Capitulo 1
Era una noche de tormenta intensa, con la lluvia cayendo sin cesar y el cielo amenazando con desplomarse. La reina Alicent estaba dando a luz, y las parteras estaban preocupadas debido a las complicaciones en el parto. El rey Viserys esperaba afuera, junto a Rhaenyra, quien estaba allí para apoyar a su padre. Los gritos de Alicent resonaban incluso fuera de la habitación, pero entre esos gritos se escuchó el llanto de un bebé. Justo cuando el bebé volvió a llorar, un trueno retumbó, opacando el llanto. Viserys entró de inmediato a la habitación, seguido por Rhaenyra y Otto Hightower, quien había llegado recientemente.
—¿Cómo están? —Viserys se acercó de inmediato para ver a su nuevo hijo.
—Tanto el bebé como la reina están bien —el maestre mostró al niño.
—Me alegra que ambos estén bien —dice mientras cargaba a su segundo hijo— Tu nombre será Maegor Targaryen.
—Es un buen nombre para un niño fuerte —Otto vio cómo Viserys sonreía con su hijo— Bien hecho, hija.
—Alicent, solo ve a su ex amiga —Me alegra verte aquí, Rhaenyra.
—Solo vine a ver a mi hermano y apoyar a mi padre —Rhaenyra respondió en un tono frío hacia la reina Alicent— Puedo cargar a mi hermano, padre.
—Claro que sí —Viserys le pasó a Maegor de inmediato.
—Parece que Maegor tiene cabello castaño —Rhaenyra observaba cuidadosamente a su pequeño hermano— Es lindo.
—Eso es cierto, Rhaenyra —Viserys besó la frente de Alicent— Algo me dice que Maegor podría ser un omega como su madre.
—O tal vez sea un alfa, como nosotros —dice mientras mira a su padre— Algo me dice que podría convertirse en un alfa en el futuro.
—Quizás tengas razón, princesa —Otto inclinó ligeramente la cabeza— Tendremos que esperar hasta que cumpla 4 años.
—Tendremos que esperar —Rhaenyra apreciaba tener a su hermano en brazos— Espero que tengas una vida tranquila, Maegor —susurró mientras lo observaba.
Cuatro años después
—Hoy es el día en que se revelará el segundo género de mi hijo, Maegor Targaryen —Viserys anunció a todos los presentes en la sala del trono.
—Es un gran día para todos, Majestad —Otto esperaba que su segundo nieto se presentara como un alfa.
—Rhaenyra esperaba a que Alicent entrara con su hermano favorito— ¿Qué sucede, Helaena? —preguntó mientras veía que su hermana agarraba una parte de su vestido.
—¿Dónde están Jacaerys y Lucerys? —Helaena no soltaba el vestido de Rhaenyra.
—Están con su padre -Rhaenyra había dejado a sus hijos con su esposo, Laenor— Son demasiado pequeños para estar aquí, lo mismo ocurre con Aemond.
—Helaena asintió- Mira, mamá ya llegó —comentó mientras señalaba hacia la gran puerta.
—Ya era hora —Rhaenyra vio cómo Alicent se acercaba con una sonrisa— Ese aroma.
Cuando Alicent entró con su hijo en brazos, todos comenzaron a percibir las feromonas que se esparcían. Maegor se había presentado como un alfa, pero también había un toque de otro aroma en el niño. Alicent llegó con su esposo, Viserys, y le entregó a Maegor. El rey notó la marca en el brazo izquierdo de Maegor y se dio cuenta de que el niño, además de ser un alfa, podía tener hijos como un omega, ya que la marca tenía una mancha, algo que solo aparecía en algunos alfas varones. Viserys estaba feliz, ya que eso significaba que su hijo era realmente especial. Otto no estaba completamente satisfecho, ya que eso implicaba que Maegor no sería tan fuerte físicamente, pero eso no era del todo cierto, ya que los alfas varones que nacían de esa manera terminaban teniendo una gran fuerza física. Rhaenyra estaba igual de emocionada que su padre, después de todo, Maegor era el tercer Targaryen varón que nacía de esa forma. Viserys presentó a Maegor como un alfa especial y todos aplaudieron con emoción. Después de eso, Rhaenyra llevó a Maegor a su dragón, ya que era una tradición que el hermano o hermana mayor llevara al niño o niña Targaryen a dar un paseo en su dragón cuando revelaban su segundo género. En caso de que el hijo o hija mayor no tuviera un dragón, uno de los padres o un tío se encargaba de hacerlo.
—Ten cuidado con Maegor, Rhaenyra —Viserys le da una sonrisa a su hija mientras ella sube a Syrax— No dejes que se caiga.
—Ya he llevado a mis otros dos hermanos, no pasará nada —responde mientras hace que Syrax se mueva— Estarás bien, Maegor.
Rhaenyra sostiene firmemente a su hermano para asegurarse de que no le pase nada. Syrax comienza a volar, siendo observados por la reina y el rey. Alicent se preocupa por su hijo, a pesar de que ya había pasado por lo mismo con Aegon y Helaena. Pero Maegor está disfrutando mucho, tanto que pronuncia el nombre de Syrax. Rhaenyra se sorprende, ya que Maegor no había hablado desde que tenía tres años. Quién diría que su primera palabra sería el nombre de su dragón.
—Cuando le cuente esto a nuestro padre, se sorprenderá —Rhaenyra hace que Syrax vuele aún más alto— Esto lo recordaré siempre, Maegor.
—Rhaenyra —Maegor comienza a hablar- Syrax y Rhaenyra —el niño está realmente feliz.
—Jajajaja —la princesa se alegra al escuchar las primeras palabras de su hermano— Así es, Maegor, Rhaenyra y Syrax.
Maegor está feliz de estar montado en un dragón, y Rhaenyra se siente orgullosa de que las primeras palabras de Maegor hayan sido "Syrax" y "Rhaenyra". Cuando se lo cuente a su padre y a Alicent, estarán sorprendidos, especialmente Alicent, y eso la hace feliz de alguna manera. Después de un rato volando, Rhaenyra hace que Syrax regrese a Pozo Dragón. Alicent se acerca rápidamente para recoger a su hijo.
—Maegor dijo sus primeras palabras —comenta mientras baja de Syrax— Y fueron "Syrax" y "Rhaenyra".
—Eso es maravilloso —Viserys sonríe al escuchar lo que Rhaenyra dice— Es genial que ya puedas hablar, Maegor.
—Papá —Maegor llama a Viserys— Rey.
—Así es, soy tu padre y también soy el rey —dice mientras le acaricia la cabeza— ¿Qué pasa, Alicent? ¿No estás feliz por Maegor?.
—Claro que estoy feliz de que Maegor pueda hablar, solo que me hubiera gustado que sus primeras palabras fueran "mamá" en lugar del nombre de un dragón —Alicent ve cómo Rhaenyra sonríe burlonamente— En fin, no hay nada más que hacer. Será mejor que llevemos a Maegor al castillo para que pueda descansar.
—Tienes razón —Viserys comienza a caminar hacia el carruaje— Vamos, Rhaenyra, Alicent.
—Sí, padre —Rhaenyra pasa cerca de Alicent y Maegor.
—Princesa Rhaenyra —Alicent hace que Rhaenyra se detenga— Tú planeaste esto, ¿verdad?.
—La verdad es que no sabía que Maegor hablaría justo cuando lo subí a Syrax. Fue toda una sorpresa —expresa mientras mira a Alicent con una pequeña sonrisa— Bueno, vamos al carruaje. No hagamos esperar al rey.
—Rhaenyra —Maegor estira sus manos hacia su hermana— Quiero ir... contigo.
—Alicent suspira y luego le entrega a Maegor— Cuídalo bien.
—Es mi hermano menor, tengo que hacerlo —responde mientras lo toma en brazos y se dirige hacia el carruaje.
Alicent sigue a Rhaenyra, aunque no le gusta en absoluto que su hijo Maegor llame a Rhaenyra y no a ella. Viserys observa cómo Rhaenyra sube al carruaje con Maegor en brazos, seguida de Alicent. El rey ordena al conductor del carruaje que comience a moverse para regresar al castillo. El camino transcurre en silencio, solo se escuchan las ruedas del carruaje. Maegor juega con el cabello de Rhaenyra, pareciendo encantado con el color de cabello de su hermana. Viserys observa esto con una sonrisa, feliz de que se lleven bien. Por otro lado, a Alicent no le agrada en absoluto y muestra una expresión seria hacia Rhaenyra.
Ocho años después
—Maegor Targaryen, baja de ese árbol ahora mismo —exige Alicent, observando a su segundo hijo en lo alto de un árbol— Te harás daño.
—Claro que no, estaré bien —responde Maegor, sentado en una de las grandes ramas del árbol— Madre, esto es divertido, pero sería aún más divertido si estuviera montando un dragón.
—Maegor, baja ya —insiste Alicent, a punto de desmayarse— No quiero que te rompas un brazo como la otra vez.
—Esa vez que me rompí un brazo fue culpa de Aegon —dice Maegor, mostrando una expresión de disgusto al mencionar a su hermano mayor— Así que no me romperé nada.
Alicent está a punto de buscar a un caballero para que baje a Maegor, pero en ese momento aparecen Lucerys y Jacaerys, buscando a su tío Maegor para ir a entrenar. Con ellos también vienen Aegon y Aemond, y por supuesto, Criston Cole, quien tiene que vigilar a los hijos de Alicent. Cuando Maegor ve a sus queridos sobrinos, inmediatamente comienza a bajar del árbol, algo que sorprende a Alicent pero también la molesta un poco.
—Lucerys, Jacaerys —Maegor corre hacia ellos— ¿Por qué están aquí?.
—Venimos por ti, tío Maegor —responde Lucerys, tomando su mano— Como no venías al entrenamiento.
—Espera, ¿era hoy el entrenamiento? —pregunta Maegor, mirando a Jacaerys.
—Sí, es hoy —responde Jacaerys con los brazos cruzados— Y hemos perdido tiempo.
—Jacaerys está un poco molesto, hermanito _dice Aegon, apoyándose en el hombro de Maegor— Está igual que Aemond.
—Solo quiero entrenar de una vez por todas —dice Aemond, viendo cómo Lucerys todavía tiene agarrada la mano de Maegor— Es hora de irnos.
—Ser Criston —Alicent se acerca al caballero- Haga lo posible para que los hijos de la princesa Rhaenyra no avancen en su entrenamiento —susurra en su oído— ¿Entendido?.
—No se preocupe, majestad, no tiene que preocuparse por nada —responde Criston, mirando a Lucerys y Jacaerys— Ellos no serán mejores que los príncipes Aegon, Maegor y Aemond.
—Alicent se aparta de él para ver a los niños— Bien, es mejor que ya vayan a su entrenamiento.
—Sí, madre —responden Aegon y Aemond al unísono.
—Sí, reina Alicent —responden los hijos de Rhaenyra con educación.
—Está bien —dice Maegor, rodando los ojos cuando su madre dice eso— Vamos, Jacaerys, Lucerys —dice, tomando el brazo de Jacaerys, ya que Lucerys todavía lo tiene agarrado de la mano— Vamos.
Los niños se retiran rápidamente con Criston Cole, mientras Alicent observa cómo su hijo Maegor estaba muy unido a los hijos de Rhaenyra, algo que no le agradaba en absoluto. Por lo tanto, tenía que hacer algo para que dejara de hacerlo. Aegon solo sonríe al ver cómo Aemond se ponía celoso de Jacaerys y Lucerys. Después de todo, Aemond estaba enamorado de su hermano Maegor, y el único que sabía de eso era Aegon, quien lo descubrió cuando Aemond pronunció su nombre mientras dormía. Desde ese momento, Aegon guardaría ese secreto para molestarlo en el futuro. Los niños llegan al campo de entrenamiento y se ponen una armadura de inmediato. Maegor permanece cerca de sus sobrinos, a Jacaerys y Lucerys no les molesta la presencia de su tío. Después de todo, fueron ellos quienes quisieron buscarlo para entrenar. Criston se estaba preparando para humillar a los hijos de Rhaenyra, pero al ver a Ser Harwin Strong, cambia de plan. Maegor nota la expresión de Criston Cole y empieza a sospechar algo, por lo que comienza a vigilar cada momento del entrenamiento.
—Bien, esto será así —dice Criston mientras mira a los niños— Príncipe Lucerys y príncipe Aemond, entrenarán juntos. Príncipe Jacaerys y príncipe Aegon, ustedes también entrenarán juntos. En cuanto al príncipe Maegor, entrenará con un muñeco para luego entrenar con el príncipe Lucerys. ¿Están de acuerdo?.
—Sí —responden los cuatro niños al unísono.
—¿Príncipe Maegor, a dónde va? —pregunta Criston al ver a Maegor caminando hacia Harwin.
—¿Qué te importa? —responde Maegor, a quien no le gusta que Criston le haga preguntas— Ser Harwin Strong, ¿le gustaría enseñarme algo?.
—Harwin le sonríe— Le enseñaré, príncipe Maegor.
Criston solo observa cómo Harwin le da algunas instrucciones a Maegor. Decide seguir con su plan, sin saber que Maegor tenía planeado algo contra él y necesitaba que no lo estuviera vigilando. Maegor sabía que Harwin estaría observando a Jacaerys y Lucerys, así que aprovecharía eso para llevar a cabo su plan.
Continuará...








