Capítulo único ♡

—¿Estás listo? —Preguntó JeongHan, el manager de “Rose quartz & Serenity Entertainment”, una prestigiosa compañía discográfica bajo el manejo del CEO Hong JiSoo, cuando llegaron a los importantes premios de música —Recuerda que esta noche caminarás por la alfombra roja con el nuevo artista de la compañía.
—No lo he olvidado —Aseguró SeungCheol bajándose del costoso y lujoso vehículo.
El reconocido cantante captó la atención de los fotógrafos y periodistas a los que amablemente saludó con una amplia sonrisa a la vez que se dirigía al automóvil que había llegado, caballerosamente abrió la puerta y ofreció su mano quedando fascinado con el encanto y belleza de quien la había aceptado, colocando delicadamente los dedos sobre los suyos.
JiHoon era un famoso solista conocido por su extraordinario talento en la música, escribía y componía sus canciones, además de saber interpretarlas en el escenario. Poseía un timbre de voz angelical, dulce y cálido, con la intensidad suficiente para llegar al corazón de quien lo escuchara identificándose con cada una de sus letras inspiradas en el dulce y sincero amor que anhelaba.
—Gracias —Dijo JiHoon mirando al atractivo chico que sostenía su mano, de cabello negro y rizos que caían por su flequillo ocultando sus brillantes y seductores ojos rodeados de largas y hermosas pestañas.
—Por aquí por favor —Habló una de las asistentes encargadas del gran evento, guiándolos a la alfombra roja.
SeungCheol se tomó el atrevimiento de rodear la cintura del pequeño con uno de sus brazos, tocándolo ligeramente al subir los dos escalones, haciéndolo sentir protegido.
—Estás nervioso, ¿Verdad? —Habló JiHoon mientras los fotografiaban.
—¿Por qué lo estaría? —Preguntó confundido.
—Porque en tu última entrevista mencionaste que te gustan mis hoyuelos —Respondió el castaño elevando una de las comisuras de sus labios.
—Oh —Sus orejas se sonrojaron —Pero no he dicho que eres mi tipo ideal como tú lo hiciste.
—Eso ha sido un error —Mintió JiHoon agitando sus pestañas con rapidez.
—¿Un error?
—S-Sí, sí —Contestó aclarando su garganta —No me gustan los chicos con personalidad infantil.
—Entonces debo sentirme afortunado porque a mí no me gustan los chicos que... —Su mirada se cruzó con la de JiHoon quien había levantado la cabeza en el ángulo perfecto para que admirase su precioso rostro con piel de porcelana, sus labios delgados y rosados, sus ojos afilados y el bonito lunar bajo uno de ellos.
JiHoon no dudó en sonreírle con timidez enseñando los hoyuelos en sus mejillas, acelerando los latidos de su corazón.
—Los chicos que... —El castaño lo animó a continuar.
—Olvídalo.
Nadie lo sabía pero el amor entre ellos llevaba más de siete años de haber florecido en un casual y cordial encuentro de dos jóvenes artistas que soñaban con tocar las estrellas y que no imaginaron que terminarían experimentando la inocencia y pureza del primer amor y rápidos latidos que no comprendían lo que sucedía con el corazón.
Se coquetearon a una distancia permitida profesionalmente.
Sonriéndose con las mejillas sonrojadas.
Mirándose de reojo cuando el otro no lo hacía y haciéndolo nuevamente para que sus miradas acabasen encontrándose.
Nunca consideraron la idea mantener una relación amorosa.
Eran demasiado jóvenes.
Inexpertos.
Y tenían muchos sueños por cumplir.
Los años pasaron y ellos establecieron sus carreras en la música, con asombrosas ventas de sus álbumes, presentaciones y conciertos impresionantes, innumerables e importantes premiaciones, entrevistas con periodistas de prestigio y viajes a diferentes países.
JiSoo se aseguró que SeungCheol tocase las estrellas y se sentase en una de ellas para que pudiese disfrutar de su gran esfuerzo y perseverancia.
Y quería que sucediera lo mismo con JiHoon haciéndole una tentadora oferta luego de finalizar el contrato con su antigua compañía.
—Espera, espera —SeungCheol salió de la cafetería y se acercó rápidamente al ver a JiHoon en el pasillo llevando una caja en las manos lo suficientemente grande para obstaculizar su camino.
—Gracias —Dio un paso hacia atrás y unió sus manos frente al él, elevando ligeramente las comisuras de sus labios cuando SeungCheol se giró solamente para verlo.
—¿Ibas a tu estudio? —Preguntó el mayor.
—Sí —Respondió, el pelinegro se dirigió al elevador y JiHoon fue tras él.
Apenas SeungCheol entró al lugar se golpeó la cabeza con las lámparas que colgaban del techo.
JiHoon se había dedicado a decorar su estudio con luces neón en los bordes superiores de las paredes, repisas con figuras coleccionables junto a su escritorio y ordenador, instrumentos musicales, como la guitarra cerca de la pequeña nevera y un teclado del otro lado, un cómodo sofá frente a la televisión y algunas estanterías donde tenía premios y fotografías con su familia.
Sacó las libretas de la caja y se dio la media vuelta para dejarlas en el escritorio encontrándose a SeungCheol aún allí, arqueó una ceja y se le escapó una sonrisa que desapareció cuando el pelinegro lo miró a los ojos.
—¿Te gustaría ir a beber una malteada conmigo? —Preguntó el mayor esperanzado de que aceptara su invitación.
—Debo terminar algunas canciones.
—Podría ayudarte.
—Me gusta trabajar solo cuando escribo las letras —Dijo JiHoon.
—¿Son de amor?
—SeungCheol —Lo giró y lo empujó de manera juguetona guiándolo hacia la puerta.
—¿Se tratan sobre mí? —Molestó haciendo reír a JiHoon.
—Nos vemos luego —Cerró la puerta y apoyó la espalda en ella sintiendo como las mariposas revoloteaban alegremente en su estómago.
Esa tarde estuvo más de cinco horas trabajando, escribiendo, borrando y volviendo a escribir, grabando y cantando en búsqueda de la nota adecuada.
De pronto miró la hora en su móvil y soltó un suspiro.
Se levantó y apagó las luces antes de abrir la puerta pero se detuvo al ver una malteada de fresa afuera, esperándolo con una nota donde SeungCheol había dibujado un corazón.
—Todo de ti me gusta, desde la cabeza hasta los pies —Cantó el pelinegro —Cada centímetro de ti —Completamente hipnotizado JiHoon se asomó en silencio en la puerta entreabierta del estudio del mayor y entró viéndolo sentado en el sofá, con su atención en una hoja de papel mientras movía un bolígrafo entre sus dedos.
SeungCheol tenía una gran habilidad para rapear, con una voz grave e intimidante, pero pocos lo habían escuchado cantar con tanta dulzura.
—Cada gesto tuyo que... —Levantó la cabeza, JiHoon agradó los ojos y separó ligeramente los labios, avergonzado de haber sido atrapado.
—Lo siento, debí haber tocado pero...
—No te preocupes —Guardó la hoja en donde estaba escribiendo.
—Sé que ya las has comprado —Habló refiriéndose a las malteadas —Y probablemente hayas bebido la tuya.
—Estaba deliciosa —Interrumpió SeungCheol.
—Pero tal vez podríamos salir a caminar, por aquí cerquita —Sus mejillas se sonrojaron —Te compartiré de la mía, le he puesto una bombilla adicional para ti.
—¿Para que pueda beberla contigo?
—Sí.
Pasada la media medianoche conversaron y rieron bajo los árboles de cerezo que habían florecido para primavera, como una pareja de enamorados que aún no se atrevían a demostrar claramente lo que sentían, o al menos así fue hasta que JiHoon bebió de la malteada que sostenía en las manos y SeungCheol se encorvó hacia él, rodeando con sus labios la bombilla adicional, quedando lo suficientemente cerca para acelerar los latidos de su corazón.
Poco a poco los encuentros dentro del edificio donde trabajaban se volvieron más habituales, practicando arduamente las canciones y coreografías para que SeungCheol terminara buscando y tomando con confianza las manos del menor, balanceándolas y entrelazando sus dedos adorando ver la sonrisa de JiHoon quien se había rehusado a admitir que había caído rendido ante los encantos de SeungCheol.
Pero no necesitaba las palabras para demostrarlo.
Porque cada vez que SeungCheol practicaba la coreografía de su próximo regreso JiHoon se sentaba en el suelo de la sala para observarlo con la cabeza ligeramente ladeada, siguiendo sus movimientos y expresiones faciales.
Perdiéndose en sus ojos.
Sus largas pestañas.
Y en sus gruesos labios.
—¿Les prohibirá que tengan una relación? —Preguntó JeongHan viendo a SeungCheol colocar uno de sus brazos sobre los hombros de JiHoon y pellizcar suavemente su mejilla al entrar a la cafetería de la compañía.
Pero el CEO JiSoo solo bajó la cabeza, metió las manos en los bolsillos de su traje formal y se dio la media vuelta, alejándose.
Durante las promociones de invierno sus ajetreados horarios no volvieron a coincidir, sin embargo a pesar del cansancio en el que estaba sumergido JiHoon asistió a un concierto de SeungCheol, escabulléndose entre el equipo de producción para llegar a maquillaje.
Ahí estaba SeungCheol.
Sentado en una silla frente al tocador, con los ojos cerrados y el cabello húmedo y desordenado, vistiendo completamente de negro, con una camiseta translúcida y finas cadenas que se cruzaban en su pecho, pantalón ajustado y botas mientras que él llevaba un suéter de líneas con tonalidades grises, pantalón y zapatos negros.
—Me gusta ese estilo —Habló JiHoon y SeungCheol abrió los ojos viéndolo por el reflejo del espejo —De chico rudo.
El pelinegro rió y se levantó, girándose hacia el pequeño —Pensé que estarías descansando.
—Si quieres me puedo ir.
—No, no, no —Rápidamente lo alcanzó y cerró la puerta —Es solo que me preocupa que no duermas lo suficiente.
—Casi no nos hemos visto —Miró sus manos unidas a las de SeungCheol —Y te he extrañado —Balbuceó avergonzado.
—¿Qué has dicho? —Fingió no escucharlo.
—Que te he extrañado —Repitió haciendo un puchero que derritió al mayor, SeungCheol colocó dos de sus dedos en su mentón y levantó su cabeza.
—Yo también te he extrañado —Susurró con amor —Demasiado.
—SeungCheol —Uno de los asistentes abrió repentinamente la puerta —Ya es hora.
—Ve —Habló JiHoon —Estaré en el público animándote.
El pelinegro se inclinó hacia adelante y dejó un corto y sonoro beso en la mejilla del menor, cerca de sus labios, haciendo que se encogiera en su lugar, se alejó y le sonrió —Gracias.
El día viernes JiHoon llegó al centro comercial para un evento de autógrafos, estuvo aproximadamente cuatro horas conversando con sus fans, agradeciendo su cariño y lindos obsequios.
Hasta que un conocido chico que vestía una enorme sudadera con capucha y mascarilla, ocultándose, se arrodilló frente a él.
—¿SeungCheol? —Preguntó sorprendido, mirando a su alrededor preocupado de que alguien se hubiera percatado de su presencia —¿Qué haces aquí?
—¿No te lo había dicho? —Colocó el último álbum de JiHoon en la mesa y lo deslizó hacia el castaño —Soy tu fan.
JiHoon dejó su autógrafo junto a un corazón olvidándose de las orejas de gatito que tenía sobre su cabeza y el choker de encaje con cascabel que llevaba en el cuello.
—Pudiste habérmelo pedido esta noche —Habló el pequeño devolviéndole el álbum a SeungCheol, sus manos se rozaron y las dejaron allí —Hubiera sido una excusa para verlos.
—Tienes razón, pero podemos salir a comer.
—¿Me estás invitando a una cita? —Preguntó con coquetería.
El pelinegro asintió —Pasaré por ti a las ocho.
En la noche SeungCheol aparcó afuera de un edificio blanco con detalles dorados, JiHoon estaba esperándolo en la entrada vistiendo un abrigo color beige sobre un suéter blanco, pantalón y zapatos negros, y un gorro de lana color rojo con un enorme pompón que combinaba con la bufanda alrededor de su cuello.
El menor bajó los escalones y SeungCheol le abrió la puerta del automóvil.
Cenaron en un restaurante a las afueras de la ciudad, en un íntimo y romántico ambiente que les otorgó la tranquilidad y privacidad que deseaban.
—Deberíamos volver aquí —Comentó JiHoon saliendo del restaurante, tenían un camino cubierto de nieve y rodeado de árboles con luces amarillas que los guiaban a una laguna que los propietarios del terreno utilizaban en fiestas de aniversario o cumpleaños.
—¿Qué te parece si venimos el próximo domingo?
—¿En San Valentín? —Sus manos se tocaron al caminar.
—Sí —Respondió SeungCheol tomando tímidamente los dedos de JiHoon —¿O tienes otros planes?
—Tendré una cita —Contestó el pequeño deteniéndose y soltando la mano del mayor —Contigo.
SeungCheol dio un paso hacia adelante, colocó sus manos a los costados de la cabeza de JiHoon y dejó un beso en su frente, por encima del gorro de lana que llevaba, el castaño cerró los ojos y SeungCheol levantó delicadamente su cabeza para dejar un segundo beso en la punta de su fría nariz y los abrió cuando SeungCheol bajó la bufanda con sus dedos, dejando al descubierto sus labios, dándole el tiempo suficiente para alejarse o alejarlo, pero aquello no iba a suceder, el mayor acarició sus mejillas y JiHoon subió las manos hacia su pecho, empuñándolas en su abrigo al rozar sus labios, mezclando sus respiraciones. JiHoon levantó un poco más la cabeza y los talones, buscándolo y SeungCheol sonrió con nerviosismo.
Sus labios se encontraron y una explosión de sensaciones estallaron en su interior, JiHoon delineó con sus dedos la mandíbula de SeungCheol y el mayor rodeó su estrecha cintura acercándolo aún más a él, moviendo sus labios con lentitud, conociéndolos y degustándolos, amando el sentimiento que lo recorría de pies a cabeza.
El cuerpo del castaño se estremeció cuando SeungCheol ladeó la cabeza introduciendo la lengua en su cavidad bucal, apropiándose de su aliento como si fuese suyo, él por su parte apoyó los antebrazos en los hombros del mayor y enredó los dedos en el cabello de su nuca.
Buscando saciarse.
Como SeungCheol lo estaba haciendo.
Pero parecía ser imposible.
La sensación de sus labios sobre los suyos era alucinante.
Se alejaron recuperando el aire perdido de sus pulmones y se sonrieron, SeungCheol movió su nariz con la de JiHoon y el pequeño lo obligó a encorvarse a él, uniendo sus labios por segunda vez, besándolo con la misma ternura y amor que antes.
Fue entonces donde supieron que querían quedarse ahí.
Aunque fuera un ratito.
De esos ratitos que eran para siempre.
La siguiente semana asistieron a programas de música cumpliendo sus respectivos horarios, y entre sonrisas y roces en los pasillos compitieron por llevarse los valiosos trofeos.
La primera victoria fue para JiHoon y SeungCheol no dudó en dejar un beso en su coronilla para después bajar corriendo del escenario, escuchando los escandalosos gritos del público.
Y la segunda victoria se la llevó SeungCheol y éste no permitió que JiHoon abandonara el escenario, tomó su mano y cantó sosteniéndola.
Asistieron a entrevistas hablando de sus recientes trabajos y sus futuros proyectos, también fueron a programas de variedades y radio en donde la relación de cariño y complicidad entre los artistas traspasó las cámaras enamorando al público que los apoyaba por lo que no fue una sorpresa para nadie que después de haber terminado los conciertos en conjunto con todos los artistas de la compañía a finales del verano abrieran las puertas del aeropuerto y JiHoon apareciera sentado en una maleta que SeungCheol se encargó de empujar rápidamente mientras el menor se reía a carcajadas intentando no caer.
Agotados se quedaron dormidos en el departamento de JiHoon, escribiendo una canción que SeungCheol había iniciado. A la mañana siguiente el mayor fue el primero en despertar, sintiendo un peso sobre él, soltó un quejido despertando a JiHoon quien había dormido profundamente en su pecho.
—Buenos días —Habló el pequeño.
—Buenos días.
—¿En qué momento nos quedamos dormidos? —Habló frotándose los ojos.
—No lo sé —Contestó bostezando, sin descuidar la cintura de JiHoon que rodeaba con su brazo izquierdo —Solo recuerdo cuando te recostaste sobre mí.
—Oh, lo siento —Quiso levantarse pero SeungCheol se lo impidió.
—No, no, aún no te levantes, besito —Pidió cerrando los ojos y abultando sus labios sintiendo una ligera presión sobre ellos que lo hizo sonreír con debilidad.
JiHoon acarició sus mejillas y repartió suaves y perezosos besos por su rostro comenzando por sus párpados, su nariz, mejillas y labios, dibujándolos con los suyos. El pelinegro sonrió cansado y el menor se escondió en su cuello, refugiándose en él.
—¿Intentas hacer que enloquezca de amor por ti? —Preguntó a pesar de que ya estaba loca y perdidamente enamorado de JiHoon.
—Sí —Respondió agudizando su tono de voz.
Al mediodía JiHoon soltó una risita al despertar y encontrarse abrazando la almohada que le pertenecía a su novio, se levantó siguiendo el delicioso aroma de la comida y vio a SeungCheol llevando los platillos a la mesa.
—Ven, siéntate —Tomó los costados de la silla y JiHoon se sentó en ella, la acomodó y se sentó frente a él.
—¿Tú has preparado todo esto?
—Sí —Contestó el mayor —¿Quieres arroz?
JiHoon asintió y SeungCheol tomó el recipiente y el cucharón —¿Qué es eso?
—No lo sé —Respondió viendo una pequeña herida en su mano, ni siquiera la había notado —Quizás fue cortando las patatas.
JiHoon fue hasta el cuarto de baño por el botiquín de primeros auxilios, volvió a la sala y sacó los insumos que utilizaría en la curación, limpió la herida con solución fisiológica y la secó para luego soplar cuidadosamente bajo la atenta y enternecida mirada de SeungCheol, colocó una bandita de fresas y al levantarse SeungCheol lo abrazó girándolo a él, levantó la cabeza y JiHoon dejó tres cortos y sonoros besos en sus labios, jugando con su desordenado cabello rizado.
Durante el tiempo de descanso viajaron para visitar a los padres de JiHoon quienes adoraban a su pequeñito, como la señora se refería a su hijo, y quienes recibieron encantados a SeungCheol al notar el amor y felicidad que trasmitía del menor cuando estaba a su lado.
JiHoon también tuvo la oportunidad de conocer el hogar donde SeungCheol había pasado su infancia y parte de su adolescencia, era una casa sencilla que tenía la misma calidez familiar que sentía cuando abrazaba a su novio.
Al transcurrir el tiempo las coincidencias se hicieron cada vez más evidentes.
Como el hecho de compartir las camisetas y sudaderas.
O la presencia en los conciertos del otro.
Por lo que los medios comenzaron los rumores de un posible romance entre los cantantes, nada lo aseguraba, solo habían fotografías con pésima iluminación de la supuesta pareja caminando en un parque, y otra en un estacionamiento en donde SeungCheol colocaba su chaqueta sobre los hombros de JiHoon.
Pero todo se complicó cuando los fotografiaron en una romántica cita en una cafetería.
—Por favor acompáñenme —Pidió JeongHan entrando a la sala de practica donde estaban los enamorados.
Caminaron detrás del manager, y SeungCheol tomó la mano de JiHoon besando el dorso de ella al ver que se dirigían a la oficina principal del CEO.
—Deben saber la razón por la cual están aquí, ¿Verdad? —Dijo JiSoo sentado detrás de su escritorio.
—Nosotros... —Intentó hablar JiHoon.
—Más allá de ser unos asombrosos artistas son personas como cualquier otra —Interrumpió el empresario con la seriedad y profesionalismo que lo caracterizaba —Y no me corresponde decidir por ustedes si quieren hacer su relación pública o desmentir los rumores. Solo quiero que sepan que estaré aquí para apoyarlos —Aseguró.
—Pensé que... —SeungCheol parecía no entender lo que sucedía.
—O también puedo regañarlos por haber sido tan descuidados.
—No, no —JiHoon cubrió la boca de SeungCheol con su mano —Gracias señor Hong.
Esa noche no pudieron dormir, y SeungCheol fue el primero en levantarse de la cama e ir a la sala, dejó caer su cuerpo en la silla colgante y soltó un suspiro.
A los pocos minutos escuchó los pasos de los pies descalzos de JiHoon. El menor se sentó en su regazo, de lado, girándose a él, SeungCheol acomodó sus piernas sobre las suyas y JiHoon colocó las manos sobre sus hombros apoyando la cabeza en uno de ellos en lo que el pelinegro rodeaba su cintura.
—Cheollie —Musitó con dulzura.
—¿Si?
—No quiero que opinen de nuestra relación.
—No lo harán si no se lo permitimos —Dijo el mayor, JiHoon levantó la cabeza mirándolo a los ojos y SeungCheol buscó su mano entrelazando sus dedos —Sinceramente no gustaría hablar de ti frente a una cámara y no porque no me sienta orgulloso que seas novio, hemos vivido momentos que quisiera que quedaran solo para nosotros —Hizo una breve pausa —Pero a veces me gustaría tomar libremente tu mano en el aeropuerto o correr hasta el otro lado del escenario porque quiero estar con mi novio sin que a nadie le sorprenda.
—Eso ya lo has hecho —Le recordó JiHoon.
—Y pensaron que escapaba de los fuegos artificiales —Dijo SeungCheol y el menor arqueó una ceja —Está bien, lo admito, me asustaron.
—Te amo —Susurró JiHoon dejando escapar los sentimientos que inundaban a su corazón.
—Te amo chiquito.
El diecinueve de octubre anunciaron el próximo concierto de SeungCheol en la ciudad.
Un espectáculo que sería inolvidable.
—La siguiente canción es un pedacito de mi vida, un trocito que nunca he enseñado públicamente... —Habló SeungCheol, sus manos temblaron al sostener el micrófono mirando al público, avanzó por una de las pasarelas laterales del escenario y las luces se centraron en él —Pero hace meses decidí caminar sosteniendo la mano de alguien y no tengo planeada soltarla.
La pista musical inició a la vez que pequeños corazones de color blanco se dibujaron en las enormes pantallas de atrás.
Y fue hasta que JiHoon apareció cantando en la otra pasarela que el público estalló en eufóricos aplausos y gritos de celebración.
—Solo tú puedes hacer que me sienta de esta forma, quiero sentir esto hasta que muera —Cantó JiHoon mirando a SeungCheol a la distancia —Quédate a mi lado, cuidaré de ti.
—Me gustas, todo de ti me gusta, desde la cabeza hasta los pies, cada centímetro de ti, cada gesto tuyo—Caminó hacia el centro del escenario encontrándose con el menor y unió su frente con él, JiHoon colocó el micrófono en medio de ellos, y SeungCheol rodeó su cintura. Mirando sus afilados y preciosos ojos —Me gustas, todo de ti me gusta, si es contigo seré feliz porque mientras más pasa el tiempo más me gustas.
No estaban seguros de lo que pasaría pero no podían seguir ocultando el gran amor que los unía.
