El que necesita a su cocinero
¡SIN TI YO NO PUEDO SER EL REY DE LOS PIRATAS!
Retumbaba en la cabeza de Sanji.
Se iba y regresaba de a ratos con fuerza, quitándole el sueño. La voz de Luffy se escuchaba clara, como si hace apenas unos segundos la hubiera escuchado.
Pero ya habían pasado horas.
Horas habían pasado desde que Sanji le dio una gran golpiza a Luffy, a su capitán, a la persona que más amaba. Horas habían pasado desde que decidió romper con aquellos lazos que lo unían a Luffy y a sus compañeros con tal de salvarlos de la infame Emperatriz del Mar: Big Mom.
Y ahora rezaba fervientemente porque Luffy haya dejado Totto Land con Nami y el resto. Pero lo conocía, los conocía. Muy en el fondo sabía que Luffy no le haría caso, porque era un terco de mierda.
Y era su amigo, su familia y el amor de su vida.
Y ahora Sanji se recriminaba haber hecho las comidas favoritas de la tripulación, comida que le llevaría a Pudding.
Era un gran chiste.
Cada platillo lo realizó de forma inconsciente, parecía que una gran parte de su ser no podía olvidar todo el tiempo que pasó junto a la tripulación.
Y observó por unos instantes aquel pedazo de carne jugosa, cuyo alimento era el favorito de su capitán.
Y el agujero en su corazón crecía y crecía, consumiéndose en un inmenso dolor por haber llegado a esto.
Maldecía su sangre.
Las palabras de Luffy rondaban en su cabeza, su aspecto tan deplorable producto de sus golpes y aquella sensación terriblemente amarga que lo invadió al hacer lo que jamás imaginó hacer. También recordó aquellas espantosas palabras que le dirigió.
Pero aún así, Luffy no le recriminó nada y se dejó golpear, se dejó insultar y le aseguró que lo rescataría.
Sanji se sentía patético y débil por no poder hacer nada más allá de lo que intentó para alejarlos.
Quería proteger a sus compañeros y a Luffy de todo este desastre.
Ojalá nada de esto hubiera pasado.
Sanji no sabe exactamente en qué momento fue que se enamoró de Luffy. Tal vez fue cuando Luffy le escuchó hablar sobre el All Blue, creyendo en que lo lograría, tal vez fue más adelante, tal vez fue cuando cayó en cuenta el tipo de persona que era su capitán, quién sabe.
No lo sabía con exactitud, simplemente fue algo que sucedió. Simplemente un día se dio cuenta que sus latidos incrementaban con Luffy a su alredor, que una calidez anidaba en su corazón cada que estaban cerca, que sonreía como un tonto cada vez que Luffy le exigía comida o le decía alguna estupidez.
Y en su corazón sabía que Luffy se sentía de la misma forma, aunque nunca han hablado de ello o intentado algo más allá de su amistad.
Y esto era lo que tanto le dolía.
Cuando Sanji se enteró de que un enorme ejército fue enviado con la intención de aniquilar a Luffy, el dolor creció.
Después de golpear brutalmente a aquel tipo que quería tomar la carne del bentō, Sanji huyó sin pensarlo hacia cierto lugar.
Y cuándo realizó lo que estaba haciendo, Sanji corría con todas sus fuerzas, en el anhelo de encontrar a su capitán, bajo aquella lluvia torrencial.
Sanji ya estaba buscando como loco a Luffy entre los diversos cuerpos regados en lo que parece ser que fue un violento campo de batalla.
—¡Luffy! —llamaba su nombre incansablemente, forzando su voz para que esta se escuchara a través de la lluvia.
Le llamaba y le llamaba pero no escuchaba respuesta, ocasionando que la terrible incertidumbre y ansiedad lo tomaran por completo.
Y una punzada aparecía en su corazón cuando creía que alguno de los cuerpos derrotados eran su capitán.
Se sentía idiota por esperar respuesta, anteriormente había escuchado que él y Nami habían sido capturados.
Pero quería creer.
—¡¿Dónde estás?! —preguntó con desespero mientras buscaba entre los cuerpos alguna señal de Luffy.
¡¿No dijiste que me esperarías aquí?!
La desesperación crecía.
A lo lejos escuchó un violento rugido. Giró su cabeza bruscamente al lugar de donde provenía tal ruido que sabía perfectamente que pertenecía a Luffy.
Sentía que el corazón se le desbocaba.
¿Qué diría una vez estuviera frente a él? ¿Qué haría una vez lo viera? Y Luffy, ¿cómo reaccionaría a su presencia?
Estaba jodidamente aterrado hasta el cuello.
Entonces vio una silueta familiar recargada sobre un enorme tronco, era Luffy.
Sonrió.
Sin darse cuenta, las lágrimas estaban saliendo de sus ojos, mezclándose con las gotas de lluvia mientras moqueaba.
Parecía un niño pequeño.
Su corazón sintió paz una vez vio a Luffy a lo lejos.
Lentamente se acercó a él, esclareciedo más la silueta a cada paso, sintiendo como su corazón se aceleraba conforme se acercaba.
Quería besarlo.
Jamás había deseado con tanto fervor besar a Luffy como lo sentía ahora mismo, tal vez la situación le hacía desearlo más de lo que ya lo hacía regularmente.
Lo había extrañado tanto.
Un nudo se formó en su garganta violentamente cuando vio a Luffy que yacía recostado apacible. Su aspecto era horrible, lucía muy desnutrido, estaba en los huesos ya, sus labios estaban secos. Ya no era el Luffy que vio anteriormente, ya no era el Luffy sano y nutrido de todos los días.
¿No había comido nada? ¿De verdad no comió nada? ¿Realmente no quería comer nada que no fuera preparado por sus propias manos?
Eres un idiota, Luffy.
Pensó Sanji.
Aunque lloraba silenciosamente, Sanji apaciguó su semblante, luciendo serio, tal vez molesto, y desvió su mirada, sentía que no podía dirigirle la mirada a su capitán.
Sanji aferró su agarre a la canasta, su cuerpo temblaba, no por el frío.
Luffy percibió cierto olor mientras descansaba, asi que olfateó y abrió sus ojos, le dirigió débilmente la mirada al individuo, sus ojos iluminándose apenas vio a Sanji.
No estaba soñando, su amado Sanji estaba ahí.
—Sanji... —pronunció a duras penas mientras sus comisuras se elevaban un poco en una débil sonrisa.
Sanji se sintió avergonzado al escuchar su nombre salir de los labios de Luffy, sintió que su nombre ni siquiera merecía ser dicho por él.
Así que se mantuvo en no dirigirle la mirada.
—Nunca te dije que me esperaras —dijo duramente.
Aquella escena donde Sanji le exigió largarse y donde Luffy se negó rotundamente a hacerlo, se hizo presente en sus recuerdos.
Entonces Luffy suelta un pequeña risa.
Luego hay silencio.
—Si crees que puedes comer, hazlo —demandó Sanji mientras le extendía la canasta, sin inmutar su fría expresión.
Luffy mostró sorpresa, provocando un brinco en el corazón de Sanji al visualizar la expresión.
Luffy tomó la desastrosa canasta entre sus manos y se dispuso a buscar en el interior mientras pronunciaba—: Comida...
Sacó el bentō y Luffy ya sentía que se le hacía agua la boca, ya ansiaba comer lo que Sanji había preparado, estaba hambriento.
—Se me cayó durante el camino y se arruinó todo —mencionó Sanji.
Luffy se dispuso a retirar la tapa del desordenado bentō con la poca fuerza que tenía, mostrando el interior.
La comida era un desastre. Todo estaba mezclado y no tenía buena presentación.
—Qué... —pronunció Luffy, realmente era un desastre.
Pero eso no le importaba, era comida preparada por su Sanji.
—Hasta se empapó con la lluvia, un fiasco de almuerzo, ¿no? —comentó Sanji, despreciándose.
O esperando desprecio por parte de Luffy.
Hace un momento estaba feliz, pero apenas se plantó frente a su amado no se sintió digno.
Se sentía una escoria.
Luffy tomó la carne, que se despedazaba y la contempló un instante, mientras, Sanji se dio la vuelta y comenzó a caminar unos cuantos pasos, lejos de Luffy.
Luffy dio un mordisco y tragó con gusto.
Estaba deliciosa.
—¡Qué deliciosa! —expresó con una gran sonrisa.
El comentario no pasó desapercibido para Sanji, quien sintió a su corazón dar un vuelco violento por ello.
Inevitablemente, Sora, madre de Sanji, vino a su mente sin perdón ni cuidado. Aquella cálida escena que se mostró en su mente le recordó vívidamente los primeros platillos que le cocinó. Ríe en su propia mente al caer en cuenta de que esos no podrían considerarse siquiera “platillos”, más bien eran sustancias tóxicas.
Pero su madre jamás rechazo sus comidas ni mucho menos expresó disgusto a pesar de que aquellos intentos de platillos debían saber horrible.
Ah... eran tan iguales.
—¡Esto está buenísimo, Sanji! ¡Increíblemente delicioso! —exclamó nuevamente mientras comía plácidamente.
Sanji solo se mantenía en silencio, escuchando cómo Luffy disfrutaba de su comida mientras le daba la espalda, sentado sobre un el cuerpo inconsciente de un soldado.
—¡Incluso... colocaste las comidas preferidas de todos... en el bentō! —recalcó entre mordiscos y expresiones de placer que le provocaba el probar la comida de Sanji.
Sanji se encogió más en su lugar, no se sentía digno de escuchar aquello. Miraba atentamente el suelo mientras escuchaba a Luffy decir lo deliciosa que era la comida.
Se sentía molesto y por ello un nudo se formó en su garganta nuevamente.
—Mentiroso —aseguró con voz temblorosa mientras recargaba su frente en una mano.
¿Cómo es que Luffy podía decir aquello? Era un mentiroso, realmente mentiroso. Le dolía su benevolencia.
Un rato después se escucha el compartimento golpear el suelo y a un Luffy animado.
—¡Qué buena comida! ¡Casi me terminaba de arrugar! —comentó mientras alzaba sus brazos y la amplia sonrisa adornaba su rostro.
—Terminaste de comer, lárgate —demandó Sanji con dureza aún dándole la espalda.
—¡¿Qué dices?! —cuestionó Luffy para nada contento.
Sanji alza su mano y con ello su dedo índice.
—Primero, le he faltado el respeto a mi capitán y lo he atacado con mis mejores habilidades, aun cuando venía a rescatarme, es por eso que no tengo derecho de regresar a tu barco —señaló, sonsacando a Luffy—. Dos, mis salvadores, aquel maldito viejo y su tripulación, que ya conoces —mencionó—. Los tienen de rehenes en caso de que yo haga alguna estupidez, es por eso que no hay manera de escapar de este matrimonio—alzó un tercer dedo—. Tres, mi maldita familia fue engañada por Big Mom y en unas horas los matarán a todos. No tengo ninguna obligación con ellos, están hechos mierda hasta el demonio. Aún así, no puedo abandonarlos —agregó.
Luffy lo observaba con ceño fruncido, aunque no quería, entendía aquello que aún lo ataba, pero no quería que Sanji sufriera por esto, no lo dejaría aquí, ni muerto.
Sanji se enderezó y con impotencia, apretó sus puños mientras su vista se enfocaba en el suelo pastoso.
—Por esas tres razones no puedo irme con ustedes —concluyó—. Si lo entendiste, lárgate ahora —repitió.
Molesto, Luffy se plantó frente a Sanji y le soltó un tremendo golpe en el rostro que lo mandó a volar.
¿Es que no lo conocía? ¿Es que acaso todo este tiempo que se conocen no le dice nada? ¿Esos sentimientos no eran nada?
Estaba endiablado y con mucha razón.
Sanji se estampa en algún punto y luego jadea intensamente para recuperar el aliento, al igual que Luffy, que le daba aquella molesta mirada.
Luffy lo confrontó y le gritó demandante—: ¡Dime la jodida verdad!
Sanji miró a Luffy, y en el vio pasar los recuerdos con la tripulación, donde demandaban su comida con entusiasmo, entonces aquel caparazón comenzó a romperse y con ello sus lágrimas volvieron a salir violentamente.
Las veces en que encontraba el refrigerador vacío también vinieron a su mente, siendo Luffy uno de los que lo asaltaba. Luego la situación actual con Big Mom y Judge llegó a su cabeza, rompiéndolo más.
—Luffy... yo... —pronunció con voz quebradiza por el llanto, lo que ablandó el semblante de Luffy—. ¡Quiero regresar a casa, al Sunny Go! —externó en llanto mientras cubría su rostro.
Sentía un peso menos de encima. El deseo que había guardado en lo más profundo había salido. Quería regresar con Luffy, quería seguir compartiendo aventuras con él, quería seguir siendo parte de su vida.
Después de todo, no podía apagar estos inmensos sentimientos que tenía por él. Y el deseo de besarlo seguía presente, quería abalanzarse a él y no soltarlo jamás.
Lo amaba tanto.
—¡Pero no consigo la fuerza para escapar! —gritó Sanji sin dejar de llorar—. Cuando la ceremonia comience ya no habrá alguna forma de que pueda detenerlo por mi mismo. ¡Y aunque no los considero mi maldita familia, quiero salvarlos de alguna forma! —confesó.
—¡Bien! —exclamó Luffy mientras una sonrisa determinante yacía en su rostro, extrañando a Sanji—. Eso es lo que quieres, ¿no?
Sanji paró de llorar al escuchar lo que decía su capitán.
—¡Estamos aquí por ti, destruyamos esa boda juntos! —declaró.
Sanji observó a Luffy y las brasas de la esperanza se encendieron nuevamente en su ser.
Había sido un tonto al querer hacerlo por su cuenta. Fue un tonto al querer proteger a Luffy y los demás sacrificándose a sí mismo.
No estaba solo.
Nunca lo estuvo.
Por primera vez en un tiempo, Sanji sonrió genuinamente.
La lluvia había parado y ahora ambos se dirigían hacia la locación de Capone Gang Bege para discutir el plan.
—Sanji —llama Luffy al contrario sin perder la vista del camino.
—Dime, Luffy —incitó Sanji mientras esa sonrisa comenzaba a aparecer.
—Te extrañé —hizo saber.
Un leve sonrojo adornó las mejillas de Sanji, que giró a verlo sin parar de caminar. Luffy también giró su rostro, mostrándole esa amplia sonrisa.
—¡Qué va...! —exclamó nervioso el otro, girando su rostro nuevamente para evadir la intensa mirada del menor.
Luffy le ponía los nervios a tope.
Sin previo aviso, Luffy estiró sus brazos hacia Sanji y se encima en él, sorprendiéndolo al instante en que entraron en contacto. Luffy rodeó el cuello con sus brazos y la cintura con sus piernas, aferrándose a él, siendo el espacio entre ellos nulo.
Debido a esto, Sanji paró su caminar.
Aunque los corazones de ambos van a tope con sus latidos, Luffy luce de lo más normal, en cambio Sanji, este está a punto de explotar.
Luffy empalma su mejilla con la de Sanji y acaricia bruscamente con ella, demostrándole todo el cariño y entusiasmo posible.
—¡Lu- Luffy! —exclamó Sanji sin saber cómo colocar sus manos.
—¡Qué bueno que vamos a destruir esa boda! —sinceró Luffy sin tapujos—. Estaba celoso—confesó—, bueno, aún —dijo.
—¿Eh...? —la voz de Sanji salió temblorosa, parecía que ya echaba humo por las orejas.
¿Celoso? ¿Luffy celoso? Se cuestionó Sanji.
—Estoy feliz de que regreses con nosotros, Sanji —comentó Luffy, con total sinceridad.
Luffy alejó su rostro y se dedicó a ver a Sanji, estaba completamente rojo. Luffy soltó una risita, causando calma en Sanji, que finalmente encontró donde colocar sus manos: en los hombros de su capitán.
—Sanji, casémonos un día —soltó Luffy.
—¡¿AH?! —exclamó Sanji, incrédulo ante lo que acaba de escuchar.
De repente el amor de su vida viene y le dice estas cosas, sin aviso ni precaución, ¿es que no se preocupa por los corazones de la gente? ¿No se preocupa por cómo esto puede repercutir en él?
Luffy solo reía, pero en sus ojos, Sanji pudo ver que lo decía de verdad, sabía que no estaba bromeando, por lo que terminó soltando un suspiro.
—¡Dios! De verdad, no te preocupas por mi corazón —se quejó Sanji mientras desviaba la mirada y rascaba su nuca con una de sus manos.
—Sí lo hago —contestó Luffy.
—¡No es eso-! ¡Ah, demonios, Luffy! —exclamó Sanji sin saber que decir realmente.
Su corazón latía como loco.
—Dices esas cosas así de la nada, sin saber cómo afectará a mi pobre corazón —comentó Sanji.
—Lo siento, Sanji —se disculpó Luffy como acostumbra.
—En serio, tú... deberías ser más considerado.
Luffy suelta otra risita y después se queda viendo a Sanji, perdidamente enamorado.
—No me veas así... —pide Sanji, avergonzado.
—¿Así cómo? —preguntó Luffy con diversión.
—Tú sabes... de esa forma en que me ves ahora mismo —señaló.
—Es que te amo —confesó sin borrar esa amplia sonrisa de su rostro.
Sanji finalmente le ve a la cara, el sonrojo seguía colorando su rostro y el brillo en sus ojos incrementó, así como el ritmo de sus latidos, todo su ser era un desastre ahora mismo.
La amplia sonrisa de Luffy se redujo a un ligera, pero intensificaba la forma de su mirada hacia Sanji.
Se miraron a los ojos por unos instantes, la distancia entre sus rostros se acortaba gracias Luffy, que ahora veía los labios de Sanji con anhelo. Lo mismo era para Sanji.
Sus labios buscaron los del otro y finalmente se unieron en un bello e intenso beso.
Ambos sintieron que volaban apenas sus labios se tocaron, las mariposas revoloteaban violentamente en sus estómagos, haciendo que sufrieran un cosquilleo brusco.
Sus labios comenzaron a moverse a la par, atrapándose constantemente en besos deseosos que pronto se intensificaron otorgándoles una nueva experiencia.
Sus ojos cerrados hacían que disfrutaran de mejor forma el momento, al igual que intensificaban sus sentidos.
Sanji bajó sus manos delicadamente, acariciando el torso de Luffy por encima de la ropa, para después con sus brazos rodear la cintura de aquel y acariciar vergonzosamente la espalda baja, mientras que Luffy acariciaba gentilmente su cabello.
Incontables eran las veces en que habían soñado estar así con el otro, lo habían anhelado por un largo tiempo y ahora finalmente se estaban besando.
Sus lenguas se encontraron, creando un desastre en su bocas al intercambiar fluidos. El intercambio era torpe y tierno, después de todo, para ambos era su primer beso.
Era un poco extraño, pero hermoso a su vez.
Luffy desenredó sus piernas de la cintura del más alto y dejó caer sus pies sobre el suelo, demostrando la diferencia de altura entre ambos, siendo Sanji el que se encorva.
Sanji abrazó más fuerte a Luffy y este, mordió ligeramente el labio inferior de Sanji sin darse cuenta y provocando que un agudo y extraño sonido provenga de la garganta de Sanji, quien se sorprende a sí mismo de ello, a Luffy en menor medida.
Luffy abre ligeramente sus ojos y busca detrás de Sanji, encontrando un árbol de tronco grueso, entonces dirige a ambos hacia aquel árbol y acorrala a Sanji contra este, quien da un respingo por ello.
Los pares de brazos cambian de posición, Sanji colocó sus brazos sobre los hombros de Luffy y este llevó sus manos al trasero de Sanji, tomándolo desvergonzado por aquel lugar y provocando que este de un pequeño salto para terminar enredando sus piernas en la cintura de Luffy.
Luffy lo sostenía como si su peso fuera el de una pluma.
Debido a la falta de aire, ambos chicos rompieron el beso, aún en contra de su voluntad. Sus frentes quedaron juntas y sus constantes jadeos en busca de más aire se mezclaron.
—¿Sabes que me rompiste el corazón apenas me enteré de tu boda con Pudding? —preguntó Luffy en un reproche, causando una punzada en el pecho contrario.
—¿Sabes que me rompiste en mil pedazos cuando dijiste que sin mí no podías ser el rey pirata? Eres desconsiderado, Luffy —contesó Sanji el reproche.
—Ambos nos rompimos el corazón —rió gentilmente—. Pero a pesar de eso me amas —aseguró Luffy en su lugar.
—Pff —Sanji soltó una risita—. Tienes razón, a pesar de ello te amo, capitán —canturreó lo último, causando cosquillas en el vientre bajo de Luffy, quien volvió a estampar sus labios contra los de Sanji.
Sanji estrechó más sus brazos contra Luffy, pegándolo más hacia sí, sintiéndolo más.
Luffy dio un apretón descarado a los glúteos ajenos cubiertos por el pantalón y arrimó su entrepierna contra la de Sanji, haciendo que este exclamara de sorpresa entre besos.
Luffy rió satisfecho por la reacción de su cocinero.
Los besos se intensificaron y pronto Sanji se encontró gimiendo bajo el ataque de besos y mordiscos por parte de Luffy hacia su garganta y el toqueteo desvergonzado de las ásperas manos en la piel de su torso.
—Ah... es-espera... Luffy —pidió, pero el contrario hizo caso omiso, estaba centrado en disfrutar la piel sensible de su amado—. Estamos sucios... —dijo en un suspiro.
Luffy mordisquea levemente la piel y acaricia sin pudor por debajo de la camisa, sintiendo como de a ratos la piel se erizaba y se tensaba debido a su tacto.
—Sanji... —gimió el nombre al tiempo que comenzaba el vaivén de sus caderas, rozando sus entrepiernas cubiertas de ropa, ocasionando una erección en ambos.
—Ah... Luffy...
Sanji apretó el agarre de sus piernas y tensó su abdomen mientras clavaba sus dedos en los hombros de Luffy, ocultando también su rostro en su cuello.
Se sentía tan bien.
Sin más, Luffy se apresuró y entonces escabulle sus manos en el pantalón de Sanji, tocando directamente su suave culo para después proceder a dar fuertes apretones en la zona.
Nuevamente los labios se encontraron en un desastroso y pasional beso húmedo, sumiéndolos más en su propio mundo, donde el tiempo ni el lugar importan, donde sólo son ellos dos y nadie más.
Luffy lleva dos dedos hacia el ano palpitante de Sanji y masajea con descaro, enviando ligeras descargas de placer hacia el rubio, que irguió su espalda violentamente por el tacto de los gruesos y ásperos dedos.
—Ah... sí... así, Luffy —gimió dulcemente mientras mordía su propio labio inferior y tensaba su cuerpo.
Luffy ya quería entrar en él, su pene pedía a gritos por el culo de Sanji. Quería follarlo tan duro y tan gentil a su vez, quería hacerle sentir lo mucho que lo amaba y lo celoso que había estado de Pudding.
La humedad empapó un poco las yemas de los dedos de Luffy y así fue como decidió no perder más el corto tiempo que tenían e introdujo los dedos de una sola vez.
Con tan solo esto, Sanji sentía que ya podía correrse, se sentía altamente sensible a su tacto y cualquier movimiento podría hacerle eyacular en cualquier momento.
Luffy comenzó a mover sus dedos en el interior cálido y húmedo, expandía, simulaba embestidas y movía en circulos, todo esto provocando que Sanji gimiera sin reprimirse y por lo alto, apretando a Luffy entre sus brazos y besándolo en ocasiones.
Sanji ya no hallaba cómo sujetarse ni como reaccionar, los gemidos, jadeos y lágrimas salían por su cuenta, intentaba no correrse inmediatamente, pero el líquido pre seminal comenzó a humedecer sus pantalones un poco.
—¡Se siente tan bien, Luffy! —hizo saber Sanji entre jadeos, apretujando su interior y succionando los dedos con lascivia.
Antes de que Sanji pudiera correrse, Luffy sacó sus dedos, dejando al contrario con una extraña sensación.
—Luffy... —recriminó, causando una risa en el mencionado—. No te rías —frunció sus labios, como si pidiera por los labios de Luffy, el cual no tardó en besarlos.
Luffy sacó sus manos del pantalón y las llevó a los muslos de Sanji, los cuales apretó dándole a entender que se bajara, cosa que Sanji acató al instante.
Estando débilmente sobre sus piernas, Sanji no dejó de besar a Luffy, que sentía que lo devoraba con cada beso y caricia. Luffy bajó un poco los pantalones de Sanji, descubriendo su erección al instante y que ya comenzaba a gotear y masajeó gentilmente con su mano.
Nuevamente los gemidos se hacían presentes y a su vez se ahogaban con cada beso.
—Quiero meterla, Sanji... —pidió Luffy, demandante. Sentía que sus pantalones cortos lo abogaban, quería liberarse.
—Yo también... te quiero dentro... Luffy —contestó Sanji entre gemidos.
Eso bastó para que Luffy dejara de darle atención al pene de Sanji para proceder a desabrochar sus pantalones cortos y liberar su palpitante y dolorosa erección.
Con desespero, Sanji bajó sus pantalones por completo y lo sacó de una pierna solamente, después volvió a ser cargado por Luffy y enredó sus piernas en la cintura de este.
Luffy avisó lo que haría a continuación y sin perder el tiempo se introdujo lentamente en Sanji, expandiendo el interior húmedo y otorgando más calor.
Ambos dejaron salir suspiros de alivio mientras el menor penetraba con lentitud. Cuando finalmente su pene estuvo dentro por completo, Luffy se mantuvo en esa posición por unos instantes, sin realizar ningún movimiento hasta no ver que Sanji se encontrara bien y le permitiera moverse.
—¿Estás bien, Sanji? —preguntó Luffy mientras pegaba su frente a la del rubio.
—Sí... —suspiró—, es un poco extraño es eso —confesó.
—Uhm... —canturreó.
—¡Pero no de la mala forma! ¡Se siente extraño pero bien! —se excusó al instante causando que Luffy riera—. Me gusta —se sinceró con cierta timidez.
—También me gusta —sonrió Luffy ampliamente—. Comenzaré a moverme —avisó sin dejar de sonreír.
Nervioso, Sanji asintió y apretó el agarre de sus manos en los hombros ajenos, pronto, las embestidas comenzaron.
Eran profundas y rudas, pero también gentiles y lentas. Su interior y todo él se sentía lleno y caluroso, los gemidos resonaban y las lágrimas resbalaban, sus latidos incrementaban y las embestidas también.
Luffy movía sus caderas de adelante hacia atrás, sintiendo como el interior de Sanji lo succionaba y apretaba en cada golpe, haciéndolo gemir, jadear y gruñir.
Los pares de manos no se quedaron quietas, estas recorrían sus pieles cuanto podían y dejaban ligeras marcas de arañazos y apretones en cada rincón que pasaban.
Los músculos se tensaban y sus pieles se erizaban, sus labios se encontraron varias veces y se atrapaban con desenfreno.
Maldiciones y palabras sin sentido salían de sus bocas en cada estocada así como hilos de saliva.
El éxtasis los abrazaba fervientemente y sus sensaciones se intensificaron hasta que no hubo rincón en el que no sufrieran ligeros espasmos.
Unas embestidas más bastaron para que ambos llegaran al clímax y eyacularan; sus cuerpos tensándose y los múltiples e irregulares espasmos los recorrían como producto del orgasmo, quedando exhaustos por este encuentro.
Los jadeos en busca de oxígeno se hicieron escuchar alrededor, Sanji aflojó su agarre y se dejó caer aún encima de Luffy, quien enterró su rostro en el cuello del contrario.
Había silencio, uno agradable. Las palabras no eran necesarias para saber que les gustó tanto como al otro, pero aún así creyeron importante hacerlo saber.
—Me gustó... —sinceró Sanji mientras esa tonta sonrisa de enamorado incrementaba. Sus manos estrujaron la ropa de Luffy.
—También me gustó —contestó Luffy en una pequeña risotada.
Nuevamente el silencio se hizo presente, Luffy salió del interior de Sanji, dejando que el semen salga y gotee. Con ayuda de Luffy, Sanji se colocó de pie nuevamente y es así como se dio cuenta de que no era capaz de mantenerse de pie, por lo que Luffy lo ayudó a sostenerse.
Se quedaron un momento en el lugar hasta que recuperaron el aliento y Sanji fue capaz de caminar sin que sus piernas temblaran como ciervo recién nacido.
Retomaron el camino hacia el lugar de encuentro con el resto de los chicos. Juguetón, Luffy entrelazó su mano con la de Sanji, quien aseguró el agarre, Luffy sonreía como niño pequeño y Sanji sonreía levemente. Sus corazones habían sincronizado sus latidos y ahora eran uno solo.
Sanji le dio una mirada de reojo a Luffy sin dejar de sonreír y así, los azules se encontraron con los cafés, diciéndose todo y a la vez nada.
Solo eran dos tontos enamorados.