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Leo Messi y Cristiano Ronaldo llevaban un buen tiempo de conocerse, no personalmente, siempre veían y escuchaban comparaciones de ellos dos.
Sobre quien tenía mejor técnica, quién era más competitivo y etc.
En varias ocasiones se llevaron a ver en una que otra gala, ninguno de los dos tuvo el valor de acercarse al otro para siguiera presentarse.
Era una noche cálida, con algo de brisa fresca.
—Dios, estoy aburrido— comentó el Moreno.
—Joder, Cris ¿para qué viniste entonces?, nunca te obligue a me siguieras— respondió su amiga Georgina.
Se conocían desde la infancia, habían pasado las malas y las maduras juntos; muchas personas opinan que no existen las amistades de mujer- Hombre, ellos eran la excepción.
Se querían como hermanos.
Georgina consideró que sería buena idea salir y decidió que sería buena idea invitar a cristiano.
Error
El lugar era una discoteca, con luces, neón rojo y rosa un poco oscuro.
Al hombre se le veía incómodo en el lugar.
Georgina quito la mirada de su bebida y dijo:
—Hombre, anímate, un lugar cómo esté con tantas mujeres lindas y atractivas ¡anda! si fuese tú, iría por mi próxima presa— menciono mientras lo movía del hombro.
Cris rodó sus Ojos.
—Recuérdame que a la próxima no te vuelvo a invitar a nada ¿vale?— dijo mientras se levantó de su silla.
—¿A donde vas?
—Al baño, necesito refrescarme— dijo la mujer—espérame aquí, no me tardo.
—No me siento muy cómodo aquí, ney— dijo.
El brasileño se giró tal como muñeca del exorcista.
—Leonel Andrés Messi cuccitni, Tú con tus mismas palabras oralmente, me dijiste que ibas a salir conmigo, tengo hasta videos, audios y testigos, cumple tu promesa.
— Sabes que no soy mucho de estos lugares, hubiese sido mejor un bar o algo así— le respondió el argentino.
Pues claro, todo mundo sabía que no era habitual ver al gran leo Messi en una discoteca, todos sabían que él es una persona completamente reservada.
—Anda leo, me lo prometiste. Además, es bueno salir de vez en cuándo — le dijo el brasileño.
Leonel lo miro pensaste, dudoso.
—Bien—suspiro— me quedó, solo por qué me lo pediste desde hace mucho.
—¡Venga! Así se hace hombre, una salida de vez en cuando no hace daño— mencionó emocionado mientras y agitaba del hombro.—Espérame, ya vuelvo, voy al baño— Dijo el Moreno.
—No te tardes, ya sabes que no me gusta quedarme solo.
—Sí, sí.