Capítulo único
Tambores, flautas y palmas se escuchaban en aquel enorme pueblo en el desierto. Una danza alrededor de la enorme fogata donde lanzaban trozos de telas rojas y rosas rojas, todo era un hermoso y asombroso espectáculo. A medida que la música avanzaba, así avanzaban las doncellas y algunos donceles del lugar, la luna roja estaba en su máximo esplendor, por lo cual hacía contraste con todos los colores del pueblo.
La arena y el polvo se levantaban a cada paso que los jóvenes daban al bailar, sus vestimentas rojas y sus máscaras, además de darle un toque sutil y erótico, daban un toque demoníaco. Los jóvenes bailaban alrededor de la fogata que se alimentaba de las ofrendas que le daban, todo siendo de color rojo.
Cuando la música se detuvo todos los jóvenes quedaron de frente a la fogata con sus manos hacia esta; un joven de cabellos castaños comenzó a bailar él solo alrededor de todos los demás jóvenes, sus movimientos eran sutiles y delicados, otra joven le siguió los pasos con el baile mientras levantaban polvo. El fuego parecía ir cobrando vida poco a poco, puesto que, parecía bailar la danza de los jóvenes, la flauta y los tambores volvieron a sonar con más intensidad cuando el fuego pasó a tener un color rojo intenso del cual parecía verse una sombra oscura ahí.
—Tus ojos son como un diamante clavado en una espina. —comenzó a cantar un chico mientras extendía su mano a la sombra en señal de invitación a bailar. —se mueve entre el ángel y el diablo, el cielo y el infierno.
—No están tan lejos como pensaba. —le siguió otro chico. —si lo quieres, te piden uno, si lo quieres, te dan una oportunidad.
La sombra de ojos brillantes miraba a los jóvenes cantar y bailar, mientras que uno a uno se iban quitando las máscaras a medida que cantaban. Su vista se posó en un rubio de ojos verdes con tonalidad azul, el cual destacaba entre los demás, no solo por su angelical voz, sino que también en belleza, una que no había visto desde hace muchos siglos, había chicos y chicas hermosos, lo admitía, pero ese chico destacaba aún más.
—¿Qué hacer? No puedo perderlo. —vocalizo. —Lo sé y lo sabes.
El fuego comenzó a envolver a los jóvenes, pero ninguno se quejaba, aunque esta les quemaba la piel, los jóvenes seguían cantando con más fuerza. Los adultos seguían tirando rosas rojas y listones rojos, los jóvenes bailaban a la sombra, la cual extendió su mano al chico rubio, el cual la tomó para entrar en el propio fuego, él miraba la profunda y roja mirada de la sombra.
—Cuando el Sol se detiene, no puedo esperar, no puedo esperar. —siguió cantando el chico.—y el mundo entero apaga las luces
«Oh-oh-oh-oh-oh-oh» cantaban las personas, al ver la elección tomada por su deidad demoníaca, los demás jóvenes ahora solo se dedicaban a bailar, el joven dentro de las llamas cantaba mientras tocaba la piel del ser, la cual poco a poco iba tomando un color pálido.
—Empieza a tratar con el diablo. —dijo mientras iba quitando los trozos de carbón y ceniza de la piel del hombre.
***
—Llévame a tu paraíso. —susurro cerca de los labios del demonio. —Bésame a la luz de la Luna roja.
El pálido con sus filosas garras tomó del cuello del chico, el cual sonrió y sintió como las garras se clavaban en su piel haciéndola sangrar, de lo cual pequeñas gotas de la sangre caían al fuego volviéndose más intenso. Los labios de este se posaron en los del chico en un corto beso que iba sin prisa alguna. Las personas poco a poco se iban arrodillado, el baile ya casi terminaba como lo hacía la canción.
—Date prisa y sácame, llévame a ese lugar. —susurró el chico al alejarse del demonio. —Mi esperanza en el infierno, llévame a tu paraíso.
—Solo con verte. —habló el pálido hombre con una voz ronca. —solo con tocarte, estoy en el cielo, infierno, no en un lugar intermedio.
—Estoy en desventaja. —suspiro al sentir las caricias en su desnuda cintura. —trato con el diablo.
Cuando todo acabó, hubo un sepulcral silencio, las personas quedaron arrodilladas mientras exclamaba una y otra vez el nombre de Min Yoongi, el joven que estaba con la criatura al escuchar las palabras que el demonio le susurro cerró los ojos para perder el conocimiento y antes que fuera a caer al suelo fue tomado por los jóvenes los cuales lo cargaron para llevarlo a la carpa roja donde sería preparado como ofrenda para su señor mientras cantaban «Llévame a tu paraíso, la puerta del cielo se cierra, noche de estrellas que caen, bésame a la luz de la Luna roja» El pálido ser cuyo nombre era Min Yoongi, salió de las llamas dejando ver su cuerpo totalmente desnudo y una hermosa cabellera negra como la fría noche en aquel desierto, cuando iba pasando tanto hombres como mujeres lo miraban con deseo y éxtasis a la vez, deseando tocar aquella tersa y pálida piel.
—Frutos rojos y vino. —fue lo único que dijo para entrar a la carpa.
El pálido pelinegro vio al chico, el cual estaba amarrado con listones rojos y su cuerpo estaba bañado de lo que parecía ser sangre, al sentir el calor abrazado abrió los ojos y se puso a bailar.
—Solo una vez, mmm. —dijo. —Una vez más, mmm. —cerró los ojos al sentir el aliento del demonio en su piel. —La última vez, sigo deseándote.
Yoongi miraba al joven que bailaba para él, entre muchos había destacado y ahora era su ofrenda que comería para traer paz y riquezas a esa pequeña aldea que lo adoraba. El joven bailaba su última danza antes de ser “uno” con su señor, estar dentro de su señor era algo que desde pequeño esperaba.
Cuando sus listones se soltaron, el chico se seguía moviendo, mientras las campanas de su traje sonaban al compás de la música de afuera.
—Alto. —dijo el pálido y el chico obedeció. —arrodíllate.
El chico lo hizo sin dudarlo sin dejar de ver los ojos rojos y brillantes del demonio que estaban muy clavados en todo su ser. El chico sintió como lo tomaba del mentón, ninguno de los dos se movían incluso cuando los jóvenes que traían el pedido del demonio entraron para ponerlo a un lado suyo.
—Te quiero ardientemente. —habló el chico luego de un largo silencio. —no puedo esperar, no puedo esperar, mientras empiezo a quererte más desesperadamente.
Yoongi sonrió mientras mostraba sus enormes colmillos y su lengua de serpiente la cual pasó por la mejilla del chico, pero este no mostró ningún miedo. El demonio tomó la copa y con un cuchillo se cortó la muñeca dejando caer la sangre en esta y luego tomó la del humano y la cortó de igual forma, este no se quejó pese al dolor que sentía, porque eso era signo de debilidad y serlo significa no ser digno de estar en las entrañas de su amo y señor de la oscuridad.
***
—Bébelo conmigo. —le dijo mientras le acercaba la copa a la boca.
—Sí, mi amo. —hablo sumiso.
—¿Cuál es tu nombre? —le pregunto.
—Park Jimin. —le hizo una corta reverencia.
—¿Sabes cuál es el mío? —hablo.
—Min Yoongi. —lo vio. —Amo y señor del inframundo, dador de riquezas y poder. —dijo. —dueño de mi alma y cuerpo.
Yoongi sonrió complacido al escuchar las palabras del joven doncel, Yoongi mezcló con sus largos dedos el vino que anteriormente le había caído la sangre de ambos y le dio la copa al chico para que bebiera de esta. Jimin la tomó en sus manos y bebió un poco y luego se la dio al pálido, el cual bebió de esta de igual forma, Jimin espera las demás instrucciones.
Yoongi puso la copa en la mesa y toma una de las fresas más rojas que había ahí y se la llevó a la boca al humano el cual le dio una leve mordida saboreando el dulce sabor de esta, el demonio de nombre Yoongi la puso en la mesa y apego a su cuerpo al chico el cual poco a poco fue cerrando los ojos por los besos en su cuello. Fue recostado en la cama para sentir como su ropa era quitada, ya había llegado la hora, la hora en que su amado señor comerá de él, Jimin era la ofrenda humana la cual serviría de alimento para su rey demonio, no solamente para traer buena cosecha, sino que para traer riquezas a su familia.
—Mmm. —murmuró Jimin al sentir las leves mordidas en su piel y la lengua del demonio en todo su pecho.
—Canta para mí. —le dijo.
—Tus ojos son como un diamante clavado en una espina. —canto. —se mueve entre el ángel y el diablo, el cielo y el infierno.
Afuera de ahí, al escuchar la voz del doncel cantar, las personas lo acompañaban con el nombre «Oh-oh-oh-oh-oh-oh Min Yoongi Aya-aya» la luna roja estaba en su máximo esplendor alumbrando la carpa roja donde se estaba dando el sacrificio humano por elección y por voluntad.
—Date prisa y sácame, llévame a ese lugar. —cantaba el doncel. —Mi esperanza en el infierno.
Jimin cerró los ojos al sentir como sus piernas estaban separadas y como la hombría del demonio se restregaba sin ninguna vergüenza alguna en él, el demonio miraba como el chico tragó saliva ante lo que estaba recibiendo.
—Yoongi~ —gimió Jimin.
—Sigue así Jimin. —le dijo Yoongi. —ya casi llegas al paraíso.
—Mi señor, por favor. —suplico. —no puedo esperar, no puedo esperar, mientras empiezo a quererte más desesperadamente.
Jimin soltó un fuerte grito al sentir como algo muy largo y grueso estaba en su interior, su amo y señor Min Yoongi había entrado en él de una manera placentera y deliciosa, el demonio comenzó a moverse de manera fuerte haciendo que Jimin gimiera por el placer, las personas de afuera estaban felices de que su señor esté disfrutando de la carne del virginal doncel, pues él solo carne de doncellas y donceles vírgenes ingería, pero si había algo raro en este dejaba la ofrenda y se iba sin decir nada por consecuencia eran días malos para la pequeña aldea por lo cual debían de matar y pintar con la sangre de la ofrenda mala todas las casas.
***
Los chasquidos y choques de pieles se escuchaban, Jimin había perdió la cuenta de las veces que se había desmayado y reaccionado por el placer, podía sentir como Yoongi entraba y salía de él con fuerza, una muy deliciosa fuerza que hacía que tocará puntos en su interior que no sabía que existían. Yoongi solo escuchaba como el chico gemía y le arañaba la espalda con fuerza hasta el punto de hacerlo sangrar, pero a este no le importaba.
Jimin sintió como el demonio salía de su interior y lo giraba dejando su trasero al aire, su boca fue tapada por los dedos del demonio y sin previo aviso entró en este, Yoongi sonrió al ver el desastre que estaba el chico, tenía marcas de sus garras en todo su cuerpo además de la sangre que estaba en su cuerpo, solo lo volvía más caliente la situación.
—Mi señor, por favor. —suplicó al sentir su boca libre. —cómeme ya, soy su alimento.
—Ya te estoy comiendo. —le susurro en la oreja.
—Pe…ro, pero no es como usted lo hace normalmente. —hablo.
—Tengo mejores planes contigo. —le apretó el cuello para hacer que el aire le faltara.
Yoongi al ver que el chico se había desmayado salió de este y lo cargo para sacarlo de la carpa roja, las personas al ver al demonio salir con el chico en brazos se sorprendieron, pues ya habían pasado las seis horas y no entendían qué había pasado, el demonio de hermosa piel puso al chico inconsciente en una mesa donde estaban los demás frutos rojos. Algunos jóvenes miraban al doncel con envidia, pues este era tocado por su señor, Yoongi miraba cada acción de las personas, estas solo miraban los toques en el chico, el cual abrió los ojos y vio que estaba fuera de la carpa ¿Su señor lo había despreciado como ofrenda?
—Amo. —hablo bajo el doncel.
—Dude un poco si ibas a despertar. —le dijo con una sonrisa burlesca. —pero veo que me equivoque.
—Mi señor. —se sentó. —¿Hice algo mal? ¿Y es por ello que no estoy en sus entrañas?
—Mi amado y lindo ciervo. —le acarició las mejillas. —tengo otros planes para ti.
Las personas al escuchar eso no decían nada ¿Qué planes tendría su señor Min Yoongi con ese pobre doncel? Yoongi separa otra vez las piernas del chico, el cual se sonrojó por ese acto, pues sabía que ese acto no solo era para saciar deseos carnales, sino que, también, era para engendrar vida.
***
La aldea era testigo de lo que sucedía, ellos miraban como su señor tomaba al doncel frente a ellos, como este profanaba al chico, pero para ellos en lugar de la profanación, era una bendición que su señor lo tomara, que su señor fuera quien le quitara la pureza, puesto que eso quería decir que Yoongi su deidad, su dios tenía otro interés en ese chico. Jimin no quería gemir, pues sería vergonzoso que sus padres y conocidos lo escucharan, el demonio sonrió al ver como el chico se resistía a soltar algún ruido.
—Gime, mi lindo ciervo. —le susurro. —haz que todos sientan envidia de ti porque tu amo te tomaba en cuerpo y alma.
—Ah~ —gimió fuerte por el placer. —mi~ mi~ se~ñor.
—Eso es mi lindo ciervo. —dijo mientras se seguía moviendo con fuerza. —mi lindo pueblo canté.
Los tambores comenzaron a sonar «Oh-oh-oh-oh-oh-oh Min Yoongi, llévame a tu paraíso, la puerta del cielo se cierra, noche de estrellas que caen Aya-aya» los jóvenes bailaban al ritmo de la música mientras cantaban. Jimin también lo hacía a pedido del demonio, pero con el placer que recibía, a veces se le iba la voz, Yoongi disfrutaba del cuerpo del chico, que era delicado y muy apretado a su parecer y de la adoración que recibía por las personas.
—Bésame a la luz de la Luna roja. —repetía Jimin. —¡Oh-eh-oh, oh-eh-oh!
El demonio se seguía moviendo con más fuerza mientras que con la sangre aún fresca en el cuerpo del chico, comenzaba a dibujar algunos trazos alrededor de todo el cuerpo del chico, el cual iba prendiendo fuego por toda la línea dibujada. Jimin sentía ardor y dolor en todo su cuerpo, el dolor era intenso y más cuando sintió que su interior ardía en fuego, era como si brazas ardientes le fueran puestas en sus entrañas, por lo cual, todo el placer que había estado sintiendo se esfumó y ahora solo era dolor.
Pese a sus gritos de dolor y que todo se detuviera, las personas comenzaron a imitarlo, pero en señal de burla por el sufrimiento que estaba recibiendo, el Yoongi disfrutaba de ellos, disfrutaba del dolor ajeno del joven doncel que ahora le pertenecía a él y podía hacer con este lo que le plazca, pues por ello había sido elegido como ofrenda.
***
Cuando abrió los ojos se dio cuenta de que el lugar estaba oscuro lo único que alumbraba era un par de velas, a su lado estaba el cuerpo del doncel. Recordó que luego que el chico se desmayaba luego de que los tatuajes en su cuerpo se marcarán, él había llegado a su orgasmo liberando todo su semen dentro del doncel.
Yoongi se vistió con la ropa que le habían puesto y salió de la carpa, para ver el lugar era de madrugada y las personas de ahí estaban en el suelo dormidas. Él se paseó por todo el sitio viendo los listones rojos en el suelo, la fogata ya estaba consumida y el sol estaba próximo a salir, él se paseó descalzo hasta que escucho un ruido, se giró y vio que era una de las chicas que había bailado en la noche como tributo.
—Mi señor. —le dijo y él la vio.
—No estás dormida. —la analizó de pies a cabeza.
—Quería hablar con usted. —bajo la cabeza. —Solo si usted me lo permite.
—Habla. —Le ordenó.
—¿Por qué no ha hecho que Jimin sea uno con usted? —preguntó. —¿No le gustó y quiere que lo asesinemos por profano?
Yoongi río ante lo que la chica había dicho, era tan estúpida que sabía lo que pensaba y sabía que envidiaba al doncel porque esté, fue tocado por él.
—Tengo otros planes para él. —la tomó del mentón. —si es que sobrevive.
—Yo puedo ser mucho más fuerte si me diera la oportunidad. —lo vio.
—Lo dudo. —le dijo. —pero puedes servirme para otra cosa.
—Dígame. —sonrió.
—Te encargaré de ver el bienestar de Jimin en estos seis días de Luna roja. —la vio. —asegúrate de que coma, esté sano y sobre todo qué la luz del sol no le dé.
—Pero. —guardó silencio. —¿Por qué le importa tanto ese chico?
Yoongi no dijo nada, solo se dirigió a las brasas ardientes y entró para ser tragado por estas, la chica se quedó ahí molesta, era injusto, ella había trabajado duro en su baile para que Jimin le robará la oportunidad de estar con su amo. Odio ver como Jimin era tocado por el pálido demonio y como este lo hacía gemir de placer, ella mira la carpa y entró con un cuchillo en su mano, miró al rubio dormido y vio las marcas en su cuello, marcas que el mismo Yoongi le había hecho.
—¡No eres digno de estar con mi señor! —levantó el cuchillo. —¡Si no te quiso, fue por ser un ser impuro y yo me encargaré de terminar lo que él no pudo!
Jimin abrió los ojos y gritó fuerte al sentir como el cuchillo era enterrado en su pecho, las personas al escuchar el ruido se levantaron y vieron lo sucedido y corrieron al auxilio del rubio. Los jefes del pueblo con el médico corrieron para atender al doncel, el cual escupía sangre por la boca mientras se desangraba.
—Eres una estúpida. —le dio una fuerte cachetada su madre. —¿Cómo te atreves a tocarlo cuando nuestro señor no ha dicho nada aún sobre que hacer con él?
—¡No lo quiso! —exclamó molesta. —lo dejo tirado, lo que es prueba suficiente para saber qué debe de morir o todos vamos a perecer.
Jimin mientras se desangraba apretaba su vientre, pues él tenía una gran misión puesta por su señor Min Yoongi.
—No puedo morir. —dijo apenas. —No cuando mi señor me dijo que mi misión era concebir a su hijo.
Las personas se vieron entre sí y comprendieron rápidamente la acción de su señor en la noche. Las personas sacaron a la chica y se pusieron a curar al chico que se desangraba, entre la poca oscuridad que había el demonio miraba al chico el cual era curado rápidamente mientras escuchaba las plegarias que le hacían.
—Veamos si eres digno para darme un heredero. —habló el demonio con una sonrisa para irse.
***
Al anochecer él apareció nuevamente en el lugar, él vio a los del pueblo, los cuales bajaban las cabezas sumisas. Se dirigió a la carpa roja y vio al doncel, el cual estaba vendado y su respiración era lenta.
—Mi señor. —habló el hombre del pueblo. —Tenemos a la responsable.
Yoongi miraba el pálido rostro del chico, el cual ardía en fiebre, miró su vientre y lo tocó levemente y al sentir un leve movimiento sonrió de lado.
—Tráiganla ante mi presencia. —sé alejó del chico.
El hombre asintió y salió de ahí, por pedido de Yoongi la carpa fue retirada para ver lo que sucedería. La chica, al llegar ante la presencia del demonio pálido, comenzó a llorar mientras le pedía piedad y misericordia.
—No me mate. —suplicó.
—Te encargué que vieras su bienestar en estos seis días de Luna roja. —la vio seriamente. —que te aseguraras de que coma, esté sano.
—Él no es digno. —lo vio. —Yo sí, yo puedo darle a su hijo.
Yoongi la tomó del cuello con fuerza haciendo que le faltará el aire, las personas estaban arrodilladas y solo escucharon algo quebrarse y luego algo escurrir en el suelo. Cuando levantaron la vista vieron el cuerpo de la chica partido por la mitad, Yoongi en su mano llevaba la sangre fresca de la chica y le dio de beber al doncel, el cual, poco a poco, iba tomando color.
—Faltan cuatro lunas rojas para que mi hijo nazca. —hablo Yoongi. —por ende cuidar de este cuerpo mortal es su prioridad.
Se levantó y pidió que la carpa fuera puesta otra vez la carpa roja, al hacerlo Yoongi acarició el cuerpo del doncel, este abrió los ojos y vio al pálido el cual le sonreía.
—Pasaste la segunda luna roja. —llevó su mano a la entrada del doncel.
—Mi amo. —suspiro. —Le prometí ser fuerte en las pruebas.
—Y eso me alegra mi lindo ciervo. —se subió sobre este para comenzar a acariciarle la pierna. —en estas lunas rojas no solo tendrás las pruebas, sino que también te haré mío. —se frotó en el cuerpo de Jimin el cual ahogo un gemido. —te llenaré tanto de mí que no solo tendrás un hijo en tu vientre.
Jimin soltó un gemido al sentir como Yoongi entraba dentro de él, comenzando con las embestidas con fuerza, el doncel gemía de placer por estar así con su amo, saber que había nacido para darle un hijo a su amo era algo que lo llenaba de orgullo.
***
Tambores, flautas y palmas se escuchaban en aquel enorme pueblo en el desierto. Una danza alrededor de la enorme fogata donde lanzaban trozos de telas rojas y rosas rojas, todo era un hermoso y asombroso espectáculo. A medida que la música avanzaba, así avanzaban las doncellas y algunos donceles del lugar, la última luna roja estaba en su máximo esplendor, por lo cual el pueblo bailaba con más fervor.
La arena y el polvo se levantaban a cada paso que los jóvenes daban al bailar, sus vestimentas rojas y sus máscaras. Los jóvenes bailaban alrededor de la fogata que se alimentaba de las ofrendas que le daban, todo siendo de color rojo. Dentro de una carpa roja se escuchaban gritos de dolor, pues un joven doncel de cabellos rubios estaba en labor de parto, este sentía mucho dolor, era como si brazas ardientes estuvieran en su interior o si lo quemaran vivo.
Yoongi por su parte, estaba en la enorme fogata siendo alimentado por el baile y las oraciones que le hacían, él escuchaba al chico gritar de dolor y luego todo se quedó en silencio. Yoongi caminó despacio y vio como salía una mujer y le hacía reverencia, él entró a la carpa y vio al doncel sentado con una manta en sus brazos.
—Mi señor. —lo llamó con una sonrisa.
Él se acercó y vio a la manta en ella había un hermoso niño de cabellos rubios y piel pálida, además de que sus ojos eran un rojo muy fuerte. Yoongi miró al chico que miraba al bebé con una sonrisa, Jimin al sentir la mano de Yoongi en su cabeza levantó el rostro y lo vio.
—Mi señor. —le dijo.
Yoongi cargo a Jimin junto con el bebé y los saco a ambos y las personas los vieron, Jimin vio cómo se dirigieron a la enorme fogata que había ahí.
—Vendrás conmigo. —le dijo Yoongi.
—Date prisa y sácame, llévame a ese lugar. —cantó el chico mientras se aferraba al demonio. —Mi esperanza en el infierno, llévame a tu paraíso.
Las personas vieron cómo ambos entraban en el fuego de la fogata y los tres desaparecen del lugar.
Fin