Prologo
Prólogo
Argentina - 1945
La alemana iba y venía por la casa, revisaba la cena, que los gemelos no se golpearan entre ellos al jugar alborotados por los pasillos, mientras iba limpiando y acomodando su hogar.
Atareada a mas no poder dejó escapar un gruñido de cansancio al escuchar los llantos de la recién nacida que se empezaron a escuchar en toda la casa, agobiada, fue corriendo a buscar a su bebé y cargó a la pequeña niña de cabellos rubios con cuidado, que lloraba desesperada, comenzando a mecerla de manera algo rítmica para cesar su llanto se fue por el pasillo de la pequeña casa hacia la cocina
-- ¡Mamá! -- se escuchó primero el grito y después el llanto de su hija más grande seguido luego de un golpe seco y algo de cristal romperse contra el piso
La pelirroja dejó escapar otro gruñido de cansancio y empezó a bajar las escaleras aún con la bebé en brazos, asustada por el estado en el que podrían estar sus dos hijos mayores o del desastre que estos pudieran haber ocasionado
-- ¡Ella empezó! -- se excusó el pequeño de cabellos negros ni bien vio entrar a su madre a la habitación escondiendo detrás de si una varilla de rama que había entrado la tarde anterior a escondidas de su madre, su hermana lloraba sentada en la alfombra se frotaba los ojos en un intento de secar inútilmente sus lagrimas para así acusar a su hermano y echarle la culpa
La pelirroja respiró hondo y aun con la criatura de no mas de un par de semanas se acercó a su hijo y sin decirle nada le quitó la varilla que escondía detrás de su espalda muy torpemente, pues para desgracia del pequeño era la suficientemente larga como para verse asomar detrás de su melena negra y antes de que su hijo pudiera correr con terror a su castigo lo cazó de una de sus orejas y lo llevó hacia el rincón de la habitación entre quejidos y lloriqueos que buscaban causar lastima en su madre y poder seguir impune a sus maldades
En cuanto a la bebé que aun llevaba en brazos esta parecía ajena todo y decidió volver a dormir como si nada y ni bien dejó al niño en el rincón la fue a dejar en el cochecito cerca de la estufa para que no pasase frio
En su ida y venida por la cocina Evalyn se acercó a su hija mayor que lloriqueaba en el suelo demandando atención así que luego de dar un pequeño resoplido se acercó a la cocina y apagó el fuego antes de tomar en brazos a la niña para cumplir su demanda de atención
La niña ni bien se encontró en brazos de su madre se prendió de esta y de sus ropas mientras recibía los mimos y consuelo de su madre que ya no veía la hora en que pudiera sentarse y descansar un poco
Ya agotada y cansada de todo la alemana dejó a la niña sentada en la mesada para poder revisar que tan grave era el golpe que le había dado su hermanito mientras jugaban y una vez visto que prácticamente no era nada grabe le dio un beso sobre el golpe y le sobo los brazos con cariño y algo de rapidez mirando como la pequeña se sorbia la nariz aun dando lloriqueos lastimeros
Le dio un par de mimos mas en las mejillas y en los brazos antes de limpiarle la nariz con la manga de su blusa ya cansada y con culpa de no poder atender como debía a la niña y con la cabeza en mil cosas la bajó y la mandó a lavarse las manos dándole de paso un grito al niño para hiciera lo mismo, llevándose de prepo un grito de este que estaba molesto con el castigo dado, pero que de todas formas obedecía y fue detrás de su hermana a lavarse las manos para almorzar
Una vez servida la comida Evalyn dejó escapar un largo suspiro de cansancio cerrando sus ojos en un intento de renovar energías vagamente mientras se escuchaba únicamente como los gemelos movían los cubiertos torpemente al comer y el marcar del reloj que anunciaba ya la una pasada por varios minutos
Sentía que se iba a morir en cualquier momento, ansiando y extrañando de sobre manera su cálida cama deseaba tanto solo poder dormir una hora sin tener que atender a sus tan inquietos hijos que parecían complotarse en su contra cada día
Para su fortuna era un domingo tranquilo y tenia como única tarea de esa día ir a misa a las dos de la tarde, así que alzando la vista hacia el reloj que permanecida sobre el busto de la puerta de la cocina, se levantó de su lugar con apuro al ver que faltaba menos de media hora para que se diera iniciada la misa
-- Mist! -- maldijo la mujer yendo a buscar a la recién nacida para poder prepararla e irse a la iglesia, dándole un pequeño susto a los gemelos que miraron curiosos a su madre salir corriendo y sin razón o hasta que escucharon como esta les decía que se abrigasen rápido y luego los apuraba buscando por la casa las llaves mientras llevaba en brazos a la menor de sus hijos
Los gemelos simplemente se miraron entre ellos y obedeciendo a su madre se robaron de la panera un bollito de pan cada uno ya acostumbrados a los apuros de esta que se repetían cada domingo que prefería no comer antes que quedar mal frente a un Dios abandonito y ausente que poco o nulo caso le hacia
La mirada fría de la azabache se perdía en el blanco de las porcelanas que con tanto cariño y paciencia pintaba, mirando de reojo cada tanto el hermoso ramo de rosas que usaba como referencia para pintar sobre la fría superficie
Pese a que parecía conocer y saber pintar cada flor casi de memoria, le gustaba regodearse en el aroma dulce y tranquilo que desprendían sus pétalos que podía fingir que era una flor nueva y totalmente desconocida la que quería pintar y no una que conocía mejor que la palma de su mano
Su mirada gris que danzaba entre las porcelanas y el jarrón se detuvo de golpe y fijamente se postró sobre el reloj al escuchar el marcar del pasado medio día por lo que soltando un pequeño suspiro antes de respirar una vez mas el suave y fresco aroma de las rosas dejó en el vaso con disolvente el pincel dándose el tiempo de ver como el transparente liquido se teñía de colores anaranjados rojizos que se desprendían de sus cerdas
No tuvo ni el mas mínimo apuro en nada, ni la mas vaga necesidad de cambiarse de ropa para ir a la misa de esa tarde de domingo helado y ventoso
Con tiempo de sobra se paseo por el estudio buscando sus zapatos negros y sus guantes de un blanco pálido y frio antes de volver a donde sus pinturas y cerrarlas y alejarse nuevamente acomodando las mangas de su vestido y solo salir de la habitación
-- Llamá a Martín, decile que ya nos vamos -- dijo sobria y áspera sin siquiera alzar la mirada del picaporte de la puerta del estudio mientras lo cerraba bajo llave
La criada se quedó detrás de la mujer de cabellos azabache sin acatar su orden ganándose que esta la mirase de reojo como pidiéndole en silencio que hiciera caso o le diera una explicación de porque seguía ahí parada
-- El señor se fue hace dos horas al campo Señora -- le avisó la joven, la mujer solo soltó un suspiro corto que no se decidía si era de alivio, desinterés o de alivio al no tener que ver a su esposo y sin mas solo se dio la vuelta y se empezó a ir hacia la puerta dejando a la joven plantada en el pasillo como directamente dejase de existir en el mundo de la azabache
Con calma se acomodó el cabello y los aretes y una vez frente a la puerta agarró su tapado y bufanda antes de salir de la casa rumbo a la iglesia a expiar sus culpas y a limpiar sus pecados de esa semana así fueran solo de pensamientos, sentía su alma sucia al faltar y su esposo no ayudaba en esa sensación de suciedad
A veces se pensaba si ese hombre mas que una cura no era una parte mas de su enfermedad y parte de sus intentos de ganarse un perdón que no estaba tan segura de que tanto lo quería o que si lo terminaba necesitando
Una vez frente a la iglesia se quedó un momento en el auto, ajena a la idea de querer pasar frio observó como poco a poco la gente iba llegando, como entre la multitud muchas víboras se metían, mujeres que conocía de pies a cabeza con las cuales no quería interactuar en lo mas mínimo
En ese mar de gente que iba y venia en el frio su mirada se vio atraída por una melena ondulada de colores rojizos casi en un cobre apagado pero llamativo, alborotado por el viento la vio avanzar con prisa, parecía haber un contraste entre la prisa que tenia la joven y el baile agresivo que tenia su cabellera contra el viento tempestuoso del sur, era un fuego que batallaba contra la extinción de la helada
Frente a la constante mirada gris que buscaba escudriñar en la muchacha como si con eso se le fueran entregadas cada una de sus verdades escondidas, la pelirroja se dio la vuelta en busca de esa mirada intrusa parando en seco mirando a la distancia a la dueña de aquella mirada fría y quemante
Atentas ambas se quedaron mirando unos breves segundos en un contraste cuasi bizarro que se tornó algo tenso breves instantes antes de ser cortado con violencia por la suave sonrisa que le dedico la pelirroja sin mostrar sus dientes antes de huir del frio al ver como la entrada al interior de la iglesia se volvía transitable con la gente ya tomando sus lugares
Corta fue la respuesta de la de cabellos negros cual carbón carente de emociones con un simple asentimiento de cabeza antes de verse otra vez relativamente sola, se terminó bajando del auto y caminó a la par de la joven madre sin prestarle mas atención que la que le había dado
Por falta de espacios, la azabache se sentó junto a la pelirroja que tenía en sus brazos a su niña mas pequeña, los gemelos se sentaban en medio de las dos mujeres, que parecían completamente ajenas una a la otra, como si nada solo sintiendo de la otra mujer sus perfumes
Un nuevo aroma se hizo presente en la vida y sensaciones de la alemana, ese olor a rosas y acuarela era tan agradable junto al borbón que se asomaba sutilmente. Y ese color tan bello, se quedó grabado en la mente de la argentina, un rojo tan brillante pero a la vez suave y amable que buscaba ser uno con el entorno pero que aun así luchaba por seguir de pie