❝𝑯𝒐𝒍𝒅 𝑴𝒆, 𝑳𝒐𝒗𝒆 𝑴𝒆❞ [Static x F!Reader]

Summary

One-Shot. Solo en Español. 💛 [ 📺 ] 💛 Static y T/N llevan una relación. Sea con el caos que ambos llevan, con culpas, con sus propios secretos, pero aunque tengan sus propios problemas, sobre todo emocionales, llevan una relación. Y una muy estable. Static desea poder demostrar que realmente ama a aquélla chica, y con una visita inesperada de ella a su casa, logra darle algo parecido a tal importante demostración de amor. Pero luego se pregunta si es merecedor de tan linda relación romántica, lo que acaba llevándolo a tener una extraña pesadilla, dónde T/N no solo le ayudará a despertar de esa falsa realidad, sino que esa noche, les aclarará una cosa a ambos: Merecen ser amados, a pesar de sus defectos. Y que a veces, simplemente necesitas reafirmarlo con alguien que te sostenga... Con alguien que te ame. 💛 [ 📺 ] 💛 🎶 Static (de Vs. Static) pertenece a Summus. 🎶 El dibujo de la portada pertenece a Senko_Sans en Twitter. 🎶 Reader usa pronombres femeninos. 🎶 Esto se escribió antes del Static Remaster, por si hay cosas no acertadas. 🎶 Sin más que decir, ¡Disfruten la lectura! 💛 [ 📺 ] 💛

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

💛 ❝𝑯𝒐𝒍𝒅 𝑴𝒆, 𝑳𝒐𝒗𝒆 𝑴𝒆❞ 💛


[Nota de Autora.]


Este One-Shot es de hace mucho tiempo, pero borré el libro donde estaba y pensé en que no lo recuperaría hasta que ví mis notas y lo encontré porque me había encariñado. Y me gustó eso.


Decidí republicarlo justamente hoy, debido a que después de años, hoy sale el Remaster de su Mod. Y la verdad eso me pone contenta, así que para celebrar, les daré esto.


Snowy, si estás leyendo esto- te quiero mucho, y eres de las razones de porque decidí republicar este One-Shot. Espero te siga gustando.


Cómo extra, este One-Shot fue hecho en Wattpad, pero debido a las nuevas pautas, por miedo a perder mis historias, estoy haciendo una mudanza a Inkitt, para ver si me siento más cómoda. Por si tienen alguna duda.


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[Tags]


Hurt & Comfort, Fluffy Start, Angst with a Happy Ending, X Reader, Fluff, Soft, Menciones del miedo al abandono, menciones de baja autoestima, traumas, pesadillas. Static necesita un abrazo.


Reader con Pronombres Femeninos.


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[Parte Única]

[Este One-Shot fue escrito tomando en cuenta la historia y datos

antes del Static Remaster

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El amor…


Era un sentimiento nuevo, algo especial que había tenido con ella y solo con ella. Ver su sonrisa iluminaba sus días y hacía que el dolor que sentía internamente por las veces qué lo llamaron defectuoso desaparecieran temporalmente en los momentos en que ella lo abrazaba o consolaba con todo el cariño de su corazón.

Recordaba cada hermosa frase que ella le decía para coquetearle, o simplemente darle cumplidos…


"Hey hey, ¿De dónde ha salido un robot tan lindo~?"

"Eres igual a un hermoso diamante, valioso, importante, y no importa cuánto tiempo estés abajo, serás un diamante de todos modos.

¿Sabías eso?"

"¿Oye, estás bien S? Sabes que puedes confiar en mí. Aunque no necesitas decirme nada. Solo tiene que venir aquí y yo te apoyaré."

"¡Nos vemos mañana, mi robotito dorado!"

"Static, estoy segura. Eres más valioso de lo que tú y los demás creen. Muchísimo más valioso."


Aquellas frases tan significativas, aquellos besos en los lados de su pantalla y en el centro de esta lo hacían sentir especial, al punto en que su mayor deseo se convirtió en solo poder amarle y darle la mano siempre. Estaba definitivamente enamorado, y le gustaba.

Ella le gustaba.


También, agradecía internamente que ya no sufría, o ya no tenía que. Finalmente era libre y jamás volvería a aquél mundo sin salida, ya no tenía que dejarla sola, confundida y triste.

Y por lo que sabía, ella no tenía más líos que cualquier humano común, así que ella no lo dejaría jamás… ¿Verdad?


Algo que también entendía, era que los celos podían ser algo común en una relación, sobre todo porque ella a veces convivía con gente que él no conocía, o incluso al revés, pero nunca llegaron a discutir solo porque el otro hablaba con alguien más. Y le daba gracia cuando sentía eso…


Nunca le discutiría a ella por algo tan simple, ni siquiera tenía ganas de dialogar sobre ello. Sobre todo porque a pesar de sus leves celos, la chica tenía toda su confianza.


Y tenía un porque: Era por el simple hecho de que su compañía era realmente grata junto a su adorable presencia. Las palabras "Te amo" a pesar de su simpleza, se convertían en una razón para vivir y seguir unidos hasta el fin del mundo.

Era algo dulce, tierno, y más que todo, liberador.


La amaba. Y la amaba de una forma en la que se sentía realmente entregado a ella, podría pasar cualquier cosa y su corazón siempre le pertenecería. La amaba más que a nada en el mundo y aunque no es egoísta, jamás la sacrificaría por el bien del mundo.


Quería… no. Debía agradecerle, pues ahora se sentía más libre que nunca, veía y sentía junto a ella lo más hermoso del mundo en persona: El amor. ¿Pero… Cómo?


¿Cómo agradeces el amor? Era una buena pregunta. Le preguntaría a sus otros amigos robot sobre esto, pues sabía qué sentían y vivían igual qué él. Probablemente tendrían la respuesta o mínimo alguna pista.


Aunque para ellos, él siente ese amor de manera distinta a ellos, y eso todos lo notan cuando mira a la chica que ama tanto con aquella pantalla que refleja subconscientemente un corazón o una sonrisa cuando la ve. Pero él ya no le ponía mucha atención a sus reacciones, sino a su pregunta.


Y era hora de buscar la respuesta…


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¿Tal vez darle un regalo? Sí. Definitivamente darle algo podía demostrar su amor… ¿Pero, que podía darle? Ella merecía algo valioso, algo tan especial cómo ella lo era para él.


Pero también necesitaba ver su presupuesto. Pensó en darle un diamante, pero aunque fuera uno pequeño costaba cantidades exorbitantes, y aunque quería darle algo especial a cualquier costo, las pocas veces que ella se enoja con él es cuando escucha por el teléfono que lo detuvieron. Y no quiere molestarla, quiere hacerla feliz.


¿Tal vez… pedirle matrimonio funcione? Lo pensó un momento, pero concluyó que no, al menos no ahora.

Aunque la amaba más que a cualquier cosa sobre el mundo, no quería darle esa decisión tan grande y aquél compromiso de avanzar tanto en la relación en sus suaves manos.


¿Quizá algún día debería proponerle casarse y estar juntos hasta la muerte? Probablemente, pero no hoy, y quizá, no mañana. Por ahora simplemente quería amarla, y admirar aquella belleza que ella tenía pero a la vez ella misma no veía.


Le parecía realmente hermosa, aquellos ojos llenos de vida y calidez que lo veían con cariño, gracia, calma y todas las emociones positivas que pudiera imaginar eran su cosa favorita de ver o recordar apenas despertaba, también su rostro suave y sonriente…


También amaba ver su cabello volar al viento mientras se reía o incluso a veces maldecía al frío en silencio, quería poder oírla y verla como si volara. El viento la hacía brillar un poco más, aunque no lo dijera en voz alta.


Ella hizo el invierno algo tan cálido cómo el verano y quería agradecerle con algo especial, algo único, algo valioso, algo cómo…


Fue cuando oyó el timbre de su casa mientras se dió cuenta de que estaba mirando y abrazando una foto enmarcada de aquél ser tan amado y preciado mientras pensaba en que regalarle, pero cuando sonó el timbre otra vez, perdió la idea y suspiró, levantándose de la silla en dónde estaba.


Se sintió levemente irritado por perder la idea, dejando que saliera un poco de estática en su pantalla mientras abría la puerta, pues odiaba que interrumpieran sus pensamientos y recuerdos sobre ella…


—¡Static! ¿Cómo estás, mi hermoso robotito?–

… Aunque hacía sus excepciones cuando era ella quién interrumpía.


Sintió un flechazo en su núcleo y se agarró el pecho con una mano al verla con una sonrisa tan hermosa en su rostro, a pesar de que se notaba algo cansada. Ella se asustó por su acción, pero la detuvo antes de hablar.


Aclaró sus cuerdas vocales y se quitó el sonrojo de la cara aunque ella ya lo había notado. ¿Lo hacía tan feliz solo una visita?


—Beauty! ¡He, Hey!– Saludó él, con un sentimiento inmenso en el corazón que quería desbloquear y dejar fluir.

Con una emoción inmensa por verla en su casa, le dió la mano invitándola a entrar inmediatamente. Ella sonrió con ternura, pues él le parecía adorable cuando se emocionaba.


Cuando ella cerró la puerta, empezaron a conversar.


—¿Cómo estás, lindo dorado? Te extrañaba, y hoy terminé mis prácticas temprano, así que decidí venir a verte.– Explicó, mientras él la escuchaba. —Sabes que a veces necesito inspiración.–

Ese comentario lo hizo sonrojar, poniendo sus dedos índices juntos. Ella a veces tenía pequeñas ocurrencias que él consideraba coquetas.

—Beauty… Gracias, pero no es necesario que vengas hasta aquí. Aún podrías ir a descansar, se que tú vida es agotadora y creo que no necesitas hacer ese esfuerzo, yo estaré bien.– Respondió, sintiendo una pena romántica muy… particular, digamos.


Ella le vió por un momento con ligera pena, y lo vió voltearse buscando algo. Fue cuando lo abrazó por la espalda, juntándolo con su torso.

Él podía sentir y oír sus latidos…

—Hey, no importa Static, solo quería venir a verte y tenía mucho ese enfoque desde ayer.

—¿En, en serio?

—¡Sí! Después de todo, ¿Quién no querría ir a ver a tan adorable bombón?–

Maldición, se iba a volver loco por el amor que le tenía. Ella era tan dulce, y agradable, y hermosa, y…


Debía decir algo, algo más, cualquier cosa. Debía decirle alguna cosa antes de empezar a lanzarle los mejores cumplidos, halagos e incluso piropos en los que podía pensar su enamorado sistema.

—Entonces debo agradecerle a ese enfoque… porque yo también quería verte.,

—Bueno, nuevamente hay sentimientos mutuos.

—¿Cómo el gusto por los pepinillos?

—Uuh…– Ella se sonrojó. —¡Quizá!–


Él empezó a reír, para luego juntar su cabeza con la de ella, acurrucándose un poco. Ambos fueron hasta el sofá y se sentaron allí a darse mimos.

Para ella, la presencia de Static era realmente suave y dulce, pues a pesar del poco esfuerzo que le ponía a su vida, lo tenía a su lado y con su amor se sentía imparable aunque fuera por meros momentos.


Empezó a tararear una canción familiar en voz alta solo para que el robot le siguiera el paso, y así sucedió. Se quedarían ahí un rato así que no dejarían la canción.

Al intentar darle la mano, sufrió una leve descarga al intentar darle la mano, sintiendo suavemente la conexión entre ambos. Aunque le dolió y Static notó eso, mirando su propia mano.


—¿Eh, quieres darme la mano, Beauty?– Preguntó él, al parecer mirándola. La chica rió devolviéndole la mirada.

—Sería raro que en realidad no quisiera, lindo dorado.–


Aquellas manos de metal elaboradas se juntaron sensiblemente en un baile desordenado con sus manos humanas, mientras ambos cantaban y sonreían disfrutando de aquél bello momento. Ella no podía describir la extraña felicidad que vivía cada vez que lo sentía cerca de su pecho, abrazándole y cantando hasta poder dormirse, mientras ella caía en un sueño tan maravilloso cómo lo era él.


Su característica pantalla siempre le daba luces de colores suaves para calmarla cuando estaba alterada, además de expresar las emociones de aquél robot de maneras hermosas. De maneras en que, aunque su pantalla estuviera apagada, ella sabría lo que él sentía al instante y así lo ayudaría.


Y a ella le gustaba ayudar a sus pocos, pero especiales amigos, y Static fue uno de aquellos pocos pero especiales amigos, pero poco a poco ese sentimiento empezó a crecer. Se dió cuenta de lo que sentía una vez que fueron a ver luces en patineta juntos durante la madrugada, esa vez, ella le vió con cuidado y un amor incontenible… un enamoramiento.


Increíblemente cool pero a la vez adorable, con colores diferentes en su pantalla mientras sonaba una canción o decía pequeñas frases con su dulce voz. Si hubiera tenido una expresión, tal vez hubiera sido una sonrisa de concentración o de esperanza, mientras el camino estaba liso y las hojas caían a sus alrededores mientras las luces de la ciudad pasaban por sus miradas.


Se veía cómo la estrella más brillante de toda la maldita galaxia cuando se montaba en aquella patineta color negro e iban juntos a alguna parte. Aquella actitud alegre y calmada que él siempre tenía (excepto al hacer locuras) era algo que lo caracterizaba y lo hacía aún más agraciado y brillante, pues eso le traía un buen sentimiento al corazón, una marca especial.


Y ahí, ese día, fue cuando por un momento se detuvieron junto al mundo y ella simplemente le dió la mano con suavidad. La gorra de Static se hizo más brillante por un segundo a pesar de su pantalla y su expresión llena de confusión… y de un tierno sonrojo. Sin embargo ninguno dijo nada sobre ello, solo siguieron mirándose con atención, apunto de decirse algo…


Pero oyeron un ruido, y el robot sostuvo con fuerza la mano de la chica apunto de reír y llorar por su presencia, y por un pequeño temor en su corazón a ser atacado por alguien más si es que había alguien ahí.

Por suerte ese día no pasó nada, y pudieron volver a salvo y juntos a casa.


Y ella también recordó que, durante un tiempo, la patineta era su más rápido medio de transporte a pesar de lo difícil que podía ser para ella manejarla. La primera vez que lo vió fue cuando se cayó de su patineta accidentalmente, lo encontró sonriente en un parque tal cual serendipia y él detuvo todo lo que hacía solo para mirarla y ayudarla, a ella.


Y siguió haciéndolo, siempre.

Sabía que esos encuentros una especie de coincidencia, pero no sabía que el mundo entero podía detenerse cuando se concentraba en él. En cualquier manera, a pesar de todo, se siguieron encontrando gracias a sus caídas y viviendo coincidencias, hasta que se rindieron y se conocieron personalmente…


Y de repente jugaron, rieron, ganaron, perdieron, mejoraron, y al final, se enamoraron. Y todo lo hicieron juntos.

Fue cuando ese sentimiento creció tal cual flor en primavera, que cómo prueba de confianza, ella decidió contarle su historia.

Y luego, el robot se llenó de valentía para contarle todo también a pesar del dolor que le causaba recordarlo, y ella escuchó cada oración.

Santos cielos…


La chica sentía una risa de ira salir de su garganta en ciertas ocasiones según lo que oía, pues le pareció una completa estupidez oír que decían que él era defectuoso y que no pertenecía a aquél mundo. Básicamente lo desterraron por no cumplir expectativas… y eso le enfurecía.


Si él era defectuoso como ellos decían, ella era la peor escoria sobre la tierra.

Aunque a él no le gustaba para nada que ella dijera esas cosas de si misma, y a ella no le gustaba que él recordara que supuestamente era defectuoso, pues Static no era defectuoso, y ella no era escoria. Solo eran dos personas enamoradas con algo de baja autoestima.


Pero aún así, estaban mejorando, y mejoraban juntos. Ahora eran más qué antes, mucho, mucho más.


También, aún recuerdan que cuando se enamoraron luego de ese viaje de madrugada, fue una extraña casualidad que fuera un sentimiento mutuo. Notaban que sus abrazos de saludo o despedida ahora duraban mucho más, que se halagaban mucho sin querer luciendo realmente melosos, y cómo cereza del pastel, la chica de vez en cuando le coqueteaba a Static solo por verlo sonrojarse o verlo sonreír. Ella sonreía muchísimo cuando lo veía, y él reflejaba un corazón y amor en su pantalla cuando estaban lado a lado.


Los pensamientos de la chica ahora tenían al robot pequeño cómo protagonista. Varios halagos y frases hermosas se volvieron algo diario y la tensión entre ellos era algo que incluso se podía cortar con tijeras de lo fuerte que era y ambos lo notaban, aunque ella no quiso amar esa sensación por miedo a encariñarse, pero no podía evitarlo…


"Bueno, también es que alguna vez me preguntaron de la belleza, y entonces hablé de ti."

"¿Te encuentras bien, beauty? Estoy aquí, no te preocupes."

"Tú eres realmente hermosa, y no quiero que lo olvides y menos que lo niegues."

"¿Nos vemos mañana entonces, mi bella flor?"

"Hey, yo… Yo te amo. Te amo muchísimo, más que a cualquier cosa en el mundo. Tú haces de mi libertad algo mucho mejor de lo que ahora es."


Cuando lo recordaba, empezaba a sentir que su rostro iba a enrojecerse y su corazón iba a estallar con simplemente pensar en Static, no podía contener ese sentimiento para siempre. Y un día solo se dejó llevar…


No fue hasta otra noche estrellada y hermosa que sucedió. Ella se quedó con él hasta tarde, y dejó una nota en su pantalla mientras él dormía.

Cuando Static despertó, leyó la nota pegada en su rostro y empezó a llorar. Salió a buscarla inmediatamente, alegre y motivado.


El momento no fue perfecto, pues tuvo que curar las heridas físicas y emocionales de la chica debido a un suceso en su casa, pero nada que un poco de amor no pudiera amortiguar.


Durante la noche, él confesó que leyó la carta que ella le había escrito. Aún recuerda cómo ella se sonrojó y sintió vergüenza por sus sentimientos hacia él, pero lo confesó.


Y finalmente, él también le aclaró todo. Cuando supieron que el sentimiento era mutuo, se besaron cómo nunca lo habían hecho en sus vidas, pero cómo lo volverían a hacer un sin fin de veces más…


Ahora en el presente, empezaron a abrazarse con intensidad, cariño, e incluso dejaron salir suaves lágrimas, el amor era realmente intenso y la tensión igual, y ya no lo aguantaban, ya no se negaban. Lo mejor es que el lugar era tranquilo, todo parecía estar bien, se sentía cómo una cómoda y suave almohada. Y así se sentiría por el resto de sus días.


Se recostaron para sentirse un poco más cómodos durante el cariño, pero luego de recostarse, inmediatamente luego, Static abrazó a la chica con fuerza, pero…

Ese abrazo se sentía más melancólico que los otros abrazos que el chico robot le daba.


—¿Static? ¿Estás bien?– Preguntó la chica, sonando preocupada.


El robot estaba temblando, parecía alterado, aunque también triste, apunto de llorar. ¿Tal vez se sentía ansioso? ¿Recordó algo malo?


—Hey, ¿Static? ¿Estás bien, pequeño dorado?– Preguntó una vez más, antes de que Static moviera sus brazos y agitara las manos pidiendo un abrazo, con leve estática en su pantalla.

—Abrázame, por favor.– Pidió tartamudeando, con un tono un tanto quebrado. Ella asintió inmediatamente y sonrió tranquilamente para calmarlo, apretándolo con fuerza y juntando sus brazos, manteniéndolo seguro y tranquilo a su lado. Se mantuvieron abrazados, volviendo a darse cariño hasta cierto momento, dónde se miraron con una adorable confusión.


La chica le sonrió, con un rubor en las mejillas. Él también estaba sonrojado.

—¿Static?

—¿Si?

—¿Me amas?– Preguntó, sonriéndole.

El robot mostró un signo de pregunta en su pantalla.

—¿Por qué me preguntas?

—Es solo una pregunta…

—Entonces, te daré una respuesta.–


Él se detuvo, rodeándola en una red cariñosa, acercando su pantalla para poder besarla en cuanto fuera hora.

En ese momento, él hizo que ella lo mirara a la cara con atención. Sentía una atracción inmensa hacia esos hermosos ojos…


—Me has hecho tan feliz y tan libre, más que todo el mundo. Es más, tú te volviste mi mundo, y me alegraste incluso un poco más que todos en mi vida… Claro que te amo.


Ella volvió a sonreír, pero de manera en que parecía que iba a llorar. Estaba tan emocionada de que alguien la amara tanto…

—Static…– Tomó aire, y le sostuvo las manos. —Yo, yo también te amo, y muchísimo, haces de mis días tristes días felices con solo una mirada, me hiciste sonrojar con solo pensar en ti, lograste hacerme reír tan genuinamente y siempre me gustas tanto… No quiero que eso cambie jamás.–

—Tampoco yo. Eres muy linda y me gustas también.


Volvieron a abrazarse, y terminaron dándose cariño durante toda la tarde, cariño que ambos necesitaban sentir desde hace tiempo, pues la soledad llegó a ser constante en algún momento para ambos y aún debían curar algunas heridas. Aunque el amor romántico no debía curar todas las heridas, podía llegar a suavizar algunas. A iluminar sus corazones para hacer cara a aquellas heridas, aquellas cicatrices que aún permanecían en ambos. Pero algo qué las suavizaban eran las palabras, las pequeñas frases y halagos por parte de ambos, los hacían sonreír y sentirse en la cima del mundo.


Static no se cansaba de hablar sobre la belleza de su pareja, física y emocional.

"Tiene unos ojos increíbles, son dos ventanas a dónde nace su belleza. ¡Eso del alma me fascina! Explica porque ella es tan fascinante, especial y… Me encanta. Me encanta que ella sea así."


T/N no se cansaba de recordar, y halagar a su pareja con aquellos recuerdos vergonzosos pero tiernos, realmente adorables.

"Aún recuerdo cuando me enseñaste a usar la patineta, fue difícil porque eras más bajo que todos allí, pero aún así tomaste mi mano e intentaste dirigirme con tanta comprensión… Nadie hizo eso por mí jamás."


Y luego, estuvieron jugando amorosamente un rato hasta que se quedaron dormidos mientras se abrazaban con tanto amor, la hora mimosa les hacía falta muchas veces, sobre todo después de un mal día.


Al menos, ese pequeño momento había podido reparar hasta la mayor tristeza entre los dos. Ese era el tipo de regalo que Static quería darle, algo valioso, algo que ninguno olvidaría.


Definitivamente, estaba satisfecho.

Aunque…

Hubo un problema.


Él empezó a soñar hasta quedar envuelto en aquél extraño y maravilloso mundo mental, pero algo empezó a andar mal. Empezó a tener una pesadilla que parecía una visión, empezó a llorar y a sufrir ahí dentro.

Y cuando ella despertó fue cuando se dió cuenta de que se había llevado la gorra de Static mientras dormían, y eso causó que no pudiera oírlo hasta que se levantó y le puso la gorra.


Y lo que terminó oyendo, partió su corazón en pedazos…


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Despertó, o al menos eso pensó.

Todo se sentía extraño, pesado, cómo estar en un sueño vívido, uno que no podía manejar. Vió a su alrededor y se dió cuenta que estaba en el TV World, asustado y confundido, quizá recordando ligeramente cuando lo botaron ahí…


Recordó por un momento las voces que lo llamaron defectuoso, recordó por un momento cómo fue estar atrapado ahí por decadas. Los días eran monótonos, pero gracias a algo no se volvió loco.


Era realmente solitario, pero aquellas pantallas del lugar dónde vivió le hicieron compañía, sobre todo a la media noche. Aparentemente él era un programa, un canal que veía a los demás. Cuando lo sintonizabas, y si tenías la suficiente fuerza, podías verlo a él también.


Y no se lo dijo por miedo a que ella le temiera, pero ahí fue cuando realmente la conoció.

Hace un año, y quizá meses, en una transmisión del canal de media noche, vió a una chica viendo confundida la pantalla.

Le pareció hermosa, y cuando la escuchó hablar sintió su núcleo moverse tal cuál un corazón daría un vuelco, no pudo dejar de mirar aquella belleza física por la cual se sintió inmediatamente atraído. La belleza era un concepto extraño para él, pero verla de frente era como un regalo divino.


Podía verla sonreírle a la pantalla y tocarla, comer palomitas, quedarse dormida, o simplemente hacer quehaceres y limpieza a pesar de la hora. Verla era algo sumamente extraño que lo hacía sentir acompañado, a pesar de que ella no tenía la suficiente señal o magia para poder verlo de vuelta.


Su dulce sonrisa, cómo su rostro se llenaba de confusión al ver el canal, cómo saludaba y se despedía esperando a ser respondida algún día, la estática constante que la hacía temblar de miedo a veces, pero aún así ella se mantenía compuesta…

Simplemente no pudo evitarlo: Se sintió enamorado, al menos de la versión que vió en ese momento.


Y cuando salió a conocer aquél mundo, cuando finalmente pudo ver el hermoso exterior, gracias al bendito destino pudo conocerla, y fue aún mejor que ver su versión de la pantalla.


El cabello que ahora podía tocar, su voz que oyó fuerte y clara, su mirada curiosa frente a él…

No pudo evitar sentirse a flote, casi en el paraíso, hipnotizado por la belleza de aquél ser frente a él. Ella era todo lo que él había imaginado que era, y más, mucho más. Combinaban tan bien… parecían el uno para el otro, a pesar de ser de diferentes especies.


Amaba tenerla cómo pareja, la amaba más que a nada en el universo. Su belleza, su dulzura, todo el cariño y comprensión que siempre le tuvo, sus tiernas palabras… Estaba feliz de que alguien tan hermoso lo amara incondicionalmente.


Estaba bien con ella, era feliz con ella, podía disfrutar cosas con ella y nada podía cambiarlo…


¿Verdad?

¿Acaso… todo ello podía cambiar?


Algún día, quizá, ¿Ella lo vería como realmente era? ¿Cómo alguien defectuoso y sin terminar?


Extendió su mano viendo ese pensamiento, el cuál inició un extraño tormento dejando los dulces recuerdos de lado.


Todo se tornó oscuro en cuanto ese pensamiento lo atacó y sintió su pantalla llenarse de estática por un segundo antes de caer en la inmensa oscuridad de su pesadilla.


Un mal pensamiento: Algo que le hizo temer y llorar, algo que incluso le hizo dudar de lo que sentía.

Un mal pensamiento, con las voces de quién le llamaron defectuoso.

Un mal pensamiento, que seguía viniendo de su subconsciente, por más que creyera que no tenía uno.


"¿Crees que ella, una humana dulce, hermosa, y cariñosa, amaría a un robot pequeño, inútil, y defectuoso cómo tú? ¿Crees que ella te ama de verdad?"


Al principio dijo que sí, sabía que ella le amaría sin importar las circunstancias. Que era suficiente para ella…

"Pero, ¿Y si no lo eres?"


Aunque él lo negaba, las voces seguían diciéndole que ella no amaría a alguien cómo él y que ella merecía a alguien mejor. Quizá alguien menos robótico, más alto, más fuerte, y con mejor personalidad que la suya. Le volvían a decir que era defectuoso, incompleto, que nunca sería suficiente.

Y que no merecía a alguien cómo ella cerca, o a los amigos que logró hacer. Que ni siquiera merecía haber sido liberado del TV World, que debió destruirse y caer despedazado en el momento en que lo ayudaron a escapar.


Y él, casi en lágrimas, solo podía preguntarse…

¿Por qué esto estaba pasando? ¿Por qué las voces aún le recordaban todo eso? Sus temores, su miedo, su pasado, su dolor, sus tormentos, ¿Por qué le recordaban la razón por la que temía ver la TV abierta por la noche y por la cual a veces lloraba antes de dormir? ¿Por qué aún querían verlo sufrir?


Estaba hartandose de todo lo que le decían, y empezó a gritar tratando de luchar contra ellas, mientras tapaba partes de su cabeza que parecían ser sus oídos, intentando callar a aquellas voces, inclusive intentó golpearlas…

Pero no lo logró, hiciera lo que hiciera seguía escuchando esas voces que aumentaban su inseguridad y causaban estática en su cabeza debido a la jaqueca, que lo hacían sentir cómo el peor ser parado en aquél mundo.


La estática que estaba en su cabeza empezó a rodearlo como si se estuviese hundiendo pero aún así las voces no se detenían, y estaba cansado de oírlas gritar y reírse de él, estaba harto de las burlas e insultos, estaba harto de recordar todo ello, estaba incluso… ¿Harto de sí mismo?


Empezó a temer un poco más debido a esa conclusión y de repente las voces se juntaron, riéndose aún más y desbloqueando algo intenso, algo que parecía una visión del futuro. O mejor dicho… su peor temor. Algo que lo haría perder la cabeza.


Oía esas mismas voces gritarle y se sentía débil e inútil al no poder luchar contra estas, y estaba apunto de rendirse y simplemente desmayarse otra vez… Hasta que apareció una voz que se parecía mucho a la voz de su pareja, su ser amado, su futuro.


Podía oír su hermosa voz gritándole algo, intentó correr hacia ella pero algo lo detuvo y ahí logro verla por fin. Pero la escena que vió, solo hizo que se alterara más, intentando ir por ella.


Estaba siendo rodeada por varios seres extraños y trajeados por alguna razón, mientras ella seguía gritando porque no la dejaban ir hasta él, para colmo, alguien le agarró el brazo e intentó llevársela.

No. No… A ella no.


Su mero instinto fue intentar ir tras ella, o extender sus brazos para alcanzarla y protegerla, pero no lograba mover bien sus brazos, se dió cuenta que era así porque más seres extraños lo sostenían de las mulecas, mientras un sonido familiar sonaba detrás de él.


Decidió verla a ella por un segundo,  traía puesto un hermoso vestido blanco (Y si no fuera porque estaban en esa situación le habría dicho lo hermosa que se veía), y gritaba su nombre de forma desgarradora mientras pedía algo y le hablaba, llorando a cántaros y tratando de empujar a aquellos seres lejos de sí misma para llegar hasta él.


Sintió su corazón irse abajo cuando se dió cuenta de que era ese sonido, pero era tarde. Perdió el equilibrio y vió como lo lanzaron separándolo de la escena, mientras ella intentó darle la mano para que él no cayera… Pero él no reaccionó a tiempo, perdiendo la oportunidad para siempre.


Un golpe le alteró los sistemas, y nuevamente se sintió extraño. Cómo si realmente hubiera despertado de un sueño…

Volvió a percibir sus alrededores y se dió cuenta que había vuelto al TV World. Había sido desterrado nuevamente por personas que no conocía.

Pero no podía darle importancia, no ahora, no después de darse cuenta de todo: Ella intentó alcanzarlo, intentó tomar su mano aunque fuera una última vez, intentó salvarlo como debió hacerlo él y no reaccionó a tiempo. No pudo ser salvado. Era inútil…


"Static…"


Escuchó en su cabeza la voz de su chica, llamándole. Sonaba distante, lejana, tan lejana…


Se dió cuenta muy tarde de que ella había intentado salvarlo de aquéllos seres que lo desterraron, pero no lo logró. Quién sabe que iba a pasarle a ella y él iba a estar solo hasta que alguien abriera las puertas a su mundo y lo sacara, y eso era casi imposible. O al menos no pasó hasta después de… años…

¿Acaso ese sería su destino después de todo?


—Oh, oh no, dime qué no…– Murmuró, y al ver sus manos, notó en uno de sus dedos una hermosa argolla dorada. ¿Eso significaba qué…? —¡No, no! No…–


La había dejado sola… Y a todos…


Finalmente empezó a colapsar cayendo al suelo, volviendo a agarrar su cabeza con ambas manos, y empezó a llorar desesperado, deseando haber podido tomar la mano de su novia a tiempo, deseando al menos poder despedirse de ella y de sus amigos una última vez.

Pero no pasaría, ya no. Y nunca más tendría el chance de hacerlo.


Ella nunca iba a regresar. Nunca iba a volver a abrazarlo o a sonreírle, jamás volvería a escuchar su hermosa voz, o la de sus amigos. Iba a volver a quedarse solo en aquél extraño mundo, para siempre.


La música, los pequeños viajes, la naturaleza, el arte, las risas compartidas, las estupideces, las cosas no totalmente legales, las retas, las noches de viernes con ellos… Sus amigos, su pequeña carrera, su vida, su alegría, su razón de vivir…

Todo se acabó, todo se desvaneció, todo se hizo pedazos y fue quemado hasta ser cenizas.


Y ahora… estaba solo. Cómo el ser defectuoso que al parecer era, y sentía que merecía sufrir ese dolor.


Sin embargo empezó a gritar y a lamentarse por todo, merecido o no, no podía con todo el dolor y con todo el sufrimiento que llevaba dentro.

"Sigue siendo defectuoso."


Sentía ahora que no merecía a sus amigos, que no merecía a alguien como ella, y que jamás sería digno del amor de nadie. Pues era defectuoso… Y los seres defectuosos no merecen amor.


¿Verdad?


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Escuchaba algo en sus oídos, algo que le decía que andaba mal. Ella despertó para darse cuenta de que algo andaba mal, y que seguía en casa de Static.


—Uugh, ¿Static? ¿Estás bien?– Preguntó, solo para empezar a ver la oscuridad de la sala y el reloj que indicaba que ya era media noche.

Logró despertarse del todo luego de oír algo molesto y hasta tétrico en vez de una respuesta tranquila, así que se levantó un momento dándose cuenta de que era aquél sonido.


Static estaba lleno de… Estática, pero parecía que no se daba cuenta, estaba dormido y lucía triste. Lo sacudió un poco para ver si estaba dormido, pero solo escuchó cómo algo intentaba esforzarse. Ahí se dió cuenta de que tenía la gorra de Static en sus manos lo que la hizo sobresaltarse y hacer aparecer un sonrojo apenado.


Dios, odiaba que eso pasara…


Se la puso de vuelta inmediatamente, y oyó a Static murmurar gracias a qué finalmente oyó su voz.

—No, no… lo siento, lo siento T/N, yo no te merezco…– Y seguía hablando.

—Yo, no te merezco, ni a nadie.–


Su corazón se partió en dos al oír eso y fue difícil hacer el trabajo de contener las lágrimas en cuanto intentó despertarlo, sacudiendolo suavemente mientras le llamaba. No quería gritar porque eso podía asustarlo.


Y se contuvo, porque oía entre murmuros la pesadilla de Static en ese momento. Oía cómo él aún escuchaba las voces que lo desterraron en su pasado, como le llamaron defectuoso e inútil, como ellos creían que ella merecía a alguien mucho mejor que él, como él creyó por un momento que no merecía su amor, o el amor de nadie.


Y ahí fue cuando empezó a gritar, también empezando a llorar por él. Y estaba temerosa viendo que sus esfuerzos por despertarlo no servían, solo podía agitar a Static con fuerza y gritar negando esas cosas que decía sobre sí mismo. Él no era defectuoso y mucho menos inútil, ella estaba muy feliz con él y de hecho…


Ella creía que él podía tener a alguien mucho mejor que ella, alguien que de verdad fuera perfecto para él. Pues Static era todo lo que ella deseó y le pudo pedir al cielo, él era perfecto tal y cómo era, pudiendo tener a quién quisiera, y aún así se molestó en hacerla feliz. Merecía amor y cariño, tanto el de ella como el de los demás.


Y quería gritarlo de alguna forma; No quería que él creyera cosas tan horribles de sí mismo al igual que ella creía cosas así de sí misma…

Aunque eso último él no lo sabía. La consolaría y halagaría hasta morir si se lo decía, y por eso no quería hacerlo.

Pero, ¿Debía ocultarlo para siempre? ¿O él se daría cuenta?


Dejó su mente de lado porque empezó a desesperarse, con los ojos llenos de lágrimas agarró a Static de los hombros con fuerza…


—¡Static, despierta! ¡Tú no eres así! ¡Tú no eres defectuoso! ¡Y tú mereces amor más que nadie!–


Y en algún lado, supo que Static la escuchó y había dejado de llorar. Se levantó por un momento y de repente se dió cuenta de todo. El grito repentino y la sacudida hicieron que la estática en su pantalla se detuviera, y él hiciera un pequeño reflejo en dónde la soltó y cayó al suelo. Había despertado al fin.


Vió a su alrededor asustado, vió su mano sin la argolla dorada, y que estaba en la sala de su nuevo lugar.


Había sido solo un sueño…

Nada de lo sucedido en sus pesadillas había pasado realmente, estaba en su casa, a salvo y libre.


Empezó a respirar, sintiendo la alegría de vivir en esa realidad…

Hasta que levantó la mirada y la vió. Estaba al frente de él, mirándole con los ojos llorosos y su expresión dulce había cambiado a una incrédula y de pena.


Sintió un escalofrío debido al susto y se levantó para acercarse a T/N, pero ella le jaló con fuerza y lo abrazó.

—Static, ¿Te encuentras bien? ¿No te golpeaste?– Preguntó la chica, sonando melancólica.

Él suspiró rendido, seguramente estuvo hablando dormido otra vez. Solo le correspondió el abrazo.


—Tranquila, solo… Fue una pesadilla. Nada más.–




Ella se separó del abrazo luego de unos momentos, agarrándolo de los hombros. Él supo que no debía desviar la cabeza.

La oyó hablar con una voz, aunque dolida, autoritaria. Cómo si fuera a pedirle algo importante.

—Static.

—¿S-Si?

—Jamás, ¡Jamás vuelvas a pensar que no mereces amor solo por lo que unos sujetos idiotas te dijeron! ¿De acuerdo?– Pidió, pero sonaba tan fuerte que se asustó nuevamente.


Nunca la había oído tan seria, y eso que seguía llorando. Debido a sus palabras, se contenía de limpiar esas suaves y tristes lágrimas.


—De, de acuerdo. Te creeré.– Respondió, sonando igual de melancólico que ella. Algo que pareció hacerla querer aclarar su punto.

Volvió a agarrarlo de los hombros, mirándolo a la cara.


—Static, te hablo en serio. ¡Tú mereces amor!– Le gritó con una afirmación que nunca había oído antes.—¡Mereces el cariño y la comprensión de tus amigos! Y la mía. Jamás hiciste nada realmente malo, y mucho menos eres defectuoso e inútil. ¡Tú eres perfecto! Eres lindo, dulce y talentoso. Tú mereces tener esta vida, mereces estos amigos que tienes, y también…– Se quedó en silencio, bajando la cabeza. —También mereces tener una buena pareja…–


Esa última frase fue la que rompió el corazón de Static, pues sabía perfectamente que ella no hablaba de sí misma. Lo iba suponiendo…

Ella también se despreciaba. Y se sentía mal verlo, pues sabía lo mucho que ella podía subestimarse. Y no le gustaba, no le gustaba que ella se sintiera así. Ella también era perfecta…


Intentó sostenerla también, pero ella se negó a soltarlo. Parecía sentir esa molestía también. Al igual que ella deseaba lo mismo con él, quería más que nada que ella también se apreciara tanto cómo él a ella.


—Yo lo entiendo aunque no lo creo, pero se qué tú no…– Se detuvo un momento cuando ella levantó su mirada llena de lágrimas. —Así que lo preguntaré ahora, porque debí hacerlo antes. ¿T/N, tú estás bien?–


Ella se quedó callada, soltando su agarre. Sabía que debía ser sincera ahora mismo pero… tenía miedo. No solo por verse completamente vulnerable, sino porque era Static quién necesitaba su ayuda.

Entonces, ¿Por qué le estaba ofreciendo su mano? Debía ponerlo por sobre todo, pero…


Static la abrazó, tratando de tranquilizarla.

—Estoy aquí, y no te juzgaré. Es… una pregunta un tanto complicada.–

Ella correspondió el abrazo esa vez, y Static se asustó cuando se dió cuenta de que el llanto de la chica no había disminuido, de hecho aumentó con bastante fuerza.

—¿Es, es una pregunta fuerte? Yo, lo siento. Quería saber si estabas bien.–


Parecía que la chica se estaba desahogando en sus brazos, y no iba a detenerla. Aunque le gustaría tener la respuesta a su pregunta.

—Static…

—¿Si?

—No.– Susurró ella, antes de volver a llorar. —Yo, yo no estoy bien.–


Se separó de ella usando parte de su fuerza y miró el rostro de la chica con tristeza, le rompía el sistema verla tan destrozada.

Quería poner una sonrisa en ese hermoso rostro, no lágrimas… Acarició la mejilla de la chica, limpiando aquellas gotas, tratando de no sentirse culpable porque sentía internamente que fue él quién la hizo llorar.

—Si no estás bien… Puedes hablarme también. ¿Qué ocurre? ¿Por qué no estás bien? ¿Por qué lloras? Son preguntas complicadas, pero escucharé cada respuesta. Lo prometo.–


Prometer…

Últimamente las promesas significaban mucho. Cosas de vida o muerte, lo que le indicó a la chica que podía intentar confiar en él. ¿Acaso este era la verdadera prueba del amor? ¿Darle toda su confianza en un momento vulnerable?


Era muy difícil, y nunca lo hizo antes, por lo cuál era peor. Sabía que Static nunca se aprovecharía de ella, pero aún así tenía miedo… Tomó aire, intentando formular palabras pero solo logró llorar más mientras tartamudeaba, él no tardó en intentar consolarla nuevamente.

—Estoy aquí… tal y cómo tú lo has estado. No te soltaré.–


Eso la hizo sonreír, pero aumentó sus lágrimas. Que él le diera tanto amor de ese tipo era lo más hermoso que podía hacer… finalmente logró calmarse y hablarle.


—Ya, ya estoy más calmada. ¿Aún puedo hablar?

—Aquí estoy, dime.–


Luego, empezó a hablar.

—Static… ¡Es que odio verte así! Lo odio infinitamente. Sinceramente detesto ver cuando te desprecias tanto, cuando te crees esas palabras tan crueles, odio verlo porque…– Suspiró, aún en los brazos del robot, quién se negó a dejarla ir. —Porque me recuerda a mí misma. Sufrí sola por mucho tiempo… hasta que mis amigos llegaron y me salvaron de esa oscuridad y de incluso algo peor. Pero a pesar de todo el amor a mi alrededor, me pregunté si alguna vez alguien me amaría tanto cómo tú me amas ahora.–


Eso hizo que su corazón se estancara, él estaba apunto de llorar también.

—Todo este tiempo me he preguntado lo mismo que tú, Static. Y se que duele… porque me cuesta ver qué tú hagas lo mismo que yo.– Terminó de hablar, esperando a oír las palabras de Static.


Sin embargo, este se quedó callado porque no sabía que decir al respecto, pero la entendía perfectamente. Ser el uno para el otro también llevó algo negativo, porque él también lo sentía, sentía el dolor que su pareja sentía cada día al verlo así.

¿Y por qué…?


Porque era el mismo dolor que él llevó durante tanto tiempo. El dolor de ver cómo se amaban pero a sí mismos se despreciaban, era mutuo.

Empezó a soltar sollozos, dándose cuenta de que ahora ambos debían mejorar, pero que ahora entendían el problema.


—En serio, ¿En serio alguna vez te preguntaste si alguien te amaría a pesar de todo, incondicionalmente, a pesar de los defectos y palabras malvadas qué oyó toda su vida?

—Sí, sí lo hice.

—¿Y ahora, crees que alguien te ama de esa forma?–

Ella se quedó callada, dándose cuenta de su situación.

Estaba abrazando a su novio mientras le confesaba su mayor inseguridad, y hablaban a llantos de su mutua baja autoestima. Había alguien que la sostenía… Y era él.


—Tú, ¿Tú crees que eres suficiente para alguien, a pesar de todo?

—Yo, uh…–

Static volvió a abrazarla, dándose cuenta de que le devolvió la jugada. Había alguien que lo amaba… Y era ella.


Ahora ambos sabían que tenían sufrimientos similares, pero con ese conocimiento, no querían permitirlo seguir. No quería que el otro sufriera aquél dolor, aquél temor a la soledad y a ser desechado. A no poder tener un amor incondicional, y a no poder ser suficiente para alguien.


Volvieron a mirarse, y se abrazaron con fuerza como nunca lo habían hecho. Entender el problema de esa manera era uno de los pasos más difíciles… y ahora que lo entendían, podían repararlo.


—T/N, ya no tienes que preocuparte jamás. Si aún lo dudas, yo seré tú amor incondicional, ¡Yo te amo también!–

—Si así vamos a jugar, quiero que sepas que siempre has sido, eres y serás suficiente para mí. Siempre has sido mucho más que suficiente, y no podría pedirte otra cosa más que sigas siendo así.–

Static le sonrió desde su pantalla, y le dió la mano. Ella también le dió la mano, con una extraña fuerza.


—Siempre podrás sostenerte en mi hombro si así necesitas.–

—Y yo siempre te amaré, Static. Incondicionalmente, a pesar de todo. Ese…– Bajó la mirada, y le brillaron los ojos. —Ese es el amor que mereces.–

—Y me alegra mucho que seas tú quién me de ese amor.–


Desearon abrazarse luego de eso, que fue incluso más valioso que una boda, o los votos matrimoniales. En cuanto se dieron cuenta que ya estaban seguros, se lanzaron a los brazos del otro con fuerza, cayendo al suelo, mientras se sostenían. Una luz se coló por la ventana, la ciudad mostraba sus coloridas luces mientras ellos se abrazaban como si fuera el fin del mundo, sintiéndose aliviados luego de todo lo que dijeron esa noche.


Y lo estaban logrando. Con varios abrazos, pequeños besos, dándose amor, cariño, y suaves halagos…

Se sentían enamorados a pesar de las tristezas en sus vidas y eso aliviaba aquél dolor como ninguna otra cosa lo hizo antes.


Era algo tan, hermoso, tranquilo, liberador…

—¿Sabes? Yo…– Comentó Static, y ella puso atención. —Buscaba darte un regalo.–

—¿Qué? No estamos cerca de mi cumpleaños, ¿Por qué?

—Quería darte algo para demostrarte todo lo que significas para mí. Quería demostrarte mi amor y- –


Ella se acercó a él interrumpiendo su explicación, y le plantó un beso tan fuerte que casi se reinicia.

—Eres tan increíble…– Dijo ella, mientras lo abrazaba, pero sin razón exacta, Static estaba tan sonrojado que sentía que iba a estallar. —Haces eso cada día, acabas de volver a salvarme, ¿Y aún querías darme más?–

—Lo, lo mereces. Eres mi estrella guía.

—Y tú mereces que te de amor hasta que te duermas. Ven aquí.–


Sonrieron chocando suavemente sus cabezas, mientras veían las luces de la ciudad. Dicho eso ella empezó a dejarle besitos en su tierna cabeza, mientras él se reía y seguía sonrojandose. Era mucho amor…

Él hizo lo mismo un poco después, empezó a abrazarla y a acariciarle el cabello, dándole cariñitos y sosteniendo su rostro con ternura.


Luego de horas de puro darse mimos y amor, El sueño volvió a atraparlos, pero no dejaron de abrazarse hasta quedarse dormidos nuevamente en el sofá. Lo último que escucharon antes de que ambos cayeran en los brazos del otro, fue una suave pero sonora palabra por cada uno.


—Sostenme…–

—Ámame…–


Terminaron acurrucados quedando bastante juntitos, sosteniendo, protegiendo, y amando al otro.


El cielo se volvió azul un poco de tiempo después, y todo despertó en aquella ciudad.

Ambos se sintieron mejor que nunca, aprendiendo una cosa acerca de su relación: Por más defectuosos y pequeños que fueran, siempre se amarían, comprenderían y apoyarían. Porque ambos lo merecían, y ahora lo sabían.


A pesar de todo ambos se sostendrían, y se amarían, tanto al otro, cómo a si mismos. No importa cuánto tiempo tome reparar esas heridas, definitivamente lo harían. Y en el proceso se sostendrían, y se amarían.


Eso era lo que harían diariamente a partir de ahora, porque ambos merecían incondicionalmente aquél puro y bello sentimiento ya mencionado: El amor.

Merecían tanto amor cómo cualquier otro ser en el mundo, porque incluso la persona más extraña en la galaxia merecía un amor tan puro cómo el que ellos se tenían.


Lo tendrían en una nota: No importa cuántas heridas tengas, internas o externas. No importa si crees que eres defectuoso, pues alguien amará esos defectos.

Después de todo, mereces a alguien que te sostenga, y a alguien que te ame. Porque después de todo, ese amor te hace brillar…


Tal cómo lo que los vió conocerse, enamorarse, y quizá en un futuro, casarse:

Las luces de la ciudad.

Que vieron como ellos se

sostenían…


Y se amaban.


Fin!



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[Nota de Autora.]


En realidad, eran casi 9k de palabras. Definitivamente, mi nuevo récord.

Debo admitir que casi lloro escribiendo este One-Shot, pues fue algo bastante sentimental y escribir últimamente se está volviendo una cadena más que una pasión.


También, me emocioné mucho por la salida del Static Remaster. Se me salió una lágrima de la alegría y me alegra poder dar un pequeño contenido a cambio.


Muchas gracias si llegaste hasta acá, y espero les haya gustado este One-Shot tanto cómo a mí. ¡Nos vemos en la próxima!


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"Heheh, Not bad, dude!" — Static, Genesis Remix. ♪