Capítulo único ♡

El robusto e imponente alfa de cabello oscuro y mirada misteriosa dejó caer los documentos en el escritorio de madera, se levantó y salió su oficina, bajó por los escalones guiado por la erótica melodía y por las tenues luces que recorrían las oscuras paredes y los elegantes detalles del club nocturno, como las largas cortinas y los costosos candelabros de cristal que colgaban del techo.
Sus ojos se posaron en el escenario principal y en el hermoso omega descalzo que movía lenta y sensualmente su delicado y curvilíneo cuerpo, enseñándolo coquetamente a través de una tela translucida color rosa pastel que caía sutilmente desde su cintura hasta su cadera, cubriendo su torso con encaje, unida a dos cintas que pasaban por sus hombros bajando por su fina espalda y bragas del mismo color. JiHoon lo miró de reojo, con un falso desinterés y sonrió provocando al animal interior de SeungCheol quien gruñó al ver la bonita liga alrededor de su muslo derecho.
El mayor dio un paso hacia adelante pero se detuvo cuando JiHoon caminó en su dirección, con una mirada decidida e insoportablemente seductora, meneando su cadera, el omega tomó su corbata, empuñando su mano izquierda en la cual llevaba una argolla con diamante en forma de corazón, SeungCheol separó ligeramente los labios envolviéndose del intenso aroma floral que emanaba de su cálido cuerpo.
—No desafíes a un alfa —Advirtió SeungCheol con voz grave y rasposa, estremeciendo a JiHoon.
—¿Crees que te tengo miedo?
—Deberías tenerlo, porque una vez que comience no me controlaré —Sonrió enseñando sus colmillos y el omega sintió su lubricante natural humedeciendo su ropa interior.
—No te he pedido que lo hagas —Musitó JiHoon mirándolo a los ojos.
El omega dio un paso hacia atrás llevándolo al sofá de terciopelo, deshizo el nudo de la corbata y abrió su camisa dejándola caer al suelo para deleitarse con sus trabajados músculos, lo empujó suavemente para que se sentara y la mirada de SeungCheol se oscureció, aquella mirada de mando, de poder, hizo que JiHoon se arrodillara ante él de forma sumisa.
El alfa observó cada uno de sus movimientos, desabrochando el cinturón y su pantalón, buscando su miembro para devorarlo.
Y así lo hizo luego de liberarlo.
Se acercó llevando su longitud hacia sus labios iniciando con una lamida en el glande para luego dar caricias con su lengua, en forma circular, succionando solo un poco manteniendo los ojos cerrados, disfrutando de la placentera sensación en la que estaba sumergido. SeungCheol echó la cabeza hacia atrás e instintivamente levantó su cadera en la búsqueda de más contacto y profundidad, JiHoon abrió la boca aceptándolo gustoso, introduciendo el caliente y apetitoso pedazo de carne hasta su garganta, el alfa dejó escapar un ronco gemido y JiHoon deslizó sus labios por el erecto miembro, haciendo presión alrededor de él. Colocó las manos en los muslos del mayor y recorrió el pene ajeno desde los testículos hasta la punta, saboreándolo y disfrutándolo con deseo.
Llevando a SeungCheol directamente a la perdición.
El omega se relamió los labios y sonrió con descaro antes de alejarse, miró hacia atrás por encima de su hombro y rió al ver a SeungCheol masturbándose. Subió al escenario, levantó los brazos colocando sus manos en la barra de pole dance y se paró de puntitas alzando sus prominentes nalgas hacia el alfa, dejándolo con una asombrosa vista de la atractiva curva de su espalda arqueada.
El respetable y temible mafioso se deshizo del resto de su ropa y caminó hacia JiHoon, recorriéndolo con la mirada mientras sus dedos se deslizaban por la sedosa tela de la corbata que había tomado y con la cual no dudó en atar las muñecas del omega.
—Estás tan mojado —Susurró SeungCheol en el oído de JiHoon, haciéndolo estremecer al recorrer su espalda, sus manos encajaron perfectamente en la cintura del pequeño acercándolo de un brusco movimiento, robándole un gemido al sentir el exquisito roce de su pene en su trasero —Definitivamente no me controlaré —Continuó enloqueciendo con las feromonas que desprendía su fértil cuerpo sincronizando sus celos —Esta noche gritarás mi nombre.
—Mmgh... —Gimió JiHoon tras sentir el fuerte azote que le propinó SeungCheol en su nalga derecha, otro en la izquierda para después separarlas, hacer las bragas a un lado y deslizar su miembro entre ellas simulando una embestida.
Las rodillas del alfa cedieron cayendo detrás de JiHoon, completamente cautivado con la tersa y pálida piel que poseía, mordió con suavidad uno de sus muslos haciéndolo gemir, otra mordida hizo que el omega cerrara los ojos y continuó hasta que atrapó la piel de sus nalgas entre sus dientes, ejerciendo un poco más de fuerza, JiHoon se quejó, SeungCheol se alejó y miró hacia arriba, buscando una señal para detenerse, dejó un beso en la última mordida y bajó las bragas de JiHoon por sus piernas, dejándolas caer al suelo.
El omega se quedó sin aliento al sentir la lengua de SeungCheol haciendo presión en su estrecho y húmedo agujero, besándolo y dilatándolo, abriéndolo y preparándolo con sus dedos.
—Ah, S-SeungCheol, así, por favor, sigue así —Pidió el menor, empujándose hacia atrás, deseoso por más, perdiendo el poco sentido común que le quedaba —Sí, así, ah, así. Haz que grite tu nombre.
SeungCheol se levantó y las piernas de JiHoon temblaron al sentir el firme y duro miembro acariciando su sensible entrada, el glande derramando pre-semen y SeungCheol haciendo chocar su caliente respiración en su oído a la vez que sujetaba su cadera y se introducía en él, cubriéndose de sus paredes anales que hacían presión alrededor de su pene.
—Dios... —Jadeó JiHoon con los ojos cerrados y las muñecas atadas, echó la cabeza hacia atrás y SeungCheol no dudó en iniciar con un vaivén rápido y constante, un ritmo satisfactorio y que podía mantener con facilidad.
Lo penetró una y otra vez.
Y lo inevitable sucedió.
Los agudos y escandalosos gemidos de JiHoon habían liberado a su lobo interior volviéndolo salvaje y no había manera de retornar.
Se cegaron entregándose al placer.
—Mírate —Habló SeungCheol sin dejar arremeter en el interior de JiHoon, enterrando sus dedos en su cadera, tomándolo de una forma posesiva que al omega le encantó, mirándolo a través del reflejo del gran espejo en la pared; sus mejillas sonrojadas, su cabello castaño alborotado y sus delgados labios separados —Mira lo mucho que te gusta que mi pene esté dentro de ti —Susurró en su oído, lamiendo el lóbulo de su oreja —¿Lo sientes? —Lo embistió con lentitud, complaciéndolo centímetro a centímetro —Grande, caliente y completamente empapado de ti.
SeungCheol se empujó hacia adelante y JiHoon fijó sus ojos en él.
—Estoy empapado de ti —Musitó el alfa —¿Te gusta?
—Sí —Contestó girando la cabeza hacia el mayor, encontrándose con sus adictivos labios, SeungCheol hundió la lengua en su cavidad bucal robándole un gemido, desató sus muñecas y JiHoon enredó los dedos en el cabello de su nuca, perdiéndose en un apasionado beso —Por favor, necesito más —Dijo rozando los labios del alfa.
—¿Quieres más de esto? —Habló SeungCheol con esa voz grave y segura que hacía a JiHoon sentirse pequeño, indefenso y extraordinariamente dominado, sujetó su cadera y dio una fuerte y certera embestida.
—S-Sí, sí, te lo ruego, quiero más.
El alfa salió de su interior, lo giró hacia él y lo alzó, sujetándolo de las piernas, JiHoon apoyó los antebrazos en sus hombros y besó su cuello adicto al intenso aroma, SeungCheol caminó hacia el sofá de terciopelo soltando roncos gemidos al sentir los labios del omega en su punto sensible.
Se sentó con el menor en su pelvis, JiHoon acomodó las piernas a los costados de SeungCheol, se inclinó hacia adelante y atrapó el labio inferior del alfa entre los suyos, besándolo con necesidad, por su parte el mayor llevó su pene hacia la entrada de JiHoon y lo penetró, el omega gimió en su boca y comenzó a moverse encima de él, con la respiración agitada colocó las manos en sus firmes pectorales.
—Quiero que te corras para mí —Dijo SeungCheol con las manos ceñidas a la estrecha cintura de JiHoon, viéndolo saltar sobre él. El mayor rasgó la lencería, quitándosela y apoderándose de él, con las manos en su trasero, moviéndolo en círculos —Vamos, precioso, córrete.
Cuando JiHoon cerró los ojos y un suave gemido escapó de sus labios SeungCheol no resistió más, colocó las manos en su espalda, y lo dejó en el sofá, recostándose sobre él, entre sus piernas.
Fue entonces cuando se descontroló.
Lo embistió con bestialidad, hundiéndose dentro de él como un animal pero al mismo tiempo siendo delicado para no lastimarlo. JiHoon se retorció bajo el ardiente cuerpo del alfa, admirándolo con los ojos entrecerrados y los labios ligeramente separados, palpando las venas en sus brazos y sintiendo sus erráticas penetraciones, golpeándolo repetidamente. Lo acercó dejándolo escuchar su nombre en el oído junto a sensuales gemidos que solo lo animaron a continuar buscando satisfacer su apetito sexual.
JiHoon enterró sus dedos en la espalda del alfa, arañándola al sentirlo cada vez más profundo en su interior llegando a su próstata, destrozándolo de la manera más placentera que había conocido.
El mafioso escondió el rostro en la curvatura del cuello de JiHoon, lo aprisionó con sus brazos y el omega alcanzó el ansiado orgasmo cuando SeungCheol encajó los dientes en su piel, reforzando la marca que los unía, sus paredes anales apretaron deliciosamente el miembro del alfa y fue su turno de gemir derramando el semen en el interior del pequeño, con su pene aun palpitando y el nudo formándose.
Habían pasado cuatro años desde que JiHoon entró a aquel club nocturno en la búsqueda de un empleo que ayudara a cubrir los gastos de un estudiante universitario. Conociendo a un mafioso alfa que quedó fascinado con su existencia, ofreciéndole una cantidad de dinero que no pudo rechazar a cambio dehoras extrasen su oficina.
Tres años desde que perdidamente enamorado aceptó casarse con él.
Y tan solo unas semanas desde que decidieron que querían tener un bebé.
—Negativo —Informó el médico sentado detrás del escritorio sosteniendo los últimos exámenes sanguíneos de JiHoon.
El regreso a casa fue silencioso, más de lo que SeungCheol hubiera podido imaginar, JiHoon no se volteó para verlo como solía hacerlo para lanzarle coquetos besos por el aire, estaba distraído en sus pensamientos, con la mirada fija en un punto en la ventanilla que el mayor desconocía. Al detenerse en un semáforo el alfa tomó su mano y dejó un beso en el dorso de ella, el pequeño lo miró a los ojos y forzó una triste y dolorosa sonrisa que sacudió a su corazón.
A los pocos minutos aparcó afuera de casa, apagó las luces y apenas vio una lágrima deslizándose por la mejilla de JiHoon se bajó rápidamente del vehículo, lo rodeó y abrió la puerta del pequeño, ayudándolo a bajar, el omega limpió torpemente las lágrimas con las mangas de su sudadera pero continuaron cayendo, una tras otra, se cubrió el rostro con las manos y se echó a llorar desconsoladamente cuando SeungCheol lo abrazó por los hombros, protegiéndolo y reconfortándolo en sus brazos.
—Lo siento —Sollozó y su voz se quebró deshaciendo el nudo que tenía en su garganta —No debería estar llorando pero no puedo evitarlo.
—No, no, no te disculpes. Puedes llorar, si lo necesitas puedes hacerlo —Su corazón se encogió de dolor, las flores del aroma de JiHoon parecían haberse marchitado ante la noticia y la conexión que tenían a través del lazo que los unía llenó sus ojos de lágrimas, las retuvo en su lugar pero cuando el castaño hizo más fuerte su llanto inevitablemente una cayó por su mejilla.
Un bajo porcentaje de omegas tenían dificultad para procrear, y desafortunadamente JiHoon era uno de ellos, para muchos matrimonios era el inicio de un infierno de discusiones que acababan en un esperado divorcio. En este caso el problema no era la fertilidad de JiHoon o su pareja destinada, no había causa aparente y solo podían seguir intentándolo sin ilusionarse a esperar un resultado positivo o resignarse a la idea de que nunca tendrían la oportunidad de ser padres.
—¿Qué pasará si no logro quedar embarazado? —Preguntó JiHoon en voz baja, acostado en la cama junto a SeungCheol a quien miró detenidamente, esperando su respuesta.
—Lo seguiremos intentando —Contestó el alfa.
—Me refiero... —Hizo una pausa en donde bajó la mirada, avergonzado —A que nunca pueda embarazarme.
—¿Por qué dejas caer la presión sobre ti? —Habló con dulzura colocando sus dedos en el mentón de JiHoon para levantar su cabeza y que sus miradas se volviesen a conectar —Yo podría ser el responsable.
—El doctor no encontró alteraciones en tus resultados.
—Tampoco lo hizo en tus exámenes —Le recordó y llevó su brazo hacia la cintura del menor, acercándolo un poco más a él, necesitando de su calor y su presencia —Quizás tardaremos un poco más que el resto de las parejas.
JiHoon deslizó su mano por el pecho del alfa hasta llegar a su hombro —No has respondido a mi pregunta.
—¿Crees que te dejaré? —Preguntó esbozando una sonrisa al sentir las delicadas manos de JiHoon acariciando su mejilla, bajando a su barbilla. No podía creer que lo pensara, no tenía sentido, él era su mundo —Hay más opciones, lo único que me importa es que sea contigo.
En medio del silencio de la noche JiHoon enredó sus dedos en el cabello de la nuca de SeungCheol, mirándolo a los ojos y mezclando sus respiraciones, el alfa se encorvó siendo guiado por el pequeño, cerraron los ojos y unieron sus labios en un beso lleno de amor, compañerismo y complicidad.
Se alejaron manteniendo los ojos cerrados, SeungCheol rozó su nariz con la del omega haciéndolo sonreír dándole tres cortos y sonoros besos en sus labios antes de acomodarse, JiHoon se escondió en su cuello y él tomó las cobijas, cubriéndolo.
—Solo contigo —Susurró SeungCheol, repitiendo su promesa en el altar, no importaba lo que sucediera, no iba a soltar la mano de JiHoon.
Los meses transcurrieron con tranquilidad, no se apresuraron en tener un bebé, lo tomaron con calma, sin presión ni ilusión, seguían haciendo el amor sin utilizar preservativo y sin importar que estuviesen en celo, creando momentos íntimos e inolvidables, pero se enfocaron principalmente en crecer laboralmente, JiHoon había logrado obtener un ascenso en la editorial donde trabajaba y SeungCheol comenzó a hacer millonarios e importantes negocios, asistiendo a eventos sociales sosteniendo la mano de su omega.
El domingo JiHoon bajó por la escalera y se dejó llevar por el exquisito aroma de las tostadas llegando a la cocina en donde se encontró al alfa preparando el desayuno, con el pantalón de dormir y el torso desnudo, enseñando los arañazos que tenía en la espalda y que a los pocos días desaparecerían.
Ya había sucedido antes.
—Buenos días mi amor —Habló el omega abrazando a SeungCheol por detrás.
—Buenos días precioso —El pelinegro levantó uno de sus brazos para que su bonito esposo pasara por debajo y poder rodear sus hombros, JiHoon lo miró y abultó sus labios, recibiendo un corto beso como cada mañana.
—¿Querías llevarme el desayuno a la habitación? —Preguntó viendo la bandeja con pétalos de rosa.
—Me has descubierto —Sus orejas enrojecieron haciendo sonreír a JiHoon.
—¿Comeremos aquí? —Tomó una fresa del recipiente y la llevó hacia su boca, mordiendo solo un pedazo, el otro se lo ofreció a SeungCheol quien lo recibió gustoso.
—No, lo haremos en la cama —Contestó alejándose para lavarse las manos.
El castaño se dio la media vuelta y frunció ligeramente el ceño, desconcertado por su respuesta —Pero ya me he levantado.
—Tienes razón —Pensó SeungCheol en voz alta soltando un largo suspiro, se secó las manos y dejó el paño en la encimera —Tendré que arreglarlo.
—¿Qué haces? —Preguntó espantado cuando SeungCheol dio un paso hacia él porque no esperaba que lo levantara y lo cargara en su hombro —¡Amor! —Exclamó entre contagiosas carcajadas, agitando sus pies —¡Esto no tiene sentido!
—¿No? —El alfa se dirigió a la habitación principal.
—¡No! —Respondió riendo. SeungCheol lo sentó en la cama y acomodó las cobijas.
—Quédate aquí —Pidió el mayor dejando un beso en la punta de la nariz del menor —Vendré enseguida.
SeungCheol no tardó demasiado en regresar sosteniendo la bandeja con el desayuno que había preparado para los dos, JiHoon separó los labios fingiendo sorpresa y el alfa rió sentándose a su lado, por el otro extremo de la cama, acomodó la bandeja y el pequeño se acercó para besar su mejilla como agradecimiento por el lindo detalle.
En la noche tuvieron una romántica y sencilla cita, solo salieron a caminar a un parque, tomados de la mano, bajo los frondosos árboles y disfrutando de la agradable brisa de primavera, hablando de lo que fuera porque lo realmente importante era estar juntos, coqueteándose con dulces miradas y sonrisas que pedían de esos besos que no podían rechazar, esos donde amaban sentir las manos del otro en sus mejillas o barbilla para después alejarse y ver la sonrisa con la que adoraban despertar.
—¿Por qué ha dejado a la chica? —Preguntó SeungCheol mientras miraba la angustiante escena de la película en la televisión de la sala. JiHoon estaba sentado en el sofá junto a él.
—Cree que le está haciendo daño pero en realidad la lastimará con su ausencia —Contestó el omega para después quedarse en silencio —Alguna vez... —Su voz se escuchó en un susurro pero tuvo la suficiente intensidad para que su esposo lo escuchara —¿Has pensado en irte?
—No podría —Respondió sin titubear y JiHoon se giró a verlo con las cejas alzadas, expectante a sus palabras. SeungCheol tenía el codo en el respaldo del sofá, apoyando la cabeza en su mano, sus ojos se posaron en el castaño mirándolo con amor, moviendo lentamente sus pestañas en cada parpadeo, demostrando su tranquilidad, como si todo lo que necesitara estuviese allí, con él, precisamente a su lado —Desde la primera vez que entraste a mi oficina me di cuenta que ya no podría vivir sin ti.
Las mejillas de JiHoon se sonrojaron al sonreír con timidez, el alfa bajó su brazo colocando la mano en la espalda del omega, se miraron a los ojos y los cerraron al mismo tiempo uniendo sus labios, JiHoon subió su mano hasta el hombro de SeungCheol sintiendo como éste rodeaba su cintura acercándolo a él un poco más. Sin dejar de besarse JiHoon se sentó en los muslos del mayor, de lado, este lo hizo caer cuidadosamente, sin que llegase a tocar el sofá, sosteniéndolo con sus brazos y movió su nariz con la del pequeño mirando sus hermosos y afilados ojos, JiHoon enseñó los agujeros en sus mejillas encogiéndose en su lugar y SeungCheol sonrió ladeando la cabeza, buscando nuevamente sus dulces labios. A los pocos segundos se levantó cargando a JiHoon, pasando un brazo por debajo de sus piernas y otro en su cintura, el omega lo abrazó por el cuello y SeungCheol se dirigió a la habitación principal. Allí lo recostó en la cama y se desnudaron entre roces, caricias y risitas que terminaban en apasionados besos. Detuvieron el tiempo para entregarse, explorar sus cuerpos con la yema de sus dedos, con su piel y sus labios, dejando su nombre en ellos. Escuchándolos entre gemidos mientras se miraban a los ojos.
SeungCheol tomó la pierna derecha del castaño y la subió hasta su cadera encontrando y golpeando su próstata, JiHoon echó su cabeza hacia atrás y arqueó su espalda al sentir el miembro del alfa completamente dentro suyo, sus dedos se aferraron con fuerza a las sábanas blancas bajo su cuerpo. SeungCheol se dejó caer sobre él, dejando besos en su hombro e hizo un recorrido por sus clavículas, el cuerpo de JiHoon tembló cuando SeungCheol besó su cuello, atrapó su labio inferior esperando el dolor al morderlo pero el alfa solo dejó un beso en la marca que los unía, un tierno beso para luego continuar con su mandíbula y terminar en sus labios, sintiendo como el interior de JiHoon aprisionaba su miembro en cada placentera embestida, el omega fue el primero en correrse y SeungCheol culminó con un fuerte gruñido, el nudo se inflamó y derramó su esencia en el interior del omega.
—Te amo precioso —Dijo SeungCheol en voz baja, uniendo su frente a la de JiHoon. Transmitiéndole amor y la increíble sensación de ser lo más importante en su vida.
—Te amo mi amor —El omega cerró los ojos y esta vez fue su turno de mover su nariz con la del mayor haciéndolo sonreír.
En las siguientes semanas SeungCheol se encargó de sus negocios, asistiendo a extensas reuniones con sus abogados y recibiendo cordiales visitas de sus posibles socios, a pesar del estrés y cansancio acumulado quiso estar presente en la cena con los padres de JiHoon, el menor la había organizado y se había esforzado preparando los platillos para recibir a sus padres en casa.
—Mi amorcito, ¿Puedes sacar las patatas del horno? —Dijo JiHoon cuando vio a SeungCheol entrar a la cocina. El alfa pasó junto al pequeño dándole un rápido beso en la mejilla y sacó la bandeja del horno dejándola en la isla donde el castaño estaba terminando de servir, acomodando perfectamente cada ingrediente en su lugar.
—Les he dicho a tus padres que pueden quedarse aquí en casa —Comentó SeungCheol y JiHoon levantó la cabeza mirándolo a los ojos —Solo estarán dos días en la ciudad y supongo que quieres pasar el mayor tiempo posible con ellos.
—Sí —JiHoon sonrió —Los extrañaba.
SeungCheol intentó tomar un trozo de carne pero JiHoon golpeó su mano haciéndolo reír, de pronto se alejó al percibir una desconocida y sutil fragancia a su alrededor —¿Y ese aroma?
—¿Cuál? —Preguntó el omega confundido.
—Es... —Se quedó en silencio, curioso del dulce y delicado aroma que aceleró los latidos de su corazón —Melocotón.
—Probablemente sea la tarta que hice, pero tendrás que esperar un poquito para comerla, es el postre —Habló JiHoon tomando los platos para llevarlos al comedor.
SeungCheol miró la tarta en una de las encimeras, e inconscientemente siguiendo el aroma, fue detrás de JiHoon.
Así como lo hizo el resto del mes.
—Es demasiado tiempo —Se quejó JiHoon sentándose en el borde de la cama donde el alfa estaba haciendo su equipaje.
—Solo serán tres días —SeungCheol salió de su vestidor con dos camisas, las dejó en la maleta y pellizcó suavemente la mejilla de su adorable esposo al verlo hacer un puchero —Estaré aquí el viernes en la noche.
—¿En la noche?
—Sí, en la noche —Respondió divertido entrando nuevamente al vestidor, JiHoon frunció el ceño por su despreocupación y SeungCheol volvió a los pocos segundos con otra camisa pero se detuvo al ver la maleta —¿Dónde están mis corbatas?
—¿Cuáles corbatas? —Preguntó el menor haciéndose el desentendido.
—¿No las había dejado aquí? —Pasó una mano por su cabeza, desordenando su cabello, claramente desconcertado —Quizás no las saqué.
—Esas son lindas —Comentó JiHoon cuando el alfa apareció con nuevas corbatas.
—¿Y mis zapatos?
—No lo sé —Respondió encogiéndose de hombros.
—Iré a buscar otros —Se alejó pero al cruzar el marco de la puerta se apoyó en éste, descubriendo a JiHoon tomar rápidamente las camisas para esconderlas detrás del sofá que estaba a un lado del ventanal —Así nunca terminaré de empacar.
El omega se sobresaltó dándose la media vuelta y unió las manos frente a él —Y no podrás viajar —Habló haciendo que SeungCheol soltara una carcajada.
—¿Qué sucede? —Se acercó a JiHoon y tomó sus manos llevándolas hasta sus hombros —¿No quieres que vaya?
—Sé que debes hacerlo, es un viaje importante, es solo que te extrañaré —Confesó el omega con los brazos del mayor rodeando su cintura, atrayéndolo a él —Al menos yo lo haré.
—¿Dudas que no lo haga?
—Bueno... —Vaciló JiHoon bajando la cabeza en un intento de ocultar sus sonrojadas mejillas —No lo has dicho.
El alfa se encorvó buscando los labios de JiHoon, dejó un beso en ellos y se quedó allí, cerquita del omega, viendo su tímida sonrisa —Te extrañaré, tanto como tú lo harás.
Cuando bajaron por la escalera, MingHao, el empleado de confianza y el chófer de SeungCheol recibió el equipaje y lo llevó al automóvil, esperando a su jefe para dirigirse hacia el aeropuerto.
—Si sucede algo no dudes en llamarme —Dijo el alfa saliendo con un abrigo color gris en sus manos —No importa la hora. ¿De acuerdo?
Cuando se cerró la puerta JiHoon tomó el teléfono de casa y marcó el número de SeungCheol, solo pasaron unos pocos segundos para que tomara la llamada —¿No has olvidado algo?
La llamada se cortó y SeungCheol abrió la puerta principal de la casa, caminó hacia su pequeño esposo, se inclinó hacia él y besó sus labios.
—Te amo —Dijo JiHoon complacido con su acción.
—Te amo —Dejó un beso en la frente del omega y se alejó, solo unos pasos antes de regresar y en un rápido e inesperado movimiento, dejando el abrigo gris en el respaldo del sofá, rodeó la cintura de JiHoon con uno de sus brazos, obligándolo a pararse de puntitas, llevó su mano libre a la barbilla del castaño y lo besó, esta vez con más intensidad, ladeando la cabeza e introduciendo la lengua en su cavidad bucal, robándole el aliento y haciendo que sus piernas temblaran. JiHoon empuñó sus manos en su camisa, aferrándose a ella, dejando su olor impregnado.
Marcando territorio.
Apenas SeungCheol desapareció una inexplicable sensación de soledad y abandono lo invadió, haciéndolo sentir extraordinaria y absurdamente vulnerable.
Asustado ante la ausencia del alfa y con lágrimas acumulándose en sus ojos tomó el abrigo gris que había sido olvidado en el respaldo del sofá y lo acercó a él apretando la prenda con sus manos, retrocedió algunos pasos y corrió por las escaleras hacia la habitación.
Sin embargo, el aroma de SeungCheol que había en el cuarto no fue suficiente y por instinto de buscar calidez, comodidad y principalmente protección entró al vestidor del mayor, sacando suéteres, abrigos y bufandas, cualquier cosa que fuera suave y especialmente cualquiera cosa que tuviera el aroma de su alfa. Eligió una cobija azul con numerosas estrellas blancas y se envolvió con ella. Llevó la ropa a la cama, se sentó entre los cojines y formó un círculo a su alrededor, rodeándose del intenso aroma que emanaban las pertenencias del alfa, abrazó sus piernas y se quedó allí, aún asustado.
—Acabo de terminar de revisar el manuscrito que me entregaste este lunes —Habló JiHoon a través de la línea telefónica, mirando la pantalla del computador portátil que tenía frente a él donde había estado trabajando arduamente en las últimas tres horas —Te lo enviaré al correo, mañana continuaré con los borradores, sí, te avisaré. Buenas noches —Cortó llamada y dejó el móvil cerca de los apuntes.
Soltó un largo suspiro y cerró la computadora.
—¿Debería bajar a cenar? —Se preguntó a sí mismo, indeciso —Serán unos minutos —Se levantó de la cama con la cobija de estrellas encima de sus hombros, llevándose el aroma del alfa a la cocina. Preparó algo para comer y volvió a la habitación tan rápido como pudo, escondiéndose bajo las mantas.
Durante el viaje el lobo interior de SeungCheol estuvo intranquilo, con la desesperante y angustiante necesidad de estar al lado de JiHoon, de cuidarlo y protegerlo convirtiéndose en una tortura no poder hacerlo, adelantó su regreso y el jueves en la noche llegó a casa e inmediatamente percibió la fragancia floral de JiHoon, más intensa que lo habitual, mezclada con un conocido y dulce aroma a melocotón. Arrastró el equipaje a la sala y subió los escalones dirigiéndose a la habitación principal, silenciosamente se asomó en la puerta y vio a JiHoon vistiendo una enorme camisa de dormir que le pertenecía, luciendo sus lindas y pálidas piernas.
Profundamente dormido.
En un adorable... nido.
Fueron a la clínica al amanecer, no querían ilusionarse, sabían que no debían hacerlo, por lo mismo no abrieron los resultados de los exámenes hasta que estuvieron en casa.
—Positivo —Habló JiHoon con los ojos llenos de lágrimas, las comisuras de sus labios temblaron al elevarse resaltando los hoyuelos en sus mejillas y levantó la cabeza mirando a SeungCheol esperando a que continuara —Tengo cinco semanas de embarazo.
En ese momento la felicidad desbordó de ellos y JiHoon fue el primero en demostrarlo apresurándose a abrazar a SeungCheol, el alfa lo alzó en el aire, dando un giro con él, escuchando la contagiosa risa en su oído, los pies del omega tocaron el suelo y el mayor se encorvó hacia él, llevó las manos hacia las mejillas del castaño y comenzó a llenar su rostro de besos, haciéndolo reír.
—Deberá alimentarse de forma equilibrada y saludable —Indicó el médico detrás del escritorio donde estaba sentado atendiendo al matrimonio —Por lo que tendrá que asegurarse que las calorías que ingiera procedan de alimentos nutritivos que contribuyan al crecimiento y desarrollo de su cachorro, también tendrá que consumir suplementos —Escribió la orden y se la entregó al omega —Debe evitar los esfuerzos físicos excesivos, le recomiendo salir a caminar por las tardes o alguna actividad ligera que pueda realizar. Es importante que duerma lo que necesite, probablemente comience a sentirse más cansado de lo normal y que con el paso de los meses y el crecimiento del bebé se le dificulte encontrar una posición cómoda para dormir, puede utilizar almohadas, cobijas o...
A su esposo.
Porque eso fue lo que utilizó JiHoon.
Y la primera vez que SeungCheol entró a la habitación en la madrugada y vio al menor sentado en el centro de la cama, esperándolo, rodeado de su ropa y con la luz tenue de la mesita de noche, dejó de trabajar hasta tarde.
Priorizándolo.
Priorizándolos.
El tiempo fue pasando y ellos asistieron a cada control, JiHoon se seguía colocando nervioso cuando el médico esparcía el frío gel en su abultado vientre para ver el estado actual del bebé pero SeungCheol se encargaba de sostener su mano otorgándole tranquilidad y confianza, sin embrago, la primera vez que escucharon los rápidos latidos de su cachorro el mayor ejerció un poco más de fuerza llamando la atención del omega, quien miró su expresión de felicidad, sus ojos sorprendidos, grandes y brillantes, y una sonrisa simplemente inigualable.
En los primeros meses de embarazo JiHoon no sufrió de malestares, continuó trabajando en la editorial pero SeungCheol se encargaba de impregnar sus feromonas cada vez que se alejaba de él, no podía evitarlo, JiHoon era su vida, y llevaba un trocito de su corazón en su interior, al llegar a casa cenaban juntos y realizaban una caminata nocturna, JiHoon caminaba sosteniendo la mano de SeungCheol y la otra mano la mantenía en su vientre, como si de alguna forma estuviese protegiendo a su bebé.
—No puedes seguir llamándola princesita —Explicó JiHoon en un tono divertido.
—¿Por qué no?
—Porque necesitará un nombre —Respondió el castaño.
—No entiendo a dónde quieres llegar.
—¡Amor! —Chilló el omega, rodeó un brazo de SeungCheol con los suyos y descansó la cabeza en su hombro, avanzaron en completo silencio cerca del río de la ciudad —¿Qué tal Naeun?
—Princesita Naeun —Musitó SeungCheol haciendo reír a JiHoon —Me agrada —Miró a su lado, bajando la cabeza en el ángulo perfecto para que sus ojos se conectarán con los de su omega quien apoyó el mentón en su hombro, SeungCheol acarició su mejilla y se acercó dejando un beso su frente a la vez que acariciaba su vientre.
JiHoon se acostumbró a que cuando SeungCheol llegara a casa besara sus labios y se agachara apoyándose en una rodilla para dejar un sonoro beso en su pancita saludando a Naeun y hablándole a través del ombligo.
—El doctor dijo que estás creciendo sana y fuerte —Comentó SeungCheol acostado en la cama, dentro del nido, acariciando el vientre de su omega.
—Será hermosa —Habló JiHoon.
—La llevas dentro de ti —El alfa lo miró a los ojos, cálidos y llenos de amor —No hay forma que no sea hermosa.
A medida que el embarazo fue avanzando las sensibilidad de JiHoon se volvió tan frágil como una copa de cristal, podía llorar desconsoladamente durante horas si no obtenía la atención que necesitaba de SeungCheol, si se alejaba demasiado tiempo o si no estaba en el nido cuando él tomaba la siesta, el alfa fue comprensivo, tal vez demasiado, especialmente en sus repentinos antojos de melocotón con miel por las madrugadas.
O antojos de besos.
Aunque esos solo eran una excusa.
También comenzaron con la decoración del cuarto de Naeun, era una habitación pequeña, elegante y acogedora, con las paredes grises de pintura y papel tapiz que combinaban con el color rosa de las mantas de la cuna de madera y el dorado de los cuadros que estaban colgando en la pared a un costado de la ventana, donde habían fotografías del progreso del embarazo durante cada mes captando el crecimiento de la pancita de JiHoon, y el candelabro del techo. Había un sofá que se mecía, una alfombra bajo la cuna que estaba en el centro de la habitación, un velo blanco que caía sobre ella, un cambiador con todo lo que necesitaban; pañales, toallitas y paños. Un armario, repisas, canastillas con diferentes tipos de juguetes y una mesa pequeña con dos sillas donde habían dos osos de felpa.
En más de una oportunidad SeungCheol se encontró a JiHoon en la habitación de Naeun, doblando y ordenando la ropita, previamente lavada, que le había comprado en las tiendas del centro comercial.
—¿Qué te parece? —JiHoon le habló a su bebé estirando los brazos para enseñarle un pequeño conjunto de las mismas tonalidades de la habitación, una jardinera gris, con una camiseta blanca debajo y una boina color rosa con un bonito moño.
—Le encantará —Dijo SeungCheol entrando a la habitación. No podía negarlo, le encantaba ver a JiHoon embarazado.
Llevando a su cachorrita.
En la noche tomaron un relajante baño en la tina, JiHoon se sentó adelante de SeungCheol, entre sus piernas mientras el mayor realizaba delicados movimientos circulares con jabón en su espalda, llegando a su cintura para abrazarlo por detrás y continuar en su pancita, dejando besos en su cuello y mejilla.
Al terminar SeungCheol fue el primero en salir de la tina, se colocó la bata de baño y ayudó a JiHoon con la suya, alzándolo en brazos para llevarlo a la habitación.
—La has acostumbrado —Dijo JiHoon sintiendo como Naeun daba pataditas cuando SeungCheol repartía besos en su vientre y le hablaba de forma cariñosa.
El alfa asintió —Me aseguraré de llenar su carita de besos cuando nos conozcamos.
Apagaron las luces y el alfa deslizó sus manos por debajo de la camiseta de JiHoon, arrastrándolo por la cama hacia él, el omega colocó sus manos en su pecho desnudo y se escondió en su cuello, cerrando los ojos y quedándose profundamente dormido en su refugio.
A la mañana siguiente SeungCheol sonrió cuando JiHoon entró en la cocina vistiendo un overol de mezclilla sobre una camiseta de líneas, presumiendo su vientre con orgullo.
—Te ves hermoso con pancita —Comentó SeungCheol sin pensarlo, bebiendo un sorbo de su taza de café.
JiHoon soltó bruscamente la mano de su alfa, se alejó y frunció el ceño —¿Quieres decir que sin ella no me veía hermoso?
—¿Qué? —Elevó las comisuras de sus labios escapándose una risa.
—Y tienes el descaro de reírte —Acusó el castaño.
—JiHoon.
—¿JiHoon? —Resopló el menor —¿Desde cuándo me llamas por mi nombre?
—Precioso —Corrigió SeungCheol tratando de acercarse.
—Desayunaré en el trabajo —Se levantó y dejó la servilleta en la mesa.
—No, no, no —Intentó hablar pero JiHoon se marchó dejándolo con las palabras en la boca —¿Qué acaba de suceder?
Su repentino enojo sin sentido alguno no desapareció camino a la editorial, todo lo contrario, empeoró al darse cuenta que la cafetería del edificio no tenía opciones de desayuno saludables.
Era indignante.
Unos pocos minutos más tarde escuchó unos firmes pasos en tacones acercándose y una atractiva beta se sentó en el borde del escritorio, llevando unos papeles contra su pecho —¿Has discutido con SeungCheol? —Preguntó Ailee, una íntima amiga de la pareja.
—Lo detesto —Murmuró JiHoon de mala gana, tomando un trozo de manzana del recipiente. No había podido conseguir algo de su agrado.
—¿Por qué?
—Me dijo que... —Se detuvo un segundo dándose cuenta de lo ridículo que se escucharía lo que diría —Me veía hermoso con pancita.
Ailee alzó sus cejas —¿Ya has considerado pedirle el divorcio? —Bromeó y JiHoon soltó un suspiro, derrotado.
—Soy un bobo.
—Es el embarazo, te vuelve inestable emocionalmente. Estoy segura que lo comprenderá.
—¿Cómo puedes estar tan segura?
—Porque nunca había conocido a un alfa tan loco por su omega como él lo está por ti —Respondió Ailee —Bueno... —Bajó la mirada hacia la pancita de JiHoon, el castaño inconscientemente la estaba acariciando, siempre lo hacía —Por ustedes.
La jornada laboral fue agotadora, al anochecer JiHoon salió de la editorial a vio a MingHao, esperándolo a un lado de la puerta trasera del vehículo.
Llegó a casa cerca de las ocho de la noche, con cautela abrió la puerta principal y echó un vistazo a la sala antes de entrar.
—No hagas ruido chiquita —Susurró JiHoon cerrando la puerta —O papi SeungCheol nos escuchará.
—Hola precioso —La voz de SeungCheol sobresaltó al omega, un corto y sonoro beso en los labios aturdió a JiHoon, el alfa se arrodilló y le dio un beso a Naeun —Hola princesita —Se quedó allí unos segundos hablándole con ternura y se levantó —¿Tienen hambre? Estoy preparando la cena —Tomó la mano del castaño e hizo que lo siguieran.
JiHoon se sentó en el taburete de la isla y observó a SeungCheol moviéndose con habilidad por la cocina, sacando ingredientes y utensilios pero en los breves segundos que sus miradas se encontraban el menor la desviaba.
—¿Qué ocurre? —Preguntó el alfa acomodando los platos.
—¿Por qué no estás enojado?
—¿Debería estarlo? —Rodeó la isla de la cocina y giró el taburete de JiHoon hacia él.
El menor asintió y bajó la cabeza, avergonzado —Esta mañana me comporté como un tonto —Dijo con un puchero. SeungCheol sonrió enternecido y colocó sus dedos en el mentón del castaño, levantando su cabeza, se inclinó hacia adelante atrapó su labio inferior entre los suyos —No deberías... —JiHoon cerró los ojos moviendo tímidamente sus labios al ser interrumpido —Besarme.
—¿Por qué no? —Preguntó ladeando la cabeza en la búsqueda de más contacto en el siguiente beso.
—Porque deberías estar... —JiHoon separó los labios permitiendo que SeungCheol profundizara el beso. El alfa acarició sus mejillas y él empuñó sus manos en su pecho. El ritmo demandante lo enloqueció —Enojado.
—No quiero estar enojado —Susurró rozando los labios de su pequeño esposo antes de volver a besarlo —Te quiero a ti.
—Lo siento —Musitó apenado.
—Eres la cosita más preciosa que he conocido —SeungCheol tomó distancia mirándolo a los ojos —Con pancita o sin ella, me encantas. Por favor, no lo olvides.
Eso fue suficiente para JiHoon.
Como adultos maduros y responsables se educaron e informaron para la crianza de su hija, no querían perfección, sabían que cometerían errores, formaba parte de la experiencia como padres pero deseaban que el bebé que JiHoon llevaba en su vientre fuese una mejor persona que ellos, tomar sus manitas, guiarla y acompañarla en cada uno de sus pasos.
El día de la cesárea programada le realizaron los exámenes correspondientes a JiHoon y el personal de salud fue extremadamente cuidadoso y empático en la preparación, por petición de SeungCheol, no era solo una intervención quirúrgica, era un proceso donde podría estresarse y no quería que tuviera miedo, merecía que fuese un día inolvidable.
Donde después de nueve meses conocerían a Naeun.
Por lo mismo sostuvo su mano en la sala de pabellón mientras lo monitoreaban y los profesionales realizaban su trabajo.
Así fue hasta que un fuerte y enérgico llanto hizo que sus corazones latieran rápidamente.
—Felicidades —Dijo el doctor colocando el frágil cuerpo de la recién nacida en el pecho del omega. Los ojos de JiHoon se llenaron de lágrimas, intentó calmarla pero no fue hasta que SeungCheol se acercó para mirar su carita que se quedó en silencio, JiHoon miró a su esposo quien no dudó en besar su hermosa y amplia sonrisa.
Afortunadamente la menor había nacido sin alteraciones y JiHoon no presentó complicaciones durante su recuperación por lo que no tardaron mucho en volver a casa con su bebé. SeungCheol abrió la puerta principal permitiendo que JiHoon, quien cargaba a su hija envuelta con una manta, entrara primero.
Naeun era una perfecta combinación de sus padres; tenía la piel tersa y blanca como la de JiHoon, con los mismos hoyuelos del omega en sus abultadas mejillas que resaltaban cuando hacía lindas muecas, pero tenía sus ojos grandes como los de SeungCheol, rodeados de largas pestañas. Labios delgados y rosados.
Y un agradable y dulce aroma a melocotón.
Las primeras semanas fueron tranquilas, Naeun dormía gran parte del día, solo despertaba para beber leche y volvía a quedarse profundamente dormida al recibir suaves palmaditas en su espalda. Se volvieron expertos cambiando pañales y preparando biberones, organizaron sus tiempos y repartieron obligaciones de forma equitativa cuando Naeun comenzó a crecer exigiendo atención en las madrugadas donde solo quería que uno de sus padres la meciera y acariciara sus mejillas. Asistieron a los controles y poco a poco fueron estimulando los sentidos de la pequeña.
—¿Esto te divierte? —Preguntó SeungCheol moviendo los sonajeros del gimnasio para bebés que tenían en la sala, Naeun rió y agitó sus piernas, emocionada —Parece que lo hace.
SeungCheol se acomodó junto a Naeun y continuó jugando con ella, perdidamente enamorado de su sonrisa. Era como la de JiHoon.
—¿Qué tal si vamos por papi Hoon a su trabajo?
Vistió a Naeun con una jardinera que llegaba hasta sus rodillas, calcetines blancos y una boina, miró las llaves del automóvil en sus manos y luego miró a la menor.
—Aprovecharemos de dar un paseo —Dejó las llaves en la mesita de noche y se colocó el cargador estilo canguro.
No era que temiese llevar a Naeun en un vehículo y exponerla a los peligros de la conducción irresponsable de algunos ciudadanos, pero la silla para bebés no le parecía lo suficiente segura para ella, según él, porque lo era pero prefirió dar un paseo con su hija y darle una sorpresa a su esposo, esperándolo afuera del edificio.
Y supo que había hecho lo correcto cuando vio la radiante sonrisa de JiHoon y Naeun agitó sus bracitos en su dirección.
Intentando alcanzarlo.
Llegando a casa SeungCheol bañó a Naeun y JiHoon preparó la cena y el biberón de la pequeña, también tuvo tiempo para ducharse en lo que SeungCheol la cambiaba.
O eso creyó.
—¡Que princesa más hermosa! —Exclamó el alfa, Naeun levantó sus piernas y SeungCheol las agarró con las manos, dándole besitos en la planta de sus pies, provocándole cosquillas y haciéndola reír a carcajadas porque ese era definitivamente el mejor sonido que había escuchado junto a la risa de su esposo —¡Eso es, enseña tus encías!
—¡Amor! —JiHoon sonrió con cansancio, apoyado en el marco de la puerta con el biberón.
Esa noche SeungCheol se apoyó en el respaldo de la cama y JiHoon se sentó entre sus piernas, sosteniendo a Naeun mientras le daba el biberón, recargó su cabeza en el pecho del alfa y su mano perdió la fuerza al quedarse dormido, SeungCheol alcanzó a sujetar el biberón y a la pequeña, colocando sus manos encima de las de JiHoon.
A la mañana siguiente despertó antes que Naeun y esperó a que ella comenzara a removerse avisando que despertaría y comenzaría a llorar para llevársela y dejar que JiHoon siguiera durmiendo.
Lo necesitaba.
Había tenido una agotadora semana en el trabajo.
En invierno fueron a visitar a los padres de JiHoon para que conocieran a su nieta, ellos estaban encantados con la pequeña y a Naeun le gustaba esconderse en el cuello de sus abuelitos empuñando sus manitas. En el viaje SeungCheol y JiHoon tuvieron el tiempo suficiente para disfrutar de una romántica cita bajo los copos de nieve que caían del cielo, tomar sus manos buscando calor humano y perderse en sus labios.
—Mi amor —JiHoon deslizó sus manos por la cintura de SeungCheol, por dentro de su abrigo, abrazándolo y levantando la cabeza para mirarlo.
—¿Hmm?
—Te amo —Dijo con voz melosa.
—Te amo precioso —SeungCheol rodeó los hombros del menor y dejó tres sonoros besos en sus labios, sin tener la voluntad de alejarse tomó el mentón de JiHoon y lo besó con lentitud, un beso largo y apasionado.
Con la llegada de la primavera tuvieron que ir modificando su rutina, principalmente porque a Naeun comenzaron a salirle sus dientes, quejándose y llevándose todo a la boca, también inició su alimentación complementaria por indicación del pedíatra, compraron una silla para la menor y utensilios para comer.
Aunque no fue tan sencillo como lo esperaban.
JiHoon tomó un poco de la papilla con la cuchara y la llevó a la boca de Naeun quien dudosa la recibió pero no tardó en fruncir el ceño y empujar la comida con su lengua, haciéndola escurrir por su mentón.
—Pero... —JiHoon la limpió y tomó un poco más de la papilla, esperando que al menos la probara.
Sin embargo, el resultado fue exactamente el mismo.
Al quinto intento Naeun apretó sus labios y tragó la papilla haciendo sonreír a JiHoon.
Después de almorzar Naeun tomó su siesta, y en la tarde JiHoon guardó un cambio de ropa en el bolso, pañales, biberones, juguetes y subió a la bebé en la carriola para salir a pasear con JeongHan y WonWoo en lo que SeungCheol estaba en una reunión de negocios.
—¿Dónde has dejado tu otro zapatito?
—Estaba en la escalera —Habló SeungCheol llegando a la sala con el zapato perdido de la pequeña.
—Nuestro príncipe lo ha encontrado —Sonrió JiHoon sacando los biberones del bolso.
—A ver —El alfa se arrodilló frente a su hija sentada aún en la carriola —¿Me permite, princesita Naeun?
Naeun le sonrió y llevó las manos hacia su boca, SeungCheol tomó su pie izquierdo y le colocó el zapatito antes de alzarla en brazos y llenar su carita de besos, haciéndola reír.
En el momento que JiHoon se giró hacia ellos y levantó la cabeza su corazón se llenó de amor al ver a SeungCheol y Naeun con los ojos cerrados, él moviendo la punta de su nariz con la de la pequeña.
Y ella dejándose.
Adorando ese lindo gesto.
Con los meses fueron fomentando el balbuceo de Naeun y poco a poco comenzó a ampliar su vocabulario, llamando a sus padres y abuelos, aprendió a saludar y despedirse agitando sus manos, a lanzar besos por el aire y pedir sus juguetes. Era increíblemente cariñosa, espontánea y divertida, poseía una personalidad encantadora, llevaba la inocencia de JiHoon en su mirada con un ligero toque de travesura de SeungCheol.
—Aquí vamos de nuevo —Dijo JiHoon sosteniendo las manitas de Naeun para que no perdiera el equilibrio.
—Ven con papi Cheol, princesita —SeungCheol la llamó, agachado, un poco más lejos, el omega soltó las manos de Naeun y la menor dio torpes e inestables pasos hacia el alfa, cayendo en sus brazos con una amplia sonrisa.
Desde ese instante sus vidas se transformaron en el más hermoso de los casos, con la independencia que había adquirido Naeun al caminar y su curiosidad por descubrir el mágico mundo a su alrededor.
Con una marcha más estable comenzaron a hacer caminatas nocturnas con su hija, llevándola entre ellos, sosteniendo sus manos y compartiendo tiempo en familia, reventando burbujas y viéndola correr y crecer, disfrutando de su infancia.
Así pasaron cuatro largos años.
Cuatro años en los que amaron incondicionalmente a Naeun.
Al igual que ellos, porque SeungCheol se volvía a enamorar de JiHoon cada vez que se asomaba en la habitación de Naeun y lo veía tarareándole una canción de cuna o leyéndole un cuento con esa ternura que lo caracterizaba. O despertar y verlo a su lado, con su cabello revuelto y sus ojos adormilados.
JiHoon le seguía acelerando el corazón.
Como nadie más lo había hecho.
—Hoy has tomado el té con sus ositos de felpa —Susurró el omega en la oscuridad de la noche, acostado en la cama, apoyando la cabeza en la almohada mientras miraba a su esposo.
—¿Sabías que al señor Boppy le hace falta un botón en su ojo derecho?
JiHoon contuvo una carcajada —Según Naeun lo perdió cuando te acompañó a enfrentar al dragón del castillo.
—¿Aún lo recuerda?
—Claro que sí —Aseguró JiHoon en voz baja —Para ella eres su príncipe.
—¿Y para ti?
—El amor de mi vida —Respondió con una ligera sonrisa.
SeungCheol se inclinó hacia adelante con cuidado besando los labios de JiHoon, se alejó y dejó unbeso extraen la frente de Naeun, quien dormía profundamente entre ellos, perdida entre las cobijas, como cada día viernes después de ver una película.
—Como reconocimiento por hacer un excelente trabajo cuidando el castillo le entregaré una nueva medalla —Dijo Naeun sacando una brillante y pequeña calcomanía de corazón para pegarla en el pecho del señor Boppy, su oso de felpa favorito y el guerrero que había perdido su ojo de botón —Y otra por su bonito corbatín —Elogió la menor.
Se giró hacia el peluche de unicornio y a él le dio una calcomanía de estrella.
Solo por ser bonito.
Y por tener los colores del arcoíris.
—Mi vida, ya llegaron tus abuelitos —Habló JiHoon desde la puerta de la habitación, Naeun se levantó llevándose al señor Boppy y tomó la mano de su papá.
Bajaron por los escalones y JiHoon arrastró la pequeña maleta de color rosa por la sala.
—¡Abuelito! —Naeun salió de casa y corrió hacia el señor Lee quien se agachó para abrazarla. Ese fin de semana la pasaría con ellos.
—He guardado lo importante, ropa y libros para colorear, también sus cuentos —JiHoon le habló a su mamá —Leerle uno es una forma más efectiva para que se quede dormida, no alcanza a llegar a la tercera hoja cuando comienza a bostezar y en la quinta cierra sus ojitos, probablemente al día siguiente pida que le leas el mismo cuento pero debes marcar dónde has quedado porque ella se da cuenta —Explicó con calma esperando que su madre no lo olvidara —Para lavarse los dientes ocupa un banquito, papá dijo que hizo uno para Naeun.
—Sí —La mujer tomó la maleta de su nieta y caminó hacia la puerta —Lo hizo la semana pasada.
—Por favor llámame cuando lleguen —Pidió JiHoon.
—Lo haré —Dijo la señora Lee caminando hacia el esposo quien recibió el equipaje, se subieron al vehículo, asegurando a la pequeña en su asiento y echaron a andar el motor.
Naeun agitó su mano enérgicamente, despidiéndose del omega, en la mañana lo había hecho con su papá SeungCheol, antes de que se fuera a trabajar, lanzó un besito por el aire que JiHoon devolvió de la misma manera.
En la tarde JiHoon descansó y ordenó los juguetes que estaban regados en la habitación de Naeun, también avanzó el trabajo con los borradores.
La casa se sentía vacía.
En la noche, mientras cenaba, su madre lo llamó avisándole que habían llegado a casa, habló con su hija y escuchó sus besitos a través de la línea telefónica.
—Yo también te amo mi vida —Dijo JiHoon con una sonrisa pero ésta se desvaneció al escuchar que alguien subía por la escalera. SeungCheol había avisado que llegaría pasada la medianoche —Descansa, hablamos mañana, ¿Si?
Cortó la llamada y se asomó en la sala, las luces estaban apagadas pero alcanzó a ver una elegante chaqueta en el respaldo del sofá. Subió los escalones dirigiéndose al despacho de SeungCheol y abrió la puerta encontrándose a un atractivo y caliente alfa mucho más grande que él, de hombros anchos al igual que sus muslos, cabello oscuro, peinado hacia atrás, con una mirada profunda, sentado en el borde del escritorio, vestido con un traje formal; camisa blanca arremangada, corbata color negro, pantalón y zapatos del mismo color.
SeungCheol posó sus ojos en él, mirándolo de pies a cabeza y escalofrío recorrió el cuerpo de JiHoon al sentirse completamente vulnerable y expuesto.
—Últimamente he estado pensando que no has cumplido con nuestro acuerdo —La voz grave de SeungCheol hizo temblar las piernas del omega.
—¿Acuerdo?
—¿Debo recordártelo? —Se levantó y caminó hacia JiHoon, con su seductora y depredadora mirada fija en el castaño, comiéndoselo —Acordamos que bailarías para mí, cada noche —Apenas el menor separó los labios para contestar lo interrumpió —Oh, lo sé, a tu vida ha llegado una hermosa princesita pero ella no está aquí —Lo rodeó como si fuese un animal hambriento preparado para cazar a su presa —Entonces... ¿Cuál es tu excusa para no cumplir?
—No tengo la vestimenta... —Respondió JiHoon haciendo una pausa, su temperatura corporal comenzó a elevarse ante la cercanía del alfa —Señor Choi.
—No la necesitas —Dijo bajando descaradamente la mirada hacia el trasero del castaño —Sinceramente no me importaría que te desnudaras para bailarme.
JiHoon cerró los ojos y mordió su labio inferior, sintiendo como un líquido pegajoso se deslizaba por sus piernas.
—¿Qué traes de ropa interior? —Preguntó SeungCheol con atrevimiento, en un susurro, cerca del oído de JiHoon —¿Quieres que se siga ensuciando con tu lubricación o quieres que yo me encargue de eso?
—Por favor encárguese usted—Contestó lo que hubiera querido decirle cuando lo conoció en el club nocturno, la atracción seguía siendo la misma. SeungCheol sonrió y lo hizo girar bruscamente iniciando el primer beso de esa apasionada noche.
