JiCheol ♡ Genie.

Summary

Después de frotar la lámpara el genio le otorgará siete deseos.

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13+

Capítulo único ♡

—En cinco minutos comenzaremos la prueba de vestuario y esta vez no permitiré errores —Habló el señor Kim abriendo las puertas de cristal, dejó caer el abrigo y su asistente lo alcanzó antes de que cayera al suelo mientras tomaba notas de lo que le iba informando, él era un prestigioso y reconocido diseñador y dueño de una de las más importantes empresas de modelos del país —Necesito que envíes las últimas invitaciones para la cena de esta noche y los documentos a Kanto, están firmados en mi escritorio.

—Sí, señor —Habló su asistente.

El hombre mayor se sentó cómodamente frente a la pasarela y soltó un largo suspiro ignorando cómo a su alrededor los trabajadores se encargaban de que todo saliese a la perfección porque hasta por el mínimo error podían ser despedidos.

—Oye muchachito —Llamó a un desconocido chico que estaba leyendo la lista de los modelos que desfilarían en el gran evento de la semana de la moda —¿Cuál es tu nombre?

—Choi SeungCheol —Respondió mirándolo a los ojos.

—Oh, bien SeungYeol, tráeme un café con leche y sin azúcar —Ordenó revisando los documentos que le habían entregado.

El pelinegro forzó una ligera sonrisa —Es SeungCheol —Dijo en voz baja, un poco incómodo.

Era casi imposible creer que SeungCheol llevase tres años trabajando como modelo en aquella conocida empresa pero lo cierto era que esperaba pacientemente el momento en que le dieran la oportunidad de demostrar sus habilidades frente a las cámaras, mientras tanto se debía conformar con permanecer en la parte trasera del escenario como un modelo de reemplazo, trabajar en pequeñas campañas que lo ayudaban a pagar la renta de su sencillo departamento y a ser llamado por otros nombres recordándole lo poco que les importaba su presencia.

A todos.

Incluyendo a DoYoon.

Porque sin importar cuánto intentara que se fijase en él estaba lejos de su alcance, DoYoon era uno de los modelos más importantes y cotizados de la industria, no tenía oportunidad, ni siquiera lo recordaba.

—H-Hola —SeungCheol tartamudeó al saludar, era la séptima vez que se atrevía a saludarlo y su patético comportamiento era el mismo.

—Hola —DoYoon miró de reojo al chico que estaba a su lado e hizo una mueca de desagrado en lo que preparara su café, de pronto giró la cabeza hacia su derecha y SeungCheol lo miraba con atención —¿Te conozco?

—Soy SeungCheol —Se presentó con una sonrisa nerviosa —Hemos trabajo en la misma compañía hace tres años.

DoYoon lo miró de pies a cabeza —No recuerdo haberte visto.

—Soy modelo de reemplazo, hace dos semanas hice una campaña publicitaria de pasta dental.

—Asombroso —Dijo con ironía levantando sus cejas —Ya debo irme.

—Me preguntaba si te gustaría salir algún día... —Hizo una incómoda pausa en la que se acomodó los lentes —Podríamos ir a cenar o solo caminar, lo que prefieras.

—Estaré ocupado —DoYoon miró hacia atrás —En lo que queda de existencia humana —Agregó alejándose del pelinegro.

—Entiendo —Musitó con tristeza.

—¡¿Dónde está mi café?! —Exclamó el señor Kim.

En la tarde su agente lo llamó para que reemplazara a SeungKwan en una sesión fotográfica en las afueras de la ciudad, en una enorme y antigua casona que le pertenecía a una anciana que los recibió al llegar, solo eran dos locaciones dentro del lugar, en la sala y en una oficina donde aprovecharon cada hermoso detalle.

Como una peculiar lámpara dorada que estaba en la esquina de una estantería, junto a los libros, que llamó la atención de SeungCheol apenas la vio, algo en ella lo llamaba a tomarla.

—Puedes llevártela si así lo deseas —Habló la anciana sobresaltando al modelo.

—L-Lo siento —Dio un paso hacia atrás —Solo estaba mirando.

La mujer mayor se acercó con la ayuda de su bastón y la tomó dejándola en las manos de SeungCheol —Es mágica —Abrió sus brillantes ojos esbozando una amplia sonrisa.

—¿Mágica? —Preguntó confundido.

—SeungCheol —El agente Kwon apareció en la oficina —Hay que irnos.

Llegó a casa al anochecer después de tres horas de viaje, el clima era agradable, estaba comenzando la primavera y pronto los cerezos florecerían, dejó sus pertenencias en el sofá y fue hasta el cuarto de baño para ducharse, salió a los pocos minutos con una toalla rodeando su cintura, caminó hasta la cocina para preparar una sopa instantánea y volvió a la habitación para vestirse. Arrastrando los pies tomó la sopa con los palillos, se sentó en el sofá de la sala y encendió la televisión, buscó alguna película y comenzó a cenar como lo hacía cada viernes.

Era su mejor panorama.

Cuando terminó la película se inclinó hacia adelante dejando la sopa sobre la mesa que estaba en el centro de la sala y tomó la extraña lámpara entre sus manos.

—Muy bien, deseo que el señor Kim no vuelva a olvidar mi nombre, que no olvide que mi nombre es Choi SeungCheol —Cerró los ojos acariciándola con sus dedos y deseando desde lo profundo de su corazón que su deseo de hiciera realidad pero al abrirlos soltó un largo suspiro —Esto es ridículo.

En el momento que se levantó para tirar lo que había cenado un ligero humo color rosa con brillantina comenzó a salir de la lámpara que había dejado en el sofá y un hermoso chico de baja estatura, piel tan blanca como la nieve, ojos rasgados, mirada cautivadora y cabellos rubios perfectamente acomodados apareció vistiendo una larga y delgada bata de color rosa que se ajustaba a su diminuta cintura, con preciosos detalles dorados como los bordes, las pequeñas estrellas en sus mangas y las transparencias que le daban un toque coqueto.

Miró a su alrededor, era un departamento acogedor, con muebles blancos de madera, habían tres sofás en la sala, dos pequeños y uno grande, con lindas mesas a los costados y una de vidrio en el centro, una televisión y una estantería junto a los grandes ventanales que daban hacia la terraza, una cocina detrás de una isla y un pasillo que llevaba hacia el baño y la habitación, quizás para muchos podía ser pequeño pero para él, que vivía dentro de una lámpara, era increíblemente enorme.

Y sus ojos se posaron en el chico que se paralizó al verlo, era alto, de cabello oscuro y ojos grandes, con orejas graciosas y mirada encantadora.

—¿Has sido tú quien ha frotado mi lámpara? —Preguntó elevando las comisuras de sus labios, SeungCheol asintió aturdido y el chico de cabellos rubios corrió hacia él para abrazarlo, levantó sus talones para rodear su cuello obligándolo a encorvarse —¡Muchas gracias por hacerlo SeungCheol, llevaba siglos encerrado! —Exclamó alegre tomando distancia, apoyó sus manos en los hombros de SeungCheol y lo miró a los ojos.

Las orejas del pelinegro se enrojecieron al reaccionar —¿Quién eres y cómo sabes mi nombre?

—JiHoon, soy tu genio —Respondió tranquilamente —Dijiste tu nombre hace un momento, después de frotar mi lámpara, pensé que no lo harías pero lo hiciste y estoy muy feliz por haber salido de allí, es muy pequeñito, ¡Y ya no tengo chocolate!

—¿Qué?

—Ya no tengo chocolate —Contestó JiHoon soltando una risita ante la expresión de SeungCheol logrando que las mejillas del contrario se sonrojaran —Lo que tú desees lo cumpliré solo con un chasquido de dedos, impresionante, ¿Verdad?

—Llamaré a la policía —Quitó las manos de JiHoon de sus hombros y caminó directamente al teléfono de casa.

—¿La policía? —JiHoon preguntó preocupado —¿Por qué?

—Porque un desconocido entró a mi casa —Dijo mientras marcaba.

—¿De verdad? —Sus ojos se abrieron desmesuradamente y rodeó un brazo de SeungCheol con los suyos invadiendo su espacio personal —¿Dónde está?

—A mi lado.

JiHoon frunció el ceño y le arrebató el teléfono de las manos —¿No crees que sea un genio?

—No —Intentó recuperarlo pero el menor lo escondió detrás de él.

—Pruébalo —Provocó JiHoon con una sonrisa traviesa —Pide un deseo.

—Estás loco —Logró obtener el teléfono, lo colocó en su lugar y colocando las manos en los hombros del genio lo hizo caminar hacia la puerta principal —Largo de aquí —Lo dejó en el pasillo y cerró la puerta pero al darse la media vuelta JiHoon estaba frente a él, dentro de su casa.

—Eres muy grosero —Regañó el pequeño dejándolo aturdido.

—¿Qué debo hacer para que te vayas? —Preguntó SeungCheol y JiHoon apareció sentado en la isla de la cocina, con las piernas cruzadas —¿Cómo hiciste eso?

—Ya te lo dije, soy un genio pero no lo quieres creer —Se encogió de hombros.

—Bien —Caminó lentamente hacia JiHoon y colocó los brazos a su lado enfrentándolo —Si eres un genio entonces quiero una pizza.

—Debes decir la palabra: “deseo”.

El pelinegro rodó los ojos —Deseo una pizza.

Y en menos de tres segundos golpearon la puerta, SeungCheol fue a abrir y un repartidor le ofreció una caja —Su pizza.

Sin poder creerlo el pelinegro miró hacia atrás, a JiHoon y el genio alzó sus cejas —Entiendo, entiendo, debo admitir que eres muy inteligente —Cerró la puerta y dejó la pizza a un lado —¿La pediste antes de venir?

—No —Respondió JiHoon negando con la cabeza —Tú la deseaste.

—Bien, entonces deseo que comience a llover en este instante —Aquello era imposible, la pizza había sido una simple coincidencia o seguramente había llamado a la tienda para pedirla pero no podía controlar el clima, nadie podía hacerlo.

JiHoon chasqueó sus dedos asustando a SeungCheol —Asómate por la ventana.

El modelo corrió a abrir las cortinas y se frotó los ojos con las manos cuando vio las nubes grises cubriendo el cielo y las gotas de agua cayendo —No puede ser... —Susurró para sí mismo.

—Ahora solo te quedan cinco deseos —Dijo JiHoon enseñando su mano —Por cierto, ¿A qué hora cenaremos?

Mientras cenaba la sopa instantánea que le había preparado SeungCheol se sentó frente al mayor y le habló acerca de él y de su finalidad al salir de la lámpara.

—Te he otorgado siete deseos.

—¿Siete? —Cuestionó SeungCheol —¿Y por qué no ocho?

—Porque es mi número favorito —Respondió JiHoon balanceando sus pies en el taburete —Pero ya has utilizado dos de ellos.

—¿Qué?

—La pizza y la lluvia —Le recordó.

—¿Es una broma?

—No es mi culpa que hayas pedido deseos tan bobos —Continuó comiendo, levantó la cabeza y SeungCheol lo miraba fijamente —¿Qué?

—Siento que estoy soñando.

Por un momento pensó que todo había sido parte de su imaginación pero a la mañana siguiente abrió los ojos encontrándose a pocos centímetros de un pálido y adorable rostro.

—Buenos días —Saludó JiHoon, SeungCheol se asustó al verlo y en un torpe movimiento giró en la cama para alejarse cayendo al suelo, soltó un quejido de dolor y levantó la cabeza mirando a JiHoon sentado en la cama mirándolo con una sonrisa en sus labios —¿Qué haremos hoy?

No lo pensó demasiado para pedir su siguiente deseo que era ser un reconocido modelo de pasarelas y salió corriendo del edificio cuando lo llamaron de la empresa para participar en un importante desfile de modas.

—Cheol —Habló MinGyu levantándose de la silla luego de que lo maquillaran —Después del desfile iremos a cenar, ¿Vendrás con nosotros?

—S-Sí, iré con ustedes —Respondió SeungCheol con una sonrisa nerviosa —Oh por Dios, soy amigo de Kim MinGyu.

—Hola SeungCheol —Saludó WonWoo entrando al lugar.

El mencionado agitó su mano saludándolo y viéndolo caminar a través del reflejo del espejo hacia los camerinos —Siento que me desmayaré —Musitó, las personas que tanto admiraban finalmente estaban percatándose de su existencia.

Estaba viviendo un sueño, el mejor de su vida, caminar por una larga pasarela frente a tantas personas fue lo que siempre deseó.

—Estuviste increíble —Halagó el señor Kim colocando su mano en el hombro de SeungCheol.

—Muchas gracias —Dijo sorprendido por las palabras del hombre mayor, desvió la mirada y DoYoon lo observaba a la distancia, con una ligera sonrisa que le aceleró el corazón.

En la noche asistió a la fiesta de la empresa con JiHoon, no era el único que podía verlo por lo mismo lo presentó como un viejo amigo de la infancia, JiHoon se ganó la atención de fotógrafos y modelos debido a su encantadora y carismática personalidad y SeungCheol le devolvía fácilmente las sonrisas que JiHoon le dedicaba porque también había obtenido su atención.

Y no pudo apartar la vista del pequeño genio.

—Puedes tomar algo del armario para dormir —Dijo SeungCheol encendiendo las luces al entrar al departamento, se quitó el abrigo y lo colgó a un lado de la puerta principal.

—Gracias —JiHoon se dirigió hacia la habitación y SeungCheol tomó la manta del sofá y acomodó los cojines.

—Hoy dormirás en el so... —Escuchó unos pasos acercándose y levantó la cabeza pero se interrumpió a sí mismo al ver a JiHoon llevando una sudadera que le pertenecía, enseñando sus pálidas piernas y pies descalzos, tenía las manos unidas frente a él y una sonrisa que lo dejó sin palabras.

—Gracias —JiHoon se acercó y tomó el cojín que sostenía SeungCheol —Buenas noches.

—Buenas noches —Dijo pasando una mano por el cabello de su nuca, desordenándolo —Si necesitas algo puedes llamarme —Miró hacia atrás, el genio asintió y apagó las luces —Descansa.

A medianoche SeungCheol se levantó por un vaso con agua y vio a JiHoon durmiendo plácidamente en el sofá, lo tomó en sus brazos y lo llevó a la cama pero cuando quiso levantarse el pequeño tomó su mano deteniéndolo.

Pasó el tiempo en donde la relación con JiHoon se volvió más estrecha y sin buscarlo los sentimientos por el otro fueron aflorando al despertar juntos cada mañana.

Pensó en su cuarto deseo, cegado por el reconocimiento y la aceptación deseó tener mucho dinero, poder y vivir en una enorme mansión, gracias a aquello obtuvo la falsa admiración y amistad de empresarios, fotógrafos y modelos del medio, rodeándose de mentiras e hipocresía. Su trabajo mejoró, obtuvo reconocimiento y su sueldo aumento tan rápido como su cuenta bancaria.

—Quiero que DoYoon se enamore de mi —Soltó de pronto.

—No puedo interferir en el amor —Aclaró JiHoon desviando la mirada y apurando el paso hacia la habitación, SeungCheol fue detrás de él —Eso es trabajo de cupido y no quiero que venga a regañarme, detesto verlo en pañales.

—Entonces deseo que DoYeon acepte salir a una cita conmigo —No estaba seguro de lo que estaba haciendo pero parecía ser lo correcto hasta que vio la mueca que hizo JiHoon al bajar la cabeza y chasquear sus dedos.

Durante los siguientes días evitó ver a DoYoon en la empresa pero inevitablemente se encontraron y lo invitó a salir.

Esperaba que dijese que no.

Que lo mirara con desprecio, por encima de su hombro, como lo hacía antes y que se negara.

Pero aceptó.

—¿Qué tal me veo? —SeungCheol salió del probador vistiendo un overol y botas.

—Olvídalo —Dijo JiHoon negando con la cabeza. SeungCheol le había pedido que lo acompañara a elegir el vestuario perfecto para la cita de esa noche pero al parecer no solo quería su compañía, también su aprobación como si fuese a salir con él —No, ese tampoco.

SeungCheol rodó los ojos con una sonrisa en sus labios y volvió a entrar al probador, salió más de diez veces, caminando con elegancia hasta donde estaba sentado JiHoon haciéndolo reír por sus divertidas poses, como cuando se bajó los lentes oscuros y le guiñó un ojo o como cuando saludó a un maniquí sacándole sin querer la mano al girarla.

Una vez más SeungCheol salió del probador acomodándose un lindo abrigo color gris —¿Te gusta? —Preguntó y JiHoon levantó la cabeza, utilizaba un pantalón negro que se ajustaba a sus piernas, zapatos relucientes del mismo color y una sencilla camiseta bajó un abrigo adecuado para esa fría noche.

Se veía atractivo.

Demasiado atractivo.

Y JiHoon solo pudo asentir con la cabeza.

—Ahora es tu turno.

—¿Qué?

—Ven aquí —Tomó la mano de JiHoon y lo empujó a uno de los probadores, tomó la ropa que el pequeño había mirado y se la entregó para luego sentarse en su lugar a esperarlo. El genio tardó más de lo normal pero valió la pena cuando lo vio salir, vestía un jeans, tenis, una camiseta blanca que llevaba dentro del pantalón y una chaqueta color rosa.

Adorable.

Esa era la palabra que lo describía.

—Sé que me veo extraño —Sus mejillas se sonrojaron y se miró a sí mismo —Nunca había ido de compras.

SeungCheol se acercó y colocó dos dedos en su mentón para levantarlo y mirarlo a los ojos —Te ves asombrosamente precioso —Sin darse cuenta el pensamiento se escapó de sus labios.

—Gracias —JiHoon sonrió ampliamente marcando los hoyuelos en sus mejillas dejando ver esa inocencia y coquetería que tanto le atraía a SeungCheol.

Salieron del centro comercial y SeungCheol cruzó la calle para comprar un ramo de flores mientras que JiHoon compraba algunos bombones de chocolate que comería en la plaza bajo los cerezos.

—¿Le darás esas flores? —Preguntó el genio mirando los tulipanes.

—Sí —Respondió SeungCheol —¿Crees que es demasiado?

—No, no, son muy lindas.

—Espero que DoYoon piense lo mismo.

—Sí —Musitó con tristeza llevándose un bombón a la boca.

La cita era en el restaurante favorito de DoYoon, un lugar lujoso e incómodo para SeungCheol, entregó su abrigo en la entrada y saludó con amabilidad a DoYoon cuando llegó pero bastaron quince minutos para darse cuenta de que DoYoon era un chico superficial e interesado y que no tenían nada en común más que el trabajo.

Fue decepcionante.

Como una cubeta con agua fría que cayó sobre su cabeza despertándolo de un amor que nunca existió.

—¿No fue lo que esperabas? —Preguntó JiHoon caminando bajo los cerezos junto a SeungCheol luego de verlo salir del restaurante.

—No, definitivamente no lo fue —Soltó un largo suspiro metiendo las manos en los bolsillos de su abrigo —Soñé tanto con salir con él pero ni siquiera lo conocía, lo idealicé e imaginé a quien realmente me gustaría conocer.

—¿Y a quién realmente te gustaría conocer?

—Alguien amable, gracioso, dulce, que me quiera aunque no tenga lujos o dinero, que disfrute de caminatas nocturnas y de cenas en casa —SeungCheol se detuvo en medio del puente y se giró hacia JiHoon —Un chico que me vea con amor porque lo miraré de la misma manera.

Se miraron a los ojos en silencio, con amor, escuchando el palpitar de sus corazones hasta que JiHoon frotó sus manos y SeungCheol se quitó el abrigo dejándolo sobre los hombros del pequeño.

Caminaron hacia la antigua calle donde vivía SeungCheol antes de cambiarse a su mansión, entraron a una tienda para comprar algo de cenar y el pelinegro soltó una risita cuando JiHoon sacó dos sopas instantáneas.

—Son veinte dólares —El cajero le dijo a la mujer que estaba delante de la joven pareja.

—Oh —Miró el poco dinero en sus temblorosas manos —Solo tengo diez.

—Puede sacar la leche y el arroz.

—Pero... —No podía hacerlo, su hija debía comer.

—¿Faltan diez dólares? —Preguntó SeungCheol, sacó el dinero de su bolsillo y pagó por ella.

La mujer apretó los labios sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas, avergonzada por su situación, recibió las bolsas de papel con la comida y apretó la mano de su pequeña hija —Muchas gracias —Se le quebró la voz y una lágrima se deslizó por su mejilla al estrechar la mano con SeungCheol.

—Desearía que nunca le faltase comida en su mesa —Murmuró viéndola salir de la tienda, había estado siendo muy egoísta al pensar solo en él, tenía dinero y la posibilidad de ayudar a otras personas, no necesitaba una mansión o millones de dólares en el banco.

No lo necesitaba.

Nunca lo necesitó.

No era feliz, se sentía atrapado en una burbuja que él mismo buscó y ahora no sabía cómo estallar.

—Deseo que a esa mujer nunca le falte el dinero para comprar comida —Susurró SeungCheol buscando la mirada de JiHoon —Y un techo sobre ella y su hija.

JiHoon asintió y chasqueó sus dedos cumpliendo con su deseo —Eso fue muy dulce.

El departamento seguía intacto, y se dejaron envolver por su calidez al entrar, SeungCheol preparó la cena y JiHoon se sentó en la orilla de la ventana de la habitación, mirando las luces la gran ciudad, el pelinegro le entregó su sopa y se sentó frente a él.

—Muchas gracias.

SeungCheol bajó la mirada, sonriendo y jugando con los palillos, JiHoon lo miró vacilando, de pronto se inclinó hacia adelante dejando un rápido y sonoro beso en la mejilla del pelinegro. SeungCheol sorprendido levantó la cabeza pero el pequeño genio desvió la mirada con sus mejillas teñidas de un bonito color carmín.

—Si en verdad estas agradecido... —Dijo SeungCheol —¿Podrías hacer eso una vez más?

JiHoon apretó sus labios marcando los hoyuelos en sus mejillas, miró de reojo a SeungCheol y se inclinó nuevamente dejando un beso en su mejilla.

Esa noche durmieron juntos, con una cercanía necesaria y SeungCheol acarició la tersa mejilla de JiHoon mirándolo con ternura hasta que sus párpados cedieron entregándose a un profundo sueño.

A los pocos días volvió a la empresa, gracias a su influencia había logrado obtener un proyecto con una importante agencia de modelos en Tailandia y estaba feliz por ello, participaría en el desfile y todo lo recaudado iría, según él, para obras de caridad.

—La próxima semana me desharé de SeungCheol, ya no me sirve —Dijo el señor Kim en la sala de reuniones —Y me quedaré con el proyecto de Tailandia.

—Es un tonto —Habló DoYoon y MinGyu rió.

—Un tonto que supimos aprovechar.

Rieron y SeungCheol se quedó paralizado en el pasillo, JiHoon le cubrió los oídos con sus manos y lo miró a los ojos viendo en ellos como sus sueños y su mundo se desmoronaba a pedazos.

—Todos han sido falsos —Habló SeungCheol sentado en las escaleras de la entrada.

—Es lo que tiene la fama, es un arma de doble filo —JiHoon apareció a su lado —Pocos se acercarán a ti por ser una persona grandiosa y con un noble corazón, se fijarán en tus lujos, en tu auto, en cuánto dinero tienes.

—Y acabé solo.

—No estás solo —Dijo con voz suave, su mirada se encontró con la de SeungCheol y se sonrieron.

SeungCheol decidió vender todas las propiedades, los vehículos y las joyas y donar el dinero para confiables organizaciones de caridad, renunció a la empresa del señor Kim y comenzó de nuevo.

—JiHoon —Lo llamó y el genio apareció.

—Pensé que no recordabas que te quedaba un deseo.

—¿Es el último?

—Así es —Asintió JiHoon —¿Qué deseas esta vez considerando todo lo que ha sucedido?

—¿Qué me sugieres?

—No puedo influir en los deseos de las personas.

—Será sólo una opinión —Tenía claro lo único que quería.

—Bien —Susurró JiHoon pensando en voz alta —Quizás un buen trabajo como modelo, un empleo con un sueldo suficiente para tener las comodidades que tanto quieres o también puedes desear ser famoso pero tendrás que cuidarte, no cometer los mismos errores porque yo ya no estaré aquí.

—¿Volverás a la lámpara? —Preguntó SeungCheol.

—No, desapareceré.

—¿Para siempre?

—Yo no soy como tú, yo no puedo tener una vida normal, aunque sea en un departamento tan pequeño como este, yo sería feliz teniendo un trabajo y llegando a casa para cenar cont... —Se interrumpió y apretó sus puños —No necesitaría nada más.

—Quiero mi último deseo.

—Dilo alto y con voz clara.

—A ti —Dijo sin titubear —Deseo que seas liberado.

—¿Q-Qué?

—Ese es mi deseo —Alzó sus cejas.

—Puedes pedir una casa más grande, trabajar en una prestigiosa empresa de modelos, viajar por el mundo, tener dinero o ser feliz para toda la vida.

—Sé que puedo pedir todo eso —Se acercó a JiHoon —Pero no es lo que deseo.

—¿Por qué?

—Porque me enamoré de ti —Confesó.

—No podemos estar juntos.

—Y me pregunto si sientes lo mismo por mí.

—Esto no está bien —Dio un paso hacia atrás que SeungCheol avanzó hacia él.

—Por favor —Pidió tomando las manos del genio —JiHoon.

—No debía enamorarme —Se regañó —Estoy aquí solo para cumplir tus deseos.

—Te deseo a ti —Con delicadeza acarició la mejilla de JiHoon a la vez que el espacio entre ellos se iba reduciendo centímetro a centímetro —A mi lado, cada día.

JiHoon miró los labios de SeungCheol y colocó las manos en su pecho cuando su delgado cuerpo fue envuelto por los fuertes brazos del pelinegro, cerró los ojos uniendo sus labios en un mágico beso que lo estremeció, SeungCheol ladeó la cabeza y él tímidamente subió las manos hacia los hombros del mayor.

Se separaron recuperando el aire perdido y SeungCheol elevó el mentón del pequeño para volver a besarlo, JiHoon sonrió en medio del beso contagiando al mayor quien le dio tres besos cortos sonriendo como un tonto, sus manos rodearon el cuello de SeungCheol donde enredó los dedos en su sedoso cabello mientras que el mayor le erizaba la piel con las caricias en su cintura.

Pero la felicidad desapareció junto a JiHoon.

Y así pasó un año.

SeungCheol consiguió un empleo en una empresa que no era muy reconocida pero lo trataban con respeto y cariño, le gustaba trabajar allí, tenía una buena relación con modelos, fotógrafos y maquilladores, a veces salía a cenar con ellos, insistían en que debía conseguir un novio pero la respuesta era siempre la misma.

“Espero por alguien”.

Esa tarde volvió a casa después del trabajo, subió las escaleras del edificio y al girar hacia el pasillo chocó contra otra persona de baja estatura tirando una caja al suelo.

—Oh por Dios, discúlpame por favor —Habló el desconocido agachándose para recoger sus pertenencias —Estaba distraído y no pude verte.

—No te preocupes —SeungCheol lo imitó y lo ayudó, eran libros viejos y una caja con bombones de chocolate llamó su atención haciéndolo sonreír —¿Eres nuevo en el edificio?

—Sí, acabo de llegar a esta ciudad, así que aún me estoy familiarizando con las calles y... —Se levantó y recibió la caja de chocolates por parte de SeungCheol —Con las personas.

SeungCheol separó ligeramente sus labios al ver su rostro, su piel era tan blanca como la nieve, su cabello castaño perfectamente acomodado con un adorable flequillo, ojos rasgados y mirada dulce y cautivadora.

—JiHoon —Salió en un suspiro.

—¿Cómo sabes mi nombre? —Preguntó confundido esbozando una tímida sonrisa.

SeungCheol elevó las comisuras de sus labios y su mirada se posó en el número siete de la puerta que estaba detrás del genio que había sido liberado, que había olvidado su pasado dentro de una lámpara y que había regresado como un humano a encontrarse con el amor de su vida.