Almas Perdidas [Harmony]

Summary

Declaimen; Sus almas estaban perdidas en el momento que decidieron ignorar sus corazones, pues ambos estaban destinados a compartir sus vidas al lado de quienes nunca llenarían el vacío de un amor perdido, la pasión que bajo ningún testigo podían animarse a vivir con plenitud los llevó a un día darle riendas suelta bajo la oscuridad de las largas noches. Ahora la decisión de los dos al dejar la relación prohibida que los consumía en la culpa, día a día, sería un viaje sin retorno. Todo sería un simple recuerdo, de lo mucho que sus almas estuvieron perdidas por tanto tiempo ✔Los personajes de Harry Potter pertenecen únicamente a J.K Rowling. ✔Este fanfic participa en una dinámica del grupo de Facebook "Pasión por los fanfic's", de "Fickers/Fanartistas" una colaboración con una bella artista del grupo. ✔Título; Almas Perdidas ✔Fandon; Harry potter ✔Pareja; Harmione ✔Universo canon ✔ Advertencias; Infidelidad, traición, lemon, etiquetado "Maduro"

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

<Harmony>


La noche había llegado bajo su manto azul oscuro, las estrellas cubrían con su brillo la oscuridad de la anochecer donde dos cuerpos desnudos bajo una sábanas blancas y pulcras se enredaban en ella.


Lo prohibido siempre había sido un plato que producía placer cuando llegabas a descubrir lo terriblemente compatibles que podía ser pero, también, se convertía en un plato placentero que traía arrastrando una inmensa culpa con ello. Eso era inevitable, aquellos seres que estaban compartiendo más que caricias y más que un par de besos arrebatados de pasión, buscaban sacear con sus acciones prohibidas el terrible hambre que siempre despertaba cuando se tenían frente a frente.


Y es que, desde hace algún largo tiempo atrás. Ambos habían descubierto que se atraían más de lo que se animaban admitir, tantos años de amistad, tantos años de compartir sus secretos más íntimos y de conocerse más que nadie él uno al otro. Jamás imaginaron que aquello sí quiera podría ocurrir, pero, ahí estaban.


Lo hecho, hecho estaba. Cuándo ella dio el primer pasó, él no pudo detenerla, y la verdad era que ni siquiera quería hacerlo. Se había encontrado así mismo deseandola tanto o más de lo que ella un día le confesó abiertamente que lo deseaba y no precisamente como amigo, no como el <mejor amigo> que había sido desde siempre. ¡Claro que no!, su mejor amiga lo deseaba como hombre y aunque ambos habían realizado sus vidas junto a sus respectivas parejas con las que hasta el día de hoy seguían casados. No hubo nada que detuviera a Hermione Granger de tenerlo, como nada lo pudo detener a él de complacer sus deseos. Ya que él no pudo contener sus sentimientos ocultos, al saber que siempre había sido correspondido.


Acarició con una de sus manos una de las piernas torneadas de la mujer que se encontraba gimiendo bajo su cuerpo, los suspiros de la bruja tenían a Harry en medio de un colapso casi inevitable de soportar.


— ¡Ah, Ah- Harry, sí, sigue así! — gimió con voz anhelante, mientras el pelinegro movía eróticamente su pelvis arrancándole mas suspiros de placer y disfrutando él mismo de una manera casi abismal — ¡Ay, Ah-sí! ¡Hazlo con más velocidad, por favor! — le pidió casi suplicante rodeandole la cintura con sus piernas.


El Auror no esperó a que ella lo volviera a pedir, arremetió hacia delante penetrandola hasta el fondo. Y comenzo a moverse con fiereza dentro de ella, soltando un gruñido sin dejar de arremeter.


Beso sus pechos con hambre, tratando de no dejar alguna marca que pudiera delatarlos a ambos. Después de todo, él había tomado la decisión mucho antes de quedar verse esa noche. Ambos lo habían hecho, era la razón de porque el hambre por el otro iba en incremento a cada momento, él por su parte quería llenarse de ella, embriagarse de ella, queria todo de ella. Por última vez, quería tener el placer y el honor de hacerla suya en toda la extensión de la palabra sin preocuparse por unas horas en que aquello estaba totalmente prohibido. Lo prohibido llegaría a su final, aquella turbulenta y apasionada relación que había despertado entre ellos debía terminarse justo esa noche por mucho que eso lo hiciera sentirse el ser más miserable de la tierra.


— ¡Hermione, grrs! — gruñó completamente al borde de la cordura — ¡No voy a soportarlo po-por más tiempo, grrs!— sin poder evitarlo, la naturaleza le demandó a terminar dentro de ella, seguido del último orgasmo que la castaña experimentó esa noche apretando el cuerpo de su amarte contra el suyo.


Ambos esperaron que su respiración agitada se normalizará, Harry aún seguía recostado sobre ella y dentro de su interior. Él no deseaba romper aún aquella unión, después de todo sería la última que compartirían. Sintio la tibieza de su respiración cerca de su rostro, y sin contenerse clavo su mirada verde en la joven mujer que lo observaba expectante, él respiraba con fuerza tratando de recuperar el ritmo hasta que ella sin previo aviso alguno tomó su rostro con ambas manos y estampo sus labios con los suyos en un besó más que demandante.


Un jadeo ronco escapó de la garganta del Auror cuando sintió la lengua de su amiga introducirse en su cavidad, él no dudó en corresponderle siendo así que, decidido, termino por llevar una de sus manos atrás de la nuca de la castaña y la atrajo hacía él devolviendole aquel beso con más fuerza de la que creyó hacerlo.


Se besaron por unos largos minutos que para ambos parecieron efímeros, hasta que Harry se atrevió a romper lentamente aquel contacto mientras la miraba de manera fija. Sintió un vacío en el pecho cuando su mirada choco con la mirada de la joven mujer, quien ya comenzaba a sentir de manera asfixiante lo que sabia vendría a continuación.


— Supongo que vas hacerlo, ¿verdad? — indago en un hilo de voz que hizo contraer el corazón de su amigo, <<amigo>> repitió en su mente el pelinegro. Un calificativo que jamás creyó despreciar con todas sus fuerzas — ¿En verdad crees que debes hacerlo? ¿Que debemos hacerlo? — preguntó ella reiteradamente con vacilación, necesitaba convencer a su corazón de que eso era lo correcto.


El rostro del Auror se había endurecido de repente, aquellas preguntas de quien hace tiempo se había convertido en lo único que su mente parecía querer pensar y anhelar en su vida, provocaron que su corazón diera un vuelco dentro de su pecho. Aquella conversación era la que menos deseaba tocar, quería escapar, para alargar aquel momento lo más humanamente posible.


Él sabía y ella sabía que no había marcha atrás, bajo la oscuridad de aquella noche no iba a ver testigos de la traición en la que ambos habían recaído, atraídos por una fuerza mayor a sus conciencias que les dictaba el error que estaban cometiendo al permitirse descubrir lo que por tantos años decidieron ignorar y disfrazar de <amistad>.


Harry se obligó alejarse, apartándose de ella lo más que pudo. Sus emociones comenzaban a jugarle una mala pasada, y no quería flaquear, no podía hacerlo. Por qué nada le haría confesar la verdad, no iba a herir a alguien más, su lado más noble jamás iba a perdonarselo. Y sabía que tampoco ella podía hacer tal cosa, sus almas estaban destinadas a perderse muy lejos de la otra.


— Sabes que no hay otra manera — le hizo recordar con voz trémula mientras comenzaba a buscar con desgana su ropa esparcida por el suelo — Tú misma lo dijiste, Hermione.


La bruja permaneció unos segundos en silencio, con su cuerpo desnudo apenas envuelto por una sábana blanca. Intentó con todas sus fuerzas que su voz no saliera rota, pero fracasó en el intentó.


— Esto está mal, lo sé, no podría tenerlo más claro pero — dijo en un murmullo — ¿Por qué no deja de sentirse bien cuando estamos juntos?


El pelinegro ya estaba casi vestido por completo, vio la hora en el reloj de la pared. Ya era un poco más de las cuatro de la mañana, había pasado casi toda la noche fuera de su hogar, su esposa seguramente pensando que estaría en su oficina en el ministerio muy ocupado cómo para sí quiera pararse a descansar. ¡Que ilusa!, ¡que mentira era su vida! Desde que comenzó todo lo que tenía con Hermione, nada ya parecía sentirse correcto excepto cuando volvía a tenerla entre sus brazos justo como ella lo estaba describiendo ahora.


— Hermione no sigas, por favor ...— la detuvo levantando una mano con la poca voluntad que le quedaba aún — Haces esto más difícil y, sabes que no lo necesitamos. No puedo, no puedo hacerlo.


La castaña lo vio caminar de un lado a otro, causándole un dolor punzante en el medio del pecho. Aquellas palabras no pudieron ser más que razonables, incluso el plan de su amigo estaba más que perfectamente entendible. Ellos eran mejores amigos, eran familias y hasta hoy habían sido también amantes, llegaron a hacer lo impensable y todo porque ella, no pudo controlar sus sentimientos una vez que descubrió tarde lo que por tantos años había ignorado de su más fiel amigo.


.


.


Aquella noche fría se sentía demasiado sola como para desear volver a casa, a su hogar. Después de todo, nadie la estaría esperando. Su prometido, con quién ya se había ido a vivir hace un poco más de un año. No estaría en casa, su trabajo como auror lo tenía casi todo el tiempo fuera incluso en ocasiones lejos de Londres.


Ese día no le importaba sí sé quedaba pasar la noche en su oficina, despues de todo su trabajo trataba sobre el Control de Criaturas Mágicas, ¿quién se atrevería a juzgar su compromiso por defender los derechos de las criaturas?. Estaba claro que su relación con Ron era algo, inestable en el buen sentido de la palabra. Tantos años de conocerse y llevar tiempo de ya ser novios, no tuvo que esperar a cumplir el primer año para descubrir que eran totalmente diferentes. No había nada en común que pudiera hacerle sentir que las diferencias entre sí no serían un problema mayor en el futuro. Pero el solo cuestionarse aquello, la hacía estremecer de miedo. El miedo al aceptar el fracaso en su elección de pareja, la desbordaba en angustia, y la angustia que le provocaba la idea de lastimar a Ron sí tomaba la decisión de saberse fracasada para separarse y así decidir que camino era el más apropiado para ambos era otra de las razones. También estaba el hecho de que conocía tan bien al joven Waesley que no dudaba de que no tomaría bien la idea de darse un tiempo al menos, para nada lo tomaría bien, Ron jamás vería esa opción como una manera de autoayuda para los dos.


Y luego estaba lo otro, el que tuviera que comenzar a lidiar con las sensaciones que le despertaba la persona que jamás pensó que sería justo él quién le despertaría que ciertas imaginaciones prohibidas comenzarán a formarse en su cabeza. No estaba consciente de que hasta que punto su cercanía ahora la llevaba a idear escenas fantasiosas con las que sé encontraba de pronto anhelar que ocurrieran, él era su mejor amigo, casi un hermano. ¿Como era posible de que sé atreviera así quiera pensar en él de aquella manera pecaminosa? ¡Era su mejor amigo, y el mejor amigo de su prometido! No sólo existía aquél obstáculo tan evidente, sino que desde hace años él era y siempre había sido un hombre prohibido para ella. Estaba comprometido con una de sus amigas y hermana de su novio, ellos estaban enamorados desde hace tanto tiempo que pensar en su mejor amigo de aquella manera tan inapropiada la hacía sentir una mujer terrible.


Pero no podía evitar sentirse atraída cada vez más por él, una vez que se quitó la venda de los ojos y vio al fin lo increíblemente compatible que ambos eran al estar juntos, no hubo vuelta atrás. Se había enamorado de su mejor amigo, la perfecta Hermione Granger se había enamorado de un hombre totalmente prohibido para ella, ¿no era esa razón suficiente para apartarse de él lo más que podía? ¿No era razón de sobra para alejar la tentación de cometer el error de dejarse llevar por sus sentimientos y deseos? Claro que lo era, y no necesitaba más razón para hacerlo. Por lo que un día se vio poniendo excusas para no quedar con su novio y la pareja amiga en verse, ni formular planes de salidas con ellos. Tampoco veía a su amigo a solas, cada vez que iba a buscarla a su oficina siempre decía que estaba ocupada algo que no era del todo mentira, pero aún así en otra ocasión lo habría recibido de igual forma. Ahora no podía permitirse aquello, no podía permitir quedarse a solas con él porque no sabía de lo que sería capaz sí no lograba controlar sus deseos. Los que despertaban dentro de ella con una fuerza abismal cada que lo tenía tan cerca, y podía percibir en el aire ese aroma tan masculino que la hipnotizaba.


Pero, todo cambió esa noche fría cuando decidió no volver a su hogar para no estar a solas en la soledad de su departamento. En el silencio de su oficina, mientras leía algunos de los tantos papeles afilados por revisar escuchó unos golpes firmes que provenían de su puerta. Aquello la llevó arrugar el ceño completamente extrañada de que alguien a tales horas la estuvieran molestando, estaba segura de que su secretaria se había ido desde hace tiempo por lo cuál estaba segura de que ella no podía ser. Sin embargo opto por quitarse las dudas de quién fuera que la estuviera buscando a esas horas, y soltó en un tonó firme.


— Adelanté, esta abierto — espero ver a la persona que se encontraba del otro lado de la puerta, y grande fue su sorpresa cuando lo vio a él de pie observandola directamente — ¿Tú?


— ¿Te sorprende que sea yo? — inquirió el pelinegro mostrándose curioso por la expresión de sorpresa en el rostro de su amiga.


Avanzo unos pasos hasta adentrarse por completo a la oficina, no sin antes cerrar la puerta detrás de él. Cuando se frenó frente a la mujer pudo ver como ella disimuló un sonrisa forzada, lo que le hizo alzar ambas cejas.


— No, claro que no me sorprende — respondió un poco más enérgica de lo habitual — Es decir, no sabía que aún estabas por aquí.


El auror chasqueo la lengua y pasó su vista por el escritorio que lo separaba de la castaña, bajo el atentó escrutinio de la mujer sobre él.


— La verdad es que tenía trabajo que adelantar, y averigüe sí aún estabas aquí así que aproveché sabiendo que esta vez tendría suerte al encontrarte — comentó con sinceridad mirándola mientras buscaba poder atravesar aquella mirada algo impenetrable que percibía en su amiga — ¿Por qué siento que me has estado evitando en este último tiempo? — indagó con voz seria provocándole de repente cierto nerviosismo a la chica.


— No sé a qué te refieres, siempre estoy aquí trabajando — se defendió ella mientras fingía buscar algunos papeles sobre su escritorio — Pero dime, ¿en qué puedo ayudarte?


— No necesariamente se tiene que tratar de mi para venir a verte a tú piso donde trabajas, quería ver a mi mejor amiga — respondió con expresión algo seria pero relajada — Ya es tardé, ¿no irás a casa?


La mujer tomó asiento en su silla al caer en cuenta que no podía esquivar ni ignorar a su amigo, verlo después de tantos días estaba siendo algo difícil de manejar ahora que los ojos del mago se clavaban en ella y la observaban como sí en su mirada guardará el tesoro más preciado. Él siempre había sido así, pensó para sí misma, siempre la veía con el mayor cariño que un buen amigo puede sentir por su mejor amiga.


Aquello no pudo provocarle más que un sabor amargo de boca.


— No tiene caso, sabes que Ron no vendrá esta noche y no tengo deseos de estar sola así que pensé que trabajar aquí no estaría mal — dijo al fin formulando su respuesta lo más rápido que su mente le permitió después de permitirse perderse en sus pensamientos.


El mago la analizo por unos instantes, lo cuál fueron los instantes más incómodos para la bruja que de inmediato se puso de pie fingiendo buscar algún libro en unos estantes detrás de su silla.


— ¿Y tú? ¿porque sigues aquí? — inquirió dándole aún la espalda, pero no recibió más que un silencio que solo llamó su atención, al girarse para asegurarse de que él seguía ahí detrás de ella, pudo verlo observandole con una expresión curiosa en su rostro — ¿Todo bien? — preguntó en tono cauteloso.


— Eso es lo que realmente yo quisiera saber, Hermione — siguió sin poder olvidar el asunto — Siento que algo estás ocultándome y, tal vez tiene que ver con el hecho de sentirme ignorado por ti todo este tiempo.


La bruja soltó una risa algo nerviosa volviendo a darle la espalda de nuevo, pero esta vez de una forma que fue más obvia para el mago.


— Ya te lo dije, nada me sucede. ¿Por qué insistes en lo mismo, Harry? — añadió tomando un libro de tapa negra entre sus manos, intento releer el título escrito sobre ella, intentando de cualquier manera esquivar la conversación.


Al pelinegro no le gustó verla tan nerviosa, estaba seguro de que algo le ocurría a la mujer que por tantos años era su mejor amiga y la persona que había creído en él incluso cuando él mismo había dejado de creer. Después de todo Hermione se había convertido en su único refugio, en su guía durante los años en Hogwarts y tiempo después en el único apoyo que tenía durante su caza de horocruxes.


Ella jamás había dudado en seguirlo, en acompañarlo hasta el mismo infierno aunque eso significaba alejarse del mundo de comodidades que la rodeaba y arriesgarse a embarcarse en una búsqueda casi suicida. Ella era su amiga, su compañera y la que siempre estaba dispuesta a saltar junto a él y por él. ¿Por qué no insistiría en querer saber sobre aquella actitud que de pronto lo confundía?


— Lo hago porqué te conozco Hermione, sé que algo pasa o que algo cambió y quiero saberlo — añadió con gesto de preocupación — Soy tú mejor amigo, tú sabes que puedes decirme lo que sea, lo que sea que te esté pasando Hermione.


La bruja cerró el libro con más fuerza de la que hubiera querido ejercer, y se volteó encarando a su amigo ahora con una expresión molesta. La insistencia de Harry la enojaba en cierta manera, no quería tener que enfrentar sus sentimientos en aquellos momentos, no frente a él. No estaba preparada para eso y, ciertamente estaba segura que el auror tampoco lo estaría para escuchar lo que tuviera que decir sí tan solo tuviera la mínima idea de lo que pasaba en su interior desde hace tiempo, de lo que pasaba dentro de su corazón cada vez que lo tenía frente a ella y de lo que maldecía su suerte al darse cuenta del tiempo que había perdido al no ver lo que ahora veía con tanta claridad.


Eso no cambiaría las cosas, no cambiaba como él la veía desde el día que la conoció y ciertamente lo único que cambiaría sería su amistad, la amistad que arruinaría sí él volvía a insistir con sacarle la verdad. Soltó un bufido que la hizo sentirse más exasperada, era momento de irse y con suerte las cosas no sé saldrían de control. Harry en algún momento olvidaría el asunto, y todo quedaría en un mal entendido.


Comenzó a guardar algunas carpetas de suma confidencialidad, y las puso en el primer cajón de su escritorio. Al terminar, sacó su varita y conjuro un hechizo de privacidad. Todo bajo la atenta mirada del mago que la observaba esperando alguna respuesta, estaba claro para él que la mujer quería escapar, lo vio en sus acciones apresuradas. Cuando rodeó el mueble después de tomar su bolso, el pelinegro se puso de pie rápidamente interponiéndose en su camino.


— Hermione, ¿qué ocurre? — volvió a insistir pero ella se negaba a verlo a los ojos — Oye, ¿acaso hice algo que te molestará en algún punto? — inquirió esta vez tomandola de los hombros para lograr que lo mirará, y su corazón se contrajo cuando ella clavo su mirada marrón en él — ¿Por qué lloras? ¡Hermione necesito que me digas que pasa!


— ¡¿Por qué insistes Harry?! — le cuestionó sin poder evitar mostrarse vulnerable ante la insistencia de su amigo — ¡¿Por qué tienes que querer saber todo sobre mí?!


— Porque eso se supone que hacen los amigos, Hermione. Sé preocupan y se apoyan, tú me lo enseñaste. ¿Lo recuerdas? — espetó con el rostro contrariado — ¿Por qué siento que estas huyendo de mí?


— Por qué tal vez lo haga, ¿no lo habías pensado? — contraatacó en un tono muy exaltado — Mejor déjame ir, Harry — hizo ademán de rodearlo pero el mago la sujeto del brazo de inmediato.


Sus ojos verdes antes llenos de entera preocupación, ahora la atravesaban con extrema seriedad.


— No vas a irte sin antes aclararme porque huyes de mí, y que demonios te hice para que tengas esta actitud Hermione — le aclaró adivinando su siguiente acción al buscar la forma de esquivarlo.


La bruja sin más que pudiera llegar a pensar que decir, se dejó arrastrar por la erupción de emociones que la estaban carcomiendo desde el momento que sus sentimientos por su amigo dieron un giro inesperado. Dio un paso adelanté, mientras lo acercaba a ella y sujetándole del saco mientras cerraba sus manos en forma de puños. Su mirada marrón se clavó en la mirada verde de su amigo y no pudo ganarle por primera vez a la impulsividad que la arrastró a soltar las siguientes palabras.


— ¿En serio eres tan idiota para no haberlo notado?, ¿qué tan obvia tengo que ser para que lo notes de una maldita vez? — pregunto con el corazón a toda máquina, y tomando dolorosamente aire murmuró — No puedes responderme, porque esta claro que ni siquiera lo habías notado ni cruzado por tú cabeza.


El pelinegro se fue separando de Granger lentamente, mirándola desconcertado. No podía ser verdad lo que ella estaba insinuando, seguramente había otra explicación, tenía que haberla.


— ¿Que se supone debi notar? — inquirió el auror en un tono dubitativo.


Todos sus pensamientos perdieron fuerza cuando ella lo miró directamente, su expresión fria ante su pregunta se lo confirmaron — No, no, espera — murmuró dando un paso atrás


Ella sacudió la cabeza, y se limpio con el dorso de su mano algunas lágrimas que había dejado escapar.


— Por supuesto que no lo notaste, ¿cómo ibas hacerlo? — preguntó en un tono burlón — Siempre me viste como tú mejor amiga casi como una hermana.


Harry la miro y la interrumpió de pronto, estaba demasiado afectado por la confesión abrumadora de la bruja.


— ¿Cómo se supone que debía notarlo? — preguntó con el rostro conmocionado pero en un tono serio — Yo te veía enamorada de Ron y feliz por mi vida, por nuestras vidas Hermione. ¿Por qué no me dijiste esto antes, por lo que estabas pasando?


La bruja arqueo las cejas al oír aquella pregunta que le pareció más aún reclamó, y hizo un gran esfuerzo por aún mantenerse entera.


— ¿Como le dices a tú mejor amigo que te enamoraste de él? — inquirió en un hilo de voz, sus palabras apuñalaron el corazón del auror que sin evitarlo bajo su mirada > comenzaba a sentirse el peor de los hombres al ver el rostro desolado de su amiga, dejando que la culpa comenzara a tormentarlo — No iba a perder tú amistad, y estúpidamente comencé a pensar que lo tenía controlado pero todo comenzó a irse al carajo.


El auror sacudió la cabeza, frunciendo el entrecejo.


— Yo debí saberlo, y todo esto me hace ver que todo este tiempo he sido un imbecil importante — dijo interrumpiendola de golpe — Es que esto es algo imposible de creer, siempre aposté verte completamente enamorado de Ron. Y, yo...Hermione lo siento.


La bruja se tomo a mal las palabras de su amigo, y no dudo en anticiparse.


— No tienes que sentir que debes disculparte y sentir pena por mi — dijo de manera apresurada — Yo sé muy bien cuál es mi lugar y te juró que esto va a pasar sólo que...— sus miradas se encontraron y Harry entendió que ella había malinterpretado sus palabras — ¡Necesito alejarme, necesito que te alejes!, ¿Lo entiendes?


El pelinegro avanzó unos pasos hacía ella, puso ambas manos sobre sus hombros e hizo que ella lo mirará al rostro.


— ¿Crees que me avergüenza tus sentimientos hacía mi? — pregunto con voz seria — Por qué en absoluto es una cuestión de vergüenza que una mujer como tú me haya considerado, me hace sentir honrado Hermione — expresó con firmeza — Sólo que yo, es que entiendo lo que me dices, pero no puedes pedirme que acepte lo que estás insinuando.


La castaña lo miró extrañada, ¿por qué tenía que decir aquello en un momento así?. Rodó los ojos exasperada.


— Tenemos que, yo no puedo seguir con esto o de lo contrario haré algo de lo que seguramente me arrepentiré Harry — dio un paso para apartarse, sus piernas temblaban y poco a poco la opresión en su pecho comenzaba a asfixiarla pero él no la dejó retroceder un paso más.


— Hermione nosotros jamás nos hemos distanciado del otro — musito mostrándose totalmente afectado por lo que la mujer estaba replanteando, eso sólo logró atemorizarlo — Siempre has estado para mí, y siempre nos hemos apoyado. Eres irremplazable para mí, lo sabes. No puedes hacerme esto, por favor debe de haber otra manera.


La bruja pestañeo y miró hacia otro lado para ocultar el dolor que le causaba ver al hombre que amaba pedirle que no sé apartará. Pero aquello era lo mínimo que podía hacer por amor a él, a su amistad para con él, con su prometido y amiga. Solo que sí tal vez él no la estuviera desarmando con su expresión atemorizante, y estar escuchándolo, pidiéndole que no sé aleje. Todo le sería mucho más sencillo.


— No existe otra manera, ¿sí entiendes que sí no coloco una barrera entre tú y yo, me rompere en mil pedazos?, ¿eso es lo que quieres? — indago con voz trémula — Ron no sé merece esto, Ginny no sé lo merece y ciertamente nosotros tampoco nos merecemos esto — negó sacudiendo la cabeza mientras las lágrimas lograban agolparse a través de sus parpados — Por supuesto que no, debes dejarme ir.


El auror volvió a sujetarla con más firmeza, y la obligó a que le mantuviera la mirada.


— ¿Crees que yo deseo lastimarte?, porque eso es lo que menos deseo hacer, jamás querría algo así. No quiero que nadie salga lastimado, es solo que no quiero perderte y sí tan sólo...— murmuró, pero calló al instante apretando los labios al darse cuenta de lo que estuvo a punto de revelar.


Hermione lo notó, arrugó el ceño, y no dudo en insistir.


— ¿Sí tan sólo que? — inquirió alzando una ceja — Continúa...


Harry se pasó ambas manos sobre su cabello negro, estaba cansado de tener que tomar cada decisión por el bien estar de las personas que lo rodeaban. Después de todo, esa era su responsabilidad en cuanto supo sobre aquellos sentimientos que su amiga por tanto tiempo había despertado en él. Él se odio y menosprecio durante tanto tiempo, que no recordaba en que momento se convencio de que era su deber enterrar esas emociones en lo más profundo de su ser. Así es, Harry Potter estaba enamorado de su mejor amiga y lo estuvo durante también tiempo, que jamás pensó que ese sentimiento estuviera saliendo a luz justo ahora y frente a ella.


Cuando supo de sus sentimientos, nadie debía saberlo, ella no debía saberlo y tenía que parecer convincente o de lo contrario la persona que mejor lo conocía iba a notarlo. Entonces la perdería para siempre, es de lo que tuvo que convencerse para no explotar de amor cada vez que la tenía frente a él. Y así pasaron los meses, años y supo que lo había hecho bien.


Hermione no sospechaba nada, su novia estaba lejos de saberlo y su mejor amigo, digamos que él le creyó cuando le afirmo aquella vez que sólo la veía como una hermana. ¡Claro, que imbecil había sido! Se repitió aquél insulto tantas veces así mismo, pero no por fallar a aquellas palabras que en su momento juraba que las creía. Sí no por haber apagado toda oportunidad con la mujer con la cual sí tan sólo habría tenido el valor, ahora sabía pudo ser completamente suya.


¿Como pudo no verlo? Había notado el cambio de actitud en su amiga, pero jamás se imaginó que esa era la razón de todo. Su corazón jamás había latido tan fuerte como lo estaba haciendo en esos momentos, Hermione, simplemente lo amaba como él lo hizo por tanto tiempo en silencio. Ahora ella se lo estaba confesando, ahora que ya todo era imposible. Tenía en claro muchas cosas desde que acepto sus sentimientos por su mejor amiga, pero sobre todo más tenía en claro era de que no podía estar en un mundo sin ella y eso implicaba si tenía que conformarse con verla al lado de su amigo por el resto de su vida. No iba a perderla, no soportaba si quiera la idea de que ella en verdad se alejara de su vida para siempre.


— Hermione yo he estado enamorado de ti por mucho tiempo, incluso mucho antes de que tú lo hicieras — admitió mirándola a los ojos — Y me obligué a mi mismo a guardar este sentimiento porque sabía que era lo correcto, tú estabas bien con Ron y Ginny era demasiado gentil conmigo. Ninguno merecía pagar por mi estupidez, y sobre todo tú — bajo la mirada por unos segundos, recordar en lo que tuvo que renunciar le despertaba heridas que creyó haber cerrado hace tiempo — Lo lamento, jamás imaginé esto.


La bruja guardó silencio por unos segundos, quería escucharlo. Saber sobre sus sentimientos hacia ella, él se apartó sin decir más. Y Hermione aun no lograba procesar la verdad de todo.


— Harry, ¿qué hemos hecho? — pregunto con voz angustiante, sacudió la cabeza para esforzarse en no llorar. Pero la situación no hacía más que rebasar sus emociones. — No pensé llegar a sentir esto, pero cada vez me resulta más difícil tolerarlo.


El auror se sintio peor al ver el rostro de su amiga, lo angustiada que se veía. No quería verla de esa manera, esa era la razón de porqué entonces en su momento había ocultado sus sentimientos por ella. Ahora veía que de todas maneras había terminado por lastimarla, por provocarle un dolor que tanto se esforzó por no causarle.


Se odio aún más por tener que verse en la obligación de decir lo siguiente. Pero, tenía que ser claro.


— Hermione sé que estamos haciendo mal, pero no quiero que te alejes. Y eso me hace odiarme más de lo que ya lo hago, porqué eso dice mucho de lo egoísta que estoy siendo — confesó, y el miedo que lo había atemorizado, de perderla incluso como su mejor amiga estaba estallandol en la cara justo ahora — Pero es que sé trata de ti, no quiero perderte — apretó ligeramente los labios en una mueca clara de tristeza, y sopló tratándose de obligarse a añadir lo siguiente — Pero te amo, lo he hecho por tantos años qué de alguna manera siempre estuviste cerca pero a la vez totalmente lejos de mí. No voy a hacerte pasar por esto, sí no puedes con esto, sí mi presencia te lastima...yo daré un pasó hacía atrás, y lo aceptaré por mucho que odie la idea.


Hermione dejo que las lagrimas empaparan su rostro, no podía hacer absolutamente nada más que aceptar aquellas palabras, después de todo ambos jamás lastimarian a sus parejas. Pero las palabras <te amo> no hacían más que repetirse en su cabeza, ¿por cuánto tiempo él la había amado en silencio?, ¿por cuánto tiempo esos sentimientos estuvieron ahí dentro de su mejor amigo, y ahora del hombre del que estaba totalmente enamorada?. Su corazón dolía, dolía tanto que solo deseo que parará.


Sus miradas se encontraron, verde contra marrón. De pronto la mirada del mago había descendidos hasta sus labios, donde el pulso de la mujer se disparó de inmediato al verse observada de una manera en la que por primera vez le dejaba en claro el deseo de su amigo por ella.


Ahora el único pensamiento que le ocupaba la mente era que deseaba probar el sabor de sus labios, a que sabía el aliento de su mejor amigo mezclado con el suyo. Averiguarlo estaba totalmente prohibido, no estaba bien desearlo. Pero lo hacía, y es que Harry tampoco podía dejar de mirarla, era preciosa. Hermione Grander siempre le pareció una mujer hermosa, pero no fue tiempo después cuando sus sentimientos cambiaron que comenzó a verla que además de bella, era la mujer más sexy que había visto sus ojos.


Pensarlo lo hacía sentirse un miserable, pero se habría mentido sí no había aceptado así mismo lo mucho que la había deseado por años. Mientras tanto Hermione intentó controlarse una vez más, pero él la estaba haciendo dudar, eso era seguro.


Podia ver como él la observaba, y definitivamente ya no lo hacía como lo hizo por tanto tiempo. Ahora había algo más en su mirada, en sus ojos, y estaba segura de que sus piernas estaban a punto de acceder.


En cuestión de segundos, el deseo y las emociones terminaron por reinar la situación. La confesión de sus sentimientos abrieron una ventana, la cuál estaban cruzando arrastrándose al deseo reprimido que sus corazones ya no podía ignorar más.


Puso ambas manos sobre sus hombros, y lo miró fijamente. Él la observaba expectante, lo que sucedido a continuación hizo que los sentidos del mago dejaran de funcionar por unos instantes. Hermione atrapó su rostro con ambas manos y lo besó con intensidad, Harry no pudo ni quiso alejarla. Sabia que eso era lo correcto, aparla de él. Pero nunca imaginó estar besando a la mujer que sé había convertido en el gran amor de su vida, no solo era su mejor amiga en todo el mundo, ella se había convertido en su mundo.


Harry aprovecho para estrecharla, apretarla contra su cuerpo con fuerza pero sin lastimarla. Ni en sus mejores sueños habia imaginado que besar a su mejor amiga era la puerta a la maldita adicción que se había estado prohibiendo en caer.


Hermione de pronto abrió la boca y poniéndose de puntillas se dejó abrazar contra el cuerpo de su amigo, mientras intensificaba el beso con mayor desesperación. Ambos no deseaban parar, podía verse en su manera de abrazarse, de besarse y acariciarse mutuamente.


En aquel momento los dos supieron que habían cruzado la línea que tanto miedo les dio cruzar, en ese momento dejaron que sus corazones y cuerpos hablaran. En esa fría noche, en la oficina de Granger se entregaron fervorosamente a la llama de la pasión desmedida que ya no pudieron callar más.


.


.


Y sí ella lo pensaba con mayor detenimiento, no había manera en que dejara de creer que habían sido unos seres terribles.


Se dejaron llevar aquella noche en su oficina y dieron un pasó aún camino lleno de mentiras y traiciones. ¿Que habían logrado con eso?, eso no cambiaría su realidad, y después de haber dado ese pasó ahora hacia todo más doloroso de lo que ya era.


— Ya no siento culpa por lo que hicimos, Hermione — escuchó de la voz del auror con firmeza, sacandola de sus pensamientos agónicos, no percibía ninguna duda en sus palabras — De lo único que siento culpa es de no haber podido evitar que viviéramos esta vida, justo ahora. Siempre me culparé por eso, por no haber sido lo suficientemente valiente para expresarte mi amor cuando quizás aún había una oportunidad.


La voz del auror perdió fuerza en las últimas palabras, su mirada verde parecía estar totalmente carente de vida, como la suya. Pero esas palabras callaron de una vez por todas esas voces en su cabeza, ella tampoco sentía culpa de amarlo, por haberse entregado a ese amor por lo mucho que doliera saber que nunca lo vivirían a pleno.


Pero eso no evitaba que la opresión en su pecho fuera demasiado dolorosa como para poder tolerarlo por un segundo más, quería decir algo, gritarle que sé equivocaba. Que aún tenía mucha vida por delante en la que podían pelear por su amor, aunque eso significaba perder relaciones de amistades de tantos años. Pero no era tan simple ni tan sencillo como su mente a veces quería fantasear, estaban de por medio sus parejas, sus compañeros de vida en estos largos años.


Ellos no eran nadie para romperles el corazón por su egoísmo, no tenían el corazón para hacerlo. Ya tenían suficiente con el peso de sus conciencias, no de haberse entregado aún apesar de que eso implicará traición. Porque la verdad era que ella lo amaba, él la amaba y no había manera en que se arrepintieran de ese amor que los llevo a sentirse vivos nuevamente. Pero el peso de la culpa de no tener el valor de pelear por una vida juntos, era su condena que pagarían en adelanté y los acompañaría durante el resto de sus vidas.


Con una sonrisa en los labios ella respondió forzando una calma y naturalidad que lejos estaba de sentir, su corrazón estaba rompiéndose en ese lugar que por tantos meses había vivido un hermoso sueño.


— Tampoco siento culpa de amarte como lo hago, y aunque suene terrible, yo...— murmuró mientras los puños le temblaban — Yo no olvidaré jamás todo lo que vivimos, Harry.


El mago dio uno pasos firmes hacia ella, ambos estaban de pie en medio de aquella habitación que por mucho tiempo se había convertido en su refugio y en su propio lugar de reencuentros apasionados. Cuando coloco sus manos en los hombros de la bella mujer, ella no dudo en ocultar su rostro en su pecho dejando que por primera vez desde que su relación prohibida iniciara se permitiera mostrarse como la adolescente sensible que Harry le tocaba consolar en sus días en Hogwarts.


La abrazo contra su cuerpo, apretándola a él y así guardar en su memoria su aroma a flores del cual se había vuelto su adicción desde el día que comprobó lo increíblemente adictivo que podía ser. La sintió temblar en sus brazos, mientras trataba de recobrar la compostura.


— Promete que serás fuerte, Hermione — dijo, en un tono de súplica. Ella no hizo más que sentir como aquellas palabras la derrumbaban por completo, asintió rápidamente, obligándose a no volver a romper en llantos — Algún día quizás nuestras almas vuelvan a reencontrarse, pero mientras tanto — la apartó un poco para mirarla directamente a los ojos mientras le apartaba algunos cabellos rebeldes de su frente — Quiero que intentes ser feliz todo lo humanamente posible, tienes que hacer que este sacrificio valga la pena.


Cada uno de los momentos importantes que pasaron desde que todo inició pasaron por su mente como un lapsus, trago saliva e intento oculto el dolor que le causaron las palabras de Harry. Estaba renunciando a su alma gemela, eso significaría que a partir de ese momento viviría incompleta. ¿Cómo lograría una felicidad real después de eso?, no estaba segura, pero sí con eso, al menos uno de los dos podía sentirse mejor.


— Lo prometo, sí, tú también prometes intentarlo — respondió intentando sonar lo más firme que pudo ser capaz, el tiempo se terminaba y el adiós podía sentirse — Sabes que siempre contarás con mi ayuda, aunque ya seas el auror más importante del ministerio — agregó, lo que provoco una sonrisa genuina en el rostro contrario.

— Creó que hago mi mejor esfuerzo, y no lo sería sin tus consejos — expresó con sinceridad — Tengo mucho que seguir aprendiendo de la bruja más brillante.


Por más que lo intentaron, por más que se esforzaron por mantenerse enteros, solo bastó mirarse directamente para que sus corazones sintieran el mismo dolor por aquel adiós inevitable a todo lo vivido, compartido y a sus sentimientos recíprocos. Se abrazaron con fuerza mientras ahogaban sus llantos en un silencio doloroso para ambos.


Eran amigos, y quizás nunca debieron cruzar la línea. Pero algo tendrían en claro, no sé arrepentían de amarse. El único arrepentimiento sería el no haber sido lo suficientemente listos para darse cuenta de que sus almas se pertenecían, y ahora sus almas estarían por siempre perdidas sin la otra.


Así estaba ya decidido, ahora los unía un destino diferente al que pudieron haber vivido. Ahora ya no había vuelta atrás, haber deseado lo imposible los había llenado de mucho dolor. Ahora intentarían conformarse volviendo al inicio, donde no debían aspirar a ser más que grandes amigos.


Ella fue la primera que dio un paso atrás, rompiendo aquella unión y antes de encaminarse hacia la puerta, acarició el rostro del mango con ternura hasta posar sus dedos en sus finos labios.


— Adiós, Harry — murmuró, y antes de tomar el suficiente valor para atravesar la puerta, sin mirar atrás. Beso, sus labios por última vez, fue uno dulce y casto, pero cargado de todas las emociones que habían compartido juntos.


Cuando salió casi corriendo de la habitación, Harry sintió un vacío en el pecho al verla marcharse. Se esforzó por no ir detrás de ella como lo deseaba. Hubiera deseado decirle cuanto la amaba y la amaría por siempre, pero aunque no se lo dijera, ella lo sabía... pero sería la última vez en que él podía decirlo en voz alta, aunque Hermione ya no estuviese ahí para escucharlo. Y la verdad era que necesitaba decirlo, necesitaba sacarlo.


— Adiós, mi amor. Siempre voy a amarte.



Fin.