Un viaje sin razón.
Ese día era mi cumpleaños, a pesar de que ya hayan pasado once años lo recuerdo como si hubiera pasado ayer, el nueve de septiembre fue el día en el que no volví a ver a la persona que más quería en ese entonces, el día que murió.
-Mamá, hoy me quedaré a dormir en la casa de Akira- la casa desprendía un hedor muy fuerte a alcohol, no podía respirar ni un poco bien, creí que estaba durmiendo.
Fui hacia la puerta y antes de salir me di cuenta de que la puerta ya estaba abierta, estaba seguro de que había escuchado a mi madre entrar en medio de la noche pero si la puerta seguía abierta algo debía haber pasado.
-¿Mamá?- Camine despacio y cuando abrí la puerta salió otro olor, pero este no era de cerveza o vino, era mucho más espeso y desagradable, cuando entré la vi.
Esa imagen tan clara como el agua que se repite en mis pesadillas, no puedo dormir sin sentir tormento, me dan ganas de vomitar y ser liberado de este cruel recuerdo.
¿Por qué?
Ahora mismo estoy yendo a la tumba de mi viejo mejor amigo, al parecer murió hace un mes pero no me enteré hasta hoy, así que como buen amigo que soy voy a dejarle un ramo de hojas del arbusto que vi mientras iba al aeropuerto.
-L-Llegamos señor- Tartamudeó el chófer, se notaba nervioso y sus manos sudaban.
-No voy a desenterrar a nadie ni voy a un ritual satánico- Dije abriendo la puerta del auto, eran las siete de la noche y tenía que apresurarme en encontrar su tumba.
Al bajarme el auto se fue de inmediato, mire lo que quedaba de naranja en el cielo y pude ver unas nubes oscuras, salte la cerca y empecé a buscar, fue más rápido de lo que pensaba.
-¿Hm, ya está amaneciendo?- La luz del sol comenzó a iluminar el nombre de Akira, ¿ahora qué haría?.
Mis ojeras son muy notorias, trabajo y aunque me muevo siento que no tengo vida alguna, de nuevo estoy esperando parpadear y luego ver a la persona viva...
-Soy tan patético- Aunque no decía nada las lágrimas se deslizaban sin parar, sentía que tenía mucho que decir pero al mismo tiempo nada.
¿Acaso un muerto podría escuchar mis lamentos?
-Sobredosis... ¿Por qué? Odiabas ese tipo de cosas, siempre eras consciente del daño que causaba, ¿Acaso sabe tan bien o solo intentaste tragarte tus malditos problemas hasta ya no respirar?-.
No tiene caso, no me va a responder, por más llorón que sea, el no se levantara a consolarme o a gritarme que me vaya, es muy triste ver cómo la mejor persona que conocías terminó muriendo por una causa tan...
Mis labios estaban temblorosos y sin pensar dije -Muérete- sentí unas gotas en mi cabeza y luego de estar un rato en silencio me di cuenta de que estaba todo empapado, el frío me consumió y solo deseé dormir y volver a esos tiempos en donde ambos éramos felices juntos, quiero que se disculpe.