Capítulo único ♡

Era la décima vez que JiHoon observaba el reloj colgado en la pared de la sala de espera, cruzó los brazos en su pecho y apretó los labios resaltando dos adorables agujeros en sus mejillas. Había sido puntual en llegar a su cita médica, quizás demasiado porque la mujer de aproximadamente cincuenta años de edad que estaba detrás del viejo escritorio de madera aun no lo llamaba, en su lugar cambiaba tranquila y descaradamente las hojas de la revista de maquillaje revisando los productos y ofertas.
JiHoon pensó que debía cambiar el color de su lápiz labial, no le favorecía.
O quizás comenzar por aprender a maquillarse.
Desde allí podía ver la horrible aplicación.
Sin mencionar sus cejas, eran un desastre.
De pronto los ojos del omega se encontraron con los de la mujer, JiHoon alzó una de sus cejas y ella acomodó sus anteojos guardando avergonzada la revista en el cajón del escritorio.
—Lee JiHoon —Habló la secretaria obteniendo la rápida atención del menor —Puedes pasar.
El omega se levantó y caminó por el conocido y escalofriante pasillo del hospital que lo llevó a una puerta de madera con una placa dorada en la parte superior la cual tenía grabada el nombre del médico, JiHoon lo conocía, JeongHan era un beta muy carismático y amable, la última vez le había dado una interesante charla acerca de los supresores y el uso con ellos. Finalmente dio dos suaves golpes esperándolo con una ligera sonrisa que se desvaneció apenas abrieron la puerta.
Un atractivo alfa estaba frente él.
Un hombre grande, fuerte e imponente, con gran masa muscular y pudo saberlo por sus anchos brazos que resaltaban en su ropa al igual que los pectorales, maduro, probablemente de treinta años, o un poco más, alto y de hombros anchos, de cabello negro y desordenado, sus enormes y profundos ojos junto a sus gruesos labios hipnotizaron a JiHoon. Sus facciones eran hermosas y definidas. Vestía formal, como la mayoría de los médicos, con zapatos negros, pantalón de tela del mismo color, camisa gris y una corbata que combinaba, sobre ella llevaba una bata blanca con diferentes bolígrafos en el bolsillo de su pecho y un fonendoscopio rodeando su cuello y cayendo por los costados.
—Buenos días.
A JiHoon le temblaron las piernas al oír su voz, era grave y un poco rasposa.
Insoportablemente sensual.
Sin mencionar su intenso aroma en el que se había envuelto ante la cercanía.
Hierbas frescas y madera recién cortada.
—Creo que me he equivocado de pasillo —Dijo lo primero que se le ocurrió, no lo había pensado demasiado porque lo único que deseaba era comerse a ese alfa de todas las maneras que pudiesen existir, comenzando por su boca —Vengo a ver al doctor Yoon.
—Lo estoy reemplazando, él está de vacaciones —Aclaró el atractivo médico —Espero que no haya ningún inconveniente en que yo te pueda atender en esta oportunidad.
—No, no lo hay —JiHoon lo miró de pies a cabeza y esbozó una coqueta sonrisa —Doctor...
—Oh, soy el doctor Choi SeungCheol —Se presentó con una sonrisa y extendió su brazo.
El omega estrechó su mano con la de SeungCheol sin dejar de mirarlo a los ojos —Lee JiHoon.
—Que lindo nombre —Elogió el alfa pensando en que su nombre no era lo único que encontraba lindo.
—Gracias.
—Entra por favor —Se hizo a un lado en la puerta permitiendo que el omega de cabello rubio pasara, JiHoon caminó cerca de él dejando que su dulce y adictivo aroma lo golpeara llenando sus pulmones.
Así lo hizo.
El cuerpo de SeungCheol reaccionó al instante estremeciéndose y sus manos se empuñaron intentando controlar su lado animal y salvaje.
La sala de consulta médica era tan fría como el resto del hospital, con buena iluminación y tonalidades de grises en sus paredes en las cuales habían algunos diplomas colgados, también había un moderno escritorio color blanco y documentos perfectamente ordenados en él, muebles donde guardaban insumos, un lavado y una camilla ginecológica en el centro del lugar con una mesa a un lado que tenía herramientas de metal que JiHoon desconocía.
—Toma asiento —SeungCheol rodeó el escritorio y se sentó frente a JiHoon, tomó la ficha clínica de su paciente revisando sus antecedentes —Dime cuál es la razón que te trae hasta aquí.
—Quisiera iniciar mi vida sexual —Respondió tranquilamente, con una pizca de descaro en sus palabras para ver la reacción del alfa.
—¿Tienes dudas sobre ello? —Preguntó SeungCheol.
—Muchísimas —Contestó animado —Y quizás usted pueda aclarármelas.
—Por supuesto, es parte de mi trabajo —Le obsequió una amistosa sonrisa al menor —¿Cuándo se presentó tu primer celo?
—A los quince años.
—¿Y cuál es la duración que tienen?
—Cuatro días pero últimamente han sido seis.
—Es normal que aumenten —Comentó SeungCheol mirándolo a los ojos.
—¿Por qué? —Preguntó con curiosidad a pesar de saber la razón, JeongHan se la había dicho.
—Bueno, es una necesidad natural de tu cuerpo y durante tres años la has inhibido tomando supresores —Explicó el profesional —Los síntomas también han aumentado, ¿Verdad?
—Sí —Soltó un largo suspiro al recordarlo —El dolor es insoportable.
—Te recetaré nuevos supresores para que alivien los dolores —SeungCheol sacó una hoja del cajón del escritorio y comenzó a escribir —Pero lo ideal sería que...
—Que un alfa me folle —Interrumpió JiHoon.
SeungCheol dejó de escribir, levantó la cabeza y vio la forma tan pícara en la que JiHoon elevó una de las comisuras de sus labios.
—Debo realizarte un examen físico así que necesito que te desvistas detrás del separador —Pidió el médico, rodeó el cuello de su camisa con sus dedos y soltó un suspiro, se sentía caliente —Allí encontrarás una bata.
—¿También debo quitarme la ropa interior?
—Sí —Respondió el alfa.
SeungCheol continuó escribiendo la receta médica y JiHoon se levantó de la silla dirigiéndose hacia el separador para desvestirse, el alfa lavó sus manos y al darse la media vuelta vio la perfecta silueta del omega a través de la delgada tela. Aclaró su garganta y bajó la mirada.
El aroma de JiHoon había invadido la sala y el alfa sentía que se estaba volviendo loco con cada segundo que pasaba, se acercó al menor quien lo esperaba junto a la camilla, tomó los guantes de látex para colocárselos y el omega dejó caer la bata por sus hombros exponiendo su curvilíneo cuerpo permitiendo que SeungCheol lo recorriera con la mirada.
El rubio era una obra de arte.
SeungCheol tenía años de experiencia como médico, años trabajando con omegas.
Y nunca había sentido que su lobo interior enloqueciera con un paciente.
Pero no era solo el aroma de JiHoon.
Era su mirada inocente con un brillo perverso en ella.
Su sonrisa coqueta, los hoyuelos en sus mejillas que sabía cómo y cuándo utilizar en su beneficio para seducir.
Sus labios, su voz, la forma en que se movía; tan delicado y frágil.
—Siéntate —Habló SeungCheol y JiHoon obedeció sentándose en el borde de la camilla, separó sus piernas ligeramente pero las volvió a cerrar apenas el médico tocó su piel —¿Qué sucede?
—Los guantes están muy fríos —Respondió JiHoon.
—Lo siento, pero el examen debe...-
—¿Se los podría quitar? —Interrumpió el omega con un meloso tono de voz —Por favor.
—¿No te molesta que lo haga?
—No —Respondió seguro. SeungCheol se quitó los guantes y fue a lavarse las manos nuevamente. Regresó con JiHoon y rozó sus muslos hasta llegar a su entrepierna. El miembro del pequeño era de un tamaño adecuado para un omega, estético, sin vellos y con una buena higiene, tomó sus testículos en cada mano, acariciándolos y buscando alguna anormalidad que pudiese alertarlo, afortunadamente no la encontró.
—¿Le gusta lo que ve? —Habló JiHoon sintiendo como la cálida mano del alfa se cerraba innecesariamente alrededor de su pene.
—¿Cómo? —SeungCheol retiró la mano y lo miró a los ojos.
—Si todo está en orden —Le sonrió.
El mayor asintió —Ahora apóyate en tus manos y rodillas.
JiHoon acató su petición en un instante, elevando el trasero —¿Así le parece bien?
—Sí —SeungCheol se colocó detrás del omega enfrentándose a unas enormes y apetecibles nalgas. La situación lo excitó sintiendo como su miembro bajo su pantalón empezaba a endurecerse.
Era imposible no hacerlo con aquella vista.
—Debo estimular un poco tu zona anal para introducir mis dedos y buscar masas extrañas —Explicó SeungCheol —Es importante que en este procedimiento te relajes, es la única manera que no te duela.
—Lo intentaré —Balanceó juguetonamente su cadera de un lado hacia otro hasta que sintió una mano deteniendo sus movimientos.
—Relájate —Susurró el alfa —Y separa tus piernas para mí.
SeungCheol relamió sus labios al deslizar su dedo índice por el lubricante natural que salía de la rosada entrada del omega, tomando un poco de él.
Y sin que JiHoon lo notase metió el dedo en su boca, degustando su sabor.
Respiró hondo y JiHoon sintió como uno de los dedos del médico hacia presión en su estrecho agujero, mordió su labio inferior y reprimió el gemido que amenazaba con escaparse de sus labios.
—Mmgh... —Jadeó gustoso sintiendo el dedo de SeungCheol abriéndose paso entre sus paredes anales.
Cuando el omega se echó tímidamente hacia atrás buscando más contacto SeungCheol prosiguió moviendo su dedo en su interior, en círculos esperando el momento exacto para agregar el segundo y el tercero deleitándose con la exquisita forma en la que JiHoon succionaba sus dedos.
Podía escuchar sus suspiros, sus suaves gemidos que quería reprimir pero su cuerpo lo dejaba en evidencia.
—Voy a ir más profundo —Dijo retirando sus dedos para volver a introducirlos con fuerza robándole un sonoro gemido a JiHoon.
Necesitaba oírlo.
—S-Sí, doctor Choi —Sus brazos cedieron dejando caer su cabeza en la camilla sintiéndose húmedo y caliente, su piel hervía —Mmgh... ah, así —Las yemas de sus dedos se hundieron en la camilla. Necesitaba ser llenado, ser dominado y marcado.
—¿Te has masturbado durante el celo? —Preguntó SeungCheol viendo la cantidad exagerada de lubricante que se deslizaba por los muslos del menor.
—Sí, pero no sirve de nada —Respondió JiHoon con la respiración agitada, se apoyó en sus codos —Por más que lo intente, mis dedos no me hacen sentir el placer que necesito.
—Deberías intentarlo con dildos —Retiró suavemente sus dedos del interior de JiHoon y escuchó su quejido de protesta al dejarlo vacío y desesperado. Se alejó y tomó una toalla de papel para limpiarse las manos —Aquí tengo algunos —Abrió la puerta de vidrio de uno de los muebles que estaban en la sala —Puedes comenzar con uno pequeño y paulatinamente ir cambiándolo, es importante considerar el material, el material poroso puede almacenar bacterias si no se tiene la higiene adecuada, por lo que te recomiendo el de silicona, hay con vibradores, texturas, todo depende de tus gustos.
—Nunca los he utilizado —Mintió JiHoon —¿Son seguros?
—Sí.
—¿Me podría enseñar a usarlos? —Preguntó con inocencia —Así puedo ir directamente a comprar el tamaño que me satisface.
—Recuéstate —Ordenó SeungCheol con voz ronca viéndolo cambiar de posición y apoyar la espalda en la camilla, sonrió ampliamente y se acercó.
En un rápido y brusco movimiento tomó las piernas del omega y las separó de golpe haciéndolo gemir, las levantó y las apoyó en los cómodos soportes de la camilla dejándolo vulnerable y expuesto.
—Partiré con uno pequeño —Para lubricarlo solo bajó la mano deslizando el juguete por la entrada del menor, empapándolo. Con una actitud profesional y una expresión neutra en su rostro estuvo atento a JiHoon.
Lo introdujo con lentitud, el precioso omega llevó uno de sus dedos hacia su boca atrapándolo entre sus dientes y gimió débilmente al sentir el trozo de silicona dentro de él. El médico retiró el juguete y volvió a introducirlo, un poco más rápido que antes.
—No me llena lo suficiente —Dijo JiHoon con la respiración entrecortada.
—Este es más largo y grueso —Tomó otro de los dildos y repitió el procedimiento, lo empapó con el lubricante del menor —¿Crees que puedas aguantarlo?
—Sí.
—Te abrirá un poco más —Habló a la vez que lo introducía, en esta oportunidad se permitió acelerar los ágiles movimientos de su mano al ver como el menor se removía en la camilla con los ojos cerrados —¿Te gusta? —Su voz ronca estremeció al menor.
—S-Sí, sí —Gimió alto, sin pudor —M-Me gusta mucho.
—¿Continuo con el siguiente modelo? —No esperó a que JiHoon respondiese y lo deslizó entre sus paredes anales —¿Cómo se siente?
—Mmgh... —El omega separó los labios dejando escapar sus melodiosos gemidos —Es muy grande.
El médico sonrió, sus ojos tenían una luz peligrosa en ellos, un aspecto salvaje, depredador y hambriento al percibir las femoronas de JiHoon que lo desquiciaron por completo, olía delicioso, dulce y fértil.
El menor había iniciado su ciclo haciéndolo entrar en calor.
Y todo pensamiento racional se fue al demonio.
—Hay uno aun más grande.
—Quisiera probarlo —Logró decir.
—¿Estás seguro?
JiHoon bajó la mirada hacia el prominente bulto en la entrepierna de SeungCheol —Sí.
El médico no lo hizo esperar, se quitó el cinturón, los zapatos y desabrochó su pantalón bajándolo por sus piernas junto a la ropa interior liberando su erecto miembro, las venas resaltaban en la delgada piel, era grande y grueso, más de lo que JiHoon hubiese imaginado y más que los juguetes sexuales que acababa de probar.
No existía punto de comparación.
—Estás muy mojado —Comentó SeungCheol tomando un poco del lubricante de JiHoon entre sus dedos para luego coger su pene y masturbarse.
—P-Por favor —Sus ojos se posaron en la entrepierna del pelinegro.
—Lo sé, lo sé, necesitas que me hunda en ti, ¿No es así, pequeño omega? —Gruñó SeungCheol —Pídelo.
—Doctor Choi —Lo llamó con un suave tono de voz.
—¿Si, preciosura?
—Destróceme —Susurró mirando los oscuros y penetrantes ojos del alfa, podía ver a su lobo interior, ese que había liberado con lo que acababa de decir —Destróceme duro, doctor Choi, se lo suplico.
El alfa tomó los tobillos de JiHoon bajándolos de los soportes y sus manos se cerraron en las caderas del omega tirándolo sin delicadeza alguna hacia abajo, hasta el borde de la camilla, alineó su pene en la entrada del rubio y se empujó con fuerza haciéndolo sacudirse ante la nueva intromisión.
JiHoon le había dicho que lo destrozara.
Y eso era exactamente lo que iba a hacer.
La sala se llenó de los gemidos de JiHoon, los gruñidos del alfa al apretar los dientes y del placentero y obsceno sonido de sus pieles chocando, una y otra vez sin parar. Se podía palpar la desesperación de SeungCheol en sus erráticos movimientos, deseando al omega, de la misma forma que JiHoon lo deseaba. El mayor había encontrado un buen ritmo, rápido y muy satisfactorio, la presión que ejercían las paredes de JiHoon sobre su miembro lo habían hecho conocer el paraíso en todo su esplendor.
—¿Te gusta cómo se siente? —Preguntó enterrando sus dedos en la cadera del omega. El pequeño tenía los brazos a los lados de su cabeza, los ojos cerrados, sus mejillas sonrojadas y sus labios entreabiertos. Era la viva imagen del placer, puro y dulce placer —Vamos JiHoon, responde, ¿Te gusta cómo se siente mi pene dentro de ti?
—Oh, sí, Dios, me fascina —Respondió arqueando la espalda, SeungCheol aprovechó para levantar su cadera de la camilla y manejarlo a su antojo contra su pelvis, golpeándolo en ella tan rápido que JiHoon no dejó de lloriquear cegado por el placer —Es... tan grande y caliente.
Los testículos del alfa golpeaban constantemente las pálidas y suaves nalgas de JiHoon. La alta temperatura de sus cuerpos creó una delgada capa de sudor a la vez que camilla se sacudía por debajo de ellos con la fuerza de las embestidas del mayor.
El omega sintió como ese conocido hormigueo se alojaba en su vientre y supo que estaba cerca, cerró los ojos y no pudo evitar soltar un fuerte gemido porque cuando atrapó su labio inferior entre sus dientes intentando reprimirlo, SeungCheol aceleró sus movimientos impidiéndoselo. Su miembro disparó pequeños chorros de semen sobre su propio abdomen y el mayor continuó.
—Aun no termino contigo —Habló el alfa sentándolo en la camilla, sus bocas se encontraron en un beso húmedo, SeungCheol hundió su lengua en la cavidad bucal del menor recorriéndola y disfrutándola.
Las penetraciones bajaron de intensidad, siendo lentas pero profundas y certeras.
—Eso es bebé —Susurró SeungCheol pasando su lengua sensualmente por los labios entreabiertos del menor —Gime en mi boca.
El cuerpo de JiHoon estaba hipersensible y lo comprobó al sentir las manos del médico recorriéndolo con sus manos, perdiéndose en sus curvas y fundiéndose en ellas. SeungCheol dejó suaves y dulces besos en un camino que comenzó en sus mejillas, pasando por su barbilla y cuello donde se detuvo estimular las terminaciones nerviosas de aquella área erógena besándola, succionándola y mordiéndola escuchando los suspiros del omega en su oído derecho, acomodándose inquieto en su hombro. Apretó sus pezones con la punta de sus dedos y trazó una línea por uno de los costados de su cintura.
—M-Más rápido —Pidió el menor dejando caer la bata por los hombros del alfa, aflojó la corbata y desabotonó su camisa dejando a la vista su trabajado torso, acarició sus brazos y sus pectorales, recorrió su abdomen y terminó enterrando sus dedos en la ancha espalda del médico cuando éste lo levantó en brazos obligándolo a rodear su cadera con las piernas.
La espalda de JiHoon chocó contra la fría puerta de madera y se aferró al cuerpo del alfa, besándolo con pasión y enredando sus dedos en su sedoso cabello. El trabajo fue mutuo, SeungCheol lo sujetó de los muslos enterrándose en el interior del omega y JiHoon, apoyándose en los hombros del mayor, subía para luego dejarse caer en su miembro.
—Maldición —El alfa empuñó sus manos en la madera y el menor se encargó de penetrarse —Te sientes tan bien.
Los pies de JiHoon tocaron el suelo y devorándose sus labios SeungCheol lo hizo caminar hasta llegar al escritorio, lo giró y colocó una mano en la parte posterior del cuello de JiHoon obteniendo un sumiso gemido de sus labios, haciéndole saber que lo había dominado, y lo inclinó hacia abajo dejando caer al suelo importantes documentos.
Con su mano libre tomó su miembro y se recubrió nuevamente de la humedad y estrechez del omega, sonrió satisfecho al ver su miembro perdiéndose en las nalgas del rubio, las amasó y separó como si fuera su dueño.
Y en ese momento se dio cuenta que JiHoon se movía desesperadamente hacia atrás, buscando llegar más profundo en cada estocada, buscando ese punto que lo haría perder la cabeza.
—Me encanta saber lo mucho que te gusta mi pene —Habló SeungCheol dejando su mano marcada al golpear el trasero de JiHoon —Sigue así preciosura —Dio otro golpe, más fuerte —Sigue porque a mi me encanta estar dentro de ti.
Los músculos de SeungCheol se tensaron, salió del interior de JiHoon, lo giró sentándolo en el borde del escritorio, separó sus piernas y lo penetró con brutalidad golpeando directamente su próstata. Inmovilizó el cuerpo de JiHoon con sus brazos, ejerciendo fuerza en su cintura y sus piernas temblaron.
El omega se corrió por segunda vez.
—Tómeme como suyo doctor Choi —Susurró en el oído del mayor.
—Eres mío —Apoyó su mentón en el hombro del pequeño y cerró los ojos sin dejar de embestirlo —Dilo.
—Soy s-suyo —Su débil y sumisa voz se cortó cuando SeungCheol arremetió contra él —Soy completamente suyo.
Las descontroladas embestidas de SeungCheol lo llevaron al ansiado orgasmo sacando sus relucientes colmillos para encajarlos en el cuello de JiHoon desgarrando su garganta al gritar de dolor a la vez que escuchaba el gemido más fuerte y grave que había oído sintiendo como era llenado con el semen del médico.
Su propio grito de dolor hizo eco en su cabeza haciéndolo caer hasta perder la conciencia.
—JiHoon —Habló SeungCheol en un amable tono de voz —¿Me puedes decir si has continuado con las alucinaciones?
—¿Qué? —Preguntó confundido, viéndose sentado frente al escritorio del profesional vistiendo una vieja bata blanca.
—Las alucinaciones —Le recordó el alfa —Hemos hablado de ellas desde que llegaste aquí, ¿Lo recuerdas?
—¿De qué está hablando? —La triste y dura realidad lo sacudió, miró a su alrededor encontrándose en una sala clínica idéntica a la de su mente, vio los diplomas en las paredes y una simple palabra lo horrorizó; la especialidad del médico —¿Q-Qué está sucediendo?
—Tranquilo —El médico presionó el botón que estaba a un lado de los cajones —No te alteres.
—¿Qué hago en este lugar? —Se levantó moviéndose de un lado hacia otro, buscando una salida —¿Por qué estoy aquí? No debería estar aquí.
—JiHoon —Intentó tomar su muñeca pero el omega lo empujó.
—¡No debo estar aquí! —Exclamó enfurecido, un desconocido hombre entró a la sala tomándolo de las muñecas llevándolas hacia atrás —¡Suélteme, suélteme! —Forcejeó y sus ojos se llenaron de lágrimas al sentirse atrapado en una pesadilla.
Una punzada en su brazo lo alertó, levantó la cabeza y vio a SeungCheol frente a él sosteniendo una jeringa.
—Lo siento JiHonnie —Con su dedo pulgar empujó el émbolo introduciendo el medicamento.
Una lágrima se deslizó por la tersa mejilla de JiHoon y sus párpados comenzaron a ceder.
—Llévalo a su habitación y sujeta sus muñecas —Pidió el alfa.
—Enseguida, doctor Choi —Aquel hombre cargó el frágil cuerpo de JiHoon y salió de la sala.
SeungCheol cerró la puerta soltando un largo suspiro, se sentó en el escritorio y tomó la ficha clínica para escribir en ella.
Paciente: Lee JiHoon
Edad: 18 años
Días internado: 207
Diagnóstico: Esquizofrenia.
Alucinaciones: Presentes.
