𝙰𝙼𝙰𝚁𝙴𝚂𝙲𝙴𝙽𝚃𝙴

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Summary

Eddie Munson tiene ahora 36 años pero su esencia sigue siendo la misma, le gusta estar en situaciones de riesgo; como por ejemplo colarse entre las piernas de la mejor amiga de su hija.

Genre
Drama/Romance
Author
haands
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝙲𝙰𝙿𝙸𝚃𝚄𝙻𝙾 𝟷

𝙲𝙰𝚁𝙾𝙻𝙸𝙽𝙰 𝙳𝙴𝙻 𝙽𝙾𝚁𝚃𝙴, 𝙴𝙴. 𝚄𝚄.

𝚂𝙴𝙿𝚃𝙸𝙴𝙼𝙱𝚁𝙴, 𝟸𝟶𝟸𝟹


⭑𝙷𝙴𝙻𝙴𝙽⭑


La mayoría de las personas que llegan a tu vida no son permanentes, pero a pesar de que sólo compran un boleto de ida y vuelta, te dejan huella, puede ser un aprendizaje, alguna palabra o una afición y por más insignificante que parezca te va a acompañar por el resto de tu vida, aunque lo quieras dejar en el pasado.


En mi caso, Edward Munson me enseñó a apreciar cada respiro, sacudió todo mi mundo como si de un terremoto se tratara, no dejó víctimas, sólo derrumbó mis inseguridades y enterró a mis demonios entre los escombros de la antigua Helen.


Después de lo poco que han leído deben darse cuenta que el impacto que su presencia causó en mi catastrófica vida fue muy significativo, se encargó de tirar de esa soga que estuvo sobre mi cuello durante tanto tiempo, una soga que nadie vio, ni siquiera yo.


Soy Helen, una mujer de veintidós años que hasta hace poco comenzó a vivir, si esto les parece entretenido, se identifican o simplemente les gana la curiosidad, regresemos en el tiempo.


𝙼𝙰𝚁𝚉𝙾, 𝟸𝟶𝟷𝟿


Las películas están llenas de ficción, todo puede pasar, no hay imposibles, solía negarme a creer cada cosa que escuchaba del televisor pero ahora sé que es verdad lo que dicen sobre las celdas, son frías e incómodas, pero al menos puedo estar tranquila.


La piel que cubre mis nudillos está roja e hinchada y también hay una pequeña cantidad de sangre sobre las palmas de mis manos, a simple vista son las únicas heridas que tengo pero dentro de mí parece que alguien me golpeó durante diez rounds.


—Helen Byers, vinieron por ti —debería estar feliz pero mi tranquilidad llegó a su fin, sólo duró treinta y siete horas.


—¿Quién? —le pregunto al policía mientras me retira las esposas.


—Pues si no lo sabes tú, menos yo —ríe.


No entiendo nada, después de lo que pasó no creo que se trate de Abigail y aparte de ella no tengo a nadie que se preocupe por mí.


El policía me lleva hasta la oficina del sheriff, veo a un hombre de espaldas pero no puedo reconocerlo.


—¿Helen, estás bien? —mis ojos recorren cada centímetro de su rostro, es igual al hombre de la foto vieja que beso todas las noches.


—Sí... —toma mis manos y con sus pulgares acaricia mis heridas,  las mismas que se pudieron evitar si nunca me hubiera dejado.


—Sólo necesito que firmen aquí —el sheriff nos entrega una hoja y un bolígrafo.


Jonathan firma el documento y después me mira para que haga lo mismo que él.


—No lo haré, me niego a tener que darte las gracias toda mi vida —ambos hombres se miran y después de unos segundos el sheriff sale de la oficina.


—¡¿Qué pasa contigo?! —frunzo el entrecejo.


—¡¿Qué pasa conmigo?! —paso mis manos por mi rostro.

—Prefiero quedarme aquí que regresar a ese lugar, no sé que es lo que piensas pero estoy más segura aquí —agacha la cabeza.


—Escucha Helen, sé lo que se siente, también crecí entre peleas y tuve que madurar más rápido que los demás —


—Pero muy en el fondo sabías que al menos tu madre te quería, ¿sabes lo horrible que se siente no tener a nadie? ¿querer huir de casa y detenerte porque no tienes a dónde más ir? —mi llanto se hace presente.


—¿Quieres contarme qué pasó? —asiento con la cabeza.


—Tengo más de tres meses entrenando box, decidí inscribirme para sobrevivir a las golpizas que el idiota de James, el novio de Abigail, nos da. Ambos son alcohólicos y drogadictos, ella lo ama y él dice hacerlo, sé que mienten, ella no se ama ni a si misma, si lo hiciera no permitiría que alguien la lastime física y emocionalmente. Suspiré profundamente antes de entrar a ese infierno, cerré la puerta con cuidado para que ninguno se diera cuenta que había llegado, me acerqué al refrigerador que nos regaló Anna, mi vecina de ochenta años, suspiré por segunda vez al no encontrar nada, no hay dinero suficiente para ir al supermercado pero si para pagarle al dealer, di media vuelta y antes de llegar a mi habitación James salió de la suya, no ví a Abigail y eso me preocupó. Me dijo que ella no estaba y que podíamos divertirnos, su mirada era diferente así que corrí a mí habitación pero antes de cerrar la puerta me alcanzó, me tumbó a la cama y se subió en mí, podía sentir su asqueroso aliento chocar en mi rostro, sus manos sujetaban las mías, cerré los ojos pidiendo que alguien llegara a defenderme pero caí en cuenta que nadie iba a hacerlo así que junte todas mis fuerzas y le dí una patada en la entrepierna, el idiota cayó al suelo retorciéndose como el gusano que es. No sé que fue lo que pasó pero me subí encima de él y comencé a golpearlo, una y otra vez, empezó a sangrar pero eso no me detuvo, sino Abigail, se acercó a mí y me dio una bofetada, se hincó frente a ese monstruo y comenzó a llorar en su pecho. No podía creerlo, ni siquiera me preguntó que pasó o si yo estaba bien, tomé una mochila y comencé a guardar mis pocas pertenencias, miré por última vez a mamá y salí de allí. Apenas había caminado unas cuántas cuadras escuché las sirenas de una patrulla detrás de mí, un policía bajó de la unidad y pidió que me detuviera, me puso las esposas y hasta que llegué aquí me enteré que Abigail fue quién llamó a la policía —


Jonathan tiene la mirada perdida, tal vez creía que yo estaba bien, que vivía en un mundo rosa.


—¿No vas a decir nada? —


—Perdóname Helen —algunas lágrimas resbalan por sus mejillas.


—¿Perdonarte por qué? —mis labios tiemblan.

—Entiendo que quizá las cosas entre tú y Abigail no funcionaron pero yo no tenía la culpa, me dejaste sola —cierro los ojos ocasionando que las primeras lágrimas caigan.


—No Helen, seguí buscándote, cada semana llamaba para avisar que había depositado dinero en la cuenta que tu madre me dio, siempre preguntaba por ti pero según Abigail no estabas en casa, quizás no pude estar contigo físicamente, pero siempre pensaba en ti, sé que tuve que esforzarme más y venir para preguntarte cómo estabas pero me conforme con las mentiras de tu madre —


Tomo el bolígrafo y firmo el documento, lo único que quiero es salir de aquí y comenzar de nuevo.


—No te preocupes, todos tenemos prioridades —sonrío.


Salimos de la estación de policía, me cuelgo mi mochila y me pongo el gorro de mi sudadera, veo a ambos lados de la calle, estoy pensando a dónde ir.


—Ven conmigo, recuperemos todo el tiempo perdido, en Hawkins —frunzo el entrecejo.

—No vivo solo —agacha la cabeza.


—¿Tienes familia? —asiente con la cabeza.


—Sí, vivo con mi esposa Nancy y mi hijo Dylan —estoy pensando en la propuesta, he visto algunas películas de Disney, y las madrastras no son muy buenas que digamos pero ¿habrá algo peor que Abigail?.


—No quiero ocasionar problemas pero gracias —doy media vuelta.


—¿Y a dónde irás, vivirás en la calle? —río.


—Cualquier cosa es mejor que regresar a ese lugar —


—Bien, entonces ven conmigo ¿qué puede salir mal? —


Tiene razón así que pienso en su propuesta por unos minutos.


—Está bien, iré contigo —una sonrisa se dibuja en su rostro.


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