Capítulo único
¿Alguna vez conocieron a alguien malhumorado? ¿Tan malhumorado como para desearle el mal a otros?
Yo sí y era mi abuelo, Carlos.
Recuerdo poco de esos tiempo y cada vez olvido más, no se cual era mi nombre, pero recuerdo ciertos aspectos de la casa.
Se que para mí, todo ahí era muy grande y subirme a una silla era como estar en una gran torre, probablemente sea porque era muy pequeña. No sabría decir cuántos años tenía en ese momento y de todos modos, ahora tampoco puedo.
Lo que si recuerdo, es que cerca de la cocina, había una habitación y ahí estaba mi abuelo. Su puerta estaba casi siempre abierta y desde la que creó, era la sala, se podía ver perfectamente a mi abuelo. El siempre estaba ahí, sentado en su silla, leyendo un periódico y quejándose de algo.
Rara vez salía de la habitación, creo que no le gustaba hablar mucho con la gente, ya que lo evitaba. Solo a veces hablaba con mi padre, y con mi madre no se querían.
Y no es que no se hablarán, lo hacían, pero solo para pelearse. Cada que peleaban, el abuelo dejaba en claro que la culpa era mía. Decía que hacía mucho ruido, que dejaba mis juguetes tirados y que era una pendeja mal educada.
No se que problema tenia con migo, pero era obvio que no me quería y la verdad, creo que me odiaba.
Recuerdo perfectamente el día que entendí que mi abuelo me odiaba y que deseaba lo peor para mí.
Ese día papá se había peleado con el abuelo, no se porque, pero si fue una pelea fuerte. El como siempre se encerró en su habitación y no salió en todo el día.
Ya más tarde en la noche, a la hora de la cena, mi mamá preparaba la comida. Creo que era mi favorita, no recuerdo cual era, pero se que era mi favorita.
Como siempre, yo jugaba en la sala y desde ahí, podía ver a mi abuelo, leyendo su diario. Yo en realidad quería salir a jugar afuera, pero por ser de noche no podía.
Así que simplemente me las ingenie para divertirme, me subí a una silla alta y ese era mi “castillo” de princesa. Mi historia era creativa, trataba de una princesa que descubría su verdadera identidad, pues ella era en verdad un hada. Fue su madrastra malvada que le oculto la verdad y la encerró en un castillo.
Estaba fingiendo ser la princesa en la torre y me encontraba en la parte donde descubro que puedo volar. De pronto escucho a mi abuelo, que me hablo desde su habitación, con voz baja y ronca.
—Eh? — no había escuchado lo que dijo— ¿Qué pasó?
—Dije que así no volaras— murmuró mi abuelo— si quieres volar, tenes que saltar, no hay otra forma.
—¿En serio?
—Si, prueba y verás.
Y eso hice, salte y ya no recuerdo nada más. Se que me morí, de eso estoy segura.
Ya no volví a ver más a mis padres y ahora lo único que recuerdo de ellos, es que eran mis padres. No recuerdo sus caras, sus nombres o sus voces.
A quien más recuerdo es a mi abuelo, por lo que me hizo. Aunque a veces sentía que fue mi culpa lo que paso, ya que yo fui la que salto para atrás y por eso me rompí la cabeza.
Creía que tal vez su intención no era matarme, probablemente el no lo esperaba. Pero me equivoque.
Cuando mis padres me trajeron a esta casa, la sentía conocida y me daba una sensación familiar, pero lo ignore.
Desde hace rato que había empezado a olvidar todas esas cosas y lo poco que recordaba, lo ignoraba. No me gustaba recordar esas cosas y mucho menos a mi abuelo.
Solo quería vivir una vida feliz, junto a mi nueva madre y mi nuevo padre. Pero los malos deseos de mi abuelo, me persiguieron hasta la otra vida.
Mis padres hablaban con sus amigos y yo estaba jugando tranquilamente, cuando escuche su voz, una voz ronca y cansada que me llamó desde una habitación.
—Súbete a la silla —dijo.
No se porque, pero algo me hizo subirme a esa silla. Definitivamente no lo hice por voluntad, algo me obligó.
—Ahora, prueba volar….