Seducción en marcha ||ItaSasu||

Summary

En la guerra y en el amor todo se vale... pues entonces se iba a valer de todo para obtener su atención. Atención -Uchiha Cest -ItaSasu (Itachi x Sasuke) -Mención leve de MadaIzu -Lenguaje obsceno -Descripción de escenas sexuales explícitas Nota: si no te gusta por favor abstente de leer.

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1
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n/a
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18+

Chapter 1

No podía creerlo. Es que simplemente no podía creerlo, sabía que su marido tenía obligaciones que cumplir, la gran responsabilidad que tenía sobre sus hombros al dirigir la empresa de la familia pero por dios que estaba harto, es decir su enojo radicaba en un solo aspecto, el cual lo había cabreado los últimos días, y es que en la vida de su marido él era primero.

Y tal vez su madre tenía razón al decir que era un tanto caprichoso e infantil pero no era su culpa. De acuerdo, tal vez sí… solo tal vez, pero no lo iba a reconocer.

Es más, su personalidad siempre fue un caos, era huraño, cortante, asocial, frío y no era de esas personas que derramaban miel al expresar sus sentimientos, si, puede que su personalidad fuera un asco pero nunca se consideró una persona caprichosa, mimada o infantil. Pues en realidad no tenía con quien serlo, su pequeña familia siempre constó de su madre y él, a quien veía muy pocas veces ya que ésta trabajaba arduamente para ayudarlo a pagar sus estudios.

Realmente nunca se consideró ser una persona que hiciera de todo para llamar la atención de alguien, pero solo el infierno sabía cómo deseaba desesperadamente la atención de su esposo.

“Y es que él era realmente el culpable” él tenía la culpa de que ahora se sintiera irritado, él se empeñó en volverlo así, él se preocupaba tanto por su persona como nadie lo había hecho a excepción de su madre, él lo cuidaba de todo y todos, él lo ayudaba con sus problemas, él lo aconsejaba, él siempre le expresaba lo importante que era y siempre decía que era su mundo, él se propuso amarlo, mimarlo, consentirlo, le cumplía cada capricho, y no es que realmente pidiera, siempre le externó que con él podía comportarse todo lo caprichoso que nunca fue, es más cuando le pidió ser su pareja le había dicho que si fuera necesario le bajaría la luna.

Y así era el asunto, no es que fuera mimado e infantil, es que él se encargó de volverlo el centro de su universo, y ahora su mal humor se debía a que su amado esposo le prestaba más atención a esos documentos que a él, no lo podía creer, se sentía indignado. Estaba tan irritado que veía con enojo los malditos documentos que su marido leía y firmaba sin prestarle la más mínima atención, porque era así, él ni siquiera se había dado cuenta que estaba recargado en el marco de la puerta del estudio observándolo.

Quería tomar todo lo que había en ese escritorio y lanzarlo al suelo para luego exigir la atención que se merecía. Y eso no era porque estaba celoso, “claro que no” pensó, pero inmediatamente su subconsciente le refutó, era obvio que estaba celoso. Estaba seguro de que si su madre lo viera, con una leve carcajada le diría que dejara de ser infantil, pues ya había estado en ese tipo de situaciones. Recordaba que la última vez le dijo “Tranquilízate hijo, déjalo respirar, no eres el centro del universo” se lo había dicho a manera de burla pero igual lo refutó con un sonrojo y un mohín en su rostro “pero soy el centro de su universo”.

Y porque se llamaba Sasuke Uchiha que haría que su esposo dejara esos malditos papeles para darle su absoluta atención. Era momento de tomar las riendas del asunto, si Itachi creía que no haría nada al respecto, estaba equivocado. Lo necesitaba con todo su ser, pero parecía que no existía desde que Madara, el tío de su esposo le había solicitado llevar los asuntos de la sede de Uchiha Enterprise en Japón, no le desagrada el hombre, es más éste siempre lo trató como uno de sus sobrinos y lo apreciaba, pero no podía evitar maldecirlo en esos momentos y lo que más le cabreaba es que Madara se había ido de vacaciones con su esposo Izuna a Venecia, dejándole todo el trabajo a Itachi, y por más que tratara de llamar la atención del hombre, estaba más concentrado en el trabajo, podía jurar que ni siquiera había comido.

Llevó su mano a sus sienes en un vano intento de calmar el dolor de cabeza que se avecinaba.

Observó como Itachi prestaba total atención a los papeles que sostenía con una mano y con la otra manipulaba la computadora, estaba molesto pero no iba a negar que ver a su marido tan concentrado era excitante, el cabello recogido en una coleta baja dejaba escapar algunos mechones que enmarcaban su rostro, los penetrantes ojos ónix enmarcados por una largas y espesas pestañas escondidos detrás de unos anteojos, Itachi casi nunca usaba lentes pero debía admitir que se veía realmente atractivo cuando los usaba, le daba un aire intelectual y sensual a la vez, siguió bajando su mirada deteniéndose en su labios, maldiciendo porque necesitaba sentir los besos de su esposo, los deseaba pero este no prestaba atención, podía pasar un cerdo volando y él ni siquiera se percataría.

Continuó mirando a su marido, y notó la camisa negra desordenada, tenía los primeros tres botones sueltos y la corbata roja estaba desarreglada, se veía endemoniadamente atractivo, la tela abrazaba justamente el cuerpo del pecado andante con el que se había casado, la vista para que negarlo era excitante, pero no por eso su enojo disminuiría, eso pasaría hasta que no tuviera la absoluta atención de Itachi. De eso se encargaría.

Se dio la vuelta para caminar por el pasillo y llegar hasta su habitación, que Itachi aprovechara los últimos momentos que le cedería para continuar con el trabajo porque estaba seguro que cuando volviera a entrar al estudio, no saldría solo. Su madre siempre le había dicho que en la guerra y en el amor todo se valía, entonces se valdría de todo para lograr su cometido.

Con eso en mente se dirigió a su armario buscando el atuendo apropiado para seducir a su esposo, hurgó entre toda su ropa pulcramente acomodada, pasó de prenda en prenda, hasta que se topó con ropa que jamás había usado, sus mejillas se tiñeron de carmesí al verlo, era un hermoso conjunto de lo que parecía un vestido gótico estilo chino, se veía que era ajustado y revelador, puntos a su favor. Lo sacó rápidamente del armario para dejarlo sobre la cama y después entrar al baño para darse una rápida pero no menos relajante ducha.

Cuando terminó, salió del baño en bata y se dirigió hacia el interior de su habitación, a la cama donde había dejado extendida la prenda, se sentó para poder secar su cabello. La ducha había sido reconfortante, tanto que el agua se había llevado parte de su enojo, ahora lo único que quería era a Itachi haciéndole el amor. Miró detenidamente la prenda que le ayudaría a lograr su objetivo y con una leve sonrisa se lo colocó. Caminó para quedar frente al espejo de cuerpo completo que había en la habitación, ahora entendía porque Izuna con una gran sonrisa le había dicho que su regalo le iba a encantar, porque si, el esposo de Madara le había dado eso de regalo de bodas, claro aparte del costoso viaje que les habían obsequiado a sus sobrinos favoritos.

Examinó con ojo crítico el reflejo y no pudo evitar ruborizarse, aquel vestido le quedaba como un guante, era una sola pieza en color negro y gris que se entallaba perfectamente a su cuerpo y le llegaba hasta los talones, poseía una abertura que se abría hasta medio muslo dejando a la vista una de sus piernas, el vestido era de cuello alto y manga larga con encaje de las mangas. Sin embargo poseía una abertura en el pecho en forma de triángulo que hacía aún más reveladora la prenda, observó embelesado como los pequeños botones con forma de la cresta Uchiha adornaban el costado y el cuello de manera hermosa, además de que la tela se sentía suave al tacto.

Definitivamente Izuna tenía buen gusto, se dirigió nuevamente al armario para sacar el par de zapatos que hacían conjunto dándose cuenta que eran unos tacones de aguja color negro, eran hermosos, él no acostumbraba a usar ese tipo de ropa y accesorios pero no iba a renegar el regalo que su tío le había dado.

Se sentó frente al tocador para cepillar su cabello, alisando los mechones rebeldes que se empeñaban en enmarcar su rostro. Tomó varios productos que tenía en el tocador y humectó su piel, delineó ligeramente sus ojos y colocó un poco de bálsamo en sus labios haciendo que se se vieran brillantes y con una tonalidad rojiza. Perfumó su cuello con la colonia que sabía que a su esposo le encantaba. Satisfecho con el resultado salió de la habitación en dirección al estudio.

Se acercó lo más silencioso que pudo al marco de la puerta, notando que su marido no se había movido, seguía en la misma posición sin despegar la vista de esos papeles. “Bien... pues manos a la obra” pensó.

–Itachi… ¿Te falta mucho?– preguntó con un tono de preocupación acercándose al escritorio, si bien seguía molesto, también estaba preocupado de que Itachi hubiera estado todo el día en esa posición y sin haber comido, y más porque la charola con comida seguía intacta.

–Aún faltan varias cosas pero creo que puedo terminarlo hoy– le respondió sin siquiera alzar la vista, podía observar como se removía del asiento en un vano intento de relajar sus músculos. Notando esto, sonrió levemente –¿Necesitas algo Sasuke?– le preguntó, claro que necesitaba algo, pero sabía que si lo pedía directamente Itachi pondría un sin fin de excusas para terminar su trabajo.

–¡Oh! Nada cariño...– respondió y pudo notar como su esposo se estremecía levemente, pero inmediatamente volvía a retomar su trabajo. Itachi no era tonto, seguramente para esos momentos ya se había dado cuenta de lo que quería, más porque solo le decía “cariño” melosamente cuando quería algo.

Se quedaron en silencio unos minutos más hasta que volvió a notar como su esposo seguía moviendo sus hombros en un intento de alejar la tensión de sus músculos.

Viendo esto caminó hasta pararse detrás de él, posó suavemente sus manos en los hombros y comenzó a masajear suavemente los músculos tensos, presionaba de forma suave apoyándose de sus palmas y dedos para eliminar la tensión, movía lentamente las manos de forma circular, sabía que iba por buen camino cuando escuchó un leve gemido de satisfacción, feliz por eso continuó con su tarea. Al poco tiempo notó como su esposo había dejado los papeles en el escritorio para disfrutar del masaje, se notaba cómodo puesto que había echado su cabeza ligeramente hacia atrás, con una tenue sonrisa y los ojos cerrados.

Sin poder evitarlo se agachó para besar ligeramente los labios de su marido, sin dejar de frotar sus hombros. –¿Te gusta…?– preguntó sin despegar mucho sus labios de los contrarios.

–Mucho...– fue lo único que respondió Itachi.

Satisfecho con su trabajo, aplicó un poco de más fuerza para deshacer los nudos de tensión en los músculos de los hombros mientras se dedicaba a besar lentamente a su esposo. El hombre correspondía lentamente, succionaba y mordía levemente los labios ajenos, degustando el sabor frutal que tenían.

El beso se prolongó por unos minutos más, los sonidos acuosos y las respiraciones entrecortadas hacían eco en el estudio, Sasuke pasó del masaje a acariciar por sobre la tela de la camisa el pecho de su marido. Dirigió con suaves caricias sus manos a los botones para irlos desabrochando, al igual que ir desatando la corbata y lanzándola al suelo de la habitación. Siguió acariciando directamente la piel del pecho del hombre con sus palmas, podía sentir el leve estremecimiento.

–¿Qué tramas Sasuke?– preguntó Itachi cuando sintió las suaves manos de su pequeño esposo en su pecho, la sensación era tan reconfortante.

–¿Por qué piensas qué tramo algo amor? Solo le estoy dando un servicio especial a mi esposo– susurró melosamente a escasos centímetros de los labios contrarios.

–Ese esposo tuyo debe ser realmente afortunado por recibir tales tratos– respondió iniciando un juego.

–Eso espero… pero sabes, mi esposo ha sido muy malo conmigo, todo el día me ha ignorado– dijo de manera dramática, incorporándose para alejarse, de repente sintió como su mano era sujetada y un tirón lo obligó a caer sobre el hombre.

–¿De verdad? Entonces… ¿Qué te parece si yo te presto la atención que mereces? ¿Crees que a tu marido le moleste?– preguntó Itachi seductoramente, estaba fascinado con el sutil juego de seducción que habían comenzado.

–Mi esposo es muy celoso, no permitiría que alguien me toque– dijo Sasuke divertido mientras se acomodaba a horcajadas de Itachi, por la posición el vestido se le había subido un poco dejando expuesta una de sus piernas. Pasó sus brazos alrededor del cuello del mayor y jugueteaba con los mechones de cabello, mientras sentía como las manos contrarias acariciaban sus piernas de manera sugerente, poco a poco sentía como su trasero era amasado y un bulto duro se restregaba en uno de sus muslos, se estaba excitando.

–Es una lástima… dile a ese esposo tuyo que me importa muy poco lo que piense porque hoy eres solo mío– respondió burlón besando al menor.

–Eres un tonto cariño– dijo Sasuke riendo por la situación, acción que imitó el mayor para después observarlo intensamente, sentía esa mirada ónix recorriendole el cuerpo, ese tipo de miradas le fascinaban porque así era como Itachi demostraba lo mucho que lo amaba, lo miraba como lo más hermoso del mundo.

Amaba con todo su ser a Itachi pero aún debía cobrarse su mal genio de todo el día, así que sintiéndose malvado, besó castamente al mayor y se quitó de su cómodo lugar.

–Bueno cariño, yo me voy, te dejo terminar tu trabajo– mencionó inocente dándose la vuelta para caminar hacia la salida.

–Eso definitivamente no lo voy a permitir– respondió Itachi cuando su cerebro reaccionó, definitivamente no iba a dejar ir a su esposo. Sasuke hizo un buen trabajo seduciéndolo pero sabía que su pequeño demonio se estaba vengando de haberlo ignorado todo el día y que mejor que provocarlo y dejarlo excitado. Se levantó rápidamente de su silla y a zancadas alcanzó a Sasuke quien viendo sus intenciones, gritó e intentó correr hacía la puerta.

Lo alcanzó sin mayor esfuerzo, lo abrazó por la cintura y lo llevó de vuelta al escritorio, Sasuke por su parte iba riendo por la cara que había puesto Itachi momentos atrás.

–¡Ya¡ ¡Para Itachi! ¡Te juro que no lo vuelvo a hacer!– decía Sasuke con la voz entrecortada, Itachi lo había recostado en el escritorio y se estaba vengando haciéndole cosquillas, su vientre dolía de la risa y solo suplicaba a su marido que terminara.

–¡Pequeño demonio!– dijo el mayor de forma burlona – ¡Vas a pagar esta insolencia!– susurró en el oído del menor, quien calló inmediatamente. Un estremecimiento surcó su cuerpo.

–Adelante cariño… he sido un niño muy malo– respondió el menor con voz sedosa mientras abría las piernas dejando que el mayor se acomodara entre ellas y rodeándole la cintura para acercarlo a él.

Jadeó cuando su erección se frotó con los muslos de Sasuke. Se estaba excitando nuevamente y el que tuviera debajo suyo a su pequeño esposo no ayudaba en nada, desde su posición podía observar detalladamente al menor, se veía condenadamente hermoso con ese conjunto, aquel vestido entallaba su cuerpo de forma deliciosa.

Posó sus manos en la estrecha cintura y fue acariciando de manera ascendente, pasando sus dedos por el costado hasta llegar al pecho. Jugueteó con los pequeños pezones por encima de la tela provocando suaves jadeos en el menor.

–Entonces a los niños malos hay que darles un castigo... ¿No lo crees Sasuke?...– susurró para después estampar sus labios con los del menor, succionando y mordiendo lentamente, coló su lengua cuando Sasuke abrió la boca, recorriendo y dominando el beso, sonidos acuosos volvieron a escucharse y los gemidos eran ahogados en la boca del mayor.

Degustaba la cavidad bucal del menor con ahínco, tan cálida y húmeda, acariciaba la sedosa lengua con la suya en un claro intento de dominar, mientras acariciaba por sobre la ropa el cuerpo de su pequeño esposo. Recorría con sus manos el vientre plano y caderas para después deslizarse hasta el trasero, el cual apretó con satisfacción.

Sasuke solo podía gemir por las caricias sobre su cuerpo, se sentía caliente y su mente estaba nublada, estaba encantado de las atenciones que Itachi tenía para con él, era eso lo que quería desde un principio pero ahora que tenía a su marido solo para él, estaba seguro de que no lo dejaría por el resto de la noche, estaba feliz.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando sintió un apretón en su trasero y como Itachi lo acercaba a su cuerpo en un intento por rozar sus sexos, acción que provocó que soltara un gemido agudo. El mayor frotaba su erección aún cubierta por el pantalón con la suya provocando que fuertes descargas eléctricas recorrieran su cuerpo y se alojarán en su vientre bajo, la tela del pantalón y la del vestido sólo hacían más intensa la fricción, el placer era desbordante.

– ¡Itachi! ¡ahhh! yo… ahh… me voy a …– lo sentía, estaba por correrse cuando de pronto la sensación se hizo más intensa- ITACHI!- su esposo había embestido con más fuerza provocando una deliciosa fricción, el éxtasis inundaba su cuerpo, lágrimas de placer escurrían por sus mejillas hasta que una descarga eléctrica atravesó su vientre, corriendose al instante gritando el nombre de su esposo.


Los espasmos provocados por su liberación surcaban su cuerpo, se había corrido al mismo tiempo que su pequeño y lindo esposo, quien le daba una espléndida vista mientras estaba recostado en el escritorio con las piernas alrededor de sus caderas, con la respiración entrecortada y un enorme sonrojo en las mejillas, pequeñas lagrimas salían de sus ojos y el sudor perlaba el angelical rostro, observó embelesado la belleza que irradiaba Sasuke en ese estado, y estaba más que orgulloso de saber que él sería el único con el derecho de ver ese bello rostro mostrar expresiones de placer y éxtasis.

Cuando los temblores a causa del reciente orgasmo cesaron, retiró la camisa de su cuerpo lentamente, clavando su vista en los ojos de su esposo, lo miraba fijamente notando como este se estremecía por la profundidad de sus mirada, estaba complacido pero no satisfecho, todo el día estuvo atendiendo trabajo de la empresa y ahora lo que más deseaba era hacerle el amor a su lindo niño.

– Itachi…– susurró su nombre con voz aterciopelada. como le encantaba escuchar su nombre salir de esa sensual boca, era como canto de ángeles, pero ahora lo que deseaba era escuchar su nombre en fuertes gritos y gemidos mezclados con desbordante placer, con eso en mente empezó a desabotonar el costado del vestido, el cual para su sorpresa reveló la completa desnudes del menor, puesto que debajo de la prenda no llevaba nada.

Complacido con ese descubrimiento, retiró rápidamente la prenda dejando completamente desnudo al menor, contempló el delicado cuerpo con fascinación, demonios, se estaba excitando de nuevo, su pene dolía de estar aprisionado entre la tela del pantalón.

– Itachi…– nuevamente su nombre en un tono necesitado, estaba perdiendo la cordura. – Itachi por favor…– y la cordura quedó ahí, esbozó una sonrisa ladina mientras liberaba su dolorosa erección.

– Sasuke… eres realmente increíble, pero ya no puedo controlarme…– susurró para inmediatamente tomar al menor de las caderas y voltearlo, dejándolo boca abajo sobre el escritorio. Pegó la espalda de su lindo esposo a su pecho mientras besaba y mordía su cuello, sus manos recorrían el vientre plano para ir subiendo poco a poco y acariciar los rosados pezones. Solo podía escuchar con satisfacción los gemidos y jadeos de Sasuke mientras succionaba un punto específico en su cuello, punto que sabía hacía delirar de placer al menor. Esparcia besos y leves mordidas a lo largo del cuello y hombros quería marcar en la piel de su niño la muestra de que solo a él le pertenecía.

Jugueteó con los pezones, jalandolos y pellizcandolos hasta dejarlos hinchados y con una tonalidad rojiza, para después ir bajando hasta las piernas y acariciarlas. Unos minutos después dirigió una de sus manos al pene del menor para apretarlo ligeramente y bombearlo, notó como su pequeño esposo estaba disfrutando de las atenciones que le daba a su miembro puesto que había comenzado a mover las caderas de enfrente hacia atrás susurrando su nombre una y otra vez como un mantra, con una voz cargada de lujuria y placer. Estaba tan ensimismado en darle placer a su pareja que se detuvo momentáneamente cuando una pequeña mano se coló para sujetar su gran erección y acariciarla.

–Itachi... – gimió Sasuke. –T-te ahhh!... te necesito... dentro… ahora…– suplicó con ojos llorosos por el placer, si bien la atención a su miembro era deliciosa sabía que necesitaba sentir a su marido dentro de su cuerpo los más rápido posible.

Itachi entendiendo lo que su niño quería, continuó con el movimiento sobre su pene con una mano y con la otra llevó sus dedos a la rosada y palpitante entrada, tanteó el lugar sonriendo por el lubricante que se escurría por entre los muslos. Acarició en forma circular la entrada para después empujar dos dedos en el interior de su esposo.

– ¡AHHHH!–

Sonrió ladinamente cuando escuchó gemir al menor, la vista del cuerpo tembloroso a causa del placer era espectacular, podía ver claramente como Sasuke se estremecía cuando bombeaba su miembro y movía sus dedos en su interior. Abría y cerraba sus dedos dentro del anillo de músculos buscando tocar el punto dulce que lo haría delirar de placer, se sentía cálido, introdujo un dedo más moviendo y presionando en su interior cuando un grito ahogado acompañado de un estremecimiento le avisó que lo había encontrado.

– ¡Itachi! deja de jugar y entra en mí ya!…– gimió desesperado. Sonrió nuevamente y como buen esposo sujetó las caderas del menor con una mano mientras que con la otra sujetaba su erección para frotar la punta en la rosada entrada, la cual palpitaba y escurría de lubricante natural. Sin pensarlo más tiempo se adentró lentamente en el interior de Sasuke, podía sentir como los músculos calientes palpitaban y apretaban alrededor de su pene, era deliciosa la sensación de calidez, su pequeño estaba muy estrecho.

–Sasuke…– gimió

Quería arremeter contra Sasuke pero se detuvo unos segundos en lo que el menor se acostumbraba, pero solo el infierno sabía lo placentero que era ser aprisionado por el interior de su pequeño esposo. Al cabo de unos minutos que a su parecer fueron horas sintió como Sasuke movía sus caderas avisando que ya podía moverse.

Las embestidas comenzaron lentas y profundas, pero tiempo después eso no fue suficiente, sin pensarlo más, sujetó las caderas con ambas manos y embistió salvajemente, metiendo y sacando su pene de la rosada entrada una y otra vez. la velocidad era brutal y solo se podía escuchar el sonido acuoso del choque de pieles y los gemidos de ambos por el placer que nublaba sus mentes.

Sasuke solo podía aferrarse al escritorio mientras sentía el pene duro de su marido entraba y salía de su interior, sus pezones se rozaban de maner exquisita con la caoba fría, el placer poseía todo su cuerpo que no se daba cuenta que él mismo empujaba sus caderas en busca del miembro de su marido.

– ¡Ahhh! .... I-Itachi… más… ¡ahhh!– gritó cuando sintió como la cabeza del pene de su marido arremetía contra su punto dulce enviando miles de descargas eléctricas por todo su cuerpo a su vientre bajo. Estaba por correrse, lo sabía, su interior palpitaba aprisionando el miembro que entraba y salía de su cuerpo. E Itachi también estaba cerca. Una embestida, dos embestidas, tres embestidas y de repente sintió una descarga placentera mientras el semen de su esposo lo llenaba por completo, su cuerpo tembló para después desplomarse sobre el escritorio, cansado y con la respiración errática.

Sentía a su marido a sus espaldas, quien al igual que él se había desplomado sobre su cuerpo, temblaba a causa del orgasmo y podía sentir como Itachi seguía medio erecto dentro de él, escuchaba claramente los frenéticos latidos del corazón de ambos y trataban de controlar su entrecortada respiración.

–¿Esto era lo que planeabas pequeño demonio?– preguntó Itachi al cabo de unos minutos sin moverse de su posición. Cuando su respiración estaba más calmada salió del interior de su esposo, caminó hacia su silla para sentarse y sentar al menor a horcajadas de él y abrazarlo.

–¿No te gustó?– preguntó Sasuke.

Itachi negó con una sonrisa. – No es eso… parece que va a ser imposible enviarle el trabajo a Madara esta noche– dijo para inmediatamente capturar los labios magullados por los besos.

Sasuke solo sonreía felizmente entre el beso, pensando que su plan había salido a la perfección. Estaba dándose palmaditas psicológicas en la espalda por tan buen trabajo cuando sus pensamientos fueron interrumpidos por el roce de algo duro contra su trasero. Cortó el beso dándose cuenta que el miembro de Itachi estaba erecto de nuevo. Satisfecho con las reacciones que causaba en el cuerpo de su marido, se deslizó hacia abajo colocándose de cuclillas en el suelo. Alzó su vista para mirar a Itachi, sonrió y sin pensarlo dos veces engulló el gran miembro en su boca, lamia y succionaba la suave piel del pene para después meterlo a su boca y sacarlo una y otra vez, escuchaba los gemidos de su esposo contento, pues eso confirmaba que a Itachi le gustaba.

–¿Te gusta cariño?– preguntó con un susurró que fue claramente escuchado mientras lamia y jugueteaba con la cabeza del miembro y meterlo de manera rápida en su boca.

Itachi solo podía asentir y disfrutar de la cálida boca de su pequeño esposo.

– Sasuke… ¡ahh!... me v-voy a…– sentía como los sedosos labios acariciaban su miembro y la sensación de ser aprisionado por la boca y garganta del menor era deliciosa. Escuchaba los obscenos sonidos de su miembro entrando y saliendo de la boca de Sasuke, los ruidos acuosos de la saliva y de sus testículos chocar contra el mentón de su pareja. Todo eso más el hermoso rostro sonrojado fue incentivo suficiente para correrse, liberando chorros de semen en la boca del menor quien gustoso tragó todo lo que pudo.

Después de recuperarse de aquel orgasmo enfocó su vista a su pequeño esposo quien estaba sentado en el suelo con el rostro sonrojado y manchas de semen escurriendo por debajo de sus labios.

–¿Sasuke… estás bien?– preguntó preocupado.

– Ahora lo estoy– respondió sonriendo cálidamente. la imagen de su niño con el cabello alborotado, sonrojado y desnudo provocó que su miembro diera nuevamente un tirón.

Sasuke, percatandose de eso, se incorporó y se sentó en el regazo de su esposo pasando sus brazos por el cuello del mayor y acercándose a su oreja – ¿Qué te parece si continuamos en la habitación?– preguntó juguetonamente. Su respuesta la recibió inmediatamente cuando sintió como Itachi lo cargaba al estilo nupcial y salía del estudio para dirigirse a su habitación. Al final había conseguido lo que quería; la absoluta atención de Itachi.

Mientras tanto el papeleo de la empresa estaba muy lejos de los pensamientos de Itachi.


Venecia 3:47 am

Se levantó adormilado de la cama para buscar a su esposo. Bostezo. Estaba durmiendo cómodamente cuando sintió que a su lado en la cama su marido no estaba, quería volver a dormir pero no podía, miró el reloj que estaba sobre la mesita de noche y vio que eran más de las tres de la mañana ¿Donde demonios estaba su esposo? y ¿Qué estaba haciendo despierto a esas horas?

Es por esa razón que se encontraba caminando por el departamento más dormido que despierto en busca de su marido perdido. Iba a regañarlo severamente por abandonarlo en la habitación.

Caminó unos cuantos pasos más llegando directamente a la sala, ahí de pie, estaba su esposo murmurando quién sabe qué tantas cosas con el teléfono en la oreja.

–¿Madara? Cariño… ¿Estás bien?– preguntó de la nada asustando al mayor.

– Izuna ¿Qué estás haciendo despierto a estas horas?–

– Eso mismo pregunto yo, desperté y no estabas en la cama– respondió

– No es nada, Itachi debía enviarme al correo las estadísticas anuales de la empresa...– iba a seguir hablando y regañando mentalmente a su sobrino si no es porque Izuna lo interrumpió.

– Cariño déjalo por hoy, últimamente has abusado de la ayuda de Itachi– regañó –Vamos a dormir– dijo con una suave sonrisa mientras le quitaba el teléfono a su esposo y tomaba su mano para guiarlo de regreso a su habitación.

Fin