1
—¿Y por qué no vamos a la casa de Yunho?, podemos jugar videojuegos o algo— sugirió el peli oreo dando un sorbo de su zumo.
—No, ni hablar— negó rápidamente el mencionado.
—¿Pero por qué?, siempre presumes de lo grande que es tu casa y de todos los videojuegos que tienes. ¿Que te cuesta por una vez ser tú el que pone casa?
—¿Y por qué tiene que ser la mía, no podemos ir como siempre a la tuya?.
—Tu lo has dicho, porque siempre vamos a la mía— respondió Hongjoong haciendo énfasis en el siempre.
—Vamos Yuyu, no vamos a romperte nada si es lo que te preocupa— habló esta vez Mingi.
—No es eso lo que me preocupa Min.
—¿Entonces, que te tiene tan preocupado?
—Primero, no se si mi madre me dejara que vengáis. Segundo, mi madre.
—¿Tu madre?— preguntó otra vez el castaño.
—Sí, verás... la última vez que llevé a unos compañeros de clase para hacer un trabajo se pasaron toda la tarde incomodándola— dijo rascándose la nuca —Ellos no paraban de decirme que es una Milf y que estaba demasiado buena para la edad que tiene. Lógicamente les dije que me molestaba que hablaran así de mi madre pero les dio igual, encima la pobre lo escuchó todo.
—Vaya cerdos, lo siento mucho Yun— dijo el peli oreo con una mueca —Si te sirve, sabes que nosotros no vamos a hacer ese tipo de comentarios.
—Ya lo se Hong, es solo que no quiero que mi madre se vuelva a sentir incómoda en su propia casa.
—Y tienes toda la razón amor, siempre puedes preguntar si ella está cómoda con eso, aparte, así conocería a mi suegra de una vez por todas— añadió Mingi haciéndole ojitos de cachorrito a su novio.
—Está bien, hoy le pregunto y les digo algo, ¿bien?.
—Muchas gracias Yuyu.
—Perfecto Yun, cualquier cosa nos dices.
[..]
Al fin era viernes, los tres chicos se encontraban en el coche de Yunho, de camino a su casa, pues la madre de este había accedido a que fueran a pasar la tarde.
Una vez llegaron a la casa del más alto, Mingi y Hongjoong esperaron en la entrdada hasta que su amigo les abriera la puerta principal, pues él había entrado por el garaje.
—Adelante, no rompáis nada si no queréis que os corte una mano— comentó con una sonrisa.
Los dos chicos se adentraron en la casa, observando todo lo que podían, bastante maravillados con la bonita decoración que esta tenía. Sin duda que la madre del alto tenía muy buen gusto.
—Mi madre todavía no está en casa, pero ha dejado preparados unos sándwiches por si queremos comer algo.
—Yo si quiero uno— se apresuró a hablar el azabache.
—Los cogeremos todos e iremos a mi habitación.
Con un tupper y unos cuantos refrescos, los tres amigo se dirigieron al cuarto del alto, mientras los invitados seguían observando todo a su paso.
—¡Pero serás cabrón!, no me habías dicho que tenías el Final Fantasy VII— exclamó el peli-oreo.
—¡Sorpresa!, lo compré con el dinero que me dieron mis abuelos cuando fui a verlos, todavía no lo he jugado, quería probarlo con vosotros.
—¿Y a que esperas?, vamos ponlo— respondió Hongjoong.
El alto soltó una pequeña risa ante el entusiasmo de su amigo, pues sabía que era muy fan de la saga.
Pasaron aproximadamente tres horas jugando cuando escucharon unos toquecitos en la puerta, para segundos después esta ser abierta, viendo como se asomaba una mujer.
—Hola amor, acabo de llegar y venía a saludar— dijo la mujer mientras abría un poco más la puerta —Soy Seonghwa, la madre de Yunho.
—Hola mamá, este es Hongjoong y este es mi novio, Mingi— les presentó señalándolos.
—Un gusto conocerte al fin Mingi, mi Yun me habla mucho de ti, ya tenia ganas de que vinieras.
—El gusto es mío señora Jeong.
—Oh no, no me digas señora Jeong por favor— negó con las manos —Ese era mi apellido de casada, Park es mi apellido de soltera.
—Disculpe señora Park, no volverá a ocurrir.
—Tampoco hace falta que seas tan formal, ya eres de la familia, aparte que me haces sentir un poco vieja, solo tengo 40 años.
—¡Que!, pero si se ve mucho más joven.
—Suelen decírmelo, supongo que es lo que tiene ser madre adolescente— contestó guiñando un ojo.
Ambos soltaron una pequeña carcajada, llevándose bien al momento. Por otro lado, Hongjoong no podía dejar de mirar a la madre de su amigo, era la mujer más hermosa que había visto nunca.
Siquiera intentaba disimular, se había quedado embobado mirando a la señora Park, era simplemente preciosa, con esos ojos de cervatillo, esos labios rellenos tan bonitos con un poco de brillo, y ese pelo azabache tan liso a capas que apenas le llegaba por los hombros.
La señora Park era una mujer alta, estaba seguro de que era incluso mas alta que él, sin duda eso le resultó jodidamemte atractivo. Todo en ella le había resultado atractivo.
La señora Park miró en su dirección, dedicándole una sonrisa, y logrando que se le acelerara un poco el corazón, hasta su sonrisa era hermosa.
—¿Y tú Hongjoong?— le preguntó la mujer.
—¿Que?— preguntó confundido —Disculpe, estaba distraído.
La mujer soltó una pequeña carcajada, dedicándole otra preciosa sonrisa.
—Preguntaba si os gustaría quedaros a cenar.
—Discúlpame otra vez, y sí, por mi encantado.
—Perfecto entonces, haré un poco de pasta, os aviso para cenar, podéis seguir jugando.
La mujer se despidió y cerró la puerta. Una vez volvió a centrar la vista en su amigo, notó que este le estaba dedicando una mirada acusadora y para nada amistosa.
—¿Que pasa?.
—¿Como que qué pasa?, te has quedado mirando a mi madre como si fuera la cosa más hermosa que has visto en tu vida.
—De hecho...— intentó hablar el peli oreo.
—¡No!, cállate. No quiero saberlo por favor que es mi madre— negó con la cabeza —Solo sigamos jugando y finjamos que nunca ha pasado.
[..]
Tres cuartos de hora más tarde, los tres chicos bajaron a cenar. La cena transcurrió muy agradable, cada uno devoraba su plato. Hablaron trivialidades con la señora Park, la cual les hizo casi un interrogatorio, estaba muy interesada en conocer a los amigos de su único hijo.
—¿Tenéis la misma edad que mi Yun?.
—Mingi si, Hongjoong tiene un año más, tiene 23–
Le respondió su hijo.
—¿Y que carrera estudiáis chicos?— volvió a preguntar mientras daba un sorbo a su vino.
—Yo estudio odontología, al igual que Yun— respondió el azabache.
—¿Y tú Hongjoong, que carrera estudias?— preguntó la mujer mirándole directamente, de una manera que el peli oreo no supo identificar muy bien.
—Yo estudio logopedia— contestó levantando la cabeza del plato, intentando mirar a la mayor lo menos posible.
—¡Oh!, yo también estaba en el apartado de ciencias para la salud— comentó la azabache recargándose en la mesa —Pero yo me decanté por psicología.
—¿Es usted psicóloga?— preguntó maravillado.
—Desde hace quince años.
—¿Y le gusta?, ¿Es tan complicado emocionalmente como dicen?.
—Sí, me gusta mucho mi trabajo, y la verdad que no es tan complicado si sabes crear barreras entre lo profesional y lo personal— dio un sorbo a su copa —¿Puedo saber porque estás tan interesado?.
—Era mi primera opción en cuanto a carrera universitaria, pero no quedaban plazas así que entre en la segunda.
—Que mal, aunque logopedia también es una buena carrera, recuerdo que fue una de las cinco que escogí, reconozco que tuve suerte de entrenar a mi primera opción.
—Y con una de las mejores notas— añadió su hijo bastante orgulloso.
Ambos invitados se quedaron sorprendidos, pues los exámenes de admisión para la universidad eran bastante complicados, poca gente lograba llegar a los sobresalientes.
—¿Enserio?— preguntó Mingi todavía sorprendido.
La mujer asintió con la cabeza —De hecho, fui la tercera mejor nota, y me siento totalmente orgullosa de ello.
Después de unas cuantas rondas de preguntas y una deliciosa cena, ambos invitados se marcharon cada uno a su casa, dejando a madre e hijo solos en la casa.
Yunho se marchó a su habitación bastante contento, pues todo había salido mejor de lo que esperaba. Su novio y su mejor amigo se llevaron de maravilla con su madre. Al igual que esta se sintió lo suficientemente cómoda como para bromear con ellos y preguntarles por sus vidas.
Ya tenía ganas de que volvieran a su casa, por lo tanto no le molestaría que esta fuera el nuevo punto de encuentro para el trío de amigos.
Por otro lado, Seonghwa se encontraba fregando los platos sin poder quitarse de la cabeza a cierto peli oreo. El como le había mirado cuando entró a la habitación de su hijo, también las pequeñas pero delicadas miradas que compartieron durante la cena.
Estaba de más decir que había encontrado muy atractivo al mejor amigo de su hijo, pero no podía evitarlo, se veía tan pequeño pero tan masculino que fue imposible que no captara toda su atención.