JiCheol ♡ Hello baby.

Summary

Un pequeño descuido deja a JiHoon pensando en la idea de tener un cachorro con su Alfa y vivir las experiencias de un embarazo.

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n/a
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18+

Hello

—Sigo pensando en que deberías ser el modelo y no quien está detrás de la cámara —Dijo SeungCheol frotando el jabón líquido en sus manos para formar espuma y pasarlo por sus brazos —Eres el único chico que conozco que se despierta asombrosamente hermoso cada mañana.

—¿A cuántos chicos has visto despertando? —JiHoon levantó el pie derecho y entró a la cabina de ducha, SeungCheol se hizo a un lado y dejó que el agua cayera sobre el menor.

—A muchos —Contestó con una sonrisa, tomó más jabón y deslizó sus manos por la espalda de JiHoon antes de acercarse a su oído —En las celdas.

—Tonto —El castaño se volteó y comenzó a bañar al Alfa a la vez que recibía suaves caricias con aroma del jabón; canela y vainilla. Memorizó por milésima vez el cuerpo del mayor, jugando con el agua y riendo cuando SeungCheol intentaba robarle besos mientras conversaban.

Se giró para lavarse el cabello y recibió ayuda de SeungCheol, él debía levantar sus talones y SeungCheol encorvarse para que hiciera lo mismo, no era algo que habían hablado antes, desde la primera vez que se ducharon juntos lo hicieron, les gustaba bañar al otro y tener ese momento de intimidad con su pareja.

—¿Sabes qué fecha importante se acerca? —Preguntó el Alfa abrazando al menor por detrás, recargando el mentón en su hombro y pasando sus manos con jabón por el plano abdomen del Omega.

—¿El cumpleaños de tu madre? —Preguntó divertido, regulando el agua, rápidamente el vapor comenzó a llenar el pequeño espacio donde se encontraban.

—No —Dejó un beso en la nuca del más pequeño.

—¿El cumpleaños de JeongHan?

—Tampoco, no es un cumpleaños.

—¿Algún familiar vendrá de visita? —Volvió a preguntar, esta vez manteniendo una expresión seria —¡Ah! El sábado se cumplirá un año desde que Hansol tuvo que ir al hospital porque SeungKwan le lanzó un tenedor al brazo cuando estaban discutiendo.

—¿Eso ocurrió? —Volteó a JiHoon sin poder creerlo.

—No pero hubiese sido divertido —Se encogió de hombros.

—Nuestro aniversario —Habló marcando sus hoyuelos mientras tanto JiHoon terminaba de quitarse el jabón del cuerpo —Cinco años desde que estamos juntos.

—Ah, eso —Dijo desinteresado.

—¡Hey! —Levantó el mentón de JiHoon con los dedos para que lo mirara a los ojos —¿Por qué lo dices como si no importara o fuese cualquier cosa? Son cinco años, no es poco, te pedí que fueras mi novio y en la misma fecha, un año después, te marqué —Acarició la marca en el cuello del Omega, era la prueba del amor que se tenían y que estaban unidos para el resto de sus vidas.

—No coloques esos ojitos de cachorro abandonado —Cerró la llave del agua y volvió a SeungCheol, apretando sus mejillas para depositar un rápido beso en los labios. Las manos del mayor descansaron en su cintura —Estaba bromeando contigo, sé que se acerca nuestro quinto aniversario.

—¿De verdad no lo olvidaste? —Cuestionó formando un tierno puchero viendo a JiHoon salir de la ducha para colocarse la toalla alrededor de su cadera.

—De verdad —Estiró el brazo y SeungCheol tomó su mano, lo envolvió con una toalla y salieron a la habitación donde JiHoon se sentó al borde de la cama dejando que el Alfa secara su cabello.

—Cierra los ojos —Pidió SeungCheol secando el rostro del menor para unos segundos después recibir la misma atención por parte del castaño.

La habitación había sido decorada por los dos, JiHoon tenía buen gusto y gran parte de la decoración del departamento fue su elección pero SeungCheol quiso preocuparse del cuarto que sería solamente de ellos.

Así que mientras JiHoon pintó las paredes de un lindo celeste pastel, SeungCheol compró dos ositos de peluches para dejar sobre uno de los muebles, ambos traían una camisa donde estaba escrito su nombre y el de JiHoon.

Y obviamente el del Omega era más pequeño.

Detalle que venía a la perfección con el apodo cariñoso por el cual era llamado a diario.

Chiquito.

JiHoon levantó sus talones y se estiró lo que más pudo para alcanzar la caja de cereal que estaba en la encimera, ahí es cuando odiaba su estatura, alguien lo levantó de la cintura y la pudo tomar sin problemas, SeungCheol continuó como si nada, sacando un bol y la cucharilla que utilizaría, colocó dos rebanadas de pan en la tostadora y preparó el café de JiHoon.

Sus desayunos eran completamente distintos.

Mientras que el Alfa amaba comer cereal en las mañanas.

JiHoon no podía dejar de tomar su café y comer sus tostadas con mermelada de fresa.

—He dejado tu sombrero y el cinturón en la mesa de la entrada —Comunicó JiHoon revisando los mensajes del móvil.

—¿Quieres que te vaya a dejar?

—No, SeungKwan viene en camino, iremos juntos al estudio —Se levantó de la mesa y corrió al baño para lavarse los dientes, cuando estuvo listo tomó sus cosas y regresó a la cocina para despedirse de SeungCheol con un beso en los labios —Nos vemos en la noche, por favor ten cuidado.

—Siempre lo tengo —Tomó una de las tostadas que había dejado JiHoon y le dio un mordisco —Te amo chiquito.

—¡Te amo más! —Gritó el omega antes de cerrar la puerta principal.

Así era cada mañana, menos los fines de semana donde los dos tenían libre y aprovechaban el tiempo para vivir su apasionado amor.

JiHoon tuvo una jornada pesada de trabajo, con diferentes modelos y distintas locaciones, por la tarde llegó más temprano de lo normal al departamento gracias a su amigo SeungKwan quien ya no podía de los nervios, acabaría sin uñas si seguía así.

—¿Cuánto más debo esperar para saber si estoy embarazado? —Preguntó el pelirrojo caminando de un lado hacia otro por la habitación de JiHoon.

JiHoon miró el reloj de muñeca y volvió la mirada al test de embarazo que tenía en la mano —Faltan dos minutos, ten paciencia.

No todos los días su mejor amigo le decía que posiblemente estaba embarazado, a SeungKwan lo conoció en el instituto, era alguien divertido y con una personalidad que agradaba al instante, muy chillón, demasiado para su gusto pero con el tiempo se volvieron cercanos, tanto como para contarse sus problemas o preocupaciones.

—Listo —Anunció suspirando profundamente al ver el resultado, el cual volteó hacia SeungKwan.

—Dos líneas —Se detuvo mirando el test —¿Qué significa?

—Que estás embarazado —Levantó las cejas mirando cada una de las expresiones de su amigo. SeungKwan se sentó en de sofá de la esquina mirando el suelo de madera —¿Todo bien?

—Sí, todo genial —Levantó la cabeza sin poder creerlo, tocó su abdomen y sonrió —Hay un bebé que se está formando dentro de mí.

—Feto o embrión —Habló JiHoon logrando que SeungKwan rodara los ojos ante la corrección —Al menos, eso debe ser ahora.

—¿Cómo se lo diré a Hansol?

—¿Piensas que se enojará?

—¿Estás loco? —Se levantó de un salto, parecía emocionado, mejor dicho, su emoción se podía ver a kilómetros de distancia —Claro que no, estábamos buscando un bebé pero no quiero solo decírselo, sino que preparar algo especial para darle la noticia.

—Antes de que tú emoción siga en aumento deberías ir al hospital para realizarte un examen de sangre —Se levantó de la cama y caminó hacia la mesita de noche, abrió el cajón y dejó caer el test de embarazo para luego cerrarlo y tomar una libreta que estaba junto a la lámpara —Estás cosas a veces se equivocan.

—Sí, tienes razón —Asintió tomando su chaqueta —¿Me acompañas?

—Lo dudo, tengo una sesión a las ocho —Revisó leyendo la libreta que sostenía.

—Son las seis de la tarde.

—Sí, pero debo llegar antes para instalar todo el material, además que la locación queda al otro lado de la ciudad, será en los barrios bajos, el director así lo pidió para su perfume y sabes que detesto llegar tarde a mis compromisos.

Posiblemente JiHoon era una de las personas más independientes, organizadas y ordenadas que pisaban la tierra, su trabajo como fotógrafo era algo que ocupaba la mayor parte de su tiempo y le gustaba ser profesional en lo que hacía, llegar a tiempo a las reuniones y sesiones fotográficas, por lo que nunca recibió alguna crítica de los clientes, haciendo que su nombre y prestigio subiera de nivel en las diferentes empresas, llevaba una libreta con él para todos lados.

Era como su Biblia.

Pero con sus compromisos.

Incluso el móvil le avisaba cuando se acercaba a su ciclo, como algunas aplicaciones que las mujeres tenían para la menstruación, JiHoon tenía una para poder pedir licencia a tiempo en el trabajo y ocuparse de ese tema.

Y no era que no estuviese marcado o que no tuviera pareja, hace cinco años había encontrado al mejor Alfa que podía desear.

Alguien completamente diferente a él en todos los sentidos, un hombre extrovertido, sociable, juguetón y desordenado.

Un apasionado jefe de policía que le volteaba su mundo.

Y de quien estaba profundamente enamorado.

No se habían conocido en una fiesta, gracias a sus amigos o en un café, SeungCheol fue quien le quitó la licencia de conducir a JiHoon por cuatro semanas, según él, por ir a exceso de velocidad y aunque estaba mal aprovecharse de su posición quería sacarle el número telefónico pero como el Omega se negó no le quedó otra opción de insistir en llevarlo a su trabajo cada mañana ya que no podía manejar.

Parecía un acosador pero JiHoon queriendo o no lentamente fue cayendo en sus encantos aunque SeungCheol había sido el primero en caer pero lo seguía negando.

Y extrañamente sus profesiones se complementaban mejor de lo que hubiesen esperado, formaron una relación estable y formal llena de amor, confianza y respeto que esperaban perdurara en el tiempo.

Al caer la noche JiHoon terminó de ponerse su ropa de dormir para el verano que consistía en un enorme camisón mientras que el del Alfa le gustaba pasearse por la casa en bóxer, a JiHoon no le molestaba ese detalle.

Cada día le regalaba una asombrosa vista.

—Me parece una tontería que el modelo haya renunciado a la campaña solamente porque debía posar con otro chico, eso no lo iba a volver homosexual —Opinó SeungCheol colocando pasta dental en su cepillo.

JiHoon entró al baño colocándose frente al alfa, tomó su cepillo y lo miró por el reflejo del espejo —Era principiante y muchos se preocupan de dar la mejor primera impresión frente al mundo del modelaje pero no lo que no saben es que si tienen sesiones sensuales tanto con chicos, como con chicas es algo que lo vuelve más accesible y les abre muchas puertas que a alguien que se recusa pensando en que posando con alguien de su mismo sexo cambiará su orientación sexual.

—Arruinó su carrera sin siquiera empezarla —Balbuceó SeungCheol escupiendo gotitas de pasta dental al espejo, inmediatamente JiHoon tomó una toalla de papel y las limpió.

—¡No hables cuando laves tus dientes! —Exclamó enojado dejando el espejo lleno de gotas blancas que habían salido disparadas de su boca, el Alfa soltó una carcajada y se enjuagó la boca.

—Cuantas veces te he dicho que no juegues en el baño —Dijo SeungCheol negando con la cabeza, JiHoon entrecerró los ojos, él lo abrazo por la cintura y le dio un coqueto guiño antes de salir del cuarto de baño —Te espero en la cama.

El aroma de SeungCheol era único; a madera con un pequeño toque de vainilla, lo hacía sentir seguro y cómodo, a JiHoon le encantaba abrazarlo por las noches, acomodarse en su cuello y dejarse envolver por el olor que desprendía el cuerpo del Alfa.

—¿Dónde dejé mi placa? —SeungCheol revisó su uniforme a la mañana siguiente, ya habían terminado de desayunar y recién se percataba de ese detalle, no podía salir a trabajar sin ella.

—La he dejado en mi mesita de noche, ayer la dejaste tirada en el suelo del baño después de ducharte —Habló rápidamente JiHoon abriendo la puerta principal —Ya debo irme, te amo Cheol.

—Yo te amo más chiquito —Murmuró SeungCheol caminando por el pasillo que daba a la habitación, miró las fotografías de ellos en las paredes y sonrió.

A JiHoon le encantaba sacarle fotos.

La mayoría estaba en la sala y eran de ellos dos.

Pero también habían otras más personales, JiHoon le había insistido en hacerle una sesión con su uniforme, parecía una fantasía sexual que tenía el Omega y después de estar meses insistiendo SeungCheol cedió a hacerla.

Tal sesión terminó con él completamente desnudo frente al menor.

Y todas esas fotografías estaban en un álbum que JiHoon mantenía en la habitación, exactamente en el armario, a veces las sacaba solamente para molestarlo o en los días donde más lo extrañaba.

Pero había una en el pasillo, una donde SeungCheol estaba abriéndose la camisa azul del informe, a JiHoon le encantaba y por lo mismo la envió a enmarcar, para el omega se veía extremadamente sensual con el cinturón puesto y un arma en él, además del sombrero, todo lo completo la mirada profunda con la que lo miró a la cámara.

—Aquí estabas —Susurró tomando la placa de policía para ponérsela en la camisa, miró la mesita de noche de JiHoon y encontró un paquete de galletas de chocolate, abrió el cajón y la guardó, iba a cerrarlo y darse la vuelta pero se le hizo imposible no mirar el test de embarazo que estaba volteado sobre unos libros del Omega.

Lo sacó y giró.

JiHoon estaba embarazado.

Una hermosa sonrisa se formó en sus labios, se cuidaba con JiHoon en cada celo pero los preservativos no eran del todo efectivos y bastaba un poco de su semen para dejarlo embarazado pero no le preocupó demasiado esa parte, todo en lo que podía pensar era en su Omega y en la preciosa pancita que iría creciendo en los próximos nueve meses.

Se fue entusiasmado al trabajo, les contó a Hansol y SoonYoung apenas llegó a la estación policial, su jefe escuchó la celebración afuera de la oficina y lo felicitó.

Imaginaba que JiHoon hace poco se había enterado de su embarazo, podía estar asustado con la noticia, jamás habían hablado de tener bebés pero nunca descartaron la idea, aun debía estar procesándolo pero pronto se lo diría, en un momento que prepararía con anticipación.

El hecho de imaginarse a un pequeño o una pequeña corriendo por el departamento lo hacía querer rodar por el suelo y olvidar la compostura que debía mantener con su uniforme.

En casa no debía disimular.

Pero tampoco arruinaría la sorpresa que seguramente le quería dar JiHoon.

—Chiquito no hagas eso —Corrió hacia el omega para que le entregara la caja con la que había llegado.

—Gracias —Habló confundido pero lo dejó pasar ya que estaba lo suficientemente cansado como para preguntarse por qué SeungCheol llevaba toda la semana siendo tan atento con él y no quería decir normalmente no lo fuera pero de un día para otro tenía atenciones que jamás tuvo, cómo ofrecerse para realizar la limpieza en todo el departamento, cocinar, no dejar que hiciera fuerza, hasta lo ayudaba llevando todo el equipo hacia el trabajo.

—Son vegetales salteados —Informó SeungCheol cuando vio al omega levantar la tapa de las ollas en busca de comida —Te hará bien comerlos.

—¿Desde cuándo haces vegetales para la cena? —Preguntó JiHoon mirándolo confundido —Esperaba llegar y encontrar una pizza y gaseosas.

—No, basta de comida chatarra —SeungCheol caminó hacia la cocina y tomó dos platos para servir —Mi mamá me ha dado la receta así que espero que haya quedado bien, por favor ve a sentarte.

Definitivamente algo le pasaba a SeungCheol y JiHoon no tenía idea de qué podía ser.

Quince minutos después cayó rendido en la cama, escuchó a SeungCheol entrar a la habitación y abrir las puertas del armario, levantaron sus piernas y comenzaron a cambiarlo de ropa, sonrió ligeramente sintiendo unos besos tiernos sobre su piel, adoraba que SeungCheol en cada momento le hiciera saber cuánto lo amaba.

Y no se refería a los besos sino al hecho de estar cambiándolo de ropa para que pudiese dormir cómodamente.

Unos besos en el abdomen lo hizo abrir los ojos, SeungCheol estaba abrazándolo por la cintura, con los ojos cerrados y dándole caricias con la punta de la nariz.

—¿Mi amor? —Llamó la atención del Alfa quien le regaló una sonrisa al levantar la cabeza.

SeungCheol se levantó y tomó a JiHoon en brazos para acostarlo en su lugar, rodeó la cama y dejó que el Omega lo abrazara como solía hacerlo cada noche.

El soñar con las fotografías de su próximo hijo en las paredes del departamento lo entusiasmaba más que nada en el mundo.

Y pronto ese sueño se volvería realidad.

—JiHoon está embarazado —Soltó una risita cuando escuchó el grito de su mamá a través de la línea telefónica.

—¿Cuánto tiempo tiene? —Preguntó la señora Choi, su voz cambió en cuestión de segundos, más alegre, feliz por su hijo.

—No lo sé, supongo que poco, dos o tres semanas, no tiene pancita aún pero ya saldrá —Contestó con una sonrisa —Seré papá, nuestro primer bebé.

—Felicidades Cheollie y por favor envíale mis felicitaciones también a JiHoon, apenas podamos viajar lo haremos para conocer a nuestro nieto. Tu padre también está muy feliz aquí, ya les está contando a tus tíos y primos.

La noticia del supuesto bebé corrió por toda la familia del alfa, apenas SeungCheol cumplió los dieciocho años se mudó a la capital para entrar a la academia de policías y cumplir sus sueños, entonces conoció a JiHoon y se estableció en la ciudad pero cada vez que tenía vacaciones iba a visitar a sus padres en compañía de su Omega, JiHoon fue recibido con los brazos abiertos en la familia Choi, sabían que estaba cuidando de SeungCheol y el hecho de saber que ahora estaban formando su propia familia era suficiente para organizar un viaje apenas el bebé naciera.

SeungCheol aparcó el vehículo afuera de una tienda de bebés y apagó el repetitivo sonido de la sirena.

—Seré padre —Informó mirando a los asientos traseros por el espejo retrovisor donde estaban dos chicos que se llevaba a la estación por intento de robo.

—Felicidades —Los hombres se miraron entre sí.

—Aún no le he comprado nada a mi Omega así que espérenme un minuto —Pidió con una sonrisa amable bajándose del automóvil —No intenten nada o les irá peor.

Las vendedoras de la tienda rápidamente posaron sus ojos en el atractivo policía apenas entró, quitándose los lentes de sol para colgarlos en su camisa.

Para SeungCheol era estar en un mundo nuevo, quería comprar todo, ir con JiHoon, hablar de su bebé, discutir sobre el diseño de la cuna, el coche, la ropita que usaría, ver los baberos y chupetes.

Pasó la tarde leyendo un libro que hablaba de la crianza para padres primerizos, el auto estaba lleno de ropa de bebé que debía ocultar de JiHoon.

Pero llegó el día en que no aguantó más y compró una cuna de color blanco, muy bonita, no era necesario que JiHoon preparara una cena o tardara tanto en decirle, como si él se fuese a molestar.

Ya quería vivir la experiencia del embarazo.

Hasta tenía apartada la habitación para el pequeño o pequeña.

Entró al departamento teniendo una batalla con las bolsas de papel que sostenía con las manos y una cuncuna de colores que llevaba alrededor del cuello, el omega llegaría más tarde así que lo esperaría con todo listo.

Dejó las bolsas en el pasillo y entró la caja de la cuna, además de más peluches y otros artículos, como un monitor con cámara, un cargador estilo canguro, un móvil de estrellas con una luna en el medio y seis paquetes de pañales para recién nacidos.

—¿Cheol? —JiHoon se quedó congelado al salir de la cocina y encontrar una tienda de bebés en el pasillo del departamento —¿Qué es todo eso?

—Pensé que llegarías más tarde —Habló el mayor con una sonrisa nerviosa, al final él terminaría dándole la sorpresa al omega —¿Qué tal te ha ido en el trabajo?

—Bien —Respondió cortante, seguía desconcertado —¿Qué es todo esto?

El Alfa cerró la puerta y buscó espacio para caminar entre las bolsas y así acercarse a JiHoon, se agachó y tomó un par de pequeños zapatitos que había comprado.

El omega levantó sus cejas al ver su enorme sonrisa y cómo los ojos se SeungCheol se volvían más pequeños.

—Chiquito, no es necesario que me sigas ocultando esta sorpresa, ya lo sé —Dejó los zapatitos en la mesa para tomar las manos de JiHoon.

—¿Qué sabes?

SeungCheol soltó las manos del omega y sus piernas se doblaron cayendo al suelo de rodillas, levantó la camisa de JiHoon y lo abrazó acercando la cabeza a su abdomen —Que seremos padres, estás llevando a nuestro bebé.

—¿De qué estás hablando?

—Vi la prueba de embarazo que guardaste en tu mesita de noche.

—Mi amor, por favor levántate —Buscó las manos del alfa y lo ayudó a levantarse del suelo, todas las piezas encajaron en su lugar, los cuidados de SeungCheol, las caricias que le daba por las noches en su abdomen, como si le estuviese haciendo cariño a alguien más. Él no estaba embarazado y debía decírselo —SeungKwan es quien está embarazado, no yo.

SeungCheol sintió que un balde de agua fría cayó sobre su cabeza —Pero yo vi el test, era positivo.

—Sí, pero SeungKwan se lo hizo, estaba ansioso y me pidió que estuviese con él para saber el resultado que daría.

—Yo... —Soltó las manos del omega y caminó hacia la sala dándole la espalda —Les dije a mis padres la noticia.

—¿Le has dicho que estoy embarazado? —Exclamó sorprendido.

—A mí jefe también y a los chicos —Se volteó mirando a JiHoon.

—Pero SeungCheol —Intentó hablar.

—Creí que era tuyo y que estabas buscando el momento indicado para decírmelo.

—Debiste preguntarme.

—Sí, tienes razón —Habló cabizbajo —Fui un idiota, lo confundí todo.

—Está bien —JiHoon subió las manos hasta los hombros del mayor, acarició sus orejas y sus mejillas —Fue descuido mío.

—¿Vamos a preparar la comida? —Preguntó cambiando radicalmente de tema para no seguir sintiéndose como un verdadero idiota —Muero de hambre.

Fue incómodo.

Y extraño, sobretodo extraño.

Por más que SeungCheol le hablara de su trabajo, de sus amigos, del clima era imposible para JiHoon ignorar todas las cosas que estaban en la entrada del departamento.

Como también era imposible olvidar la mirada que tenía SeungCheol hace unos segundos atrás, era diferente, tenía un brillo especial y único. El que se arrodillara para abrazarlo y hacerle cariño a alguien que no existía en el vientre del omega.

—¿Estás bien? —JiHoon entró a la cama abrazando a su Alfa, SeungCheol estaba con la mirada perdida aunque intentara disimularlo.

—Sí.

—¿No estás decepcionado?

—Claro que no —Le sonrió y acarició la tersa mejilla del menor para luego cubrirlo con las mantas, bajar su mano a la cintura del omega y así arrastrarlo a él.

Se escondió en el cuello de JiHoon, avergonzado, no podía seguir mirándolo a la cara.

—Mi amor —Separó los dedos de su mano y jugó con el cabello oscuro del Alfa.

—Ya te había imaginado con una pancita adorable aquí en la cama y yo dándoles caricias hasta que se quedaran dormidos —Confesó apenado —Verla crecer y cada semana sacarle una fotografía, ya sabes que no soy amante de las fotografías pero quería hacerlo y colgar en las paredes todo el crecimiento, al final estaríamos los tres.

JiHoon estaba enternecido de sólo imaginarlo —Eso es muy dulce.

—Lo sé —Levantó la cabeza mirando al menor —Soy un hombre en peligro de extinción.

—¿Te gustaría tener un bebé? —Preguntó colocando las manos en el desnudo pecho del alfa, sintiendo unos fuertes brazos rodeándolo.

—No me tienes que hacer esa pregunta a mí, es tu cuerpo y tú eres el único que puedes decidir sobre él.

—Con un bebé todo cambiaría.

—Me gustan los cambios —Admitió SeungCheol —Pero sé que tú eres distinto, alteraría ese orden que llevas con todo, en la casa, en el trabajo, en tu vida.

—Me gustan los cambios cuando tienen que ver contigo —Enseñó sus hoyuelos y SeungCheol aprovechó la oportunidad de besar cada uno de ellos —Con nosotros.

—Si en algún momento tenemos un bebé me gustaría que sacara todo de ti —Soltó una risita cuando JiHoon frunció el ceño.

—¿Estás loco? El mundo no soportaría otra versión mía.

—Sería precioso o preciosa —Pegó su frente contra la del castaño —De solo imaginarme a alguien con tu carita, con tu sonrisa, se me revuelve el estómago.

—Me gustaría que tuviese tu personalidad —Sonrió el Omega —Que sea extrovertido y muy hablador, alguien dulce y que llene de alegría y bondad cada rincón de este lugar.

—Pero si para eso ya estás tú.

JiHoon rió —Una personita con tus ojos de cachorro y con esos hoyuelos adorables que tienes.

Hubo un silencio tranquilo y cómodo que dejaron pasar, donde se miraron a los ojos y sin que lo dijeran, cada uno imaginó sus vidas con un bebé.

—Yo estaría dispuesto a hacer todos los cambios necesarios solo para conocer a esa personita —Susurró SeungCheol haciendo temblar el corazón de JiHoon.