≪❈Prólogo❈≫
Imagina un mundo muy similar al tuyo, pero bastante diferente, en el cual sus habitantes se distinguen por su género y apetitos sexuales, ahora imagina que este mundo está ubicado fuera de la vía láctea a ciento cincuenta años luz de distancia orbitando en la constelación de Pegaso. Bastante interesante, ¿verdad? Ahora te invito a conocer este mundo de nombre Osiris, que en la imaginación de la escritora alberga una sociedad con una historia por contar.
En este planeta viven seres humanos clasificados por especies y géneros; en las cuales encontramos a la especie más poderosa que encabeza el pilar de la elite, los Alfas (comunes y dominantes), seguidos por Omegas dominantes, después tenemos a los Betas y finalmente los Omegas comunes; considerados la especie más débil y por lo tanto al servicio de los Dominantes (Alfas y Omegas.)
El planeta Osiris se encuentra bajo el régimen de un único gobierno que ejerce su poder sobre todas las especies; creado por la familia Versalles, conformada únicamente por Alfas y Omegas Dominantes. El linaje de los Versalles se estableció como la familia más poderosa dando origen al Parlamento, recinto que alberga a sus más fieles súbditos con el título de comisionados.
Con el pasar de los años la jerarquía de los Versalles fue demostrando el descontento del resto de las especies, en especial la de los omegas comunes, pues al ser considerados insignificantes eran los más perjudicados bajo el régimen de los dominantes; los omegas comunes no tenían derecho a prácticamente nada, carecían del derecho a estudiar, a un trabajo digno e inclusive a resguardar su intimidad.
Ante tales injusticias los omegas comunes se fueron adaptando a vivir en la sociedad valiéndose de lo único de valor que poseían; su juventud y belleza, para garantizar un sustento económico que les permitiera vivir su vejez y tener una muerte decorosa, vendían sus cuerpos para satisfacer los deseos sexuales de los dominantes, pero varios de los omegas no veían el fin de su suplicio de acuerdo a sus planes, pues los dominantes eran crueles y despiadados en sus juegos de libertinajes provocando que gran cantidad de omegas perecieran bajo las descargas de feromonas de sus clientes que en el proceso de sus servicios terminaban convirtiéndose en agresores.
Ante tal injusticia varios omegas se habían organizado para erradicar la jerarquía de los Versalles, se levantaron en protesta, pero como respuesta varios omegas habían sido encontrados muertos en situaciones humillantes y vergonzosas provocando pánico en la especie débil y como consecuencia las protestas cesaron.
El gobierno de los Versalles se volvía cada vez más poderoso oprimiendo a la especie débil y sirviéndose de ella. Muchos alfas se postulaban para poder pertenecer al Parlamento y lograr un puesto como comisionado, pero, para lograrlo debían cubrir ciertos requisitos; en los cuales resaltaban los más importantes, ya que el candidato debía competer a la clase alta y poseer un apellido de renombre, aunque el requisito más valioso correspondía en ser el primogénito de la familia a la cual representaba y en gloria de su fortuna ser un dominante.
Evidentemente no todos los candidatos cumplían con lo requerido, de modo que cada que un comisionado terminaba su ciclo en el puesto cedía su lugar a su primogénito, esto justificaba por qué siempre los miembros de la clase alta buscaban tener como primogénitos a alfas y omegas dominantes, así, sus posibilidades a ser favorecidos por los Versalles en el Parlamento aumentaban.
Estos hechos sacudieron a la sociedad, entre más obsesionados estuvieran las especies por el poder más se corrompía el gobierno, a tal grado de dejar sin posibilidades a los omegas comunes.
Muchas veces se habló de erradicar a la especie débil dejándola fuera del juego de la naturaleza, pero los Versalles abolieron la propuesta llevada al parlamento por organizaciones que aborrecían a los omegas comunes por ser considerados una tentación sexual y banal ante la especie de alfas comunes y dominantes, otros argumentaban que se estaban multiplicando rápidamente, ya que el censo registraba más omegas comunes en la población que el resto de las especies, pero, los Versalles consideraron ese dato irrelevante, pues acabar con una especie aparentemente débil traería consecuencias graves sobre todo en la especie dominante.
Pertenecer a la clase alta, ser un alfa u omega dominante o en su defecto un beta (pues era favorecido dentro de las especies) y ser el primogénito de la familia, se habían convertido en los deseos de los ciudadanos del planeta, pues eran los requisitos para ser respetados dentro de la sociedad, tanto que si una familia llegaba a tener un omega común dentro de su linaje eran cruelmente señalados, aborrecidos y despreciados por el resto de la sociedad. Este hecho trajo como consecuencia que varios omegas comunes recién nacidos fueran abandonados en albergues que daban apoyo a omegas comunes, así pues, los Versalles fueron creando una cadena de asociaciones para proporcionar apoyo a omegas abandonados, dichas asociaciones eran administradas por alfas comunes pertenecientes a la clase alta que estaban sujetos a las exigencias de los comisionados del Parlamento por órdenes de los Versalles, cada edificio perteneciente a la cadena llevaba como nombre el apellido del Alfa que lo administraba; Casa hogar Alcocer, Casa Hogar Torres, Casa Hogar Praga, Orfanato Montes, etc.
Mucho se sabía de la familia Versalles, sobre todo de su crueldad al gobernar, y los omegas que crecían en las casas hogar conocían bien lo despiadada que era su maldad, pues, desde muy jóvenes sabían el destino que les esperaba, ya que al cumplir la mayoría de edad eran enviados a servir sexualmente a fiestas sociales organizadas por el Parlamento con emblemáticas personalidades, aunque eso era lo menos preocupante, su temor radicaba en el hecho de que en repetidas ocasiones varios omegas no regresaban y sus cuerpos no eran encontrados por los periodistas sensacionalistas. Tan corrompida estaba la sociedad que se sospechaba que estuviesen lucrando con ellos de otras formas, quizás para experimentos, pues estos hechos tomaron forma después de las protestas continuas ahora dirigidas por betas y omegas que se oponían a la trata sexual y al no respeto de los derechos de la especie débil, y como respuesta el centro científico de salud trajo como propuesta nuevos inhibidores con mayor efectividad para inhibir el deseo sexual de la especie dominante.
Los deseos de los Versalles se afincaban en algo más que sostener el poder, quizás en encontrar el arma perfecta que los dejara seguir como lideres del Parlamento, tal y como cuando fue fundado por el alfa más poderoso conocido en la historia de las especies por ser un dominante genuino, capaz de hacer transmigrar a un mismo dominante a la especie débil, de la vida personal y sentimental de tal alfa se desconoce mucho, pero, se sabe que llevaba el apellido Versalles como sus sucesores.