Fungus-01 Renacer en la Oscuridad

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Summary

En un mundo asolado por la invasión de un virus mortal conocido como Fungus, Kim Dokja emerge como uno de los pocos supervivientes decididos a restaurar la civilización y erradicar la plaga que ha sumido al mundo en la oscuridad. Con una determinación inquebrantable, busca desesperadamente una manera de aniquilar a los Fungus y restaurar la vida tal como era antes. En su arduo camino hacia la salvación, Kim Dokja se encuentra con Yoo Jonghyun, un enigmático joven con secretos ocultos y una oscuridad que lo rodea. A medida que Dokja desentraña los misterios que envuelven a Jonghyun, se ve envuelto en una compleja relación que va más allá de la supervivencia. Poco a poco, Dokja descubre que el verdadero desafío no solo radica en vencer a los Fungus, sino también en domar los demonios internos de Jonghyun y reclamarlo como suyo, en cuerpo y alma.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

LAS ROSAS TIENEN ESPINAS- CAPITULO 10

*ADVERTENCIA EXPLICITA: CONTENIDO PARA MAYORES DE 18 AÑOS*


Esta novela contiene temas y escenas extremadamente maduros, violentos y perturbadores, incluyendo:


- Abuso físico y emocional

- Escenas sexuales

- Violencia gráfica y detallada

- Sangre y gore

- Abuso sexual y explotación

- Trata de personas y explotación infantil

- Temas relacionados con fobias y traumas

- Enfermedades y contagio

- Muerte y violencia extrema

- Canibalismo

- Trata de blancas

- Imágenes asquerosas y detalladas


*LEER CON PRECAUCIÓN Y RESPONSABILIDAD*


No se recomienda para:


- Menores de 18 años

- Personas sensibles o con historial de trauma

- Personas con fobias o trastornos de ansiedad


Si continúas leyendo, asumes la responsabilidad de tu bienestar emocional.


*ATENCIÓN: Este contenido puede ser perjudicial para tu salud mental.*

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*Nota importante:*


Todas las escenas, eventos y situaciones descritas en esta novela son completamente ficticias y no se basan en hechos reales. No se pretende reflejar ni promover la violencia, el abuso o cualquier forma de daño hacia personas o grupos. Esta obra es una creación imaginativa destinada a entretener y no debe ser tomada como un reflejo de la realidad.


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La noche lentamente se hizo más oscura, lentamente aquel día se había convertido en sufrimiento. Todas aquellas mujeres de aquel lugar realmente odiaban que aquellos hombres las tocaran, era cada vez más difícil estar en su refugio. Las mujeres fueron obligadas a desnudarse delante de aquellos hombres, sin importarles la vergüenza y el dolor que les causaban.


—No puedo más —lloró Sofía, una de las mujeres—. No puedo seguir así. —Tenemos que proteger a las mujeres embarazadas, a las niñas y ancianas —dijo Elena, otra de las mujeres—. Y también cuidar de Dokja. —Sí, y desesperadamente necesitamos que los hombres se vayan —dijo Lucía—. Son forasteros que solo vienen a lastimarnos y abusarnos.


En el sótano, cinco mujeres embarazadas - Raquel, Aurora, Adela, Mía y Sol - cuidaban a Dokja en silencio, sus rostros llenos de preocupación. Mientras tanto, en la cocina, las cuatro mujeres - Sofía, Elena, Lucía y Gabriela - se reunieron para preparar comida para los hombres. Conversaban en voz baja sobre la situación.


—No podemos seguir así —dijo Gabriela—. Tenemos que encontrar una manera de echarlos de aquí. —Pero ¿cómo? —preguntó Lucía—. Están siempre vigilando. —Tenemos que unirnos —dijo Sofía—. Todas las mujeres del pueblo deben estar juntas en esto. —Sí —dijo Elena—. Podemos hacerlo. Podemos recuperar nuestro hogar.


Raquel se unió a la conversación. —He estado pensando —dijo Raquel—. Podemos usar nuestras habilidades para nuestra ventaja. Podemos preparar una trampa para ellos. —¿Qué tipo de trampa? —preguntó Lucía. —Una trampa que les haga creer que están en control —dijo Raquel—. Pero en realidad, seremos nosotras las que estemos en control.


Las mujeres se miraron entre sí, llenas de determinación. —Me gusta la idea —dijo Elena—. Pero ¿cómo vamos a reunir a las demás mujeres? La mayoría están escondidas. —Tengo una idea —dijo Sofía—. Puedo ir a buscar a las ancianas, ellas conocen a todas las mujeres del pueblo y saben dónde están las que están escondidas y las que están con los hombres.


La noche había caído sobre el pueblo, y las mujeres estaban listas para poner en marcha su plan. Raquel, Sofía, Elena, Gabriela y Lucía se reunieron en la cocina de una de las casas, rodeadas de sombras y silencio. —Recuerden, debemos ser cuidadosas —dijo Raquel—. No podemos permitir que nos descubran. Y también debemos estar pendientes de los infectados.


De repente, se escuchó un ruido en la distancia. Era un infectado que se acercaba. Las mujeres se detuvieron y se escondieron en las sombras. —No respirar —susurró Raquel. El infectado pasó cerca de ellas, sin detectar su presencia.


En la casa de los López, las mujeres se reunieron, listas para la batalla. Raquel les dio instrucciones finales. —Recuerden, debemos ser rápidas y precisas. No podemos permitir que nos superen. —Estamos listas —dijo Sofía—. Vamos a recuperar nuestro hogar.


De repente, se escuchó un ruido en la puerta. Era una de las ancianas, que había sido descubierta por uno de los hombres.


—Ayuda —gritó la anciana—. Me han encontrado.


Las mujeres se apresuraron a ayudarla, pero era demasiado tarde. El hombre había llamado a los demás, y pronto la casa estuvo rodeada.


—No tenemos opción —dijo Raquel—. Debemos luchar.


Las mujeres se prepararon para defender su hogar contra los hombres armados. Raquel, Sofía, Elena, Gabriela y Lucía se colocaron en posición, listas para enfrentar a sus atacantes.


—No les permitamos entrar —dijo Raquel, con determinación en su voz.


—Estoy contigo —dijo Sofía, empuñando un cuchillo.


—Nosotras también —dijeron las demás mujeres, unidas en su resolución.


Los hombres, liderados por el brutal Marcus, se acercaron a la casa, armados con rifles y pistolas.


—Salgan de ahí —gritó Marcus—. Esta es nuestra propiedad ahora.


—Nunca —respondió Raquel—. Este es nuestro hogar.


Los hombres comenzaron a disparar, pero las mujeres estaban preparadas. Habían cerrado las ventanas y puertas, y se habían colocado en posición para devolver el fuego.


La batalla fue intensa, con balas volando en todas direcciones. Las mujeres luchaban con valor, determinadas a proteger su hogar y su libertad.


De repente, una de las mujeres embarazadas, Adela, se desplomó en el suelo, herida por una bala perdida.


—Adela —gritó Raquel—. No.


Las mujeres se apresuraron a ayudar a Adela, mientras continuaban luchando contra los hombres.


—Tenemos que sacarla de aquí —dijo Sofía—. No podemos dejarla morir.


—No podemos rendirnos —dijo Raquel—. Tenemos que seguir luchando.


La batalla continuó, con las mujeres luchando por su supervivencia y su hogar.


Las mujeres se turnaban para cuidar a Adela mientras continuaban luchando. La casa en el bosque era un lugar pequeño y vulnerable, pero las mujeres estaban determinadas a protegerla.


De repente, un hombre se acercó a la ventana, rifle en mano.


—Vamos a entrar —dijo, con una sonrisa cruel.


—No —gritó Elena, lanzando un cuchillo que se clavó en la mano del hombre.


El hombre gritó de dolor y cayó al suelo. Las mujeres se apresuraron a cerrar la ventana y bloquear la puerta.


—Tenemos que mantenerlos fuera —dijo Gabriela, mientras colocaba una barricada.


La batalla continuó, con las mujeres luchando por su supervivencia y su hogar. Los forasteros eran numerosos y bien armados, pero las mujeres tenían la ventaja de conocer el terreno.


—Vamos a hacer que se retiren —dijo Raquel, con determinación en su voz.


Las mujeres se prepararon para la batalla final. Se colocaron en posición, armadas con cuchillos, palos y piedras.


—Vamos —dijo Sofía—. Vamos a mostrarles que no somos presas fáciles.


Las mujeres salieron de la casa, listas para enfrentar a los forasteros. La batalla fue intensa y sangrienta, con los hombres luchando por su vida.


Pero las mujeres no se dieron por vencidas. Lucharon con valor y determinación, utilizando todas sus habilidades para derrotar a los forasteros.


Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, los forasteros comenzaron a retroceder.


—Nos están ganando —dijo uno de los hombres, con desesperación en su voz.


—No —respondió Raquel—. No vas a escapar.


Raquel se lanzó sobre el hombre, clavándole un cuchillo en el corazón. El hombre cayó al suelo, muerto.


—¡Lo hemos logrado! —gritó Sofía.


Las mujeres se abrazaron, llorando de alegría y alivio. Habían ganado la batalla, y habían protegido su hogar.


—Adela —dijo Raquel, corriendo hacia su amiga herida.


Adela sonrió débilmente.


—Estoy bien —dijo—. Gracias a ti, Raquel.


Las mujeres se miraron entre sí, con determinación y orgullo en sus ojos. Habían luchado por su libertad, y la habían ganado.


—Vamos a reconstruir nuestro hogar —dijo Sofía.


—Vamos a hacer que sea un lugar seguro para todas —respondió Raquel.


Las mujeres asintieron, listas para comenzar una nueva vida, libre de miedo y terror.


—Viva la resistencia —dijo Elena.


—Viva la libertad —respondieron las mujeres, al unísono.




NOTA:


hola mis pequeños, perdonen la demora, ando modificando los capítulos haciendo mejoras y haciendo más detallado cada capítulo, aún no paso del capítulo 1 ya que lo leo y no me gusta, espero que disfruten del capítulo 10.

•¿Qué pasará a continuación?

•¿Podrán las mujeres reconstruir su hogar y sus vidas?


Megam kt