Camina en línea recta.

Summary

Todo había sucedido demasiado rápido, cuando destruyó el amuleto del tigre estigio no esperaba este absurdo resultado.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

Todo había sucedido demasiado rápido, cuando destruyó el amuleto del tigre estigio no esperaba este absurdo resultado. Se había imaginado en varios escenarios posibles, tal vez estaba esperando la muerte o el hecho de suicidarse para salvar su cuerpo. Había soñado despierto en como la muerte lo reclamaría de la tierra de los vivos, podría imaginarse a sus propios cadáveres feroces devorandolo hasta que toda carne y sangre desapareciera de sus huesos. Tal vez había pensando en la posibilidad de morir cayendo de un maldito acantilado o una muerte Sucia y aterradoramente fría a manos de su propio hermano adoptivo, la cual se suponía que merecía al ser una rata callejera. Tras esas ideas había planeado todo, en especial proteger a sus pequeños hijos para no verlos muertos a manos de los idiotas cultivadores que se creían justos. Pero nunca, en todo momento en que sintió los brazos de la muerte demasiado cerca se imagino que la destrucción del amuleto del tigre estigio no haría más que detener a los cadáveres feroces, pero eso no detuvo a los tontos cultivadores que lucían dispuestos a cazarlo como una vil rata.

Cuando el polvo, la sangre y lágrimas se situaron en la tierra árida de la ciudad sin noche junto a los reproches infantiles de los líderes de secta. Siendo marcado por el abrumador olor a muerte y amoniaco, con el preciso momento en que se dio cuenta que el olor a sangre solo estaba siendo camuflado con el olor a putrefacción. Era un olor rancio y picante mezclado de aromas de dulzura repugnante. Se estremecía de solo pensar en como ese maldito olor permanecería en su memoria a lo largo de los años, sí es que sobrevivía a esta trágica noche. Pero esta aseguró que aún cuando muriera este maldito olor se quedaría en su mente aún después de la reencarnación.

Cuando el silencio abrumador fue lo suficientemente profundo y tortuoso para hacer que todos los presentes guardarán silencio sin queja alguna, fue en el momento que todo se puso patas para arriba y los gritos angustiados regresaron.

Wei Wuxian no estaba del todo consciente sobre lo que estaba sucediendo. Por un momento estaba aceptando su muerte y al otro estaba escuchando su propia voz, bañada en un tinte de confusión enojada.

—¿Dónde..?—la voz se detuvo cuando el ruido de metal chocando entre sí llego a sus oídos.

Wei Wuxian realmente no estaba seguro de como es que podía distinguir las diferencias entre su propia voz y la de su aparente otras versiones. Detuvo su concentración en la guerra. Para observar fijamente a las figuras paradas delante suyo. Retrocedió ante los rostros iguales al suyo, sin querer tartamudear, por el frio qué le recorrió la espalda.

—¿Tú eres, yo?—retrocedió cuando los ojos antes grises se inundaron de un tinte rojizo. La falta de sonrisa fue preocupante.

—Una sonrisa dulcemente engañosa se deslizó por el hombre mayor y más pálido—no, creo que tú y yo no, nos parecemos en nada.

Giro en su propio eje, observando con deleite el lugar. Un rostro más joven lo saludo rápidamente. Podría asegurar que era una versión más dulce y suave suya. A diferencia de él mismo o de la otra versión que parecía realmente confundida. Pudo ver a un niño más joven, más ingenuo, tan dulce que le dio miedo que viera los destrozos que podría causar la guerra.

—¿Cuantos años tienes?—acaricio su flauta con diversión oculta. Podía ver a Subían cómodamente guardada en su cintura.

—Quince—la sonrisa como el sol fue sorprendente, Wei Ying había olvidado que podía sonreír así.

—Todos en fila—ordenó agitando sus largas mangas grises—vamos a nombrarnos para no tener que ser todos Wei Ying.

El Wei Ying de la línea original se atrevió a reírse, mientras miraba a las personas que eran sus otras versiones. Un joven e inocente Wei Ying de 15 años, un Wei Ying que acaba de perder su núcleo dorado o estaba demasiado cansado para existir, ya que las túnicas moradas que llevaba encima estaban lo suficientemente arrugadas para dar ideas y uno más viejo, con más experiencia, lleno de adornos rojos y dorados, con sus ojos plateados marcados por el color rojizo, como si hubiersdo en medio de una boda.

—Soy Wei Ying de cortesía Wei Wuxian—jugueteo con sus mangas en notable nerviosismo—mis padres son Wei Changze y Cangse Sanren, soy el discípulo principal de la secta Jiang y no me he casado—lo último fue dicho tan bajo, con la clara intención de no ser escuchado

—No es necesario, todos parecemos ser de diferentes líneas temporales—inclino la cabeza con curiosidad—pero está bien, creo que es agradable conocernos—él más joven se agitó sonriendo—Soy Lan Ying, de cortesía Wei Wuxian—miro el rostro de sorprendido de una de sus versiones—en mi línea original mis padres son Wei Changze, Cangse Sanren y Lan Qiren. Tengo un acuerdo matrimonial con Jin ZiXuan y realmente nos llevamos bien—asintió riéndose.

—la sonrisa que se deslizó por los labios de Wei Ying vestido de morado fue dulce, hasta que hablo—Soy Jiang Ying, de cortesía Wei Wuxian, mis padres siguen siendo Wei Changze y Cangse Sanren. Solo que en mi línea original mi papá es el hermano del tío Jiang. Me volví líder de secta y me casé con Wen Qing.

El ruido de fondo que se escuchó fue divertido, podría imaginar los rostros asustados de todos los presentes y no le hizo más que gracia.

—Creo que faltó yo—se inclinó con las mangas rojizas ondeando—Soy Wei Ying, cortesía Lan Wuxian—sus ojos se iluminaron por un instante—en mi línea original mis padres son Lan QiRen, Wei Changze y Cangse Sanren. Estoy casado con el emperador celestial y el rey fantasma.

Todo el campo de guerra guardo silencio. Sí bien había estado ignorando a Wei Wuxian hasta el punto de que parecía que él hombre no existía. Alguien se había dado cuenta rapidamente de que había otras figuras con él Patriarca Yiling y una cosa llevó a otra, dejando de pelear para ver que estaba sucediendo. Quien había sido lo suficientemente hábil para lograr alcanzar al hombre más temido del mundo del cultivo. Solo para descubrir que son otras versiones del mismo hombre, cosa que los hizo temblar.

Lan Wuxian sonrió con lástima ante la triste apariencia de su otra versión, la desnutrición casi crónica y la falta de luz en sus ojos lo volvía fácilmente distinguible entre los otros tres.

—¿Qué estás haciendo?—cuestiono acercándose al Wei Ying—eres el temible Patriarca Yiling—tomo su barbilla examinando con cautela las mejillas hundidas y los tristes ojos grises—¿Ya te rendiste?

Wei Ying retrocedió realmente sorprendido, su otra versión parecía tan confiado, acostumbrado a que el mundo entero se arrodillara ante su presencia y duplicará clemencia.

—¿A caso has olvidado lo que ocurrió?—su voz se deslizó maliciosamente, ante ese sonido casi siseante todo el mundo se congelo.

Wei Ying apartó la mirada, hasta que Jiang Ying asintió con los ojos nublados de ira, tal vez Lan Wuxian tenía razón, había olvidado como las sectas justas persiguieron a un grupo de ancianos, dos jóvenes que lo habían ayudado a sobrevivir en territorio Wen y al pequeño niño que hoy en día era su hijo. La bilis le subió por la garganta, mientras miraba al inocente Lan Ying sonreír suavemente, mirando con algo cercano a lo soñador mientras miraba el campo de guerra.

Wei Ying estaba cegado ante la idea de que ninguno de los otros chicos tuvo que mancharse las manos. Sin saber que todo el mundo lo veía de otra forma, la pelea se había detenido desde el instante que todos los ojos se posaron en las cuatro figuras.

Jiang Cheng había sentido su mano temblar en el momento que su rostro se posó en el Wei Wuxian vestido con túnicas de tonos morados le devolvió la mirada con indiferencia, podía ver a Zidian descansar con calma en su dedo, la sonrisa de mierda que le estaba dando le ponía los nervios de punta, en especial cuando con una sonrisa sarcástica en los labios le dio una mirada de reojo para seguir viendo la guerra que se había armado. Era un simple insecto ante los ojos de a quien Jiang Cheng se mantenía llamando sirviente y sintió tanta ira al ser menos que nada ante los ojos de ese idiota.

Lan Wangji sintió el disgusto subir por su espalda, el joven de túnicas rojizas solo lo miro de lado, sus labios se abrieron en una sonrisa se dientes completos, mientras sus mangas se deslizaban un poco dejando ver un par de anillos en su dedo índice. La aura maliciosa solo se volvió más oscura desde el momento que sus ojos se posaron en Lan Wangji, había un claro desprecio.

Lan Ying fue quien más impacto, sí bien la apariencia de un joven Wei Ying fue refrescante ante el poco poder que podría poseer el chiquillo, la mirada vacia que les devolvió era sumamente preocupante, sus dedos apretaron silenciosamente el mango de Suíbiàn, su sonrisa levemente sarcástica solo se hizo más profunda cuando los cultivadores retrocedieron recordando porque Wei Wuxian había sido considerado un joven maestro hábil en las seis artes.

—Casi asesinan a nuestro pequeño rábano—Jiang Ying murmuró mirando con recelo a Wei Ying—A-Qing, A-Ning, la abuela Wen y a los tíos. Perdimos a nuestra familia Wei Ying, deberías estar furioso.

Wei Wuxian lo estaba, claramente, pero es que también estaba cansado. Había perdido a todos los que amaba y solo quería caer al abismo de la muerte, los otros se dieron cuenta rápidamente. Intercambiaron miradas rápidamente, ignorando con gran agilidad de que todos los podían ver.

—Descansa—Lan Ying camino hasta rodearlo con sus brazos—deberias descansar—susurro con tono amable mientras cubría los ojos del hombre mayor—deja de preocuparte, mejor vamos por tu pequeño rábano—animo alejándose de la escena.

Jiang Ying dió un paso al frente con zidian deslizandose hacia su mano hasta convertirse en un látigo brillante y ensordecedor. Su risa maniática lleno rápidamente la ciudad sin noche.

—Vinieron buscando al Patriarca Yiling, y terminaron enfrentándose a sus variantes, ¿No es penoso?

Lan Wuxian subió sus mangas, hasta dejar ver sus antebrazos. Normalmente no lucharia por cualquier cosa, pero estaba realmente enojado. Ignoro los gritos en el momento que Suibian apareció en sus manos.

—Todos ustedes se han reunido para matarme—desfundo su arma ignorando el dolor en el pecho ante en otra vida es su padre—y nunca hubieran tenido éxito sí no decidía morir por mis propias manos, lo que estoy a punto de hacer, a eso se le llama retribución.