Capítulo único ♡

Esa mañana SeungCheol salió del cuarto de baño con una toalla alrededor de su cadera y otra sobre sus hombros, caminó por la habitación y tomó los lentes de la mesita de noche para luego dirigirse hacia el armario donde sacó ropa interior y un pantalón negro junto a un cinturón, se vistió y tomó una sencilla camiseta blanca, la acomodó dentro del pantalón y terminó colocándose los zapatos para mirarse en el reflejo del espejo, ordenó su cabello y tomó su móvil cuando sonó antes de salir hacia el pasillo.
—Estaré allá en diez minutos —SeungCheol contestó la llamada de su agente y colgó después de escuchar las indicaciones, abrió la puerta principal y se encontró con un chico castaño y de baja estatura saliendo del departamento que estaba frente al suyo, elevó ligeramente las comisuras de sus labios y esperó a que se volteara a verlo.
—Oh —JiHoon afirmó el portafolio que llevaba contra su pecho y esbozó una sonrisa al posar sus ojos en SeungCheol —Buenos días.
—Buenos días —Saludó el pelinegro, desvió la mirada y cerró la puerta detrás de él.
—Por cierto —JiHoon se detuvo en el pasillo que llevaba a las escaleras del edificio y se dio la media vuelta hacia el mayor —No me has dicho cuál es tu nombre.
—Choi SeungCheol —Habló el mayor.
—Choi SeungCheol —Repitió cuidadosamente con un meloso tono de voz.
—Sí.
—Bien, entonces... —Marcó los hoyuelos en sus mejillas y dio un paso hacia atrás —Que tengas un lindo día.
—Igualmente —Dijo SeungCheol sin apartar la mirada de JiHoon quien dio tres pasos más hacia atrás, manteniendo sus ojos en él mientras intentaba no tropezar torpemente con sus converse.
—Gracias—Sin entender lo que le sucedía a su alocado corazón JiHoon sacudió su cabeza y se dio la media vuelta con un tímido rubor en sus mejillas.
Había pasado tan solo un año desde que SeungCheol había frotado una brillante lámpara dorada liberando al genio de su interior, un precioso y adorable chico que apareció entre brillantina y humo de color rosa para concederle siete deseos chasqueando sus dedos pero que desapareció en el último de ellos cuando SeungCheol deseó compartir cada día de su vida a su lado, sellando la petición con un mágico beso.
Los recuerdos en él seguían intactos.
Sin embargo, JiHoon parecía haber olvidado su vida pasada como genio.
Incluyendo a SeungCheol.
—Al diseñador le gusta que la prueba de vestuario se haga sobre la pasarela así que debemos darnos prisa —Habló la encargada de la gestión y organización de los principales eventos de moda de la compañía, Ailee, una carismática mujer de cabello rubio y ondulado que solía llevar ajustados vestidos hasta sus rodillas resaltando su curvilínea figura y tacones que combinaban con sus accesorios.
Ella conocía la trayectoria de SeungCheol, desde sus anuncios publicitarios de pasta dental hasta sus exitosas pasarelas y su repentina renuncia a una de las compañías más prestigiosas del país y también lo conocía a él, SeungCheol era un hombre amable, talentoso, responsable y disciplinado, por lo mismo no le sorprendía que diseñadores de reconocidas marcas lo buscaran.
—¿Xu MingHao está aquí?
—¿Te sorprende? —Ailee miró de reojo a SeungCheol caminando a su lado en el pasillo —Es una de sus colecciones más esperadas de esta temporada y no permitirá errores —Hizo una pausa y sonrió —Especialmente en ti.
—¿En mí? —Preguntó desconcertado —¿Por qué?
—Porque eres quien abrirá el desfile —Respondió y empujó las puertas de cristal frente a ella.
—¿Qué?
—Aquí está chicas —Dijo Ailee entrando a la sala de maquillaje y vestuario donde habían otros modelos preparándose —Iniciaremos en tres minutos.
La prueba de vestuario tardó alrededor de cuatro horas, MingHao era un talentoso y conocido diseñador de moda que se caracterizaba por su profesionalismo y exigencia, la cual lo llevó a corregir prendas adaptándolas al cuerpo de cada modelo, cambiando accesorios y resaltando a su equipo de trabajo detalles a corregir en costuras, texturas, colores y capas.
—La tela se verá más liviana si le cambiamos los bordes a la camisa —Le dijo MingHao a su asistente, Jun, un atractivo hombre de cabello castaño que realizaba oportunas anotaciones en la pantalla digital que llevaba en las manos —Y ese conjunto... —Llevó una de sus manos hacia su mentón y recorrió a SeungCheol con la mirada —Es perfecto —Habló dándose la media vuelta —Hemos terminado por hoy, todos han hecho un gran trabajo, gracias.
El día del modelo continuó con una sesión fotográfica para una campaña publicitaria de productos de cuidado facial y finalizó con una breve entrevista promocionando una línea de labiales. Regresó a casa al anochecer, subió los escalones del edificio y vio a JiHoon afuera de su departamento, el menor parecía preocupado, estaba hablando por teléfono en voz baja pero cuando se miraron su rostro se iluminó y SeungCheol sonrió cuando JiHoon levantó su mano y la agitó suavemente, saludándolo, abrió la puerta y miró hacia atrás por encima de su hombro.
—¿Tienes algún problema? —Preguntó asegurándose de que hubiera terminado la llamada telefónica.
—Si te lo digo te reirás.
—¿Has olvidado el código de la puerta? —Habló SeungCheol, apenado por la vergonzosa situación JiHoon apretó los labios marcando los hoyuelos en sus mejillas y asintió —¿Llamaste al administrador?
—Sí —Respondió JiHoon —Ha ido a visitar a sus padres a las afueras de la ciudad, estará aquí en dos horas o tal vez tres.
—Si quieres puedes quedarte conmigo —Dijo SeungCheol y JiHoon alzó las cejas —Quiero decir... —Apartó la mirada un momento y aclaró su garganta sintiendo como sus orejas se enrojecían —Puedes quedarte en mi departamento en lo que regresa el administrador.
—No quiero molestarte.
—No lo harás —Aseguró SeungCheol —Además... —Miró la bolsa que tenía en las manos y volvió su mirada hacia JiHoon —Prepararé uno de mis mejores platos para cenar.
—Lo haré con una condición.
—¿Cuál es?
—Que me permitas ayudarte a cocinar —Contestó JiHoon con una ligera sonrisa que se agrandó cuando SeungCheol empujó la puerta aceptando su propuesta e invitándolo a entrar.
El departamento del modelo era un lugar amplio y cómodo, había sido decorado cuidadosamente para obtener una agradable armonía en cada uno de sus detalles desde las cortinas blancas que caían sobre los grandes ventanales hasta los candelabros de plata que estaban acomodados perfectamente sobre dos felpudas alfombras de color beige junto al mueble donde estaba la televisión.
—¿Son bombones de chocolate? —Preguntó JiHoon con emoción mirando el recipiente de cristal sobre la mesa central de la sala.
—Sí.
JiHoon se quedó en silencio y SeungCheol esperó a que volviera a hablar pues sabía que lo haría, estaban ahí para él —¿Puedo tomar uno?
—Puedes tomar los que quieras —Respondió el pelinegro.
—Solo será uno —Aclaró el castaño, sacó uno de los bombones y retiró su envoltorio para llevárselo a la boca, miró a SeungCheol frente a él y masticó un trozo de chocolate —Llevaré otro más para comerlo en casa —Dijo haciendo sonreír al pelinegro.
Conversaron animadamente mientras preparaban la cena, SeungCheol se encargó de la carne y JiHoon cortó los vegetales dejándolos en la sartén, incluyendo las patatas que colocó en la bandeja del horno.
—Así que fuiste a una entrevista de trabajo —Comentó SeungCheol tomando tres frascos de distintas especias.
—En realidad fui a cinco —Confesó JiHoon cortando el pimentón que requería el mayor —Pero desafortunadamente no era el perfil de modelo que estaban buscando.
—¿Eres modelo?
—Fui rostro de una marca de leche por dos años —Habló con orgullo —Y también salí en una revista de gatos.
—Asombroso —Le sonrió al menor.
—¿Te gustaría ver mi portafolio? —Preguntó JiHoon emocionado, SeungCheol asintió y el menor corrió hacia la sala, volvió a la cocina y rodeó la isla, acercándose a SeungCheol —¿Estás listo para ver mis increíbles sesiones fotográficas?
—Espera —SeungCheol se limpió las manos con un paño y movió el taburete que estaba a su lado quedando a la altura de JiHoon —Me sentaré —Dijo haciendo reír al menor —Listo.
—Inicié siendo modelo de pañales a los tres meses y continué con promociones de juguetes —Explicó el castaño enseñando las primeras páginas del portafolio —A los quince años salí en una revista juvenil —Enseñó indicando con su dedo índice —Y aquí está la sesión con los gatitos.
SeungCheol observó las fotografías y elevó las comisuras de sus labios, en algunas de ellas JiHoon estaba sentado en el suelo sosteniendo un minino en sus manos y en otras aparecía uniendo la punta de su nariz con la de un felino —Eres precioso —Dijo sin darse cuenta, levantó la mirada hacia el menor y JiHoon le sonrió.
—Gracias —Apartó la mirada del mayor y cambió la página del portafolio —Estas de aquí fueron después de firmar un contrato de un año con una agencia de modelos.
—Estuviste en una pasarela —Comentó SeungCheol viendo las últimas fotografías.
—Pensé que jamás pasaría, esa noche estaba de reemplazo y uno de los modelos tuvo inconvenientes para llegar al evento —Hizo una pausa y SeungCheol lo miró —Fue la mejor noche de mi vida —Sus afilados ojos se iluminaron de alegría e ilusión —Pero necesito volver a sentir esa emoción por lo que mañana iré a otra entrevista y estoy seguro que me contratarán.
Cenaron en un ambiente cómodo y tranquilo, a JiHoon le gustaba hablar, lo hacía demasiado pero a SeungCheol le resultaba interesante, entretenido y encantador, y lo animó a seguir haciéndolo cuando después de comer apoyó la cabeza en su mano, ladeándola ligeramente para entregarle su absoluta atención.
A la mañana siguiente JiHoon acomodó una boina sobre su cabello castaño y bajó por la escalera llevando el portafolio en sus brazos, contra su pecho.
—¡JiHoon! —Exclamó SeungCheol alcanzando al menor afuera del edificio.
—Hola —Saludó el pequeño.
—Hola —Le sonrió SeungCheol —Ten, esto es para ti —Le ofreció una pequeña bolsa con tres bombones de chocolate en su interior, atada con un listón —Espero que te vaya bien en la entrevista de trabajo.
JiHoon recibió el obsequio y amplió su sonrisa al sentir unas desconocidas cosquillas en su estómago —Gracias —Dijo mirando a SeungCheol, dio un paso hacia él y dejó un corto y sonoro beso en su mejilla —¿Nos vemos más tarde?
—S-Sí —Tartamudeó SeungCheol tocando su mejilla donde había recibido el inesperado beso —Nos vemos más tarde.
La jornada laboral de SeungCheol fue caótica, el fotógrafo encargado de la sesión había seleccionado diferentes locaciones dentro de la gran ciudad llevándolos a movilizarse de un lado hacia otro para lograr obtener las tomas planeadas finalizando dentro de la oficina de un club nocturno donde SeungCheol mantuvo la camisa abierta y los pies sobre el escritorio de madera entregando una imagen seductora y dominante.
—¿Y esa sonrisa? —Preguntó Ailee sentada detrás de SeungCheol, viéndolo por el reflejo del espejo mientras a éste lo desmaquillaban.
—¿Cuál?
—Es que ni siquiera la puedes ocultar —Rió y SeungCheol la imitó.
—No sé de qué hablas.
—Tendrás que presentármelo.
—Solo es mi vecino —Dijo SeungCheol mirando a Ailee a través del espejo frente a él, la mujer le sonrió y él bajó la mirada.
Llegó a casa cerca de las nueve de la noche, dejó caer la chaqueta en el sofá y se quitó la camiseta camino al cuarto de baño para darse una ducha con agua caliente, se vistió con ropa deportiva y bostezó en el pasillo cuando tocaron el timbre, se dirigió hasta la puerta principal y la abrió encontrándose a su vecino.
—No podrás creer lo que sucedió —Habló JiHoon cubriéndose la boca con una mano —¡Me contrataron! —Chilló lanzándose hacia SeungCheol, lo abrazó con fuerza y tomó distancia antes de que el mayor pudiera reaccionar —Dijeron que me ajustaba a lo que estaban buscando, que mi rostro era lindo y dulce. También mencionaron las pasarelas pero primero verán mi desempeño durante el primer semestre —Contó emocionado —Estoy muy feliz.
—Felicidades —Dijo SeungCheol con una sonrisa.
—Y como agradecimiento por los lindos detalles que has tenido conmigo... —Habló JiHoon elevando las comisuras de sus labios con timidez —Te quiero invitar a comer.
El pelinegro alzó sus cejas —¿Cuándo?
—Ahora —Respondió el pequeño.
—¿Ahora?
La sonrisa de JiHoon se desvaneció —Si ya tienes planes puede ser mañana o el viernes.
—No, no —Interrumpió SeungCheol —De hecho iba a pedir comida a domicilio.
—¿Entonces? —Sus manos rodearon la muñeca de SeungCheol levantando su brazo y dio un paso hacia atrás, llevándolo con él —¿Vienes conmigo?
El fresco clima veraniego fue ideal para que compraran brochetas con trozos de cerdo en uno de los puestos de comida que estaban en la calle y caminaran por el centro de la ciudad, atravesando el puente del río donde había familias y parejas disfrutando de la agradable noche.
—SeungCheol —JiHoon se detuvo en la estación de metro, quedándose a un lado de la baranda de las escaleras —No te muevas.
—¿Qué?
—No te muevas —Repitió el pequeño colocando sus manos en las mejillas del mayor, lo miró cuidadosamente y miró la enorme pantalla en el edificio que se encontraba detrás de él —¿Por qué estás en ese anuncio?
SeungCheol se volteó y sonrió —Porque soy rostro de esa marca de productos de cuidado facial —Respondió —No te lo había dicho, ¿Verdad? Llevo algunos años trabajando en la industria del modelaje.
—Creo que anoche hablé demasiado —Concluyó el castaño.
—Me gustó conocer más de ti.
—Pero ahora será mi turno de conocerte a ti —Dio un brinco y caminó hacia atrás mirando a SeungCheol.
—¿Qué quieres saber?
—¿Prefieres el invierno o el verano? —Preguntó JiHoon.
—El invierno.
—¿Días nevados o lluviosos?
—Lluviosos —Contestó SeungCheol.
—¿Pizza o hamburguesa?
—Pizza.
—¿Helado favorito?
—De cereza, ¿Y el tuyo?
—Sabor a fresa —JiHoon dio dos pasos hacia atrás y SeungCheol rápidamente rodeó su cintura acercándolo a él, impidiendo que tropezara con una carriola de bebé, colocó las manos en los hombros del mayor y levantó la mirada posando sus ojos en los de SeungCheol.
Había algo en ellos que le resultaba extrañamente familiar.
Pero el gentil agarre en su cintura desató un torbellino de emociones que le impidieron alejarse.
Se sentía cálido.
Y protegido.
El tiempo transcurrió sin prisas, SeungCheol abrió el desfile de moda de MingHao captando el interés de la prensa y de otros diseñadores, salió en la portada de una reconocida revista del medio y participó de diversos eventos sociales, mientras tanto la compañía de JiHoon lo ayudó a perfeccionar sus movimientos sobre la pasarela, realizó una sesión fotográfica para una línea de labiales y fue invitado a la inauguración de una joyería en la ciudad donde la dueña del lugar le obsequió una costosa gargantilla de perlas blancas. Por otro lado la relación entre ellos fluyó con naturalidad, a veces JiHoon preparaba hotcakes e iba al departamento del mayor para desayunar con él y en otras ocasiones SeungCheol esperaba a que el pequeño llegara del trabajo para ir a caminar y hablar de lo que fuera porque lo realmente quería era su compañía.
Los dos lo querían.
Y los coquetos detalles que existían entre ellos, como los fuertes abrazos al verse, los besos en la mejilla al despedirse, de mirarse y sonreír porque el otro también lo había hecho, los roces con sus manos al caminar y los momentos de silencio donde solo se miraban llevaron a SeungCheol a tomar la decisión de declararse.
—Muchas gracias —Habló SeungCheol recibiendo el lindo ramo de girasoles.
Salió de la florería y caminó hacia su vehículo, se subió en él y dejó las flores en el asiento que estaba a su lado junto a una caja de bombones de chocolate en forma de corazón.
—Estoy profundamente enamorado de ti —Murmuró SeungCheol esbozando una sonrisa mientras conducía —Y sinceramente no me sorprende, eres la persona más amable, trabajadora y dulce que he conocido. Me gusta lo que provocas en mí —Giró en la siguiente calle y presionó el freno disminuyendo la velocidad —Esa sensación de querer estar contigo de todas las maneras en las que se pueda estar con una persona, de querer cuidarte, protegerte y amarte hasta que mi corazón no pueda resistir más —Aparcó frente al edificio y soltó un suspiro manteniendo las manos en el volante —Y tan solo quisiera saber si yo provoco lo mismo en ti.
Miró hacia el edificio y el tiempo se detuvo al igual que los latidos de su corazón cuando vio a JiHoon en compañía de un desconocido hombre de cabello rubio.
El desconocido llevó una de sus manos hacia la barbilla de JiHoon y se inclinó hacia adelante buscando sus labios pero el menor movió ligeramente la cabeza haciendo que besara su mejilla en el mismo instante en el que SeungCheol había apartado la mirada de ellos, el mayor encendió el motor y aceleró tanto como le era permitido.
Buscó alejarse del dolor.
Pero no lo consiguió.
Apenas dejó de conducir sus ojos se llenaron de lágrimas, frunció el ceño y miró hacia arriba evitando llorar pero inevitablemente las lágrimas se deslizaron por sus mejillas, se cubrió el rostro con las manos y dejó que la tristeza se apoderara de él.
Volvió a casa cerca de las diez de la noche, entró al departamento y bajo la oscuridad caminó por el pasillo hacia su habitación, dejó el abrigo en la cama y se sentó en el borde de ella, apoyó los codos en sus rodillas y miró un punto fijo en el suelo, de pronto miró la mesita de noche y abrió el cajón, movió dos libros haciéndolos a un lado y sacó la brillante lámpara dorada que estaba en el fondo.
—Desearía que estuvieses aquí —Musitó con una nostálgica sonrisa, deslizó su dedo pulgar por el centro de la lámpara y escuchó el sonido del timbre.
Rápidamente guardó la lámpara en el cajón de la mesita de noche y se levantó de la cama, fue hasta la puerta principal y la abrió.
—Hola —Saludó JiHoon esbozando una amplia sonrisa al ver a SeungCheol.
—Hola.
—¿Ya has cenado? —Preguntó el castaño llevando dos recipientes de comida en sus manos —Es que preparé demasiado y pensé que podríamos compartirla.
—Sí, claro, adelante —Dijo SeungCheol permitiéndole entrar al departamento, cerró la puerta y encendió las luces de la sala.
Inmediatamente JiHoon notó el cambio en el ánimo de SeungCheol, casi no hablaba, evitaba mirarlo y prefirió cenar sentado en el sofá que estar sentado a su lado en un cojín, frente a la mesa central.
—SeungCheol —Lo llamó JiHoon apoyando los brazos en el sofá, mirando al mayor.
—¿Si?
—¿Tuviste un mal día?
—No —Mintió el pelinegro inclinándose hacia adelante para dejar el recipiente en la mesa —¿Por qué lo dices?
JiHoon se levantó y se sentó a un lado de SeungCheol, colocó las manos en sus mejillas y lo obligó a mirarlo —Porque tus ojitos están tristes.
SeungCheol forzó una débil sonrisa, colocó sus manos sobre las de JiHoon y las quitó pero el menor volvió a colocarlas en sus mejillas —Debe ser cansancio acumulado —Mintió una vez más.
—¿Seguro?
—Sí.
—¿No estás mintiéndome?
—JiHoon —SeungCheol desvió la mirada y rió sin ganas.
—¿No lo haces? —Insistió el pequeño.
—Últimamente he tenido mucho trabajo —Respondió SeungCheol mirándolo a los ojos, JiHoon apretó los labios marcando los hoyuelos en sus mejillas y bajó sus manos.
—¿Quieres que te prepare una taza de té? Te ayudará a descansar.
SeungCheol asintió y siguió a JiHoon a la cocina, se sentó en el taburete de la isla y desde ahí lo miró sintiendo como el dolor en su pecho crecía cada vez más, asfixiándolo. Era doloroso estar cerca del menor pero lo era aún más considerar alejarse de él.
Tal vez se había equivocado.
Tal vez no había elegido las palabras correctas para pedir su deseo.
Tal vez solo había liberado a JiHoon.
Tal vez su corazón le pertenecería a alguien más.
Y él no se interpondría en su felicidad.
—En la tarde te vi afuera del edificio —Comentó SeungCheol con un nudo en la garganta —No sabía que estabas saliendo con alguien.
—Formalizamos hace tres días —Dijo JiHoon sirviendo el agua caliente en la taza —Lo conocí en la compañía, trabaja como fotógrafo y su nombre es Kwon SoonYoung.
SeungCheol no se deshizo de sus sentimientos por JiHoon, tampoco podía hacerlo, no se trata de una flor que pudiese arrancar, era un inmenso y hermoso jardín que ocupaba cada rincón de su existencia.
—Buenas noches —Murmuró SeungCheol al subir la escalera y encontrarse a JiHoon acompañado de su novio.
—¡SeungCheol! —Exclamó JiHoon con felicidad acercándose al mayor, levantó sus talones para abrazarlo y dejó un beso en su mejilla, SoonYoung los miró y bajó la mirada —A ustedes no los he presentado —Volvió al fotógrafo y lo animó a acercarse —Él es SoonYoung, mi novio —Dijo refiriéndose al hombre que rodeaba su cintura —Y él es...
—Choi SeungCheol —Interrumpió SoonYoung estrechando su mano con la del mayor —JiHoon me ha hablado mucho de ti, además tuve la oportunidad de estar en el desfile de Xu MingHao y ver tu trabajo sobre la pasarela, es increíble.
—Gracias —Dijo SeungCheol mirando la mano del fotógrafo en la cintura del menor, aclaró su garganta y se acomodó los lentes —No quiero seguir importunándolos y me gustaría ir a descansar —Se despidió de la pareja y se dio la media vuelta para entrar a su departamento.
—También debería hacerlo —Habló SoonYoung dirigiéndose a JiHoon —Mi vuelo saldrá al amanecer.
—¿Me llamarás cuando el avión aterrice?
—Sí —El fotógrafo colocó sus manos en las mejillas de JiHoon y lentamente se inclinó hacia él.
—Lo siento —Musitó JiHoon encogiéndose en su lugar e impidiendo una vez más que SoonYoung lo besara —No me siento preparado para...
—No, no, no —Con suavidad SoonYoung levantó la cabeza de JiHoon haciendo que lo mirara a los ojos —No te disculpes, me he apresurado —Le sonrió y dejó un beso en su frente —Descansa.
La fría y cruda época de invierno llegó arrastrando y llevándose las últimas hojas secas que había dejado caer el otoño, tiñendo el cielo de gris y decorando el asfalto con pequeñas posas de agua que se habían formado en la lluviosa noche anterior.
—Respecto al beso el director ha dicho que dependerá de ustedes —Informó Ailee, se encontraban en una antigua casona ubicada en una zona apartada y exclusiva de la ciudad para la filmación de un anuncio publicitario de una nueva fragancia del conocido perfumista Hong JiSoo —Pueden acercarse lo suficiente para que en las tomas parezca un beso o simplemente besarse.
—No me incomodaría hacerlo —Habló SeungCheol con los ojos cerrados mientras lo terminaban de maquillar —Pero me gustaría saber qué opina el modelo con el que trabajaré.
—No debería tardar en llegar —Ailee se dio la media vuelta y miró hacia el pasillo que llevaba al jardín —Ahí viene —Dijo esbozando una amable sonrisa —Buenos días JiHoon.
—Buenos días —Saludó el menor.
SeungCheol abrió los ojos y se giró en la silla —¿JiHoon?
—Hola —Amplió su sonrisa.
—¿Ustedes se conocen? —Preguntó Ailee.
—Sí —Respondió JiHoon mirando a la mujer —Somos vecinos.
No tuvieron mucho tiempo para hablar, al menos así lo fue en un inicio, JiHoon debía cambiarse de ropa y a SeungCheol lo llamaron para comenzar con la sesión fotográfica individual en un balcón de la segunda planta, el hombre detrás de la cámara fotográfica capturó cada movimiento de SeungCheol, eran sutiles y refinados complementándose adecuadamente con la temática e imagen que le querían entregar a los consumidores, y continuaron en la misma línea con JiHoon acostado en una cama, con una camisa de seda enseñando sus pálidas clavículas y un pantalón de color azul marino, descalzo y con su cabello ligeramente alborotado viéndose sensual y elegante.
—Es lindo, ¿Verdad? —Susurró Ailee acercándose a SeungCheol por detrás y viendo por encima de su hombro la segunda sesión fotográfica de JiHoon sentado en el borde de una ventana.
—Es precioso —Dijo el pelinegro, se dio la media vuelta y la mujer le sonrió.
Pasado el mediodía acabaron con la sesión y filmación individual y tomaron un descanso de una hora para poder almorzar y, quien quisiera hacerlo, recorrer la antigua casona.
—¿Estás listo para la siguiente grabación? —Preguntó SeungCheol saliendo a la terraza en donde estaba JiHoon, le dio una botella con agua y se sentó frente a él. Sus vestimentas habían cambiado, SeungCheol llevaba un traje formal de color negro con una camiseta blanca bajo la chaqueta y JiHoon vestía una bonita camisa de color blanco, con encaje en el cuello y en las mangas, y un pantalón negro.
—Sí —Respondió el menor, bebió un sorbo de agua y miró a SeungCheol —Para... —Habló cuidadosamente y sus mejillas se ruborizaron —El beso.
—El director lo ha querido dejar a nuestra decisión —Le recordó SeungCheol —Podríamos...
—¿Intentarlo? —Sugirió el castaño sorprendiendo al mayor y sorprendiéndose él mismo de lo que acababa de decir.
—S-Sí —Tartamudeó e inmediatamente aclaró su garganta —Sí, podríamos intentarlo.
—¡Retomaremos en cinco minutos! —Avisó una de las encargadas de la filmación.
Los modelos se levantaron y SeungCheol le ofreció una mano a JiHoon, el menor la tomó y lo miró directamente a los ojos sintiendo como SeungCheol hacía más firme el agarre en su mano, se sonrieron y entraron a la casona.
Todo el equipo estaba preparado para comenzar, la filmación se realizaría en la sala, específicamente en el centro, aprovechando los detalles de la arquitectura y la iluminación natural que entregaban los grandes ventanales, habían cuatro cámaras pero solo una de ellas giraría alrededor de la pareja de modelos obteniendo la toma principal, también habían colocado una delgada tela en el techo que sostenía los pétalos de flores de color blanco que dejarían caer cuando el director lo ordenara.
—¿Preparados? —Habló el director sentado frente a la pantalla, viendo las cámaras —Bien, en tres, dos, uno, ¡Acción!
Escuchando la suave melodía que sonaba a través de los altavoces SeungCheol buscó las manos de JiHoon, acarició sus dedos y los llevó hasta sus labios, dejó algunos besos en los nudillos y miró a JiHoon a los ojos sin saber lo que acababa de provocar en él con aquel hermoso gesto, le sonrió y el menor bajó sus manos, sin soltar las de SeungCheol, dio un paso hacia adelante y levantó los talones para mover la punta de su nariz con la del pelinegro, entre sonrisas y susurros que quedaron entre ellos el delgado y frágil cuerpo de JiHoon fue rodeado por los fuertes brazos de SeungCheol, acercándolo un poco más, el menor colocó sus manos en el pecho del mayor y cerró los ojos al recibir un beso en la frente, JiHoon levantó la cabeza y trazó una línea con la yema de sus dedos a lo largo de la barbilla de SeungCheol quien se encorvó lentamente hacia él.
Se miraron a los ojos.
Y siguieron su instinto.
Unieron sus labios en una suave y cálida presión que desató oleadas de amor, una tras otra, SeungCheol tomó el labio inferior de JiHoon entre los suyos encajando a la perfección y el menor empuñó sus manos en la chaqueta del mayor, manteniéndolo ahí e impidiendo inconscientemente que se alejara de él, SeungCheol acarició y lamió los suaves y adictivos labios del menor y ladeó la cabeza deslizando su lengua dentro de la cavidad bucal de JiHoon a la vez que el menor llevaba una mano hacia su nuca y jugaba con su sedoso cabello oscuro.
Sin abrir los ojos, tomaron una mínima distancia mezclando sus aceleradas respiraciones, el mayor hundió sus dedos en la cintura del pequeño y lo volvió a besar dejándose llevar por sus sentimientos, JiHoon arqueó su espalda hacia atrás debido a la intensidad pero rápidamente se reincorporó enderezándose y apoyando sus antebrazos en los hombros de SeungCheol, los pétalos de flores cayeron sobre ellos y la cámara giró a su alrededor capturando cada segundo de la romántica escena.
—¡Corte! —Exclamó el director —¡Ya lo tenemos chicos, buen trabajo!
Por parte de los modelos no hubo intención de alejarse, SeungCheol se giró hacia la chimenea dándoles la espalda a los presentes y escondió a JiHoon delante de él, el director alzó sus cejas y Ailee rió cubriéndose la boca con una mano.
—¡Chicos, ya hemos terminado la escena! —Exclamó nuevamente el director.
—SeungCheol —Habló JiHoon alejándose, colocó sus manos en las mejillas del mencionado y se le escapó una sonrisa.
—Espera —SeungCheol estrechó a JiHoon entre sus brazos temiendo que desapareciera.
Que volviera a desaparecer.
—Por favor no te vayas —Pidió en voz baja, cerca del oído del castaño —No podría resistirlo.
El cuerpo de JiHoon se estremeció de miedo, escondió su rostro en el cuello de SeungCheol y subió las manos hasta su espalda, abrazándolo con fuerza.
Al anochecer SeungCheol se despidió de Ailee y del director, también de las personas que estuvieron a cargo del maquillaje, vestuario, iluminación y cámaras, salió al jardín y vio a JiHoon cerca de los faroles, se acercó y colocó su abrigo sobre los hombros del menor.
—Gracias —JiHoon se volteó y posó sus ojos en los de SeungCheol.
—¿Esperas a tu agente?
—Sí —Respondió el castaño —Es amigo de la estilista así que probablemente tardará.
—Si quieres puedes irte conmigo.
—¿Si? Iré a avisarle —Dijo JiHoon entrando a la antigua casona.
Al salir SeungCheol lo estaba esperando junto a su automóvil, con la puerta abierta para él, JiHoon se apresuró en bajar los escalones de la entrada y se subió al vehículo.
—¿Esas son bolas de arroz? —Preguntó SeungCheol con las manos en el volante, mirando de reojo lo que JiHoon llevaba en el regazo.
—Sí, quedaron algunas y pregunté si me las podía llevar —Contestó el menor —¿Quieres comer una?
—Me encantaría pero...
JiHoon tomó una bola de arroz y la llevó hasta la boca de SeungCheol —Abre —Dijo sosteniéndola entre sus dedos, el mayor abrió la boca y la recibió.
—Son las mejores bolas de arroz que he probado en mi vida.
—Y no las preparó el director —Habló JiHoon llevándose una hacia la boca.
—¿También viste las bolsas de restaurante en la cocina?
—Creí que había sido el único en verlas —Rió divertido.
—Después las tiró a los botes de la basura que estaban en el patio trasero —Dijo SeungCheol con una sonrisa —Por eso no quiso que saliéramos a grabar afuera.
En veinte minutos llegaron al edificio, subieron la escalera y SeungCheol acompañó a JiHoon a su puerta, el menor le entregó el abrigo y SeungCheol se encorvó hacia él dejando un beso en su mejilla, cerca de la comisura de sus labios, el menor cerró los ojos y llevó su mano hacia la barbilla del pelinegro.
—Buenas noches —Susurró SeungCheol alejándose.
—Buenas noches —JiHoon entró a su departamento, apoyó la espalda en la puerta y tocó sus labios con la yema de sus dedos reviviendo la inexplicable sensación de tener los gruesos labios de SeungCheol sobre los suyos.
En los siguientes días no vio a SeungCheol, el mayor había viajado afuera de la ciudad para un desfile de moda y se había despedido dejando una caja de bombones de chocolate en su puerta con una nota donde le pidió que no lo echara de menos.
Pero JiHoon no pudo evitarlo.
Lo extrañó.
Más de lo que hubiera podido imaginar.
—Se aportó la cantidad de luz suficiente, en la difusión y dirección adecuada para poder resaltar el maquillaje de los modelos —Habló SoonYoung caminando junto a su novio en un parque cerca de la compañía —Si no hubiera sido así... —Miró a JiHoon y se quedó en silencio, el pequeño tenía la mirada fija en un punto que desconocía mientras tocaba sus labios con la bombilla de la malteada de chocolate que llevaba en sus manos —¿JiHoon?
—¿Hmm? —Levantó la cabeza y miró a SoonYoung.
—¿Me estás escuchando? —Preguntó con una amable y comprensiva sonrisa.
—Sí —Respondió JiHoon y sacudió su cabeza —No, no lo hacía, lo siento.
Se detuvieron y SoonYoung acarició la tersa mejilla del menor —¿Tienes alguna preocupación?
JiHoon se quedó en silencio y apretó sus labios —SoonYoung —Lo miró directamente a los ojos.
—¿Si?
—¿Podrías besarme, por favor?
Esta vez fue el fotógrafo quien se quedó en silencio y JiHoon se encogió en su lugar cerrando los ojos cuando SoonYoung se inclinó hacia adelante uniendo sus labios, las manos del menor se cerraron alrededor de la malteada y movió sus labios con timidez.
—Esto... —JiHoon se apartó y dio un paso hacia atrás —Esto no está bien —Murmuró para sí mismo, confundido —Debo irme a casa, nos vemos mañana —Le dijo a SoonYoung y se alejó cruzando la calle.
La lluvia del día sábado se intensificó al anochecer, JiHoon pidió una pizza e invitó a SeungCheol a su departamento, planeaban ver una película en la sala pero la electricidad se cortó antes de que comenzara, el menor encendió dos velas que colocó en la mesa y subió los pies al sofá que compartía con SeungCheol, acomodó la manta que tenía en los hombros y tomó un pedazo de pizza.
—¿Y SoonYoung? —Preguntó SeungCheol —Hace semanas que no lo he visto en el edificio.
—Decidimos terminar nuestra relación —Dijo JiHoon obteniendo la atención del mayor.
—¿Cómo te sientes con ello?
—Bien —Respondió con sinceridad —Él es una persona asombrosa pero no lográbamos conectar.
—Entiendo.
—SeungCheol —Lo llamó JiHoon.
—¿Si?
—¿Alguna vez te has enamorado?
—Sí —Seguía enamorado.
—¿Y cómo lo sabes? —Preguntó JiHoon —¿Cómo sabes que estás enamorado?
—Porque no me canso de elegirlo —Contestó SeungCheol —Sin importar el tiempo o las circunstancias que se nos atraviesen, lo sigo y lo seguiré eligiendo a él.
El amor que los unía cada día se fue haciendo más evidente para el otro, no podían ni querían ocultarlo, SeungCheol ya no tenía ningún impedimento para coquetearle descaradamente al menor, y a JiHoon le encantaba que tocara sus manos, que jugara con sus dedos porque él también lo hacía, que lo abrazara y lo acercara a él para hablarle mirándolo a los ojos y siempre terminara pidiéndole un beso en la mejilla para dejarlo ir.
En más de una ocasión JiHoon se negó y no era porque no quisiera besarlo.
No quería perder esa cómoda cercanía que le provocaba cosquillas en el estómago.
—¿Me pasas la salsa de tomates, por favor? —Pidió SeungCheol revolviendo los ingredientes en la sartén.
JiHoon abrió la puerta del mueble que estaba junto a la nevera y levantó los talones para tomar un frasco de salsa, se acercó a SeungCheol y se lo entregó —Aquí tienes.
—Gracias —SeungCheol abrió el frasco y vertió el contenido en la sartén, JiHoon pasó por debajo de su brazo haciéndose un espacio entre él y la cocina y lo abrazó.
—Huele bien.
—Es el orégano —Dijo sin dejar de revolver.
—¿Puedo probar un poquito?
—Aún no está lista —Respondió SeungCheol.
—Por favor, solo un poquito —Insistió el castaño, SeungCheol tomó un poco de salsa con otra cuchara y se la llevó a la boca —¡No es justo!
—Debo comprobar que el sabor sea el correcto —Se excusó riendo y soltó una carcajada cuando JiHoon rodeó la isla de la cocina y se sentó en el taburete con los brazos cruzados, tomó otro poco de salsa con la cuchara, la sopló y se la ofreció al pequeño, JiHoon la recibió y SeungCheol esperó su veredicto.
—Pediré una porción extra de salsa en mi plato.
JiHoon lo observó cocinar desde ahí hasta que la canción favorita de SeungCheol comenzó a sonar, se movió al ritmo de la música y rodeó la isla en dirección a JiHoon, tomó sus manos levantándolo del taburete y lo hizo dar un giro en un intento que bailara, JiHoon sonrió y en el segundo giro rió, SeungCheol lo acercó a su cuerpo y se movieron al ritmo de la canción.
—¿Te puedo hacer una pregunta? —Habló JiHoon posando sus ojos en los de SeungCheol.
—Sí —Contestó y dio un giro con JiHoon.
—Pero no puedes evadirla —Advirtió el pequeño, el baile se volvió lento y pausado pero la cercanía se mantuvo intacta —Y debes responder con honestidad.
SeungCheol sonrió y asintió —¿Cuál es la pregunta?
—¿Existe esa persona a la que no te cansas de elegir?
—Sí —Respondió el pelinegro —Ahora es mi turno de hacer una pregunta pero puedes evadirla y debes responder con honestidad.
—Está bien.
—¿Te gusta seresapersona?
—¿Cómo?
—¿Te gusta ser la persona que no me canso de elegir?
JiHoon no pudo evitar sonreír ampliamente resaltando los hoyuelos en sus sonrojadas mejillas, asintió y los labios de SeungCheol tomaron los suyos con ternura, cerró los ojos y tardó tan solo un instante en darse cuenta que le estaba devolviendo el beso, sintiendo como algo estallaba en su pecho.
Pero el chillido de la sartén hizo que se separaran abruptamente, JiHoon rodeó la isla sin percatarse que SeungCheol había ido tras él y tomó el cucharón, apagó el fogón y terminó de revolver la salsa.
—Ya está lista —Avisó el castaño.
—¿Si?
—Sí, podemos... —Las palabras quedaron suspendidas en el aire ya que SeungCheol no dudó en voltearlo y encorvarse hacia él buscando y tomando nuevamente sus labios.
JiHoon sonrió en medio del beso y envolvió el cuello de SeungCheol con sus brazos, el pelinegro dio dos pasos hacia atrás alejándolo de los fogones y ladeó la cabeza profundizando el beso.
—Espera —Susurró SeungCheol apoyando su frente en la de JiHoon, sin dejar de abrazarlo.
—Tranquilo —Habló JiHoon en un tono dulce, colocó sus manos en las mejillas de SeungCheol y dejó tres cortos y sonoros besos en sus labios —No desapareceré—Afirmó mirándolo a los ojos.
—Esta noche no te vayas —Dijo SeungCheol —Quédate conmigo por favor.
En la cama, bajo las cobijas y vistiendo ropa de dormir que le pertenecía al mayor, SeungCheol apoyó la cabeza en la almohada mirando a JiHoon y tomó su mano, el menor se acercó un poco más y cerraron los ojos quedándose profundamente dormidos.
—Buenos días —Saludó SeungCheol con una sonrisa al ver el alborotado cabello de JiHoon.
—Buenos días —El pequeño se frotó los ojos y sintió una presión sobre sus labios —¿Me acabas de besar?
—No —Mintió el mayor.
—¿No?
—No.
—¡Mentiroso! —Chilló JiHoon riéndose, abrazó a SeungCheol y levantó la cabeza abultando sus labios, el mayor rió y lo besó —¿Me das otro? —Preguntó y SeungCheol lo volvió a besar —Uno más —El pelinegro le dio tres besos y repartió otros más en su rostro, echándolo hacia atrás y acomodándose sobre él mientras JiHoon no dejaba de reír —¡Cheollie! —Sus afilados ojos brillaron de felicidad, colocó sus manos en las mejillas de SeungCheol y lo guió hacia sus labios.
El fin de semana lo pasaron juntos en el departamento de SeungCheol después de que JiHoon fuera por algunas de sus pertenencias, el día domingo salieron a la tienda que quedaba cerca del edificio y JiHoon vistió una sudadera de SeungCheol que le quedaba enorme, se colocó la capucha embriagándose con su aroma y tomó la mano del mayor al bajar por la escalera.
—Son siete dólares —Le dijo la cajera al hombre que estaba adelante de la pareja.
—Creo que solo tengo cinco —Afligido contó el dinero que tenía en sus manos y sacó tres monedas de su bolsillo —Tendré que dejar el arroz y el atún —Dijo apenado.
—Sigue sin alcanzarle —Habló la cajera y SeungCheol miró al pequeño niño que acompañaba al hombre, parecía estar fascinado con una espada de juguete que estaba en el mostrador.
—¿Y si dejó las toallitas húmedas?
—Señor...
—Agregue el arroz y el atún por favor —Interrumpió SeungCheol entregándole su tarjeta a la cajera —Las toallitas húmedas también, y esa espada.
—No es necesario que... —Intentó hablar el hombre.
—Descuide —SeungCheol recibió la espada de juguete y se la entregó al menor.
—Muchas gracias señor —Dijo el pequeño recibiéndola —Papi, mírame, soy un caballero —Dijo emocionado.
—Gracias —Habló el hombre mirando a SeungCheol, tomó la bolsa con la compra y salió de la tienda con su hijo.
—Eso ha sido muy dulce —JiHoon rodeó un brazo de SeungCheol con los suyos y apoyó la cabeza en su hombro.
Iniciando la primavera Hong JiSoo lanzó al mercado su nueva fragancia y la atención de la prensa se centró en los conocidos y talentosos modelos que habían salido en el anuncio publicitario comenzando a circular en los diferentes medios de comunicación la posibilidad de una relación amorosa entre SeungCheol y JiHoon cuando vieron el automóvil del mayor aparcar afuera de una cafetería acompañado de JiHoon capturando el instante en el que SeungCheol rodeó los hombros del menor con un brazo y JiHoon lo abrazó por la cintura.
Las fotografías se propagaron por las redes sociales y los rumores se intensificaron.
Algunos decían que el romance entre ellos era evidente.
Otros comentaban que los habían visto besándose dentro del automóvil.
Lo cual era verdad.
Y unos pocos decían se trataba de una estrategia de marketing.
A los pocos días las compañías de los involucrados confirmaron su relación amorosa y declararon que tomarían acciones legales ante cualquier tipo de vulneración a la privacidad de la pareja.
—¡Descansaremos cinco minutos! —Exclamó el fotógrafo, ayudaron a que JiHoon se pudiera bajar de la rama de árbol que habían preparado para la sesión y el menor afirmó la corona de flores en su cabeza al ir con SeungCheol.
—Hola amorcito —Saludó con alegría, agudizando su tono de voz.
—Detente ahí —Ordenó SeungCheol.
—¿Qué ocurre?
—¿Cómo es posible que te veas más hermoso de lo que ya estabas esta mañana? —Habló con el ceño fruncido fingiendo confusión, JiHoon rió y dio dos pasos hacia adelante, colocó las manos en sus mejillas y lo besó —Hola mi vida.
—¿Y eso? —Preguntó refiriéndose a los churros con chocolate derretido que el pelinegro tenía en las manos.
—Son del carrito de afuera.
—¿Qué carrito?
—Envié un carrito de churros en tu nombre —Respondió SeungCheol —Mira, tienen tu hermosa carita —Dijo enseñando el adhesivo el forma de corazón que estaba en el vaso.
En tres años crecieron personal y laboralmente convirtiéndose en un apoyo esencial para el otro y en un refugio al finalizar un caótico día de trabajo, por lo mismo hacia un año habían adquirido una bonita y cómoda propiedad en la zona sur de la ciudad donde aprendieron a convivir en pareja, a dividir gastos, obligaciones, tareas y a llegar a acuerdos.
—¡Amorcito, tengo algo para ti! —Exclamó JiHoon corriendo hacia la sala, ahí estaba SeungCheol, sentado en el sofá, trabajando en el computador portátil que tenía sobre sus muslos, el mayor lo dejó a un lado y se quitó los lentes al levantarse —Debes cerrar tus ojitos y adivinar lo que es.
SeungCheol obedeció y recibió el sobre de papel —¿Es una carta? —Preguntó volteándola de un lado hacia otro —¿Es una carta de amor?
—No —Respondió JiHoon con una sonrisa —No es una carta de amor.
—¿Es una invitación?
—Sí.
—¿Es una invitación para la semana de la moda?
—¡Sí! —Contestó emocionado, SeungCheol abrió los ojos y leyó la invitación.
—¿Es solo para mí? —Preguntó SeungCheol alzando las cejas, JiHoon unió sus manos detrás de él y asintió —¿Por qué?
—Porque seré parte del desfile y bueno, sentado no podría... —La sonrisa que escapó de sus labios se transformó en una contagiosa risa cuando SeungCheol lo abrazó y lo alzó en el aire haciéndolo dar dos giros.
—Felicidades mi vida —SeungCheol lo dejó a JiHoon en el suelo, colocó las manos en sus mejillas y se encorvó hacia él dejando cortos y sonoros besos en sus labios, uno tras otro —Sé que lo harás increíble.
El importante evento, donde el más selecto conjunto de diseñadores mostrarían sus colecciones al mundo, inició la primera noche de junio, los reflectores de las cámaras fotográficas se centraron en los invitados que pasaban por la alfombra roja guiándolos hacia el interior del palacio y SeungCheol no fue la excepción, el pelinegro se bajó del vehículo de su agente y se acomodó la chaqueta de su oscuro traje formal, caminó por la alfombra roja y enseñó su vestimenta, se detuvo un momento para las fotografías y entró al lugar del gran evento.
Sabía que era imposible que viera a JiHoon.
Pero inevitablemente lo buscó entre los presentes.
La temática era elegante, con velas que colgaban del techo, esculturas, fuentes de agua y música que se adaptaba al ambiente, la pasarela estaba en el salón principal, rodeada de sillas para los invitados, entre ellos; modelos, diseñadores, actores, fotógrafos, periodistas y cantantes, también había una larga escalera que llevaba hacia la segunda planta, desde ahí podía ver el enorme candelabro de cristal que colgaba del techo, los meseros recorrían el palacio llevando bandejas de plata ofreciendo distintos tipos de bebidas y aperitivos, SeungCheol bebió de un vaso con alguna y saludó a algunos amigos y conocidos antes de que comenzara el desfile.
Estuvo atento a la aparición de JiHoon.
Y su corazón se rebosó de orgullo al verlo salir.
Lo siguió con la mirada e inconscientemente sonrió, complemente cautivado, JiHoon se había esforzado en perfeccionar sus habilidades para caminar sobre una pasarela, logrando adquirir esa presencia y confianza que hacía resaltar aún más, si es que era posible, su carisma y belleza.
Al término del desfile la pareja disfrutó de la fiesta que habían organizado en el patio trasero del palacio, bebieron, comieron y conversaron con otros invitados, por momentos SeungCheol colocaba su brazo alrededor de la cintura del menor y el castaño levantaba la cabeza hacia él buscando sus labios.
Cerca de las once se despidieron de los diseñadores y de los organizadores del evento, salieron del lugar y bajaron por la escalera.
El agradable clima les permitió caminar con tranquilidad, en silencio, JiHoon miró su mano unida a la de SeungCheol y elevó las comisuras de sus labios cuando sus miradas se encontraron, miró los edificios y árboles a su alrededor y los recuerdos de un pasado que parecía lejano se removieron en su interior llenando sus ojos de lágrimas.
—¿Mi vida? —Sin soltar la mano del castaño SeungCheol se detuvo y se giró hacia él —¿Qué ocurre?
—Te concederé un deseo —Dijo de pronto.
SeungCheol separó ligeramente los labios —¿Qué?
—Puede ser lo que sea, lo que más quieras.
—¿Estás seguro?
—Sí.
—Casémonos —Dijo con claridad y una lágrima se deslizó por la mejilla de JiHoon —Deseo ser tu esposo.


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