You aré my destiny ||Maitake||

Summary

Dos almas vagando sin rumbo fijo están destinadas a encontrarse. Uno huía de lo que sabía era una vida llena de dolor y sufrimiento. El otro solo buscaba refugiarse en la soledad y apartarse de todo con tal de evitar ser el causante del dolor de quienes amaba. Dos almas rotas que el destino decidió sanar. Atención - Lenguaje vulgar - AU Shifters/cambia formas

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I














Corrió a toda velocidad adentrándose aún más en aquella parte del bosque, ni siquiera se detuvo a pensar que no conocía para nada ese lugar donde perfectamente podría extraviarse. 


Lo único que quería era huir de aquellos shifter de lobo que no dejaban de perseguirlo. Había escapado con mucho trabajo como para que ahora ellos lo atraparan. 


Quiso detenerse a descansar un poco, sentía que en cualquier momento sus pulmones estallarían. La garganta le dolía horrores, le quemaba respirar. Pero eso no lo detuvo a continuar internándose en el bosque. 


Cuándo su cuerpo ya no pudo más quiso detenerse, pero no se dio cuenta en tropezó con una raíz de un árbol haciendo que cayera por una llanura. 


Intentó esconderse entre los pastos y la cantidad de árboles, esperaba que el olor de la naturaleza camuflajeara su olor, aunque si era realista no por nada habían enviado a los mejores rastreadores a capturarlo. 


Su vida era completamente una mierda. Desde que tenía memoria ha pertenecido a aquella manada en calidad de objeto. 


Recordaba vagamente que fue vendido a una pandilla sin embargo, nunca supo porque, lo poco que había descubierto era que aquellos lobos lo consideraban valioso, tanto como para venderlo o usarlo como moneda de cambio, seguía sin entender que podría tener de valioso un humano común y corriente como él. 


Pero pensar en eso ahora no venía al caso, en cuánto escuchó que iban a venderlo, no dudó en buscar una oportunidad para escapar. 


Lamentablemente su huida no fue del todo sigilosa, por lo que terminó siendo perseguido como un vil criminal. 


— ¿Dónde está? — escuchó que un lobo preguntaba a los demás. 


— No encuentro su olor — exclamó otro. 


— Busquemos al norte, es la única zona que no hemos buscado, andando — 


Suspiró aliviado cuando dejó de escuchar las voces. 


Solo fue en ese instante cuando pudo sentirse a salvo. Estuvo escondido por unos minutos más solo para asegurarse de que esos lobos estuvieran muy lejos de él. 


Decidido, se puso de pie y camino intentando regresar a la civilización. 


Pero mientras más caminaba más se daba cuenta que estaba completamente perdido. Aquel bosque era idéntico mirara donde mirara. 


Paso que daba, habían árboles por doquier, estaba pensando seriamente que internarse en ese bosque para huir no fue la idea más brillante que tuvo pero si le funcionó en su momento para escapar. 


Siguió caminando por el bosque, ya preocupado porque por más que mirara no encontraba una salida. 


"¿Y ahora qué hago?" pensó con miedo, no tenía idea de como salir de aquel bosque, y aún si saliera, al escapar de la manada se fue sin nada, no traía su teléfono celular, dinero o algo que lo ayudara a encontrar un camino a la salida. 


°°°°


Un par de horas más tarde Takemichi estaba cansado, había caminado por bastante tiempo ya y desde su perspectiva seguía igual o más perdido que antes. 


Se detuvo y recargó en uno de los árboles suspirando con fuerza, los pies le dolían horrores. Lo peor de todo es que no podía llamar a la policía para que lo buscarán. Comenzó a entrar en pánico una vez más. 


Resignado empezó a caminar por una miserable señal que le indicará el camino de regreso pero nada, no reconocía nada. Unos metros más y como si de un milagro del cielo se tratara encontró una casa. 


Pero mientras más se acercaba el sentimiento de alivio se fue esfumando, aquella casa parecía abandonada, no había rastros de alguien que la habitara. 


— ¿Qué estás haciendo en mi propiedad? 


Takemichi sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral cuando escuchó esa masculina voz, dio la vuelta tembloroso y se sorprendió al toparse con unos hermosos ojos negros, tan intensos y oscuros como la misma noche, acompañados de un cabello largo hasta los hombros de un rubio cenizo, piel blanca y un cuerpo aunque unos centímetros más bajo que él, era digno de modelo de revista. Fuerte y ágil. 


— ¿Y bien? ¿Quién eres tú y qué haces invadiendo mi propiedad? — exigió saber el hombre  mientras miraba con dureza al claramente extraño que osó invadir sus terrenos. 


Takemichi solo pensó en los problemas en los que terminó envuelto, genial, había invadido propiedad de ese sujeto, un momento… ¿él había dicho que vivía ahí? 


— Ehh soy Takemichi, Hanagaki Takemichi—  se presentó, no podía creer lo que le estaba pasando, que perdido en aquel bosque se haya encontrado con un hombre tan apuesto. Además que olía tan bien que era atrayente. 


— Bien, estas invadiendo propiedad privada, te sugiero que te largues de aquí en este momento. 


No se movió, no fue solamente por haberse quedado embobado viendo la ancha espalda del hombre alejarse, sino porque estaba perdido y estaba seguro que él podría ayudarle.


 Así que ignorando la sugerencia lo siguió. 


°°°°


Manjiro estaba molesto, había un intruso en su propiedad, aunque no podía negar que se trataba de un chico lindo, eso no quitaba el hecho de que no le gustaban los extraños. Le gustaba su aislamiento autoimpuesto, disfrutaba de su soledad ¿por qué tenía que llegar alguien a perturbarlo? 


No le importaba que se tratara de su pareja, porque sí, ese lindo chico era su pareja y pudo confirmarlo nada más con verlo y con oler el aroma a frutos silvestres. 


Casi sintió lástima por el humano, no merecía quedar atrapado con un tipo como él, un ermitaño del bosque que odiaba el trato con las personas, sobre todo con los humanos. 


Manjiro era demasiado reservado, demasiado cauteloso y demasiado peligroso como para tener una relación de cualquier tipo con otra persona. Así que por esa razón no estaba dispuesto a aceptar a esta pareja como suya, si el destino pensó que fue buena idea emparejarlos, pues él le demostraría lo contrario. No necesitaba de una pareja ni lo haría nunca, por el bien del chico y el de su propio corazón. 


— Disculpa, sé que estás ocupado pero… Me perdí y necesito encontrar un camino que me lleve de vuelta a la ciudad. 


El hombre lo miró, esos ojos azules  serían su perdición si no lo alejaba cuanto antes. Así que pensando en alejarlo lo antes posible lo guió a la salida del bosque. 


— Siento ser una molestia, pero muchas gracias por ayudarme — dijo Takemichi agradeciendo que el hombre lo estuviera escoltando a la salida. Aunque en el fondo estaba seguro que era porque el hombre no quería lidiar con más desconocidos. 


Caminaron unos minutos más, Takemichi  detrás del rubio siguiéndolo. Estaba tan centrado en mirar los alrededores que no tuvo tiempo de detenerse cuando el hombre se paró abruptamente, lo cual ocasionó que chocará contra la fuerte espalda. 


— ¿Ehh? Disculpe pero… ¿Qué sucede? — preguntó preocupado cuando miró al hombre, este parecía enojado y volteaba a ver rápidamente a todos lados, como si buscará algo. 


Manjiro gruñó cuando olió más de una presencia en su territorio, eran unos cinco lobos y se estaban acercando, rápidamente se puso alerta. 


— Caballeros ¿se les ofrece algo? — preguntó el rubio lo más calmado posible al tener enfrente a los lobos. 


— Ohhh así que es cierto — dijo divertido uno de los lobos mientras se acercaba al ojinegro, acechando. 


— Había escuchado rumores, que el último de su especie se había confinado en este bosque, nunca creí que fuera real— secundó otro. 


— Escucha, no queremos importunarte así que haremos esto, entreganos al humano que está detrás de ti y dejaremos que vuelvas a tu solitaria y patética vida — negoció el que parecía el líder. 


Miró a los lobos sin decir nada y seguido volteó hacia Takemichi, este solo veía la situación con miedo, estaba tan pálido que casi compite con un fantasma. Acción que solo le confirmó la razón por la que estaba perdido en ese bosque en primer lugar. 


— Entreganos al humano, nuestro alpha lo ha estado buscando desde que escapó, y que nos lo entregues es tu oportunidad para deshacerte de los intrusos que rondan tus tierras — informó burlón sin dejar de mirarlo. 


Manjiro estaba seguro que aquellos lobos estaban esperando un descuido de su parte para atacarlo. Podía oler la sed de sangre que despedían, por más tentadora que fuera su oferta, de ninguna manera entregaría a su pareja, por más que intente negarla. 


Olfateo miedo viniendo del chico. 


— Dime… ¿Quieres regresar con ellos? — la pregunta se respondió sola con la negativa desesperada del pelinegro, eso solo le confirmó lo que ya sospechaba, esos lobos tratarían de llevarse a Takemichi de la forma que fuera — Ya lo vieron, él no quiere regresar, así que largo de mis tierras — sentenció cambiando el semblante antes tranquilo a uno amenazante. 


— Te dimos la oportunidad de regresarnos al humano por las buenas, pero no nos iremos de aquí sin él — gruñó el lobo ya exasperado, el alpha quería de regreso a su mercancía más valiosa y si para conseguirlo debían matar al ermitaño del bosque que lo protegía, entonces eso harían. 


Entendiendo la orden del líder, los lobos se lanzaron hacia el hombre. Sin embargo el rubio fue más rápido, tomó en brazos al pelinegro y se internó aún más en el bosque, debía poner a Takemichi a salvo, lejos de esos perros. 


Cuando verificó que no los seguían lo dejó en el suelo. 


— Escóndete, no dejes que te vean, no tardarán en dar con mi rastro así que me haré cargo de ellos — ordenó. 


Takemichi solo pudo asentir torpemente para esconderse entre la maleza, buscando frotarse contra el pasto y la tierra tratando de que su olor se camuflajeara. Desde su escondite unos metros más alejado del hombre pudo ser testigo de como aquellos lobos los habían alcanzado. 


Lo tenían rodeado. Conocía perfectamente a esos lobos, eran la élite que estaban al servicio de Izana Kurokawa, el alpha que lo tenía esclavizado para un día venderlo al mejor postor. Tenía miedo de en lo que aquello pudiera terminar. 


El hombre siendo rodeado por shifters era una completa burla, iban a matarlo. 


Gimió con miedo cuando el primero se lanzó al hombre, sin embargo, la sorpresa no acabó ahí, el ojinegro rápidamente sometió al gran lobo, era como si estuviera jugando con un perro. 


Al ver esto, los demás se lanzaron contra Manjiro, si era necesario matar a ese hombre lo harían. 


Lo rodearon lentamente cerrandole las salidas para después lanzarse sobre él. Desde su posición Takemichi creyó que el hombre sería comida de lobos, es decir aunque fuera muy fuerte aquellos lobos median lo doble que un lobo promedio y encima de todo eran cinco contra uno.  


No fue hasta que vio como un destello de luz negra y dorada mezclado con rayos emergían del hombre lanzando por los aires a los lobos quienes con el impacto murieron inmediatamente. A su alrededor todo se encontraba envuelto en llamas negras. 


Entonces lo vio saliendo de una especie de barrera, él también era un shifter pero no lograba identificar su especie, el cambio en sus ojos era notorio más afilados y fríos, así también como las peculiares escamas en su cuerpo, unos cuernos sobresaliendo de su cráneo, era como si mirara una clase de serpiente. 


Salió de su escondite lo más rápido posible, el miedo de haber caído con un cambiaformas aún más peligroso le causó terror. 


— Puedes salir — gritó Manjiro al humano, pero inmediatamente se dio cuenta que el de ojos azules lo veía con miedo, tanto que estaba a nada de hiperventilar. 


Genial, ahora su pareja le temía, debía sacarlo de ahí sin que este pusiera resistencia, así que de un rápido movimiento se acercó a él y lo noqueo. 


°°°° 


Abrió los ojos lentamente, buscando algún indicio que le dijera donde estaba, su vista estaba desenfocada y la escasa luz no ayudaba en nada, cuando al fin pudo visualizar el lugar donde estaba. 


Se levantó rápidamente notando que esa no era su habitación. En realidad ahora que la bola de recuerdos llegaban a su cabeza podría decir que definitivamente no estaba ni siquiera cerca de lo que por muchos años consideró su hogar. 


Salió sigilosamente de la cama en la que estuvo dormido y se paseó por toda la habitación, era amplia y podía notar por la ventana que aún estaba oscuro, seguramente era de madrugada. 


Es entonces que en la soledad de aquel cuarto es que pudo poner orden su cabeza. En primer lugar, había escapado de Izana, dejó atrás Tenjiku, lo que desencadenó que la élite de lobos lo persiguieron como a una rata. En segundo lugar, se perdió en aquel bosque intentando escapar de esos lobos y como consecuencia se encontró con un hombre que lo protegió. Y en tercer lugar, ese hombre era un shifter y ese shifter era su pareja, el lazo que compartían lo jalaba constantemente hacia él, era como una especie de magnetismo pero por razones que aún no comprendía, su pareja no deseaba tener relación alguna con él. 


Eso no le agradó. Toda su vida estuvo esperando por su pareja destinada y ahora que la había encontrado de la manera más extraña e inesperada posible, este no quería nada con él. 


Suspiró decepcionado y triste volviendo a la cama en la que había despertado, unos toques en la puerta acompañado de un "¿puedo pasar?" se escucharon. 


— Claro — respondió.


El rubio entró a la habitación cargando una bandeja con comida, solo el olor causó que su estómago gruñera, cuantas horas habían pasado desde que probó alimento. 


— Espero que te guste, no soy un gran cocinero pero apuesto que no has comido nada desde que escapaste— dijo el hombre un poco avergonzado de estar en la misma habitación que su pareja. 


Takemichi vio con felicidad la cantidad de comida y sin pensarlo mucho devoró todo, siendo observado siempre por su pareja. 


— Dime ¿por qué esos lobos te estaban cazando? — la pregunta directa lo tomó desprevenido, pensó en sí contarle sus problemas al hombre o quedarse callado. 


Al final decidió contarle. 


— Yo vivía en el territorio de Tenjiku, bueno, decir que vivía es un término bonito, más bien fui vendido a Izana Kurokawa, siempre me trató como un objeto al que pudiera sacarle provecho, siempre me hizo saber que él podía hacer de mi vida lo que quisiera, que era mi dueño — relató escondiendo los maltratos y humillaciones que sufrió, notó entonces como la habitación se cargaba de feromonas de furia — escuché por casualidad que estaba por venderme a alguien. Escapé antes de que lo hiciera. — reveló — pero igual se enteró, estoy seguro que no va a dejar que me vaya, usted acabó con esos lobos pero no tengo dudas de que seguirá buscándome. 


— Por favor no me llames de usted, mi nombre es Manjiro Sano — se presentó extendiendo la mano a manera de saludo. 


— Mucho gusto Manjiro-san, soy Takemichi— correspondió el saludo, una corriente eléctrica atravesó sus cuerpos al contacto de sus manos. 


— Ya me habías dicho tu nombre, Takemitchy— susurró. 


— ¿Takemitchy? — preguntó avergonzado por el apodo.


— Eso dije, ¿hay algún problema? — inquirió el rubio.


Takemichi negó aceptando el apodo, el sonrojo en su cara era prueba de lo avergonzado que estaba. Entonces recordó las atenciones del hombre — yo… siento mucho los problemas que te he causado Manjiro-san, pero no te preocupes me iré en cuánto amanezca. 


— Nada de eso, te quedarás aquí, no puedes irte si los lobos de Tenjiku están buscándote — afirmó decidido, aceptaba que no podía reclamar a su pareja como tanto hubiera deseado, incluso antes de conocerlo, pero no por eso lo dejaría a la deriva. 


— P-pero… 


— Nada de peros, te quedarás aquí — sentenció — o al menos hasta que puedas encontrar un lugar donde Izana no te encuentre ¿está bien? — 


— Está bien — aceptó feliz, él no quería irse pero creyó conveniente hacerlo al notar que a Manjiro no le agradaban las visitas, que el hombre le insistiera lo puso contento. 


— Entonces… te dejaré descansar, aún es temprano — susurró no muy contento de alejarse del pelinegro. 


Takemichi solo asintió para después ver como el hombre salía de la habitación dejándolo solo. Con más ánimo se dispuso a dormir. 


°°°° 


Manjiro se encontraba en la pequeña cocina tratando de preparar un desayuno decente para el pelinegro de ojos azules, estaba tan concentrado en dicha tarea que no notó cuando alguien entró y lo observó fijamente. 


— Oyeeee Mikey estás sonriendo, das miedo — se escuchó una voz grave.


— Dejalo Baji, tal vez solo se cayó de la cama, lo cual es extraño porque no he venido a despertarlo como de costumbre— comentó un hombre alto con un tatuaje de dragón en el lateral del cráneo.


— No sabía que disfrutaran invadir casas que no son suyas— respondió con sarcasmo. 


— Tocamos la puerta pero nadie respondió, por eso entramos — se defendió el otro sujeto de cabello negro y largo— A propósito ¿Qué te tiene tan feliz Mikey? Es tan extraño que da miedo. 


— No les incumbe — respondió — ¿A qué vinieron? 


— En realidad nada importante, Draken quería nadar un rato y los lagos de este bosque son perfectos, además creímos que podríamos hacerte compañía, te la pasas confinado aquí que debe ser muy aburrido.


— Ya les he dicho que no me gusta que ronden mis tierras. 


— ¿Ni siquiera nosotros? — preguntó dramático Baji, estaba por replicar aún más cuando un aroma completamente diferente rondaba por la casa del que consideraban amigo.


— Oh, disculpe Manjiro-san, no sabía que tenía visitas — se disculpó el pelinegro quien iba entrando a la cocina en busca del hombre, nunca esperó que este tuviera visitas. 


— Así que por eso traías esa sonrisa de idiota — exclamó Baji viendo al rubio cenizo— hola, soy Baji Keisuke — se presentó — y este sujeto intimidante de aquí es Ken Ryuguji. 


— Hola, puedes decirme Draken— saludó el del tatuaje de dragón quien solo rodó los ojos pensando que su amigo estaba completamente loco. 


— Hola, soy Hanagaki Takemichi, es un placer conocerlos — correspondió. 


Toda la mañana Takemichi se la pasó platicando con las visitas de Manjiro-san, descubriendo con asombro que aquellos hombres eran "amigos" del rubio, o de alguna manera veían al ojinegro como su amigo, aunque este lo negara y gruñera y que Baji era un shifter de Pantera y Draken uno de los pocos dragones de agua que quedaban. 


En sus conversaciones con ellos confirmó que Manjiro era el último dragón de su especie. El último del clan Sano.  


Había escuchado vagas referencias de ese clan, se suponía que todo el clan había sido exterminado por las habilidades que poseían, tenían tanta envidia y miedo de ellos que al igual que muchas otras especies habían sido aniquiladas. 


— Takemichi ¿quieres ir con nosotros al lago? — preguntó Draken al pelinegro. 


— Me encantaría 


Mientras tanto en la sala los dos hombres rubios  hablaban ajenos a la conversación que Baji y Takemichi sostenían sobre cosas triviales en la cocina. 


— Me sorprende que no te hayas lanzado sobre él desde el principio — admitió Draken mirando hacia la cocina. No había sido difícil darse cuenta de la actitud del rubio para con el ojiazul. 


— ¿Por quién me tomas Kenchin? Sabes que no lo haría 


— Si, eso llevas diciendo desde antes de siquiera conocerlo. Pero es tu pareja destinada Mikey, sabes perfectamente que el vínculo que los une seguirá tirando de ustedes y por más que intentes negarte será imposible. 


— Lo sé pero Takemitchy no necesita de alguien como yo… — 


— Entiendo que no quieras que le pase lo mismo que tú, pero excluirte en medio de la nada no va a regresarte todo lo que perdiste, que haya llegado a ti puede que sea la oportunidad que seas feliz — 


— Sabes, resulta un poco molesto que un tú me aconsejes


— Bueno, si no quieres que te aconseje  no vayas a meter la pata, ya bastante molesta es tu actitud huraña. 


Mikey iba a reclamar cuando de repente unos gritos los interrumpieron, Baji insistía en ir al lago cerca de la cabaña con Takemichi, pues según el hombre iban a ir más amigos y la pareja del Shifter de pantera. 


Al cabo de unas horas todos estaban en el lago, Takemichi miraba con asombro las formas animales de sus nuevos amigos, porque si, aparecieron más chicos que según Baji-san eran personas preocupadas por Mikey, si, también describió que así le llamaban al rubio, conoció a un chico llamado Chifuyu con quien hizo click al instante, como si fueran hermanos separados al nacer y quien era pareja de Baji.


Fue realmente fascinante ver como el simple juego de Draken y Manjiro terminaba en una pelea amistosa entre ambos dragones, debía admitir que nunca en su vida había visto dragones tan majestuosos e imponentes.


Con seguridad podría jurar que ese día fue el primero de los mejores de su vida. 


Poco a poco el tiempo pasó, Takemichi terminó quedándose en aquella cabaña en medio del bosque con Manjiro, amaba disfrutar de la tranquilidad de las caminatas, de las charlas con el rubio cenizo, de las reuniones con Chifuyu y los demás chicos, de sentirse por fin libre y que alguien de verdad lo necesitaba. 


Aquellos meses en compañía con el ojinegro había aprendido mucho, que a pesar de la actitud arisca y fría que daba el hombre en realidad era todo lo contrario, Manjiro había sido con él muy amable y caballeroso, le encantaba la actitud infantil y muchas veces sarcástica y engreída que tenía, a su parecer le gustaba mucho esa versión de Manjiro Sano, también había aprendido que a pesar de ser el último dragón del clan Sano era también el más poderoso. 


Cada día que pasaba la admiración por ese hombre lo inundaba, así también como el amor. Sabía que el ojinegro era su pareja destinada y estaba seguro que él también estaba consciente de eso pero evitó con todas sus fuerzas que sus sentimientos se vieran muy obvios, desde el primer día que llegó a ese lugar entendió que por más que el destino quisiera juntarlos, Manjiro no mostraba indicios de querer una relación. 


Era tan complicada la sensación, había momentos en los que Takemichi de verdad creía que Mikey lo aceptaría como su pareja pero luego esas ilusiones desaparecían.


 En las pocas pláticas que pudo tener con Draken entendió que en la vida de Mikey hubo muchas pérdidas, que tal vez era ese miedo a perder a alguien preciado nuevamente lo que impedía un vínculo entre ellos.


Estaba cansado, si Manjiro creía que se iba a quedar de brazos cruzados estaba equivocado, siempre soñó con conocer a su pareja como para que esta no quisiera nada con él. 


Decidido tomó cartas en el asunto, tal vez no tenía mucho conocimiento en temas como, vínculos, el amor o seducción pero lo haría si eso hacía ver al hombre que se necesitaban. 


°°°°


Mikey estaba encerrado en su habitación, no había querido salir de ahí desde la mañana, estaba seguro que Takemichi tendría muchas preguntas respecto a su extraño comportamiento pero no le importaba, se había dado cuenta que desde hace un tiempo el pelinegro ha intentado seducirlo pero gracias a dios se había controlado como es debido, pero ahora le estaba resultando realmente imposible. 


Su celo había llegado y su instinto le decía que reclamara a su pareja, pero temía hacerlo.


Desde que tiene memoria todo aquel que tuviera una relación con él terminaba en lo mismo, muerto. Es consciente que su nacimiento marcó un antes y y después entre los shifters, sus padres asesinados, sus hermanos, Emma y Shinichiro asesinados, su clan asesinado, la personas que más había amado terminaron muertos. 


Recordó con dolor como su familia  y la persona de la que se había enamorado terminó siendo asesinada por su culpa. No estaba dispuesto a pasar por lo mismo, en ese tiempo era joven e impulsivo, y fue eso mismo lo que condenó a la persona que más había amado a la oscuridad. 


Ahora que había encontrado a su pareja destinada, no se arriesgaría a lo mismo, ahora que tenía a Takemichi no iba a permitir que tuviera el mismo destino que "él". 


Pero solo el infierno sabía lo que le estaba costando. 


— ¿Manjiro-san…? — escuchó la voz preocupada del otro lado de la puerta. 


— ¡Te dije que quiero estar solo! ¡ALÉJATE DE MI! — gritó deesperado y molesto, el olor de Takemichi lo estaba matando, se sentía caliente y deseoso de marcar al ojiazul, pero el hilo de cordura que aún le quedaba le repetía que por más que amara al chico no sería egoísta. 


Parece que Takemichi entendió el mensaje pues dejó de insistir, "esto será una tortura" pensó excitado, el aroma del menor se colaba en su habitación, era tan dulce y tan incitante que su propia mente le jugaba malas pasadas, imaginando al chico debajo de él mientras lo embestia brutalmente, hasta dejar sus cuerpos saciados, su imaginación lo estaba traicionando de la peor manera.


Recreando escenarios donde el chico montaba su pene con aquel rostro tan hermoso y sonrojado, pidiendo más, gimiendo su nombre, gritando que lo hiciera suyo.


Era tanta la necesidad de marcarlo que le estaba costando tener paz mental.


Negó una mil veces su situación, aferrándose a la idea de que no era digno, que alguien como él no merecía ser feliz. Que enamorarse o que alguien se enamorara y mostrará sentimientos hacia él solo sería una maldición.


La más retorcida maldición. Y eso era lo que quería evitar, maldecir y causar desgracias y muertes a aquellos que amaba.


Fue tanta su desesperación de mantenerse cuerdo que no se dio cuenta del momento en el que se su mente no pudo más y se sumió en un doloroso sueño. 


Ya habían pasado muchas horas desde que Manjiro se había encerrado en su habitación y que no lo había dejado entrar, el olor fuerte a feromonas era tan intenso que no fue difícil adivinar que el dragón estaba en celo, el olor lo estaba llamando pero el hombre le había gritado un sin fin de veces que no lo quería cerca.  Que su sola presencia era sinónimo de rechazo. Eso le dolió. 


Aún después de todo lo que el dragón le hubiera gritado para alejarse, no dejó de preocuparse por él, decidido pensó en revisar que el hombre estuviera bien, hacía un rato que dejó de escuchar ruido, es por ello que la preocupación lo estaba poniendo ansioso. 


¿Y si se había desmayado, o peor aún... Y si había muerto?


Sus pensamientos apresurados le hicieron entrar en pánico.


Con cuidado giró el pomo de la puerta tratando de no hacer ruido, se internó en la habitación notando que estaba todo oscuro. Caminó hacia la cama esperando ver al dragón en ella pero no había nadie, se asustó. 


— ¿Manjiro-san…? — 


Silencio. 


— ¿Manjiro-san… Se encuentra bien? — pero nadie respondió, se paseó hasta la ventana para ver las afueras de la casa pero nada. 


En eso oyó como la puerta de la habitación se cerró estrepitosamente y sintió un cuerpo pegado a su espalda. 


— Te dije que no entraras— susurró una voz ronca, luego sintió unos labios recorrer su cuello mientras unas manos sujetaba sus caderas. 


Mikey estaba detrás de él, aferrado a su cuerpo, totalmente perdido en el olor del pelinegro, tan deseoso y caliente. Todo iba bien hasta que sintió la presencia de Takemichi en su habitación, todo el día lo había alejado pero parece que no fue suficiente. 


— Hueles tan bien… — jadeó el rubio hipnotizado. Estaba tan perdido en el dulce aroma que no se había dado cuenta que se frotaba contra el trasero de Takemichi, quería... No, deseaba aparearse con su pareja, anudarla, llenarla con su semen, que cargara con sus crías, pero un melodioso jadeo lo hizo reaccionar. 


Reaccionó de inmediato soltando al chico de manera brusca, estúpido autocontrol. 


— Takemitchy, sal de mi habitación por favor — suplicó. 


— Manjiro-san…. 


— ¡Que salgas maldita sea! ¡No te quiero aquí!


— No lo haré — gritó Takemichi cansado — No dejaré que me alejes de ti, te amo, eres mi pareja ¿por que quieres que me aleje de ti? ¿Por qué me alejas? — preguntó, pero solo hubo silencio. 


— Vete… — musitó — ¡Largate! — gritó al ver la inmovilidad del chico.


— Lo sé todo… -— reveló 


—¿Qué? 


— Lo sé todo, sé lo de Emma, lo de Shinichiro, lo de "él "— dijo lo más calmado — Draken me lo contó, por favor no te enojes con él, solo quizo ayudar. — aclaró — Entiendo que no quieres que la historia se repita pero esa no es la solución, y tampoco lo es que te recluyas en medio de este bosque, evitando el contacto con el mundo. Y tampoco es la solución el que me rechaces, el destino nos junto por una razón, dime ¿que demonios es lo que quieres? ¿Por que me alejas? — espero una respuesta pero el ojinegro no respondió.


Mikey por su parte estaba inseguro, el celo mezclado con la culpabilidad no lo dejaban pensar coherentemente.


Quería decirle a Takemichi que el poco tiempo que se conocieron se enamoró de él, no quería perderlo pero tenía miedo, ya antes había entregado su corazón, y por esa misma razón todos estaban muertos.


Miró a Takemichi, este lo miraba con anhelo pero aún así no pudo responder. 


— Está bien… — suspiró triste al ver que el rubio no tenía intención de hablar — Lamento haber sido una carga para ti todo este tiempo Manjiro-san, lamento haberte obligado a convivir conmigo pero no te preocupes que yo no… Yo no volveré— musitó conteniendo las lágrimas.


No dejó que el hombre le respondiera. Solo salió de la habitación lo más rápido del mundo. Manjiro ya lo había dejado claro, y dolía, de verdad que dolía. 


Enojado, decepcionado y con el corazón roto salió de la casa internándose en el bosque, no quería estar ni un minuto más en esa casa, las feromonas de dragón eran tóxicas para él. 


Corrió por el bosque ya sin poder detener sus lágrimas, estaba tan triste que no veía por donde cruzaba. 


Al cabo de un rato por fin se detuvo. Buscó refugio debajo de un árbol y se sentó a llorar. 


Lloró todo lo que no lloró en su vida, vendido y humillado, tratado como un objeto, creyó que esa tortura nunca acabaría hasta que torpemente se perdió en aquel bosque y conoció a Manjiro, a su pareja destinada, ingenuamente creyó que que todo su horrible pasado desaparecería al conocer al hombre, que haberse enamorado fue lo mejor que pudo haberle pasado, pero no.


Eso solo lo hizo sufrir más. 


Ya más calmado noto que nuevamente estaba perdido, y para el peor de sus males estaba seguro que el dragón esta vez no vendría a salvarlo. Desanimado pensó en caminar esperando reconocer un camino viable. 


Caminó y caminó pero no reconocía nada, un aullido a lo lejos lo puso en alerta. Cada vez se escuchaban más cerca. 


Asustado corrió tratando de huir pero no fue mucho para que algo lo tirara al suelo, con miedo volteó la cabeza viendo unos grandes colmillo llenos de sangre. 


— Miren que tenemos aquí… Hola Micchi — soltó divertido un lobo. 


— Tú… — susurró espantado, el líder de los rastreadores, estaba ahí. 


— Oh Micchi, pequeño Micchi, hiciste mal en escapar, el alpha está realmente furioso contigo — informó fingiendo dolor. 


— El alpha… No es mi dueño — susurró con dificultad, la pata del lobo estaba sobre su cuerpo, lo tenía contra el suelo y lo aplastaba de tal manera que no podía respirar. 


— Pero que dices Takemichi, tú eres propiedad del alpha, agradece que te dejó jugar a la casita con el dragón, si antes no nos acercamos a ti fue porque siempre andabas con ese tipo, pero ahora… Fuiste muy tonto al salir de sus dominios — informó con una mirada sanguinaria. 


Intentó forcejear con el lobo pero nada daba resultados, estaba sobre su cuerpo y no había salida, a tientas intentó buscar algo con lo que defenderse, una piedra filosa fue lo que su mano agarró y sin pensarlo la enterró en los ojos del lobo, provocando que le mordida el brazo y parte del hombro. 


— Maldito niño — grito furioso el lobo, pero la ceguera del shifter le dio unos segundos para escapar. 


Corrió desesperado entre los árboles, estaba mareado, el brazo le ardía horrores y parecía que estaba perdiendo mucha sangre, como pudo intentó sostenerse de los árboles para evitar caer pero era difícil, estaba mareado, se detuvo unos segundo para ver su herida pero se asustó cuando la vio. Era realmente grande y había mucha sangre. 


Unos aullidos lo alertaron, estaba seguro que había más de un shifter cazandolo. No tenía mucho tiempo. Así que intentó apresurar el paso, llegó a una zona que recordaba ya había conocido, eso es, estaba cerca del lago, entonces eso quería decir que estaba cerca de la casa de Manjiro. 


Como pudo, trató de hacer memoria para seguir el camino, unos cuántos metros más y visualizo nuevamente la casa, nunca pensó que regresar le haría tan feliz pero esa felicidad se rompió cuando los aullidos estaban casi pisándole los talones. 


°°°°


Estaba tan ansioso y enfadado consigo mismo por haber tratado a Takemichi de esa forma, ¡que idiota!  hasta los efectos del celo estaban siendo aplacados por el sentimiento de abandono. 


Debía disculparse con Takemichi, habían pasado un par de horas desde lo ocurrido y estaba preocupado de no olfatear su aroma en la casa. 


Se levantó decidido a buscarlo, cuando de repente un sutil olor a sangre llegó a su nariz, ese aroma lo conocía muy bien, así también como los demás aromas que detectaba a lo lejos, era la sangre del ojiazul y los demás eran lobos. 


Dios


Que no fuera lo que estaba pensando. 


Salió inmediatamente de la casa y corrió para internarse en el bosque pero no fue necesario, a lo lejos visualizó el cabello azabache de Takemichi, suspiró aliviado. 


Sin embargo, el alivio no duró mucho cuando el olor llegó más intenso y vio como el menor corría hacia él, con una gran herida en el hombro y brazo, escurría sangre y se notaba que estaba al borde del colapso. 


— Take-mitchy… — susurró corriendo a sostenerlo al momento que se desplomaba en el suelo. 


— M-Ma… Maji.. ro… San… — susurró el ojiazul con dificultad, lo tenía sobre sus piernas y trataba que el menor no se moviera.


Por dios eso era mucha sangre. 


— Takemitchy, tranquilo cariño, todo estará bien, tú estarás bien — dijo desesperado de ver que no dejaba de sangrar, presionó la herida tratando que la herida parara de abrirse pero nada daba resultado. 


— ¡Hey tú! Alejate del mocoso, tenemos órdenes de llevarlo con el alpha — gritó el líder de los rastreadores al llegar a donde estaba el menor, desgraciadamente el dragón estaba con él. 


Mikey al escuchar el grito solo volteó a ver la gran manada. Estaba furioso, podía oler la sangre de Takemichi en el hocico del líder. 


— ¿Así que no moriste? 


— Vas a necesitar más que unas simples llamas para matarme — se burló el lobo. 


— Te mataré — murmuró el rubio cenizo con la cabeza baja viendo como la respiración del menor cada vez era más difícil. 


— Oh, ¿en serio? — retó — Con gusto dejaría que lo intentes pero el alpha necesita a ese mocoso vivo… o muerto — 


Esas palabras lo enfurecieron, con delicadeza acomodó al pelinegro en el pasto y a una velocidad sobrehumana se lanzó hacia el lobo, tumbandolo en el suelo con una mortal patada, sus garras enterrandose en el cuello. Este luchaba por librarse del agarre pero no lo soltó, no iba a hacerlo. 


Sintió como los demás lobos se lanzaron contra él, activó una barrera, una técnica que sólo él había heredado de los dragones del clan Sano seguido de un fuego negro que calcino a los demás lobos, esta vez no tendría piedad, además ellos no eran rivales para él. 


— ¿Contesta, para que lo quiere de regreso Izana Kurokawa? ¿Que Diablos quiere Tenjiku con él?— preguntó desquiciado — ¡Habla! — gritó. 


— No… Lo… haré — respondió. 


— Habla si no quieres morir — volvió a preguntar apretando aún más el cuello, el lobo luchaba por zafarse. 


— Está… Está bien — accedió. Al momento en que aflojó un poco el agarre el lobo tosio por la falta de aire — El muchacho… Es valioso, el alpha había logrado venderlo a los altos mandos de nuestro mundo. Pagarían millones por una especie extinta como él. 


— ¿De qué demonios hablas? Takemitchy es humano. 


— Kukuku así que no te has dado cuenta — una sonrisa macabra lo hizo bajar la guardia, de un movimiento brusco el lobo se soltó y corrió para intentar escapar. 


— Eso si que no — susurró enojado — No escaparas de mi— inmediatamente una esfera de luz dorada salió de sus dedos, un destello que alcanzó al lobo y entonces fuego seguido de una explosión retumbó el lugar. 


Todo estaba ardiendo en llamas, se acercó para verificar que el maldito había muerto. 


— Si quieres… la verdad, entonces… Quémalo — fue lo único que dijo el lobo antes de morir calcinado. 


— ¡Mikey! — se escuchó a unos metros de él, volteó viendo que era Draken, seguido de Baji y Chifuyu, quienes eran los que vivían cerca.


— Vinimos en cuanto escuchamos las explosiones y vimos fuego — explicó Chifuyu preocupado.


— ¿Que diablos…— iba a preguntar Draken hasta que olfateo el aroma a sangre de Takemichi entre todo el humo del fuego. 


No fue necesario seguir preguntando, entendió la situación cuando vio a Mikey correr hacia Takemichi quien estaba en el suelo, con una gran herida en el hombro, había mucha sangre alrededor, con tristeza entendió que no le quedaba mucho tiempo al pelinegro, un humano no soportaría una herida así. 


Se acercaron en silencio hacia el dragón. 


— Takemitchy…  despierta por favor — gritó desesperado. 


— Man-jiro-san… — musitó débil el pelinegro, vio como le faltaron fuerzas al intentar posar su mano en su mejilla — No… me queda… mucho… tiempo… — dijo tratando de contener las lágrimas, sin embargo fue inútil, los bellos zafiros se notaban cristalizados por las lágrimas, que final tan miserable pensó, ni siquiera pudo hacer que su pareja destinada se enamorara de él, toda su vida fue una mierda. 


— No digas eso… — trató de calmar Mikey, sin embargo las lágrimas escurrían por sus mejillas, el dolor de perder al menor era insoportable, si tan solo no se hubiera dejado llevar por sus miedos, tal vez… 


— Te amo… 


Esa revelación lo dejó en shock, al igual que los presentes quienes miraban de lejos la situación con dolor. 


— Sé que a pesar de ser destinados tú… no me amas… pero quise… decírtelo — una sonrisa triste — sé feliz… Manjiro-san — exclamó Takemichi para después cerrar los ojos y nunca más despertar. 


— Micchi… ¡Micchi!...¡Takemitchy! — gritó moviendo al chico buscando que este despertara, pero no dio resultado — por favor despierta, yo también te amo… — susurró abrazando el cuerpo sin vida de su pareja destinada. 


Estuvo un largo  tiempo abrazando y meciendo el cuerpo del menor, no quería alejarse de él. Pero estaba asustado, la calidez del delicado cuerpo se perdía segundo a segundo.


— ¿Mikey…? 


— Ellos dijeron que era una especie valiosa, por eso lo buscaban, pero lo asesinaron… voy a matarlos a todos, Tenjiku lo pagará 


— ¡Mikey reacciona! — gritó Draken llamando la atención del rubio, aquello último le causó intriga, ¿para que el líder de Tenjiku quería a un simple humano? ¿por qué pasaría por tantas molestias para atraparlo sino fuera necesario? algo andaba mal — Mikey espera, ¿dijo que buscaban a Takemichi por ser una especie valiosa? — esa pregunta llamó la atención del ojinegro quien solo asintió — ¿Qué clase de especie? 


— No lo dijo, solo… — entonces recordó las palabras del lobo antes de morir — Él dijo "si quieres la verdad, entonces quémalo". 


Eso hizo reaccionar a Draken, como uno de los miembros del casi extinto clan de dragones marinos, estudió por mucho tiempo los clanes de shifters que han existido en el mundo, desde los extintos hasta los que siguen vivos, y sólo había un clan que se ajustaba a las palabras de ese lobo. 


— Incineralo — dijo tajante.


— ¿ Qué?¿Draken te has vuelto loco? — replicó Baji, abrazado a su pareja.


— Hazlo Mikey, estoy seguro que la idea cruzó por tu mente. 


El ojinegro se quedó callado indeciso, ¿y si no era cierto lo que pensaba? 


— Hazlo, es la única forma de que regrese 


— No estoy entendiendo nada, de qué diablos hablan. 


— Baji, cállate y observa — dijo Draken tomando a los presentes del brazo y alejarlos un poco, Mikey necesitaba espacio. 


En silencio observaron como el rubio cenizo acomodaba al ojiazul en el suelo, se alejaba un poco y de un momento a otro encendía fuego al cuerpo de Takemichi. 


— ¡Oye idiota! ¿Qué estás haciendo.. 


— Baji — Draken lo detuvo haciendo una seña de que guardará silencio y observara. Chifuyu en silencio le hizo una señal a su pareja de tomar distancia y observar.


De un momento a otro las llamas negras del dragón que consumian en cuerpo se intensificaron y cambiaron de color a un rojo intenso con destellos naranjas y amarillos. 


Con asombró presenciaron como del fuego y cenizas salió volando una gran ave en tonos  carmines  que trinó feliz, dio unas vueltas en el aire y después descendió envuelta en fuego para transformarse nuevamente en un humano. 


— Take… micchi...— 


En cuánto salió de su asombro, Manjiro corrió a abrazar al pelinegro, estaba tan feliz de que Takemitchy, su Takemitchy, su pareja destinada estuviera viva. 


— Un… Fénix — susurró Baji asombrado — ¿Pero, pero como no nos dimos cuenta? 


— Los fénix fueron un clan muy longevo, prácticamente eran seres inmortales, por su poder fueron exterminados, no nos dimos cuenta porque un fénix debe morir antes de llevar a cabo su transformación, ellos viven como humanos hasta que mueren y son quemados, ya sabes reviven de las cenizas. 


Mientras tanto Manjiro y Takemichi estaban enfrascados en su burbuja ajenos a las explicaciones que Draken daba a Baji y Chifuyu.


— Fue doloroso, fue doloroso creerte muerto — susurró Mikey escondiendo su rostro en el hombro del pelinegro quien ya no tenía herida alguna. Lo estrechaba tanto contra su cuerpo por el miedo de pensar que fuera un sueño. 


— Estoy vivo Manjiro-san— le dedicó una sonrisa brillante. 


— Perdóname, nunca quise lastimarte, te amo, te ame incluso desde antes de saber que eras mi pareja destinada, yo nunca quise alejarte de mi, solo que 


— Tenias miedo


— Si


— No te preocupes, yo siempre estaré a tu lado, lo prometo — dijo Takemichi abrazandose aún más al rubio, este solo sonrió y coloco un beso en los tiernos labios del menor.


Poco a poco el beso se hizo más demandante, se sintió como una íntima promesa de amor eterno, felicidad y protección. 


Continuaron besándose sin importarles que Draken, Baji y Chifuyu los estuvieran observando, eso hasta que el pelinegro  sintió algo duro en su vientre seguido de un potente aroma a tierra mojada y fresno, eran las feromonas del dragón. 


— Umm.. Manjiro-san, yo siento algo… en mi vientre — dijo apenado y con un gran sonrojo. 


— Lo siento Takemitchy, al parecer mi celo de alpha aun no termina — respondió restregandose aún más en su pareja. 


— ¡Oigan par de idiotas, hagan esas cosas en su casa! — el grito de Baji solo los hizo reír. 


Se vieron a los ojos seguros de lo que estaban a punto de hacer. 


— Que te hayas perdido en el bosque fue lo mejor que me pudo pasar — habló Mikey, el menor solo sonrió recordando que todo eso inició cuando escapó del territorio de Tenjiku— Solo quiero advertirte, que no dejaré que salgas de la habitación por lo que resta de mi celo— aquello ocasionó una leve carcajada divertida por parte de Takemichi, quien a su vez contagió el humor a Manjiro.


— Lo que tu digas... Mikey-kun — se aventuró a llamarlo por su apodo, acción qué fue más qué aceptada por el dragón. Sonrió feliz para después caminar de vuelta a la casa del rubio.  O bueno más bien regresar siendo cargado como princesa.


Mientras tanto los demás presentes observaban la romántica y graciosa escena. 


— Pido ser la madrina de sus bebés — se apuntó Chifuyu, pensando en qué tenía ese puesto ganado pues desde qué se conocieron Takemichi y él eran amigos, hermanos y socios.


— Sueñas Chifuyu — replicó Draken  retandolo con la mirada.














Me encanta esta temática de Shifters y no hay versiones dragones 😭




En fin... Estaba pensando hacer un extra pero aún no me decido.

O un fic largo, pero me tardo años en actualizar así que me la estoy pensando

Tomen awa, cuídense, Amane se despide ✋👊🥺