Chapter 1
Wei Wuxian realmente estaba acostumbrado a ser una pequeña mierda. Como calamidad y joven amo de la familia Lan había sido criado para ser más que un hombre. Había crecido para gobernar sobre los mortales como sí fueran insignificantes hormigas que no valían su tiempo. Pero había un hombre, un chiquillo que no parecía tener su enojo y mucho menos a su poder. Encontró en Jin Zixuan la compañía que anhelaba. Sí bien más de la mitad de su vida fue un simple mortal como cualquier cultivador, después de su caída a los tumulos funerarios se había dado cuenta que estaba muy solo. Siempre estaba solo, la única presencia constante a lo largo de los años había sido su propio A-Die que amaba mimarlo, entonces nadie podría culparlo por tomar a Jin Zixuan y convertirlo en su pequeño didi, para nunca estar solo de nuevo.
Jin Zixuan suspiro cuando la risa maliciosa de Wei Ying se elevo rápidamente por el lugar. Sabía mejor que cualquiera del lugar que alguien iba a sufrir desde el momento que su risa se volvió algo más que maliciosa, más amarga y adolorida, menos dulces o suave. No le parecía extraño, hoy en día, solo rogaba que esa persona no muriera, podría tolerar que fuera desmembrada o ligeramente herida, pero no tendría como justificar a un muerto. A-Yao tendría una crisis nerviosa sí no lograba explicar la razón exacta de porqué su hermano jurado creía adecuado desmembrar, cortar o arrancar alguna parte de algún cultivador imbécil.
Wei Ying ignoro a su mejor amigo a favor de mirar de cerca a la dama Jiang qué estaba sonriendo. Había un deseo malicioso de romper sus ilusiones al respecto de su relación con Jin Zixuan. Dicho hombre estaba tarareando por lo bajo mientras arrastraba de manera notable su espada, un gesto algo infantil pero que delataba su emoción y felicidad de manera silenciosa. Cada pequeño paso era recompensado con el sonido suave de un tintineo, podría imaginar la futuro hijo de su mejor amigo haciendo el mismo gesto infantil.
Wei Wuxian ignoro la mirada enojada de Jiang YanLi y camino con decisión hacia la única persona que lo había mirado como un ser humano. Sus labios se curvaron con cariño en el momento que Jin Zixuan lo viró a ver con la sonrisa más amable y grande de todas.
Jin Zixuan había escuchado que Wei Wuxian tomo a un pequeño niño Wen como su hijo. Estaba buscando a dicho niño pequeño con la esperanza de convertirse en el mejor tío de todos, antes de que Lan Xichen o Lan WangJi quisieran competir contra él para el puesto.
Ahora solo debía casarse y tener un hijo para que ambos niños fueran amigos.
Jin Zixuan no estaba dispuesto a casarse para seguir la línea familiar, pero sí para que su hijo fuera el mejor amigo de Wei Ying, eso le hizo sonreir ante la idea de tener a dos mini copias suyas corriendo por la secta. Eso sería divertido, podrían vestirlos iguales para causar unos cuantos infartos.
—Me voy unos meses y ya estas planeando casarte—exclamó en el momento que Jin Zixuan se acercó a saludarlo-y con los Jiang.
—A-Ying—reclamo suavemente—no puedes ir por ahí asustando a las personas—reclamo acomodando suavemente la túnica abierta de su compañero—y sobre todo pensando en que me casaría con tan poca cosa.
La risita infantil fue una clara referencia a que tenía razón.
—Me quiero casar—asintio ignorando la mirada horrorizada de su madre—pero no estoy tan desesperado.
Wei Ying lo miro de reojo, con esa mirada de pez muerto que claramente gritaba que Jin Zixuan se estaba sobrepasando. Jin Zixuan suspiro suave antes de tomar la delicada mano de su mejor amigo con la mejor sonrisa de mierda del mundo.
—Bien, perdón—exclamó agitando sus manos con desdén—deja de regañarme y mejor trae a mi sobrino para cargarlo.
Wei wuxian rodo los ojos e hizo caso a su pequeño didi. Como sí realmente pudiera brindarle alguna orden para seguir. Jin Zixuan no se mostró pretencioso sabía que no podía ordenar a Wei Ying pero aún así era grato saber que él otro chico seguiría ligeramente su sugerencia solo para complacerlo.
Sabia en el fondo de su corazón que Wei Wuxian solo lo estaba haciendo este show de pequeña mierda para verlo sonreír. Aunque también podría ser porque quería presumir a su encantador hijo. La mirada de Jiang WanYin le estaba quemando en la espalda. Se dio la vuelta observando al hombre amargado con desdén. Sus labios se aplanaron en una línea tensa intentando no pensar en cómo matar a un líder de secta, claramente no era la mejor opción para su frágil e inexistente reputación. Lo ignoro, esperando que el inútil de su primo considerará que era buena idea venir a hablarle como su amistad y hermandad jurada con Wei Wuxian estaba arruinando su vida, era mejor escuchar al idiota que tener que soportar al hombre de morado tan idiota.
—No lo entiendo—Jiang ignoro la forma tan descarada en la que Jin Zixuan quería fingir no esucharlo-le mostraste respeto.
Jin Zixuan hizo una mueca, una sonrisa cortes apareció en sus labios mientras intentaba tirar a loco al idiota de turno que quería hablarle de su Dage de forma tan natural.
—Y él era un monstruo, ¿no viste lo qué hizo en la guerra?—cuestiono con el veneno goteando de sus palabras.
—Tal vez—se encogió de hombros ligeramente—Pero al final era solo un soldado.
—Como todos—recalco arrugado la nariz como sí hubiera olido algo en mal estado.
—Le debemos nuestras vidas, A-Cheng—la voz baja y llena de falsa dulzura de Jiang Yanli puso de los nervios a Zixuan.
Él menor sabía mejor que nadie que la dama Jiang sólo estaba fingiendo, hizo una mueca apartando la mirada de esa sonrisa dulce y empalagosa. Era la cara y sonrisa perfecta por la cualquier idiota caería, lastima que Jin Zixuan pecara más por desconfiado que por idiota enamoradizo. Tarareo fingiendo escuchar y sopesar las palabras amables de Jiang Yanli, deseaba tanto no haber enviado lejos a su Dage.
—Esperando haber hecho lo correcto—declaró como una idea tardía. Disfrutando de la sensación de saber más—como tú o como yo. La única razón por la que le tienen miedo es porque tiene más poder que cualquiera de ustedes—hizo una semi reverencia, disculpándose descuidadamente en el momento que vio a Wei Ying regresar.
—Joven amo Jin—Yanli llamo encantadora.
—No, no lo intente—gruñó enojado—usted y yo no tenemos nada en común. Mucho menos algo que hablar.
Los ojos de la chica mayor se llenaron de lágrimas y Madam Jin intento detener el llanto. Jiang Cheng apretó los puños y sujeto ligeramente la empuñadura de su espada.
—Ni lo intentes—un susurro temible acompañado de energía resentida erizo cada vello del cuerpo de Jiang Cheng—no te atrevas ni a pensarlo.
Esas palabras consiguieron que todos los miraran. Wei Wuxian lucia francamente asesino, mientras sostenía a un lindo niño de mejillas rosas que estaba balbuceando mientras agitaba la temible flauta fantasma del terror del mundo del cultivo.
Dicho niño sonrió con diversión mientras extendía sus brazos para el hombre de dorado que había visto con su padre, Jin Zixuan no pudo resistirse.
—Ten cuidado con lo que piensas hacer—siseo ganándose una mala mirada del menor de los dos hombres—tocale un solo cabello y tendremos que ajustar cuentas.
Los demás retrocedieron asustados. Era mejor huir y vivir otro día.