Capítulo único ♡

SeungCheol se dejó caer sobre el césped de la cancha al terminar el intenso y exhaustivo entrenamiento de la mañana, cruzó los brazos por encima del nivel de su cabeza y cerró los ojos regularizando su acelerada respiración. El equipo se encontraba en pre-temporada donde debían enfocarse en aumentar la masa muscular y mejorar la fuerza y potencia para poder continuar con nueve semanas donde trabajarían la agilidad y flexibilidad, finalizando con la mantención de la resistencia obtenida con anterioridad disminuyendo la intensidad de los ejercicios para evitar lesiones y desgastes innecesarios antes de la esperada competencia.
—Nos vemos mañana a la misma hora —Habló el entrenador —Por favor sean puntuales.
—¿Cómo es posible que acabe con nosotros y luego solo se marche? —Las rodillas de Hansol cedieron cayendo sobre el césped.
—Porque ese es su trabajo, acabarnos —Dijo SoonYoung, bebió un sorbo de agua de la botella que sostenía y miró hacia las gradas —Vaya, miren a quién vienen a animar.
SeungCheol abrió los ojos y se levantó esbozando una amplia y radiante sonrisa al ver a JiHoon caminando hacia ellos, el menor vestía una enorme sudadera de color gris, con letras blancas que inmediatamente reconoció pues le pertenecía, leggings de color negro y zapatillas del mismo color.
Se veía precioso.
—Hola —Saludó el castaño mirando a los chicos para después posar sus afilados ojos en SeungCheol —Hola cachorrito —Habló en un tono meloso estirando sus brazos hacia el mencionado, SeungCheol se acercó, rodeó su cintura y se encorvó hacia adelante dejando un corto y sonoro beso en los labios del castaño.
—Sabía que no era una buena idea que nuestro capitán saliera con alguien del equipo enemigo —Molestó Hansol.
—Probablemente lo hayan enviado a espiar nuestras nuevas estrategias —Siguió SoonYoung haciendo reír a Jun y JeongHan.
—¿Están buscando una patética excusa para la derrota del próximo partido? —Preguntó JiHoon alzando sus cejas.
—Escúchenlo —Se burló Hansol —Dice que su novio va a perder.
—¿Quieren seguir con el entrenamiento? —Preguntó SeungCheol con voz firme —Porque podemos dar algunas vueltas más alrededor del campo.
—Iré a ducharme —Habló Hansol alejándose junto a otros cinco jugadores.
—Recordé que tengo una cita con el dentista —SoonYoung tomó la botella con agua y siguió al resto del equipo de Los Leones hacia los camerinos.
—Yo voy a acompañarlo para verlo llorar —Concluyó JeongHan.
SeungCheol asintió con una sonrisa y se giró hacia JiHoon, tomó sus manos y lo miró a los ojos —Pensé que nos veríamos cuando acabara el período de exámenes.
—Sí, es lo que habíamos acordado —JiHoon miró sus manos unidas a las de SeungCheol y apretó sus labios marcando dos coquetos agujeros en sus mejillas antes de volver a hablar —Pero te extrañaba.
—¿Te ha ido bien? —Preguntó el mayor.
—Mejor de lo que esperaba —Respondió JiHoon soltando las manos de su novio para tomar el balón que estaba en el césped, dio algunos pasos hacia atrás y SeungCheol los avanzó haciéndolo sonreír —El viernes debo presentar el diseño en el que he estado trabajando estos días.
—¿Ya lo has terminado? —Recibió el balón por parte de JiHoon y él se lo volvió a lanzar.
—Cambié la tela del vestido por lo que modifiqué la caída pero ya lo corté, solo debo unir las piezas —Contestó JiHoon lanzándole el balón a SeungCheol —¿Y a ti cómo te ha ido en los exámenes?
—¿Cómo crees que me ha ido?
—Considerando que eres una persona muy dedicada a cada una de las actividades que realiza te ha ido asombrosamente bien —Habló JiHoon y la sonrisa de SeungCheol fue la manera que tuvo de confirmarlo —¿Y cómo vas con el equipo?
—Oh, entonces es cierto que has venido a averiguar nuestras nuevas estrategias —Dijo SeungCheol quedándose con el balón —Aunque sinceramente era un movimiento predecible de tu equipo.
—¿Disculpa? —JiHoon le quitó el balón de las manos, ofendido.
—Quiero decir, tienen un perro como mascota.
—No es un perro, es un cachorro —Corrigió JiHoon lanzándole el balón al mayor con más fuerza —Además, ustedes tienen un león que deberían haber sacrificado la temporada pasada.
—¿Y ustedes cuándo van a sacrificar a su capitán? —Lo enfrentó SeungCheol —¿Esperarán hasta la quinta derrota?
—¿Quinta derrota? —JiHoon rió sin ganas —¿Esa es la mentira que le dices a tu equipo para animarlos?
—Ven aquí —El alto y robusto jugador de fútbol americano no esperó más y entre escandalosas y contagiosas carcajadas hizo que JiHoon acabara en el césped, se sentó a horcajadas sobre él y sujetó sus muñecas, quedándose a pocos centímetros de su hermoso y adorable rostro.
—Te detesto —Mintió el castaño inmovilizado bajo cuerpo del mayor.
SeungCheol se inclinó hacia adelante y unió sus labios —¿Me detestas?
—Sí —Respondió en voz baja esperando ser besado nuevamente y así fue pero esta vez por más tiempo.
—¿Me sigues detestando? —Tomó la distancia suficiente para rozar los labios del menor con los suyos.
—Solo bésame —Exigió JiHoon.
SeungCheol sonrió y lo besó, cerraron los ojos y el mayor ladeó la cabeza profundizando el beso, poco a poco el agarre de sus muñecas cedió apoyando los antebrazos en el césped permitiendo que JiHoon pudiera cerrar los brazos alrededor de su cuello.
—Te amo —Susurró JiHoon con ternura.
—Te amo —SeungCheol dejó un beso en la frente del castaño y otro en la punta de su nariz —Mi pequeña dulzura.
A mediodía visitaron el restaurante favorito de JiHoon, buscaron una mesa y se sentaron uno frente al otro, ordenaron los platillos y JiHoon tomó la mano del mayor por encima de la mesa, SeungCheol acarició sus nudillos y no lo dejó ir, gesto que el porrista agradeció, conversaron animadamente entre sonrisas y coqueteos, y SeungCheol recibió encantado los trozos de carne y verduras que su novio le ofreció con los palillos, estaban teniendo días difíciles, especialmente él, debía rendir exámenes, asistir a los entrenamientos y además trabajar los fines de semana como mesero en un bar, estaba agotado física y mentalmente, sin embargo, en ese minuto se sentía lleno de energía y la única razón de ello estaba sentado frente a él.
JiHoon era el amor de su vida.
No podía definirlo de otra manera.
Era la única persona que con una sonrisa lograba animar a su corazón sin importar lo cansado que estuviera.
—El próximo martes se abrirán las audiciones para ser parte del equipo —Comentó JiHoon emocionado volteando la carne en el asador —Con las chicas le hemos hecho mucha publicidad por lo que esperamos una gran convocatoria, esa misma semana comenzaremos a crear las nuevas coreografías y Ailee quiere proponer algunos cambios en el uniforme, la entrenadora dijo que lo analizaríamos en la primera reunión —Continuó y levantó la mirada hacia SeungCheol —Estoy hablando demasiado, ¿Verdad?
—No —Respondió el mayor —No ha sido lo suficiente.
—¿No ha sido lo suficiente? —Preguntó JiHoon con una sonrisa adornando sus labios.
—No, aun no me has hablado de la inspiración que has tenido para hacer tus últimos diseños, de tus clases, del curso que iban a tener el día lunes, ni de cómo están tus padres —Contestó SeungCheol —No nos hemos visto en casi tres semanas y me interesa mucho saber qué ha sucedido en tu vida.
Al anochecer llegaron al edificio donde vivía SeungCheol quien abrió la puerta principal permitiendo que JiHoon entrara primero, hacía tan solo cinco meses se había mudado de casa de sus padres para alquilar aquel piso, y hacía unos pocos días había llegado el sofá de la sala junto a una alfombra, era un lugar pequeño pero cómodo y acogedor.
Al menos así lo era para SeungCheol cuando estaba JiHoon.
—¿Desde cuándo tienes canela en la cocina? —Preguntó el chico de cabellos castaños entrando a la habitación con una taza en sus manos.
—Desde que mencionaste que te gusta su sabor en el té —Respondió SeungCheol desde la cama, viendo a JiHoon llevando nada más que su camiseta de dormir, el menor se acercó sentándose junto a él y bebió un sorbo de té.
—¿Has estado con dolores? —JiHoon miró la pomada en la mesita de noche.
—Ayer me dolía un poco el hombro izquierdo.
—¿Me permites?
SeungCheol asintió y se acostó acomodándose una almohada en la espalda, JiHoon dejó el té a un lado y el mayor lo vio esbozar una ligera sonrisa antes de sentarse a horcajadas sobre él, JiHoon sacó un poco de la pomada con la punta de sus dedos y la esparció delicadamente sobre la cálida y firme piel de su novio.
—¿Solo te ha dolido el hombro izquierdo?
—Sí —Contestó SeungCheol —No —Corrigió inmediatamente —También me ha dolido aquí —Indicó bajo sus costillas sin dejar de mirar al menor —Y aquí.
En absoluto silencio y bajo la tenue luz que los acompañaba JiHoon recorrió el trabajado torso del jugador de fútbol americano, iniciando por sus hombros, bajando por sus pectorales hasta llegar a su abdomen para luego volver a ascender, para SeungCheol, JiHoon se veía asombrosamente sensual, con los labios entreabiertos y frotándose sutilmente sobre su pelvis mientras que él acariciaba sus muslos.
Provocándolo.
Porque sabía que JiHoon hacía exactamente lo mismo con él.
Durante largos minutos mantuvieron aquel excitante juego, con lujuriosas miradas y pesadas respiraciones que los llevaron a caer juntos en la tentación, SeungCheol se sentó e inmediatamente JiHoon colocó las manos en sus mejillas tomando sus labios con ansias.
—Mmhg... —Gimió JiHoon en la boca de su novio mientras éste masajeaba sus prominentes nalgas, apretándolas y frotándolas con firmeza sobre su entrepierna.
SeungCheol le quitó la camiseta a JiHoon dejándolo completamente desnudo y jugó con el piercing en su pezón derecho, el castaño mordió su labio inferior y enredó sus dedos en el sedoso cabello oscuro del mayor sintiendo como recorría su cuerpo con las manos, de arriba hacia abajo, enloqueciéndolo, pues se había convertido en el único hombre que sabía dónde y cómo tocar para hacer que se retorciera de placer.
—Ay, sí, así —Jadeó JiHoon con los ojos cerrados en lo que SeungCheol se adueñaba de su cuello, devorándolo, él bajó sus manos hasta los hombros del mayor y se volvieron a besar.
Esta vez con más intensidad.
Al tomar distancia para intentar regular el agitado ritmo de su respiración SeungCheol tuvo el tiempo suficiente para mirar a JiHoon con detención, sus afilados ojos y sus sonrojadas mejillas, llevó el dedo pulgar hacia sus delgados y rosados labios, bajó su mirada a ellos y los acarició, posó sus ojos en los del porrista y hundió el dedo índice en su cavidad bucal, JiHoon colocó las manos alrededor de la suya y mirándolo a los ojos lo succionó y lamió como si se tratara de su palpitante y venoso miembro, SeungCheol incluyó un dedo más y pronto los reemplazó por su lengua tragando gustosamente el gemido de su novio al introducir lentamente sus dedos previamente lubricados en su interior, lo estrechó entre sus brazos y lo preparó, aumentando paulatinamente el ritmo y sintiendo como el menor se empujaba desesperadamente contra su mano buscando más profundidad.
Cuando estuvo preparado SeungCheol retiró sus dedos escuchando el quejido de protesta de su novio, lo acostó en la cama y se levantó.
JiHoon no podía negarlo.
Le enloquecía el cuerpo de SeungCheol, le encantaba que fuera grande y musculoso.
Y verlo desvestirse frente a él era fascinante.
Se apoyó en sus codos y relamió sus labios al ver como su novio liberaba su grueso y endurecido miembro, lo miró a los ojos y SeungCheol soltó una risita cuando lo llamó moviendo su dedo índice, el mayor se recostó sobre él y JiHoon lo recibió entre sus piernas.
—Mírame —Ordenó SeungCheol con un tono de voz grave haciendo presión con su glande en el húmedo agujero del menor —Mantén tus ojos en mí.
JiHoon obedeció y SeungCheol se deleitó con la expresión de placer en el precioso rostro de su novio al deslizarse lentamente por sus calientes y apretadas paredes anales, lo aprisionó bajo su cuerpo y hundió el rostro en su cuello.
—Ah, sí... —Gimió JiHoon en el oído de SeungCheol, estremeciéndolo y animándolo a iniciar las embestidas a un ritmo pausado y satisfactorio para ambos.
—¿Esto se siente bien? —Preguntó el jugador de fútbol americano sin dejar de moverse.
—S-Sí, se siente muy bien —Contestó el castaño —No te detengas, te lo ruego.
—No lo haré —Susurró SeungCheol besando el cuello de JiHoon, buscó sus manos llevándolas a un costado de su cabeza y entrelazó sus dedos ejerciendo una leve presión sobre la cama —Necesito acabar dentro de ti.
—Hazlo las veces que quieras —Cerró los ojos y hundió la punta de sus dedos en la espalda del mayor sintiendo como las penetraciones se volvían más rápidas —Lléname hasta que no pueda más.
No pasó mucho tiempo para que SeungCheol volteara a JiHoon en la cama y colocara sus manos en la cadera del castaño, levantándola a la altura de su miembro para continuar embistiéndolo, los gemidos del porrista se mezclaron con el obsceno sonido de sus pieles chocando repetidamente y los gruñidos de SeungCheol al azotar sus nalgas. Inmersos en una burbuja de lujuria y placer JiHoon empuñó sus manos en las sábanas y una corriente eléctrica remeció su cuerpo cuando SeungCheol golpeó su próstata haciéndolo gemir más fuerte, desesperadamente se empujó de forma errática contra el pene del mayor, SeungCheol deslizó su mano a lo largo de la espalda del porrista y observó como su miembro era exquisitamente asfixiado por el dilatado agujero de su novio.
Una y otra vez.
—Ven aquí —Gruñó SeungCheol recostándose en la cama, JiHoon se sentó sobre su pelvis y la cordura de ambos se esfumó cuando el castaño comenzó a montarlo.
—Que grande se siente —Gimió JiHoon moviendo su cadera en forma de vaivén tomando cada centímetro de la longitud de SeungCheol. Miró al mayor y sonrió cansado al ver su rostro; sus ojos oscuros y sus labios entreabiertos.
Bastaron unos pocos segundos para que el glande del pelinegro golpeara nuevamente la próstata de JiHoon y SeungCheol lo supo debido a los escandalosos gemidos que comenzaron a salir de los labios del menor, lo sujetó con firmeza de la cintura y se empujó hacia arriba, penetrándolo en el mismo ángulo, sin detenerse hasta hacerlo alcanzar el orgasmo, JiHoon se inclinó hacia adelante acostándose en el torso del mayor y SeungCheol apretó sus nalgas, embistiéndolo sin piedad mientras escuchaba en su oído los gemidos de JiHoon, sus músculos se tensaron y un ronco gemido raspó su garganta al eyacular en el interior del porrista.
Antes de que se asomara el sol la escandalosa alarma del móvil que estaba en la mesita de noche despertó a SeungCheol, el mayor extendió su brazo apagándola y abrió los ojos encontrándose a JiHoon profundamente dormido a su lado, apoyando la cabeza en su hombro, dejó un beso en su frente y se levantó con cuidado.
—¿Saldrás a trotar? —Preguntó JiHoon abriendo sus ojos con pesadez.
—Sí —Respondió SeungCheol vistiéndose con ropa cómoda —¿Quieres acompañarme?
El menor se encogió en su lugar entre las mantas y negó con la cabeza haciendo sonreír a su novio.
—No tardaré demasiado en regresar —Aseguró SeungCheol colocándose la capucha de la sudadera sobre su cabeza.
—Ve con cuidado —JiHoon abultó sus labios con los ojos cerrados y el mayor se acercó a la cama, se inclinó hacia adelante y se despidió con un tierno beso.
SeungCheol tenía una rutina establecida, cada mañana trotaba durante cuarenta minutos donde tenía dos paradas, la primera era antes de llegar al río que atravesaba la ciudad, frente a un enorme cartel de su equipo de fútbol americano favorito y la segunda era en una alejada estación de trenes pero esta vez no se detuvo ahí, continuó trotando hasta llegar a la florería que había visto camino a la tienda a la que solía ir, hizo sonar la campanilla que estaba sobre la puerta de cristal y pidió un ramo de girasoles.
En menos de cinco minutos llegó a casa, entró a la habitación y su corazón latió con fuerza, JiHoon se había quedado dormido en su lugar de la cama, abrazando su almohada, elevó las comisuras de sus labios y dejó los girasoles en la mesita de noche que estaba junto a él, se dio la media vuelta y se quitó la sudadera al entrar al cuarto de baño, tomó una ducha rápida, colocó una toalla alrededor de su cadera y otra sobre sus hombros, abrió la puerta y vio al menor sentado en la cama, con su cabello alborotado y una sonrisa en sus labios, sosteniendo el ramo de flores.
—Gracias —Habló el menor enseñando los hoyuelos en sus mejillas —Están preciosas.
—Creí que te gustaría ver algo lindo al despertar —Dijo el pelinegro secando las gotas de agua que se deslizaban por su cuello —Así como yo te vi a ti.
—¿Me veía lindo?
—Siempre te ves lindo.
Después de desayunar salieron del departamento, SeungCheol cerró la puerta detrás de él y se giró hacia JiHoon quien extendió su brazo, el mayor tomó su mano entrelazando sus dedos y bajaron juntos por la escalera del edificio, caminaron hacia la vieja camioneta que estaba bajo uno de los árboles y SeungCheol se apresuró en abrirle la puerta a JiHoon.
—Hoy será un día espantoso —Se quejó JiHoon y SeungCheol presionó levemente el acelerador —Tengo cuatro exámenes y una exposición con el maestro Kim.
—¿El señor que te pidió salir del salón en primer año?
—Sí —Respondió el menor de mala gana.
—Estabas hablando en su clase.
—Estaba conociendo a Ailee —Corrigió y SeungCheol soltó una carcajada —Bien, ponte de su lado.
—Ni siquiera lo conozco.
—Y te pones de su lado —JiHoon se cruzó de brazos, el mayor lo miró de reojo y negó con la cabeza —¿Qué?
—Te ves muy bonito cuando te enojas —Contestó SeungCheol girando en la siguiente calle, JiHoon apretó los labios e intento mantener su compostura pero bastó con que cruzara su mirada con la del mayor para que una sonrisa elevara las comisuras de sus labios.
—¡No te aproveches! —Exclamó enfadado con él mismo —Sabes que no puedo enojarme contigo por más que lo intente.
—¿Lo has intentado?
—Lo hago cada vez que te veo con el uniforme de Los Leones —Respondió JiHoon —O cuando me colocas en los hombros la chaqueta de tu equipo.
—A mí no me molestaría tomar los pompones de Los Cachorros.
—¿Para animar a los jugadores?
—No, para tirarlos al fuego —Bromeó SeungCheol y el castaño golpeó su hombro haciéndolo reír.
En tan solo quince minutos llegaron al campus de la universidad de JiHoon, siguiendo el camino que llevaba a la entrada principal, SeungCheol aparcó afuera y el menor se giró hacia él uniendo sus labios.
—¿Nos vemos el sábado? —Preguntó SeungCheol y JiHoon asintió, el castaño subió sus manos colocándolas en las mejillas ajenas y volvió a besarlo —Espero que te vaya bien con tus exámenes y con la exposición.
—Gracias —Dijo JiHoon.
El porrista abrió la puerta y se bajó de la camioneta, miró hacia atrás y agitó suavemente su mano antes de entrar al establecimiento educacional.
Durante los siguientes días la pareja se enfocó en rendir los últimos exámenes del semestre y en participar en las actividades de sus respectivos equipos, SeungCheol siguió con su entrenamiento y JiHoon participó en las audiciones para ser parte de las porristas, por otra parte, Ailee había presentado una propuesta para cambiar el uniforme, el cual consistía en un crop top de color blanco con una delgada línea azul en el borde de las mangas y un número del mismo color en la espalda, falda de tablas y muñequeras azules, al igual que los pompones, calcetas y tenis blancos finalizando con un pequeño listón a un costado de la cabeza.
El equipo de porristas lo había aprobado.
Y la entrenadora se sumó a la decisión.
El viernes a las nueve de la noche JiHoon llegó a un conocido bar, miró hacia la terraza y entró al concurrido local, caminó entre las mesas y un atractivo chico alto y de cabello oscuro aceleró su corazón, se acercó a la barra donde estaba y se sentó en el taburete.
—Buenas noches —Saludó SeungCheol arreglándose el delantal en su cintura, levantó la mirada e inmediatamente sonrió al ver a JiHoon —¿Qué deseas tomar?
—Una limonada —Respondió el castaño sin dejar de mirarlo, SeungCheol asintió y se dio la media vuelta, sacó un vaso de la estantería y preparó la bebida colocándole cubos de hielo y rodajas de limón.
—Aquí tienes —Dijo colocando el vaso frente a su novio.
—Gracias.
—Espera —Habló SeungCheol antes de que JiHoon bebiera un sorbo —Esa bebida viene con un aperitivo.
—¿Un aperitivo? —Preguntó confundido.
SeungCheol colocó sus dedos en el mentón del castaño y se inclinó hacia adelante robándole un corto beso en los labios —Que la disfrutes —Dijo con coquetería al alejarse.
Ese beso no fue el único que le robó en esa noche, lo hizo cada vez que pasaba por su lado llevando las bebidas en la bandeja y al devolverse a la barra soltaba una risa al ver a JiHoon abultando sus labios, esperando por él, al castaño le gustaba el lugar, disfrutaba del agradable ambiente y la música por lo que lo vio en más de una oportunidad distraído, moviéndose al ritmo de las canciones mientras su chaqueta de mezclilla se deslizaba por los hombros atrayendo más de una mirada.
—¿Quieres ir por una malteada? —Habló SeungCheol saliendo del bar, miró a JiHoon y este negó con la cabeza —¿No?
—Es que ya tengo un plan para nosotros —Dijo emocionado entrelazando los dedos de su mano con los del mayor.
—¿Cuál es? —Preguntó con curiosidad.
Por un momento, a pesar del cansancio, pensó que irían a ver una película o a jugar los bolos pero JiHoon le pidió que fueran a casa, manejó hasta el edificio y se bajaron de la camioneta, SeungCheol encendió las luces de la sala y el menor le entregó una toalla del armario, tomó una ducha con agua tibia y al salir del cuarto de baño las velas aromáticas en la habitación iluminaron su rostro haciéndolo sentir cálido y tranquilo, JiHoon estaba sentado en la cama vistiendo un pantalón de dormir y una camiseta de color negro, el menor apenas notó su presencia levantó la mirada y le sonrió.
No era la luz de las velas.
Tampoco era el aroma a lavanda que entraba por sus fosas nasales.
Era JiHoon.
Él era su lugar seguro.
—Cachorrito —Lo llamó el castaño en un tono meloso, SeungCheol lo miró a los ojos y palmeó la cama —Ven.
El mayor fue hasta la cama y se acostó boca abajo, JiHoon se sentó sobre él y untó un poco de aceite en la palma de sus manos, dejó la pequeña botella a un lado y se frotó las manos antes de iniciar el masaje en la espalda baja de SeungCheol haciendo movimientos ascendentes y circulares a ambos lados de la columna vertebral hasta llegar a los hombros, el pelinegro acomodó las manos bajo su cabeza y sus párpados poco a poco fueron cediendo.
Luego de diez minutos, cuando SeungCheol parecía estar profundamente dormido, JiHoon se sentó en el borde de la cama, cerró la botella de aceite y la guardó en el cajón de la mesita de noche, posó sus ojos en el mayor y sonrió enternecido, acarició su mejilla y SeungCheol colocó la mano sobre la suya.
—Dulzura —Musitó el pelinegro.
—¿Si?
SeungCheol abrió los ojos con pereza y llevó la mano de su novio hacia sus labios, besándola —Gracias.
—¿Por qué me agradeces?
—Por amarme tan lindo —Respondió el mayor provocando cosquillas en el estómago de JiHoon.
A la mañana siguiente SeungCheol se sentó en la cama y se frotó con los ojos, los abrió y frunció ligeramente el ceño al ver que JiHoon no estaba a su lado, se levantó y salió de la habitación buscándolo, caminó por el pasillo que llevaba hacia la sala y se acercó a la isla de la cocina al ver su bolso de entrenamiento sobre uno de los taburetes, miró la nota adhesiva en forma de corazón que estaba en la botella con agua y la tomó entre sus dedos.
“Perdón por no haberte despertado pero merecías dormir un poco más, espero que te guste la comida, hice mi mayor esfuerzo. Con amor, tu pequeña dulzurita ♡"
Leyó la nota una vez más con una sonrisa en los labios y echó un vistazo dentro del bolso, JiHoon le había preparado sus platillos favoritos, distribuyéndolos en diferentes recipientes para que cumpliera con todas sus comidas del día, colocó la nota en la puerta de la nevera donde tenía algunas fotografías con su novio y se fue a duchar.
La fría época de invierno estaba llegando a su fin y las flores comenzaron a abrir sus pétalos abrazando a los rayos del sol mientras danzaban al ritmo del fresco aire primaveral, el agradable clima matutino acompañó a SeungCheol hasta el campus donde JiHoon ensayaba junto a las chicas, se sentó en las gradas apoyando los codos en las rodillas y sus ojos siguieron cada paso del menor hasta que la canción terminó, JiHoon lo vio a lo lejos y SeungCheol bajó por las gradas.
—Buenas tardes —Habló el pelinegro haciendo una leve reverencia hacia chicas para después centrar su atención en JiHoon —Hola —Le sonrió.
—Hola —Saludó el porrista colocando sus manos en las mejillas del mayor, levantó sus talones y dejó un corto beso en sus labios —¿Llegaste hace mucho? —Preguntó tomando un sorbo de su botella con agua.
—Sí, pero porque quería verte ensayar —Respondió SeungCheol.
—¿Vienes a espiar nuestras nuevas estrategias en la coreografía?
—No puede ser —SeungCheol separó los labios fingiendo sorpresa —Me has descubierto —Se dio la media vuelta con la falsa intención de marcharse pero JiHoon corrió a él subiéndose a su espalda.
—Ni siquiera pienses en escapar —Habló el porrista y SeungCheol tomó sus muslos, acomodándolo —Cachorrito malo —Regañó con una sonrisa y presionó sus labios en la mejilla de su novio.
JiHoon esperó a que las chicas salieran del camerino para entrar llevándose a SeungCheol, aseguró la puerta detrás del mayor y se giró hacia él, tomó sus manos y dio algunos pasos hacia atrás con una sonrisa coqueta y traviesa, de pronto soltó las manos de su novio y se quitó la camiseta mientras se dirigía hacia las duchas, SeungCheol lo imitó y JiHoon soltó una risita, continuaron con el resto de la ropa y el menor fue el primero en entrar a la ducha, abrió la llave permitiendo que el agua cayera sobre su cuerpo y los labios del mayor se adueñaron de los suyos, envolvió su cintura con sus brazos y lo acorraló contra los azulejos recorriendo con destreza su curvilíneo cuerpo, sus manos bajaron hacia el trasero de JiHoon y en rápido e inesperado movimiento hizo que se volteara obteniendo el control absoluto sobre él, el porrista colocó las manos en los azulejos, a los costados de su cabeza, sintiendo la pesada respiración del mayor en su oreja, SeungCheol se empujó hacia adelante y se masturbó descaradamente entre las nalgas de JiHoon, se arrodilló y el castaño echó la cabeza hacia atrás dejando escapar un fuerte gemido que hizo eco en el lugar cuando SeungCheol hundió el rostro entre sus nalgas.
Estimulándolo y degustándolo con hambre.
JiHoon se empinó y gimió sin restricción sintiendo como la lengua de SeungCheol iba cada vez más profundo haciéndolo delirar que no fue capaz de darse cuenta cuando el mayor lo alzó con facilidad, tomándolo por los muslos y lo penetró, JiHoon envolvió la cadera ajena con sus piernas y rodeó su cuello con los brazos, SeungCheol lo sujetó de las nalgas e inició las embestidas.
SeungCheol no sabía con exactitud qué era lo que lo estaba volviendo loco.
Si era el hecho de que JiHoon estaba devorando su cuello.
O que no dejaba de repetir su nombre entre sus gloriosos y excitantes gemidos.
Una fina capa de sudor cubrió sus cuerpos y JiHoon eyaculó cuando SeungCheol hizo que apoyara la espalda en los azulejos y comenzó a mover la cadera en círculos llevándolo a la perdición, ahí encajó las manos en su cintura y arremetió contra él hasta correrse en su interior.
—Tranquilo —Habló SeungCheol con la respiración agitada —Te tengo.
Aquellas tres palabras removieron el corazón de JiHoon sacudiendo el recuerdo de su primer encuentro, en ese entonces SeungCheol había provocado lo que nadie antes había logrado y eso lo había asustado lo suficiente como para huir, prácticamente no lo conocía y lo único que sabía de él era que pertenecía al equipo enemigo, o peor aún, que lo lideraba.
Y supo que no había sido el único en haber recibido esa sacudida en su corazón cuando su mirada se encontró con la del mayor.
—¿Estás pensando en huir? —Preguntó SeungCheol haciendo reír a JiHoon.
—Lo estoy considerando —Mintió el castaño robándole un beso en los labios.
—Debes saber que esta vez iré detrás de ti —Advirtió el mayor.
Luego de ducharse, JiHoon se vistió con la ropa que tenía en su casillero, miró su reflejo en el espejo que estaba en la puerta metálica y acomodó su cabello, tomó un poco de su flequillo y lo trenzó, lo ajustó con una liga y repitió la acción una vez más, tomando un poco de cabello al otro lado de su cabeza, SeungCheol se colocó el gorro estilo pescador y se acercó al castaño quien cerró el casillero, tomó la mano de JiHoon y lo hizo dar un giro.
—Eres una preciosidad —Halagó con honestidad.
—Tupreciosidad —Sin soltar la mano de SeungCheol dio un paso hacia él y levantó los talones moviendo la punta de su nariz con la del mayor.
Al anochecer asistieron al festival de primavera que habían organizado en el centro de la ciudad, había música, puestos de comida y artistas callejeros que llenaron de colores y alegría la calle principal, la pareja se sentó en una banqueta esperando la comida que habían ordenado y JiHoon se percató que SeungCheol lo miraba a través de la cámara del móvil, abultó sus labios y cerró los ojos lanzándole un beso, el mayor tomó varias capturas y eligió una colocándola como fondo de pantalla, guardó el móvil en el bolsillo del pantalón y levantó la mirada hacia el menor.
—¿Qué haces? —Preguntó al ver que JiHoon sostenía su móvil.
—Es tu turno –Respondió el castaño.
—¿Debo lanzar un beso?
—Sí —Contestó emocionado, SeungCheol dio un vistazo a su alrededor y soltó un suspiro, miró a la cámara y abultó sus labios lanzando un beso, JiHoon tomó la captura y colocó la fotografía de fondo de pantalla, colocó el móvil en la mesa y el mayor alzó las cejas —Tú no eres el único que está perdidamente enamorado.
Conversaron, rieron y pasearon de la mano, JiHoon jugó con burbujas y SeungCheol le tomó algunas fotografías más dándose cuenta que había algo diferente en su mirada, una pizca de tristeza que fue una punzada para su corazón.
—¿Qué tal te ha ido estos días? —Preguntó mirándolo de reojo.
—Bien —Respondió casi de forma automática forzando una sonrisa que se fue desvaneciendo al continuar caminando —Más o menos —Se formó un nudo en su garganta y sus ojos se humedecieron al detenerse —Es que... —Intentó hablar pero su voz se rompió y las amenazantes lágrimas se deslizaron por sus mejillas —Ay, no debería estar llorando por esto.
—Está bien —Musitó SeungCheol.
—El último diseño que hice recibió muchas críticas —Habló entre sollozos mientras el mayor acariciaba sus mejillas —Debería estar acostumbrado a recibirlas, para eso están los profesores pero por alguna razón me afectaron más de lo que esperaba —Finalizó bajando la mirada —¿Por qué sigo llorando?
El pelinegro levantó su cabeza con delicadeza haciendo que lo mirara a los ojos y besó sus pómulos —Porque debes liberar tus emociones o te convertirás en una bomba de tiempo.
—Tal vez he estado más sensible y estoy exagerando con todo esto.
—No, definitivamente no estás exagerando, esperabas que les gustara tu diseño y no fue así, es comprensible que te sientas enojado, frustrado y triste, es parte del aprendizaje —Habló en un tono comprensible que JiHoon agradeció —Pero luego de validar tus emociones debes analizar sus críticas, quedarte con lo bueno de ellas y continuar diseñando porque eres increíble haciéndolo.
—Gracias —Elevó las comisuras de sus labios y SeungCheol se quedó en silencio, mirando sus afilados ojos llorosos —Quiero llorar un poco más.
El mayor se encorvó hacia el pequeño dejando un beso en la punta de su nariz y JiHoon empuñó las manos en su sudadera, SeungCheol lo rodeó con sus brazos y el castaño se soltó a llorar deshaciendo ese molesto nudo que había llevado en la garganta.
La segunda semana de octubre los pasillos de las universidades fueron decorados con banderines y globos de colores representativos de cada equipo incrementando el espíritu deportivo y competitivo de los estudiantes, la presión en los partidos fue aumentando y la anotación de MinGyu fue decisiva.
Se enfrentarían a Los Leones en las semifinales.
En el período de preparación, veinte minutos antes del partido, JiHoon se mantuvo cerca de las chicas hasta que su mirada se encontró con los oscuros y profundos ojos de SeungCheol quien estaba con su equipo, a un lado de la puerta de salida, el mayor se quitó el casco y movió disimuladamente su cabeza indicándole el pasillo que llevaba hacia los camerinos, JiHoon se alejó de las chicas y SeungCheol fue tras él.
No tenían demasiado tiempo.
Por lo que apenas el jugador de fútbol americano empujó la puerta del camerino encontró a JiHoon con su uniforme, apoyado en los casilleros sosteniendo un brillante plug con forma de corazón en su mano, aseguró la puerta detrás de él y se apresuró en ir con el menor dejando el casco en una banca, JiHoon empuñó las manos en la camiseta de SeungCheol e hizo que se encorvara hacia él tomando sus labios con desesperación, rápidamente el mayor bajó su pantalón, levantó una pierna de su novio y lo embistió.
—Ha-Házmelo más rápido, por favor, sé duro conmigo —Pidió JiHoon en el oído de SeungCheol —Recuerda que hoy soy del equipo enemigo —El pelinegro se alejó mirándolo a los ojos y lo besó deslizando la lengua por sus rosados y delgados labios, afirmó su cuerpo contra los casilleros y lo penetró sin compasión hasta correrse en su interior.
El partido fue agonizante.
MinGyu había hecho una estrategia extraordinaria.
Pero la de SeungCheol fue mejor.
—Ahora que el tramposo de tu novio estará en la final, te cambiarás a su equipo, ¿No? —Escupió Daniel dirigiéndose a JiHoon.
—¿Disculpa? —El menor alzó las cejas.
—Daniel —Intervino MinGyu intentando calmar la situación.
—¡¿Acaso no es lo que todos piensan y no se atreven a decir?! —Exclamó enfadado acercándose al menor —Hace tiempo tuvimos que haberlo expulsado de Los Cachorros—Se detuvo frente a JiHoon y lo miró con desprecio —Debimos haberlo hecho desde que nos enteramos que SeungCheol se lo follaba en los camerinos como si fuese una zorra.
Todo sucedió en cuestión de segundos, JiHoon ni siquiera lo pensó, empuñó su mano y la estrelló con fuerza en el rostro de Daniel, golpeando su nariz, el mayor dio un torpe paso hacia atrás y miró con espanto sus manos llenas de sangre.
A las once de la noche, en un club nocturno, SeungCheol levantó su bebida y brindó por la victoria conseguida, los presentes bebieron el contenido de sus vasos y subieron el volumen de la música desatando la locura, el capitán del equipo caminó entre los invitados y salió a la terraza donde conversó, bebió y rió a carcajadas con sus amigos.
—Pensé que estarías en el hospital —Comentó una de las porristas dirigiéndose a SeungCheol.
—¿En el hospital? —Preguntó desconcertado —¿Por qué estaría allá?
La chica se quedó en silencio un minuto —¿Acaso no sabes lo que pasó entre JiHoon y Daniel?
Afortunadamente el entrenador de Los Cachorros había llegado a tiempo para interferir en el altercado sucedido en el camerino y llevar a los chicos al hospital ya que JiHoon, Daniel y otros estudiantes al igual que MinGyu y Ailee habían resultado lastimados intentando detener la pelea, los padres de Daniel fueron los primeros en llegar para llevarse a su único hijo a una clínica.
Después de ellos apareció SeungCheol.
Y bastó con que mirara a JiHoon sentado en la orilla de una camilla para correr hacia él.
—¿Cómo estás? —Se sentó a un lado de JiHoon y colocó las manos en sus mejillas buscando alguna herida o lesión visible —¿Dónde te has lastimado?
—Estoy bien —Aseguró JiHoon cubriendo su mano vendada —Estoy bien —Repitió.
—¿Por qué no me llamaste?
—Porque estabas celebrando con tu equipo —Respondió JiHoon con sinceridad.
—Si sabes que eres muchísimo más importante que cualquier celebración, ¿Verdad?
—Sí —Contestó JiHoon.
SeungCheol soltó un suspiro y tomó cuidadosamente la mano lesionada de porrista —¿Qué dijo el doctor?
—Que la inflamación disminuirá con los días y los analgésicos me ayudarán con el dolor —Respondió JiHoon mirando al mayor, esperando que hablara o lo mirara pero ninguna de las dos ocurrió —SeungCheol...
—Mi cabeza no dejó de dar vueltas cuando me dijeron que estabas aquí —Dijo en voz baja —Y vine como un loco —Agregó levantando finalmente la mirada hacia JiHoon quien retuvo el aire en sus pulmones al ver la angustia y preocupación en sus ojos.
—JiHoonie —Una conocida voz femenina captó la atención del castaño.
—¿Mamá?
—¿Estás bien? —Preguntó la mujer —¿Dónde te lastimaste?
—¿Qué fue lo que pasó? —Preguntó el señor Lee, JiHoon miró a SeungCheol y luego a su padre.
—Alguien del equipo se sobrepasó en sus palabras —Contestó el castaño bajando la mirada —Y lo golpeé.
—¿Qué fue lo que te dijo?
—No vale la pena que lo repita.
El lunes en la mañana JiHoon asistió a clases, organizó las ideas que presentaría para su proyecto final el cual consistía en una pasarela donde contarían con la presencia de Xu MingHao, un reconocido diseñador de moda, anotó los materiales que debía comprar y salió del salón de clases.
—Hola —JiHoon saludó a MinGyu quien estaba afuera de la cafetería —¿Te puedo acompañar?
—Adelante —Con su mano derecha indicó el lugar y el porrista se sentó frente a él —¿Cómo está tu mano?
—Mucho mejor —Respondió JiHoon mirándolo a los ojos —¿Y tú cómo has estado?
—Una derrota siempre es difícil de aceptar pero entregamos todo lo que teníamos y es lo que me da tranquilidad —Contestó con sinceridad, no podía hacer nada más, había dado todo de él como capitán.
—MinGyu.
—¿Si?
—¿Alguna vez pensaste en que debía abandonar el equipo? —Preguntó JiHoon.
—Nunca he tenido un motivo para hacerlo —Contestó MinGyu —Eres disciplinado, creativo, entusiasta y tienes una extraordinaria capacidad para alentarnos e incluso alentar a las chicas cuando lo han necesitado, y tu relación con Choi SeungCheol no cambió absolutamente nada... —Hizo una pausa donde dejó escapar un suspiro y miró a JiHoon —Así que entendería que quisieras apoyar a Los Leones en la final, después de todo ahí estará la persona que amas.
—Pero...
—El equipo ya jugó su último partido —Interrumpió MinGyu —Se lo dije a los chicos y te lo diré a ti, la enemistad que teníamos con ellos terminó en ese partido.
El porrista caminó por el campus en dirección a la biblioteca donde se encontraría con su novio, acomodó la mochila en su hombro y lo vio a lo lejos, hasta arriba de los escalones, apoyado en la baranda pero su vista se vio entorpecida por Daniel quien se acercaba a él, cubriéndose su ojo izquierdo con una mano.
—Lo siento —Habló Daniel deteniéndose frente a JiHoon —Me comporté como un idiota —Agregó de mala gana para después pasar por su lado, marchándose de ahí.
JiHoon frunció el ceño y fue hasta SeungCheol —¿Qué ha sido eso? —Preguntó JiHoon aún aturdido.
—¿Qué cosa?
—Daniel acaba de disculparse conmigo —Respondió el pequeño recibiendo un beso en los labios por parte de SeungCheol.
—¿Ah sí? Qué bien —Dijo el pelinegro desinteresado, le pidió la mochila a JiHoon y la colgó en su hombro —¿Quieres ir a almorzar?
—¿Has sido tú?
—¿Quién lo ha golpeado? Sí —Confesó SeungCheol —Insultó a mi novio e hizo que lastimara su mano, sé que no te gusta que me involucre en peleas pero no podía quedarme sin hacer nada después de que cruzara la línea contigo.
—¿Existe una línea a mi alrededor?
—Por supuesto, nadie te puede faltar el respeto —Habló el pelinegro —Así que te puedes enfadar conmigo por golpearlo y obligarlo a pedirte disculpas, no me arrepiento de haberlo hecho.
JiHoon se quedó en silencio y sonrió ligeramente cuando SeungCheol apartó la mirada, dio un paso hacia él y colocó las manos en sus hombros —No podría enfadarme contigo porque yo hubiera hecho lo mismo por ti, aunque debo decir que las disculpas fueron innecesarias, se escucharon espantosamente falsas.
—Le ordené que lo hiciera bien —Suspiró SeungCheol —Voy por él.
—No, no, no, déjalo así —Rápidamente tomó las manos del mayor impidiendo que se fuera —¿Cómo te has enterado de lo que dijo?
—Lo escuché en los pasillos —Contestó SeungCheol y JiHoon bajó la mirada, el mayor se encorvó buscándola y al encontrarla se acercó un poco más colocando sus manos en las mejillas del castaño —¿Tú... estás bien?
—Sí, ya no me duele.
—No refiero a tu mano —Habló SeungCheol —Quiero saber cómo está tu corazoncito y tu cabeza.
—¿Quieres saber si me afectó lo que dijo Daniel?
—Sí.
—Un poco —Respondió JiHoon —Pero no porque mencionara que me follabas en los camerinos como si fuera una... —SeungCheol presionó sus labios sobre los suyos interrumpiéndolo con un beso —Más bien era por lo que podía pensar el equipo, MinGyu y las chicas respecto a nuestra derrota y el campeonato final, lo anhelábamos y no quería que se sintieran traicionados.
—Entenderé si no quieres ir a verme.
—Tomé la decisión esta mañana y MinGyu me ayudó a confirmarla —Dijo JiHoon y SeungCheol lo observó expectante —No podría dejarte solo en un día tan importante, debo y quiero estar ahí, animándote y viéndote ganar.
—¿Animarás a Los Leones? —Preguntó en un tono divertido.
—Cierra la boca.
—Te puedo pasar una de mis camisetas.
—No será necesario.
—¿Cómo que no será necesario?
—El año pasado le pedí una camiseta del equipo a tu entrenador —JiHoon se encogió de hombros —No fue la mejor decisión ya que hizo que mi armario apestara durante meses pero tenía tu nombre en la espalda así que la conservé.
—¿Tienes una camiseta de mi equipo?
—Sí.
—Pero cuando te quise dar la mía no la aceptaste —Reclamó SeungCheol.
—Porque ya tenía una.
—Pero no me lo dijiste.
—Porque no me lo preguntaste —Respondió JiHoon y soltó una carcajada al ver el rostro del mayor.
Finalmente el ansiado campeonato final había llegado y esa noche el estadio se llenó de colores y de contagiosos cantos que retumbaron en los oídos de JiHoon al llegar vistiendo la camiseta del equipo de su novio, con un nudo a un costado, jeans claros y tenis blancos, también llevaba un pequeño corazón a un costado de su ojo derecho y un poco de brillantina en sus párpados, avanzó entre las gradas buscando su lugar y alzó las cejas al ver a MinGyu y a los demás chicos junto a las porristas, agitó su mano y con una amplia sonrisa los saludó.
—Hola —Habló NaYeon, la capitana del equipo de Los Leones, al acercarse a JiHoon.
El castaño levantó la mirada —Hola.
—Esto es para ti —Dijo ofreciendo un par de pompones de color rojo.
—¿Para mí? —Preguntó sorprendido.
—Sí, si lo animas tendremos más probabilidades de ganar.
JiHoon apretó los labios marcando los hoyuelos en sus mejillas y los recibió —Gracias.
SeungCheol sabía que tenían posibilidades de ganar.
Y que existían las mismas posibilidades de perder.
Pero había estudiado al equipo rival, conocía a sus compañeros, conocía sus fortalezas y debilidades, sabía que JeongHan era más lento que el resto pero que sus lanzamientos a distancia jamás fallaban, también sabía que Hansol se escabullía con facilidad de los bloqueos.
Y se conocía a él mismo.
Sabía que lucharía hasta que su cuerpo no pudiera más.
Además, el presidente de su equipo profesional favorito había asistido al partido.
Y aún más importante, su familia lo estaría mirando, sus padres y JiHoon.
Unos pocos minutos antes de que terminara el cuarto tiempo y escuchando nada más que los acelerados latidos de su corazón SeungCheol dejó que la adrenalina se adueñara de su cuerpo y corrió por la cancha viendo como pequeñas gotas de lluvia seguían cayendo sobre el césped, una tras otra, le lanzó el balón a Hansol y corrió tras él, buscó a JeongHan con la mirada y vio al capitán del equipo enemigo detrás del rubio, sin embargo, lo que no sabía era que habían cambiado la estratégica antes de retomar el juego, Hansol le devolvió el balón y SeungCheol tacleó a tres jugadores que se atravesaron en su camino, se movió con rapidez y agilidad, sus ojos se posaron en el contador y sus músculos se tensaron al lanzar el balón. Sus piernas temblaron al detenerse pero los eufóricos gritos del público presente lo mantuvieron firme, se quitó el casco desordenando su húmedo y oscuro cabello y esbozó una amplia y cansada sonrisa cuando las gradas estallaron en eufóricos gritos de celebración. El entrenador entró a la cancha junto a las porristas y cuando su mirada se encontró con la de JiHoon corrieron hacia al otro, el menor se lanzó a sus brazos y SeungCheol dio un giro con él.
—Felicidades cachorrito —Dijo JiHoon llenando de besos el rostro de su novio —Sabía que ibas a conseguirlo.
El entrenador se acercó a la pareja y le entregó la gran copa al capitán del equipo, SeungCheol la recibió y sin soltar la mano de JiHoon la levantó con orgullo.
Esa noche, el equipo de Los Leones organizó una fiesta en la playa e invitaron a Los Cachorros, había una fogata, comida, bebidas y música, SeungCheol colocó su chaqueta sobre los hombros de JiHoon y tomó su mano, el menor entrelazó sus dedos y caminaron por la arena, escuchando como las olas rompían a la orilla del mar.
Y fue justo ahí donde JiHoon se dio cuenta.
Ese era uno de esos momentos que se volverían inolvidables, esos momentos que se desearía poder guardar dentro de una caja.
Guardar la brisa veraniega.
El delicioso olor de las brochetas asadas.
Y el sonido de la madera quemándose en la fogata.
Sin embargo, no era posible, ese momento se convertiría en un fugaz recuerdo que jamás podría volver a vivir.
Uno quería quedaría guardado en su mente y que cada vez se haría más lejano.
—¿Tú también sientes que esto es una despedida? —Preguntó JiHoon obteniendo la atención del mayor —Quiero decir... —Hizo una breve pausa para sonreír con una pizca de tristeza, SeungCheol se detuvo y sin soltar la mano del pequeño se giró hacia él, mirándolo a los ojos —La próxima semana nos graduaremos de la universidad, probablemente no volvamos a reunirnos, muchos perderemos el contacto y otros nunca más volveremos a vernos —Habló mirando la fogata donde estaban reunidos los chicos —O tal vez sí, en unos años más, siendo más adultos, con compromisos, obligaciones y...
—Deudas —Agregó SeungCheol.
JiHoon volvió su mirada al pelinegro y soltó una risa —Sí, también con deudas.
—Cerraremos una etapa —Dijo SeungCheol —Pero yo me llevaré lo más lindo para la siguiente.
—¿Te refieres a mí? —Preguntó sonriente.
SeungCheol asintió y le devolvió la sonrisa, esa genuina e infantil sonrisa que JiHoon adoraba, el menor levantó sus talones, abultó sus labios y le dio tres cortos y sonoros besos para finalizar con uno largo, se miraron a los ojos y el castaño lo abrazó por la cintura, SeungCheol rodeó sus hombros y dejó un beso en su coronilla.
