Haru Haru (Día a Día)
🥀 Bienvenidos a mi One shot.
🥀 Aclaración, está historia estará narrada, por Taehyung y por Jungkook, contada desde sus puntos de vista.
Aclararé quién narra poniendo el nombre de cada uno antes, y cuando sea en tercera persona pondré autora.
Espero que se comprenda.
🥀Ahora sí que disfruten la
historia.
🥀 ℍ𝕒𝕣𝕦 ℍ𝕒𝕣𝕦.
(Dia a Día).
Todas las historias comienzan por el principio, pero esta historia comienza por el medio de ella...
Soy Kim Taehyung, y todo lo que hice fue por amor..
🥀La oscuridad...
— Jungkook lo nuestro terminó.
—Mi osito, mi amor, ¿de que estás hablando?.
—Como escuchaste, no me busques más.
—¿Dime qué solo estás jugando?.
—No estoy jugando Jungkook, si algún día nos encontramos en la calle, haz como si no me hubieras visto, y sigue tu camino.
—¿¡Osito!?.
~Fin de la llamada~
🥀 El comienzo...
🌹Taehyung.
¿Como comenzó todo, y por qué?.
A veces la vida nos da sorpresas inesperadas, un cambio radical puede traer nuevas amistades o amores.
Así sucedió con nosotros.
"Pero otras veces un cambio puede traer consigo dolor".
El último año de secundaria había comenzado, para mi nada era nuevo, excepto por él, Jeon Jungkook el nuevo alumno. Todos lo miraban con miedo. Su cara sería, sus ojos ocultos debajo de su cabello azabache y su vestimenta negra, parecían gritar. "advertencia chico malo".
Pero aprendí a no juzgar a las personas por como se ven, el famoso dicho no juzgues a un libro por su portada.
Unos años antes la vida me dio una lección que marcó mi forma de pensar para siempre.
Desdé pequeño fui alguien muy extrovertido, nunca me costó hacer amigos, siempre estuve rodeado de personas, me gusta sonreír por las mínimas cosas, creo que la vida es divertida, si uno así lo dispone.
Pero un día me sentí el niño más solo, y triste de este mundo, tan solo por mi forma de ser.
Era el segundo año de secundaria y uno de mis compañeros de clase cumplía años, había invitado a todos nuestros amigos del curso, y el último en ser invitado fui yo.
Me había dado la fecha y la hora, pero el día de la fiesta me di cuenta que no me había dicho la dirección.
No me importo, con mis pocos ahorros que tenía le compré un pequeño obsequio, un certificado, días atrás lo había escuchado diciéndole a otros amigos que quería eso de regalo, ya que en esos años era muy popular regalar certificados de cumpleaños.
Me aliste, y fui a un predio de fiestas muy conocido del vecindario, imaginé que con su gran popularidad y su buen pasar económico era alli, pero no sabía donde podia estar él, ya que habían muchos salones. Así que espere por tres horas afuera del lugar, con el certificado en mi mano, hasta que alguien paso, y le pedí que si me cambiaba un billete por unas monedas.
Cuando tuve las monedas llame al número de información del predio, me informaron donde era la fiesta de mi amigo, si yo lo consideraba mi amigo, pero ese día supe que él no.
Cuando entre al lugar, le di su obsequio y me retire, me sentía tan mal, que no quise quedarme en su fiesta, llore todo el camino de regreso a mi casa. No entendía que era lo que yo había echo mal, por qué él me había tratado de ese modo.
Desde aquel día las cosas entre él y yo se sentían incomodas, durante dos años casi no cruzábamos palabras.
Hasta que el se acercó a mí a disculparse.
Me confesó que había echo eso porque sentía celos de mi.
En ese momento pensé como alguien podía sentir celos de mi, un niño de bajo recursos, que vivía con su abuela, que no era el mejor estudiante, o el mejor en deportes, que no tenía nada de valor, ¿Que podía tener yo, que el no lo tuviera?.
Y la respuesta no era por lo que tenía, si no por quién yo era, alguien muy amigable.
Me confesó que sentía celos de que todos nuestros amigos me quisieran, a pesar de no tener nada más que mi amistad sincera que ofrecerles.
Entonces entendí, que no importaba si a los demás le caía mal mi forma de ser, yo no cambiaría, y no dejaría que otros se sintieran solos por como se ven, o por como los demás lo ven.
Y así fue, que gracias a eso tomé valor, y me acerque a aquel chico que todos creían que era malo por su forma de vestir.
Luego del segundo recesos me arme de valor, pensando que quizás solo estaba triste y por eso vestía así, o tal vez era tímido, no importaba yo estaba decidido a hablarle.
Él se encontraba en el suelo sentado bajo la sombra de un gran árbol.
—Hola bienvenido al colegio, soy Taehyung, tu compañero de curso. — me presenté un poco nervioso.
El levantó su rostro y en un suave susurró me respondió.
—Ho...Hola...soy Ju... Jungkook.
Y bingo hay estaba mi respuesta, solo era tímido.
—Veo que no haz tocado tu almuerzo,¿Quieres una fruta?.— abrí mi lonchera ofreciéndole varias frutas.
—Gracias.—me respondió dudoso, hasta que tomo un plátano.—Es que mi abuela me hizo un sándwich de atún sin mayonesa y...no me gusta.
—¡Oh! Atún con mayonesa, anotado.— hice una tilde el aire con mi mano y él sonrió.
Desde ese día no volví a alejarme de él, no quería que se sintiera solo o excluido, su forma tímida e introvertida lo hacía quedarse siempre alejado, pero yo no me rendí.
Día a Día trataba de que no se sintiera solo o excluido.
Unas semanas después, estábamos almorzando solos, por más que yo podía almorzar con mis otros amigos del curso, prefería hacerlo con Jungkook, el aún no se sentía cómodo con los demás.
— Jungkookie, ¿Por qué ocultas tus lindos ojos bajo tu cabello?. — le pregunté para luego darle una mordida a mi manzana.
—Es...que no me gustan mis ojos.
—¿Y eso por qué?.— me puse frente a él y con mi dedo índice le pedí permiso para correr su cabello, el asintió con su cabeza.— Jungkookie tus ojos son hermosos, tienes un brillo único, deberías dejar de ocultarlos. — le dije con una sonrisa.
—¿Tú crees?.
—No lo creó, lo se porque los estoy viendo.— ambos sonreímos.
Desde ese día Jungkook cambio su peinado.
Así comenzó nuestra amistad, al principio fue muy díficil para él adaptarse, aún así no lo deje solo en ningún momento, poco a poco Jungkook fue tomando confianza y dejando aquella timidez atrás.
Nuestra amistad se volvió única e inquebrantable, solo cometimos un error.
"Nos enamoramos".
🌹 Jungkook.
Dicen que los cambios a veces son buenos...
Y yo experimente el cambio más doloroso y a la vez el mejor de mi vida.
Siempre fui un chico tímido e introvertido, en mi secundaria muchos me molestaban por mi forma de ser, o por mi físico, no tenía amigos, siempre estaba solo, pero un día todo cambió.
Mi padre tuvo un accidente automovilístico, estuvo por tres días en coma, aquellos días que estuvo en coma, fueron muy difíciles para mi, la incertidumbre de no saber si iba a volver a despertar era horrible. Hasta que finalmente el cuarto día murió.
Un mes después nos mudamos a lo de mi abuela materna, ambas viudas y solas, decidieron vivir juntas para ayudarse mutuamente.
Así fue como debí adaptarme a un nuevo vecindario y comenzar en una nueva secundaria. No me importaba el cambio, creía que sería más de la misma mierda, de la cual ya estaba acostumbrado.
Pero no fue así, porque él se acercó a mí y cambio mi mundo para siempre...
O mejor dicho, "Se volvió mi mundo".
Él no me juzgó por mi manera de vestir o mi rostro triste, fue amable y sincero desde el principio.
Me sentía feliz, al fin había echo un verdadero amigo,
Kim Taehyung.
Él me hizo sentir querido, y apreciado por quién era por primera vez en mi vida.
Un día en uno de los recesos de clases todo cambió, estábamos almorzarndo bajo aquel árbol donde me habló por primera vez.
—Jungkookie, ¿Por qué ocultas tus lindos ojos bajo tu cabello?. — me preguntó con ternura, esa ternura que tanto lo caracteriza.
—Es...que no me gustan mis ojos. — le respondí con un deje de dolor, ya que muchos se habían burlado de mis ojos.
—¿Y eso por qué?.—se puse frente a mi y con una sonrisa y su dedo índice me pidió permiso para correr mi cabello de mis ojos. Asentí con miedo, creí que me diría algo horrible como lo habían hecho los demás en el pasado, pero fui un idiota, Tae no es como los demas.— Jungkookie tus ojos son hermosos, tienes un brillo único, deberías dejar de ocultarlos.—me dijo con una hermosa sonrisa.
—¿Tú crees?. — pregunté y mi corazón se aceleró.
—No lo creó, lo se porque los estoy viendo.— ambos sonreímos.
Ese día varias cosas cambiaron dentro mío.
Una mi confianza empezaba a revivir gracias a Tae.
Y dos comencé a enamorarme de él.
Todo en Kim Taehyung era único, diferente y hermoso.
Tan puro y transparente como el agua cristalina.
Guarde aquel amor en secreto por miedo a perderlo.
Él era mi mundo, mi único amigo, confidente y mi amor secreto, mi motivo para sonreír.
Pero un día todo cambió...
🌹 Taehyung.
Dos años habían pasado desde que conocí a Jeon Jungkook, la secundaria había terminado al fin, ahora estudiábamos en la misma universidad pero distintas carreras, nos veíamos a la entrada, a veces en los recesos y en otras oportunidades a la salida, cuando nuestro horarios coincidían.
Luego nos veíamos algunas horas en el trabajo, queríamos vernos más seguido, así que ambos trabajábamos en el depósito de una empacadora, no ganábamos mucho pero de esa forma ayúdanos a nuestras familias, y nosotros pasamos tiempo juntos.
A pesar de los años Jungkook no había cambiado mucho su forma de ser, seguía siendo bastante introvertido, compartíamos algunas amistades del vecindario como Yoongi, Namjoon, y Hoseok, pero el prefería que seamos solo nosotros dos, y diré que a mí no me molestaba sus celos hacia mis otros amigos.
No comprendía el por qué me gustaba que me celara de esa forma, hasta que un día lo comprendí.
Jungkook si había cambiado físicamente, comenzó a hacer deportes y sus músculos crecieron notablemente, luego se hizo varios tatuajes, ya no era aquel niño que ocultaba sus ojos debajo de su cabellera azabache, ahora sonreía seguido y hacía bromas, tenía mucha más confianza en sí mismo, y eso me hacía sentir feliz por él.
Un día lo esperaba a la salida de la universidad como siempre lo hacía.
Escuché su risa a lo lejos y giré mi rostro para verlo.
Y como en una patética película romántica, lo vi caminar hacia mi en cámara lenta, con su hermosa sonrisa y sus ojos negros que brillaban más que toda la maldita galaxia.
En ese instante lo comprendí, me había enamorado de mi mejor amigo.
Muchas preguntas pasaron por mi cabeza, pero la que mas resonó fue, ¿Desde cuando estaba enamorado de mi amigo?.
Empecé a hacer memoria y lo supe de inmediato, desde aquel día que vi sus ojos bajo aquel gran árbol.
Luego comprendí que no solo sus ojos me encantaban, también su sonrisa, su forma de ser, todo me había cautivado de aquel chico tímido.
Baje mi mirada nervioso, mis mejillas ardían.
—Cálmate Taehyung, no seas idiota.— susurré para mi mismo.
🌹 Jungkook.
Aquel día salía de la universidad, y como todos los días mi hermoso amigo me esperaba.
Cada instante se me hacía más difícil estar cerca de él, sin poder confesarle mi amor, este sentimiento me carcomían por dentro.
Pero todo cambió cuando vi sus ojos puesto en mi, con sus mejillas rojas y una bella sonrisa tímida. ¿A caso era lo que yo creía?, ¿También le gustaba?, ¿Como podía confirmarlo sin alejarlo de mi?. Debía ir despacio para confirmar mis sospechas.
No quería ser impulsivo, tampoco quería lastimarlo, eso jamás me lo perdonaría, Taehyung era mi mundo, si llegaba a perderlo no iba a superarlo, así que iba a buscar más señales antes de hacer algo.
Llegue a su lado, bajo su mirada.
—Hola Jungkookie.— me dijo en un tono suave, por primera vez no se había lanzado a mis brazos, eso se me hizo extraño.
—Hola mi Osito.— le dije para luego abrazarlo, y darle un beso en la mejilla. Desde hacía varios años lo llamaba así, porque para mí Kim Taehyung es un hermoso Osito abrazable.
De esos Osito que uno abraza por las noches para no sentir miedo o soledad. Para mi Tae es eso, mi Osito que hace que en mi mundo no exista el dolor.
Como todos los días comenzamos a caminar a la par hacia nuestro trabajo, pero Taehyung se veia y se sentía algo diferente, no quería mirarme a la cara y no hablaba mucho, eso era muy extraño en él.
_Osito. —lo llamé en voz baja.
—Mmm.—me respondió mirando hacia abajo.
—¿Sucede algo?.— pregunté preocupado.
—No Jungkookie.— levantó su vista, me miro a los ojos con una sonrisa. -Solo estoy algo distraído.
🌹 Taehyung.
Ese día no pude evitar perderme en mis pensamientos. Me preguntaba ¿Como había sucedido, o como deje que sucediera eso?. ¿Como me iba a enamorar de mi amigo, a caso soy idiota? Jungkook no solo era mi amigo, era mi mejor amigo.
Me preguntaba, ¿cómo lo miraría a los ojos, cómo le ocultaria mis sentimientos?.
Tal vez ahora las cosas cambiarían y no quería que eso sucediera.
Muchas veces dormimos en la misma habitación y no me sentía incómodo, estaba acostumbrado a estar junto a él, y me gustaba...bueno ahora entiendo porque. ¿Entonces... ahora eso sería diferente?.
Jamás habíamos tenido parejas, y tampoco habíamos hablado de aquello, siempre habíamos sido solo nosotros dos, todo se sentía tan extraño y nuevo para mí.
Varios recuerdos llegaron a mi como un tsunami, golpeando justo en el rostro.
Desde hacía dos años había comprado una antigua cámara, me gusta plasmar en fotografía las cosas simples pero hermosas de la vida, como las flores, paisajes o simplemente el cielo.
Pero mi habitación está repleto de fotografía de Jungkook. De verdad me preguntó. ¿Cómo no me di cuenta antes, o quizás no quería hacerlo?.
Ese día en el trabajo me sentí extraño, no sabía que decirle, no quería que se alejara por culpa de mis sentimientos, Jungkook era todo para mí. ¿Y si se enojaba?. Luchaba con ese sentimiento tan lindo y tan cruel a la vez.
Nuestro horario de trabajo había terminado, yo seguía disperso en mis pensamientos.
De pronto sentí su mano tomando la mía.
—Osito, puedo sentir que algo te sucede, ¿A caso no confías en mí?.— me preguntó suave pero a la vez preocupado.
Mis ojos se cristalizaron. ¿Como podía seguir ocultando ese sentimiento?. —Yo...— respire profundo y mis lágrimas comenzaron a caer, las palabras parecían no querer salir. — Jungkook...me enam...— mis labios fueron silenciados por los rojos y delgados labios de Jungkook, abrí grande mis ojos, me pregunte si acaso estaba alucinando, mientras mis lágrimas no dejaban de caer por mis mejillas, de pronto solo cerré mis ojos y disfrute de aquel dulce beso, su fuerte mano paso por mi cintura, me estremecía ante aquella sutil caricia.
🌹 Jungkook.
Lo sentí distante toda la jornada laboral, no entendía que estaba sucediendo. ¿A caso se había dado cuenta que estaba enamorado de él?. ¿Estaba enojado, o tal vez quería alejarse de mi?.
La preocupación y el miedo me invadían.
Pero todo se desplomó cuando lo vi llorar, nunca antes lo había visto llorar con tanto sentimiento. Me pregunté asustado, ¿Que le sucedía, que era lo que lo acongojaba de ese modo?.
No quería contenerme más, solo deseaba besarlo, secar aquellas lágrimas y remplazarla por dulces besos.
Sus ojos se cristalizaron. —Yo... — respiró profundo y sus lágrimas comenzaron a recorrer su rostro —Jungkook...me enam... —en ese instante lo entendí, él sentía lo mismo que yo.
Y simplemente me deje llevar por mi corazón, no lo deje seguir hablando, comprendía lo difícil que era lo que nos estaba sucediendo y quise que supieras que sentía lo mismo que él. Que yo lo amaba de todas las formas posibles.
Cerré mis ojos y al fin bese aquellos hermosos labios que tanto deseaba. Y me correspondió a aquel anhelado beso, mi corazón palpita a mil por hora, mis manos temblaban y mis piernas me amenazaban con desfallecer.
Nos alejamos lentamente y decidí confesar mis sentimientos. —Te amo mi Osito, te amo desde hace muchos años.
🌹 Taehyung.
Lloraba de alegría, mi Jungkookie me amaba, me correspondía en aquel sentimiento tan hermoso pero tan doloroso.
Todas mis inseguridades se esfumaron en pocos segundos.
—Tambien te amo mi Jungkookie. —sonreí tímido. —¿No se cómo sucedió?...solo me enamoré.— le expliqué con vergüenza.
—Tae mi amor, yo si sé cómo sucedió, me enamoré de ti por como eres, tan dulce y tierno...—sonrió. —Tan lindo. —volvió a besarme, pero esta vez era un beso lleno de pasión.
🥀 Un año después.
Nada cambio entre nosotros, al contrario Dia a Día nuestro amor crecía cada vez más.
Jungkook me hacía muy feliz, aunque sus celos aumentaron, no me importaba, porque luego de una sesión de muchos besos, se le pasaban.
Para nuestro primer aniversario de novios lo invite a mi lugar favorito.
Una pequeña pradera, no muy lejos de nuestra ciudad.
Caminábamos por el lugar, disfrutando el paisaje y los animales silvestres. Saque mi antigua cámara y comencé a tomarles fotografías a cada uno de ellos. Jungkookie sonreía mientras me observaba.
—¡Es ahí!. —le dije bajando mi cámara, y señalando con mi mano una pequeña plantación de rosas rojas.
Lo tomé de la mano y lo guíe hacia allí.
—Con cuidado mi Osito, no quiero que te lastimes con las espinas.
—Lo tendré Jungkookie. —le sonreí. —Están igual de hermosas como las recordaba. —hablé con nostalgia.
Cuando al fin encontramos un lugar limpio entre las rosas nos sentamos.
—Veo que te gusta mucho este pequeño jardín de rosas. —me dijo mirándome a los ojos.
—Es mi segundo lugar favorito en el mundo. —respondí para luego recostarme boca arriba con mis manos de bajo de mi cabeza.
—¿El segundo?. —asentí y él se recosto de lado para mirarme . —¿Y cuál es el primero?.
Giré mi cuerpo para verlo. —El primero es donde tú estés Jungkookie. —paso su mano por mi cintura y me besó con ternura.
🌹 Jungkook.
Me sentía el hombre más feliz y dichoso de la tierra, estaba con quién me hacía feliz y amaba con todo mi ser. A pesar de mis celos constante, nunca discutíamos, él sabía cómo calmarme y demostrarme que me pertenecía y me amaba solo a mi.
"Mi Osito".
🥀Dos años después.
Ya faltaba poco para terminar nuestras carreras. Tenía planeado alquilar un departamento para vivir juntos, pero aún no podíamos hacerlo, nuestra economía no era estable, así que debía conformarme con seguir viéndolo en su casa o en la mia.
De todas formas quería hacerle saber mis planes a futuro. Así que para nuestro tercer aniversario compré dos anillos. Quería sellar nuestra relación con una promesa de mi amor sincero y eterno por él.
Lo invite al río Han. caminamos tomados de la mano por la orilla, mientras el viento jugaba con nuestros cabellos.
—Espera amor, quiero tomarte una foto. —me dijo soltando mi mano para luego sacar su antigua cámara de su mochila. —Sonríe para mi Jungkookie. —y yo sonreí solo para él.
Comencé a hacer caras graciosas y poses solo para mi hermoso Osito.
—Ahora tomemos una juntos. —le propuse, el asintió y se acomodo a mi lado, nos abrazamos y tomó varias fotos.
Luego lo bese y el sonido del flash se volvió a escuchar.
—Estas fotos serán para mostrarles a nuestros hijos en el futuro. —bromeó, ambos sonreímos cómplices.
Caminamos por varios minutos más hasta que llegamos a unos bancos, nos sentamos tomados de las manos, mientras disfrutabamos del paisaje. Mi Osito apoyo su cabeza en mi hombro mientras yo dejaba en su rostro suaves caricias.
—Mi Osito, mi amor... quería regalarte algo para nuestro aniversario pero... la ansiedad me está matando, quiero dártelo ahora. —le dije nervioso.
Él se re incorporo y me miró con una dulce sonrisa. Mis manos comenzaron a temblar de los nervios, lentamente saque de mi bolsillo de la chamarra una cajita azul y la abrí. —Quiero entregarte este anillo, como una promesa de amor. —tome la delgada mano de mi novio y le coloqué uno de los anillo.—Prometo estar siempre a tu lado, y amarte el resto de mi vida.
Él tomó el segundo anillo y también lo coloco en mi dedo.—Prometo que siempre voy amarte mi Jungkookie. — unimos nuestros labios, sellando aquella promesa de amor...
🥀Antes de...
Unas semanas después.
—Solo serán unas semana mi amor. —trataba de explicarle mientras lo abrazaba con fuerza.
—Lo se Jungkookie, pero desde que nos conocimos no nos hemos separado. —me dijo con sus mejillas mojadas por las lágrimas.
No quería irme, era lo que más me dolía en el mundo, alejarme de él, y dejarlo por tantos días solo.
—Mi madre quiere que la acompañe, debe hacerse unos estudios medicos en la capital, y quiere que esté junto a ella. —suspiré largo tratando de no llorar, no quería mostrarle mi frustración, no en ese momento.—Tampoco quiero irme mi Osito.
—Promete que me hablaras todos los días. —levantó su rostro y sus ojos se encontraban empapados de lágrimas. Verlo así me lastimaba.
—Lo prometo mi amor, te hablaré todos los días. —le dije dejando un suave besos en aquellos perfectos labios.
Lo tomé de la cintura, y lo senté en mis piernas, de pronto me pareció más ligero que de costumbre, lo mire detalladamente. —¿Amor estás más delgado?...
🌹 Taehyung.
No quería que se fuera de viaje, por más que sabía que solo serían unas semanas, quería que esté a mi lado, mi cuerpo había comenzado a dar señales de que algo andaba mal, aún así no debía ser egoísta, su madre lo necesitaba.
De pronto él lo notó, entonces tome la decisión de contarle la verdad cuando regresara, no quería que deje sola a su madre por mi culpa.
Total ya había guardado este secreto por mucho tiempo, unos días más no cambiaría nada.
—No creo Jungkookie, tal vez tú estás más fuerte.—respondí nervioso mientras el secaba mis lágrimas con sus pulgares.
La noche anterior a su viaje, hicimos el amor, pero para mí se sintió diferente.
Jungkook me amo como nunca antes lo había echo, beso cada rincón de mi cuerpo y me acarició con delicadeza.
🌹 Jungkook.
Antes de viajar, quería hacerle el amor a mi Osito, para llevarme sus besos y caricias tatuada en mi alma.
Bese cada parte de su hermoso cuerpo, acaricie su suavemente y sin apuros su tercia piel, tratando de grabarla en mis manos.
Esa noche le hice el amor con ternura y lujuria.
Sin saber que esa sería la última vez que estaríamos juntos.
Creo que mi alma si lo sabía...
🥀 La oscuridad...
Cada día lo llamaba y él me respondía con una gran sonrisa, pero sus ojos me decía que algo no estaba bien, notaba que seguía perdiendo peso. ¿A caso estaba haciendo una dieta extrema?, No, mi Osito no era así. Pero él no me decía nada, tan solo me respondia, que era solo mi parecer.
Hasta que a mitad de la segunda semana me llamo, era cerca del medio día.
—Hola mi Osito, te extraño. —le dije de inmediato, pero de pronto sentí su sollozo de fondo.
—Jungkook lo nuestro terminó. —me respondió sin más.
—Mi osito, mi amor, ¿de que estás hablando?. —pregunté y rompí en llanto.
—Como escuchaste, no me busques más. —me dijo con su voz quebrada.
—¿Dime qué solo estás jugando?. —en ese momento solo quería que esa conversación fuera una maldita pesadilla.
—No estoy jugando Jungkook, si algún día nos encontramos en la calle, haz como si no me hubieras visto, y sigue tu camino.
—¿¡Osito!?. —murmuré entre lágrimas.
~Fin de la llamada~
Comencé a llorar con desesperación, tire mi móvil con fuerza hacia una pared, sin enteder que estaba sucediendo. ¿A caso yo había fallado?.
Luego de aquella llamada no volvió a hablarme, por más que lo llame y le escribí mil mensajes no respondió ni uno solo.
No quería resignarme a perderlo. Sin él estaba volviendo a aquella oscuridad en donde vivía antes de conocerlo.
Ya no tenía a mi Osito, él que abrazaba cada vez que lo necesitaba, el que hacía que no sentiera dolor.
En un segundo mi felicidad se había esfumado. Y no entendía cual era el motivo.
Una semana después regreso a mi ciudad.
Caminaba por las calles del barrio intentando despejar mi mente, pero me mentía a mi mismo, tan solo quería verlo una vez más.
Pero mi alma se agrieto en mil pedazos cuando lo vi con él.
Le entregaba aquel anillo que yo le había regalado, comencé a llorar de la frustración que sentía en ese momento.
¿Donde había quedado nuestro pacto de amor?.
El pasó su maldita mano por su rostro y luego mi Osito lo abrazo, y después se alejó.
—¡Yoongi!. —grité dispuesto a golpearlo, pero "nuestros amigos" me detuvieron. —Voy a matarte rata traicionera. —le grité entre llantos.
—Jungkook, ya olvídate de Tae. —me dijo Namjoon sosteniendome del pecho.
—Vete a la mierda. —le respondí empujándolo, y corrí hacia Min. —Maldito, maldito.
—Ya Jungkook no te hagas esto. —me respondió dándome la espalda. No aguanté más lo giré con fuerza y le di un golpee en el rostro, el cayó al suelo.
—Aléjate de Tae, sigue con tu vida Jungkook. —me advirtió Min.
—Todos son unos hijos de puta. —balbuce entre llantos y gritos. —Solo esperaban a que yo me alejara de él, para quitarmelo.
Min se puso de pie. —Piensa lo que quieras Jungkook. —me dio la espalda, y comenzó a caminar, mientras Namjoon y Hoseok me sostenían. Yo no dejaba de maldecirlos a todos.
Cada día dolía más, y más.
No dejaba de pensar en él, comencé a beber hasta perder la consciencia, solo quería olvidarlo.
"Todo dolería menos si no nos hubiéramos conocido".
Cada noche se sentian más largas y frías, lloraba intentando borrar sus recuerdos.
¿Acaso no signifique nada para él?
Mi corazón se desvanece como el humo.
Namjoon y Hoseok intentaban darme ánimo y apoyó, pero yo solo los veía como unos traidores, se que primero fueron amigos de mi Osito, aún así de todos modos yo sentía mucho rencor hacia ellos.
Días después.
Estábamos dando una vuelta en el vehículo de Namjoon, según ellos para despejarme un poco, pero el destino estaba empeñado en que yo lo viera con él.
—¡Deten el auto ahora mismo!. —demandé enojado, el detuvo el automóvil y yo me baje.
Mi hermoso Osito cubría su rostro mientras lloraba.
Yo jamás lo había echo llorar, y aún así lo prefería a él, a ese miserable.
—Yoongi bájate de inmediato del auto. —le exigi golpeando el capo de este con mi puño. Min negó con su cabeza. —¿Qué pasa contigo idiota?. —le grité volviendo a golpear el vehículo. Mire a mi Osito que no dejaba de llorar. —¿Él te hizo llorar?. —le pregunté, pero no me respondió.
—Vámonos de aquí Yoon, por favor. —dijo bajo sus manos.
Y de nuevo Namjoon y Hoseok me alejaron de mi amor. Y ellos se fueron del lugar.
Juro que intentó olvidarlo, pero lo que siento por él es imposible de borrar, como un tatuaje. Creí que moriría sin él, aún así, sigo viviendo.
¿Si a esto se le puede llamar vida?.
Tres meses después.
Una tarde caminaba por la orilla del Rio Han, intentaba olvidar todo, pero siempre volvía a donde habíamos sido felices.
Y allí estaba él, con su cabeza apoyada en el hombro de Yoongi.
Me acerqué a ellos, necesitaba una maldita explicación.
—Tae...murmuré llorando y ambos se pusieron de pie. —Te echo de menos Osito. —murmuré.
—Jun... Jungkook. —murmuró y me dio la espalda.
—¿Ya te olvidaste de mí?. —pregunte secando mis lágrimas.
—Jungkook...no mires atrás y vete. No me busques más, y vive tu vida.
—Osito...No me arrepiento de amarte.
Tan solo se alejaron, me deje caer sobre mis rodillas, cubrí mi rostro, y llore en silencio.
🥀 La verdad...
🌹 Taehyung.
El doctor me dijo que está enfermedad con la que luchaba en silencio desde hacía un año, estaba avanzando muy rápido, que mis posibilidades de salir adelante eran muy bajas, existía una pequeña esperanza, una operación, aún así el porcentaje de sobrevivir a la operación era de treinta por ciento, y supuestamente esa era la parte buena, y la única solución.
Mi cabeza no dejaba de dolerme, mi vista se nublaba cada vez más seguido, no lograba comer o dormir bien, gracias a eso estaba bajando mucho de peso.
Entonces lo supe, si yo me iba de este mundo que sería de mi Jungkookie...tantas veces me dijo que yo era su mundo, y que sin mi no viviría.
Me repetí la misma pregunta varias veces y la respuesta era siempre la misma.
¿Que duele más, una separación o una muerte?.
No había que ser muy inteligente para saber la respuesta.
Y así fue como decidí terminar con el amor de mi vida. Quería que él fuera feliz, que se olvidará de mi, que se volviera a enamorar, y que siguiera adelante con su vida.
No me importaba si al final él me odiaba, pero yo quería asegurarme que mi Jungkookie sea feliz, que me olvidará, y siga adelante. Queria asegurarme que viviera.
No quería que me viera como "Dia a Día mis pétalos caían". Como me iba marchitando con el pasar de las horas.
Luego de mi consulta con el doctor, donde me dio casi mi sentencia de muerte, decidí llamarlo, y darle fin a nuestra relación.
Esto no era justo para él, por qué debía pasar por un tratamiento inútil, donde iba a ver como me pinchan a cada instante.
No quería que me viera sufrir, y que el sufriera por mi salud, no lo soportaría.
"No tu, mi Jungkookie".
Tome mi celular e intenté calmarme, no podía llamarlo llorando. Minutos después logré calmar mi llanto. Y al fin lo llame.
—Hola mi Osito, te extraño. —me saludo, y yo intentaba ocultar mi llanto.
Respire profundo y me arme de valor, como aquel día que decidí acercarme a hablarle. —Jungkook lo nuestro terminó. —le dije apretando mi pecho con mi mano.
—Mi osito, mi amor, ¿de que estás hablando?. —me preguntó llorando.
—Como escuchaste, no me busques más. —esas palabras se sentían como agujas en mi garganta.
—¿Dime qué solo estás jugando?. —eso quisiera mi amor, pensé, mientras trataba de calmarme.
—No estoy jugando Jungkook, si algún día nos encontramos en la calle, haz como si no me hubieras visto, y sigue tu camino.
—¿¡Osito!?.
~Fin de la llamada~
Me quebré en llanto, me tire sobre mi cama, y llore hasta que me dormí. Me dolía el cuerpo pero más aún mi corazón.
Mi celular no dejaba de sonar, y no quería decirle la verdad, así que simplemente bloqueé su número.
Llame a nuestros amigos y les pedí su ayuda, les suplique a todos que guardarán mi secreto, que esa era mi última voluntad.
Aunque al principio no estuvieron de acuerdo con mi decisión, al final me entendieron y decidieron guardar mi secreto.
Una tarde luego de varios pinchazos, salimos a caminar junto a Yoongi por las calles del vecindario. Yo no dejaba de mirar aquel anillo, aquel pacto de amor.
—Tae...deberías dejar de mirar ese anillo, solo te haces daño. —me recomendó.
Lo mire en silencio por varios minutos, y con mi corazón lastimado, me lo saqué y se lo entregué. —Guárdalo por mi, por favor Yoon.
—Dile la verdad. —me aconsejó limpiando con su pulgar una pequeña lágrima que se me había escapado.
—No Yoon, quiero que me olvidé, y viva su vida. —Yoongi se colocó el anillo en su dedo. —Gracias Yoon, eres un gran amigo. —nos abrazamos. —Necesito estar solo. —el asintió y me retiré.
Necesitaba dejar de pensar en él. Maldición porque es tan difícil.
Una tarde salí del hospital y Yoongi me esperaba en su vehículo, me subí y comencé a llorar, le informé que el médico me había dicho que la operación debía ser lo más pronto posible.
Mi tiempo se estaba acabando.
Pero en ese instante él llegó, tape mi rostro tratando de ocultar mis lágrimas, lo necesitaba, necesitaba a mi Jungkookie, anhelaba sus abrazos, pero él estaba ahí, golpeando el auto con furia, y sufriendo por mi culpa.
Me pregunto si acaso Yoongi me había echo llorar.
Y yo quería gritarle que cada noche solo lloraba por él, porque lo extrañaba y lo seguía amando más que a mí propia vida.
Pero tan solo le pedí a Yoongi que me lleve lejos de ahí, necesitaba desahogarme a solas.
🥀Un día antes de la operación.
Le pedí a Yoongi que me llevará al Río Han, quería recordar aquel día donde me entregó aquel anillo, donde hicimos nuestro pacto de amor.
Pero el destino quería que lo viera una última vez, antes de mi operación.
—Tae... murmuró llorando y sentí mi mundo desvanecerse, quería correr a abrazarlo, pero tan solo mire a Min y ambos nos colocamos de pie. —Te echo de menos Osito. —me dijo y mi corazón se desvaneció como el humo.
—Jun... Jungkook. —le di la espalda, no podía verlo sufrir por mi culpa, sentía que no aguantaría más, debía alejarme pronto o correría a sus brazos.
—¿Ya te olvidaste de mí?. — preguntó entre lágrimas.
—Jungkook...no mires atrás y vete. No me busques más, y vive tu vida. —" Necesito que vivas una vida larga y feliz Mi Jungkookie".
—Osito...No me arrepiento de amarte.
"Yo tampoco mi amor".
🥀El fin...
La noche antes de la operación Yoongi me ayudó a cortarme el cabello, y luego a raparme.
Me coloque un gorro de lana blanco que había tejido mi abuela para mi, luego busque mi cámara Polaroid, aquella que había comprado junto con Kookie, y me tome varias fotografías sonriendo.
—¿Qué es esto Tae?. —me preguntó Yoongi mientras revisaba mi escritorio de la habitación.
—Deja eso Yoon. —respondí nervioso, apoyando mi cámara junto a la fotografía que me había tomado.
—Son...cartas para Jungkook. —dijo tomando una entre sus dedos.
—Si Yoon, pero...no quiero que él las lea, tan solo...le escribía para aliviar mi dolor, en esas cartas le cuento lo que pasaba conmigo cada día. —comencé a llorar. —Realmente me hubiera gustado que esto fuera diferente...
—Tae. —susurró.
—Lo extraño tanto, y lo amo Yoon...no pude olvidarlo.
—Lo se Tae. —me abrazo, y pasó suavemente su mano por mi espalda mientras yo lloraba en su pecho.
Esa noche apenas logré dormir unas horas, quería hablarle y contarle toda la verdad. Pero no podía hacer eso, no quería lastimar aún más su hermoso corazón.
Entonces me pregunté, ¿Y si tal vez no despertaba de la operación?. Me iría de este mundo sin despedirme.
Me levanté de mi cama y le escribí una última carta, de ese modo logré plasmar todo lo que sentía, y aunque él nunca la vaya a leer, al menos me iría más tranquilo.
Tres meses habían pasado desde que me alejé de Jungkook, cada día me era mas díficil vivir lejos de él. Por más que tenía el apoyo de mis amigos, no era lo mismo. Yo sentía morir y no por esta maldita enfermedad, era por él, verlo sufrir me hacía más daño que todas las agujas que habían pinchado mi cuerpo.
Yoongi me decía que pronto todo iba a pasar, que Jungkook entendería, y volveríamos a estar juntos, que el porcentaje que me habían dado los médicos solo eran números, que nada estaba escrito aún.
El día llegó, me encontraba en mi habitación, con mi gorro y un pijama.
El médico que me iba operar entró a la habitación y nos informo que la hora había llegado. Todos me saludaron y me desearon suerte.
—Nos vemos en unas horas. —me dijo Namjoon al salir.
—Todo saldrá bien. —hablo Hoseok dándome una sonrisa.
Yoongi se acercó a mí, metió su mano en el bolsillo de su pantalón, y saco una foto doblada al medio y me la entregó. —Se que saldrás de esta Tae, hazlo por él, y cuando esto pase, volverán al río Han a tomarse más fotos.
—Gracias Yoon. —le respondí mirando la foto y llorando.
—Te quiero.
—Yo a ti. —me abrazo y se retiró de la habitación.
Minutos después estaba dentro de aquel frío quirófano.
La anestesia comenzó hacer efecto en mi cuerpo. Yo comencé a recordar mis días junto a mi Jungkookie...
Y luego todo se volvió oscuridad...
🥀🥀🥀
🌹 Jungkook.
Caminaba sin rumbo.
Quería olvidarlo.
Quería dejar todo atrás.
Hasta que mi móvil sonó.
—Yoongi, ¿Que mierda quieres?. —pregunte molestó.
—Jungkook lamento esto, pero...voy a romper mi promesa.
—¿De qué hablas estúpido?. —dije molesto.
—Tae está a punto de entrar a una operación y no sabemos si saldrá con vida.
—¿Qué, qué le pasó, habla?. —exigí levantando mi voz.
—Ven rápido al hospital y te explicó todo. Jungkook él te necesita.
De pronto todo me importo una mierda. Mi Osito me necesitaba, tan solo comencé a correr llorando.
—Esperame mi amor, allá voy.
🥀Haru Haru...
🥀Día a Día...
Llegue al hospital sudado y respirando agitado, corrí por los pasillos del lugar buscando a Yoongi, hasta que los vi, todos nuestros amigos estaban allí.
—¿Donde esta Tae, que sucedió. —pregunte levantando mi voz y sollozando.
—Calmate Jungkook. —me recomendó Namjoon apoyando su mano en mi hombro.
—Solo quiero saber que le sucedió a Tae. —supliqué llorando.
Yoongi me dijo toda la verdad, que mi Osito luchaba en silencio con una maldita enfermedad hacía más de un año, y desde que me había ido de viaje, él había comenzado a empeorar.
Y que él quiso contarme todo, pero no lo había hecho por mí, porque no quería que yo sufriera.
Mi Osito...tan puro y noble, mientras el sufria en silencio, trataba de que yo no lo sepa, solo para protegerme, y cuidarme.
Me aferre tanto a él, que se olvidó de si mismo, tan solo para hacerme feliz a mi.
—Perdón por mentirte. El nunca dejo de amarte Jungkook.- Yoongi saco de su bolsillo y me entregó una hoja doblada al medio. —Esta carta la escribió anoche para ti. —me informó, mientras yo la guardaba en mi bolsillo, luego se quitó el anillo que yo le había regalado a mi Osito y me lo dio. Lo coloque en mi dedo junto a mi anillo, mientras lloraba.
Y en ese momento las puertas del quirófano se abrieron...
🍂
Al verlo totalmente tapado con una sábana blanca, supe que mi mundo se había ido.
—Mi Osito...mi amor. —susurre, apoye mi cabeza en su pecho y comencé a llorar con desesperación.— ¡Taeeeeeee!...
Y de nuevo todo mi mundo se volvió oscuro...
🥀🥀🥀
Una semana después.
No quería salir de mi habitación, no comía, ni dormía. Yoongi iba a verme seguido, y me decía que eso no era lo que deseaba Tae para mi vida.
Yo solo quería morir.
Cada día que pasaba era más y más doloroso sin él.
—¿Ya leíste la carta?. —me preguntó mientras abría las ventanas de mi habitación.
—Aun no tengo el valor.
—¿Por qué Jungkook?.
—Porque fui un idiota Yoon. — cubrí mi rostro con mis manos. —Como pude creer que él me había dejado para estar contigo...Tae era tan puro y yo tan idiota.
—Deja de hacerte daño Jungkook. —me aconsejó.
—No Yoon, yo debí notar que él estaba enfermo, debí ser menos egoísta.
—Ya basta, vamos a caminar Jungkook, necesitas tomar aire.
Yo no deseaba salir, pero accedí solo para que luego se fuera y me volviera a dejar solo.
Después de caminar por unos minutos llegamos a un parque y nos sentamos en unos bancos. Ninguno de los interrumpía aquel silencio tan armónico, y lleno de paz.
Una mujer paso con una niña por delante nuestro. —¡Mi Osito!. —gritó la menor intentando soltarse de la mano de su madre.
Yo giré mi rostro y vi un oso de felpa en el suelo, me puse de pie y lo tome en mis manos, mis lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas.
—¡Es mi Osito!. —gritó la niña entre sollozos.
Me acerqué a la menor, me coloque de cuclillas para estar a su altura, y se lo entregué. — Gracias. —me dijo, abrazando a su peluche. —¿Por qué llora?. — me preguntó.
—Porque se lo doloroso que es perder a tu Osito. —le respondí y me puse de pie. —Cuida mucho a tu Osito. —le dije con una sonrisa fingida y me alejé. —Necesito volver a mi departamento. —le informe a Yoongi y me retiré, no me siguió, me dejó volver sin decir nada.
Llegue a mi departamento y busque aquella carta. Era hora de cerrar el ciclo.
Abrí la hoja y en medio había una foto de él, su última foto.
Se veía tan lindo con aquel gorro de lana blanco y una gran sonrisa, aunque se veia desmejorado y con ajeras, aún así para mi se veía hermoso.
Seque con la palma de mi mano las lágrimas que caían sin cesar. Luego respire profundo y comencé a leer la carta.
_______________________
Mi Jungkookie.
Quería despedirme personalmente, pero no tengo el valor, no como aquel día que me acerque a ti por primera vez.
Así que decidí escribir esta carta, aunque creo que no la vas a leer, no importa, quiero creer y sentir que si pude despedirme de ti.
Pero antes voy a contarte que sucedió.
Muchas veces quise contarte lo de mi salud, pero no me atrevía por miedo a lastimarte, se que fui un egoísta y tomé la decisión de enfrentar todo solo.
No quería verte llorar por mi culpa, o que te sientas mal por mi. Tampoco quería arrastrarte a que me acompañes a inútiles tratamiento.
Creí que todo pasaría pronto, y que solo sería un mal recuerdo.
Aunque muchas veces me sentía solo, y deseaba decirte lo que pasaba, pero luego me decías que yo era tu mundo, o que sin mi no vivirás, y entonces volvía a tomar la decisión de guardarlo solo para mi.
Aquel día en el Río Han, había tomado el valor de al fin decirte la verdad, pero al verte tan feliz, simplemente no pude hablar.
Tenía miedo de hacer un pacto que no iba a poder cumplir, así que solo pude prometer algo que si sabía que iba a cumplir.
Amarte por siempre.
Luego me había armado de valor una vez más para hablar, pero tu mamá te necesitaba. No quise ser egoísta con ella, y de nuevo decidí callarme, y esperara a que regreses para al fin contarte todo.
Pero no pude.
No pude decirte que tenía miedo a morir, miedo a dejarte solo, miedo a que llores por no poder estar juntos.
Y tomé la decisión más dura y difícil de mi vida. Terminar con nuestra relación, por amor a ti, prefería a que me odies, a verte llorar por miedo a esta enfermedad.
Jungkookie no quería que me vieras como...
Día a Día perdia mis petalos,
Y me marchitaba.
Como sufría con el tratamiento, o lloraba de dolor.
No me podría perdonar jamás el verte sufrir a mi lado, por mi culpa.
Espero que algún día me perdones mi Jungkookie, por alejarte, por hacerte creer que ya no te amaba.
Todo lo que hice fue por amor.
Espero que me recuerdes con una gran sonrisa en mis labios.
Por favor, kookie se feliz, vive por mi.
Te amaré por siempre mi Jungkookie.
Y yo tampoco me arrepiento de amarte...
Adiós.
Tu Osito
_______________________
Lleve aquella carta a mi pecho, y llore por más de una hora.
Hasta que decidí responder a aquella carta.
Tomé una hoja y un lapicero.
Escribí mi carta, y luego tome las llaves de mi motocicleta.
Pase por una farmacia, y seguí mi viaje hasta aquella pradera donde estaba aquel pequeño jardín de rosas rojas, que tanto amaba mi Osito.
🥀 Yoongi.
Toque varias veces la puerta del departamento de Jungkook, pero no respondía, me preocupe y decidí entrar.
—¡Jungkook!. —lo llame caminando por el lugar, hasta que llegue a su habitación. — Jungkook. —repetí, pero seguía sin recibir respuesta hasta que vi un papel doblado al medio sobre su almohada.
Tomé la hoja y la abrí.
_______________________
Mi Osito.
¿Como podría vivir sin ti?. ¿como puedo ser feliz sin ti a mi lado?.
No puedo, eres mi mundo, mi felicidad, mi amor, mi vida entera.
Espérame mi amor, allá voy.
Te amo.
Tu Jungkookie.
_______________________
—Maldición Jungkook. ¿Qué hiciste?.
🥀 Jungkook.
Deje mi moto a un costado del camino, y comencé a caminar hasta que al fin llegué al jardín de las rosas rojas.
Volví a sentarme entre medio de ellas,como aquel día de nuestro primer aniversario, saque de mi mochila una botella de agua, y un frasco de pastillas para dormir.
—Alla voy mi amor. —susurré al aire.
Me acosté boca arriba, mientras miraba el atardecer, y minutos después todo se volvió oscuro...
🥀🥀🥀
Abrí mis ojos.
—Hola mi Jungkookie. —me dijo acostado a mi lado, y con una sonrisa radiante, esa sonrisa que me había enamorado.
—Hola mi Osito. —susurré, me giré y lo abrace con fuerza.
Y todo el dolor se esfumo...
🥀Fin🥀
🥀Hola Dulces obsesionadas.
🥀😭Se que duele esta historia, así que diré que la culpa es de TaeJK15
Gracias a ella y que me mostró el vídeo de Haru Haru, nació la inspiración para está pequeña historia.
🥀Espero que les haya gustado.
🥀Los quiero muchoooooo.
🥀 Nikki 🥀
🌸💜💚💜🌸








