I
El imperio Rubí, uno de los más grandes y poderosos en el mundo. Sus emperadores demostraban el porque eran un imperio. El heredero al trono mostraba el porte de ser el próximo líder.
El gran imperio tenía grandes extensiones de terrenos, entre ellos estaban las zonas volcánicas, donde habitan grandes seres como los dragones. Humanos y dragones estaban en paz debido a un trato antiguo.
Mitsuki Bakugo, la emperatriz, una mujer que proviene de una familia de alta cuna. Ojos rojo cual rubí, pelo rubio cuál ceniza. Alta y fuerte, amable y benevolente. Una gran emperatriz para muchos.
Masaru Bakugo, emperador, hombre con sangre azul, su línea sucesoria siempre fue de alta cuna. Ojos y pelo castaños cual avellana. Alto y sumiso, exigente y directo. Un emperador admirado por todos.
Katsuki Bakugo, el heredero al trono, mismas características que su madre. Fue criado para ser el próximo emperador.
Más allá del imperio, había un gran bosque y montañas las cuales nadie quería pasar. Pues, dicen que seres peligroso viven allí, tan peligrosos que hasta los mismos dragones les tienen miedo.
[...]
Un niño pequeño peliverde caminaba contento por aquel bosque que siempre ha sido su hogar. Miraba las flores crecer, observaba las diferentes hiervas teniendo cuidado de las venenosas. Los animales del lugar lo conocían, los conejos se acercaban y los lobos aullaban.
Varias especies de animales tenían un acuerdo silencioso, no atacarse en presencia del peliverde.
Habia tantas cosas que el niño admiraba. Su madre cuidaba de él a lo lejos, vigilando que nada malo le suceda.
El pequeño encontró un huevo de dragón en aquel bosque. Había leído sobre esos grandes seres, le fascinaba saber cada día más de ellos y ahora tenía la oportunidad de ver uno nacer.
— Izuku, sé que quieres ver un dragón en persona pero, ¿no crees que su madre lo va a estar buscando? — Su madre, peliverde al igual que él, miraba con un poco de miedo aquel huevo.
Izuku estaba mirando al huevo que tenía entre pajas. Su madre y el vivían en las montañas que nadie queria pasar.
— Puede ser, pero los dragones viven en zonas volcánicas y este estaba en el bosque. Mami, sé que este dragón va a vivir bien aquí, solo necesita un poco más de calor para que eclosione. — Intentaba hacer un hechizo de fuego, pero apenas y podía sacar una chispita.
— Déjame ayudarte, querido. — La madre hizo aquel hechizo, quemando la paja y dandole calor al huevo. — Sabes bien que cuando nazca no se va apartar de ti, ¿no?
— Si. Por eso estoy investigando todo sobre ellos. Pero los libros que tengo no dicen mucha información. Mami, ¿sabes donde conseguir más información de ellos?
— Si aprendes hacer fuego por ti mismo te prometo comprar alguno del imperio Bakugo, una vieja conocida me dejará traer uno que otro si es para ti.
— La señora Mitsuki es genial, aunque no me conoce deja que lea libros de ella.
El peliverde estaba emocionado, pronto tendría más libros que leer, pero primero debía de aprender el hechizo de fuego.
[...]
— Inko, querida. Que bueno que estes aquí. ¿Vienes por libros para el pequeño Izuku? — La emperatriz del imperio recibió a su vieja amiga en el palacio.
— Si, últimamente es incontrolable su pasión por la lectura. — La peliverde tenía una capa que cubría su cabeza.
— Ven conmigo, tengo unos cuantos que mi hijo ya no necesita. Y quítate esa capa una vez entremos, me gusta mucho como eres sin cubrir tu belleza y... bueno, ya sabes que.
Ambas entraron a la biblioteca del palacio. Inko se saco la capucha de la capa, revelando su largo cabello y sus orejas puntiagudas, no era iguales a los de elfos, estas eran casi similares a los de los humanos pero aún así llamaban la atención.
— Aún no puedo creer que hayan masacrado a tu pueblo. Al menos tu y el pequeño están bien.
— La gente es malvada, ya sea porque la vida los volvió así o por nacer ya con maldad. Pero lo hecho, hecho está. La vida sigue y mi pequeño Izuku fue lo único que llegue a salvar aquel día. Mi Hisashi dio todo para que nosotros dos salgamos con vida del pueblo. — La peliverde estaba a nada de las lágrimas. Su amiga la abrazo y la consoló.
— Los druidas ahora son una leyenda, por más que haya sido algo reciente, me aseguré que no queden rastro de que ustedes son los últimos. — Dejó de abrazar a la peliverde y fue en busca de una bolsa de libros que tenía en el fondo del lugar. — Aquí están, ¿necesitas algo más?
— Si, a Izuku le gustan muchos los dragones, ¿tienes más libros que profundicen el tema?
— Ojalá a mi hijo le interesarán ese tema, lo único que quiere ahora es que ya le de un dragón para montarlo.
— Me imagino. Mi niño encontró hacia no mucho un huevo de dragón y lo esta cuidando. Tenía pensado traertelo pero no podía decirle que no mientras miraba con un gran brillo en sus ojos y... — Mitsuki río un poco y tomo las manos de su amiga.
— No te preocupes, puede tenerlo. Luego escribiré cosas que debe tener en cuenta para el crecimiento del dragón.
Inko agradeció a su amiga. Tomó la bolsa de libros y desapareció.
— Hechizo de teletransportación, ¿quién lo diría? — Río por lo bajo y salió del lugar. Ahora debía escribir una guía para el hijo de su amiga mientras le enseñaba a su hijo buenos modales.
[...]
El reino Swaróg, gobernado por la familia Todoroki.
Swaróg era conocido como el reino de fuego, ya que la familia real sabía controlar perfectamente el fuego, también se debía a la leyenda de que antes de la existencia del imperio Rubí, los dragones vivían allí por el calor que hacía en primavera y verano, pero se iban en otoño y primavera. Ese reino delimitaba con el bosque Arcelia.
Enji Todoroki, rey de este reino, gobernaba a mano dura. Si estaba de buenas podría llegar a tener compasión con su pueblo. Padre de cuatro hijos.
Rei Todoroki, anteriormente Rei Himura. Madre de sus cuatro precioso hijos. Reina de Swaróg, pero no podía ejercer su poder por las normas. Ella provenía del reino Adarlan, un reino donde todo el tiempo era invierno, por lo que ella poseía poderes de hielo.
Tōya Todoroki, heredero al trono. Lamentablemente el príncipe no podía controlar su fuego por lo que su cuerpo terminaba con quemaduras graves.
Fuyumi y Natsuo Todoroki, princesa y príncipe del reino, a ninguno le intereso el trono por lo que se alegran por su hermano mayor. Ambos poseían la misma habilidad de su madre.
Shoto Todoroki, el menor de la familia. Él queria ser un viajero para poder explorar el mundo, pero algunos nobles lo querían como el principe heredero ya que pude manejar ambas habilidades de sus padres.
— Me preguntó que hay más allá de los reinos, ¿qué hay en el bosque Arcelia? — Preguntó el hermano menor a su hermano mayor.
— No lo sé, Shoto. Estoy seguro que cuando crezca vas a explotar todo eso y vas a venir a contarme todo lo que hayas descubierto. — Tōya sabía que su hermano menor no quería estar metido en la política del reino, él era solo un niño que quería conocer todo lo que pueda. Pero odiaba como los nobles no le estaban prestando atención.
[...]
En una pequeña cabaña, el pequeño Izuku ya había logrado lo que su mamá le dijo, ya podía hacer fuego. Le estaba dando calor a su pequeño huevo cuando Inko entró. La mayor vio a su hijo enternecida, ama como este admiraba aquel pequeño ser.
[...]
Vio las estrellas en el oscuro cielo del bosque. Había perdido mucha sangre ya, su niño debía estar preocupado por ella. Había ido a buscar la guía de dragones para Izuku pero decidió por aquella vez ir a pie hasta el centro del bosque. Lamentablemente unos viajeros pensaron que ella era un criatura maligna del lugar y la mataron, pero al ver que mataron a una mujer salieron corriendo de la escena. Con sus últimas fuerzas invocó a dos espíritu para que comuniquen su muerte. Ambos espíritus fueron en direcciones opuestas e Inko cerró los ojos. Tal vez dormir un rato no le hacía mal. Hacia frío, tal vez debió dejar más fuego en la cabaña para que su niño no sufra ese invierno.
[...]
Ambos espíritus llegaron a sus destinos, comunicando a las personas que debían sobre lo que le sucedió a la peliverde.
Mitsuki rápidamente fue a buscar a su dragón y salió del palacio, dejando a su esposo e hijo confundidos y preocupados. Mientras que Izuku, montando a su fiel amigo, un leopardo de las nieves, fue hasta donde el espíritu lo guiaba. Su madre no podría estar muerta, no ahora.
El primero en llegar fue Izuku, vio el frío cuerpo de su madre, llorando gritaba su nombre pero ella no respondía. Abrazo aquel cadáver que alguna vez fue su madre mientras lloraba. El leopardo empezó llorar, llamando la atención de los animales del bosque que empezaron a seguirle entre aullidos y lamentos.
Aquel ruido llamo la atención de Mitsuki, bajo junto con su dragón y vio a lo lejos el cuerpo sin vida de su amiga siendo abrazada por un niño.
— ¿Inko? — Se acerco a pasos torpes a la mujer y el niño. Pero el menor la aparto.
— ¡ALÉJESE DE MI MADRE! — Gritó entre llantos el niño. Mitsuki vio el parecido que tenía con su amiga, era Izuku, el hijo de esta.
— Izuku, soy Mitsuki, amiga de tu madre... yo... lo lamento por esto, buscaré a los culpables y... dime, ¿qué puedo hacer por ti? — Se arrodilló frente al menor, tratando de secarle las lágrimas.
— ¿Mitsuki? ¿Usted es la señora Mitsuki? — La mayor asintió, el menor se sorprendió. — Señorita Mitsuki, lamento haberle gritado pero...
— Shh... lo sé, es demasiado para ti esta escena. — La mayor se levanto y le tendió la mano. — Ven vamos a tu casa, hace mucho frío para que estes aquí por mucho tiempo.
Izuku acepto la mano, pero lo quería dejar el cuerpo de su madre ahí como si nada. Le hizo señas a su amigo, quién con ayuda de otros animales puso el cuerpo de Inko en su lobo y empezó a dar viaje hasta el hogar de los peliverdes. Mientras que la peliceniza subió al pecoso al dragón.
— Bien pequeño, guianos a tu hogar.
[...]
Los meses pasaron, y el pequeño Izuku atendió a vivir solo. Su pequeño huevo dejo de ser un huevo, pues su dragón acompañante ya había nacido.
El leopardo y Mitsuki le llevaban comida y otras cosas al menor. Este no quería dejar su hogar, por lo que cuando la emperatriz le ofreció ir a vivir con su familia, él rechazó la oferta.
Ella recuerda cuando volvió a su reino al día siguiente. Su esposo e hijo le invadieron de preguntas y ella contestó: "Mi amiga de toda la vida acaba de fallecer, como pudo invocó un espíritu para que busque su cuerpo y lo lleve a su casa. Ella tenía un hijo él cuál rompió a llorar en cuanto se entero de su muerte. Él no quiso venir, y tampoco lo iba a obligar a venir". Padre e hijo por primera vez vieron como la mujer que siempre era fuerte ante todo, ahora estaba en el suelo llorando su perdida.
[...]
Los años pasaron. Izuku iba creciendo y las visitas de Mitsuki eran menos. No era que no lo quería, pero cada día él se parecía más a su Inko y eso le rompía el alma.
— ¡Yael, ven aquí dragón tramposo! — Un peliverde perseguía a un dragón blanco. Su vida había mejorado un poco después de que Yael habia nacido. Entre ambos empezaban a jugar, volar y como no, cuidar su hogar.
Le había costado costruirle a su dragón un establo para que duerma ahí y no tenga frío en invierno.
En su pequeño hogar se unieron otros animales, la familia de su amigo leopardo, unas cuantas cabras, ovejas, vacas y caballos. Todos animales que de crías se perdieron en el bosque.
— ¿Qué haré contigo Yael?
[...]
En una parte del bosque, un grupo de exploradores iba caminando, tratando de no llamar la atención de animales peligroso.
— Principe Shoto, tenga cuidado. Aún no conocemos que puede haber en este bosque. — Un joven peliazul con armadura le habló a su superior.
— Para eso entrenamos, Iida. — Con vo serena, el príncipe le hablo a su amigo.
— Además, estoy yo para salvarlos con magia. — Una bruja castaña levanto la mano y se apunto a si misma.
— Uraraka, no queremos que uses tu magia para cosas inútiles, nos espera un largo camino por recorrer. — el caballero no iba a dejar de proteger a ambos.
Pero el grupo se encontró otro a medio camino.
— Bakubro, ¿por qué estamos persiguiendo a la emperatriz? — preguntón un pelirojo.
— ¿Para que más va a ser, Kirishima? Obviamente la emperatriz le oculta a nuestro gran amigo el princi- — Una explosión le cayó encima a un rubio.
— ¿Quieren callarse? La vieja ya esta volviendo al imperio, por lo que subiremos las montañas para ver que esconde esa bruja.
Es entonces cuando ambos grupos de tres notan la presencia del otro. Ambos líderes se vieron fijamente.
— Principe Bakugo.
— Bastardo Mitad-Mitad.
— Grrr... — Ambos grupos miraron de donde provenía aquel rugido. Para su sorpresa un dragón blanco estaba enfrente de ellos.
— Principe Bakugo, usted bien sabe que los dragones de su reino no deben andar sin jinete y mucho menos deben ser usados para algo no relacionado a la guerra. — Iida reprendió al pelicenizo.
— Ese dragón no es nuestro. — El pelirojo conocía a todos los dragones del imperio pero a ese nunca lo había visto.
A lo lejos se escuchaban los aullidos de unos lobos. Todos pensaron: "Genial, lo que faltaba, lobos". Por lo que se pusieron en posición de ataque.
En eso una manada de lobos le ladraban al dragón mientras que este agachaba la cabeza. Ambos grupos miraron aquello perplejos. Usualmente los lobos temían a esos enormes seres.
La castaña vio a lo lejos un leopardo, siendo montado por alguien.
— ¡Yael, deja a esos chicos en paz y ve a casa! — Izuku, montando al leoardo, se acerco hasta donde estaban los lobos y el dragón.
Yael lo miro con ojos de cachorito, pero de inmediato uno de los lobos le volvió a ladrar. Vio los ojos los lobos y luego el de su amo. Era mejor hacer caso o iba a dormir fuera del establo. Sin pensarlo mucho, el dragón se alejó y empezó a volar montaña arriba.
Los dos príncipes vieron aquel peliverde acercarse a ellos. Una vez cerca, se bajo del leopardo y se arrodilló.
— Mil disculpas, sus altezas. Me es difícil controlar a mi dragón. Prometo ser más responsable a partir de este día.
Nadie dijo nada. Kirishima, Uraraka y Kaminari estaban sin habla. Iida y Shoto estaban impresionados de la forma de hablar del peliverde. Y Katsuki...
— ¿Tu quién eres maldito extra? ¿Qué haces aquí? ¿De que reino vienes? ¿Y por qué putas tienes un maldito dragón?
— Mi nombre es Izuku Midoriya, su alteza. Este bosque es como mi hogar, pues mi cabaña esta montaña arriba. No provengo de ningún reino y sobre Yael, lo encontré en este bosque cuando apenas era un huevo de dragón, desde ese entonces lo estoy cuidando. — Sentía miedo, nunca había visto a tantas personas en su bosque, usualmente las personas preferían rodearlo y la única que había visto entrar era Mitsuki.
— ¿Sabes que la mayoría de dragones pertenecen al imperio Rubí?
— Bakugo, deja de hacerle tantas preguntas. — Shoto sentía que estaba. invadiendo demasiado al peliverde.
— No se preocupe, su alteza Todoroki. Respecto a su pregunta príncipe Bakugo. Si, lo sé, pero la emperatriz Mitsuki esta al tanto de que poseo un dragón. Si gusta puede hablar con su madre y verá que no miento.
Ochako miraba detalladamente al peliverde al igual que Eijiro y Denki. Iida observaba los movimientos del pecoso, pues no le causaba seguridad.
— ¿La vieja bruja? ¡Ja! Dime otra mentira más pequeña savandija. — Ya sr estaba enojando, pues creía que el menor le estaba viendo la cara de tonto.
— Su alteza, le juro que-
— ¿Eres un druida? — La castaña se posicionó frente de él. — No me mientas, tus orejas te delatan.
— No, señorita. Soy un elfo.
— Mientes. — Miro seriamente al peliverde. — No solo me estas mintiendo a mi, sino también a dos príncipes y sus caballeros.
En eso Izuku entra en pánico, los lobos se dan cuenta. Estos se posicionaron frente al peliverde y le empezaron a gruñir y ladrar a los dos grupos. El leopardo agarro al pecoso y se lo llevó lejos de ahí.
Al ver que estaban lejos, la manada les ladro por último vez y se perdieron en el amplio bosque.
— Si es un druida. — Uraraka miro en la dirección por donde se llevaron al pecoso.
— ¿No eran que estaban extintos? — Preguntó Kaminari.
— Amigo, acabamos de ver un frente nuestro. — Eijiro agarró de los hombros a su amigo y apunto en dirección de donde estaba el peliverde.
— Y aparentemente conoce a la vieja.
Todo era muy confuso para ellos. Nunca habían visto tal ser. Kirishima les ofreció hospedaje en su pueblo mientras investigaban que acababa de pasar.
Mientras con Izuku, él estaba yendo montaña arriba. Estaba cansado, había pasado por mucho en el día y todo por culpa de su dragón.
— Espero que no vuelvan... — Una fuerte brisa choco contra su cuerpo. — El invierno esta cerca, no creo que quieran arriesgarse al crudo invierno del bosque.
Llamó a todos los animales y los encerró en un establo. Al salir se puso a conjurar una barrera para evitar que el frio entre en el lugar.
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Fanfics donde hay Dekubowl: Toda mi cuenta.
Fanfics donde se trate de un mundo medieval: 2 historia en mi perfil (contando esta)
Fanfics donde Izuku sea un druida que cuida un dragón: 1 y es esta.
Les soy sincera, intente investigar sobre los druidas y no encontre casi nada, así que en apariencia me base en imágenes, en cantidad de años que viven me basaré en mi imaginación, ya que no tienen un límite de vida en específico por lo que me apareció cuando busque.
Otra cosa más, esta historia la planeaba subir el año pasado, pero por temas de la vida la estoy subiendo ahora.
Otra cosa más, si leyeron "el sirviente del reino oscuro" en wat sabrán que en el primer capítulo también moría Inko... y en este también... JURÓ QUE NO FUE INTENCIONAL!! Onda si pero no, no lo pense mucho porqe dije "Pero como desarrollo la parte de infancia y demás? Quiero que este capítulo inicie con presentaciones de seis personajes e Izuku." Obviamente esta historia va a tener huecos, porque soy yo y me olvido de las cosas.
Eh... creo que no me olvido de nada. Ah si, una pequeña cosita... tal vez pero tal vez, haya varios cambios de personalidades, como Tōya que en vez de odiar a su hermano por poner en peligro su sucesión al trono, le hecha culpa a los nobles porque sabe que Shoto quiere explorar el mundo. Trataré de desarrollar eso, la extinción de los druidas y otras cosas más. No sé si haya un villano en si como típica historia de fantasía, sino que trataré de que se base el como es conocerse a uno mismo conociendo a otros. Izuku no tendrá gran relevancia, es más probable que en los primeros capítulos ni salga de lo que él conoce, por miedo y trauma. Él lo único que sabe es que fuera del bosque es desconocido, pero para la gente fuera de este, el bosque es desconocido. Por eso ambos grupos van con cuidado, ya que no saben que se pueden encontrar pero conocen el exterior, y lo más probable desarrolle eso, el como Izuku conoce el bosque y se los enseñe, y capítulos posteriores ellos le muestren a Izuku el mundo que desconoce.
FriddaFazbear69