parte besaba y mordía el cuello del pelirosa mientras acariciaba los sensibles pezones. 


De a poco levantaba la cabeza para observar la erótica escena, su lindo Yuuji gimiendo por las caricias de su versión adolescente. Nunca pensó que verse a sí mismo le resultaría excitante.



– Dijiste que hasta que hiciéramos las pases te buscáramos– habló el menor.



– Por eso vinimos a demostrarle a Yuuji lo bien que nos llevamos– habló Gojou apoyando a su otro yo 


– ¿Q-qué? 



– Toma esto como una atención especial de tu sexy sensei



– No te preocupes Yuuji-kun, cuidaremos de ti– habló el menor acercándose al rostro del pelirosa y quedar a centímetros de él, los intensos ojos azules lo escudriñaban, notó que las gafas negras se habían resbalado por el puente de la nariz, algo que le pareció realmente encantador.



– Mocoso...– habló Gojou viéndose excluido.



– Tranquilo anciano, Yuuji-kun necesita ver qué sabemos... compartir– finalizó para dirigir su boca al cuello del pelirosa.



Yuuji al sentir la cálida respiración del menor sobre su cuello ladeó la cabeza, pero no pasó ni un segundo para ser besado por Gojou. 



Se sentía bien, tan bien que no supo en qué momento se encontró en esa posición.















Ambos albinos lo tenían de rodillas sobre la cama. Engullía el pene del adolescente Satoru mientras este mecía las caderas de enfrente hacia atrás, su boca era llenada por el grueso miembro. Lágrimas escurrían por sus mejillas por el constante golpeteo del glande contra su garganta.


Los testículos golpeaban levemente su barbilla y lejos de sentirse cohibido, su cuerpo aceptaba y pedía a gritos ser follado.



Por otro lado sentía como pequeñas corrientes eléctricas recorrían su cuerpo para desembocar en su vientre. Su sensei jugueteaba con su entrada. Los largos dedos extendían el anillo de músculos, se abrían en un movimiento de tijera y después los giraba hundiéndolos aún más en su interior. 


Jadeó de placer cuando los dedos de su sensei tocaron su punto dulce. Sin embargo, el jadeo fue silenciado por el pene del menor que entraba rápidamente de su boca. 



–¡Agghh! – gimió en el momento que el pene del adolescente abandonó su boca, por otro lado, Gojou soltó una sonrisa ladina mientras empujaba sus dedos profundamente en el interior del pelirosa. 



Las calientes y mojadas paredes se cerraban alrededor de sus dedos, podía sentir el palpitar del interior de Yuuji. 


Era tan erótico el lascivo y acuoso sonido del interior del pelirosa, sus dedos siendo tragados por el cálido interior, era tan excitante ver  como el líquido natural del chico escurría por los muslos. 


Después de unos minutos sacó sus dedos notando como la tierna y rosada entrada palpitaba, sonrió al escuchar los jadeos de reproche de Yuuji. 


La lasciva vista provocó que su pene diera un tirón, sin pensarlo más tiempo liberó su miembro de la prisión de tela. Lo sujetó con una mano para dirigirlo a la tierna y resbaladiza entrada.


Jugueteó con la punta de su pene y la entrada de Yuuji para poco a poco entrar en él. 


–¡Agghh! – gimió con voz gutural al sentirse aprisionado por el interior de Yuuji. Tan caliente y húmedo.



Miró a su versión adolescente y vio con éxtasis como este entraba y salía del interior de la boca del pelirosa, la visión que tenía enfrente solo sirvió de incentivo para salir un poco de la apretada entrada y empujar con fuerza.



–¡Mmnhhh– gimió el pelirosa al sentir como el pene de su sensei tocaba su punto dulce constantemente y el pene del adolescente  golpeaba en lo más profundo de su garganta, temblaba levemente al sentir un placer indescriptible recorrer todo su cuerpo. 


Las embestidas eran rudas y profundas, el sonido de piel con piel y los gemidos resonaban en la habitación. 



Una embestida, dos embestidas, tres embestidas y después sintió como Gojou apretaba sus caderas, enterrando sus dedos en su carne al momento de su liberación, el caliente semen inundando su interior a chorros. El placer de sentirse llenado por ambos hombres fue excitante, tanto que desencadenó su orgasmo, un corrientazo eléctrico recorrió su sistema para después alojarse en su vientre y correrse. 




Al mismo tiempo el placer alcanzó a Satoru, quien se vacío en la húmeda boca de Yuuji, la resonancia de la garganta del pelirosa al tratar de gemir enviaba ondas que estimulaba su pene, la fricción de su miembro contra la sedosa lengua desencadenó el ansiado orgasmo. 


Chorros de semen recorrían su garganta, espeso y caliente, como pudo tragó con fuerza la semilla del adolescente. Cuando Satoru retiró su miembro de su boca pequeñas gotas escurrían por su barbilla para mezclarse con su saliva, era delicioso, tan delicioso que sacó la lengua para recoger los residuos de semen que quedaron en sus labios. 




Aquella vista fue tan exquisita que estimuló nuevamente a ambos albinos. Quienes sin esperar más tiempo jalaron a Yuuji, colocándolo a horcajadas del menor.


Satoru sujetó su miembro nuevamente erecto para empujarse de una sola estocada en el caliente interior de Yuuji. El pelirosa solo pudo gritar de placer al sentirse invadido por el adolescente, sin embargo, no pasaron ni dos minutos cuando sintió el pecho de Gojou a sus espaldas, gimió expulsando vahos de aire caliente cuando un segundo miembro invadía su entrada. 


Abrió los ojos cuando de una sola embestida su sensei entró en lo más profundo de su cuerpo. El placer era indescriptible y la euforia de ser penetrado por ambos hombres era simplemente increíble. Su interior estaba tan apretado y resbaladizo. El movimiento ascendente y descendente de Satoru provocaba una deliciosa fricción en su paredes internas mientras que las embestidas de Gojou hacían que su pene golpeara constantemente su punto dulce. 


Si era a eso a lo que se referían con llevarse mejor y compartir, entonces no lo hubiera dicho desde un principio, esos hombres estaban a punto de romperlo. 



Gimió ruidosamente al sentir como ambos penes golpeaban su interior. 


El sonido acuoso de las pieles golpeándose una contra otra. El estremecimiento que provocaba que los testículos de ambos golpearan su trasero. 



Embestida tras embestida provocaba un inmenso placer que recorría su cuerpo. 




Gojou al notar esto, miró intensamente a su versión adolescente y como si de telepatía se tratara, salieron del interior de Yuuji para embestir rudamente. Gimieron roncamente. 


 Yuuji gritó por la brusca invasión pero ese solo movimiento bastó para que sus paredes internas se contrayeran alrededor de los miembros de los albinos, como si tratara de exprimirlos. 



De nuevo, una, dos, tres, cuatro embestidas y el tan ansiado orgasmo los alcanzó. Él corriendose, manchando su pecho y el pecho del adolescente.  El semen de su sensei y de Satoru llenando sus entrañas, tan caliente y espeso. Las corrientes eléctricas recorriendo su cuerpo haciendo que temblara por el placer. 


Cayó rendido y con la respiración entrecortada sobre el pecho del albino menor. Y a los segundos pudo sentir como Gojou dejaba caer ligeramente su peso contra su espalda. 



Cuando los tres pudieron normalizar su respiración, salieron de su interior. 



–¡Ahh! – gimió cuando ambos hombres salieron de él, pudo sentir como su entrada ya libre palpitaba, el semen escurría de su interior y bajaba por sus muslos. 





– Yuuji-kun ¿Te gusta ahora que nos llevemos bien? – preguntó Satoru al pelirosa. Pero este solo se quedó callado, procesando que responder. Sin embargo antes de decir algo Gojou habló. 




– Chibi-chan creo que Yuuji no está convencido de que nos llevamos bien ¿Te parece si se lo volvemos a demostrar? – preguntó con un tono falsamente dolido. 




Yuuji solo pudo gritar la cabeza en dirección a su sensei por lo que acababa de decir. 



– Me parece bien anciano– respondió Satoru a su versión adulta con una sonrisa maquiavélica. 



Yuuji solo pudo desear poder caminar al día siguiente.














Extra





– Después de lo sucedido, ya no debería sorprenderme pero… ¿Policía? Quiero reportar a tres delincuentes pervertidos – dijo Nanami hablando por teléfono al ver la hilarante situación. 




– ¡Apártate mocoso del demonio de Yuuji! él es de sensei– gritó Gojou tratando de jalar al niño que se aferraba al pelirosa como si de una garrapata se tratase. 


– ¿Qué estás diciendo anciano? – preguntó Satoru a su versión mayor con enojo pero inmediatamente se volteo para hacer lo mismo que el hombre – ¡Aléjate niño! Yuuji-kun nos pertenece 





–¡Obligame! – respondió un niño de cabello blanco y ojos azules. 




Yuuji por otra parte solo rezaba para que esa situación se acabara,  pues  extrañamente tenía a un Satoru infante abrazado a su cuerpo, un Satoru adolescente peleando con un Gojou adulto por su atención. 


De acuerdo, eso ya no debería ser extraño, pues su vida nunca iba a ser normal. 






Eso es todo, espero que les haya gustado porque lo escribí de rápido, ahaha más vale tarde que nunca y pues ojalá no me haya quedado tan del asco.


En fin, cuídense y tomen mucha awita.


Las amo. Bai 😗😉