Capítulo único ♡

SeungCheol tenía la mirada fija en el omega que bailaba sensualmente frente a él, en las curvas de su precioso cuerpo y en la lencería color negro que había decidido utilizar esa noche, especialmente en las medias que llegaban hasta la mitad de sus muslos y que se unían a la diminuta falda de encaje en su cintura por medio del portaligas.
El intenso aroma floral con un ligero toque frutal lo estaba volviendo loco endureciendo su necesitado miembro atrapado en su fino pantalón de tela, humedeció sus labios luchando con el impulso de levantarse y hacerlo suyo.
Una y otra vez.
Como lo había hecho durante el último año.
—Ven aquí —Ordenó SeungCheol con voz grave, JiHoon caminó hacia a él y se sentó a horcajadas sobre sus piernas apoyando los antebrazos en los hombros del alfa.
—¿Qué necesita, señor Choi? —Dijo con falsa inocencia, echando la cabeza hacia atrás permitiendo que el mayor dejara húmedos besos en su cuello.
—Tener control absoluto sobre tu cuerpo —Respondió en un susurro erizando la piel de JiHoon, tomó distancia y enseñó su lado animal a través del brillo de sus ojos.
El omega sonrió satisfecho y unieron sus labios en un apasionado beso que no tardaron en profundizar, devorándose, la lengua de SeungCheol recorrió la cavidad bucal del menor de la manera más erótica que JiHoon pudiese conocer, haciéndolo gemir y temblar de placer, dominándolo, deshizo el nudo de la corbata del mayor y con torpeza desabotonó su camisa dejándola caer por sus hombros, tocó los firmes músculos de sus brazos, besó su cuello, mandíbula y enredó los dedos en su sedoso y negro cabello sintiendo como las manos del alfa recorrían su cuerpo adueñándose de él.
—Por favor —Gimió débilmente en el oído del alfa como un reflejo de sumisión.
—¿Por favor qué? —SeungCheol apretó las grandes nalgas del omega, separándolas y empujándolo hacia él.
—Fólleme —Contestó desesperado, lo estaba y no se avergonzaba de demostrarlo.
Buscaron sus labios y se levantaron sin dejar de besarse, JiHoon rodeó la cintura del mayor con sus piernas y SeungCheol caminó hacia la cama para luego dejarlo caer sobre ella, el hambriento omega miró cada uno de los movimientos cuando el alfa se dispuso a quitarse el cinturón dejando caer el pantalón por sus tonificadas piernas hasta sus talones deleitándose con la gran erección que brotaba dentro de su ropa interior.
SeungCheol metió la mano derecha dentro del bóxer y sujetó su miembro completamente duro, liberándolo para masturbarse con descaro frente a JiHoon.
Sus bragas se empaparon.
No podía culparse, SeungCheol era un hombre atractivo y caliente.
En un rápido y brusco movimiento el alfa lo hizo girar en la cama, SeungCheol terminó de colocarse el preservativo soltando un gruñido al deslizarlo por la extensión de su miembro y besó la nuca del menor sentándose a horcajadas sobre él.
—Hueles delicioso —Enterró su nariz en el costado de su cuello, respirando su aroma, su caliente aliento golpeó la sensible piel del menor —Y estás tan mojado —Hizo a un lado las bragas del castaño, humedeció sus labios y sin esperar más alineó su pene en la entrada del omega introduciéndose lentamente en él.
Viendo como su miembro se perdía entre sus abultadas nalgas, disfrutando del húmedo y caliente interior de JiHoon que lo estrujó con fuerza.
—¿Te gusta? —Preguntó SeungCheol comenzando a aumentar la velocidad de sus embestidas.
El omega fue incapaz de hablar, mordió su labio inferior y empuñó sus manos en las sábanas.
—Contéstame —Ordenó SeungCheol dando una palmada en el trasero de JiHoon, lo agarró de la cintura y se empujó con fuerza —¿Te gusta?
—S-Sí, sí —Un agudo gemido se escapó de su garganta —Oh, Dios, sí, me gusta mucho.
Esa voz era tan suave, tan dulce que se volvía irresistible para SeungCheol.
—Eres una preciosura, JiHoon —Habló el alfa con la respiración agitada levantando la cadera del omega para volver penetrarlo, empujándose cada vez con más salvajismo, viendo a JiHoon con el rostro en la cama, con las mejillas sonrojadas, sus rosados labios separados y sus ojos entreabiertos —¿Te he dicho lo mucho que me encanta follarte?
En el momento que sus ciclos se sincronizaron no hubo retorno, perdieron el control sobre ellos olvidando cualquier rastro de razonamiento, SeungCheol rompió las bragas de JiHoon y separó sus piernas para cogerlo en serio, cada embestida más dura que la anterior, más profunda llegando al punto de hacerlo delirar.
El sonido obsceno de sus pieles chocando inundó la habitación, sus cuerpos ardían pero no parecían querer terminar. SeungCheol tomó las manos del menor, entrelazaron sus dedos y levantó los brazos por sobre el nivel de la cabeza de JiHoon a la vez que lo penetraba con rudeza, haciéndolo gemir escandalosamente permitiéndole saber lo bien que se sentía, SeungCheol tampoco tenía problemas con gemir, tan ronco que JiHoon se derretía por dentro cada vez que lo escuchaba.
Se besaron apasionadamente, gimieron en la boca del otro hasta que los espasmos de JiHoon fueron el aviso al llegar al orgasmo, sin tocarse, las paredes anales del omega se contrajeron deliciosamente alrededor del pene de SeungCheol, el mayor cerró los ojos, estrujó el delgado cuerpo de JiHoon entre sus brazos y movió frenéticamente su cadera hacia adelante y atrás buscando alargar la satisfactoria sensación de correrse dentro en el interior del menor pero dentro del preservativo, el nudo en la base de su miembro se inflamó y culminó con un fuerte gruñido en el oído de JiHoon.
El agarre poco a poco se hizo más débil, y los brazos de SeungCheol se sostuvieron con esfuerzo para no caer sobre el menor.
—Está bien —Susurró el omega acariciando las mejillas del alfa, su mirada depredadora seguía allí, un poco perdida pero logró tranquilizarlo dejando tres sonoros y cortos besos en sus labios —Está bien —Repitió con dulzura.
Fueron siete horas de intensas oleadas, una tras otra, buscaron saciarse como nunca antes, gimieron sus nombres, marcaron sus caricias, tatuaron sus nombres en la piel del otro hasta quedar exhaustos y JiHoon fue el primero en quedarse profundamente dormido gracias a los delicados trazos que SeungCheol hizo en su espalda con la punta de sus dedos.
El alfa se acomodó apoyando la cabeza en su mano y elevó las comisuras de sus labios marcando dos agujeros en sus mejillas.
El tiempo que pasaba admirando el bello rostro durmiente de JiHoon nunca parecía ser suficiente y aunque sólo lo viese comer terminaba con una sonrisa que hace años no tenía.
Había pasado más de un año desde que lo había visto entrar en su club nocturno para pedir un empleo y más de un año desde que quedó completamente cautivado de su existencia deseando que le permitiese entrar a su vida.
Y lo que comenzó con horas extras.
Con dinero y encuentros casuales en el club se transformó en algo más.
Se transformaron en románticas cenas a la luz de las velas, en caminatas nocturnas donde rozaban sus manos, en animadas conversaciones mientras cocinaban y en escandalosas risas en las tardes de películas.
SeungCheol pudo conocer lo atrevido y sensual que era en la cama, y lo dulce y comprensivo que podía ser cuando más lo necesitaba, como el día que llegó a casa estresado con los problemas que tenía en el trabajo y JiHoon durmió a su lado, acariciando sus mejillas y dejando tiernos besos en sus labios, tranquilizándolo.
Había sido el momento más íntimo que había experimentado en toda su vida.
Esa noche durmieron mirándose a los ojos, en silencio, con la luz de la luna entrando por los ventanales y sus manos unidas.
Fue ahí cuando se dio cuenta que JiHoon se había convertido en lo más importante de su vida.
Y es que viendo el tipo de persona que era, ¿Cómo no podía enamorarse perdidamente de él?
Lo amaba.
Lo amaba locamente y aunque no tenían una relación formal sabía que JiHoon sentía algo por él, algo que no se atrevía a decir.
A la mañana siguiente el pequeño omega se removió entre las sábanas, frotó sus ojos y al abrirlos vio a SeungCheol sentado en el borde de la cama, vistiendo un elegante traje color negro con líneas blancas.
—Perdón, no quería despertarte —Se disculpó el alfa.
—¿Tienes una reunión? —Preguntó mirándolo con los ojos entrecerrados.
—Sí —Contestó el pelinegro acariciando la mejilla del menor con ternura —Regresaré en la noche, puedes estudiar aquí.
—Espera —JiHoon tomó su mano cuando SeungCheol tuvo la intención de levantarse, se sentó en la cama frente al mayor y deshizo el desastroso nudo de su corbata para volver a hacerlo, sus dedos se movieron con habilidad en la sedosa tela y al levantar la mirada le devolvió la sonrisa del alfa —Listo.
—Gracias —El mayor se inclinó hacia adelante y dejó un suave beso en la frente del omega.
SeungCheol salió de la gran casa y caminó hacia el brillante vehículo que lo esperaba, se detuvo frente a la ventanilla de la puerta viendo su reflejo y las mariposas revolotearon en su estómago, sorprendiéndolo gratamente.
—Si estuviésemos casados supongo que es así como se sentiría, ¿No? —Musitó mirando el nudo de su corbata.
—¿Señor Choi? —Habló MingHao, su chofer, abrió la puerta y el alfa lo miró a los ojos —Ya debemos irnos.
—Sí —SeungCheol subió en el vehículo y partieron a su destino.
El hecho de que SeungCheol fuese uno de los mafiosos más importantes del país no intimidó a JiHoon, él era la única persona que había logrado ver más allá de su aspecto atemorizante descubriendo a un hombre dulce, responsable, romántico y protector.
Y le encantaba.
Aunque se quejara de los regaños del mayor recordándole lo importante que era acabar su carrera universitaria amaba oírlo hablar con seriedad para terminar con una sonrisa cuando lo abrazaba por la cintura y levantaba sus talones en busca de un beso que SeungCheol no dudaba en entregarle.
Era el mejor hombre que pudo haber conocido.
Alguien que respetó su decisión de seguir trabajando los fines de semana en el club nocturno como bailarín, allí ganaba lo suficiente para pagar la renta del piso que compartía con SeungKwan.
También continuaba haciéndole bailes privados a su atractivo jefe.
Pero nunca aceptó su dinero.
No lo hacía por ello.
Durante el día estudió para los exámenes finales en casa del alfa, era un lugar amplio, luminoso y elegante, a SeungCheol le gustaba que estuviese allí y se lo demostraba cada vez que tenía la oportunidad.
—¿Por qué tocas el timbre? —Preguntó JiHoon confundido después de abrir la puerta principal de la propiedad.
—Quería saber lo que se sentía que tú me recibieras al llegar —Confesó el mayor.
JiHoon sonrió ampliamente, dio un paso hacia adelante y levantando los talones unió sus labios con los del mayor en un corto beso de bienvenida —Llegaste a tiempo, iba a preparar la cena.
Al darse la media vuelta SeungCheol en un rápido movimiento rodeó su muñeca con una de sus manos y lo giró hacia él, atrapando sus labios entre los suyos, abrazó su cintura haciéndolo caminar hacia atrás y JiHoon soltó una risita en medio del beso.
—Te estás esforzando —SeungCheol miró los apuntes, libros y bolígrafos en la pequeña mesa de cristal que estaba en la sala.
—Si apruebo podré graduarme —Apoyó los antebrazos en los hombros del alfa y movió la punta de su nariz con la del mayor.
—Aprobarás —Susurró con los ojos cerrados —Confío en ti.
Después de cenar SeungCheol colgó la mochila del menor en su hombro y JiHoon tomó los libros de la mesa acercándolos hacia su pecho, salieron de la casa y el alfa le hizo una señal a MingHao para que entrase al vehículo, caballerosamente le abrió la puerta a JiHoon y rodeó el automóvil para subir del otro lado.
En medio del camino el omega dejó caer su cabeza en el hombro de SeungCheol y el mayor levantó su mano, JiHoon la tomó y entrelazaron sus dedos con una sonrisa en sus rostros.
—Precioso —Lo llamó SeungCheol bajándose del vehículo al llegar al edificio donde vivía el omega.
—¿Hmm?
—¿Cuánto tiempo te tomará confesar lo que sientes por mí? —Preguntó de pronto, obteniendo la atención de JiHoon.
—¿Q-Qué?
—¿Cuánto tiempo tendré que esperar para escuchar tu confesión de amor? —Volvió a preguntar acomodando la mochila en el hombro del menor —¿No es el momento para decir que me amas?
Las mejillas de JiHoon se ruborizaron y sus labios se abrieron ligeramente sin saber qué decir.
—Está bien, puedo seguir esperando —Tomó el mentón del menor y dejó un beso en sus labios —Descansa.
JiHoon lo amaba.
Pero le asustaba un poco.
Era la primera vez que se enamoraba y no sabía cómo liberar sus sentimientos para entregarse completamente al amor.
En los próximos días el omega se dedicó a estudiar para sus exámenes finales y SeungCheol se ocupó del negocio en el club nocturno por lo que no pudieron verse, el alfa prefería no llamarlo hasta que JiHoon lo hiciera cuando tuviese un poco de tiempo libre.
Y así fue.
Recibió un mensaje que iluminó su rostro y manejó hasta la casa de JiHoon.
—¿Estás seguro que no hacías nada importante? —Preguntó JiHoon en la entrada del edificio viendo a SeungCheol bajarse de su automóvil, vestía un traje formal color azul y un costoso abrigo mientras que él llevaba jeans claros y un suéter gris que le quedaba enorme.
—Para mí eres lo más importante que tengo, y querías verme —Contestó el alfa.
—Sí —Con torpeza colocó las manos en los hombros del mayor y dio un paso hacia él rodeando su cuello con los brazos —Te necesitaba —Susurró buscando su calor e inhalando su aroma —Lo siento, es una bobería.
—No creo que lo sea —SeungCheol lo estrechó entre sus brazos —Yo también te extrañaba.
Con el frío viento del otoño y bajo la luz de los faroles conversaron acerca de sus días, tomando sus manos, balanceándolas, coqueteando y sonriéndose, riendo de vez en cuando y robándose fugaces besos como cualquier pareja de enamorados. Las estrellas los acompañaron en su romance a medianoche, en sus suspiros y susurros llenos de amor.
Después de haberse despedido pasaron aproximadamente diez minutos, o quizás un poco más cuando el móvil de JiHoon sonó en su mesita de noche despertándolo, estiró el brazo y tomó la llamada.
—¿Joshua? —Preguntó somnoliento.
—MingHao te está esperando afuera del edificio.
—¿Qué?
—SeungCheol tuvo un accidente, por favor ven lo antes posible.
En menos de cinco minutos llegó al hospital, JiHoon corrió desesperado por los fríos y solitarios pasillos hasta que vio a Joshua al final de uno, afuera de una puerta de vidrio con letras rojas que no leyó.
Cuando Joshua le explicó que había sido un accidente, que un hombre había perdido el control del volante del camión que manejaba falleciendo al llegar al centro asistencial el corazón de JiHoon se detuvo pensando lo peor.
No lo siguió escuchando, no pudo hacerlo, recargó la espalda en la pared y las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas.
—No puede ser —Su cuerpo tembló de miedo y Joshua lo sujetó antes de que cayera al suelo —No puede ser.
Las palabras de aliento de Joshua fueron inútiles porque JiHoon no dejó de llorar, sin importar que mirase un punto fijo en el suelo las lágrimas seguían cayendo.
De pronto Joshua miró la vestimenta del menor y algo retumbó en su interior, JiHoon había salido con un pantalón deportivo y una camiseta blanca en la que enseñaba sus clavículas pero lo que llamó su atención fue su calzado.
No solo porque las agujetas estaban sueltas.
Sus tenis eran diferentes.
Pasaron más de cuatro horas esperando, estaba amaneciendo y un hombre mayor de bata blanca salió de la sala, inmediatamente JiHoon se acercó a él buscando una respuesta rápida en su mirada.
—Logramos estabilizarlo y que recuperará la consciencia, despertó un poco confundido pero le explicamos lo que sucedió —Informó el médico y JiHoon soltó un suspiro de alivio —Debido al golpe que sufrió tuvimos que instalarle drenajes para que pueda eliminar los coágulos de sangre que se acumularon en su abdomen, ya le realizaron las curaciones en las heridas en sus brazos y en la cabeza, también bajo su ojo izquierdo, afortunadamente no hubo fracturas o perforación grave de órganos internos de lo que debamos preocuparnos. Tuvo mucha suerte.
—¿Puedo entrar a verlo? —JiHoon no dudó en preguntar.
El médico lo guió hasta la habitación del hospital, su cuerpo estaba congelado y apenas podía caminar pero siguió al hombre mayor por un largo pasillo, la puerta estaba entreabierta.
—Gracias —Le dijo en voz baja, el médico le sonrió y se marchó volviendo a sus obligaciones.
Colocó la mano en la perilla de la puerta y la empujó lentamente pudiendo ver a SeungCheol sentado en la cama con extrañas conexiones en sus brazos y una venda en la cabeza.
No podía creer que pudo haberlo perdido.
En cuestión de un segundo.
Después de besarlo y tomar sus manos pudo haberse ido para siempre.
SeungCheol sonrió débilmente cuando lo vio caminando hacia él.
—Hola precioso, ¿Estabas preocupado por mí? —Preguntó en un tono divertido pero su sonrisa se desvaneció cuando vio los ojos de JiHoon llenos de lágrimas —Tranquilo, solo fue un accidente.
—Solo fue un accidente —Repitió forzando una sonrisa pero su voz se quebró —¿Cómo puedes decirlo de esa manera? —Se limpió las lágrimas que caían por sus mejillas —Estaba muy asustado, creí... creí que morirías, creí que nunca volvería a verte y que no tendría la oportunidad de decirte que estoy enamorado de ti... —Confesó finalmente —Creí que nunca podría decirte cuánto te amo, te amo SeungCheol, esto fue una pesadilla así que no digas que solo fue un accidente porque mi mundo se estaba desmoronando al imaginarlo sin ti —Su vista se nubló y cubriéndose el rostro con sus manos se echó a llorar desconsoladamente.
Como pudo SeungCheol se movió en la cama y tomó el borde de la camiseta del menor para acercarlo a él, agradeció que no fuese donde estaban los tubos saliendo de su abdomen, lo sentó en la cama y lo rodeó con sus brazos.
—Lo siento —Soltó un quejido de dolor cuando JiHoon lo abrazó por fuerza aferrándose a él —Lo siento mucho.
La presencia de SeungCheol y su aroma relajaron el cuerpo de JiHoon provocando que se quedara profundamente dormido en su pecho, con el rostro escondido en el cuello del mayor y su mano empuñada en la bata del hospital.
A SeungCheol no le importó el dolor en su cuerpo con tal de que JiHoon obtuviese la calidez de su cuerpo que le brindaba tranquilidad.
—Sigue dormido —Susurró el mayor mirando a Joshua entrar a la habitación.
—No me sorprende, no durmió esperando que alguien le informara de tu estado —Habló el americano —¿Quién lo diría? —Sonrió enternecido al verlos en la cama —Terminó enamorándose de ti.
—No lo digas —Lo regañó el alfa con el ceño fruncido, tomó las sábanas y cubrió el cuerpo del pequeño ocultando su bello rostro durmiente. A JiHoon le gustaba bailar enseñando su cuerpo y a él no le molestaba en lo absoluto porque sabía que lo disfrutaba, los hombres conocían sus atractivas curvas pero solo él lo veía dormir, solo él tenía el privilegio de cubrirlo por las noches y verlo al despertar, ver la sonrisa de sus ojos y como los hoyuelos se marcaban en sus mejillas —Suena más bonito de sus labios.
—¿Dijo que te amaba? —Preguntó curioso y SeungCheol chasqueó la lengua haciéndolo reír —Me llamaron del club y debo ir.
—Ve, estaré bien —Acercó a JiHoon un poco más y acarició la tersa piel de su mejilla, como si fuese un bebé.
Lo era.
Era su bebé.
—Lo sé —Alzó sus cejas, se dio la media vuelta y tropezó con el bote de la basura.
—¿Acaso quieres despertarlo? —No lo podía creer.
—Perdón, perdón —Se disculpó saliendo del cuarto.
El alfa cuidó los sueños de JiHoon, fue quien relajó su entrecejo cada vez que lo fruncía y quien admiró sus tiernas facciones. Le pidió al personal de salud que fuesen silenciosos al entrar y ellos lo comprendieron.
—SeungCheol —Balbuceó JiHoon dormido, empuñó sus manos y su respiración se agitó —¡SeungCheol! —Exclamó abriendo los ojos de golpe despertando de la pesadilla y por instinto buscó sentir el contacto del alfa abrazándolo —Estás aquí conmigo.
—Sí, mi vida, estoy aquí contigo.
—¿Cuánto tiempo he dormido? —Preguntó tomando distancia.
—Unos pocos minutos —Mintió acariciando la cintura del menor, JiHoon ladeó la cabeza y lo acusó con la mirada —Bien, tal vez fueron algunas horas pero necesitabas descansar, Joshua me dijo que no pudiste dormir.
—Fue horrible no saber de ti —Recordó el omega.
—¿Tanto me amas? —Sonrió ampliamente —¿Puedes decirlo de nuevo?
—¿Decir qué?
—¿Tú que crees? Esas dos palabras que hoy salieron de tu boquita.
—Te amo —Dijo mirándolo a los ojos, el alfa se inclinó hacia él terminando con la distancia que los separaba, cerró los ojos y los gruesos y rojos labios de SeungCheol tomaron su labio inferior en un beso que los dos necesitaban, sus dedos acariciaron la definida mandíbula del pelinegro para terminar acariciando sus orejas mientras el mayor lo abrazaba por la cintura.
A los pocos minutos después entró el médico encargado de SeungCheol informándoles que debían seguir administrándole analgésicos para que el dolor disminuyese por lo que continuaría internado tres o cuatro días más, todo dependía de los avances o complicaciones que pudiese presentar.
A las nueve de la noche JiHoon pasó a su casa para ducharse, cambiarse de ropa y cenar algo, luego fue a casa de SeungCheol para preparar un bolso con útiles de aseo, de comida y algo de ropa.
Regresó al hospital una hora más tarde, entró en la habitación y vio a la enfermera revisando los medicamentos que pasaban por las venas del alfa, SeungCheol sonrió y estiró su brazo intentando tomar su mano pero JiHoon dio un paso hacia atrás e infló sus mejillas.
—¿Estás enojado? —Preguntó mirándolo, JiHoon no lo miraba, solo cruzó sus brazos y esperó a que la enfermera se fuera para poder hablar.
Cerró la puerta y lo enfrentó.
—Te confesé mis sentimientos y aún no he escuchado...
—¿Escuchado qué?
—Lo que sientes por mi —Respondió JiHoon —Dije lo que sentía por ti, tres veces, y tú no has dicho una palabra, debes darme una respuesta clara.
—Tienes razón —Asintió con la cabeza —Ven, siéntate aquí.
JiHoon se sentó junto al mayor y colocó las manos en su regazo —¿Y bien?
—Acércate —Pidió SeungCheol y JiHoon obedeció.
—¿Me dirás?
—Acércate un poco más —El omega se acercó quedando a pocos centímetros del rostro de SeungCheol, mezclando sus respiraciones, el mayor sonrió, colocó sus dedos en el mentón del pequeño y lo besó, acarició y atrapó sus labios con los suyos besándolo con amor y JiHoon no notó diferencia pues hace meses podía sentir aquel sentimiento que revolvía su estómago a través de sus besos —Te amo —Confesó el alfa —¿De nuevo? —No abrió los ojos y tampoco recibió una respuesta verbal pero estaba seguro que JiHoon así lo quería, levantó la cabeza del menor con su mano ladeándola y profundizó el beso hundiendo su lengua en la boca del omega, JiHoon la recibió gustoso haciendo estallar miles de fuegos artificiales en su interior —Te amo precioso.
—¿Mucho? —Se sentía en las estrellas, corriendo por encima de ellas —¿O solo un poquito?
—Demasiado.
—Yo también a ti —Los ojos de SeungCheol tenían un brillo especial, y sin saberlo, los suyos también lo tenían —Demasiado.
El tiempo transcurrió llegando la colorida primavera y con ella la esperada graduación de JiHoon, el omega estaba ansioso por presentar formalmente a SeungCheol con sus padres, les había hablado de él pero no pudo evitar sonrojarse al escuchar decir al alfa que lo cuidaría y protegería con su vida.
Al terminar la ceremonia de graduación SeungCheol los invitó a cenar al restaurante favorito de JiHoon, ahí tuvieron el tiempo necesario para conocerse, su madre había quedado encantada con las atenciones de mayor hacia su pequeño hijo y el señor Lee confiaba en la decisión de JiHoon.
Podía ver cuánto se amaban.
No necesitaba nada más que ver la sonrisa de alegría en JiHoon.
—Te adoraron —Dijo el omega colocándose la camiseta que pertenecía a la ropa de dormir de SeungCheol quien se había quedado solamente con el pantalón.
—¿Si? —Se quitó el reloj de la muñeca y abrió el cajón de la mesita de noche para guardarlo. Tomó una pequeña caja de terciopelo y miró por encima de su hombro, JiHoon estaba sentado al final de la cama, con las piernas cruzadas, humectándolas con crema —¿Estás seguro?
—Los conozco —Habló el castaño —Las expresiones de mi papá lo delatan cuando alguien no le agrada y mi mamá no hubiese tenido problemas en retirarse a mitad de la cena.
—Entonces si te pido que te cases conmigo no creo que se opongan.
SeungCheol se levantó, rodeó la cama y se apoyó en una de sus rodillas frente al omega, enseñando la pequeña caja en sus manos, dejándolo sin palabras.
—Esto es probablemente lo más egoísta que haré —Habló el alfa mirándolo a los ojos —Pero quiero que seas tú a quien vea en el altar.
JiHoon bajó la mirada hacia la refinada argolla de plata dentro de la caja y volvió a mirar a SeungCheol.
—Iba a organizar una gran cena, con pétalos de rosas, velas y violines —Confesó el mayor —Pero realmente los momentos más románticos que he vivido han sido aquí, contigo, viéndote caminar por la habitación llevando mi ropa, mi aroma, saber que estás a pocos metros en el cuarto de baño lavando tus dientes y que saldrás para venir a la cama, que buscarás mi cuerpo y yo buscaré el tuyo porque los dos sabemos que estas no son horas extras—Finalizó SeungCheol viendo a JiHoon asentir con las mejillas sonrojadas —Precioso, ¿Te casarías conmigo?
—Sí —Contestó con una sonrisa nerviosa pero completamente seguro de su respuesta —Sí, quiero casarme contigo.
La emoción los invadió, las comisuras de los labios de SeungCheol temblaron al sonreír y sacar el anillo de la cajita de terciopelo para deslizarlo por el dedo anular de JiHoon haciendo latir con fuerza a su corazón.
JiHoon colocó sus manos en las mejillas del mayor y lo guió hacia sus labios dejándose caer en la cama con SeungCheol sobre él, el alfa acarició sus muslos hasta llegar a las bragas bajo la camiseta, la cual no tardó en sacar, subió las manos a su cintura y JiHoon acarició su espalda soltando un pesado suspiro cuando SeungCheol inició un camino de húmedos besos desde su mandíbula, pasando por su cuello y clavículas hasta llegar a sus pezones.
Los succionó con esmero y continuó el recorrido por su plano abdomen, por su cadera, en cada lunar de su pálida piel, besó sus muslos y tomó las bragas de JiHoon bajándolas por sus piernas dejando expuesta su entrada, rosada y húmeda.
Ansiaba hacerlo suyo.
Embarazarlo.
—Te amo, te amo, te amo —Repitió en el oído de JiHoon a la vez que lo embestía.
—Te amo SeungCheol —Jadeó al escuchar los roncos gemidos, cerró los ojos y bajó sus manos por la espalda del mayor hasta llegar a su trasero, separó las piernas lo más que pudo y lo empujó hacia él buscando que llegase más profundo en su interior —Mmgh, Dios, sí, te amo mi amor, te amo.
SeungCheol no iba a embarazarlo.
Aun.
Primero debían conversarlo.
Pero sin dejar de arremeter contra el pequeño, levantó la cabeza y miró los brillantes ojos del omega.
No necesitó hablar para recibir una respuesta a su petición.
JiHoon asintió dando su consentimiento.
Con la respiración agitada, SeungCheol enseñó sus colmillos y los encajó en el cuello de JiHoon marcándolo y haciéndolo gritar de dolor alcanzando el orgasmo, sus cuerpos temblaron de placer, el castaño enredó sus dedos en el cabello del alfa y SeungCheol cayó cansado sobreomega.
A medianoche las vacías manos de SeungCheol buscaron el cálido cuerpo de JiHoon por debajo de las sábanas, lo arrastró hacia él y el menor se acomodó apoyando su cabeza en el hombro del alfa, llevó su mano hacia el pecho ajeno y miró el brillante anillo en su dedo anular antes de volver a quedarse dormido en los brazos de su único y gran amor.
