JiCheol ♡ Let's fall in love again.

Summary

Él nunca imaginó que un accidente se encargaría de arrebatarle sus preciosos recuerdos.

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Complete
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1
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n/a
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18+

Capítulo único ♡

A las ocho de la noche SeungCheol terminó de leer y analizar los últimos dos casos que había recibido en el despacho, echó su cuerpo hacia atrás soltando un largo suspiro y sus ojos se posaron en las tres fotografías que tenía sobre su escritorio, inconscientemente las comisuras de sus labios se elevaron, miró la hora en su reloj de muñeca y se levantó bajando las mangas de su camisa para colocarse la chaqueta de su traje formal. Guardó el móvil en el bolsillo de su pantalón y tomó las llaves de su vehículo antes de apagar las luces y salir de la oficina.

Después de conducir aproximadamente diez minutos llegó a una elegante mansión en una zona privada y exclusiva de la ciudad, aparcó y enseñó la invitación para entrar, apenas lo hizo uno de los camareros le ofreció una copa que amablemente rechazó. SeungCheol no estaba acostumbrado a las grandes multitudes, a la escandalosa música, a la prensa o a los fotógrafos que buscaban captar cada segundo del importante evento, era un discreto y talentoso abogado, dueño de un despacho donde trabajaba con sus mejores amigos, Jun, Hansol y MinGyu.

Llevaba una vida tranquila, cómoda y feliz junto al amor de su vida.

Él era la única razón para que estuviese allí.

Los encargados del evento habían aprovechado el colorido y fresco verano para organizar la pasarela de vidrio en el gran patio trasero quedando rodeados de frondosos árboles y de una vista increíble de la naturaleza, la decoración era asombrosamente mágica, sin perder el toque de elegancia que los caracterizaba, comenzando por los distinguidos y adinerados invitados. Había una larga y angosta pileta por debajo de la pasarela, cisnes esculpidos de marfil a su alrededor y luces amarillas en el agua, las mismas que colgaban desde la copa de los árboles. Los jóvenes camareros paseaban entre los invitados ofreciendo deliciosos aperitivos y diferentes tipos de licores.

Y quien abrió la pasarela se robó todas las miradas.

Lee JiHoon.

Un hermoso y coqueto chico de cabello rubio y piel pálida caminó con seguridad llevando una delicada lencería de encaje de dos piezas color blanco con pequeños diamantes, tenía algunos lazos que se cruzaban en sus brazos y en su abdomen, pasando por encima su ombligo y marcando la curva en su cintura uniéndolo a un bralette, llevaba una delgada corona de flores de porcelana en su cabeza y un camisón translúcido que movió con clase y elegancia. Su maquillaje era sutil, sus ojos estaban delineados con un poco de brillantina en ellos, sus labios se veían humectados y rosados pero definitivamente lo que más llamó la atención era su habilidad y facilidad de caminar en tacones.

El famoso modelo de lencería llegó al final de la pasarela posando para los fotógrafos y cuando su mirada se encontró con la de un atractivo y reservado hombre de traje colocó sus dedos sobre sus labios enviándole un beso por el aire antes de darse la media vuelta y regresar para vestirse con el siguiente conjunto.

Su relación amorosa de tres años había dejado de ser un secreto el día que los fotografiaron saliendo de una cafetería un viernes por la noche captando el momento exacto donde SeungCheol y JiHoon unieron sus labios en un romántico beso que se viralizó en las redes, sin embargo, después de aquel incidente decidieron cuidar y proteger su vida íntima.

JiHoon no hablaba de SeungCheol en las entrevistas y no era precisamente porque no se sintiera orgulloso de tener un novio inteligente, atractivo y trabajador, no lo hacía porque no era el entorno donde SeungCheol se desenvolvía y respetaba el hecho que no le gustase llamar la atención.

Por otro lado a SeungCheol no le incomodaba que a veces los fotografiaran paseando de la mano o saliendo de la tienda, JiHoon era un modelo famoso y lo comprendía, formaba parte de estar en su vida y él quería estar en ella en todos los sentidos posibles.

Comenzando por vivir juntos.

Cerca de las diez de la noche JiHoon se despidió de sus compañeros de trabajo y salió de la mansión bajando las escaleras de la entrada, apenas vio a SeungCheol esperándolo a un lado del automóvil sus ojos brillaron de emoción esbozando una de esas sonrisas que al mayor le encantaban, corrió lo más rápido que pudo y se lanzó a los brazos de su amado, SeungCheol lo levantó por el aire dando un giro con el pequeño, escuchando su contagiosa risa en el oído.

—Te veías precioso —Alagó el abogado tomando una mínima distancia para mantener rodeada la estrecha cintura de JiHoon con sus brazos.

—Gracias —El menor apoyó los antebrazos en los hombros del mayor y levantó sus talones dejando un sonoro y corto beso en sus labios —¿Cómo estuvo tu día en el trabajo?

—Las audiciones resultaron mejor de lo que esperaba, y tuve una reunión con el señor y la señora Chwe para su divorcio, llegaron a un acuerdo con las propiedades en discusión así que podremos proseguir sin inconvenientes —Respondió SeungCheol uniendo sus manos en la espalda baja del modelo —También llegaron dos casos que estuve analizando antes de venir.

—No saltaste tus comidas ¿Verdad? —Preguntó JiHoon alzando sus cejas.

Después de enterarse que SeungCheol evitaba salir de la oficina para almorzar dejándose absorber por el trabajo comenzó a preparar cada mañana el almuerzo y cena para que se lo llevara al despacho, también le enviaba frutas y postres. En ocasiones lo hacía desde la compañía de modelos y en medio de las reuniones llegaba una adorable bandeja con globos en forma de corazón, confeti bajo los dulces y una tarjeta recordándole lo mucho que lo amaba.

El mayor negó con la cabeza moviendo la nariz de JiHoon con la suya, el modelo sonrió y cerró los ojos a la vez que atrapaba el labio inferior de SeungCheol entre los suyos de una forma sutil, provocándolo, dejando suaves besos para después alejarse viéndolo con los ojos cerrados esperando por más contacto. Se inclinó hacia adelante y acariciando las mejillas del pelinegro lo besó con pasión estallando miles de fuegos artificiales en su interior.

No existían palabras para describir los besos de SeungCheol.

Eran dulces, apasionados y con tanto amor que parecían ser de otro mundo, la manera de sus mover sus labios, su lengua, sus manos y esos breves instantes que dejaba para recuperar el aliento perdido y rozar los labios del otro para volver a tomarlos adueñándose de ellos.

Era imposible olvidarse de sus besos al probarlos por primera vez.

—Te amo Cheollie —Susurró JiHoon con un meloso tono de voz, uniendo su frente contra la de SeungCheol.

—Te amo bebé —El mayor dejó un beso en la frente de JiHoon y lo abrazó por los hombros sintiendo las manos del rubio rodeando su cintura para refugiarse en su pecho, donde estaba su corazón —Te amo más que a mi vida.

En momentos así, tan íntimos, sin documentos, sin pasarelas, sin reuniones ni fotografías, solo abrazándose, escuchando sus voces y los latidos de sus corazones eran donde se desnudaban frente al otro y desbordan, sin miedo alguno, el amor tan puro y sincero que los unía.

—¿Vamos a casa? —Preguntó JiHoon y SeungCheol asintió deshaciendo el abrazo pero sin soltar la punta de los dedos del menor, abrió la puerta del copiloto y el pequeño dejó un rápido beso en sus labios antes de subirse al vehículo.

Camino a casa JiHoon habló de las preparaciones de la pasarela mientras SeungCheol tomaba su mano y dejaba besos en el dorso de ella sosteniendo el volante con la mano libre, mirándolo de reojo cada vez que podía y coqueteándole con guiños y sonrisas para sonrojarlo.

—Es JeongHan —Dijo JiHoon mirando la pantalla del móvil.

—Quizás sea importante —SeungCheol lo animó a contestar, aparcó fuera de la casa que compartían y se quitó el cinturón de seguridad —Estaré esperándote en la sala.

El rubio asintió, SeungCheol se bajó del automóvil y tomó la llamada —Hola Hannie.

—Necesito ayuda —Se escuchaba desesperado.

—¿Qué sucede?

—¿Recuerdas a Joshua?

—¿El chico de la barra? —Preguntó JiHoon.

—Sí —Afirmó JeongHan caminando de un lado hacia otro —Cuando terminó el evento se acercó para pedirme el número telefónico y me acaba de llamar, nos veremos en diez minutos, he puesto de cabeza mi armario y no sé qué usar.

—Tranquilo —Soltó una risita —Es solo una cita, debes ir con lo que te sientas cómodo.

Ayudó a su mejor amigo a través de la línea telefónica, sugiriéndole prendas que podía utilizar, combinar y que JeongHan había olvidado por el nerviosismo. Hasta que finalmente encontraron el conjunto perfecto, le deseó suerte y cortó la llamada para bajarse del vehículo y entrar a casa.

La luz tenue y los pétalos de rosa en el suelo fueron su guía hacia una romántica cena en la sala, los cubiertos, copas de vino y servilletas estaban en la mesa de centro, frente a los ventanales que llevaban al patio trasero, con algunos de sus platillos favoritos, habían cojines acomodados en el suelo y velas iluminando el lugar.

SeungCheol salió de la cocina con dos platos en sus manos, se había quitado la chaqueta del traje, su camisa estaba arremangada y su corbata floja, con los primeros botones abiertos.

—¿Has organizado todo esto mientras hablaba con JeongHan? —Preguntó JiHoon viéndolo dejar los platos en la mesa.

—Fue organizado esta mañana —Respondió SeungCheol —Hansol y SeungKwan me ayudaron con la cena.

—¿Y qué estamos celebrando?

—Es una sorpresa —Se acercó a JiHoon y ofreció su mano, el menor colocó sus dedos encima y SeungCheol la tomó acercándola a sus labios para dejar un beso en sus nudillos.

Cenaron en el agradable silencio de la noche, brindaron con sus copas de vino sin tener un motivo de celebración, al menos así lo fue para JiHoon, conversaron animadamente y terminaron apoyando la cabeza en sus manos, uno cerca del otro, mirándose a los ojos.

—¿Me dirás la sorpresa? —Habló JiHoon y SeungCheol acarició su mejilla.

—No —Contestó con una sonrisa.

—¡Cheollie! —Se quejó JiHoon.

—Está bien, está bien —Quiso tranquilizarlo —¿Quieres saber qué es?

—Sí —Respondió el menor.

—Entonces debes levantarte.

—Estás jugando conmigo, ¿Verdad? —Preguntó desconfiado, su novio negó con la cabeza, se levantó primero que él ofreciéndole su mano y JiHoon la tomó quedando frente a SeungCheol —Si es una broma... —Se interrumpió a sí mismo luego de que el pelinegro sacara una pequeña cajita de la chaqueta que estaba sobre el sofá.

SeungCheol respiró hondo y se armó de valor —Desde que te conocí cambiaste mi monótono y aburrido mundo por uno más alegre y colorido —Miró los hermosos ojos de JiHoon, sus mejillas estaban sonrojadas y sus labios ligeramente separados, tan sorprendido como lo había imaginado —Todos los días me enamoro de ti y tu linda sonrisa, tus besos y caricias antes de dormir son mi prueba que también volví a enamorarte —Se apoyó en una rodilla y levantó la cabeza sin dejar de mirar a JiHoon —Quiero seguir enamorándote y quiero seguir enamorándome de ti por el resto de mi vida —Con las manos temblorosas abrió la cajita enseñando un brillante anillo de plata con un cristal en medio —¿Te casarías conmigo?

—Sí —Respondió sin pensarlo, no necesitaba hacerlo, SeungCheol era el amor de su vida —Si quiero casarme contigo.

Las comisuras de los labios de SeungCheol se elevaron tímidamente, sacó la argolla de la cajita de terciopelo y tomó la mano de JiHoon deslizándolo lentamente por su dedo anular, se levantó mirando los brillantes ojos del modelo y la felicidad desbordó de sus corazones al besarse.

—Te amo —Susurró JiHoon sobre los labios del mayor, experimentando una de las mejores sensaciones al sentir su sonrisa.

—Te amo, te amo, te amo —SeungCheol repartió cortos y sonoros besos por el rostro del modelo, haciéndolo reír para volver a tomar sus labios pero esta vez con más intensidad.

Se besaron apasionadamente y JiHoon cerró los ojos al sentir los labios del mayor bajando por su mandíbula hasta llegar a su cuello —Mmgh, Cheol... —Jadeó deseando que no se detuviera.

—Te amo —Gruñó el abogado paseando sus manos por el delgado cuerpo de JiHoon quien deshizo el nudo de su corbata dejándola caer al suelo y desabotonó su camisa para tocar su cálida y firme piel.

Sus besos se volvieron más largos y efusivos y al poco tiempo después se desvistieron torpemente dejando la ropa camino a la habitación, al pasar la puerta el cuerpo de JiHoon cayó a la cama, separó las piernas recibiendo a SeungCheol en ellas y se frotaron con desesperación, se tocaron y besaron como si fuese la primera vez, y mezclaron sus suspiros y gemidos componiendo la mejor melodía que podían escuchar.

—S-SeungCheol —JiHoon arqueó la espalda al sentir el palpitante y caliente miembro de SeungCheol deslizándose en su interior. Se retorció bajo el cuerpo del mayor y rodeó su cadera con sus piernas buscando más profundidad.

SeungCheol comenzó con suaves embestidas, sujetando, apretando y acariciando la cintura del menor para aumentar la velocidad de sus movimientos a la vez que sus gruesos labios eran tomados y devorados por JiHoon.

Al menor le gustaba mirarlo cuando hacían el amor, ver el deseo en su mirada, como sus músculos se tensaban y las venas en sus brazos se marcaban en su piel al colocarlos a cada lado de él. Y a SeungCheol sinceramente también le excitaba verlo, con los ojos entrecerrados, sus mejillas coloradas y sus labios llamándolo a gritos para gemir sensualmente sobre los suyos.

Cuando SeungCheol cerró los ojos JiHoon lo hizo girar en la cama quedando encima de él, tomó sus manos entrelazando sus dedos para saltar sobre su miembro estableciendo su propio ritmo.

—Ay Dios —Gimió SeungCheol cegado por el placer —Me encanta, sigue así bebé, sigue.

JiHoon continuó tan duro y certero que enloqueció a SeungCheol, soltó las manos del mayor y se recostó en su torso con la respiración agitada, SeungCheol tomó sus prominentes nalgas y se empujó hacia él con fuerza sintiendo al poco tiempo después el cuerpo del modelo temblar al correrse en su abdomen, y con unas pocas embestidas más liberó su semen en el interior del menor.

Esa noche, como todas las anteriores, JiHoon fue el que se acercó a SeungCheol, apoyó la cabeza en su hombro y dejó su mano en su pecho desnudo, el mayor abrazó su cintura y acarició su espalda, de arriba hacia abajo hasta quedarse profundamente dormido.

A la mañana siguiente JiHoon salió de la habitación principal llevando una de las sudaderas favoritas de su prometido, arrastró los pies por el largo pasillo y se frotó los ojos al llegar a la sala y ver a SeungCheol sentado en el sofá trabajando en el computador portátil.

—Buenos días bebé —Saludó el mayor.

—Buenos días —El rubio se acercó y rodeó el brazo del abogado con los suyos apoyando la cabeza en su hombro para volver a cerrar los ojos —Cheollie.

—¿Si?

—Quiero dormir.

—¿Y por qué no vas a hacerlo?

—Ya lo sabes —Reclamó JiHoon con el ceño fruncido —No puedo dormir si no estás conmigo.

—Bebé —Intentó hablar.

—No puedo —Se quejó haciendo un puchero —Por favor, vamos a la cama, solo un ratito más.

—¿Solo un ratito? —Era sábado y podía seguir trabajando en la tarde.

—Sí.

—Está bien —Cerró la computadora dejándola a un lado y pasó uno de sus brazos por debajo de las piernas de JiHoon para levantarlo, el otro lo colocó en su espalda y el modelo rodeó su cuello dejando que lo llevara de vuelta a la habitación.

Planear la boda hizo que la propuesta se volviera una hermosa realidad pero no fue fácil con sus ocupados y exigentes horarios de trabajo, llegaban a casa a hablar de la lista de invitados, el pastel, la cena y los arreglos florales. Querían algo privado, solo con familiares y amigos cercanos, sencillo pero bonito, sería en un lindo salón de eventos al aire libre, en primavera, las mesas tendrían flores en el centro y cubiertos dorados, la vajilla sería blanca con una delgada línea dorada en el borde, las sillas tendrían listones en el respaldo y habría un camino con pétalos blancos que llevaría a un arco de flores. Cuando SeungCheol le dijo a JiHoon que había ido a comprar el traje acompañado de su padre no pudo evitar pensar en ello imaginándolo al final del pasillo, esperándolo en el altar.

La imagen lo hacía estremecer a tan solo una semana del gran día.

Pero un suceso podía cambiar los planes en un segundo.

Y la vida estaba llena de sucesos.

El lunes en la noche SeungCheol terminó de trabajar en la oficina, guardó algunos documentos en el maletín y el móvil sonó en su escritorio —Hola bebé precioso, ¿Quieres que vaya a recogerte? —Tomó la llamada con una amplia sonrisa que poco a poco se desvaneció.

No fue capaz de responder.

El móvil cayó al suelo.

Y su corazón dejó de latir.

Apenas reaccionó se dirigió hacia el hospital más cercano encontrándose con sus padres y los padres de JiHoon, el menor había sufrido un accidente automovilístico luego de ir a buscar el vestido que usaría en la boda, la caja estaba allí, en una de las sillas junto al bolso de su madre, golpeada y verla solo empeoró la situación.

—Tuvo una hemorragia intracraneal —Explicó la doctora —Ahora está en un estado de coma para que el cerebro se desinflame, debemos ver su evolución durante los próximos días para despertarlo.

—¿Puedo entrar a verlo? —Preguntó SeungCheol con desesperación en sus palabras e insistió cuando la mujer apretó los labios y negó con la cabeza —Por favor, solo serán tres minutos.

JiHoon estaba en la camilla, con los ojitos cerrados y sus brazos con hematomas que tardarían en sanar, era la primera vez que lo veía tan frágil y desprotegido, rodeado de máquinas y extrañas conexiones que no conocía. Se acercó y acarició su mejilla con cuidado.

—La doctora dijo que es importante que ahora duermas así que hazlo —Susurró SeungCheol —Yo estaré aquí, cuidándote y esperando a que despiertes para llenar tu carita de besos.

Sin embargo, la espera se hizo eterna y no importaron cuántas veces le dijeron a SeungCheol que fuese a casa a descansar, el mayor esperó en el frío y solitario pasillo del hospital por JiHoon.

Le había prometido que estaría allí cuando despertara.

Y lo cumpliría.

—Hola JiHoon —Saludó la doctora con voz dulce viendo al menor frotarse los ojos —Estás en el hospital, tuviste un accidente, te golpeaste la cabeza y te hemos dormido al llegar. ¿Cómo te sientes?

—Como si un camión me hubiese arrollado —Respondió el pequeño.

—Es perfectamente normal —Sonrió la mujer —Los analgésicos harán su efecto para aliviar el dolor.

—¿Han llamado a mis padres? —JiHoon miró al hombre que estaba frente a él y soltó un suave quejido al moverse —Por favor avísenle, deben estar preocupados.

—JiHoon —Habló SeungCheol mirando a la doctora y luego al menor, algo aturdido —Si sabes quién soy, ¿Verdad?

El modelo asintió —Mi doctor.

Después de aquella respuesta la doctora encargada indicó nuevos exámenes para JiHoon, el golpe en la cabeza había afectado una parte de su cerebro; su memoria, recordaba su infancia y adolescencia, sabía en qué trabajaba, reconocía a sus padres y amigos pero había olvidado completamente su vida con SeungCheol y todo lo que lo relacionaba a él.

Incluyendo sus sentimientos.

—Con el transcurso de los días irá recordando los momentos y rostros que ha olvidado —Dijo la doctora entregando los resultados de los exámenes de JiHoon en su oficina.

—Solo ha olvidado el mío —Habló SeungCheol, sus labios temblaron y apretó sus puños.

—Cariño —La señora Choi miró a su hijo y se acercó a él acariciando su mejilla.

—Probablemente porque al momento del accidente estaba pensando en ti —Explicó la profesional —Te recordará pero no debemos presionarlo, no hay que entregarle información si él no la quiere saber, hacerlo solo empeorará su estado y terminará asustado de una vida que cree que no es suya.

En la tarde SeungCheol entró a la habitación de JiHoon y el menor fijó sus ojos en él mirándolo con curiosidad.

—¿Cuál es nuestra relación? —No dudó en ser el primero en hablar. Le había preguntado a su madre por el extraño comportamiento de su doctor.

—Estamos comprometidos —Respondió SeungCheol acercándose a la cama, se sentó en el borde y JiHoon tomó una ligera distancia ante el desconocido —Planeamos la boda para la próxima semana.

—¿Me voy a casar? —Exclamó sorprendido.

—Sí —Enseñó una brillante argolla entre sus dedos.

JiHoon dudó algunos segundos en tomarla pero lo hizo, era una argolla simple pero muy linda, de plata, con un cristal en medio, al observarla con atención vio su nombre grabado al interior junto a otro que no conocía, SeungCheol —Lo siento —La devolvió sintiéndose abrumado —Esto es muy confuso para mí.

—Lo sé —También era lo para él —La doctora dijo que debemos esperar y con el transcurso de los días comenzarás a recordarme.

El modelo desvió la mirada y SeungCheol sintió como se rompía su corazón. Comprendía la situación de JiHoon pero era doloroso sentirlo tan frío y distante.

—Me gustaría descansar —Dijo JiHoon en voz baja.

—Estaré afuera por si necesitas algo —SeungCheol se levantó con la argolla en sus manos, miró hacia arriba conteniendo las lágrimas y se dio la media vuelta en dirección a la puerta.

—Gracias SeungCheol—Sus palabras detuvieron los movimientos del mencionado, el mayor se giró, mirándolo —Ese es tu nombre, ¿Verdad?

—Sí —Sonrió desganado, abrió la puerta y salió de la habitación.

Durante los próximos días SeungCheol no se separó de JiHoon pero prefería permanecer afuera dándole el espacio que necesitaba como la doctora había sugerido, sorprendentemente se sentía incómodo con la mirada de JiHoon, lo hacía sentir como si fuese un completo extraño que quería mantener alejado.

JiHoon estaba asustado.

Y SeungCheol se sentía de la misma manera.

O aun peor.

—¿A dónde me llevarás? —Preguntó el chico de cabellos rubios saliendo del hospital, había guardado sus pertenencias en un bolso que SeungCheol llevaba colgado en su hombro.

Seguía intrigado con él.

En el tipo de hombre que era.

Y en la razón para haberlo aceptado en su vida.

—A casa —Respondió el mayor.

—¿Vivimos juntos? —Alzó las cejas, nuevamente sorprendido.

—Sí —Contestó con una sonrisa. Sacó las llaves de su bolsillo quitando la alarma del vehículo y abrió la puerta del copiloto para JiHoon.

—Gracias —Lo miró de reojo y subió, se colocó el cinturón de seguridad mientras SeungCheol rodeaba el automóvil abriendo la puerta del otro lado —¿Cómo nos conocimos?

—Fue hace tres años —Echó a andar el motor —Uno de mis amigos me invitó a un evento, no sabía de qué se trataba pero lo acompañé, me enamoré de ti apenas te vi en la pasarela y mi corazón se volvió loco cuando llegaste al final y me lanzaste un beso por el aire.

—¿Qué? —Sus mejillas se sonrojaron.

¿Él había hecho eso?

—Desde esa noche no dejé de pensar en ti y en si ese beso había sido para mí o para alguien más así que fui a tu siguiente desfile para averiguarlo, me viste en el público y sonreíste como si esperases verme allí, el segundo beso fue la confirmación —Continuó SeungCheol mirando hacia adelante —Durante tres semanas te encargaste de acelerar mi corazón como nadie lo había hecho.

JiHoon se quedó en silencio asimilando lo que acababa de escuchar y el resto del camino no volvió a hablar, solo se dedicó a mirar por la ventanilla viendo como el otoño había hecho su trabajo dejando caer las hojas secas de los árboles.

Unos minutos más tarde SeungCheol aparcó afuera una casa que JiHoon miró con atención al bajar del vehículo, habían dos escalones en la entrada y pilares a los costados de la puerta principal, era una casa bonita, moderna, amplia, luminosa y bien distribuida con una decoración cálida y familiar con colores blancos, amarillos y grises, la sala tenía chimenea y grandes ventanales que llevaban al patio trasero, desde allí podía ver una terraza afuera, habían estanterías, cuadros colgados en las paredes y adornos que le gustaban, miró la mesita de cristal e inconscientemente frunció el ceño al sentir que su cabeza comenzaba a doler.

—¿Por qué es tan grande? —Preguntó JiHoon.

—Porque queremos adoptar —Dejó el bolso en el sofá y siguió a JiHoon a una distancia prudente.

—¿Adoptar perros? —Quiso pensar.

—Niños —Respondió SeungCheol y el cuerpo de JiHoon se tensó.

—¿Q-Quién la decoró? —Dejó en evidencia su nerviosísimo al cambiar el tema de conversación.

—Lo hicimos juntos —Contestó el mayor —Dijiste que debíamos construir nuestro nido de amor.

—Nuestro nido de amor —Musitó aturdido, soltó un suspiro y se dirigió hacia la cocina, caminó por el pasillo y colocó su mano en la manilla de la primera puerta.

—Esta es... —Habló SeungCheol —Nuestra habitación.

JiHoon la recorrió con la mirada antes de dar un paso hacia adelante, las paredes eran blancas al igual que la cama y los muebles pero tenían detalles en color rosa y gris como la manta que estaba doblada en la parte inferior de la cama, los cojines y las cortinas, caminó hacia el cuarto del armario y vio las fotografías pegadas en la pared del final donde había un espejo.

Sus mejillas se sonrojaron al verse besando a SeungCheol, uniendo la punta de su nariz con él, abrazándolo y sonriéndole en diferentes épocas y celebraciones del año.

Se veía feliz.

Y enamorado.

Muy enamorado.

—Te digo Cheollie —Habló leyendo una de las bases de las fotografías donde SeungCheol estaba durmiendo, era su letra, la reconocía. Y no tardó en encontrar una suya lanzando un beso hacia la cámara con un cariñoso apodo junto a un corazón —Y tú me dices bebé.

SeungCheol asintió y una sonrisa se escapó de sus labios —Pero no debes hacerlo si aun no te sientes cómodo, tampoco lo haré si me lo pides.

—Me gusta mi nombre —Aclaró JiHoon alejándose de las fotografías —¿Dónde dormiré?

—Aquí.

—¿Y tú dónde dormirás?

SeungCheol se quedó en silencio algunos segundos extrañando la alegre y cariñosa personalidad de JiHoon, desde la primera vez que habían dormido juntos no volvieron a hacerlo sin el otro y ahora se debía preparar para pasar unas largas noches en soledad —En la sala —Forzó una sonrisa.

En la tarde JiHoon salió a caminar al patio trasero pero cuando vio a SeungCheol inmediatamente regresó a la habitación, al anochecer se acostó en la cama abrazando sus piernas hasta que unos suaves golpes en la puerta captaron su atención.

—Adelante —Habló el modelo.

SeungCheol abrió la puerta, llevaba un pantalón deportivo y una camiseta blanca —Vengo a buscar una almohada y una manta.

JiHoon no quería mirarlo pero no pudo evitarlo, siguió cada uno de sus movimientos —Buenas noches SeungCheol —Dijo antes de que el mayor se fuera.

—Buenas noches —Cerró la puerta.

En el silencio y oscuridad de la noche los ojos de JiHoon se llenaron de lágrimas, su cuerpo temblaba de miedo y no sabía la razón, se sentía desprotegido y vulnerable, como si algo le faltase, giró en la cama, apretó los puños contra su pecho y cerró los ojos acomodando la cabeza en la almohada.

De pronto la puerta se abrió, SeungCheol entró, cerró las cortinas y dejó un beso en la frente del pequeño después de cubrirlo con las mantas.

A la mañana siguiente la mente de SeungCheol lo traicionó al entrar a la cocina y ver a JiHoon detrás de la isla preparando el desayuno, bostezó estirando los brazos con los que rodeó la cintura del pequeño cuando éste se giró —Buenos días bebé —Se inclinó hacia él para besarlo pero JiHoon se lo impidió echando el cuerpo hacia atrás y cubriéndose los labios con una de sus manos a la vez que escuchaba los rápidos latidos de su corazón.

—Me llamo JiHoon —Regañó el rubio.

—Dios —SeungCheol dio un paso hacia atrás y revolvió su cabello, avergonzado por la situación —Lo siento.

No se despidió de SeungCheol cuando éste se fue a trabajar, solo lo miró de reojo desde la sala y el mayor murmuró algo que no alcanzó a comprender.

—¿Cómo te sientes? —Preguntó WonWoo apoyándose en la isla de la cocina.

—Supongo que bien —Respondió JiHoon abriendo y cerrando las puertas de los muebles en busca del azúcar, abrió un cajón y sacó el libro que estaba allí —¿Qué es esto?

—Oh, es tu libro de recetas —Contestó JeongHan.

—¿Por qué tengo un libro de recetas?

—Porque te gusta cocinarle a SeungCheol —Dijo JeongHan y JiHoon alzó las cejas —Después de saber que no comía bien en el trabajo te encargaste de cada mañana preparar los platillos para que se los llevara a la oficina.

—Haces caritas y corazoncitos con la comida, es muy lindo —Comentó WonWoo —¿No lo recuerdas?

—No —Un inexplicable dolor se instaló en su pecho, donde estaba su corazón.

—Los viernes le envías dulces al despacho, tienes el contacto en tu móvil, siempre pides una bandeja con globos en forma de corazón, confeti blanco y una tarjeta donde dices que lo amas —Agregó JeongHan —Estás loco de amor por él y él está loco de amor por ti.

Al anochecer SeungCheol se colocó a trabajar en la sala, estaba tan concentrado que no se percató que JiHoon caminaba de la habitación hacia la cocina una y otra vez con el libro de recetas escondido bajo la sudadera que llevaba.

—SeungCheol —Finalmente habló.

—¿Si? —Levantó la mirada de la pantalla.

—¿Hoy comiste en el trabajo?

—Sí —Mintió SeungCheol. No lo quería presionar.

—Oh... Bien —Asintió algo triste, fue hasta la cocina y guardó el libro de recetas en su lugar.

Los días fueron pasando y las cosas no cambiaron demasiado.

Aun así cada noche SeungCheol entraba a la habitación de JiHoon, sin saber que el modelo estaba despierto, cerraba las cortinas, lo cubría con las mantas y dejaba un beso en su frente.

Aquel dulce gesto lograba entregarle, sin saberlo, un poco de la protección y compañía que JiHoon buscaba.

Al menos por algunos segundos.

Porque apenas cerraba la puerta abandonando la habitación la soledad se adueñaba del corazón del menor.

—Buenos días —Saludó SeungCheol entrando a la cocina.

—Buenos d... —Se interrumpió a sí mismo al levantar la mirada de su desayuno y ver a SeungCheol llevando solamente un pantalón de dormir, enseñando su tonificado cuerpo.

—Hoy tengo una reunión importante así que probablemente llegue tarde —El mayor sacó un vaso de la encimera y lo llenó con agua —Puedes llamarme si necesitas algo. ¿Hoy visitarás a tus padres?

—Sí —Sus mejillas estaban ardiendo.

—Bien, iré a ducharme —Se dio la media vuelta y JiHoon recorrió con la mirada aquella apetecible y ancha espalda hasta que se perdió de su vista.

SeungCheol lo pasó a dejar a la compañía de modelos donde trabajaba y le recordó que lo llamara si necesitaba algo pero JiHoon había olvidado su móvil en casa, aun así el pequeño asintió y se bajó del vehículo. El día transcurrió con tranquilidad, el frío invierno había llegado a la ciudad así que estaban preparando el próximo evento donde JiHoon desfilaría, tomaron las medidas de su cuerpo y los diseñadores discutieron sobre las texturas de las nuevas telas con los bocetos que habían realizado en hojas de papel.

La importante reunión de SeungCheol acabó cerca de la medianoche, el abogado se despidió de sus nuevos clientes, se colocó el abrigo, tomó su maletín y salió de la oficina, marcó el número de JiHoon pero éste no contestó, abrió la puerta de su vehículo y echó a andar el motor conduciendo hasta casa.

Las luces estaban apagadas.

—¿JiHoon? —Lo buscó en la habitación principal pero en menor no se encontraba en la vivienda, vio el móvil en la mesita de cristal y soltó un suspiro —Hola señora Lee —Habló el pelinegro marcando a la casa de los padres del menor —JiHoon dejó su móvil en casa y no sé si querrá que pase por él o ustedes vendrán a dejarlo.

—¿JiHoonie? —Preguntó la mujer confundida —Él se fue hace dos horas.

—¿Qué?

Sin pensarlo salió a buscarlo mientras llamaba a los amigos de JiHoon, a sus compañeros de trabajo y a sus padres pero nadie había visto al pequeño.

Buscó en los alrededores de la casa.

Y en los lugares que solían frecuentar.

Pero no aparecía y el vacío en su pecho se volvió sofocante e insoportable.

Los labios de SeungCheol se estaban congelando, apenas sentía sus piernas y su respiración seguía agitada después de correr preguntando por JiHoon en un parque.

De pronto vio a alguien sentado en una banca, abrazándose debido al frío de la noche.

—¿JiHoon? —Su voz salió casi en un susurro que pudo ser escuchado.

El mencionado levantó la cabeza enseñando sus ojos llenos de lágrimas, no dudó en levantarse y correr hacia el mayor lanzándose a sus brazos —No sabía cómo llegar anuestracasa —Sollozó el pequeño.

—Tranquilo —El cuerpo de JiHoon estaba temblando y él torpemente lo cubrió con los extremos de su abrigo —Te enseñaré a llegar, no volverás a perderte.

—Tenía mucho miedo —Continuaba llorando, aferrándose a SeungCheol.

—Ya estoy aquí —Lo abrazó con fuerza.

—Gracias por buscarme.

—Debía hacerlo —Tomó distancia encorvándose hacia JiHoon y limpió las lágrimas de sus mejillas —Eres mi bebé precioso.

El menor hizo un puchero y sus mejillas se volvieron a empapar, levantó los talones rodeando el cuello de SeungCheol echándose a llorar y el mayor abrazó su cintura, dando suaves caricias en ella.

Llegaron a casa y SeungCheol priorizó a JiHoon al prepararle la tina con agua tibia mientras él temblaba de frío, le avisó a sus padres y amigos que estaba bien en lo que buscaba ropa cómoda y hacia la cena, nunca había sido bueno cocinando y el modelo se dio cuenta de ello al verlo cortar las verduras para la sopa que preparaba.

—Ven —JiHoon bajó el fuego de la estufa de la cocina y tomó la mano de SeungCheol guiándolo hacia el cuarto de baño, sacó ropa y toallas para él.

—Pero...

—Terminaré la cena —Lo interrumpió.

JiHoon no pudo olvidar la agradable sensación de estar entre los brazos de SeungCheol, se había sentido protegido, seguro y muy amado, era como si perteneciera allí, a ese lugar, cerca de su corazón.

No desconfiaba de SeungCheol.

Le asustaba todo lo que le provocaba tan solo con mirarlo.

Y le avergonzaba no acordarse de sus sentimientos.

—Permiso —SeungCheol abrió la puerta de la habitación encontrándose a JiHoon sentado en el centro de la cama, se acercó sentándose en el borde ella, cuidando de no incomodar a JiHoon pero fue todo lo contrario, el modelo no tardó en acercarse —¿Estás bien?

—Sí —Respondió el menor —¿Y tú?

—Estoy bien —Sonrió SeungCheol al darse cuenta de que JiHoon llevaba una de sus sudaderas, levantó la mano para acariciar la mejilla del pequeño pero la bajó antes de hacerlo —Te dejaré para que descanses.

—No —Tímidamente tomó la mano de SeungCheol deteniéndolo —No te vayas —Susurró con las mejillas sonrojadas mirándolo a los ojos —Duerme aquí por favor.

JiHoon se acomodó apretando sus puños bajo la almohada apenas SeungCheol se levantó para cerrar la puerta y apagar las luces dejando que la luz de la luna que entraba por las ventanas los acompañara esa noche, se acostó por el otro extremo de la cama y JiHoon se estremeció al ver su atractivo perfil.

—SeungCheol —Lo llamó en voz baja en medio del silencio.

—¿Si?

—¿Me puedes decir cómo dormía contigo antes del accidente?

—Apoyabas la cabeza en mi hombro para esconder tu rostro en mi cuello —Respondió el mayor —Y tu mano izquierda tocaba mi pecho, dibujabas círculos en él hasta que te quedabas dormido.

—¿Puedo hacerlo? —Preguntó y SeungCheol giró la cabeza, mirándolo a los ojos.

—Sí —Contestó el mayor.

Sus cuerpos encajaron a la perfección y sus corazones latieron al mismo ritmo, JiHoon apoyó la cabeza en el hombro de SeungCheol colocando su mano izquierda en su pecho y soltó un leve quejido al esconder el rostro en su cuello embriagándose de su aroma.

Era ahí.

SeungCheol era su hogar.

—Puedo... —Habló el mayor.

—Sí.

SeungCheol rodeó la diminuta cintura de JiHoon acercándolo aún más a él y deslizó los dedos por su espalda baja, de arriba hacia abajo, relajándolo.

—No vuelvas a dormir en la sala, te quiero aquí... —Habló JiHoon somnoliento, su tono de voz era bajito y muy dulce —Conmigo.

SeungCheol elevó las comisuras de sus labios y se atrevió a dejar un beso en la frente de JiHoon, el menor cerró los ojos y se quedó profundamente dormido.

A la mañana siguiente JiHoon fue el primero en despertar, abrió los ojos lentamente viendo a SeungCheol dormir a su lado, estaba frente a él, con los brazos alrededor de su cintura mientras que él las tenía en su pecho.

—Ayer dijiste que era tu bebé —Musitó JiHoon, le gustaba más el cariñoso apodo cuando el mayor lo decía —Dilo de nuevo, quiero oír que soy tu bebé precioso.

Ese día se levantaron tarde y quizás no lo hubieran hecho si no hubiese sido por el gruñido del estómago de JiHoon que hizo que SeungCheol estallara a carcajadas.

—¿Me pasas un pimiento por favor? —Pidió JiHoon, el mayor caminó hacia la nevera, abrió la puerta y sus brazos temblaron al no tener la fuerza suficiente para levantarlos —¿SeungCheol?

La voz de JiHoon hizo eco en la cabeza de SeungCheol y fue lo último que recordó antes de desplomarse en el suelo.

—Estará bien —Informó el doctor —Solo ha sido mala alimentación y exceso de trabajo.

JiHoon escuchó atentamente las indicaciones del médico, le agradeció que fuese a casa y lo acompañó a la puerta, SeungCheol estaba durmiendo por lo que aprovechó de terminar la comida con la ayuda y creatividad del libro de recetas, tomó algunos trozos de zanahoria y alverjas para decorar los platillos y llevó la bandeja hacia la habitación principal.

Cheollie —Habló JiHoon sentándose a un lado del mayor para sacudir suavemente su brazo.

—¿Qué me pasó? —Preguntó SeungCheol, se frotó los ojos y se sentó en la cama.

—Te desmayaste en la cocina —Respondió el menor —Ya vino el doctor, dijo que debes descansar y alimentarte correctamente.

SeungCheol miró la bandeja que JiHoon colocó sobre sus piernas y sonrió débilmente al ver los adorables platillos, el arroz tenía una carita feliz con corazones en los ojos.

—Espero que te guste —Dijo JiHoon.

El pelinegro tomó los palillos y comió el primer bocado —Está delicioso —Continuó con otro.

—Así que no comes si yo no preparo la comida —Comentó el pequeño, SeungCheol lo miró a los ojos y apretó los labios marcando los hoyuelos en sus mejillas —Y yo no puedo dormir si tú no estás a mi lado.

El mayor bajó la mirada y se limpió las comisuras de los labios con la servilleta —Te molesta saber que me amabas, ¿Verdad?

—Me molesta no recordarlo —Confesó JiHoon —Ya debería ser capaz de hacerlo.

—Tal vez... —Buscó las palabras adecuadas pero ninguna lo era —Tal vez aun hay cosas que deban acomodarse dentro de su cabecita.

—¿Y si ya no las hay? ¿Qué pasa si nunca logro recordar lo que sentía por ti?

SeungCheol se quedó en silencio y JiHoon le quitó el arroz que había quedado en la esquina de sus labios. Había considerado aquella dolorosa posibilidad, perder a JiHoon y todo lo que habían construido juntos era devastador pero obligarlo a permanecer a su lado era aún peor.

Solo quedaba una opción.

—Volvamos a enamorarnos —Dijo JiHoon como si hubiese sido capaz de leer la mente de SeungCheol —Quiero volver a amarte igual o más que antes y quiero que te enamores de mí.

—Llevas una gran ventaja —Él estaba perdidamente enamorado.

—Tendrás que enseñarme tus encantos —Sonrió JiHoon comiendo el arroz que tenía entre sus dedos.

—Puedo hacerlo.

—¿Te sientes confiado?

El abogado asintió —No me contendré, solo necesitaba tu aprobación para reconquistarte.

El lunes en la mañana SeungCheol se acomodó la corbata y sonrió al ver a JiHoon detrás de la isla de la cocina terminando de decorar los platillos, se acercó por detrás y tomó los bordes de la manga de su suéter doblándolos hacia arriba.

—Buenos días —Saludó el mayor.

JiHoon giró su cabeza hacia SeungCheol —Buenos días —El mayor miró por encima de su hombro y agrandó su sonrisa —Es para que tu estómago esté feliz.

SeungCheol no le había pedido cocinar para él.

Lo había hecho porque quería cuidarlo.

Así como él lo hacía al dormir.

En la noche JiHoon terminó las pruebas de vestuario y maquillaje en la compañía de modelos, entró a la sala donde estaba JeongHan y WonWoo alistándose para ir a casa mientras hablaban del evento de invierno, se colocó una boina color beige sobre su cabello rubio y tomó su abrigo color negro cuando vio a SeungCheol a través del reflejo del espejo, parado en la puerta con un ramo de orquídeas color rosa.

Sabía su significado.

—Hola —Se dio la media vuelta y SeungCheol se acercó a él.

—Hola —Sus ojos brillaron de emoción.

—¿Te gustaría tener una cita conmigo? —Preguntó el mayor ofreciendo el ramo de flores, JeongHan sonrió mirando a WonWoo y el pequeño asintió aceptando la declaración de amor.

Cenaron, conversaron y se volvieron a conocer como lo hicieron la primera vez, en su primera cita y JiHoon no tardó mucho en descubrir la razón para haberse enamorado de SeungCheol, era un hombre encantador, amable, divertido, respetuoso, atento, caballero y muy romántico.

SeungCheol despertó e hizo revolotear las mariposas en el estómago de JiHoon provocándole cosquillas solo con mirarlo o sonreírle.

El abogado le habló de sus proyectos pero JiHoon estaba más pendiente de los rápidos latidos de su corazón al sentir como sus manos se rozaban sonrojando sus mejillas mientras caminaban a casa. Se miraron a los ojos, SeungCheol bajó la mirada hacia sus manos y tomó la del pequeño entrelazando sus dedos obteniendo una simple y coqueta sonrisa por parte de JiHoon.

—¿Sabes hacer panqueques? —Preguntó el modelo llegando a la entrada de la casa.

—Mi madre me enseñó hace años pero nunca me salieron bien.

—Debes hacer algunos para mí.

—Quedarán horribles.

—Te ayudaré —Dijo JiHoon balanceando sus manos unidas a las de SeungCheol —Pondré los ingredientes en la mesa.

El mayor alzó sus cejas conteniendo su risa —¿Esa será tu ayuda?

—Sí —Rió el modelo marcando los hoyuelos en sus mejillas.

—Me encanta tu sonrisa —Elogió SeungCheol.

—¿Solo mi sonrisa? —Preguntó con coquetería.

El mayor negó con la cabeza e hizo que JiHoon diera un paso hacia él —Me encanta todo de ti.

Miró los labios de SeungCheol y rió cuando el mayor miró los suyos —No nos besaremos en la primera cita —Soltó las manos del mayor.

—No pensaba besarte —Se defendió abriendo la puerta principal de la casa —Solo tú lo hacías —Sonrió burlesco.

—¡SeungCheol! —Se quejó siguiéndolo.

La convivencia día a día, las citas por las noches, los fines de semana de películas y las mañanas de caricias poco a poco hicieron que el amor volviese a nacer.

—¿Es un caso difícil? —Preguntó JiHoon entrando a la oficina de SeungCheol.

—Sí —Respondió el mayor dejando escapar un suspiro.

—¿Te puedo ayudar en algo? —JiHoon se sentó sobre los muslos de SeungCheol, cruzó las piernas y tomó los documentos que el mayor sostenía en las manos para leerlos pero una mirada en él lo hizo levantar la cabeza viendo la sonrisa que SeungCheol trataba de ocultar —¿Debí haber pedido permiso para sentarme?

—No —Respondió el mayor y JiHoon continuó leyendo los papeles tranquilamente.

Los preparativos para el nuevo desfile comenzaron más temprano de lo usual, en esta ocasión sería en el último piso de un museo, habían colgado copos de nieve cayendo del techo de cristal y algunas estrellas.

JiHoon fue el primer ángel de invierno en salir captando la atención de los fotógrafos e invitados, llevaba guantes de encaje que llegaban hasta sus codos, ellos combinaban su ropa interior, un hermoso y simple conjunto que resaltaba sus curvas. Lo que más destacaba era su maquillaje, sus ojos eran rodeados por brillantes piedrecitas y un sutil delineado.

Llegó hasta el final de la pasarela y vio a un atractivo hombre a lo lejos, mirándolo con orgullo, colocó los dedos sobre sus labios lanzándole un beso y en ese momento los recuerdos pasaron por su mente como estrellas fugaces.

Sonrió por última vez y se devolvió tan aturdido como lo estaba SeungCheol.

—¿Estás bien? —Preguntó uno de los trabajadores.

—Sí —Respondió el modelo.

El evento terminó pasada la medianoche, cuando comenzó a nevar, SeungCheol lo esperó afuera, con las manos dentro de los bolsillos de su abrigo y JiHoon bajó las escaleras corriendo mientras se arreglaba la bufanda en el cuello con cuidado de no dejar caer su boina, tomó la mano del mayor y caminaron a casa.

Pasarían por café y quizás algunos dulces.

—SeungCheol —Habló JiHoon.

—¿Si?

—¿Me puedes besar? —Preguntó como si nada, SeungCheol lo miró y se detuvo deteniéndolo a él también.

No necesitó repetirlo para que SeungCheol diera un paso hacia él colocando las manos en sus mejillas para levantar su cabeza en el ángulo perfecto e inclinarse hacia adelante atrapando su labio inferior entre los suyos, primero acariciándolos, degustándolos y humedeciéndolos con amor y deseo. JiHoon empuñó sus manos alrededor del abrigo del mayor cuando profundizaron el beso haciendo que los recuerdos olvidados inundaran su mente.

Uno tras otro desde el comienzo.

La primera vez que vio a SeungCheol, su primera cita con él, la primera vez que tomó su mano y que lo besó, la primera vez que hicieron el amor, la segunda y la tercera. El día que le pidió ser su novio, cuando compraron la casa donde querían vivir hasta envejecer llenos de hijos y nietos.

El día que le pidió matrimonio.

SeungCheol tomó distancia y JiHoon abrió los ojos, manteniéndolos fijos en él —¿Por qué me miras así? —Preguntó el pelinegro.

—Porque siempre terminaré enamorado de ti al final del día —Contestó JiHoon —Y tu linda sonrisa, tus besos y tus caricias antes de dormir son mi prueba que también volví a enamorarte.

—Eso es lo que dije...

—Cuando me propusiste matrimonio —Lo interrumpió, los ojos de SeungCheol se abrieron sorprendidos y JiHoon sonrió dejando tres cortos y sonoros besos en sus labios, con una amplia sonrisa.

El mayor lo abrazó con fuerza, levantándolo en el aire, girando con él y se volvieron a besar, tan enamorados como la primera vez.

A la llegada de la colorida primavera JiHoon se miró en el reflejo del espejo llevando un hermoso vestido blanco con detalles en dorado como la diadema de flores en su cabeza, sonrió emocionado y su padre entró al cuarto.

—Te ves radiante —Dijo el señor Lee orgulloso de su hijo, ofreció su mano y le sonrió —¿Estás listo para salir?

—Sí —JiHoon la aceptó.

La comida estaba lista para ser servida, las mesas estaban decoradas con arreglos florales y cubiertos dorados, las sillas tenían listones en sus respaldos y el corazón de JiHoon se agitó con fuerza al ver a SeungCheol al final del pasillo, bajo el arco de flores, esperándolo, con un traje formal y un prendedor en su bolsillo de la chaqueta.

Caminó escuchando una suave melodía de violines y su padre lo acompañó en cada paso que dio hacia el amor de su vida, el hombre mayor le entregó la mano de su hijo y SeungCheol besó sus nudillos al recibirlo dando inicio a la ceremonia.

Escucharon a la jueza con atención, ella pidió los anillos y JiHoon se giró hacia SeungCheol, mirando sus brillantes y hermosos ojos deslizó la argolla por su dedo anular, se sonrieron y SeungCheol tomó el anillo deslizándolo por el dedo anular de JiHoon.

—Por el poder que me confiere la ley los declaro oficialmente esposos —Finalizó la jueza con una amable y sincera sonrisa —Pueden besarse.

Se acercaron y SeungCheol rodeó la pequeña cintura de JiHoon, encorvándose hacia él, el menor acarició sus mejillas y luego sus orejas, movió su nariz con la del mayor y rieron.

—Te amo Cheollie —Susurró en un meloso tono de voz, deslizando sus manos por los hombros del pelinegro.

—Te amo bebé precioso —Cerraron los ojos y sus labios se rozaron, manteniendo sus sonrisas hasta que JiHoon tomó los de SeungCheol, cálidos y suaves, sintiendo su respiración, sus latidos, su aliento, se perdió en él fundiéndose en un apasionado beso lleno de amor, escuchando a lo lejos los eufóricos aplausos de amigos y familiares, porque todo lo que necesitaba estaba allí, frente a él.

El único hombre del que se podía volver a enamorar.

Una y mil veces más.