-TRUE COLORS- (Emilute)

Summary

Durante las frías semanas de otoño pude conocerte, nuestra vida fue una aventura todo el tiempo que duró ...

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO: "EVERCREST EN OTOÑO"

Tenía 6 años cuando conocí a Charlie Morningstar por primera vez. Mi madre, Sera, me llevó aquella vez a mi primer concurso oficial como pianista junior en la categoría juvenil.



Nuestros padres se conocían desde antes, porque ambos habían estudiado en el mismo conservatorio de la pequeña ciudad de Evercrest. El señor Morningstar se acercó a saludarla y mi madre respondió como debía, luego su mirada fue dirigida a mi.



—Hola pequeña, yo soy Lucifer un amigo de tu mami.



Me sonrió, sus ojos marrones rojizos siempre lograron captar mi atención, al igual que los de su hija quien para ese instante se había asomado a para verme. Charlie tenía 8 años y sus motivos para estar en ese concurso eran algo diferentes a los míos. 



—Perdonala, ella es algo tímida. En fin ¿que haces por aquí Luci? Que yo recuerde nunca estuviste interesado en los pianistas —su conversación para mi en ese entonces era demasiado aburrida, recuerdo que lo único que hice fue mirar a los ojos de la niña frente a mi.



Mientras las voces de los adultos se perdían en mi mente, lo único que hice fue perderme en aquellos particulares ojos marrones casi rojizos. No me acerqué a hablar con ella en ningún momento, no me sentí lista para esa clase de acercamiento. 



Mi madre se despidió de su amigo y me llevó tras bastidores, me vistió con el vestido que ella compró para esa ocasión, me arreglo el cabello y me dio las partituras para que las memorizara.



La primera canción que toque para ellos, Sonata claro de luna de Beethoven; según mi madre una canción simple y básica que cualquier pianista junior debía saber tocar.



Sin embargo a pesar de haberla tocado, no logré pasar a las preliminares; los jurados decidieron descartarme de los participantes por haber fallado en varias de las notas.



—Emily, debes prometer que nunca volverás a fallar ¿esta bien? —colocó su dedo meñique frente a mi y me hizo prometerme a mi misma que nunca volvería a fallar.



Claro, para ese momento cualquier niño pensaría que era una promesa irrompible. Ya de grande te das cuenta que es una estupidez y que no sería humano el no fallar. De grande rompi la promesa que le hice, lo hice de muchas formas.



Caí, me levante, me fui por donde no debía, le falle a muchas personas y así como les falle, lo arregle. Aunque claro eso aún no sucede, aún no conozco a la persona por la que rompí cruelmente la promesa que le hice a mi madre y por quien volvería a romperla sin importar que. 




Cuando cumplí los 14 años mi ingreso al conservatorio de música fue la cosa más importante que realice en mi vida. Mi madre realizó una fiesta a la cual invito a varios de sus amigos y a varios de los míos. Charlie estaba entre ellos y para ese momento era la única con quien podía tener una conversación tranquila. 



—Emi, te felicito por tu ingreso; los exámenes son bastante complicados.



Su sonrisa era la de un ángel, era extraño considerando el divorcio de sus padres y que ahora tenga que vivir solamente con su padre. 



—Gracias Charlie, lamento que no lo hayas logrado —y eso era cierto, por culpa del divorcio Charlie tuvo muchos problemas para presentar el examen.



El conservatorio no la admitió a pesar de haber logrado un puntaje alto, fue culpa de su comportamiento al golpear a un niño que hablo por demás.



—Oh, ya pasaron dos años Em; además eh estado pensando en cambiar, el novio de mi papá es maestro de piano y me dijo que podía enseñarme —lo dijo con su habitual sonrisa.



En lo personal nunca me molestaron las relaciones de personas del mismo género, mi mamá aveces tenia pequeños encuentros con una de nuestras vecinas. Lo que me molestaba era que quisieran cambiar derrepemte de instrumentos.



Quizá estaba encasillada en un solo instrumento, o quizá era la manera en la cual me criaron. Mi madre era estricta en cuanto mi educación musical, la escuela según ella no era necesaria. Aún así tuve que asistir para que no le quitaran mi tenencia. 



Mi padre era y sigue siendo un completo imbecil, no lo conocí de manera oficial y tampoco deseaba conocerlo. 



(...)



Al cumplir mis 16 termine la secundaria y pude dedicarme tiempo completo a la música, Charlie por otra parte decidió dejarla y estudiar en la universidad. Sus padres no le dijeron nada y la apoyaron por completo con la decisión.



Mi madre por otra parte, estaba decepcionada de ella. Quizá era parte de entrar a una etapa más adulta en su vida y sumándole el echo de estar sola y no conseguir una pareja estable.



Eh de admitir que mi vida se había vuelto monótona, despertar, practicar, desayunar, practicar, ir a clases de música, seguir practicando, cenar y dormir.



La música ya no era disfrutable, era aburrida; deseaba tener algo distinto, estaba cansada de tocar cada maldita canción igual.



Si antes odiaba el que las personas cambiaran su instrumento. Ahora deseaba hacer lo mismo, mi vida se había vuelto tan aburrida.



Si comparaba mi vida con el ciclo de las estaciones, ahora mismo estaría en otoño. Un otoño que duraría hasta el final de mi vida.



—Empiezo a odiar todo esto —mire a Charlie, ella había logrado apartar un tiempo para mí. 



—Pero Emi, tu eres excelente para la música —sus palabras siempre intentaban reconfortarme.



Pero, ya no era lo mismo; mi vida se sentía vacía. Estaba estancada en realizar siempre lo mismo, solo quisiera que un día llegue algo ... lo que sea.



Que pueda cambiar el ritmo tan monótono de mi vida. 



Nunca pensé que mi deseo se haría realidad...