Capítulo único ♡

Con encanto y elegancia JiHoon mantuvo una pierna elevada por encima de su cadera mientras se deslizaba sobre la pista de hielo con un patín luciendo un hermoso vestido que se ajustaba a él resaltando las atractivas curvas de su cuerpo, era de color blanco, combinando con sus patines, tenía detalles traslúcidos y de encaje, al igual que los guantes que solo llegaban hasta sus muñecas las cuales eran rodeadas con listón para acabar en un bonito moño.
Tomó velocidad como preparación inicial, giró su cuerpo hacia su derecha y la brillantina en su vestido resplandeció bajo la luz que lo seguía, realizó el despegue desde el filo externo de su patín, propulsándose, usando el mismo pie en el despegue y en el aterrizaje, dando tres rotaciones en el aire y cayendo al hielo con los brazos estirados hacia los lados para volver a avanzar un poco más y nuevamente saltar con la misma seguridad que antes cambiando el patín para aterrizar dejándose embriagar de la pieza musical y de las miradas del público y del jurado que había conquistado y que seguían los delicados movimientos de la rutina que había estado preparando los últimos tres meses.
No recordaba con exactitud el momento en el que se había enamorado perdidamente del patinaje artístico.
Como tampoco recordaba la calidez de su piel.
Porque nunca existió.
JiHoon padecía de una desconocida enfermedad que mantenía su temperatura corporal establemente baja, lo suficiente para ser un frío témpano de hielo y no morir. Los médicos le habían realizado las pruebas necesarias, y más, para saber a qué se debía pero no hubo una respuesta científicamente coherente o un tratamiento más allá de controles mensuales.
Solo debía asegurarse de que no disminuyera.
Y el hecho de crecer y vivir en un pequeño pueblo perdido entre las montañas, rodeado de pinos, con un clima frío y cubierto de nieve no empeoró su situación.
Tampoco lo hizo patinar.
O su desastrosa vida amorosa, había tenido más relaciones de las que hubiese deseado porque éstas terminaban tan rápido como comenzaban al temer rozar sus manos o besar sus fríos labios, tristemente nadie había intentado descubrir qué había dentro de su frágil corazón de hielo por miedo a romperlo.
Y él no los culpaba.
Sin embargo, había un chico tan dulce como la miel que escurría en los panqueques que servía en su cafetería y tan cálido como JiHoon pensaba que era la primavera.
SeungCheol era su mejor amigo y era la única persona que siempre buscaba la manera de mantenerlo cálido, que no temía acariciar sus mejillas y tomar sus manos para trasmitirle un poco de su calor.
Y aunque ellos aun no se daban cuenta.
Lo hacía.
Por algunos escasos segundos la presencia de SeungCheol, su cercanía, su sonrisa y caricias lograban trasmitir la calidez que JiHoon necesitaba.
Como lo hacía en ese preciso momento en el que esbozó una sonrisa marcando dos lindos agujeros en sus mejillas al ver a JiHoon bajando por las escaleras mientras se acomodaba torpemente la bufanda color beige alrededor de su cuello, era del mismo color del gorro de lana con un enorme pompón que cubría su cabello rubio.
—Felicidades preciosura —Dijo SeungCheol tomando la cintura del menor en los últimos escalones para bajarlo y estrecharlo entre sus brazos a la vez que JiHoon levantaba sus talones escondiéndose en su cuello.
—No he ganado —Le recordó el patinador.
—Pero has pasado a la final —SeungCheol se alejó e inconscientemente, como un acto natural entre ellos, tomó sus manos —Están frías.
—Siempre están frías.
—Eso no es cierto —SeungCheol frunció ligeramente el ceño, se quitó uno de los guantes que traía, se lo colocó a JiHoon y tomó su mano libre entrelazando sus dedos para luego meterla en el bolsillo de su abrigo. Miró al menor y le devolvió la sonrisa —Vamos, los chicos nos esperan.
SeungCheol era dueño de una cafetería que quedaba cerca de los teleféricos, un lugar acogedor, tranquilo y con un toque hogareño, algunas paredes eran de cristal para que los clientes disfrutaran de las frecuentes nevadas a través de ellas, con piso de madera y mesas redondas acomodadas en filas hasta llegar al mostrador para luego continuar con la segunda zona pensada en grandes familias y grupos de amigos, las pequeñas luces amarillas que caían del techo se enredaban con las ramas que formaban parte de la decoración haciéndolas parecer como si fuesen luciérnagas. SoonYoung y MingHao lo ayudaban tomando pedidos y sirviendo el café o los trozos de pastel.
—¡Felicidades! —Exclamó JeongHan con alegría levantándose de la mesa para abrazar a JiHoon.
—Gracias —El pequeño patinador se quitó la bufanda y el abrigo dejándolo en el respaldo de una de las sillas.
—Ese último axel fue simplemente magnífico —Comentó Joshua.
—Algunos apenas hemos aprendido a deslizarnos por el hielo —Habló Hansol.
—A arrastrarse querrás decir —Molestó SeungKwan haciéndolos reír.
De pronto SeungCheol pasó junto a JiHoon, éste levantó la cabeza siguiéndolo con la mirada y el pelinegro acarició su mentón con sus dedos —Te traeré tu café.
JiHoon sonrió y miró a JeongHan con una ceja alzada —Solo somos amigos.
—No he dicho nada —Se defendió JeongHan con una sonrisa tomando su taza con chocolate caliente para beber un sorbo.
—¿Cuándo serán las finales? —Preguntó Joshua con curiosidad.
—En dos meses más —Contestó JiHoon —La han aplazado por la lesión de WonWoo.
—¿Él no está en la categoría de parejas con su novio MinGyu? —Habló SeungKwan.
—Sí, pero quieren que sean el mismo día sin importar la categoría —SeungCheol le entregó la taza de café rozando sus dedos y se sentó a su lado —Así que tendré más tiempo para corregir cualquier detalle de mi coreografía.
En medio de la animada conversación JiHoon se levantó para ir al mostrador por un poco de leche, SeungCheol al notar su ausencia lo buscó, sus ojos se posaron en el chico que se le había acercado al patinador y su sonrisa se desvaneció lentamente cuando vio a JiHoon escribiendo en una servilleta que le entregó al desconocido.
—SeungCheol —Habló JeongHan captando la atención del mencionado.
—¿Si?
—¿Ya te declararás?
—¿De qué hablas? —Preguntó algo aturdido.
—De JiHoon.
SeungCheol soltó un largo suspiro —Solo somos amigos.
Al anochecer el grupo de amigos salieron hacia la terraza de la cafetería, la cual estaba rodeada de pinos cubiertos de nieve, habían algunas mesas bajo una caseta y bajando dos escalones el piso de madera cambiaba a piedra el cual llevaba hacia una fogata que estaba hecha con el mismo material, a su alrededor habían construido una base circular para sentarse y poner las tazas de café.
Mientras los chicos conversaban y sostenían sus brochetas asando los malvaviscos SeungCheol caminó por detrás de JiHoon y colocó una cobija azul con estrellas blancas sobre sus hombros, se sentó a su lado con una taza con chocolate caliente y JiHoon no tardó demasiado en dejar caer la cabeza en su hombro.
—En dos semanas más iré a visitar a mis padres —Comentó SeungCheol saliendo de la cafetería con JiHoon, en su hombro llevaba colgado el bolso del menor donde guardaba su ropa y patines —Mi madre cumple años y quiero darle una sorpresa.
—Estará muy feliz de verte —Dijo JiHoon viendo como sus botas se hundían en la nieve.
—Lo dudo —Al llegar a su vehículo quitó la alarma y abrió la puerta para JiHoon.
—¡Cheol!
—Anoche la he llamado y preguntó más por ti que por mí —Se quejó SeungCheol entrando al automóvil desde el otro lado, dejó el bolso en el asiento trasero y se colocó el cinturón de seguridad —“¿Cómo está JiHoonie?“, “¿Cómo le ha ido en la competencia?“, “¿Ha comido bien?“, “¿Se ha cuidado del frío? Debes cuidarlo, no te olvides de abrigarlo”, “Te mandaré fotografías de unas telas para hacerle un nuevo vestido para la final”, “¿Crees que le gustará esta o elijo otra?” —Imitó a su madre sonriendo cuando escucho las carcajadas de JiHoon.
Los padres de SeungCheol se habían mudado del pueblo hacía tres años debido al trabajo del señor Choi pero la distancia no fue un impedimento para mantener la estrecha relación que habían formado con el mejor amigo de su hijo.
Y con quien en algún momento pensaron que formaría parte de su familia.
—Me ha gustado mucho su diseño, señora Choi —Habló JiHoon a través de la línea telefónica dejando el recipiente con palomitas de maíz en el sofá frente a la televisión. Se sentó y tomó una palomita llevándosela a la boca. Su departamento era pequeño, ideal para él que vivía solo, tenía lo necesario, una linda sala que había decorado con detalles blancos como los muebles y celestes como las cortinas que caían por los costados de las ventanas y los cojines, una habitación donde tenía sus medallas y trofeos en repisas, una cocina con una isla y dos taburetes donde desayunaba, un cuarto de baño y otro de lavado —Sí, mis medidas no han cambiado.
SeungCheol salió de la cocina con una gaseosa y una botella con agua, acomodó la cobija en el respaldo del sofá y se sentó cerca del pequeño.
—Le mando un beso y un abrazo muy grande, espero ir a verla después de la competencia —Continuó hablando —Oh, hola señor Choi.
SeungCheol contuvo la risa y JiHoon con una sonrisa lo hizo comer una palomita de maíz.
—Sí, cuídense mucho, adiós —Cortó la llamada y dejó en el móvil en una de las mesitas que estaban a los lados del sofá.
—Mis padres te adoran —Ahora fue SeungCheol quien llevó una palomita de maíz hacia la boca de JiHoon.
—Y yo a ellos —Separó los labios y la recibió.
Durante la siguiente hora mantuvieron la atención en la película que habían elegido, JiHoon se había quitado las botas para subir los pies al sofá quedando incómodo al volver a su lugar, soltó un quejido que no pasó desapercibido para SeungCheol quien no dudó en colocar las manos en su marcada cintura arrastrándolo hacia él.
—¿Por qué no solo toman el dinero y salen de la casa? —Preguntó JiHoon refiriéndose a las frustrantes escenas de la película.
—Porque el hombre ciego los encerró —SeungCheol dejó el recipiente con palomitas de maíz en la mesa que estaba frente a ellos y volvió a su lugar.
—Debe haber una salida.
—O quizás los termina asesinando a todos, ese sería un gran final.
—No, no lo sería.
—Por cierto... —SeungCheol hizo una pausa y miró el perfil de JiHoon —El chico que te habló en la cafetería...
—Me pidió mi número telefónico —Habló tranquilamente conectando su mirada con la de SeungCheol —Y le he dado el de SeungKwan.
SeungCheol sonrió enseñando sus dientes —¿No volverás a intentarlo?
—¿Intentar qué?
—Enamorarte.
—¿Tiene sentido que lo haga? —Alzó sus cejas con una ligera sonrisa —Nadie quiere estar con un témpano de hielo.
—JiHoon —Lo regañó.
—¿Me dirás que no es cierto?
Se quedaron en silencio, solo mirándose a una corta distancia que en ese momento parecía ser demasiada. Tenían siete años de amistad, siete largos años en los que habían ignorado sus sentimientos, haciéndolos a un lado, buscando sentir con alguien más una mínima parte del amor que sentían por el otro y fallando miserablemente en el intento de conseguirlo.
JiHoon tenía razón, él era tan frío como el hielo pero SeungCheol solo deseaba derretirlo de amor con su calor.
—Quizás haya que derretir la capa de hielo que recubre tu cuerpo... —Susurró SeungCheol —Y tus labios.
—Me he besado con más chicos de los que hubiese deseado.
—No debieron ser suficientemente cálidos para ti, ni siquiera pudieron entibiarlos.
—No —Miró los gruesos labios del mayor y el pelinegro miró los suyos —No lo hicieron.
En un loco arranque de amor SeungCheol se inclinó lentamente hacia adelante dándole el tiempo suficiente a JiHoon para detenerlo, sin embargo, no sucedió, el patinador cerró los ojos y SeungCheol tomó su labio inferior entre los suyos quebrando el frágil hielo con su calidez en el primer contacto, lo dejó escapar y nuevamente se inclinó hacia él tomándolo con más seguridad. JiHoon probó y saboreó los dulces labios de SeungCheol a la vez que llevaba sus manos hacia las mejillas del contrario para terminar con ellas en su nuca, el pelinegro ladeó la cabeza empujando su lengua de la cavidad bucal del chico de cabellos rubios intensificando el beso, lo recostó en el sofá y se acomodó entre sus piernas mientras JiHoon enredaba sus dedos en su sedoso cabello.
Se alejaron mezclando sus agitadas respiraciones, con una agradable y cosquillosa sensación en sus labios, los brillantes y grandes ojos de SeungCheol se posaron en los del patinador pidiéndole permiso con la mirada para continuar.
Y JiHoon asintió.
Se levantaron algo apresurados y sin dejar de besarse SeungCheol hizo que JiHoon caminara torpemente hacia atrás, las manos del patinador fueron hasta los hombros del mayor y deslizó la chaqueta por sus brazos, deshaciéndose de ella y dejándola olvidada en el pasillo, entraron en la habitación y SeungCheol se alejó quitándose el suéter, JiHoon admiró su torso desnudo y llevó sus temblorosas manos hacia sus pectorales sintiendo como se derretía ante la estremecedora calidez de su piel.
Levantó la cabeza mirándolo a los ojos y colocó una mano en su nuca obligándolo a encorvarse para besarlo con necesidad y desesperación de fundirse y derretirse en sus brazos, entregándose a ellos.
Soltando suaves jadeos JiHoon permitió que el mayor lo desvistiera por completo, explorando y recorriendo su pálida y fría piel al caer en la cama, SeungCheol conoció y memorizó las atractivas curvas de su delicado y frágil cuerpo, era hermoso, una obra de arte que cualquier museo quisiera tener, besó su mandíbula y hundió el rostro en su cuello, besándolo y mordiéndolo, haciendo que JiHoon se retorciera de placer y gimiera más alto.
—C-Cheol —Su meloso tono de voz con un toque de sensualidad estremeció al mayor quién se alejó y bajo la atenta mirada del patinador desabrochó su pantalón liberando su miembro al deslizarlo por sus piernas junto a la ropa interior.
JiHoon lo recibió entre sus piernas, subiendo una de ellas a la cadera del mayor buscando más contacto en sus erecciones, se acariciaron y gimieron en el oído del otro. SeungCheol llevó uno de sus dedos a los labios de JiHoon y el menor los separó, introduciéndolo en su boca, rodeándolo con su lengua y humedeciéndolo con su saliva brindándole una asombrosa y excitante escena a su mejor amigo, el cual no tardó en dilatarlo, aumentando el ritmo en el que entraba y salía de él.
Finalmente SeungCheol tomó su pene lubricándolo con el pre-semen y lo alineó en la entrada de JiHoon abriéndose paso en su estrecho interior, JiHoon frunció ligeramente el ceño y soltó un quejido de dolor que fue ahogado en los labios del mayor, enterró sus dedos en los brazos de SeungCheol y el pelinegro gimió en su boca y acarició su cadera, empujándose más profundo en él, volviéndolo loco.
—A-Ah, SeungCheol, mmgh... —Separó las piernas lo más que pudo y el mencionado movió su cadera dando la primera embestida, tan fuerte y suave a la vez, tan certeza y estimulante erizándole la piel con el calor que desprendía su cuerpo.
SeungCheol encontró un ritmo constante y satisfactorio llenando a habitación de gemidos y del sonido obsceno de sus pieles chocando una y otra vez, buscó las manos de JiHoon y entrelazando sus dedos las colocó a los costados de su cabeza, hundiéndolas en la cama y un fuerte gemido de escapó de los labios de JiHoon cuando aumentó el ritmo de sus penetraciones, el menor lo escuchó gruñir y cerró los ojos deslizando sus manos por la ancha espalda del pelinegro.
SeungCheol era fuego.
Caliente y dominante.
En un rápido y brusco movimiento el mayor hizo que JiHoon girara en la cama, lo tomó de la cadera alzando su trasero, el rubio se apoyó en sus manos pero cuando SeungCheol lo embistió estos se derritieron dejándose caer en la cama, girando el rostro hacia un lado, permitiendo que lo viera con las mejillas sonrojadas, el cabello desordenado y los labios separados sin parar de gemir.
SeungCheol deslizó su mano desde la nuca de JiHoon bajándola por su espalda, trazando una línea recta por la hermosa curva en ella destacando su pequeña cintura hasta llegar a sus prominentes nalgas, las apretó y echó la cabeza hacia atrás tomando impulso para cada embestida. JiHoon se empujó hacia atrás y SeungCheol miró su miembro siendo absorbido deliciosamente por el trasero de su mejor amigo, enterró sus uñas en la cintura del menor y lo levantó de la cama, colocó una mano en su cadera y con la otra acarició su abdomen, encajando sus cuerpos como si estuviesen hecho el uno para el otro, se acercó besando su cuello continuando con su hombro y espalda en lo que JiHoon saltaba sobre su pelvis.
El patinador giró el rostro hacia su derecha y buscó al pelinegro con una de sus manos guiándolo hacia sus labios, SeungCheol le obsequió una encantadora sonrisa y lo besó, jugaron con sus lenguas y SeungCheol se estremeció al sentir la lengua de JiHoon en su boca, recorriéndolo.
El mayor salió del interior del pequeño, lo giró y recargó su caliente y sudoroso cuerpo sobre él en la cama, cayendo de golpe, JiHoon rió y él también lo hizo, tomó y subió una pierna de JiHoon a su cadera como antes lo había hecho y se empujó más fuerte, sus músculos se tensaron y el rubio atrapó el lóbulo de su oreja entre sus labios, SeungCheol se escondió en el cuello del patinador y las paredes anales de JiHoon comenzaron a hacer presión alrededor de su pene así que pasó un brazo por la cintura del menor, levantándolo y acercándolo aún más a él, buscando llegar a su punto dulce, movió su cadera de una forma tan salvaje que la cama se golpeó repetidamente contra la pared, el orgasmo sacudió el cuerpo de JiHoon liberándose con un fuerte grito y SeungCheol soltó un largo y ronco gemido al correrse en su interior.
Sin fuerzas rozaron sus labios recuperando el aire perdido de sus pulmones.
—¿Te he hecho daño? —Preguntó SeungCheol en un susurro, alejándose para mirarlo a los ojos.
—No —Respondió el menor dejando escapar un suspiro —Estoy bien.
SeungCheol dejó un beso en la punta de la nariz de JiHoon haciéndolo reír y encogerse en su lugar, se alejó un poco y le sonrió ampliamente dejando otro beso en su frente.
Esa noche se quedaron profundamente dormidos bajo la romántica luz que les brindó la luna, con una fina sábana blanca cubriéndolos, JiHoon con las manos en el pecho desnudo de SeungCheol, refugiándose en él y éste rodeándolo con sus brazos.
Unas pocas horas más tarde, cuando apenas estaba amaneciendo JiHoon abrió los ojos lentamente encontrándose a SeungCheol frente a él plácidamente dormido, elevó las comisuras de sus labios marcando los agujeros en sus mejillas y dejó un suave beso en sus labios antes de escapar de sus brazos, el mayor se quejó buscándolo en la cama y JiHoon le entregó su almohada, SeungCheol la abrazó, como lo había hecho con él, y continuó durmiendo.
Entró al cuarto de baño y le tranquilizó ver que SeungCheol seguía dormido al terminar de ducharse, buscó ropa deportiva en el armario, se colocó un gorro de lana y una bufanda alrededor de su cuello, tomó su móvil con los audífonos y salió a trotar cerca del bosque, siguiendo la línea de la carretera, como lo hacía todas las mañanas.
Antes de las siete de la mañana llegó a la pista de hielo, entró en los camerinos para alistarse, se vistió con leggins y una sudadera que le quedaba enorme, salió al pasillo y subió las escaleras, vio a SeungKwan y JeongHan sentados en las mesas frente al vidrio donde los familiares y amigos cercanos podían ir a ver las prácticas o competencias. Era un lugar cómodo, había una cafetería y algunas mesas para poder disfrutar de un café o un chocolate caliente.
—Hola chicos —Saludó JiHoon llevando los patines en sus manos.
—Hola JiHoonie —JeongHan lo recibió con una sonrisa.
—¿Tuviste una buena noche? —Preguntó SeungKwan dejando el vaso con café sobre la mesa.
—¿Qué? —Alzó las cejas.
—Te ves bien —Habló el chico de mejillas abultadas.
—Gracias... —Miró a JeongHan desconcertado por aquel comentario y éste solo se encogió de hombros —Hoy me bañé.
JeongHan rió y JiHoon sonrió tomando su móvil, miró la pantalla pero la volteó al no haber mensajes, probablemente SeungCheol aún no despertaba. En ese momento SeungKwan estiró el brazo para tomar uno de los panqueques de avena y sin querer rozó la mano de JiHoon.
—¿Qué ocurre? —Preguntó el pequeño viendo a SeungKwan con el ceño fruncido.
—¿Por qué tu piel está tan cálida?
—¿Qué?
—Es cierto —JeongHan tomó la mano de JiHoon —Está sorprendentemente cálida.
—Probablemente me abrigué más de lo usual —Dijo JiHoon mirándose las manos, confundido —O me enfermaré, no lo sé.
En la mañana JiHoon practicó algunos saltos y Ailee, su entrenadora, lo ayudó a perfeccionar la siguiente coreografía, era una mujer hermosa, amable pero estricta, inteligente y muy creativa, presionaba a JiHoon porque sabía lo que su copito de nieve, como ella lo llamaba cariñosamente, podía entregar. JiHoon era un chico aplicado y constante, tenía potencial, experiencia, confianza y carisma, además de ser hermoso, poseía un cuerpo privilegiado, estilizado, armonioso y equilibrado que deslumbraba y enamoraba a quien lo viese patinar.
—Buen trabajo —Dijo Ailee viendo a su patinador caer al hielo después de dar tres giros en el aire, el menor la miró y sonrió —Iré por chocolate caliente, toma un descanso.
JiHoon asintió y la vio alejarse entre los asientos de las gradas, se deslizó lentamente impulsándose con su pie derecho y luego con el izquierdo, lo hizo también hacia atrás y dio un giro.
—Hola preciosura —La voz de SeungCheol hizo eco en la pista.
—Hola —Saludó JiHoon mirándolo a lo lejos. No se sentía incómodo con su presencia, todo lo contrario.
—¿Podemos hablar?
—Sí —Respondió patinando hacia la orilla, donde estaba SeungCheol, el pelinegro le entregó los protectores de las cuchillas de sus patines y tomó su mano derecha, ayudándolo a no perder el equilibrio.
—Sé que quieres hablar sobre lo que sucedió anoche y... —Miró su mano unida a la de SeungCheol.
—¿Quieres repetirlo hoy? —No titubeó en preguntar.
JiHoon lo miró a los ojos y asintió sintiendo unas desconocidas y agradables cosquillas en su estómago —No debe haber formalidades, solo... —Bajó la cabeza con las mejillas sonrojadas.
—Exclusividad —Habló SeungCheol colocando dos dedos de su mano libre en el mentón de JiHoon para levantarlo y mirarlo a los ojos.
—Sí —Musitó JiHoon y SeungCheol se inclinó hacia él dejando un beso en la comisura de sus labios.
JiHoon había dicho que no volvería a intentar enamorarse.
No quería enamorarse de otro chico.
Porque aunque él no lo sabía estaba profundamente enamorado de SeungCheol.
Y SeungCheol de él.
Así que en un cobarde acuerdo decidieron explorar sus ocultos sentimientos.
Pasada la medianoche JiHoon fue hasta la cafetería de SeungCheol y a través de los cristales lo vio detrás del mostrador secando y guardando las tazas, abrió la puerta e hizo sonar la campanilla.
—Lo siento pero está cerrado —Se disculpó SeungCheol sin levantar la cabeza.
—Oh, entonces tendré que venir mañana.
—No, no, no —Se apresuró a salir detrás del mostrador apenas se percató de la presencia de JiHoon, dejó el paño en una mesa pero no alcanzó a quitarse el delantal de la cintura antes tomar la muñeca del menor, deteniéndolo —¿Quieres un café?
JiHoon apretó los labios marcando los hoyuelos en sus mejillas y negó con la cabeza —Te quiero a ti.
La temperatura del cuerpo de JiHoon fue aumentando en cada beso y en cada caricia mientras movía lenta y sensualmente su cadera sobre la pelvis de SeungCheol, tomando y adueñándose de sus gruesos labios, el mayor acarició su espalda baja llegando a sus prominentes nalgas y las apretó haciéndolo gemir. Echó su cuerpo hacia atrás acostándose en las almohadas y JiHoon se recostó sobre él, besando su cuello y clavículas, sintiendo sus manos recorriendo su cuerpo, trasmitiéndole su calidez a la vez que se empujaba en él, cada embestida más certera que la anterior alcanzando el ansiado orgasmo que los sacudió con fuerza.
Al día siguiente SeungCheol fue el primero en despertar, JiHoon estaba a su lado, profundamente dormido boca abajo, abrazando la almohada, tenía el cabello desordenado, apenas podía ver sus ojos, se acercó girándose a él y despejó su rostro moviendo su flequillo.
—SeungCheol —Se quejó JiHoon somnoliento, al darse cuenta que lo miraban se escondió entre las sábanas.
—¿Qué? —Rió el mayor.
—No me veas.
—¿Por qué no? —Intentó descubrirlo.
—Me debo ver horrible —Contestó en un tono infantil y soltó una risita que hizo sonreír a SeungCheol.
—Nunca te ves horrible —Con su respuesta JiHoon dejó que tomara las sábanas exponiendo su adorable rostro —Buenos días preciosura —Se inclinó hacia abajo y dejó un beso en los labios del patinador.
—Buenos días.
—¿Has dormido bien?
—Sí —Respondió JiHoon acariciando la nuca de SeungCheol, manteniéndolo cerca de él —¿Y tú?
—Demasiado bien.
Estuvieron cerca de una hora hablando y besándose, era el día libre de JiHoon y SeungCheol le había encargado la cafetería a SoonYoung y MingHao por lo que planificaron pasar el día juntos, no era la primera vez que lo hacían, así que JiHoon insistió en que SeungCheol fuera el primero en ducharse para quedarse más tiempo en la cama, perdiéndose en su aroma, el mayor dejó un beso en sus labios y se levantó.
Cuando fue el turno de JiHoon terminó de ducharse y SeungCheol le entregó algo de ropa para que pudiese usar en lo que iban a su casa, el pequeño la recibió y se sentó en el borde de la cama, tomó la toalla para secarse el cabello y el mayor lo sorprendió agachándose frente a él, apoyándose en una rodilla, SeungCheol abrió el cajón de la mesita de noche y sacó una tira de curitas.
Levantó el pie derecho de JiHoon, colocó una en su tobillo y otra un poco más arriba, en las pequeñas heridas que se había hecho patinando.
—Iré a preparar el desayuno —Cerró el cajón, se levantó mirándolo a los ojos y acarició el mentón de JiHoon con sus dedos antes de abandonar la habitación.
Los días fueron pasando y sus encuentros se volvieron cada vez más frecuentes al punto de despertar cada mañana junto al otro, acariciar sus mejillas, sus labios y sonreír al cruzar sus miradas. No lo ocultaron, no tenían por qué hacerlo y a sus amigos sinceramente no les sorprendió cuando vieron a SeungCheol en la pista de hielo, cautivado y enamorado mirando a JiHoon patinar, utilizando un body de mangas largas color negro con una tela traslúcida del mismo color que caía delicadamente de su cintura cubriendo su trasero, JiHoon patinó hasta la orilla y se lanzó a los brazos de SeungCheol levantando los pies al ser alzado en el aire, unieron sus labios y se sonrieron en medio del beso.
—Estoy seguro que este le encantará —Dijo SeungCheol en la tienda del centro comercial, tomando la caja de terciopelo donde había un collar de perlas blancas que había elegido para su madre.
—También tenemos los pendientes que son del mismo diseño —Comentó la vendedora.
—¿Puedo verlos? —Preguntó JiHoon interesado.
—Enseguida se los traeré —La chica le sonrió y se alejó del mostrador.
—¿Qué? —JiHoon enfrentó a SeungCheol con la mirada —Serán mi obsequio.
A mediodía prepararon el almuerzo en casa de SeungCheol, el pelinegro lo había invitado pero JiHoon había insistido en ayudar así que SeungCheol lo sentó en la encimera de la cocina y colocaba trozos de verdura en sus labios, dándoselos a probar a JiHoon para que lo ayudara con los sabores y condimentos.
—¿Qué ocurre? —Preguntó SeungCheol al darse la media vuelta y ver a JiHoon sentado en el taburete, acariciando su abdomen por encima de la ropa.
—Me duele —Se quejó el menor haciendo un puchero.
Rápidamente SeungCheol hirvió agua y sacó algunas hierbas dejándolas dentro de una taza, en lo que reposaban rodeó la isla de la cocina y tomó a JiHoon en brazos, pasando un brazo bajo sus piernas, el menor rodeó su cuello y se dejó cargar hasta la habitación principal, lo acostó en la cama y no tardó en llegar con el té —Ten cuidado, está caliente —Advirtió sentándose frente a él.
JiHoon tomó la taza entre sus manos y bebió un sorbo —Sigue doliendo.
—¿Quieres ir al hospital?
—No.
—¿Entonces? —Tomó la taza con té y la dejó en la mesita de noche.
—¿Puedes darme un besito? —Su petición hizo a SeungCheol esbozar una amplia sonrisa, cerró los ojos e infló sus mejillas, esperándolo, el mayor colocó los brazos a sus costados y se inclinó hacia adelante uniendo sus labios en un rápido y sonoro beso.
—¿Te sientes mejor? —Preguntó alejándose solo un poco, JiHoon abrió los ojos, negó con la cabeza y dejó tres besos cortos en su boca —¿Y ahora?
—No estoy muy seguro —Respondió JiHoon con una traviesa sonrisa —Creo que el dolor ha disminuido pero solo ha sido un poquito.
Los ojos de SeungCheol brillaron al reír, JiHoon acarició sus mejillas y el mayor dejó un tierno beso en su frente, desvaneciendo su sonrisa, bajó a sus párpados, a sus mejillas, en la punta de su nariz y en sus labios, JiHoon se sentó más cerca y rodeó la cintura de SeungCheol con sus brazos, escondiéndose y refugiándose en su cuello.
Esa noche SeungCheol cuidó de sus sueños pero a la mañana siguiente despertó solo en la cama y su cuerpo tembló de frío al saber que SeungCheol se había marchado a casa de sus padres.
Los días transcurrieron y la enfermedad de JiHoon empeoró disminuyendo drásticamente su temperatura.
—¡Aumenta la suspensión y disminuye el despegue! —Exclamó Ailee confundida por el pésimo desempeño del menor. Nunca lo había visto así, tan torpe, como si estuviese aprendiendo a patinar.
—¿Qué pasa conmigo? —Susurró JiHoon para sí mismo con frustración, tomó velocidad nuevamente, giró el cuerpo hacia su derecha y realizó el despegue desde el filo externo de su patín pero su rígido cuerpo lo hizo caer de golpe al hielo haciéndolo soltar un quejido de dolor. Ailee no dudó en entrar a la pista y correr hacia él.
—¿Te encuentras bien? —Preguntó preocupada buscando alguna lesión.
—Sí —Respondió JiHoon con la respiración entrecortada —Solo estoy un poco cansado.
—Ve a casa.
—Pero...
—Ve a casa y descansa —Habló la entrenadora —Lo necesitas.
Por un instante JiHoon pensó que mejoraría.
Pero todo empeoró al anochecer cuando comenzó a nevar.
—No lo entiendo —Daniel, el médico y amigo de JiHoon revisó el termómetro por tercera vez —Son los valores que normalmente maneja, bajos pero estables.
JiHoon estaba sentado en el centro de la cama de su habitación, cubierto con mantas dejando al descubierto solamente su rostro, habían encendido la chimenea del cuarto, también le habían aplicado compresas tibias pero seguía tan frío como un témpano de hielo.
—Bebe un poco más —Insistió SeungKwan ofreciéndole un poco del té que había preparado. JiHoon separó los labios y bebió el líquido caliente.
En ese momento Hansol llegó a casa de JiHoon junto a SeungCheol después de haberlo ido a buscar al aeropuerto de la ciudad y recibir el llamado de SeungKwan, el pelinegro entró en la habitación posando sus ojos en el menor y rápidamente se acercó para rodearlo con sus brazos, los ojos de JiHoon se llenaron de lágrimas al notar su presencia y lo abrazó con fuerza sintiendo la conocida calidez que le transmitía su cuerpo.
—Cheol —Lloriqueó el pequeño en el oído del mayor —Tengo mucho frío.
—Tranquilo —Susurró SeungCheol.
La manta se deslizó por los hombros de JiHoon cayendo por su espalda y Daniel frunció ligeramente el ceño.
Unos minutos más tarde cuando JiHoon se había quedado dormido en el hombro del mayor el médico colocó el termómetro bajo el brazo del patinador rozando su piel, estaba cálida, tanto como la de SeungCheol, su temperatura sorpresivamente había aumentado, miró al pelinegro y le sonrió al darse cuenta de lo que sucedía.
A la mañana siguiente JiHoon despertó al escuchar dos golpecitos en la puerta, soltó un suspiro encontrándose entre los brazos de SeungCheol, el cual estaba sentado, apoyando la espalda en el respaldo de la cama.
—Hola JiHoon —Saludó Daniel entrando a la habitación.
—Hola.
—¿Cómo te sientes?
—Bien —Respondió el chico de cabellos rubios —Creo que las compresas funcionaron.
—No fueron las compresas las que aumentaron tu temperatura corporal —Dijo Daniel obteniendo la atención del patinador —Fue SeungCheol.
—¿Qué?
—Te trasmite su calor y lo mantiene solo cuando está cerca de ti —Respondió soltando una risita porque a pesar de todo le parecía romántico —Si se aleja por mucho tiempo, como los días que estuvo en casa de sus padres, vuelves a sentirte frío pero no por tu enfermedad, es por su ausencia.
JiHoon se quedó en silencio, asimilando lo que acababa de escuchar.
—Te dejaré descansar —Concluyó el médico.
—Muchas gracias por haber venido —Logró decir JiHoon, Daniel le regaló una sonrisa y salió de la habitación.
JiHoon se giró mirando a SeungCheol, quien seguía con los brazos alrededor de su cintura y una agradable sensación recorrió su cuerpo de pies a cabeza haciéndolo sentir tranquilo y protegido.
No había planeado enamorarse del fuego.
Solo había sucedido.
Comenzando con un acuerdo en donde su capa de hielo terminó derretida y SeungCheol lo abrazó con el calor de su amor llegando a donde nadie lo había hecho.
A su corazón.
—Así que no puedes estar sin mí —Dijo SeungCheol en un tono divertido, entrando a la habitación con una bandeja donde llevaba el almuerzo que había preparado para los dos.
—No lo digas —Se quejó JiHoon con las mejillas sonrojadas —Es vergonzoso.
—Tienes razón, es muy vergonzoso —Dejó la bandeja en la mesita de noche y se sentó en el borde de la cama, cerca de JiHoon —Porque yo tampoco puedo estar sin ti.
El menor lo miró a los ojos, tan hermosos y comprensivos.
—No sé si fue cuando nos besamos en tu departamento o cuando te vi patinar por primera vez que ya no pude dejar de pensar en ti —Confesó SeungCheol abriendo su corazón, dejando escapar sus sentimientos —Y no sé si tu enfermedad solo fue mi excusa para rozar tus manos y luego, si me lo permitías, poder tomarlas, acariciar tus mejillas, rozar tus labios ansiando tocarlos, y besarlos, rodearte con mis brazos esperando que encontraras un refugio en ellos y que desearas quedarte allí. No sé si solo no podía darme cuenta que me había enamorado perdidamente de ti pero después de probar tus besos, de sentir tu hermosa sonrisa sobre mis labios, de abrazarte en las noches y de despertar sintiéndome el hombre más afortunado del universo, no tengo ninguna duda.
SeungCheol se acercó un poco más.
—Quiero estar contigo —Dijo en voz baja, íntimo y especial —Quiero tener una bonita, formal y estable relación contigo —Continuó con una sonrisa nerviosa tomando las manos de JiHoon entre las suyas —Quiero visitar a mis padres y presentarte como mi novio, quiero dormir contigo todas las noches y despertar a tu lado, quiero darte mi calor y abrigarte en mis brazos, quiero animarte cuando lo necesites y quiero que seas tú quien me anime cuando yo lo necesite, quiero llenarte la carita con besos hayas ganado o perdido una competencia, quiero patinar contigo aunque no sea bueno haciéndolo. Quiero más sonrisas, más abrazos, más besos, más caricias, quiero volver a hacer el amor, pero solo si es contigo.
—Tu madre gritará de felicidad —A JiHoon se le escapó una sonrisa al imaginarlo.
—Lo sé.
JiHoon miró sus manos y posó sus ojos en SeungCheol antes de inclinarse hacia él y abrazarlo —Siempre me has abrigado —Susurró y tomó distancia apoyando los antebrazos en los hombros del mayor —Y quiero que seas la única persona que lo haga.
Durante los siguientes días JiHoon practicó arduamente su coreografía para la final, y el gran día llegó, enfrentándose a DoYoon, un joven patinador con experiencia y mucho talento.
JiHoon fue el primero en salir deslizándose por el hielo, luciendo el hermoso vestido que había hecho la madre de su novio, era de mangas largas y se ajustaba a su curvilíneo cuerpo, con un degradado que comenzaba en la parte superior en un color blanco, pasando por diferentes tonos hasta llegar al azul de la tela que caía con delicadeza de su cadera.
Llegó al centro de la pista, frente a los jueces, las luces se apagaron y el reflector lo siguió al iniciar la música, sus movimientos eran sutiles, llenos de elegancia y confianza, tomó velocidad, giró su cuerpo y realizó el primer salto. Fue una sensación liberadora, sentía la adrenalina recorriéndolo, animándolo a seguir saltando, las comisuras de sus labios se elevaron, giró dos veces y por un breve instante posó sus ojos en el público, SeungCheol estaba allí, mirándolo con orgullo, sosteniendo una pancarta con su nombre y un corazón.
Y decidió que no patinaría para el jurado.
Lo haría para SeungCheol, para el hombre que amaba y que lo hacía sentir cálido incluso sobre una fría pista de hielo.
Desbordó su amor por él.
Y aquello lo hizo conseguir la victoria.
—Estoy muy orgullosa de ti —Lo felicitó Ailee —Patinaste con el corazón y los jueces ni siquiera lo tuvieron que discutir.
—¡Felicidades! —JeongHan bajó corriendo las gradas junto a los chicos para abrazarlo.
—Muchas gracias —Sonrió JiHoon recibiendo los ramos de flores de sus amigos. Vio a SeungCheol detrás de ellos y se apresuró a lanzarse a sus brazos.
—Felicidades —Habló SeungCheol tomando distancia, los ojos de JiHoon seguían tan brillantes como los había visto en la pista.
—Gracias.
Por esa noche SeungCheol había reservado la cafetería para sus amigos, especialmente para JiHoon, había preparado diferentes bebidas calientes y aperitivos para la celebración. Salieron a la terraza y se sentaron alrededor de la fogata para asar los malvaviscos, SeungCheol colocó una manta en los hombros de JiHoon y se sentó a su lado tomando su taza con chocolate caliente, el menor tomó uno de los extremos y cubrió la espalda de SeungCheol, apoyó la cabeza en su hombro y rodeó su cintura con los brazos, SeungCheol levantó la mirada hacia JeongHan y éste le sonrió.
Cerca de la medianoche SeungCheol y JiHoon salieron a caminar, tan abrigados como siempre, SeungCheol vestía completamente de negro con un abrigo café con líneas negras, blancas y rojas, y una bufanda color negro alrededor de su cuello, por su parte JiHoon llevaba un abrigo café, con un suéter rojo y una bonita boina del mismo color.
Al pasar por afuera de una pista de hielo decorada con luces de colores y muñecos de nieve donde habían familias y niños jugando con los trineos SeungCheol negó con la cabeza pero JiHoon hizo un puchero que lo convenció, no era bueno patinando, nunca lo había sido pero alquilaron patines y JiHoon tomó sus manos ayudándolo a avanzar por el hielo.
Se divirtieron jugando con los trineos, rieron y se cayeron en más de una oportunidad, JiHoon disminuía la velocidad solo para ser alcanzado por los brazos de SeungCheol los cuales lo alzaban en el aire creando una improvisada y patética coreografía de pareja.
—Te amo preciosura —SeungCheol mantuvo las manos en la cintura de JiHoon y se encorvó hacia él para mover la nariz con la suya.
—Te amo SeungCheol —Dijo JiHoon mirándolo a los ojos, levantó un poco más el mentón alcanzando a rozar la suave piel de los labios del mayor, mezclando sus respiraciones, tomó su labio inferior y esa sensación de cosquilleo se derramó sobre él como la miel que SeungCheol escurría en los panqueques que servía en su cafetería, así, tal cual, y de una forma lenta y dulce se sumergió en un apasionado beso mientras los copos de nieve comenzaron a caer sobre ellos.
