Amor Completo | GoYuu

Summary

Satoru Gojo está enamorado. Yuuji Itadori está enamorado. Ambos están enamorados del otro. Se gustan, pero lo ignoran.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo Único

Amores van, amores vienen, el corazón se acelera, tu cuerpo suda, sientes cosquillas en el vientre.

Se convierten en uno solo, y los gemidos acompañan la velada; caricias, besos y mordidas hacen su aparición.

Satoru Gojo está enamorado. Yuuji Itadori está enamorado. Ambos están enamorados del otro. Se gustan, pero lo ignoran. Satoru observa a Yuuji sonriendo, y no hace nada más, solo suspirar por la belleza frente a él. Yuuji observa a Satoru sonriendo, y no hace nada más, solo suspirar y soñar despierto.

Satoru le dio un pequeño beso a Yuuji, ambos estaban sonrojados, pero no llegaron a nada más, porque el mayor no quería corromperlo, y el menor estaba en un lio interno.

Su relación se ha hecho más profunda, pequeñas caricias se encuentran tatuadas en los brazos, manos y rostro de ambos.

Se gustan, pero no se han confesado.

Invierno al atardecer, Yuuji se encuentra en su habitación descansando. Se encuentra solo, sus compañeros están en misiones. O eso creía.

Satoru acababa de llegar de una misión, recién dejó el reporte de misión, y decidió pasar por las habitaciones de sus pupilos, y se encontró con que todos, excepto Yuuji, estaban en misiones.

Satoru abre la puerta de la habitación de Yuuji sin avisar, hablamos de Satoru Gojo, después de todo.

—Oh Yuuji, estás descansando —dice alegremente.

—Sensei, por favor, toque la puerta antes de entrar —dice Yuuji viéndolo de una manera que te hace saber que ya se lo ha dicho muchas veces, pero a Satoru le entra por un oído, y le sale por el otro.

—Sí, sí, ¿ya comiste? —sonríe descaradamente.

—No, estaba pensando en que comer —se incorpora en su cama, quedando sentado en la orilla de esta.

—¡Genial!, ¿sabes por qué? —El menor negó con la cabeza—. ¡El gran Satoru Gojo trajo hamburguesas, que, si las comes, el calentamiento global se resuelve! —dice posando con sus manos en sus caderas y con la cabeza en alto, haciendo ver que es lo mejor que puede suceder.

—¿En serio? —dice Yuuji con un brillo en sus ojos, acompañándolo en su juego. El albino asintió efusivamente.

—Oh, Yuuji, pareces un bebé —dice Satoru, mientras desactiva su infinito para acto seguido abrazar a Yuuji, que no sabe que sucede, pero ya está acostumbrado a las cosas sin sentido que dice su profesor.

Hay un caos mental en Yuuji, a causa de que su profesor lo abrazó sin previo aviso, su corazón se acelera, y empieza a sentirse nervioso, por otro lado, Satoru, también está igual, ambos podrían explotar en cualquier momento.

Siguiendo a su corazón, Yuuji se gira un poco para rodear con sus brazos a Satoru y hundir su cabeza en el pecho ajeno, siente como los latidos del mayor van al compás de los suyos. Yuuji no puede verlo, pero Satoru está muy sonrojado.

Satoru lo abraza un poco más sintiendo todo su cuerpo pegado al suyo, en señal de protección, porque eso es lo que quiere, protegerlo de todo. Con una de sus manos acaricia la cabeza de Yuuji y apoya su mentón sobre su cabeza.

No hay palabras por el momento, solo están ellos, abrazados.

Es un momento entrañable, de amor, de un amor puro y bello, un amor que no han confesado.

—Sensei —dice Yuuji despegando su cabeza del pecho de Satoru.

—¿Sí, Yuuji? —El escuchar a la persona que le gusta decir su nombre de esa forma que solo Satoru sabe, hace que el menor sienta un cosquilleo embravecido en su estómago.

—Me gustas —confesó, viéndolo de manera decidida.

Satoru no sabe cómo reaccionar, pero una felicidad crece bravamente en su interior al saber que sus sentimientos por el de cabello rosado son correspondidos. Se aleja de Yuuji y coloca sus manos en los hombros del contrario, se agacha hasta la altura de su rostro y ve que está sonrojado, eso hace que se sonroje más. Sin más, lo único que se le ocurre a al albino en ese momento es darle un pequeño y rápido beso en los labios, lo que sorprende a Yuuji.

—También me gustas —sincera con una gran felicidad marcada en su rostro. Yuuji le muestra una gran sonrisa y lo abraza nuevamente, Satoru hace lo mismo—. Quiero que seas mi novio —dice cerca de su oreja.

—Yo también quiero que seas mi novio.

—¿Entonces? —cuestiona el mayor.

—¡Seamos novios! —contesta con aparente felicidad.

—Yuuji —pronuncia el nombre de su amado con una gran sonrisa, solo porque le gusta decirlo, y al mencionado le gusta escucharlo.

—Sensei —dice el de cabello con una gran sonrisa también. Es un momento lleno de felicidad para los dos ya que, finalmente, se confesaron sus sentimientos.

—No me digas sensei, dime Satoru, soy tu novio, ¿no? —Hace un puchero.

—Está bien, está bien, Satoru —dice con una pequeña sonrisa seductora.

Escuchar su nombre salir de la boca de su amor lo vuelve un caos internamente, es solo un nombre, pero para él, es lo mejor, es algo importante. Yuuji lleva sus manos a la nuca de su pareja y lo acerca para besarlo profundamente, algo que había esperado hacía bastante tiempo.

Ambos mueven sus labios ferozmente, como una forma de decirse que habían estado esperando esto por mucho tiempo. Satoru introduce su lengua en la cavidad de Yuuji, a este le toma por sorpresa pero al instante le corresponde con su lengua.

Es como si intentaran tomar la iniciativa, pero el otro no lo deja, es como un jugueteo que se traen. Satoru carga a Yuuji, e inmediatamente éste rodea la cintura del más alto con sus piernas. Se alejan para tomar aire y el albino se quita sus lentes oscuros para hacer ver sus ojos azules cuales cielos.

—Me molestan —dice después de dejarlos en un mueble, para después morder ligeramente el cuello de quien carga. Yuuji deja salir un pequeño ruido de su garganta. Ambos se ven y sonríen.

Esta es una escena de enamorados, una escena única en sus vidas que marca el comienzo de algo nuevo para ellos. Se vuelven a besar con tal pasión, que, si estuvieras ahí, te sentirías abrumado.

Entre besos, hay pequeñas mordidas, que aumentan más la pasión y el deseo. Satoru camina con Yuuji sobre él, y los lleva hasta la cama, lo recuesta y el mayor queda encima del de cabello rosa.

Como dejaron de besarse nuevamente, Yuuji se da a la tarea de contemplar completa y libremente el rostro de su amado, un rostro tan hermoso que llega a ser intimidante si es que lo vez pasar casualmente, o también puede provocar un flechazo.

—Amo tus ojos, son tan bellos.

Satoru se sonroja, parece un adolescente enamorado. Lo abrazó, escondiendo su cabeza en el cuello de Yuuji. Yuuji lo rodea con sus brazos, y se quedan así por unos segundos hasta que el descarado de Satoru se levanta un poco para decirle a Yuuji lo siguiente:

—Quiero follarte —confiesa el sinvergüenza. Al escuchar tales palabras salir de la boca de su ahora novio, Yuuji se sonroja. Aparta la mirada y tapa su rostro con su brazo—. ¿Qué? —pregunta Satoru con una sonrisa burlona.

—No pudiste decirlo, no sé, más... ¿discreto? —El pobre Yuuji está muerto de vergüenza, este hombre sin duda siempre lo sorprende de una u otra forma.

—¿Discreto? —Se ríe un poco mientras intenta hacer que Yuuji quite su brazo para poder ver su rostro.

—Si..., no sé, tal vez pudiste decirme: “Yuuji, quiero hacerlo contigo”, algo por el estilo. —Satoru suelta una carcajada.

—Cariño, sabes que siempre digo las cosas de forma directa, sabes que soy un descarado —dice Satoru, sonriente.

Yuuji baja la guardia al escuchar que Satoru le dijo “cariño”, eso definitivamente le provocó muchas mariposas en el estómago. Satoru aprovecha el momento y quita el brazo con el que Yuuji se tapaba el rostro, dejando ver a un Yuuji muy sonrojado, eso provocó un vuelco en el corazón de Satoru, y viendo lo provocativo de su rostro, esta escena hace que el deseo dentro de Satoru incrementara, provocando un calor, se estaba excitando.

—Oh, no hagas esa cara, me excitas, Yuuji.

—Bueno, entonces, hagámoslo —dice el menor, determinado.

¿Y cómo no iba a estarlo, si ya había tenido fantasías sobre cómo su profesor lo tocaba?, tenía que aprovechar. Satoru besa los labios de su novio tranquilamente, sintiendo la textura de sus labios, suaves, un poco delgados.

Las manos blanquecinas recorren cuidadosamente el cuerpo de Yuuji hasta llegar al final de la camisa, alza un poco e introduce las manos, acariciando cada parte, sintiendo cada centímetro de la piel de su novio.

Al sentir el tan delicado toque por parte del hombre de ojos azules, el menor, por acto reflejo muerde ligeramente el labio de su novio, jamás había tenido un acercamiento de este tipo, Satoru va a ser su primera vez, por lo tanto, está nervioso, pero sabe que no lo defraudará ni hará nada que él no quiera, así es, Yuuji confía en él, en el hombre que le salvó la vida.

Satoru empieza a masajear delicadamente los pezones de su chico, a quien escucha que hace ruidos con su garganta, producto de su toque. Sonríe y separa sus bocas, sigue acariciando y escucha pequeños gemidos salir de la boca de Yuuji, estos lo excitan más, así que pega su entrepierna a la del chico y empieza a menearse contra ella simulando embestidas. Se le escapa un gemido más fuerte a Yuuji y este se tapa la boca sintiendo un excitante calor correr por su cuerpo.

—No te tapes cariño, quiero escuchar como gimes. —Saca una mano y con esta, quita las manos de Yuuji y las pone encima de la cabeza de este.

Los gemidos acompañan el momento, encendiendo aún más la llama de la excitación. Satoru suelta a Yuuji y saca la mano que tenía dentro de su camisa, se endereza y se saca la ropa, Yuuji para no quedarse atrás, se endereza y hace lo mismo. Al estar completamente desnudos ambos se observan, aprecian el cuerpo de su pareja, y lo bello que es.

—Eres hermoso, Satoru —dice Yuuji embelesado.

—Tu también eres hermoso, Yuuji. —Satoru ve la prominente erección de su amado y sonríe. La mirada de Yuuji se desvía hacia la entrepierna de su profesor y se sonroja más al ver el tamaño de este—. Es grande, ¿cierto?, aunque el tuyo también —dice Satoru, orgulloso.

—¡Satoru! —exclama un avergonzado Yuuji.

El mayor ríe un poco y le da un pequeño beso. Satoru recuesta a Yuuji en la cama y este se pone encima de él, recargándose en sus brazos. Yuuji enreda sus piernas en la cintura del mayor y este empieza a frotar su erección contra la del menor simulando embestidas, nuevamente los gemidos de ambos inundan la habitación.

—Se siente un poco raro —dice Yuuji un poco agitado. Satoru lo ve, esperando un “pero”. —Pero me gusta —sonríe entre gemidos.

—Ah..., Yuuji, enserio me gustas —empieza a ir un poco más rápido.

Ambos necesitando de más llevan una de sus manos a sus erecciones y mueven sus manos al ritmo en que Satoru se mueve. Gimen más fuerte e inmediatamente llegan al orgasmo donde ambos se corren manchando sus pechos con el líquido, Yuuji terminó con rastros de semen en su rostro.

—¡Ah, lo siento, te manchaste! —busca algo con que limpiarlo.

—Está bien, sentir tu líquido en mi rostro me excita más —dice, mientras con uno de sus dedos quita un poco de semen de su rostro y lo lleva a su boca, tragándoselo.

Esta escena es altamente erótica, Satoru al presenciar lo que su novio había hecho, siente un cosquilleo en su interior y su pene se vuelve a levantar. Sin importarle que Yuuji esté manchado de semen, lo besa apasionadamente mientras una de sus manos va a su entrada y empieza a estimular, el chico empieza a gemir nuevamente mientras siente cómo vuelve a tener una erección.

Se separan por falta de oxígeno y los gemidos de Yuuji se escuchan mejor. Escuchar a Yuuji gemir pone aún más sensible a Satoru.

—Más, quiero más, Satoru —dice entre gemidos.

Satoru sonríe y hace lo que su novio pide, lame uno de sus pezones y luego da pequeñas mordidas, al mismo tiempo, introduce un dedo en el interior de Yuuji y simula embestidas, luego mueve en círculos, cuando siente cómo se dilata más la entrada, introduce otro dedo, simula embestidas, mueve los dedos en círculos, y luego mueve sus dedos como tijeras.

Los gemidos de Yuuji se hacen más fuertes y eso excita más a Satoru.

—También quiero... complacerte... cariño. —Yuuji lleva una de sus manos a la prominente erección de su amante y empieza a masturbar.

Mientras ambos se satisfacen, el calor y los gemidos crecen, llegando así, nuevamente al orgasmo, donde los sentidos se agudizan, los músculos se contraen, y un increíble placer los llena. Nuevamente se corren y vuelven a mancharse de su líquido.

Respiran agitados.

Con ganas de más y ser uno con su novio, Yuuji toma sus piernas y las lleva hasta su pecho dejando expuesta su entrada, Satoru mira con gula él como su novio se ofrece a él.

—Yuuji... —La mirada de Satoru se intensifica más, se lame los labios como si fuese a disfrutar de una buena comida. Lleva sus manos a la cintura del menor y se prepara para entrar, pero se detiene abruptamente—. Un condón, necesito un condón.

—En la cajonera —señala Yuuji sonrojado. Satoru lo ve con una ceja alzada y una sonrisa curiosa.

—¿Acaso tú...? —pregunta al aire.

—Sólo tómalo —replica Yuuji, avergonzado y tapándose el rostro.

Se escucha que Satoru ríe un poco, encuentra el condón, se lo pone con cuidado y se inclina hasta quedar cara a cara con Yuuji.

—Oye, cariño, mírame —dice de forma suave.

El de cabello rosa hace caso y se destapa el rostro. Satoru le regala una sonrisa, y le planta un pequeño beso en los labios, se endereza y afianza su agarre en Yuuji.

—Voy a entrar —avisa. Yuuji asiente.

Sin más preámbulos, Satoru lleva su erección a la entrada de su novio y entra lentamente, para no lastimarlo. Yuuji se queja un poco y unas pequeñas lágrimas quieren salir.

—Lo siento, lo siento, lo haré con más cuidado —acaricia el rostro del menor.

Mueve sus caderas un poco más haciendo que su miembro entre por completo. Yuuji se muerde el labio inferior ahogando el quejido. Satoru se inclina nuevamente hasta quedar cara a cara con su novio, le da un beso en la frente y empieza a moverse lentamente, cuidando de no lastimarlo.

Yuuji siente como el miembro de su amante lo llena por completo, y los movimientos de éste lo hacen sentir extraño, pero es una sensación que le gusta, estar unido de esta manera a su novio le complace y le gusta.

Con cada estocada, los gemidos se escuchan, acompañando el ambiente. Satoru, al ver que Yuuji ya no hace expresiones de dolor, comienza a aumentar el ritmo de las embestidas, sintiendo como el interior de su novio está caliente y apretado. Yuuji al sentir el leve cambio, rodea con sus brazos al mayor y en cada movimiento que hace, éste clava sus uñas en la espalda tonificada y blanquecina de su novio.

Satoru lame y muerde ligeramente el cuello del menor. Entre respiraciones agitadas y el choque de cuerpos, ambos buscan los labios del contrario, y cuando lo hacen, comienzan a besarse desesperadamente, saliva y mordidas se encuentran involucradas.

Todo eso excita aún más a Yuuji, quien, en busca de que Satoru llegue más profundo, comienza a mover sus caderas. Encuentra una experiencia un poco diferente al moverse, siente como el miembro del contrario se clava más en su interior.

Satoru comienza a ir más rápido, sacando casi por completo su miembro y luego metiéndolo bruscamente, eso hace que la espalda del moreno se arquee separando sus labios. Los gemidos de ambos comienzan a ser más agudos.

Chocando cuerpos, soltando gemidos y dejando marcas en el cuerpo del otro, llegan una vez más al orgasmo. Los espasmos recorren sus cuerpos mientras el líquido sale. Ambos caen rendidos. Satoru cae encima de Yuuji, y este acaricia su cabello.

—Eso estuvo genial —dice el albino soltando un suspiro—. ¿Cómo estuvo Yuuji?¿Te gustó? —pregunta, levantando su cabeza para poder ver a Yuuji.

—Al principio fue un poco incómodo y dolía, pero el dolor y la incomodidad pasaron, y me terminó gustando.

—Ya veo, ya veo —dice tomándose la barbilla. Yuuji sonríe.

—Quiero intentar algo —comenta.

Se endereza y siente dolor, pero lo ignora. Satoru se muestra interesado en lo quiere hacer Yuuji así que se hace a un lado. Yuuji se hinca en la cama y hace una mueca de dolor.

—Yuuji, cariño, ah, no te muevas demasiado, no vayas a lastimarte más —dice Satoru, preocupado intentando detenerlo.

—No importa, recuéstate —dice, colocando sus manos en los hombros del contrario para recostarlo. Al tener a Satoru recostado, este abre su piernas, quedando encima de él casi rozando su entrepierna.

—Yuuji... —dice sorprendido al ver que su novio lo va a montar.

Ver a Yuuji de rodillas sobre él con una erección hace que su miembro se levante nuevamente, chocando con el trasero de Yuuji, que lo hace soltar un pequeño gemido. El menor coloca una de sus manos delante, sobre el abdomen del albino y la otra la lleva detrás de él, toma el miembro erecto de su novio y lo lleva a su húmeda entrada.

—Yuuji, el condón —dice Satoru preocupado.

—No importa, cariño, quiero sentirte realmente —dice, concentrado en introducir el miembro en su entrada.

Baja lentamente hasta que la punta está dentro, y un cosquilleo le recorrió todo el cuerpo, capaz es la posición que lo hace ver más expuesto, que eso en secreto, le gusta a Yuuji, que lo vean. Satoru lleva sus manos hacia delante y con una estimula uno de sus pezones y la otra la lleva al miembro erecto del menor.

Yuuji baja bruscamente haciendo que todo el miembro de Satoru entre de golpe. El moreno deja salir un gemido ya que sintió que el miembro llegó más profundo esta vez. Satoru se muerde el labio inferior al sentir como el interior de su novio le aprieta el miembro.

Con sus manos apoyadas en el abdomen y pierna de su amante, Yuuji toma impulso para empezar a subir y bajar lentamente para acostumbrarse a la postura, soltando gemidos en el momento, al mismo tiempo, Satoru se encarga de satisfacer a Yuuji en otras partes.

Con los gemidos inundando la habitación de parte de ambos, Satoru empieza a mover sus caderas con ganas de llegar más profundo.

—Ah... más... más profundo... Satoru —pide Yuuji entre gemidos.

Satoru deja de estimular a Yuuji y lleva sus manos a las caderas contrarias y con fuerza, baja su cadera haciendo que choque con su piel, haciendo también que su miembro llegue más profundo en el interior del pelirrosa. Yuuji deja salir un gemido mas fuerte haciéndole saber a su amante que encontró el “punto”.

—¿Ahí? —confirma mientras se lame los labios.

El moreno asiente y el albino empieza a moverlo más rápido, haciendo que su miembro llegue profundo y toque el punto de Yuuji. Varias embestidas más y llegan al orgasmo, ambos vuelven a correrse y el pecho de Satoru queda manchado del semen del menor.

El líquido de Satoru se libera en el interior de Yuuji llenándolo por completo. Yuuji cae rendido encima de Satoru. Este acariciaba su cabello y le da un beso en la frente. Satoru mueve a Yuuji de modo en que su miembro salga del interior del menor.

—Lo siento, amor, me corrí dentro —se disculpa mientras lo abraza.

—Ah... no importa —dice besando el cuello su profesor—. Quiero dormir.

—Yo también, pero primero hay que limpiarnos, cariño. —Se endereza junto con Yuuji. Ambos se levantan pero Yuuji termina cayendo en cuanto se levanta, pero antes de caer al suelo, Satoru lo agarra. —Cuidado, Yuuji.

—Ah... me duele la cintura y mi trasero, no voy a tener sexo contigo en un tiempo —sentencia.

—¡Yuuji! —alza la voz en un tono triste pero manipulador.

—Maldita sea, yo soy el que recibe —se queja viéndolo a la cara.

—Pero verte de esa manera, tan excitado, me hace querer darte fuerte, como si fuera a romperte —susurra al oído del menor de forma sensual.

Yuuji siente un cosquilleo que lo hace morderse el labio ligeramente.

—Vamos a limpiarnos, cariño —dice Yuuji, un poco avergonzado de que su novio sea tan descarado.

—¡Sí! —dice como niño pequeño con una gran sonrisa, ya que el que Yuuji le diga cariño se le hace tierno y lo pone feliz.

Ambos entraron al baño y Satoru ayudó a Yuuji a lavarse a pesar de que el menor le dijo que no porque sentía pena. Al estar contacto piel con piel en la regadera, los llevó a que terminaran por manosear sin penetración.

Satoru tenía a Yuuji pegado en la pared, con las piernas del de cabello rosa rodeado su cintura mientras Satoru simulaba embestidas para que sus miembros se frotaran, Yuuji tenía una mano en sus entrepiernas para masturbar ambos miembros, y con la otra se abrazaba a su novio, mientras que éste le rodeaba la cintura con uno de sus brazos, ya que el otro lo tenía debajo de sus brazos.

Sus dedos estaban nuevamente en el interior de Yuuji, moviéndose de diferentes formas en las que él sabía que podía satisfacer a su novio.