Always and forever

Summary

Al principio, solo éramos nosotros siete, siendo familia, por y para siempre, había sido nuestro lema, pero, todo cambió cuando mi gemelo, corrió hacia nosotros con el cuerpo inerte de nuestro hermano pequeño en brazos. No lo quería creer. Aún recuerdo la oscura mirada de mi padre, al ordenarle a mi madre, crearnos. Decían que lo hacían por nuestra familia, yo no lo creía. Nos hizo más fuertes, más veloces, inmortales, pero con este nuevo poder, vino el hambre un hambre incontrolable. Mis hermanos lo aceptaron sin rechistar, yo no podía, me negaba, repudiaba mi naturaleza inmortal. En una noche de luna llena, fui obligada a ir de caza con mis hermanos y mi padre; mi gemelo, mi otra mitad, asesinó a alguien, por su insistente hambre y rabia, su naturaleza surgió. En ese momento lo supe. -Corre, pequeña, corre. - Fue lo último que le escuché decir, la noche en que nuestra madre, con ayuda de nuestro padre y hermano, encerró ese lado de Niklaus. Yo también tenía ese lado. Así lo hice, corrí, tan rápido como mis pies pudieron. Era cobarde, lo aceptaba, pero ¿Qué podía hacer? Solo quería sobrevivir.

Status
Ongoing
Chapters
43
Rating
4.5 2 reviews
Age Rating
18+

Sinopsis

Mis hermanos corrian detrás de mí, era divertido, jugar, reír, mientras nuestro padre no estuviera cerca éramos libre.

-No hagas trampa, hermana,-gritó Henrik mientras me perseguía, la verdad no estaba siendo del todo justa, corría más rápido que él, era buena en eso, además de que podía pasar por los troncos caídos con facilidad.

-No seas quejica, Henrik, así nunca me vas a poder atrapar,-seguí riendo mientras corríamos por en medio del bosque, nuestros hermanos mayores y mi gemelo, iban con nuestro padre a traer leña, para calentarnos en la noche, eso nos permitía a mí y a mi hermano menor, disfrutar más de la libertar.

Tengo otra hermana, sí, pero ella es más delicada, y le gusta estar con nuestra madre, más que a mí, prefiero la libertad de poder respirar el aire del bosque, sentir la tierra en mis pies, el sonido de las aves, la frescura y despreocupación que daba estar en medio de este.

Reí por mis adentros, al ver que Henrik se detenía, intentando recuperar el aire, me detuve un poco alejada de él, no quería caer, si era una trampa, pero no podía evitar preocuparme si realmente lo había hecho esforzarse de más.

-¿Henrik? ¿Estás bien?-pregunté algo agitada, mientras veía a nuestro alrededor, nos habíamos alejado demasiado, casi llegando al río donde normalmente mis hermanos me acompañaban a traer agua.

-Sí, solo necesito un momento,-murmuró, mientras su espalda tocaba el tronco de un árbol, di por terminado nuestro juego, y me acerqué a él, oía como los pájaros cantaban alegres, y nuestras respiraciones eran agitadas.

-Lo lamento, quizá me excedí, no quería que te sobre esforzaras,-él le restó importancia a mi comentario con un movimiento de mano.

-Soy un hombre hermana, debería ser yo quién dijera eso.

-Sigues siendo mi niño, Henrik, no digas tal cosa, soy tu hermana mayor.-antes de que él pudiera responderme algo, el sonido de ramas quebrándose, me alertó, estábamos desarmados y muy lejos de casa como para gritar y que nuestros hermanos nos escuchen.

-¿Quién anda ahí?-gritó Henrik, incorporándose, maldije por lo bajo, y lo atraje a mí, no dejándolo avanzar, será tonto.

-Silencio,-ordené, me coloque frente a él, como un escudo, al ser mayor es mi deber cuidarlo, por un momento todo se volvió silencio absoluto, el viento dejó de soplar, y los pájaros de cantar, era un silencio que solo se escuchaba cuando era luna llena, cuando todos nos escondíamos, solo para ser protegidos por nuestro padre.

-Hermanos,-gritó Finn, llegando a nosotros, asustándonos, él venía de nuestra derecha, y el sonido que escuchamos venía del frente, alguien más estaba ahí.-¿Sucede algo?-preguntó al ver mi posición tensa mientras no quitaba la mirada de enfrente, él también miró a esa dirección, no había nada.

-No,-negué, no quería preocuparlo.-Solo nos alejamos mucho, y Henrik se sofocó un poco.

-¿Segura? Pareces asustada,-él siempre era así, sobreprotector, asentí, no quería seguir con el tema ni aquí,-En algo tienes razón, hermana, se alejaron demasiado de casa, pudo sucederles algo.

-Si, lo lamento, no lo noté hasta que fue demasiado tarde.

-No es cierto,-intervino Henrik,-fue mi culpa, yo le dije que si podíamos seguir jugando y la distraje no fue su culpa, por favor no le digas a padre.

-Tranquilo, Henrik, soy la mayor es mi deber cuidar de ti,-le sonreí intentando calmarlo, alboroté su pelo, e hice una seña para que empezáramos a caminar, Finn no dijo nada, sé que me ama, al igual que mis otros hermanos, pero, cuando se trata de padre, ni siquiera nuestra madre interviene, y es algo que entiendo.

Al regresar la casa, mi gemelo, Nick, me vio con cara de preocupación, y me dedicó una mirada, que solo yo podía entender, padre estaba enfadado, seguro dure demasiado en volver, o Nick dijo algo, que no debió, solía ser así, demasiado bocón, y yo demasiado libertina. Al entrar en la cabaña, mi hermana menor, estaba con mi madre, cocinando la cena, mientras padre no se veía por ningún lado.

-Al fin regresas hermana,-habló Bekah, -pensé que te habías perdido.

-Nunca me pierdo Rebekah, conozco mejor estos bosques que tú y nadie, solo nos alejamos demasiado, fue mi culpa, Henrik quiso seguir jugando y no nos detuve,-expliqué volviendo a ver a mi madre, que me dedicaba una mirada que de verdad no entendía en lo absoluto, pero como siempre decidí ignorar,-lo lamento, no fue mi intención que se preocuparan.-me disculpé, mientras bajaba la cabeza en señal, sumisión, ella era la matriarca de la aldea, por lo que a pesar de que con mis hermanos no era así, yo debía de respetarla como tal.

-No importa,-habló por fin,-que no vuelva a suceder, tu padre esta en el aserradero, estuvo preguntando por ti.-asentí, para salir por la puerta nuevamente hacia el aserradero, respiré profundo y empecé a caminar, Kol me miraba de soslayo, pero al ver a donde me dirigía su sonrisa picara se quitó, siendo trasladada por una de preocupación, sin embargo no se movió de donde estaba así era mejor.

Al llegar al aserradero que estaba detrás de la casa principal, Elijah esta con nuestro padre, mientras este cortaba madera, había que proveer a toda la aldea de la misma, por lo que él y mis hermanos eran los encargados de traerla y cortarla, mientras mi madre, hermana y yo teníamos un deber diferente, cuidar de los niños, mantener la comida caliente y el agua en nuestro poso.

-Padre, hermano,-saludé al llegar al lado de ellos,-Madre, me dijo que me buscabas padre, -con un último hachazo, se limpió la frente de sudor, y le hizo una seña a Elijah para que se retirara, él ni siquiera volvió a mirarme, no éramos después de todo los más cercanos.

-Sí así es, -habló cuando por fin me miró, era extraño, porque mientras en la mirada de mi madre, había cierto desprecio y duda, en la de él, no había nada, simple vacío, no era como cuando veía a Rebekah o a Kol, no, era diferente vacía, desvié la mirada de la suya, sintiéndome herida, como siempre.-¿A donde fuiste?

-Estaba jugando con Henrik, y nos alejamos por el bosque,-empecé a explicar, pero antes de seguir, él me tomó del mentón y me hizo ferlo.

-Cuando me hables, veme a los ojos, Alexandra.

-Sí, lo lamento,-me disculpé, tragando fuerte,-Estaba jugando con Henrik, y nos alejamos de la casa, no vi cuando fue que nos alejamos tanto, hasta que Henrik no pudo seguirme el paso.

-¿Porque fuiste a jugar con él si tu deber era ayudar a las mujeres?-la pregunta hizo que me bajara una gota fría de sudor por la espalda, sé lo que buscaba.

-Es que, madre, estaba muy ocupada con eso, y Henrik estaba siendo inquieto, entonces Nicklaus sugirió..

-¿Nick? ¿Ahora lo obedeces?-su tono dejó de ser cortes, y pasó a ser frío, siempre que hablaba de mi gemelo, su mirada cambiaba de estar vacía a enojo, odio puro.

-No, pero creí que si madre, estaba ocupada yo podría entretener a Henrik, mientras ellas terminaban sus tareas, no creí..

-Me importa poco lo que creas, Alexandra, tu deber te lo dicta tu madre y yo, no Nicklaus, por lo que esperaría que obedecieras cuando se te da una ordemn.

-Sí, padre.-no repliqué.

-Si te ordeno quedarte con las mujeres, te quedas, si te ordeno cuidar a los niños, los cuidas, si te ordeno estar lejos de Nicklaus, te quedas lejos, ¿lo entendiste? -bramó, asentí con pánico, no quería que lo volviera hacer, Nick es mi gemelo, estar lejos de él, era peor que cualquier tortura.

-No fue su culpa, padre-la voz de Nick, me hizo retroceder, al verlo supe que no habría vuelta atrás.

-¿Disculpa?-habló mi padre,-¿Acaso te dije que tenías permitido hablar?

-No, pero no dejaré que la regañes cuando fue mi culpa.

-No, Nick, déjalo, fui yo quien desobedeció.-intenté hacerlo retroceder, o que viera mis ojos, quería que se callara, conmigo sería castigo, con él sería casi la muerte.

-No, fui yo quién te dijo que lo hicieras, y aunque opusiste resistencia, te lo exigí es mi culpa.-habló para por fin verme, lo tomé de los brazos, negando con la cabeza, eso no fue lo que pasó, pero él siempre me protegería, pero no quería.

-¿Es eso cierto, Alexandra? -preguntó padre, alejándome de él.

-¡No! ¡Por supuesto que no!-negué frenéticamente, mientras sentía las lágrimas bajar por mis mejillas.

-No le mientas, Alexandra, es la verdad,-la voz de Nick era baja, pero segura, mis piernas temblaban de pánico, Kol y Finn se estaban acercando mientras reían, pero al ver la situación se detuvieron.

-Mi querida niña, siempre estás haciendo todo por protegerlo, pero sabes que eso no llevará a ningún lado,-habló Mikael, a mi lado, de forma suave, mientras limpiaba mis lágrimas y dejaba un beso en mi frente.

-¡No!-grité cuando se llevó a Nick, pero él le hizo una seña a Kol, y a Finn quienes me tomaron por los brazos no dejándome avanzar.

-No lo empeores, Alex,-me murmuró Kol.

-Pero no fue su culpa, fue mía, solo ¡mía!-Finn negó, abrazándome, dejándome llorar, odiaba esto.

Odiaba los gritos de dolor de Nick, odiaba que tuviera que dejarlo mientras él, pagaba las consecuencias de mis actos, odiaba a Mikael, y que hiciera esto ¡Éramos sus hijos! ¿Cómo podía? No podía soportarlo, mi gemelo, mi alma par, no podía soportar su dolor, era como si clavaran mil dagas en mi corazón, no podía.



-¡Por favor padre, para!-grité llegando a donde estaban, Nick estaba en el suelo ensangrentado, me puse en frente de él, recibiendo un latigazo en la espalda, para que no llegara a él, el ardor, me hizo soltar un gemido agudo, dolía como una mierda.-Por favor, ya entendió, fue suficiente.-supliqué, volviendo a ver el rostro de Nick, asustado, preso del pánico, igual que el mío.

-Alexandra..-empezó a decir Mikael, pero no lo deje.

-¡Por favor, padre! ¡Por favor!-supliqué, de rodillas, con la cabeza gacha solo podía ver sus pies, y oír la respiración agitada de los tres, pero no podía simplemente no hacer nada, no más.

-Bien, te quedas aquí fuera con él, sin comida,-bramó, mientras se alejaba hacia nuestra casa, estabamos en un pequeño pórtico, donde él solia castigarnos, estaba al aire libre, en medio del bosque, donde nadie podría oírnos gritar, aunque lo hicieran, ellos no harían nada.

-Hermano,-llamé desesperada, él estaba totalmente herido, y yo desesperada-Ven levanta, hay que ir al río, te lavaré, las heridas.

-Alex..

-Por favor no me digas que no debí intervenir, eres mi alma par, Nick, podría más.-él me sonrió con una mueca llena de dolor, su rostro lleno de barro, lagrimas y sangre, me era doloroso, más que el dolor en mi espalda, Nick, colocó nuestras frentes juntas mientras acariciaba mi cabeza con dulzura.

-Un día no bajaremos más la cabeza, y no tendrás que suplicarle a nadie, te lo prometo, hermana.