Mare Nostrum

Summary

La ciudad de Palermo en la isla de Sicilia se yergue orgullosa en el mar mediterráneo cerca de la costa italiana, este es un lugar lleno de historia y tradición lo que le da un encanto casi místico. Sus plazas, sus edificios de estilo renacentista, sus bellos paisajes, su deliciosa gastronomía, todo ello atrae a los turistas que vacían sus carteras derramando riqueza sobre toda aquella región, sin embargo es esta misma bonanza la que ha hecho que grandes grupos criminales se disputen tan abundantes recursos, además esta es la cuna de la célebre "Cosa Nostra" una organizacíon fiera y desalmada dirigida por Dante Di Paoli, uno de sus más crueles capos cuyo aprendiz un japonés llamado Yuuri Katsuki tarde o temprano ocupará su lugar en ese mundo de traición y peligro donde la vida y la muerte están apenas separadas por una delgada línea.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

El Mare Nostrum como los romanos antiguamente llamaban al mar mediterráneo se abre orgulloso ante la vista de los asombrados viajeros que visitan la ciudad de Palermo en la Isla de Sicilia en Italia, esta con sus joyas medievales hace la delicia de propios y extraños que se dejan seducir por sus encantos entre los que destacan su magnífica catedral, el teatro Massimo, el palacio de los normandos asi como abundantes bazares y cafés, no obstante la paz no siempre está presente en sus viejas calles pues estas son también el territorio de la Cosa Nostra, una organización poderosa, fiera y desalmada ante la que aun los poderosos bajan la cabeza. Justamente en esa misma ciudad tiene su base de operaciones Dante Di Stéfano un hombre que ha sabido gobernar con mano de hierro a sus subordinados los cuales le temen y le respetan pues en su inmenso poder está el de tomar la vida de sus enemigos cuando y como lo deseé.


En el extremo de la ciudad cerca del puerto de pescadores en un edificio derruido habitado en su mayoría por inmigrantes que huyen de la guerra y el hambre en países como Libia, Marruecos y Somalia, un ruso de cabellos platinados y ojos que comparten el color del Mare Nostrum subía las viejas escaleras a grandes y precipitados pasos, detrás suyo el sonido de una sirena en persecución delataba la naturaleza de su oficio.


--Deberías de esperar a que la policía deje de seguirte antes de regresar a casa.--dijo un chico rubio de ojos verdes que limpiaba una pistola sentando al borde de la ventana.


--¿Y para que? esos imbéciles nunca me alcanzan.--contestó cerrando la puerta con una sonrisa de satisfacción al escuchar como la sirena se alejaba.


--Me parece que estás tentando demasiado a nuestra buena suerte, en Rusia decías lo mismo y tuvimos que salir huyendo.--


--¡Cierra el pico de una vez!--gritó el recién llegado comenzando a molestarse.


El chico rubio se encogió de hombros sin dar más importancia.--¿Al menos fue productivo tu día? recuerda que le debemos la renta al viejo Bianchi y debemos pagarle hoy mismo o de lo contrario nos echará sin más miramientos.--


Viktor Nikiforov del bolsillo de su chaqueta sacó una bolsa de tela que lanzó sobre la mesa.--Con esto le podemos pagar la renta de su tugurio por un año.--


Yuri Plisetsky abrió la bolsa para ver con satisfacción su contenido.--Cinco mil euros es una buena suma, supongo que hiciste un buen trato por ahí.--


--Digamos que le quité un obstáculo a un cliente que pagó muy bien el trabajo.--respondió con una misteriosa sonrisa mientras se guardaba el dinero en el bolsillo.


--Entonces al menos ve al mercado por algo para comer, me muero de hambre.--


--¿Acaso tú no conseguiste nada?--


--Me reuní en la mañana con los chicos Morelli pero no quise acompañarlos ya que asaltar ancianas no es lo mio, la última vez una me dio un golpe con su bastón que casi me rompe la nariz.--rememoró.


--Las ancianas son peligrosas, yo las evito pero en mi caso porque tengo la premisa de que ellas son sagradas junto con los niños.--


--Extraña idea en alguien de nuestro oficio.--contestó el rubio.


Viktor no respondió y en su lugar entró a la cocina donde los platos sucios del desayuno sobre la mesa le dieron un gran disgusto.--¡Por un demonio, al menos limpia la mesa, todo apesta por aquí!--se quejó arrojando todo al fregadero.


--Ayer los lavé yo, hoy te toca a ti.--


--Eso no es verdad, acordamos que tú los lavarías a diario en tanto que yo cocinaría.--


--¿A freír un huevo con jamón le llamas cocinar?--replicó el rubio.


--Al menos es más de lo que tú haces.--el disgusto de Viktor aumento al percatarse de que la caja de arena de Potya la gata de su amigo estaba sucia.--Y limpia la caja de arena, eso definitivamente no lo podemos tener asi.--


--Ahora lo haré.--Yuri de inmediato comenzó a limpiar las heces de su mascota ya que Viktor en más de una ocasión lo había amenazado con echar a la gata a la calle cosa que de ninguna manera pensaba hacer pero era una forma de presionar a su amigo.


El peliplata mientras tanto ordenó la cocina ya que aunque esta fuese en extremo sencilla no toleraba que estuviera sucia.--Iré a comprar algo al supermercado, tengo antojo de pasta con salsa de queso.--dijo en cuanto terminó su labor.


--Necesito alimento húmedo para Potya.--


--¿Tienes dinero para comprarlo?--


--Ya te dije que hoy no pude conseguir nada asi que necesito un préstamo.--


--Ya me debes una fortuna, creo que algún día de estos tendré que embargar tu celular.--dijo Viktor riendo.


Yuri estaba a punto de responder cuando un ligero toque en la puerta los puso en guardia.--¿Quién podrá ser?--preguntó en voz baja.


Viktor no contestó y en vez de eso sacó su pistola de su bolsillo y se apoyó en la puerta.--¿Quién es?--preguntó con los sentidos al cien por ciento.


--Soy Bianchi, su casero.--escuchó una voz conocida.


Viktor un poco más relajado metió el arma a su bolsillo antes de abrir la puerta.--Buenas noches señor Bianchi, si ha venido por la renta déjeme decirle que ha llegado en buen momento, justo ahora tengo el dinero para pagarle incluso varios meses por adelantado.--


--Eso me alegra demasiado pero no he venido por eso.--contestó un hombre de cincuenta años calvo y con cara de sol.


--¿Ocurre algo malo?--preguntó el ruso con extrañeza.


--Por favor señor Nikiforov, les pido a usted y a su amigo que se marchen de aquí, un hombre de aspecto sospechoso ronda el edificio al parecer buscándolos a ustedes y sinceramente temo por la seguridad mía y de mi familia.--


--¿Por qué dice que nos busca a nosotros?--intervino Yuri.


--Eso es un secreto a voces, ustedes están inmersos en extraños negocios en lo cual jamás pienso intervenir, pero eso no evita que el resto de mis inquilinos asi como mi familia corramos peligro. Por lo que más quieran les suplico que se marchen, les perdonaré el alquiler e incluso puedo darles algo de dinero pero salgan del edificio ahora mismo.--el hombre aunque lucía sereno era visible que interiormente estaba aterrado.


--En verdad abandonar una vivienda en apenas un minuto sin tener a donde ir no es nada justo.--contestó Viktor.


--Lo sé señor, y le pido perdón por ello pero...¡por favor háganlo por mis hijas!.--suplicó el hombre en el colmo de la desesperación.


Viktor intercambió miradas con Yuri.--Deje de llorar, nos iremos ahora mismo.--dijo sin pensarlo dos veces.


El hombre levantó la cabeza sin dar crédito a lo que oía.--¿Lo dicen en serio?--


--Así es, ¿por qué deberíamos de mentir?--Viktor se dio la media vuelta para entrar a la alcoba y comenzar a sacar su ropa de un maltratado closet.


--¿Realmente nos iremos?--preguntó el rubio en voz baja.


--Si, no soporto quedarme en un lugar donde no soy bienvenido.--esto demostraba que Viktor era una persona en verdad orgullosa.


--¿Pero a dónde iremos? no pensarás que pasemos la noche en la calle ¿o sí?.--


--Claro que no, tenemos suficiente dinero para pagar un hotel por esta noche y mañana buscaremos otro departamento, quizás uno mucho mejor que este tugurio.--


Yuri ya más tranquilo también comenzó a tomar sus escasas pertenencias las cuales colocó en una mochila que colgó en su hombro.--Estoy listo.--dijo después de meter a Potya a su caja transportadora.


--Entonces andando.--


El casero se paseaba nervioso por la sala impaciente por deshacerse de sus inquilinos lo más pronto posible.--Señor Nikiforov, tome por favor este dinero.--el hombre en su afán por minimizar el enojo del ruso creyó conveniente ofrecerle alguna ganancia.


--Guarde ese dinero, no es necesario que nos soborne.--


--Pero...--quiso protestar.


--¡No insista!--el hombre retrocedió temeroso por la respuesta brusca del ruso.


--Les ayudaré a bajar sus cosas.--se ofreció diligentemente.


--Aquí está la renta que le debemos de este mes.--Viktor de su bolsillo sacó un fajo de billetes que puso en manos de su desconfiado casero que por un momento dudó en aceptarlos pero que finalmente creyó era mejor no contradecir a aquel misterioso ruso.


Ayudados por el hombre en unos pocos minutos estuvieron en la calle, Yuri vio con desazón a su amigo, habían abandonado su único refugio de forma tan abrupta.--Ya que estamos en la calle ¿puedes decirme la razón por la que hicimos esto sin refutar una palabra?--


--Por una muy sencilla; debemos alejarnos de cualquiera que pueda ser un obstáculo para nosotros, ¿le oiste decir que hay un sujeto extraño rondando el sitio?.--


--Lo escuché claramente, ¿quién crees que sea?--


--No tengo idea, por ello es mejor tomar precauciones, ese tipo Bianchi movido por su interés en salvar su pellejo podría fácilmente entregarnos.--Viktor mientras hablaba veía a todos lados con atención.


--¿A dónde iremos ahora?--preguntó el rubio.


--Buscaremos un hotel tal como te lo dije y mañana veremos que hacer.--


El edificio de departamentos se ubicaba cerca del muelle en una zona bastante escondida, la calle era angosta y vieja lo que para nada resultaba agradable a la vista, sin embargo para Viktor y su amigo Yuri les había resultado muy conveniente por ello abandonar dicho sitio no dejaba de ser un penoso contratiempo, no obstante confiaban en encontrar un lugar aún mejor.

Para los ocupados transeúntes un par de hombres con mochilas al hombro y una caja transportadora con una adormilada gata no era de llamar demasiado la atención cosa que les iba de maravilla ya que precisamente eso era lo que querían evitar, por fortuna tras casi una hora de búsqueda se toparon con un hotel bastante pequeño. pero cómodo aunque no muy aseado al menos en su exterior, pese a eso Viktor consideró que podrían pasar ahí una noche y al otro día ya verían que rumbo tomar.


--Esperame aquí.--le indicó a Yuri.


Viktor se acercó a un mostrador donde una mujer de cuarenta años esperaba a los clientes.--Bouna Sera*.--saludó la empleada.


--Bouna sera.--contestó en un perfecto italiano.--¿Tiene habitaciones disponibles?--


--Por supuesto, ¿es sólo para usted?--


--No, vengo con un amigo.--


--Las tengo desde 20 a 50 euros por noche, ambas con camas dobles.--


--La más económica está bien.--


--Como usted guste.--la mujer vio de reojo a Yuri que esperaba sentado sobre una butaca no muy lejos de ahí.--claro que...si lo desea también podemos alquilarle la habitación sólo por una hora o dos.--añadió con una sonrisa pícara ya que en ese hotel era usual recibir a miembros de la comunidad LGTB que hacían uso del sitio sólo por breves momentos para mantener encuentros amorosos.


Viktor hizo una mueca de disgusto antes de responder.--la necesitamos para toda la noche ya que sólo queremos dormir.--


La mujer enrojeció al notar el enojo del ruso por lo que de inmediato tomó una llave la cual puso sobre el mostrador.--Aquí está su llave, la habitación está en el segundo piso en el número ocho. Sólo le pido que tengan especial cuidado con ese gato, si ensucia el piso deben limpiarlo ustedes.--


--No se preocupe, nos haremos responsables de todo.--Viktor tomó la llave y la metió a su bolsillo no sin antes poner las cinco mil liras en mano de la mujer.


Subieron por una estrecha escalera hasta el lugar señalado, la recámara era pequeña pero cómoda ya que tenía un par de camas individuales lo que les era por demás conveniente. Yuri apenas puso la cabeza en la almohada se quedó dormido. Viktor por su lado permaneció despierto por más tiempo, se preguntaba quien era el hombre que los asediaba pero no tenía nada claro, aunque le faltaba poco para descubrirlo por si mismo.


A la mañana siguiente después de un modesto desayuno que tomaron en la cafetería del hotel estuvieron nuevamente en la calle, debían buscar un sitio donde vivir ya que pagar alquiler a diario por una recámara no era un buen negocio en absoluto. Recorrieron un par de calles sin toparse con nada adecuado a sus ingresos, todos los departamentos eran costosos y además antes de admitir a nuevos inquilinos querían asegurarse de que estos no estuviesen metidos en negocios cuestionables.


--Creo que subestimaste la situación, no será tan fácil encontrar otro departamento, al menos no en Palermo.--observó Yuri mientras se sentaban en una oxidada banca de un parque infantil casi abandonado en la parte norte de la ciudad justo en la zona más pobre.


--Hay demasiados inmigrantes por ello los espacios baratos son cada vez más escasos, creo que no nos quedará otra opción más que buscar en el sector de clase media.--


--¿Te volviste loco? ahí jamás encontraremos algo para nosotros, todo debe ser carísimo y...--Yuri calló bruscamente cuando Viktor le hizo una señal.


--Ten cuidado, ese sujeto nos está observando desde que llegamos.--


Yuri dirigió discretamente la vista hacia una orilla del parque donde un hombre de cabello castaño los observaba atentamente apoyado en una caseta telefónica.--¿Será el hombre del que nos habló Bianchi?--


--No tengo idea, pero lo averiguaremos ahora mismo.--Viktor se levantó con paso seguro aunque metió la mano a su bolsillo tocando su arma lista para ser usada en caso necesario.


--¡Viktor espera!, antes debemos asegurarnos que sólo sea uno.--


Viktor asintió aunque continuó su paso hacia el hombre que al instante se puso alerta.--Si yo estuviera espiando a alguien trataría de quedar fuera de su vista.--dijo sin más preámbulo.


El sujeto se tensó aunque no dio un paso atrás.--Eso es porque no te estoy espiado, no en el sentido que lo crees.--respondió rápidamente el hombre.


Viktor vio de pies a cabeza a aquel extraño sujeto que había pasado la mañana vigilando sus pasos y cuya respuesta le resultaba tan inverosímil.--¡Habla de una maldita vez! ¿¡qué quieres!?--le exigió.


--Sólo deseo hablar contigo, por el momento.--


--Te escucho pues.--


El sujeto sacó del bolsillo de su chaqueta una cajetilla de cigarrillos para encender uno de ellos, todo ante la atenta mirada del ruso.--Antes que todo debo presentarme; soy Michelle Crispino.--


--No te conozco.--


--Eso es obvio, pero yo en mi caso te conozco bien. Eres Viktor Nikiforov, llegaste de Rusia hace un año junto con tu amigo Yuri Plisetsky.--


--¿¡Por qué sabes tanto de nosotros!?--intervino el rubio.


--Es mi trabajo hacerlo, los he seguido a todos lados conociendo sus actividades, sé a que se dedican.--


--¿Y eso te importa?--


--En realidad si, mejor dicho a mí jefe es a quien le importa más que a mi.--


Viktor en este punto ya comenzaba a impacientarse por las respuestas vagas del sujeto.--¡Habla claro de una vez!.--


--Vengo a ofrecerte trabajo.--aclaró al momento.


--¿Trabajo? ¿quién eres?--


--Trabajo reclutando hombres para la organización del señor Dante Di Stéfano, él siempre está en busca de colaboradores a los que no les tiemble la mano para volarle la cabeza a alguien y por ello la fama que has ganado en todo Palermo le ha llamado poderosamente la atención. ¿Desde cuando te dedicas a derribar obstáculos por encargo?--


--No veo por que deba darte tantos detalles.--contestó con desconfianza temiendo que quizás fuese un policía encubierto.


--Sé lo que estás pensando, pero te aseguro que te equivocas, además si yo fuera un policía desde hace bastante tiempo estarían ya en la patrulla, sólo mira el lugar y las circunstancias en las que estamos, son perfectas para un arresto.--dijo adivinado lo que pasaba por la mente del ruso.


--¿Dices entonces que trabajas para la organización de Dante Di Stéfano?--preguntó un poco más relajado aunque sin bajar la guardia.


--Desde los quince años lo hago, el señor Stéfano es quien manda en esta ciudad y en toda Italia, es un hombre poderoso y rico. ¿Supongo que conoces a la Cosa Nostra?--


--Claro que si, es la célebre mafia italiana.--


--Correcto, aunque en realidad hay muchas organizaciones en toda Italia, la de nosotros se llama "I legionari del Mare" y por supuesto somos los más poderosos.--añadió con altivez.


--Si la conozco, en los diarios y la televisión han hablado de ella.--


--¿Lo ves? somos famosos.--rió con zalameria.


--Ya te presentaste, ahora dime de una vez ¿de que trabajo hablas?--Viktor estaba en extremo impaciente.


--Esos detalles sólo te los puede dar mi jefe.--


--¿Y cuando podré hablar con él?--


--Ahora mismo si lo deseas.--


--Bien, llevame con él, pero te advierto que voy prevenido.--añadió señalando su arma dentro de su bolsillo.


--Sí claro, ¿supongo que también traerás a tu amigo?--dijo viendo a Yuri que no perdía un sólo movimiento.


--Por supuesto que iré.--contestó Yuri.


--Entonces vengan ambos.--


Viktor y Yuri caminaban detrás del misterioso hombre aunque estaban atentos a todo movimiento por pequeño que fuera, era algo arriesgado pero decidieron aventurarse pues la expectativa de obtener buenas ganancias era irresistible, además de que eran dos hombres acostumbrados al peligro. Al fin después de recorrer un par de calles llegaron a un callejón donde un auto de color negro les aguardaba, este sería conducido por un hombre de aspecto sombrío, en menos de quince minutos estuvieron en los suburbios de la ciudad más exactamente en el área de la clase media, ahí se detuvieron frente a una casa de un sólo piso bastante bien aseada pero sin nada extraordinario, era como el hogar de cualquier família promedio.


--Hemos llegado, aquí nos espera el jefe.--indicó Michelle Crispino. Bajaron del auto y cruzaron un jardín pequeño pero lleno de azucenas, ahí fueron recibidos por una mujer morena de mediana edad que los guió hasta una sala bastante luminosa. Viktor y Yuri estaban con los sentidos al cien por ciento pero a la vez la curiosidad y la expectativa los había dominado.--tomen asiento, le avisaré que los he traído.--


Yuri en cuanto se quedaron solos se giró hacia Viktor al que tomó del brazo.--¿No será esto una trampa? creo que fue mala idea venir aquí sin saber en realidad quien es ese tipo.--


--Ahora sabremos si esto es una trampa, pero por el momento no creo que haya motivo para temer, ese sujeto a todas luces es un imbécil, eso significa que no fácilmente podría mentir.--


--Creo que en esta ocasión no confío en tu optimismo.--el rubio aquí había perdido gran parte de su valor contrario a su amigo.


Viktor iba a responder pero la presencia de un chico de alrededor de 23 años de facciones orientales con cabello castaño y ojos negros semi ocultos por unos gruesos lentes azules acaparó poderosamente su atención.--Por favor no se levanten.--les indicó el recién llegado.


Viktor por primera vez en su vida no supo como reaccionar frente a un desconocido.--Hola, mi nombre es Viktor Nikiforov, él es Yuri Plisetsky mí amigo y compañero de oficio.--se presentó nerviosamente.


El japonés se sentó frente a ellos en un amplio sofá, vestía un suéter de cuello alto negro, jeans azules y zapatos deportivos, más parecía un chico de preparatoria que un miembro de la mafia y menos aun uno de alta jerarquía.--Michelle Crispino no ha dejado de hablar de ti, dice que eres un sujeto de gran valor y destreza a la hora de cumplir tu trabajo.--comenzó a hablar con voz suave.


--Lo único que puedo decirle es que cuando alguien solicita mis servicios hago todo lo posible por ganarme cada moneda.--


El chico se echó hacia atrás en el sofá al mismo tiempo que llevaba la mano a su mentón, en esa postura observó a sus visitantes, sobre todo al peliplata que aun vestido de forma tan sencilla lucía imponente.--Dame más detalles sobre tu trabajo.--le pidió con visible interés.


Viktor se acomodó en su asiento antes de continuar.--Pues verá...en Rusia hace poco más de un año, un oligarca me contrató para quitarle a un chantajista de encima, después de él otros hombres de negocios y políticos me contrataron para lo mismo.--


--¿Así que trabajas por encargo?--


--Asi es.--afirmó.


--Ya entiendo, y supongo que aquí sigues haciendolo.--


--Ayer mismo cumplí uno de esos encargos, el dueño de un famoso restaurante de la zona turística ya no tendrá que preocuparse por la competencia desleal de su rival.--


--¡Vaya, eso es a lo que llamo limpiar el camino!--exclamó el chico con satisfacción.


--Asi que...¿quieren un trabajo especial?--preguntó Viktor al fin.


--En realidad nos gustaría que te integres a nuestras filas, siempre estamos en busca de hombres valerosos a los que la muerte no los asusta.--


--¿Y qué me ofrecen a cambio de arriesgar mi pellejo a diario en su servicio?--Viktor por supuesto que estaba interesado ya que sabía que en la mafia el dinero corría a raudales.


--Vivienda, alimentos y un sueldo fijo semanal de 2000 euros, además de bonificaciones extras por cada servicio especial que se presente.--


--Es una bonita suma la verdad, ¿pero que hay de mí amigo?--


--¿Tú también haces los mismos trabajos que Viktor Nikiforov?--se dirigió a Yuri Plisetsky.


--Aun no, pero no dudaré en hacerlo a la primera oportunidad.--contestó con determinación.


--Hasta el momento él sólo me ha ayudado en algunas ocasiones pero le aseguro que su valor está fuera de discusión.--intervino Viktor.


--Eso lo determinaré por mi mismo.--contestó el chico.


--¿Entonces nos contratará?--preguntó Viktor.


--No tan rápido, antes debo poner varios puntos sobre la mesa. Entiendo que ustedes sólo han trabajado por el dinero y que no le deben lealtad a nadie.--


--Es verdad, yo sólo le brindo mis servicios a quienes me pagan bien por ellos, sus asuntos personales no me interesan en absoluto y por lo tanto tal como lo dijo usted mismo no les debo lealtad alguna.--aclaró Viktor.


--Pues si quieren trabajar para nosotros sepan que aquí si se les exigirá esa lealtad, aquí no toleramos el más mínimo indicio de traición y en caso de darse esta se paga a muy alto costo, quedan advertidos.--


--Entendido y aceptado.--respondió Viktor.


--¿Y tú qué respondes?--se dirigió a Yuri.


--Lo mismo que mi amigo.--


--Una última aclaración; ustedes trabajarán bajo mis órdenes las cuales deberán acatar sin objeción alguna, ¿entendido?--


--Entendido.--respondieron ambos.


--Mi nombre es Yuuri Katsuki y soy el Consigliere* del Don de la familia el señor Dante Di Stéfano.--


--Es un honor conocerlo.--Viktor que conocía algo de las costumbres japonesas hizo una reverencia.


Yuuri inclinó levemente la cabeza antes de continuar.--ocuparán el puesto de soldatos*, este es el nivel más bajo pero dependerá de ustedes escalar más alto en la familia.--


--No los defraudaremos.--aseguró Viktor.


--Bien, por último debo hacerles otra aclaración; en mi lugar del único que pueden recibir órdenes es de Otabek Altin que siempre actua de acuerdo a mis instrucciones, él es el Caporégime* enseguida lo conocerán. Ahora vengan conmigo.--


Yuuri les hizo la señal de que lo siguieran hasta un patio donde una camioneta gris los esperaba.--¿no nos quedaremos aquí?--preguntó el ruso.


--No, la casa de la familia está fuera de la ciudad.--


Viktor y Yuri subieron al vehículo que sería conducido por un sujeto pelirrojo de aspecto feroz al que hablar no parecía serle de importancia. Yuuri Katsuki subió a otro vehículo más pequeño pero no lo hizo solo ya que aparte del chófer también iban tres hombres más que por su aspecto debían ser sus guardaespaldas.


La ciudad de Palermo se encuentra rodeada de altas montañas por lo que desde la carretera por la que circulaban se tenía una magnífica vista del lugar donde resaltaban las cúpulas de la catedral y más allá el oceano que se abría orgulloso entre sereno y tormentoso. Después de casi media hora en medio de una zona boscosa los techos rojizos de una enorme propiedad les indicó que habían llegado a su destino, una gran reja fue abierta para dar paso a los vehículos que recorrieron rápidamente un camino cubierto de ladrillo rojo bordeado de altos laureles que desembocaba ante una hermosa mansión del más puro estilo renacentista italiano rodeado de primorosos jardines con azaleas, azucenas y gladiolas, todo coronado con maravillosas y elegantes fuentes de cristalina agua, en pocas palabras aquella era una villa de ensueño que sólo un hombre poderoso podría poseer.


--¡Bajen ya!--les ordenó el chófer con voz ruda.


Viktor y Yuri bajaron al instante, ambos estaban sorprendidos por la belleza y la sorprendente paz que se respiraba en aquella inmensa propiedad enclavada en el bosque.--Este lugar es impresionante.--dijo el rubio por lo bajo.


Yuuri Katsuki que había bajado también de su auto se acercó a los nuevos reclutas.--Vengan conmigo, las casas de los soldatos están por allá.--les ordenó.


Había un estrecho sendero que pasaba al lado de la casa principal y que se desviaba rumbo al fondo de la propiedad hasta llegar a otra casa igualmente grande pero notoriamente más sencilla, este era el espacio de los demás miembros de la organización, eso significaba que Viktor y Yuri vivirían ahí.--¿Hay muchos viviendo aquí?--se aventuró Viktor a preguntar.


--Son 19, pero no se preocupen, todos tienen su propio espacio.--aclaró Yuuri.


--Menos mal--dijo con alivio.


En ese momento una chica morena se acercó a ellos.--Veo que tenemos nuevos miembros.--


--Así es Sara, comienza por asignarles una habitación a cada uno.--ordenó Yuuri.


--Vengan conmigo por favor.--les indicó la chica.


--Vayan con ella, pero dentro de media hora me esperarán en aquel patio.--Yuuri señaló un sombreado patio cerca de ahí.


--Entendido.--contestó Viktor.


El nipón se alejó sin agregar nada más por lo que los recién llegados se dispusieron a seguir a la chica hacía la casa la cual era sencilla pero cómoda y muy limpia, al entrar se encontraron con una sala bastante grande, al fondo había un enorme comedor además de una sala de juegos, una biblioteca y un gimnasio, al subir por una escalera se llegaba al área de dormitorios los cuales eran modestos pero de exquisito buen gusto.


--Sus habitaciones serán vecinas, ¿les parece bien?--les preguntó la chica.


--Me parece perfecto.--afirmó Viktor.


La mujer sonrió discretamente.--Mi nombre es Sara Crispino y soy la encargada de la casa, si necesitan algo es a mi a quien deben pedírselo.--


--Gracias señorita.--agradeció el peliplata.


La mujer les indicó un par de puertas al final de un largo pasillo y tras entregarles las llaves se alejó. Viktor abrió una de ellas llevándose la sorpresa de que el lugar era mucho mejor de lo que esperaba, este era bastante luminoso y limpio, tenía una amplia cama, closet, escritorio, además de televisión y una magnífica vista del jardín gracias a una gran ventana.--El lugar es bueno eso no se puede negar.--dijo Yuri.


--Vaya, al fin dices algo, durante todo este rato apenas si has despegado los labios.--respondió Viktor que en ese momento sacaba de su mochila sus escasas pertenencias y las ponía sobre la cama.


--¿Y qué querías que dijera? tú decidiste por ambos.--


--¡Eso no es verdad!--negó dándose la vuelta para ver a su amigo bastante molesto.


--Como sea eso ya no importa, lo único que espero es que no hayamos cometido un error, piensa en que la mafia italiana no es cualquier cosa.--añadió bajando la voz.


--Eso lo sé muy bien.--


--Además...¿no has pensado en que es muy extraño que un sujeto salido casi de la nada nos haya estado literalmente cazando durante días?--


--Quizás sólo lo hizo para conocer mejor nuestras actividades y determinar si les somos útiles.--


--¿Quizás? ¡já!, bonita respuesta.--


--¿No me digas que tienes miedo?, personas de nuestro oficio deben que deben de estar preparadas para enfrentar riesgos, además creo que estás exagerando, la mafia con frecuencia busca a nuevos reclutas y justo por eso estamos aquí.--


--Quisiera tener tu confianza pero...yo siempre he sido bastante más temeroso que tú.--admitió Yuri.


--No eres temeroso, únicamente eres precavido, cosa que a mi me vendría muy bien en ocasiones.--


--Iré a mi habitación, sólo espero que no haya problema con Potya.--dijo cambiando de tema.


--No lo creo, en todo este tiempo no has soltado esa transportadora y nadie te ha dicho nada.--


Viktor en cuanto se quedó a solas dejó a un lado sus pertenencias para sentarse sobre la cama con aspecto pensativo, todo había pasado de una forma tan precipitada que comenzaba a preguntarse si acaso su amigo tenía razón y acababa de cometer un grave error, cierto que desde mucho tiempo atrás vivía al margen de la ley pero formar parte directa de la temible Cosa Nostra era algo que nunca consideró, como fuese ya había aceptado formar parte de ella y por lo tanto no había marcha atrás, a partir de ese momento no tenía otra opción más que mostrar su valor y su sangre fría o de lo contrario terminaría firmando su sentencia de muerte.




Hola, he vuelto con otra historia pero esta vez con el tema de mafia el cual ha sido muy solicitado, en esta ocasión la trama se desarrollará en la isla de Palermo en Italia, cabe aclarar que la célebre Cosa Nostra tiene una muy estructurada y compleja organización por ello aquí sólo usaré algunas referencias para explicar los sucesos más importantes y entender por ejemplo el rango de cada personaje. En el próximo capítulo ya estarán mejor definidos los personajes ya que este más que todo ha sido sólo una introducción, pero les adelantaré que Yuuri pese a su aspecto inocente es un miembro de la mafia de alto poder e influencia, Viktor por su lado aunque por el momento únicamente está interesado en el dinero pronto se integrará a la organización hasta convertirse en alguien de enorme peso en ella.