Capítulo único ♡

JiHoon se detuvo frente a su cama y sonrió ampliamente al ver lo que estaba sobre ella, lo había deseado tener desde que ingresó a la universidad y lo vio en las chicas del equipo.
Tenía un precioso uniforme de porrista frente a él.
El cual se había ganado gracias a su creatividad y dedicación al crear la coreografía para la audición.
Y después de meses de ensayos con las chicas, después de conocerlas, de formar una familia con ellas, después de que lo eligieran unánimemente capitán del equipo, hoy lo usaría por primera vez en un campeonato de fútbol americano.
Muchos en la universidad lo habían criticado por audicionar y seguirían haciéndolo aún más después de verlo hoy.
Incluso en otras casas de estudios se había corrido el rumor de su audición.
Especialmente de la universidad enemiga.
Y del equipo de “Los leones”.
Pero no le importaba.
La imagen que reflejaba el espejo era un sueño hecho realidad.
Él vistiendo una falda de tablas color azul marino con líneas blancas y amarillas en el borde inferior, medias blancas que llegaban hasta sus muslos, una camiseta de mangas cortas del mismo color, al igual que sus zapatillas, y un precioso listón amarillo que se acomodó a un costado de su cabeza.
Tomó sus pompones y bajó corriendo las escaleras al escuchar la bocina del automóvil de Ailee.
El ambiente en el estadio era alegre, estaba lleno de energía y magia, y sus ojos se iluminaron como dos estrellas en el cielo al mirar a su alrededor y escuchar la gente gritar por los equipos, sacando fotografías, comiendo y compartiendo en familia antes de comenzar el juego.
Se dirigieron a los pasillos que llevaban a los camerinos, las chicas estaban tan animadas como él y se le revolvía el estómago de solo pensar que tendrían que presentarse frente a tanta gente, pero su sonrisa se esfumó al escuchar algunos murmullos del equipo de fútbol y al darse la media vuelta lo entendió.
Le habían hablado de “Los leones”.
Y de la enemistad que existía con aquel equipo.
Las dos eran universidades públicas así que al principio le costó trabajo entender a qué se debía la guerra que se había formado con lo estudiantes de cada universidad, no era solo en el fútbol americano, era con los equipos de porristas, en el ajedrez, en el baloncesto, en el ballet, en los concursos de matemáticas, de literatura, por las calificaciones, por los beneficios entregados, por los alumnos destacados, por absolutamente todo.
Hasta con los rectores de cada una de ellas.
En cada reunión terminaban discutiendo por boberías, simplemente era imposible que se llevasen bien.
Como los chicos del equipo, salían llamas de sus ojos cada vez que se veían y en la cancha que convertían en verdaderas bestias donde solo uno podía salir vivo.
Eran cuidadosos, con sus prácticas, con sus ensayos, con sus estrategias de juego y nuevas coreografías.
Y era la primera vez que JiHoon los conocía.
—¿Quién es él? —Preguntó JiHoon golpeando suavemente el codo de Ailee con el suyo, sin despegar la mirada del chico alto, de ojos grandes, cejas pobladas y cabello oscuro que estaba en un círculo de chicos que no dejaban de hablar y reír a carcajadas mientras que en su rostro no se movía un músculo.
—¿Quién? —Ailee lo buscó.
—El chico de cabello negro —Respondió JiHoon —El que te está mirando.
—Choi SeungCheol, el capitán del equipo —Habló Ailee —Y no creo que me mire a mí, más bien... —Hizo una pausa siguiendo la mirada del mayor y giró el rostro hacia un lado donde estaba JiHoon —Te está mirando a ti.
Su corazón se aceleró estúpidamente al sentirse tan intimidado por aquellos grandes y brillantes ojos que lo desnudaban hasta llegar a su alma, sus mejillas se sonrojaron al bajar la mirada, sus manos que sostenían los pompones temblaron y lo único que deseó fue que el levantar la cabeza ese chico ya no estuviese allí.
Para su mala suerte no fue así.
Y en esta ocasión, mantuvo la mirada, tan penetrante como la de SeungCheol pero se desmoronó al verlo sonreír y hablar con los chicos que lo acompañaban como si nada hubiese pasado.
Dejándolo aturdido.
Buscando una explicación razonable para su descontrolado corazón que no pedía nada más que Choi SeungCheol lo volviese a mirar.
—¡Chicos, a la cancha! —Gritó su entrenador, seguido del llamado del entrenador del otro equipo.
En las escaleras se mezclaron y JiHoon estiró su brazo hacia Ailee pero la rubia fue llevada por la multitud, comenzó a avanzar y sintió un leve roce en su espalda baja que se transformó en una mano apretando su trasero, inmediatamente se giró golpeando al responsable que no pudo identificar, solo vio la sonrisa del capitán del equipo a enfrentar, Choi SeungCheol quien se rió con sus amigos provocando que la sangre hirviese en JiHoon.
La cancha se convirtió en un campo de batalla y la gente no dejó de animar a su equipo favorito, sin importar que estuviese ganando o perdiendo.
Durante el tiempo libre el equipo de JiHoon salió al escenario donde demostraron sus largas horas de ensayo dejando con la boca abierta al entrenador y a los dos equipos de fútbol, entonces los gritos del público se volvieron más fuertes junto a silbidos que lo hicieron sonreír.
Pero dos anotaciones hicieron la diferencia y el equipo de “Los leones” celebró su victoria.
Los chicos alzaron a su capitán por los aires y JiHoon apretó sus puños.
—¿Qué opinan del nuevo porrista en el equipo de los cachorros? —Preguntó JeongHan ya en los camerinos, frente a su casillero, algunos estaban bañándose y otros recién salían de las duchas con una toalla alrededor de su cadera.
—¿JiHoon? —Preguntó SoonYoung y todos lo presentes se voltearon a verlo preguntándose cómo es que sabía cómo se llamaba. En ese momento JiHoon llegó a los camerinos del equipo rival, tenía una cuenta pendiente con un idiota pero se escondió detrás de una pared al escuchar su nombre —Lo escuché cuando llegamos, gran parte del público vino a verlo a él, compartieron la información en redes sociales.
—No me sorprende —Habló JeongHan guardando su uniforme en el bolso que estaba sobre las bancas —Es precioso.
—Eso no se discute —Apoyó SoonYoung —No pude quitar la mirada de sus piernas en la presentación.
—O en su trasero —Sonrió JeongHan.
—Y el uniforme le queda asombroso —Comentó Jun —Especialmente su faldita.
—Me encantan los chicos que usan falda —Hansol soltó una carcajada cuando le llegó la toalla que JeongHan acababa de soltarse de su cadera.
—Lo invitaría a salir si no fuese el enemigo —Habló el pelilargo.
—Entonces yo ya lo hubiese hecho —Molestó Hansol.
SeungCheol fue el último en salir de las duchas, llegó a su casillero pasando una toalla pequeña por su cabello mientras algunas gotitas seguían recorriendo su pecho desnudo.
—¿Y tú, SeungCheol? —JeongHan se estaba terminando de vestir, abrochándose la camisa.
—¿Yo qué? —SeungCheol miró por encima de sus hombros a los chicos.
—¿Qué te pareció el nuevo capitán de las porristas?
—No lo vi —Respondió haciéndose el desentendido.
—¿Estás bromeando?
—No —Volvió a responder —No lo vi.
—Te enseñaré un video para que lo conozcas —SoonYoung se acercó con su móvil para enseñarle las redes sociales y SeungCheol no quiso ver los videos pero fue imposible desviar la mirada —Ya están compartiendo sus fotos.
—Al menos traerá más gente a los partidos —SeungCheol se encogió de hombros y JiHoon estuvo a punto de entrar y romperle la cara.
—Me pregunto si estará saliendo con alguien —Hansol terminó de vestirse.
—No lo sé —Jun colgó el bolso deportivo en su hombro —Mejor vamos a celebrar, hoy nos emborracharemos hasta perder la consciencia.
—Los alcanzaré en el bar —Dijo SeungCheol.
—No te tardes —Dijeron los chicos saliendo de los camerinos.
Por curiosidad, y solo por curiosidad, SeungCheol sacó el móvil de su bolso y desbloqueó la pantalla, colocó en el buscador el nombre de JiHoon y llegó a sus fotos, SoonYoung tenía razón, había más de quinientas publicaciones con fotos y videos donde salía bailando, sentado, conversando con las chicas, bebiendo agua y mirando el partido.
Acercó la imagen a su rostro y sin darse cuenta soltó un suspiro antes de sentarse en las bancas.
No tenía idea de cómo habían ganado el partido si no pudo dejar de mirarlo un solo segundo, y es que le llamaba la atención de pies a cabeza.
Sus sonrisas, su mirada, sus expresiones, su forma de bailar, de moverse, su cuerpo, sus manos, todo lo hacía volverse loco.
Llegó a su perfil y miró hacia los lados como si alguien que estuviese allí lo fuese a descubrir, miró sus fotografías y descubrió lo mucho que amaba su deporte, habían fotos y videos ensayando, con su familia y amigos, mirando películas los fines de semana, estudiando, en clases, y las más recientes eran de hoy, de su uniforme, se sentía orgulloso al llevarlo.
Pero la fotografía que lo dejó embobado fue una donde estaba acostado, solo se veía su rostro sobre una almohada, con los ojos entreabiertos y los labios con una bella curva en una de sus comisuras.
—Te estaba buscando.
SeungCheol se sobresaltó al escuchar una desconocida pero suave voz en medio del silencio y su corazón se detuvo al ver a JiHoon frente a él, con el uniforme de animador. Bloqueó el móvil dejándolo en la banca y se levantó —¿A mí?
—¿Acaso no oyes? —Se acercó al mayor con el ceño fruncido, intentando no bajar la mirada a sus marcados pectorales —Eres un idiota y pondré una queja con la comisión de deporte en tu contra.
—¿Qué?
—Por acoso —Respondió con seguridad y SeungCheol lo miró confundido —No te hagas el desentendido, levantaste mi falda cuando pasaste por mi lado y descaradamente me tocaste.
—Eso no es cierto —Se defendió, no tenía idea de lo que hablaba.
—¡No lo niegues! —Exclamó enojado.
—Yo no he hecho nada —Sacó su ropa limpia del casillero —No puedes acusarme por algo que no he hecho.
—Te vi sonriendo con tu estúpido equipo luego de hacerlo —Le arrebató la ropa de las manos y la lanzó lejos.
Quizás para hacerlo enojar.
Para provocarlo.
Quizás para que le pusiera atención.
Para que lo mirara, porque no había conocido ojos tan lindos como los suyos.
O quizás porque no quería que se vistiera.
—¡Oye! —SeungCheol dio un paso hacia adelante haciendo retroceder a JiHoon.
—No te acerques —Colocó sus manos en los pectorales del pelinegro para mantener la distancia —¿Piensas que creeré que no fue así? Pero debo admitir que sabes actuar.
—¿Ahora de qué hablas? —Dio otro paso más y JiHoon lo retrocedió.
—Decir que no me has mirado —Sonrió sin ganas —Cuando los dos sabemos que no dejaste de hacerlo en todo el partido.
—¿Has escuchado una conversación ajena?
—No —Mintió, SeungCheol se humedeció los labios antes de hablar y él, sin pensarlo, golpeó su pecho pero al parecer no le molestó al mayor.
Su espalda chocó contra el frío metal de los casilleros soltando un suave quejido y sus brazos poco a poco se fueron doblando permitiendo que SeungCheol se acercara más de lo permitido.
—¿Qué crees que haces? —Bajó el tono de voz esforzándose por mantenerlo como cuando llegó; fuerte y sin titubear.
—¿Piensas que soy uno de los tantos chicos que está baboso por ti? —Preguntó SeungCheol colocando sus manos en la diminuta cintura del castaño, acercándose más a su cuerpo —Porque no es así, no estaría con alguien como tú.
JiHoon sonrió forzado, ofendido, colocando sus manos en los hombros ajenos —¿Alguien como yo?
—Del equipo enemigo —Contestó SeungCheol con desprecio en sus palabras.
—Yo tampoco podría estar con alguien como tú —Utilizó el mismo tono de voz —Del equipo enemigo —Aclaró bajando la mirada hacia los labios de SeungCheol.
—Iría contra las reglas —Dijo enterrando ligeramente sus dedos en la cintura del menor para acabar con la distancia entre sus cuerpos y se encorvó hacia JiHoon mezclando sus respiraciones.
—Así es —Estaba embriagado del aliento de SeungCheol, de la tensión que existía entre ellos, de su aroma, de su cuerpo tonificado, de sus gruesos labios que moría por probar.
—¿No estás demasiado cerca del enemigo? —Miró los ojos de JiHoon, pedían exactamente lo mismo que él. Ir a reclamarle por una acción que no cometió fue la excusa perfecta que encontró para buscarlo.
Porque sabía que no pasaba desapercibido para SeungCheol.
Sabía lo que pasaría si iba hasta allí.
—Me acabas de acercar a ti, idiota —Los fuertes brazos de SeungCheol lo abrazaron separándolo de los casilleros para pegarlo a su cuerpo, robándole un gemido de su boca ante el brusco y bruto movimiento, descansó sus antebrazos en los hombros del mayor y su piel se erizó al sentir la erección de SeungCheol en su necesitada entrepierna —Eres un león bobo.
—Lo dice quien ha perdido el partido.
—La próxima vez le patearemos el trasero —Alzó sus cejas y se inclinó ligeramente hacia SeungCheol, estaban a punto de rozar sus narices.
—La próxima vez me aseguraré de no pasar cerca de ti —Habló SeungCheol —Así no levantas falsas acusaciones.
—Me harás buscarte para golpearte.
—¿Y cuál será la excusa para golpearme?
—Ser capitán de los leones —Levantó el mentón, desafiándolo, provocándolo.
—Que excusa tan tonta para acercarte a mi —Rió SeungCheol bajando la mirada por escasos segundos a los labios de JiHoon.
—No me quiero acercar a ti.
—¿No?
—No —Respondió con la respiración pesada —Idiota.
—Repítelo —Susurró SeungCheol.
—Idiot... —Sus labios fueron tomados por los de SeungCheol en un necesitado beso que le quitó el aliento, al principio quiso resistirse y levantó la mano para empujar a SeungCheol pero cuando el beso se volvió más suave y lento sus manos terminaron acariciando las mejillas del mayor para luego rodear su cuello permitiéndole la entrada a su cavidad bucal, sintiéndose en las nubes al sentir la lengua de SeungCheol jugando con la suya.
—Eres un idiota —Dijo JiHoon al distanciarse, sin abrir los ojos.
—¿Sí?
—Sí —Respondió tomando la iniciativa al besarlo, colocando el ritmo del beso y a SeungCheol no le molestó, todo lo contrario.
Estuvieron acariciándose por encima de la ropa, el único con ventaja era JiHoon, quien podía pasear sus manos por el abdomen del pelinegro, por sus brazos y por su ancha espalda, pasaron minutos besándose, llenando sus pulmones de aire para volver a besarse.
Hasta que los labios de SeungCheol bajaron por la mandíbula de JiHoon, dejando un camino de besos hasta su cuello y clavículas, le quitó la camiseta y besó, mordió y lamió sus pezones, deleitándose con los agudos gemidos y quejidos que JiHoon dejaba salir sin vergüenza al echar la cabeza hacia atrás. Volvió a su cuello, dejando lamidas y suaves mordiscos.
—Más te vale que seas tan bueno en esto como lo eres allá afuera —Susurró JiHoon en el oído del mayor, bajando una mano hasta la toalla en la cadera de SeungCheol, dejándola caer al suelo.
—¿Quieres que te lo pruebe? —Colocó la combinación del casillero de Hansol y sacó un preservativo.
—Veamos lo que puedes hacer —Respondió con coquetería, mordiendo su labio inferior, alejándose del lugar y dirigiéndose hacia las duchas, SeungCheol lo persiguió como un cachorrito.
Y su boca se secó al verlo bajarse las bragas antes de entrar a las duchas.
—Aquí podrás gritar todo lo que quieras, gatito —SeungCheol lo siguió, masturbándose frente a JiHoon.
—Dudo mucho que me hagas gritar —Dijo burlesco.
SeungCheol caminó hacia el menor, levantaron los brazos colocándolos contra el cristal y sus dedos se entrelazaron con los de JiHoon mientras se besaban apasionadamente, hasta que en un punto donde no podía seguía aguantando lo volteó bruscamente haciéndolo soltar una risita —Al parecer te gusta perder.
—Eres un idiota —Musitó, SeungCheol deslizó sus manos por su cuerpo, memorizando cada curva y ansiando probarlas, se agachó y levantó la falda del menor.
—Si gritas en el próximo partido te iré a buscar a los camerinos —Advirtió SeungCheol y JiHoon miró por encima de su hombro, asintiendo con la cabeza, expuesto y vulnerable, anticipando lo que vendría. El mayor separó sus glúteos y JiHoon soltó un grito de placer al sentir la lengua de SeungCheol adentrándose en él.
Las piernas de JiHoon se debilitaron en más de una oportunidad y hubiese caído si el placer no hubiera sido mayor como para seguir en pie pidiendo por más, SeungCheol deslizaba su lengua de arriba hacia abajo, metiendo solo la punta, dando círculos y luego introducido sus dedos, dilatándolo para algo más grande y grueso.
SeungCheol al levantarse tuvo una de las mejores vistas que podía haber apreciado, JiHoon tenía las manos contra el cristal a la altura de su cabeza, la cual estaba hacia un lado, tenía las mejillas sonrojadas, los ojos cerrados y la respiración entrecortada. Se colocó el preservativo en el glande y lo deslizó por toda la extensión de su sensible miembro, dejó húmedos besos en la nuca del castaño, levantó su falda y se introdujo lentamente en su interior, separó los labios y soltó un ronco gemido que se hizo eco en el lugar.
Por su parte JiHoon se paró de puntillas y alzó el trasero para que llegase profundo en él, el mayor lo sujetó de la cintura e hizo el primer movimiento hacia adelante para que comenzara con las embestidas.
Empezaron lentas y profundas, se movían al mismo ritmo y SeungCheol podía sentir como las paredes anales de JiHoon lo succionaban con fuerza haciéndolo perder la cabeza.
El menor levantó el brazo izquierdo acercando a SeungCheol a sus labios, deslizando su lengua por ellos, introduciéndola en su boca y degustando su sabor.
Le encantaba que SeungCheol gimiera en su boca.
El mayor levantó una de las piernas de JiHoon y lo penetró cambiando el ángulo. El menor soltó un quejido y él sonrió.
—¿Te gusta así? —Preguntó SeungCheol lamiendo el lóbulo de la oreja de JiHoon, moviendo su cadera a un ritmo desesperadamente lento y placentero.
—S-Sí —Jadeó el castaño moviendo su trasero hacia atrás, chocando con la pelvis de SeungCheol —Mmgh... Por favor no pares, te lo ruego, no pares.
JiHoon se corrió primero, ensuciando el cristal con su semen, SeungCheol hizo que se diera la media vuelta y lo cargó, el castaño rodeó sus piernas en la cintura del mayor y SeungCheol lo embistió sin piedad.
El pelinegro colocó el ritmo y estaba agotado pero no se detuvo, tomaba las nalgas de JiHoon por debajo de su falda y arremetía con fuerza, hacia adelante y atrás. El menor se aferró al cuerpo de SeungCheol y enterró la uñas en su espalda al llegar al segundo orgasmo, SeungCheol colocó una mano en el cristal y apoyó la frente en él al correrse en el interior de JiHoon.
—Tranquilo —SeungCheol dejó un beso en la frente de JiHoon y lentamente bajó sus pies al suelo, sin dejar de abrazarlo —Te tengo.
Se quedaron allí durante minutos que se volvieron eternos, recuperando sus respiraciones mientras recargaban su cabeza en el hombro del otro.
JiHoon tomó distancia, deshaciendo el abrazo y colocó sus manos en el pecho de SeungCheol para alejarlo.
Tenía la mirada perdida y cuando vio que el mayor separó los labios para hablar salió corriendo.
Su cabeza se convirtió en un caos, apenas podía dormir pensando en lo que había hecho con SeungCheol, no estaba arrepentido, no podría.
Y después de un mes su piel se seguía erizando de solo recordar sus manos recorriéndolo.
Sus labios besándolo.
Su mirada.
Cada beso que se dieron.
No podría arrepentirse, lo había disfrutado tanto que parecía ilegal.
A la hora del almuerzo llegó a la mesa donde estaba Ailee con otras chicas, dejó la bandeja con comida frente a ella y se sentó, estuvo cerca de quince minutos en silencio, moviendo de un lado a otro la comida en el plato, esperó que las demás chicas se fueran y levantó la mirada hacia su mejor amiga.
—¿Recuerdas el partido de hace un mes? —Preguntó JiHoon tranquilamente.
Ailee guardó silencio intentando recordarlo —¿Con “Los leones”?
—Sí, ese —Alzó la voz y se aclaró la garganta para no verse emocionado —¿Y recuerdas a ese chico me estaba mirando?
—¿Choi SeungCheol?
—¿Ese era su nombre? No lo recordaba —Sonrió nervioso —¿Qué sabes acerca de su vida?
—¿De su vida?
—Sí, de su vida —Desvió la mirada y probó un bocado de la fría comida —Su vida amorosa.
—¿Quieres saber si está saliendo con alguien? —Preguntó Ailee.
—No —Respondió JiHoon levantándose de la silla y tomando su bandeja —¿Por qué querría saber algo como eso? No me interesa.
Al llegar a casa se acostó en la cama y tomó su móvil, entró a las redes sociales y buscó el perfil de SeungCheol, no tardó en encontrarlo, tenía menos fotos de lo que imaginó, la mayoría eran de él practicando y de algunas canciones que escuchaba al entrenar, la punta de su dedo índice tocó una donde salía vistiendo ropa deportiva, sentado en las gradas, con las piernas abiertas y apoyando los antebrazos en sus rodillas, podía saber que había sido tomada por alguien más luego de entrenar, estaba sudando y con las mejillas un poco coloradas.
Con suavidad deslizó su dedo por la pantalla y sin querer ejerció un poco más de fuerza dándole un corazón a la fotografía.
Rápidamente lo quitó y lanzó el celular lejos, ocultando su rostro en una almohada.
Pasaron algunas semanas y otro partido se organizó entre las universidades, el público estaba animado, gritando como nunca antes, JiHoon miró hacia la cancha y su mirada se cruzó con la del pelinegro, quien le guiñó un ojo antes de colocarse el casco y correr hacia el resto de los chicos, iniciando el juego.
El puntaje en la pizarra indicó un empate al terminar el tiempo.
No había sido un mal juego, ambos equipos eran buenos.
Mientras se cambiaban Ailee planeó salir a bailar y JiHoon se unió al plan apenas lo escuchó. Era una buena idea considerando que era viernes y que habían tenido una apestosa semana de exámenes.
Apenas salieron las chicas SeungCheol se colocó la capucha de la sudadera para que no lo vieran y entró a los camerinos, acercándose silenciosamente a JiHoon por detrás al verlo sacar una camiseta limpia del casillero.
—Estoy soltero —Habló el pelinegro a pocos centímetros del oído de JiHoon.
—¡Dios, no me asustes! —Exclamó con el corazón acelerado, colocando una mano en su pecho —Y no sé de lo que hablas —Volvió a lo que hacía.
—Buscaste mi perfil para saber si tenía novio —Se apoyó en el casillero de un lado, después de dejar su bolso en el suelo, mirando al castaño —No lo tengo.
—No me interesa si tienes novio o no lo tienes —Habló JiHoon.
—¿No?
—No —Respondió mirándolo a los ojos y SeungCheol alzó una ceja, acusándolo con su sonrisa —Eres insoportable.
—¿Si? —En un rápido movimiento le robó un beso en los labios.
—Sí —Cerró el casillero, tomó el cuello de la sudadera de SeungCheol y lo besó.
—No tengo novio —Murmuró en medio del beso, con una sonrisa, siendo acorralado por JiHoon.
—Idiota.
Poco a poco se quitaron la ropa, entre groserías, risas, gemidos y fogosos besos.
—Esperé todo el partido para esto —Dijo SeungCheol lamiéndose los labios, sentado en la banca viendo a JiHoon subiendo una pierna para sentarse sobre él.
—Haré que cada minuto haya valido la pena —Susurró el menor, tomando y alineando miembro de SeungCheol en su estrecha y preparada entrada, descansó las manos en los hombros del pelinegro y lentamente fue bajando, viendo la cara de satisfacción del mayor en cada movimiento, tocando sus cuerpos sudados, uniendo sus frentes, besando sus gemidos y quejidos, hasta llegar a tocar las estrellas.
JiHoon se movía hacia adelante y atrás, cada vez más rápido, buscando que SeungCheol tocara ese punto sensible que lo haría delirar, el mayor escondió el rostro en su cuello y afirmó su cadera, moviendo la suya también, encontrándose con los saltos certeros del menor. Apenas podían hablar pero no hacía falta, sus respiraciones se volvieron entrecortadas y los gemidos de JiHoon se volvieron más fuertes, se colocó de puntillas, abrazó a SeungCheol por los hombros y el pelinegro tomó sus nalgas, separándolas y manejándolas para embestirlo con fuerza haciéndolo subir y bajar por toda la extensión de su miembro.
SeungCheol aumentó el ritmo de las embestidas derramando su esencia en el interior de JiHoon pero dentro del preservativo y el menor se corrió manchando el abdomen del mayor, quién recibió entre sus brazos el cuerpo débil de JiHoon.
Los partidos fueron las instancias que encontraron para verse, sin importar que tardaran dos semanas o tres meses, siempre uno esperaba a que los chicos y chicas abandonaran los camerinos para entrar con la seguridad que estarían siendo esperados.
Hasta que un día JiHoon iba camino a clases y una puerta se abrió en medio del pasillo, alguien colocó una mano sobre su boca para que no gritara del siglo y lo arrastró hacia el laboratorio de ciencias.
Reconoció los labios que tanto extrañaba y correspondió de inmediato al chico que lo estaba besando pero no tardó demasiado en darse cuenta de dónde estaban.
—¿Acaso estás loco? —Sonrió con sus manos a los costados de la cabeza de SeungCheol —Podrían verte.
—No te preocupes, he entrado por la puerta de atrás, la de la cocina.
—Responderé por ti, sí, estás loco.
—No tendremos partido hasta dentro de un mes y... —Hizo una pausa y dio un paso hacia atrás —Quería verte.
Sinceramente JiHoon también lo quería, desde hace tiempo, los días pasaban muy lentos cuando estaba lejos de SeungCheol —Dame tu móvil —Levantó su mano pidiéndolo.
—¿Qué?
—Dame tu móvil —Repitió, SeungCheol lo sacó del bolsillo trasero de su pantalón y se lo entregó, el menor escribió en la pantalla y lo devolvió —Envíame tu horario de clases y yo te enviaré el mío.
SeungCheol sonrió ampliamente al ver el número del menor agregado entre sus contactos.
El castaño abrió la puerta y se asomó en el pasillo asegurándose de que estuviese vacío —Ahora vete porque si te ven aquí se armará la tercera guerra mundial —Lo empujó fuera del laboratorio.
SeungCheol caminó de espalda, mirando a JiHoon y sin borrar la sonrisa de su rostro —Hoy te ves precioso.
La primera llamada la hizo JiHoon, tenía la tarde libre pero SeungCheol estaba practicando con el equipo, sin embargo, le pidió la dirección de su casa para ir cuando acabara, JiHoon aprovechó de estudiar hasta que la pantalla de su móvil se encendió y al leer el mensaje bajó corriendo las escaleras para encontrarse con SeungCheol.
—Hola —Saludó SeungCheol apoyado en la cerca de madera color blanco.
—Hola —JiHoon cerró la puerta principal —Creí que no vendrías, debes estar agotado.
—Un poco —Admitió SeungCheol —Pero necesitaba verte.
SeungCheol separó un poco las piernas y JiHoon se colocó entre ellas, estaba a su altura, se dieron tres besos cortos y luego uno largo.
—¿Cómo has estado? —Preguntó el pelinegro.
—Bien —Le robó un beso y apoyó sus antebrazos en los hombros de SeungCheol —¿Y tú?
—Bien —Contestó —Ahora, porque en los exámenes voy horrible.
Rieron y se sentaron en los escalones de la entrada, rodeados de arbustos y flores que cuidaba la madre de JiHoon. Estuvieron en silencio, escuchando el canto de los grillos y sintiendo la suave brisa de verano.
De pronto JiHoon sacó el móvil de su bolsillo del pantalón al pensar que sus amigos lo habían llamado.
—¿Cachorrito? —Preguntó SeungCheol al leer, sin querer, el contacto entre la lista de llamadas en el móvil de JiHoon.
—Sí —El castaño asintió con la cabeza —Es un chico que me trae loco.
—No creo que sea una buena idea que esté aquí, no sabía que ya tenías a alguien y no quiero entrometerme en una relación —Se levantó del escalón —Lo siento.
—No puedo creer que te pongas celoso de ti —Esperó a que se alejara un poco antes de hablar, SeungCheol se giró a mirarlo con confusión —Bobo.
—¿Me has agregado como “Cachorrito” en tu móvil?
—Sí.
—Si sabes que mi equipo se llama “Los leones”, ¿Verdad? —Caminó hacia JiHoon y se agachó frente a él colocando las manos en sus rodillas —Y que los cachorros son ustedes.
—Sí —Respondió con una sonrisa.
—Me gusta —Confesó enseñando los agujeros en sus mejillas, avergonzado bajó la mirada pero JiHoon se inclinó hacia adelante, subiendo su mentón con dos de sus dedos, besándolo lentamente, probando sus labios con ternura provocándole emociones y sensaciones indescriptibles.
Pero era como estar flotando en el cielo.
Y JiHoon se sintió de la misma manera cuando SeungCheol tomó su mano.
El siguiente partido fue bajo la lluvia y “Los leones” no tuvieron oportunidad, JiHoon estaba celebrando pero al girar la cabeza sus labios se separaron ligeramente al ver a algunos jugadores del equipo contrario lanzar el casco al suelo al acabar el juego, SeungCheol los recogió y fue detrás de ellos.
Afortunadamente la lluvia paró y JiHoon lo esperó en medio de la cancha, estaba con el uniforme y con el listón en sus manos.
—Lo siento por tardar —SeungCheol llegó trotando —Los chicos necesitaban que alguien les diese ánimo.
—Jugaron bien —Sus palabras le sacaron una sonrisa a SeungCheol, estaba triste, decepcionado, lo podía saber solo con mirarlo a los ojos, dio un paso hacia él y al levantar la cabeza dejó un beso en su mentón —No tan bien como nosotros pero jugaron bien —Bromeó.
—Gracias —SeungCheol agrandó su sonrisa —El equipo de porristas estuvo asombroso, especialmente el capitán.
—Podrías disimular un poco para mirarme, en un momento pensé que el entrenador llegaría con una cubeta para tu saliva.
—No hubiese sido una mala idea —Rió y balanceó sus manos rozando las de JiHoon.
No se atrevía a tomarlas.
Solo lo hacía cuando tenían relaciones y en una oportunidad fuera de casa de JiHoon.
—¿Te puedo acompañar? —Preguntó y JiHoon asintió con la cabeza.
Había anochecido y pocos autos transitaban a esa hora por las calles, caminaron rozando sus manos, mirándose y sonriéndose con complicidad, SeungCheol se quitó la chaqueta del equipo al ver a JiHoon frotarse los brazos y la colocó sobre sus hombros.
—No vomites —Dijo mirando hacia adelante, caminando lento al llegar a la calle donde vivía JiHoon.
El castaño rió y la acomodó —Tiene tu aroma, no lo haré.
El silencio volvió a reinar.
—Aunque debo decir que es horrible —Habló JiHoon.
Ahora fue el turno de SeungCheol para reír, JiHoon se unió a él y sus manos finalmente se unieron, entrelazaron sus dedos y sus mejillas se ruborizaron mientras seguían caminando en medio de la noche.
—JiHoon.
—¿Hmm?
—¿Qué responderías si te invitara a salir? —Preguntó subiendo los tres escalones en la entrada de la casa —Pero no vernos en la universidad o en los camerinos luego de un partido, vernos afuera, comer algo, caminar, conversar, conocernos.
—¿Me estás invitado a una cita? —JiHoon se dio la media vuelta hacia el pelinegro y tomó su mano libre.
—No —Negó con la cabeza —Eres del equipo enemigo, no podría.
—Claro —Balanceó sus manos unidas —Va contra las reglas.
—Exacto.
—Entonces solo sería encontrarnos en un lugar, comer, caminar y conversar —Alzó sus cejas —Por casualidad.
—Sí.
—Mañana saldré a las cinco.
—Yo también —Dijo SeungCheol —Que casualidad.
—Iré por un helado.
—Me encanta el helado.
JiHoon levantó sus talones y colocando las manos en las mejillas ajenas lo besó, SeungCheol se encorvó hacia adelante y lo abrazó por la cintura, pasando las manos por dentro de la chaqueta que le pertenecía pero que amaba ver en JiHoon.
Tomaron el mínimo de distancia, solo el suficiente para mirarse a los ojos y seguir abrazados —¿Es una cita? —Preguntó JiHoon con dulzura y en voz baja, sin dejar de sonreír ni de acariciar las mejillas de SeungCheol.
—Definitivamente sí —Respondió SeungCheol, besando la sonrisa de JiHoon, inclinándose hacia adelante buscando sus labios cuando JiHoon se echó hacia atrás para reír a carcajadas, subió una mano por su espalda y aunque el menor pensó que lo besaría de nuevo, SeungCheol lo abrazó y eso fue suficiente pues pudo escuchar los latidos de su corazón, suspirar y dejarse envolver por su calor.
Los dos habían caído de amor por el enemigo en un juego donde ninguno perdería.
