Considerando a Namjoon (Namjin)

Summary

A veces el amor se encuentra en los sitios más inesperados. Después de observar por meses a hurtadillas al Maestro Namjoon, Seokjin desea que Dom le note. ¿Pero por qué querría a un Sub igual de fuerte y alto que él cuándo había tantos delicados twinks rogando por su atención? Lo que Jin no sabe es que Namjoon ha estado observando al joven sub y él no sólo le quiere, además planea conservarlo.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

Kim Seokjin escaneo la multitud mientras caminaba por el club, buscando señales de problemas. Tomaba seriamente su trabajo como un gorila. Nadie había sido herido alguna vez durante el turno de Seokjin y planeaba mantenerlo así. Podría no ser tan listo como algunos de los universitarios con los cuales trabajaba, pero Jin disfrutaba de su trabajo. El olor a sudor y cuero llenaba el aire, como un rico cóctel para los sentidos. El inhalar profundamente hacía a su pene endurecerse por la necesidad. Tragándose un gemido, echo un vistazo al escenario principal. Ninguna escena había comenzado aún, pero la noche todavía era joven. Sobraba el tiempo para que los látigos, cadenas y otros deliciosos juguetes entraran en juego. Durante un breve momento Seokjin se dejó llevar por la imagen de sus propias muñecas envueltas por cuerdas vagara por su mente pero rápidamente la desterró. No había tiempo para distracciones si él quería conservar su trabajo.


A los veintidós años de la edad, Seokjin tenía seis años de trabajo bajo su cinturón y unos agradables ahorros en su cuenta bancaria. Habiendo crecido pobre, Jin aún tenía pesadillas sobre estar de regreso en aquel mísero remolque donde su madre estaba demasiado borracha para alimentarlo y su padre demasiado enfermo de cáncer de pulmón para ayudar. Los horribles sueños se mezclaban con los recuerdos de luchar contra el perro por los restos de comida y huir de las ratas en la oscuridad. Si él no hubiera amado tanto a su padre se habría marchado a los trece años cuando la salvaje rabia de su madre había comenzado. El día que su padre murió, Seokjin se marchó y nunca miró hacia atrás.


Seokjin amaba las noches en que trabajaba dentro en lugar de parado congelándose ante la puerta principal. Rodeando la pequeña pista de baile, él vio a su Dom favorito a través del cuarto. Kim Namjoon estaba sentado en una mesa con su amigo, Kim Taehyung . Namjoon lucia delicioso con su cabello rubio recogido, y el chaleco de cuero que exponía casi toda la parte superior de su cuerpo. El vello salpicaba el pecho de Namjoon, reflejando la luz con su color pálido. Seokjin apenas contuvo un gemido cuando pensó en como sabría la piel del Dom bajo sus labios y lengua. Namjoon no llegaba a 6 las grandes proporciones de Seokjin pero el sub no encontraba alguna falta en los delgados pero musculosos 1.83 del Dom. Namjoon se elevaba sobre la mayor parte de los sumisos. Desafortunadamente, Seokjin estaba construido de manera que ensombrecía a todos los Doms en el edificio, cosa buena para su trabajo como vigilante, pero no tan buena cuando buscaba a un hombre para que lo dominara. Si sólo pudiera conseguir que Namjoon lo viera como un potencial sub en lugar de sólo como un gorila. Pero Seokjin aprendió hace tiempo que los deseos no se realizaban y la mayor parte de los Doms preferían un bonito twink, antes que un hombre grande. Seokjin podría ser grande y estar construido sólidamente, pero él no era un Dom sin importar cuantos bonitos sub trataron de conseguir que azotara sus traseros. Sus tendencias sumisas estaban escondidas mientras trabajaba ya que tenía que conseguir que otros se echaran atrás, pero por la noche, solo en su departamento, soñaba con un magnífico rubio delgado, con músculos bien definidos y una buena mano para el látigo.


—¿Oye, Seokjin, vas mañana a mi exposición?


Seokjin se giró del objeto de su obsesión para estar frente a su amigo. Después de un mes de pertenecer al Maestro Jeon, Park Jimin brillaba por la felicidad. El delgado artista le dirigió una brillante sonrisa mostrando que al menos para él todo era correcto en el mundo.


Bastardo afortunado.


Jin era feliz por Jimin, realmente lo era, y si lo repetía las suficientes veces hasta podría suprimir la sacudida de envidia que le apuñalaba en el corazón. Jimin había visto al Maestro Jeon y le había entresacado de la manada conquistándolo con regalos y encanto. Seokjin lamentó no poseer ni una onza de talento para llevar a cabo algo así, pero podría pedir también la luna. Jimin era esbelto y elegante; dos cosas que Seokjin nunca sería con su gran construcción muscular y sus torpes pies. Esto no hizo que le dejara de gustar el tímido artista, pero si le hizo estar consiente de si mismo alrededor de él.


—¿Bueno, lo harás? —Jimin preguntó con impaciencia. — ¿Iras a ver mi exposición mañana?


—Por supuesto. —Seokjin acarició a Jimin en la espalda, cuidando de su fuerza. Él recibió una cegadora sonrisa ante su respuesta.


—Genial. Será agradable ver una cara amistosa, —Jimin mordisqueó la uña de su pulgar.— Soy un manojo de nervios por todo el asunto.


—¿Por qué? —Seokjin no entendía los nervios de Jimin. Aunque sólo fuera un gorila, hasta él podía ver la brillantez de su amigo.


Jimin se encogió de hombros, moviéndose inquieto sobre sus pies de acá para allá. —Nunca he dejado que extraños vean mi trabajo excepto, tu sabes, los profesores. Al menos no donde yo podría verlos.


—¿No participaste en muestras de arte escolares?


Un rubor tiño las mejillas de Jimin. —No si podía librarme.


Seokjin se rió. —Estoy seguro que todo saldrá bien. Estaré sorprendido si para el final de la noche no has vendido todo.


—¿De verdad crees eso? —Los nerviosos movimientos de Jimin hasta comenzaban a poner nervioso a Seokjin.


Dio al hombro de Jimin un ligero apretón. —No soy crítico de arte, pero creo que eres muy talentoso.


—Gracias, Seokjin. De verdad me alegro de que estés ahí.


—¿El Maestro Jeon no irá?


Jimin se encogió de hombros. —Está en un viaje de negocios para negociar con alguna compañía. No sé si volverá a tiempo.


La compasión cruzo por Seokjin. Sabía cuánto dependía Jimin de la sólida fuerza de su Dom para atravesar los momentos estresantes. —Estoy seguro que lo hará si puede.


—Eso espero. —Jimin echó un vistazo alrededor.— Dejaré que vuelvas a trabajar, o en este caso, a contemplar a Namjoon, —se burlo de él.


Seokjin podía sentir el rubor cubriendo sus mejillas. —No lo puedo evitar, hay algo sobre él.


—¿La manera en que maneja un látigo? —Jimin se burló otra vez.


Un escalofrío cruzo la columna de Seokjin. —No, hay otros Doms que pueden hacerlo igual o mejor. Tu maestro es uno de ellos.


—Yo no sabría decírtelo. No hemos trabajado aún en los azotes.


Seokjin no podía decir por la expresión de Jimin si esto era una cosa buena o mala. —¿Quieres que él te azote?


Jimin se encogió de hombros. —Quiero que haga algo. Él es súper cuidadoso, como si fuera a romperme o algo.


—Dale un poco de tiempo. Todavía está acostumbrándose a ti. No hay prisa alguna.


—No. Supongo que no. —Jimin bajó su cabeza como si de repente el suelo se hubiera vuelto un objeto fascinante.


—¿Qué está mal?


Jimin se encogió de hombros. —¿Crees tú que pueda escoger a alguien más? Tú sabes, alguien que él sepa que gusta de ser azotado.


Probablemente no era cortés pero Seokjin no podía evitar que la risa escapara de su boca. Solo la ultrajada expresión de Jimin detuvo su algarabía. —Lo lamento, pero ahora estas siendo estúpido. El Maestro Jeon está locamente enamorado de ti. No hay modo alguno en que el hombre se vuelva a alguien más. Dale un poco de tiempo, ¿Okay?


Jimin asintió con la cabeza. —Okay. Tienes razón. Supongo que solo soy nervioso por la exposición y esta haciendo que me vuelva loco sobre todo lo demás.


—No hay ninguna razón para que estés nervioso, Jimin. Todos creemos que eres brillante, —la cálida voz hablando detrás de él cortó através de la compostura de Seokjin más rápido que un cuchillo por la mantequilla. Se tragó un gemido cuando la mano del Dom acarició su columna.— Buenas noches, Seokjin.


—Bu-buenas noches, Ma- Señor Kim, —tartamudeó Seokjin. A Namjoon no le gustaba que nadie salvo su sub le llamara Maestro y a pesar de las fantasías calientes en su cabeza, Seokjin no pertenecía al sexy Dom.


Jimin le dio una sonrisa de simpatía.


—Eres justo el hombre que buscaba. —Con un toque suave el Maestro Namjoon giró a Seokjin para que estuviera frente a él. — Te necesito para mi demostración con el látigo.


Durante un breve momento tuvo visiones de estar amarrado mientras la mordedura del látigo picaba a través de sus hombros. Su pene se endureció tan rápido que contuvo el aliento. Por suerte, antes de que dijera algo, comprendió que Namjoon probablemente quería que fuera el salvaguardia. En caso de hacer cualquier escena o demostración, tenía que al menos haber un gorila a mano para supervisar al Dom y verificar la seguridad del sub. Esto sólo se dejaba de lado en los cuartos privados donde fueron instalados botones de pánico.


Seokjin asintió con la cabeza a la vez que tragaba la bilis que subía por su garganta. El pensar en observar a Namjoon prodigar su atención a otra sub lo enfermó. Sin embargo, la última vez que el Dom dio una demostración, un observador se acercó demasiado y casi perdió un ojo cuando Namjoon chasqueó hacia atrás el látigo. Eso no había ocurrido en el turno de Seokjin, pero había oído toda la historia.


—Por supuesto, señor. —Se volvió a su amigo.— Nos vemos más tarde Jimin.


—Sí, de todos modos ya me iba. Sólo me detuve un momento para ver a mi hermano. —El hermano de Jimin, Yoongi, poseía el club y el par eran muy cercanos.— Tengo que ir a la galería y supervisar o algo. —Los movimientos de la mano de Jimin indicaron que no sabía lo que se suponía que tenía que hacer, pero que lo haría.


—Te veré mañana. —Él dio a Jimin uno rápido abrazo.


Girándose hacia el Dom fue sorprendido por el ceño fruncido de Namjoon.


—Lamento hacer que esperara, —dijo Seokjin.


Namjoon observo marcharse a Jimin antes de responder. —Sabes que Jeon arrancará tu cabeza si haces algún movimiento hacia su chico.


Seokjin se rió. —No tengo interés alguno en Jimin. Sólo somos amigos.


Por un momento pensó que el Dom diría algo más pero Namjoon giró en sus talones y se alejó. Seokjin rápidamente siguió a Namjoon através de la multitud, manteniendo automáticamente la distancia apropiada de un sub con su maestro. Hizo rodar sus ojos cuando comprendió lo que hacía.


La gente se abría mientras Namjoon seguía caminando. Su dominante presencia y su reputación intimidaban más a la gente que el gran tamaño de Seokjin.


Namjoon se detuvo a unos pasos del escenario principal.


Seokjin observó el área vacía preguntándose donde estaba el sub.


—¿A dónde demonios se fue? —Namjoon preguntó en voz alta.


—Si usted busca a Snaghyung, se marchó, —dijo Won, uno de los otros gorilas de club.— Se acobardó.


—Bueno, maldición. —Namjoon volvió su mirada a Seokjin.— Se hace cada vez más difícil encontrar a gente seria para las presentaciones. ¿Tal vez tú podrías ayudarme alguna vez?


KIm Namjoon observó el hermoso rostro del gorila, su estómago se arremolino por la anticipación. Había puesto su ojo sobre Seokjin durante dos meses. Durante todo el cortejo de Jimin había observado al hombre acercarse con un nuevo regalo una vez por semana y la emoción que sentía al mirar a Seokjin no se había atenuado nunca.


Sus instintos le dijeron que el grande, fuerte y magnífico hombre necesitaba a alguien para que le dominara. Namjoon estaría más que complacido en solicitar el puesto. Ahora sólo tenía que engatusar al hombre para ponerlo sobre sus rodillas. Seokjin podría ser grande y duro pero Namjoon sentía un alma suave dentro de él, que exigía un toque más ligero. No podía ordenarle al chico que fuera su sub pero podría atraerlo a ello.


—Umm, —Seokjin lamió sus labios, dejando un rastro de humedad a través de su besable boca. Se necesitó toda la habilidad como Dom de Namjoon para no brincar directo sobre el hombre.— No tengo mucha experiencia.


Una emoción se disparó por Namjoon. Había asumido que con Seokjin trabajando en el club que el gorila sería un sumiso con experiencia. No se atrevió a esperar el ser capaz de enseñar al hombre exactamente como le gustaban sus sub entrenados. Este día sólo seguía mejorando.


—Vamos a los cuartos traseros. Si eres nuevo con el látigo no quiero hacerlo delante de los demás. —Una rara posesividad llenó a Namjoon. Normalmente él no se preocupaba demasiado por los sentimientos de los sub a menos que debiera determinar si el sub podía tomar otro azote. Con Seokjin, no quería que el dulce hombre saliera avergonzado si resultara que carecía de control o entendía que realmente no disfrutaba del beso del látigo. Algunos sub tendieron a gustarles la idea de una azotaina, antes que la realidad.


Seokjin se enderezo en sus talones. —Lo lamento, señor, pero todavía estoy en mi turno. Si usted no me necesita, tengo que volver a trabajar.


Un fino e ilógico tiro de rabia cruzó por Namjoon ante la respuesta negativa del sub, aún cuando admirara la ética de trabajo del otro hombre. No sabía de otro sub que lo hubiera rechazado por trabajar.


Respirando hondo él se controló. —Tienes razón, Seokjin. No debería malgastar tu tiempo, pero si estás interesado en aprender tus límites amaría ser quién te ayudara a determinar lo que realmente quieres. —Metió la mano en su bolsillo y sacó una de sus tarjetas de visita.— Llámame cuando decides que quieres probar algo.


Cuando Seokjin extendió la mano para tomar el papel, Namjoon agarró su muñeca y le tiró más cerca. —Ven aquí, —pidió él. Deslizando sus dedos bajo el cuello de la camiseta del gorila él inclino al chico sobre él. Algunos Doms no besaban. Namjoon lo hizo un medio de expresión artística.


Usando toda la habilidad que había aprendido através de los años, hizo el amor con los labios de Seokjin. Cuando finalmente liberó al hombre, Seokjin se quedo ahí de pie con sus ojos cerrados como si tratase de aferrar los últimos trozos de sensaciones antes de que ellos se dispersaran en el viento.


—¡Llámame! —Puso tanta orden como se atrevió en su demanda. No quería espantar al chico pero tampoco quiso que creyera que no estaba interesado.


Los ojos de Seokjin se abrieron y ellos brillaban con deseo. —Lo llamaré.


—Bien. —Liberó al gorila y dejó que se alejara, conteniendo el impulso de aferrarlo otra vez. Namjoon tenía la extraña sensación de que si dejaba ir a Seokjin no lo recuperaría.


Una palmada en su espalda le sacó de su preocupación. —¿Atrajiste al grande y malo sub a tu red?


Si Taehyung no fuera su mejor amigo golpearía al hombre por interrumpir su ensueño. En cambio él dio un pequeño saludo con la cabeza a Hoseok, el sub de Taehyung, quién le dio una sonrisa tímida a cambio. Aunque había conocido a la pareja por años, la dolorosa timidez de Hobi lo mantenía apartado de todos, excepto Taehyung. Como su temerario amigo mantenía a su sub alardeando de él medio desnudo en un club repleto, mostraba la fuerza de su unión. Mirando los ojos de Hobi en Taehyung tal vez no era tanto misterio. El hombre lo tenía malditamente bien en su foco de atención.


—Todavía no pero avanzo.


Taehyung sonrío, su mirada fija por el camino que el gorila tomó. —Él es una belleza, no es mi tipo por supuesto. —Mientras habló envolvió un brazo alrededor de su sub y lo tiró dentro del refugio de sus brazos, instintivamente protegiendo a Hobi de la muchedumbre.— Pero él es del tipo por el que tú tiendes a ir.


Namjoon saludó con la cabeza. —Definitivamente. 


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Esta es secuela por asi decirlo de "Cortejando al amo Jeon", no es muy necesario leer la primera parte pero si mejora la experiencia de lectura.