ÚNICO
Entre la guitarra eléctrica o la batería Manic siempre escogería la batería sin dudarlo dos veces porque la consideraba su amiga, su confidente y hasta su amante.
El lugar se inundaba del bullicio de las personas que tarde o temprano acabaría en completo silencio una vez que su banda se presentase y el solista cantara. Mientras el, acomodaba las partes de su instrumento con elegancia y precaución no queriendo que ninguna pieza se cayera ocasionando el ridículo.
Gracias a todos los dioses las bambalinas hacían lo suyo ocultando todo rastro de imperfecciones o voces de parte de su banda.
Sonic incluso estaba completamente nervioso, quiso recordarle que su novio estaba del otro lado y seguramente lo felicitaria de lo excelente que cantó repartiendo besos en aquella piel melocotón. Shadow seguramente lo haría, esos dos demostraban su amor a simple vista que no sería difícil adivinar el amor tan fuerte que tienen.
Silver tronaba sus dedos sin mucha delicadeza a la vez que se mordía las uñas. Todos estaban nerviosos, pero Manic no, Manic no mostraba ni una pizca de nervios ni de ansiedad.
Aquel olor a cigarro de una droga en particular lo sacó de sus pensamientos girando con sutileza su figura, invadiendo su ser de calidez pero a la vez de decepción.
¿Es que acaso todos ya fumaban marihuana para el estrés?
Mephiles como siempre ocupando el lugar del teclado fumaba con tranquilidad como si no supiera que casi quinientas personas habían comprado sus boletos para verlos, verlos tocar, ver a Sonic cantar en su máximo esplendor.
Las luces neón hacían contraste con sus instrumentos dándole al lugar un toqué más moderno y llamativo.
- ¡Que nervios!- Exclamó Silver acercándose al verdoso.
Manic solo suspiró y siguió acomodando el instrumental. Su banda no era reconocida mundialmente apenas una de sus canciones resonaba en todas las estaciones del radio, su canal de Youtube alcanzó un millón de vistas, es la primera vez que la banda se presentaría públicamente y ciertamente todos los integrantes a - excepción de el y de Mephiles - se sentían inquietos.
- Ugh. ¿Podrías dejar de fumar esa cosa horrible Mephiles?- Silver murmuraba en voz baja con un ceño fruncido. Mephiles ni se inmutó a verlo.
- ¿Por qué no vienes y me lo quitas? frente de marihuana.- En un acto de rebeldía Mephiles sonrió cínico mostrando su dedo en señal de no importarte en absoluto lo que dijera el plateado.
Silver resopló ignorando el gesto.
- Basta, estemos tranquilos.- Sonic como siempre intentaba aligerar el ambiente con su típica amabilidad que lo caracterizaba. A veces Manic no sabía de dónde sacaba esa bondad.
- ¿Están todos listos? - Su mánager había aparecido con ese traje elegante. Ignorando el conflicto para hablar de lo más importante que era en estos momentos.
- ¿Podría decirle a Mephiles que se comporté?-
- ¿Por qué no me comportas con unas mamadas en mi pito? - Mephiles señalo su pantalón, de verdad no le importaba decir ciertas obsenidades frente a su mánager.
Silver palideció y volteó el rostro completamente rojo de furia.
- ¡Mephiles y Silver! Cierren la puta boca.
Todos guardaron silencio para después acercarse en bola y escuchar lo que el equidna quisiera decirles o anunciarles.
- Dentro de cinco minutos van a cantar pero necesito estar seguro de algo. Manic, ¿estás seguro que quieres que Sonic canté tu canción?-
Si Manic tuviera poderes para hacer desaparecer al mundo entero y solo estar el sería un gran alivio de su parte hacerlo. La canción que iba a cantar Sonic, la había escrito él y aunque el no tenía una voz como el azulado aún así ofreció su canción sin remordimiento y sin importancia. No quería cantarla al público porque esa canción significaba mucho para el.
Sabía que si la cantaba con todos esos ojos puestos en el, las luces neón iluminandolo y la ilusión de que la puerta de aquel teatro donde se encontraba se abriera dejando ver al causante de sus inseguridades y pesadillas, era más que seguro que se desplomaria en el escenario con lágrimas cayendo como cascada.
Y Manic no quería eso, quería que el mundo entero se diera cuenta del amor que le tuvo a ese erizo, de lo tangible e inintelegible que era su forma de expresarse y sentir.
El búnker que abriría, el vorágine que llenaba su interior, el desgarre que sintió poéticamente de aquella canción cuando la escribió, cuando millones de veces tuvo que romper esa hoja con fuerza e ira y volverla a escribir.
El público lo necesitaba sentir.
Ahora las personas presentes la escucharían y el se encargaría de que así fuera, con la voz de Sonic todo era posible y por supuesto lo subjetivo de la canción tocaría profundamente el corazón de todos.
- Ya dije que no, no tengo ningún problema. - Sonrió con tranquilidad. El equidna asintió.
- Bien. Mucha suerte a todos sé que no es un lugar tan majestuoso pero algo es algo. - Knuckles se sincereso ocasionando que todo la banda soltaría una que otra risita.
Knuckles llevaba siendo el manager de la banda desde hace dos años cuando buscaba entre las calles, en las escuelas, en todos lados jóvenes con talento y con actitud.
Y los había encontrado, no de la forma que el esperaba pero lo logró. Manic fue el primero en entrar a la banda cuando esté un día le robo la billetera al rojizo e inmediatamente se dio cuenta.
Aunque Manic rechazo la propuesta aún así Knuckles siguió insistiendo, supo en ese instante que Manic era hábil con las manos y si era hábil en eso (como para poder robar su billetera ágilmente) podía mejorar sus expectativas con la batería.
Después Silver, un estudiante de preparatoria llorón e infantil pero con una increíble habilidad con la guitarra eléctrica y el bajo.
Mephiles y Sonic fueron los últimos que se unieron a voluntad propia a excepción de que Sonic trabajaba en un bar club y Mephiles como sicario ya retirado.
Una banda algo peculiar.
Se vieron a los ojos transmitiendose ánimos y tranquilidad solo ellos mismos se podían entender y comprender con solo verse, con solo dedicarse una mirada ya sabían que todo iba a estar bien que no hacía falta decirse "suerte" porque sabían que arrasarian con todo. Manic estaba seguro de eso después de todo era el baterista y su batería le da seguridad a los demás.
Mephiles tiró su cigarro al suelo para luego pisar con fuerza hasta por fin ver las cenizas del cigarro apagarse.
- Nuestro sencillo tuvo éxito estoy seguro que está canción romperá con todos los rankings y estaremos en el top 10. - Manic dió unas últimas palabras con emoción en su rostro. Todos asintieron con una sonrisa y cada uno tomó su lugar junto con su instrumento.
Agarró sus baquetas sintiendo la dura madera rozar sus delgados dedos, su pie quedaba posado en el pedal del bombo y entonces las bambalinas se abrieron siendo iluminado su rostro por la luz neón.
Manic dirigió su mirada a la puerta del teatro y entonces se encontró con esos ojos.
Ojos imaginarios y oscuros.
Con sus baquetas dió tres toques iniciando el ritmo de la canción....
Sintiendo la soledad.
Cantando en su interior.
Cerrando sus ojos con fuerza.
Recordando el rostro de Scourge, el rostro que besó millones de veces, la mano áspera que se deslizaba sobre su piel sintiendo el éxtasis embriagarlo.
¿Y si Scourge estuviera aquí?
Seguramente diría: "Joder Manic, de entre todas las drogas tú eres mi preferida"
Lastimosamente Manic no era una droga pero sabía que entre ellos dos había algo que nadie podía descifrar algo que los unía, algo que los corrompía en el pecado mismo pero que sin duda no dudarían en hundirse ellos mismos.
Desde los catorce años Manic siempre paseaba por las oscuras calles empedradas y sucias, ahí fue donde nació, donde su madre lo dejó a los cinco años y aprendió no a vivir si no a sobrevivir.
Sobrevivía a base del robo y algunas veces prostituía su cuerpo. Un vicio, así era casi siempre.
Hasta que apareció Scourge caminando torpemente por las calles oscuras y con una botella de smirnorff en su mano. Aún borracho pudo divisar un sujeto encima de un menor, vió su botella y lo único que podía hacer era lanzarla a la cabeza de aquel sujeto.
- ¡Oye! - Scourge se sobresaltó.
- ¿Uh?
Manic subió sus pantalones no sin antes darle una patada al sujeto que se encontraba tirado en el suelo. Se acercó al verdoso y se escuchó el resonar de su mano en la mejilla del contrario.
- ¡Era mi cena!- Exclamó agarrando las solapas de la chaqueta.
Scourge frunció el ceño confundido. ¿El sexo era su cena?
- No sabía que tener sexo en una calle fuera tu cena. - Como pudo se alejó del agarre del menor volviendo a ordenar sus solapas con elegancia.
- ¡No! El puto dinero que me iba a dar era para mí cena y tú me lo quitaste. ¡Devuel
- Ya deja de joder. - Scourge sentía la voz de Manic retumbar por su cabeza como si fuera tambor.
De su bolsillo sacó su billetera y le lanzó tres billetes al menor.
- Cómprate algo lindo mocoso. -
Esa fue la primera vez que lo vió, la primera vez que lo conoció. Las siguientes veces que lograba verlo era siempre en la misma calle donde Scourge salía borracho y milagrosamente hablaba con el como si fueran grandes conocidos y en cierta parte a Manic le jodia porque siempre que ofrecía su cuerpo, Scourge se agarraba a golpes como si no hubiera un fin, como si Manic le hubiera dado el permiso de protegerlo.
Scourge dejó de protegerlo cuando Manic decidió cambiar de vivienda, ese día Scourge estaba sobrio sin una pisca de alcohol en su sistema y decidió confiar en que Manic estaría bien sin su ayuda.
Manic nunca pidió protección pero Scourge estaba más ebrio todos los días que no importaba con quién hablará siempre amanecía al día siguiente con resaca y en su casa o en un basurero.
Manic no sabía protegerse....
-¡Está perra no se deja!-
Desde que Scourge lo protegía había olvidado el dolor de ser tomado sin su consentimiento.
El dolor de una bofetada cuando inútilmente se defendía. Su débil cuerpo desnutrido le impedía rogar por misericordia.
- Oh vamos. ¿Cuántas veces te has ofrecido?
¿Cuántas veces lo han violado?
No lo sabe Manic y no es de gran importancia puesto que antes lo hacía por dinero y no importaba que varias manos asquerosas y repugnantes tocarán su cuerpo pero ahora era diferente lo estaban violando y Scourge no estaba para el.
- ¡Quita tus mugrosas manos de el!-
Y como siempre la voz varonil de Scourge le daba esperanzas de que no estaba solo, todo el tiempo que creyó que moriría siendo infeliz se había esfumado con solo ver a Scourge pelear por el bienestar de Manic, por defenderlo, por no dejarlo solo, por dejar inconsientes a esos estúpidos viejos que se adueñaban de su cuerpo y tocaban su delicada piel.
Para después botarlo con sangre alrededor de su entrada, como si fuera basura...
Manic lo supo en ese momento...
Scourge era su salvador.
Sonic se acerca al micrófono meneando sus caderas dejándose llevar por el sonido de la batería y el teclado.
- 𝑷𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒔𝒆𝒂 𝒆𝒍 𝒎𝒐𝒎𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒄𝒐𝒓𝒓𝒆𝒄𝒕𝒐.-
El verdoso abre sus ojos llenando su cerebro de fugaces recuerdos, imaginandose el mismo en el lugar de Sonic, complaciendo su alma del fugaz recuerdo de Scourge.
- 𝑷𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒔𝒆𝒂 𝒆𝒍 𝒄𝒐𝒓𝒓𝒆𝒄𝒕𝒐.-
Oh, y duele, duele escucharlo, duele saberlo, duele conocerse a si mismo. Duele la sensación de sentirse vacío y sin propósito.
- 𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒉𝒂𝒚 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝒏𝒐𝒔𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒐 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒓.-
¿Y si Scourge estuviera aquí? Si Scourge supiera el sentimiento guardado en el corazón de Manic seguramente no lo hubiera destrozado.
Seguramente lo hubiera amado.
- 𝑷𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝒉𝒂𝒚 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒏𝒐𝒔𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒅𝒐𝒔.
Manic lo siente, Manic a lo lejos felicita a Sonic con una sonrisa imposible de ver por los cascos puestos. Pero Sonic lo sabe, Sonic sabe el significado de ello y lo transmite con su voz.
- 𝑷𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒔𝒆𝒂 𝒆𝒍 𝒄𝒐𝒓𝒓𝒆𝒄𝒕𝒐. -
Manic deja de golpear sus baquetas contra los toms uno y dos. Dejando que Mephiles continúe con el sonido del teclado y Sonic siga cantando a la vez que Silver deja de tocar la guitarra.
- 𝑷𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒔𝒆𝒂 𝒆𝒍 𝒎𝒐𝒎𝒆𝒏𝒕𝒐 𝒄𝒐𝒓𝒓𝒆𝒄𝒕𝒐.-
Entonces Sonic con solo asentir da la señal a los demás para continuar.
- 𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒉𝒂𝒚 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝒏𝒐𝒔𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒆𝒏𝒈𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒉𝒂𝒄𝒆𝒓.-
Los tres erizos se unen en sinfonía.
Ojos avellana enfoca su vista al novio de Sonic sonreír con un brillo hermoso en sus ojos rubis, ojalá ese brillo tuviera Scourge. Ojalá ese brillo hubiera sido dirigido hacía el tiempo atrás.
Pero lo sabe, aunque hubiera sido así, nunca sabría la razón o al menos buscar una explicación a las millones de escusas que Scourge le diría.
- Mierda, no hay combo de papas fritas con extra catsup. - Mencionó Scourge con desilución después de ver el menú en aquel restaurante.
- Oye, no necesitaba tu ayuda. - Susurró con voz baja el menor apretando su chaqueta.
- ¿Ah no? Me hubieras dicho tal vez hubiera dejado que te violaran. - Con desdén volvió a mirar el menú buscando otro platillo.
Manic suspiró no tenía dinero y debía suponer que su estúpido acompañante tampoco tendría. El restaurante era muy elegante, se sentía intimidado por las miradas de repugnancia puestas en ellos al haber entrado al local con sus ropas desgastadas.
- Buenas noches. ¿Que van a pedir?- Una gata color morada se acercó a ellos con una libreta en su mano derecha mostrando una sonrisa gentil.
El menor no sabía si sentirse apenado o sorprendido, aquella mesera no mostraba un rostro discriminatorio.
- Deja las formalidades Blaze. ¿Porqué diablos quitaron del menú el super combo de papas fritas con extra catsup?- Cuestionó con un ceño fruncido.
La mesera resopló arrebatándole de sus manos el menú.
- Porque no estas leyendo el menú infantil idiota. - Blaze golpeó con el menú entre sus manos la cabeza del verdoso.
- ¿Disculpe? Dos cosas; la primera no tenemos dinero la segunda. ¿Se conocen?-
Scourge soltó una carcajada sorprendiendo a los clientes y Blaze sólo quería que la tierra la tragase.
- Manic hermano mío ella es mi secuaz. - Dijo el mayor limpiando sus ojos como si hubiera llorado. Manic frunció el ceño.
- Agh. No le haga caso joven. No soy su "secuaz" éramos...amigos.- Blaze se cruzó de brazos desviando la mirada curiosa del menor.
- ¿Pero que dices Blaze?. ¿Cómo que éramos?- Gruñó.
- Scourge por favor vete de aquí. No tienen dinero y yo ya no puedo "apoyarte" me van a despedir.- Finalizó Blaze para después irse.
Scourge dejó salir un resoplido acomodó su chaqueta agarró la mano de Manic y salieron del lugar silenciosamente.
- Hey, ¿a dónde me llevas?-
Scourge ignoró las súplicas del menor.
Después de tanto caminar, de tanto pasar por callejones oscuros llegaron a un estacionamiento. Scourge soltó la mano de Manic se acercó a un rincón donde se veía una funda color negra que envolvía algo.
Scourge la quitó dejando salir el polvo al aire.
Manic tosió.
- ¿Que es...eso?-
A simple vista se veía una motocicleta vieja y desgastada color rojo, un rojo metálico.
- ¿Esté bebé? Es mi motocicleta, del año 2009 es vieja pero funciona. - Sonrió divertido.
- Ah, ¿y a dónde irás?- Interrogó ocultando su obvia molestia.
Y es que Manic se sentía solo, si Scourge se fuera y lo dejará como antes, se sentiría traicionado y vacío.
Scourge era todo lo que le quedaba. Aún si fuera difícil de asimilarlo estaba agradecido de tenerlo, de que alguien como el todavía sentía compasión.
A Manic no le importaba, solo quería que Scourge se quedará con él.
Hubo un momento de silencio entre ambos, Scourge soltó una risita algo que a Manic no le gustó. Sacó de entre la oscuridad dos cascos uno de color negro y el otro color verde.
- Iremos. - Corrigió Scourge.
Y Manic sientió una corriente eléctrica en su espina dorsal. Estaba seguro.
Seguiría a Scourge a todos lados sin importar que.
- 𝑨𝒍𝒈𝒖́𝒏 𝒕𝒊𝒑𝒐 𝒅𝒆 𝒔𝒆𝒄𝒓𝒆𝒕𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒂𝒓𝒕𝒊𝒓𝒆́ 𝒄𝒐𝒏𝒕𝒊𝒈𝒐.
Manic se une con la batería fundiéndose en uno mismo. Donde solo es el y nadie más, el público baila lento con sus parejas, algunas solo meneando su cabeza, otras solo cantando la letra de la canción.
- 𝑻𝒆 𝒏𝒆𝒄𝒆𝒔𝒊𝒕𝒐 𝒎𝒂́𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒂𝒅𝒂 𝒆𝒏 𝒎𝒊 𝒗𝒊𝒅𝒂.-
En ese momento se arrepiente porque Scourge aparece en sus recuerdos con esa sonrisa ladina y hermosa, con su chaqueta desgastada que millones de veces pidió que la cambiará pero Scourge era tan terco que era imposible esconderla o tirarla sin que se diera cuenta.
Manic siente la necesidad de buscarlo, pero no lo hace. Traga saliva concentrandose en no equivocarse, la mirada que Silver y Mephiles consternados le dan lo preocupa y lo hace volver a la realidad golpeándose mentalmente.
- 𝑻𝒆 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒐 𝒎𝒂́𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒂 𝒏𝒂𝒅𝒂 𝒆𝒏 𝒎𝒊 𝒗𝒊𝒅𝒂.-
Nunca esperó que su vida cambiaría en un instante. No a la edad de dieciséis años, robando billeteras y no junto a su novio.
- ¡Vamos cariño!-
Scourge corría junto con Manic agarrados de la mano, empujando personas a su alrededor mientras que la voz de un policía los perseguía.
-¡Aquí!-
Manic tomó la iniciativa de escabullirse en un callejón.
Ambos jadeaban con las manos en sus rodillas, recuperando el aire que habían perdido después de tanto correr.
- Cariño. - llamó Scourge.
Manic dejó ver al aire una bolsa de mujer.
- Te amo. - Manic sonrió aún jadeante y lo que no esperaba eran los labios de Scourge saborear los suyos.
- Vayamos a casa.- Finalizó el menor rompiendo el beso.
El deseo era exquisito, un líbido difícil de comprender, la lujuria expandiendose con las caricias repartidas entre los cuerpos sudorosos y jadeantes. Manic dejaba que Scourge acariciará sus muslos repartiendo besos en ellos, dejando una que otra mordida en aquella piel blanquecina y delicada.
Scourge adoraba el cuerpo de Manic lo deseaba y Manic lo compartía, ambos buscando sus bocas para unirse en un beso húmedo. Ambos dejándose llevar por la lascivia.
Sus cuerpos eran la viva imagen del acto sexual, la piel entrando en contacto uno con otro, deslizándose, sintiendose, embriagandose con el sonido que emitían. Los gemidos que Manic soltaba era una sinfonía hermosa, Scourge no podía comparar sus gemidos con la débil voz de Manic, no podía comparar el sonido de las baquetas de Manic cuando tocaba la batería con los gemidos del menor.
Manic era suyo, solo de él y le dolería compartirlo con alguien más que no fuera el, y aunque estaba consumido por el deseo aún así trato de no perturbar la mente de su amado.
Manic era una obra de arte a los ojos de Scourge.
Una droga.
Y a Scourge le gustaba probar esa droga millones de veces. Hasta morirse.
-𝑻𝒆 𝒆𝒙𝒕𝒓𝒂𝒏̃𝒂𝒓𝒆́ 𝒎𝒂́𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒂 𝒏𝒂𝒅𝒊𝒆 𝒆𝒏 𝒎𝒊 𝒗𝒊𝒅𝒂.-
Si, por supuesto que lo extraña. Extraña los besos de Scourge, sus labios sellandose, compartiendo el sabor de ellos mismos en un beso con lengua. Extraña las bonitas palabras que eran dirigidas solo a Manic y nadie más, porque Scourge las decía, porque no necesitaba la ayuda de nadie para decirlas y porque Manic sabía que Scourge las transmitía en una hermosa melodía.
Scourge era su todo. No podía entender como alguien como Manic se había enamorado perdidamente de Scourge, sin conocerlo, sin saber muy poco de su pasado.
Que con solo haberlo visto solo una vez borracho y todo un egocéntrico le daría la pauta, la oportunidad de hacer la vida de Manic un desastre.
Y estaba satisfecho con eso.
Las drogas no eran lo suyo, aquellas sustancias tóxicas invadiendo tu sistema y dañandolo a la vez, provocando millones de enfermedades y hasta por fin llegar a la muerte. Manic lo detestaba, odiaba el sabor de la cocaína invadiendo sus entrañas.
Cada día después de una fiesta siempre amanecía ya sea en un baño, en un basurero, en la calle, en un bar, en la cama, incluso algo difícil de creer; en una carretera.
Y estaba harto, molesto, fastidiado, lleno de ira, de tristeza, de que su vida fuera así. Scourge le prometió cosas diferentes, una vida diferente.
Pero Scourge callaba sus promesas con sexo dejando que las palabras volarán en el aire.
Palabras Invisibles.
- Ya llegué.- Anunció Manic abriendo la puerta.
Scourge se acercó al menor y le plantó un beso. Con sabor a heroína.
- Que bueno que llegas. Te tengo un sobrecito de metanfetamina.-
Scourge elevó el sobrecito al aire.
Manic suspiró profundamente y se acercó con pasos nerviosos a su novio.
- Te-Tenemos que hablar.- Tartamudeo llamado la atención del mayor quien lo veía con una sonrisa ladina.
- Por supuesto. Solo deja que me meta esta cosa...-
Pareciera como si le saliera por un lado y le entrara en otro lado. Manic se fastidio, chasqueo la lengua.
- Quiero hablar contigo bien. Sin esas cosas en tu sistema. - Solicitó apretando sus dientes con rabia.
- Agh. De acuerdo.A ver amor mío, ¿De qué quieres hablar?- Contestó está vez cruzándose de brazos y dejar que el menor siguiera.
- Quiero, no, necesito que dejes las drogas.- Suplicó Manic con lágrimas apunto de salir.
- ¿Qué? -
- ¡Quiero que dejes las maldita drogas!- Gritó con furia. Scourge río.
Ignorando lo que su novio dijo.
Como si no le importará.
- Manic no son drogas. No me hacen daño, ¿no me dijiste que hiciera algo productivo?, Bueno lo estoy haciendo te hago el amor como a ti te gusta, estoy más hiperactivo, limpio la casa, saco a pasear a la tortuga.
- Las tortugas no pasean Scourge. - Rodó los ojos.
- Cierto. Pero bueno, hago más cosas.- Aclaró.
La paciencia en Manic estaba apunto de salir.
- Scourge, te hacen daño. Duermes casi todo el puto día, tienes anemia, tienes insomnio, andas de mal humor casi todos los días. ¡Está no es la vida que me prometiste!- Declaró señalando con sus dedos cada una de las consecuencias que otorgaban dichas sustancias.
Sustancias que Scourge digeria diariamente.
- ¿Ah si? Bueno, ¡¿por qué no vas con el novio de Sonic y le dices que te ofrezca esa vida!?. - Espetó azotando sus manos a la mesita de noche que tenían en medio.
Ahora ya está rota.
- ¡¿Estás loco?!-
- ¡No soy Shadow! No tengo una profesión, no tengo un negocio, no tengo un título. Sin embargo, te he dado todo lo necesario. Te di casa, te di ropa, te di una mascota, te di alimento, te di un transporte. ¿Qué más quieres?
- ¡La estúpida tortuga no la robamos, drogados!-
- ¿Ah y sabes que más? ¡Te compre esa maldita batería por tu felicidad!
- ¡No la quería!-
- Que mal, sería una buena opción venderla.- Sugirió cambiando el tema y volviendo al semblante de siempre.
Manic se quedó estoico. Esto era siempre, discutían y Scourge cambiaba el tema.
- ¡Ya estoy HARTO!-
Y sin pensarlo Manic se dirigió a su habitación agarró una maleta y empezó a empacar sus cosas, ropa, jabón, shampoo, cepillo de dientes, zapatos. Todo lo necesario.
Al poco tiempo llegó Scourge.
- ¿A dónde vas?- Preguntó demandante.
- Que te importa.- Exclamó agarrando su maleta y salir de la habitación con Scourge detrás suyo.
- ¿Te vas?. -
No recibió respuesta.
- ¡Bien! ¡Si te vas, vete de mi vista maldita perra, y no vuelvas a pisar este hogar!-
- ¡¿Crees que me importa ver tu estúpido rostro?!-
Manic estaba apunto de desbordar en lágrimas, ese no era el Scourge que conoció. Ahora era un Scourge corrompido por las drogas y Manic estaba estupefacto por lo que acababa de presenciar.
- Que te quede claro que YO te saqué de la posilga de dónde provenías. No creas que eres santo cariño, estás roto al igual que yo.
Scourge el amor de su vida ya no era su salvador.
- 𝑻𝒆 𝒂𝒎𝒐 𝒎𝒂́𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒂 𝒏𝒂𝒅𝒊𝒆 𝒆𝒏 𝒎𝒊 𝒗𝒊𝒅𝒂.-
Sonic finaliza la oración con el sonido del teclado y de la batería. Entonces todo el público aplaude extasiados, llenos de gozo, chiflidos y algunas otras palabras obsenas se logran escuchar. Pero la banda ríe, y Manic sonríe elevando su rostro al techo con las lágrimas escapando de sus ojos avellana.
Ojos esmeralda lo miran y siente su corazón apretujarse, imposible de sentir el sentimiento agrio de Manic. Todos comprenden a Manic inclusive Mephiles.
La banda se coloca en la orilla del teatro se agarran sus manos y hacen una reverencia en agradecimiento.
- ¡Somos Daft Punk, muchísimas gracias!- Al unísono dicen y las bambalinas se cierran dejando al público eufórico.
Todo un éxito.
Su mánager llega con los cuatro erizos aplaudiendo y chiflando. De verdad que fue un éxito.
- ¡Se lucieron! ¡Estaremos en el top 10, no lo duden!- Expresó con entusiasmo.
Sonic se acerca al verdoso con preocupación y admiración algo que Manic percibe es la aura cálida del azulado, sigue sin creer que existan personas así. Personas como Sonic.
- Gracias por dejarme cantar tu canción. Yo...
Manic siente que debe dar explicaciones sin embargo, no salen de sus labios, no es necesario, piensa. Sonic hizo un gran trabajo y eso es más que suficiente, está satisfecho puede por fin ser libre de las ataduras que lo silenciaba.
- Estoy bien Sonic, gracias a ti por darle sentimiento. - Ojos marrones ven a lo lejos el grandioso ramo de rosas azules apunto de colapsar.
Shadow se estaba luciendo.
- Mira, ahí está tu Shady.- Bromea señalando al mencionado. Sonic se ruboriza por el apodo y voltea su rostro para encarar a su amado.
- ¡Shady!- El azulado corre a los brazos de su amado ocasionando el leve tambaleó entre ellos y Shadow tratando de no tirar las flores corresponde el abrazo imprevisto.
- Como siempre luciendo tan bonito.-
Manic se sobresalta gira su rostro a su costado y logra ver aquella gata morada que una vez lo ayudó en momentos difíciles después de la desgarradora ruptura y que no rechazo su ayuda, la única que le brindo apoyo y la única que no lo hizo sentir solo.
- Blaze.- Susurró.
- Tocaste genial, te admiro.- Alardeó revolviendo las púas del menor con ternura.
- Vayamos a mi camerino, necesito despejar mi mente.- Pidió el menor desviando la mirada con un tono carmín en sus mejillas.
Manic arrastró sus pies hacia su camerino con cansancio apenas entró y se desplomó en el sillón de cuero. Lucía fatigado y agotado. Blaze lo observó por unos minutos hasta que varios golpecitos de la puerta la sacudieron de sus pensamientos.
Manic dejó salir un resoplido fastidiado.
¿Quién lo estaría molestando?
Blaze se acercó a la puerta y la abrió.
- ¿Diga?-
Al abrirse la puerta se dejó ver a un erizo plateado cargando un voluminoso ramo de tulipanes.
- Manic perdón que te moleste pero te trajeron esto.- Anunció Silver dejando el ramo en el tocador, mismo donde lo habían maquillado al verdoso horas antes.
- Puedes irte Silver gracias y felicidades.-
El de púas alborotadas agradeció realmente estaba feliz por el éxito que habían tenido.
- No me agradezcas, lo hicimos nosotros.-
El plateado corrigió sin mostrar molestia pero si arrepentimiento de que Manic les diera el crédito cuando son un equipo, una banda.
Silver salió cerrando la puerta detrás de si y dejando a los dos mayores confundidos por aquel ramo.
- Tiene una nota. - Aclaró Blaze señalando el pequeño papelito que colgaba del tallo de un tulipán.
Manic agarró el trozo su vista se enfocó en cada palabra escrita, y por si fuera poco, su vista se clavó en el nombre del autor.
Scourge.
" Lucias tan hermoso, sosteniendo tus baquetas, las luces iluminando tu bonito rostro. Creo que es momento de decirte que si, hay algo entre nosotros que le da forma a nuestras vidas cariño. Tú lo sabes."
Ojos marrones dejaron salir lágrimas traicioneras preocupando a su acompañante.
- Estoy bien Blaze, fueron de él.- Hizo enfasis al final.
Y Blaze sabía el significado de eso, pero no se permitiría aceptarlo.
Manic no sería capaz, ¿o si?
- ¿Vas ....a volver con él?-
Lo dijo tan bajo pero tan audible para Manic que no fue problema asentir frenéticamente. Antes de que Manic hablará una voz familiar, la voz que tanto extrañaba escuchar para el verdoso se hizo presente detrás de la puerta, después de tres largos años por fin lo escuchaba...
- Yo soy su salvación y el es mi perdición.-
Fin.
A la madre, acabo de terminar el one short y créanme estoy que se me cierran los ojos del cansancio. Espero les haya gustado este pequeño one short, no se, se me hizo muy útil la pareja Scourganic.
Aquí algunas aclaraciones y agradecimientos:
• Su amor, se me hace que es algo como lo dice la canción. Es misterioso, tóxico, adictivo no sé algo que solamente ellos se entienden. Pero a Manic le gusta lo tóxico.¿Quiénes somos nosotros para juzgar?.
• Me inspire en la canción de Daft Punk me encanta esa canción, es lo máximo y bueno, da el contexto a la historia en si.
• Hay diferencia de edad entre Scourge y Manic. Scourge cuando lo vió por primera vez en aquella calle solitaria tenía solo 19 años y Manic para ese entonces tenía 14. Aquí nos habla de muchas cosas que se los dejo a si criterio.
• Scourge tomaba drogas. Lo cual es más que obvio :v?
• Cuando Manic habla de Scourge como su "Salvador" se refiere a que Scourge lo sacó de dónde provenía (razón por la que le reclama) y que bueno si no fuera por la protección de Scourge hacía el, Manic seguiría en las mismas condiciones.
• Scourge ve a Manic como su perdición porque en cierta parte Manic es una fuente vital de el, veanlo como si Manic se fuera de la vida de Scourge, Scourge se mataría y no dudaría en buscar y buscar a Manic hasta encontrarlo. (Referencia a qué Scourge lo buscó después de tanto tiempo y lo encontró en el teatro)
• La forma en que Scourge ama a Manic es rara y tóxica.
• Quise agregarle que Scourge fue arrestado, y cuando salió de la cárcel buscó a Manic. Pero pensé que le quitaría lo trágico a la historia.
Thomasshady.