JiCheol ♡ Viral 3: Our wedding.

Summary

Organizar una boda no era algo sencillo pero desde el primer segundo JiHoon supo que no quería usar un traje formal. Sino un hermoso vestido. Y omitió aquel detalle hasta el último día para sorprender a SeungCheol.

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1
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n/a
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18+

Capítulo único ♡

Después de una de las propuestas de matrimonio más románticas del mundo al estilo SeungCheol, el cual esperó a terminar de hacer el amor, donde los dos estaban sudando y no podían pensar con claridad porque sus mentes estaban cayendo bajo un profundo sueño después de haber alcanzado el orgasmo, los planes se pusieron en marcha apenas JiHoon aceptó.

—Es muy linda —Habló JeongHan al desatar el listón de color lila que abría la invitación de la boda —¿Dónde se casarán?

—En un salón de eventos, la semana pasada lo vimos por internet y SeungCheol llamó para pedir una cita, ayer lo fuimos a ver —Contestó JiHoon con una sonrisa, jugando con sus manos, ansioso de solo decirlo —Es precioso, sus paredes son de cristal y como está en medio de un jardín, las flores y árboles lo vuelven mágico.

—¿Ustedes verán todos los detalles de la boda o le pagarán a alguien para que haga ese trabajo? —Preguntó curioso SeungKwan dejando la taza de café sobre la mesa.

—Lo haremos con SeungCheol —Respondió el menor —No tiene sentido que otra persona se haga cargo de un día que es especial para nosotros. Ya tenemos la boda en nuestras mentes, solo hay que traerla a la realidad.

—¿Y ya vieron el traje? —Continuó MingHao quien estaba enviándole un mensaje de texto a SoonYoung —No falta mucho.

—SeungCheol ya se ha comprado su traje formal —JiHoon bajó las manos a su regazo y de pronto el interés por los distintos cuadros de las paredes apareció.

—¿Y el tuyo? —SeungKwan miró a JeongHan, confundidos por el cambio del castaño —¿Ya viste tu traje?

—No me casaré con un traje —Alzó sus cejas.

—¿Acaso lo harás desnudo?

—¿Será una boda al estilo Adán y Eva? —WonWoo sonrió —Por favor dinos que también podemos ir así, detesto usar corbata.

—No —Negó con la cabeza —Y por lo mismo los he citado aquí, para que me ayuden, quiero un vestido.

—¿Un vestido? —JeongHan se inclinó hacia adelante, como si la respuesta del menor fuese a cambiar si la volvía a repetir.

—Sí, un vestido —Hizo una pausa mirando las expresiones de asombro en sus amigos —¿Por qué me miran así? Mi masculinidad no se verá afectada por usar un vestido, y vayan haciéndose a la idea porque también pintaré mis uñas y ocuparé lápiz labial.

—A mí me parece genial —Opinó JeongHan —Tus manos son muy bonitas, ya era hora que les sacaras provecho.

—¿Y tú? —JiHoon miró a WonWoo —¿Tan sorprendido estas? Si te parece mal puedes irme devolviendo la invitación.

—¿Y quedarme sin pastel? —Bromeó el azabache —Nunca esperé que quisieras usar vestido pero me gusta, te verás espectacular.

—Hace poco vi un velo con una corona de unas flores muy lindas —Comentó MingHao entusiasmado ante la idea.

—SeungCheol no lo sabe, le dije que compráramos la ropa por separado para darle la sorpresa al otro pero estoy seguro que piensa que elegiré un traje color pastel o algo así pero quiero sorprenderlo y sé que le gustara verme con vestido ese día.

—Te ayudaremos a mantener el secreto —Sonrió SeungKwan mirando al menor.

Si JiHoon decía que no estaba entusiasmado con todos los preparativos sería una vil mentira y no lo disimulaba, ver los centros de mesas, la comida que servirían en la fiesta, las decoraciones en el salón de eventos, las luces, el pastel y a quienes contratarían para que prepararan los platos que servirían a sus invitados, todo lo emocionaba.

Jamás imaginó el gran trabajo que tendría una boda.

Pero lo que más le gustaba era que SeungCheol no había dejado todo en sus manos, desligándose de tal evento como muchas personas lo hacían, daba su opinión, discutían hasta llegar a un acuerdo y continuaban con lo siguiente.

Seguían trabajando de lunes a viernes, ya lo habían hablado, pedirían las vacaciones tres días antes de la boda y así poder tener más tiempo en la luna de miel, aquella decisión los desgastaba más, llegar al departamento agotados para continuar con los detalles de su matrimonio.

Así que hicieron una lista que pegaron en la puerta de la nevera con lo que debían ver, el que llegaba antes debía empezar y luego informarle al otro de todo lo que encontró por internet y sus ideas.

Les facilitó un poco el trabajo porque conocían los gustos de su pareja, sabían lo que querían y cómo querían que fuese su boda.

JiHoon llegó al departamento a las diez de la noche, arrastrando los pies y con los ojos entrecerrados, dejó las llaves caer en el sofá, se quitó la chaqueta, los zapatos y se dirigió hacia la cocina para comer algo, afortunadamente SeungCheol ya estaba allí, seguramente en la habitación pero le había dejado comida lista para calentar en el microondas.

De pronto unos brazos lo voltearon, sonrió cansado y SeungCheol besó sus labios dándole la bienvenida.

—Ve a la mesa —SeungCheol besó la frente del menor —Te llevaré la cena.

JiHoon negó la cabeza formando un puchero y el mayor sujetó sus mejillas.

—¿Quieres cenar en la cama? —Arqueó una ceja con una sonrisa en los labios.

El castaño asintió frotándose los ojos, se veía tan tierno cada vez que hacía eso que era imposible para SeungCheol negarse. Lo dirigió hacia la habitación, caminando detrás del menor, con las manos en sus hombros para luego regresar a la cocina.

Con la poca energía que le quedaba JiHoon se colocó la ropa de dormir y se dejó caer en la cama, arrastrándose por ella hasta llegar a las almohadas donde se acurrucó entre las mantas en busca de abrigo.

Abrió los ojos y miró el lado de la cama de SeungCheol, estaba la laptop abierta en una página de una florería de la ciudad, veía lirios blancos. Sonrió y volvió a cerrar los ojos.

A los pocos minutos la cama se hundió del otro extremo, el mayor llegó con una bandeja donde no solo traía un plato de comida, sino también agua caliente para poder servir té o café, y galletas.

—¿Qué te ofrezco? —Preguntó SeungCheol dejando la bandeja en medio de ellos —¿Té? ¿Café? ¿Mi corazón? ¿Una vida juntos?

JiHoon soltó una risita al oírlo y se sentó en la cama aún con los ojos cerrados —Una vida juntos por favor.

Un tierno beso en los labios terminó por despertarlo completamente.

—Eso está servido hace tiempo —Sonrió SeungCheol a pocos centímetros del rostro de JiHoon, apoyándose en sus manos sobre la bandeja con cuidado de no derramar nada. El castaño acarició sus mejillas y volvió a besarlo de la misma forma.

—Me gusta mucho llegar a casa y saber que me encontraré contigo —Confesó mirando los brillantes ojos de su futuro esposo.

—Y yo amo esperarte y mimarte cuando llegas cansado —Se alejó y se acomodó en la cama, tomó un poco de comida en el tenedor y lo llevó a la boca de JiHoon, el menor se sonrojó pero acabó separando los labios recibiéndola.

—¿Estabas viendo las flores?

—Sí —Tomó la laptop que había dejado en la mesita de noche para colocarla sobre sus piernas —Hay muchas pero siempre me han gustado los lirios blancos, recordé que te había regalado uno en nuestra primera cita y pareció gustarte también —Buscó las páginas en la pantalla, alzó la mirada y JiHoon asintió con la cabeza —No sé si quisieras ver otras flores, hay muchas opciones más. ¿Quieres dar un vistazo?

—Lirios blancos —Respondió JiHoon dejando la bandeja a un lado cuando terminó la cena —Me siguen gustado, no pensé que recordarías la primera flor que me regalaste.

—Para que veas que siempre supe que eras el indicado y a quien yo quería para el resto de mi vida —Dijo levantándose de la cama para llevar la bandeja de comida hacia la cocina, lavó y ordenó todo antes de volver.

Cuando regresó la laptop estaba cerrada encima del escritorio y la luz apagada, JiHoon estaba acostado en su lugar y palmeó la cama llamándolo.

Se acostó sintiendo los brazos y piernas de JiHoon envolviéndose en él como si fuese un koala, dejó que acercara la cabeza a su cuello y lo abrazó.

—Te amo mucho Cheol —Lo hacía, demasiado, más de lo que algún día hubiese imaginado. SeungCheol era su alma gemela, alguien que lo complementaba, no podía imaginarse en la cama con otro hombre, pensar en casarse con alguien más que no fuese él.

Y estaba agradecido por tenerlo a su lado y tener la oportunidad de amarlo y dejarse amar.

Aunque no se lo decía en palabras, intentaba demostrárselo cada día.

Por eso mismo cuando le decía que lo amaba, era porque se le escapaba la verdad que sentía.

—¿Y eso? —Molestó SeungCheol.

—Solo dime que me amas también y duérmete —Habló JiHoon, acurrucándose al mayor para sentir su calor.

—Te amo —Su cuerpo se estremeció, esos momentos los atesoraba más que cualquier otro, estar en la habitación con JiHoon, sólo abrazándose, en la oscuridad y el silencio de la noche, escuchando el sonido de sus respiraciones y el de sus corazones latir junto al del otro.

Y decir que se amaban.

Era mucho mejor que estar diciéndose todo el día “te amo” solo por decirlo, soltarlo como si fuese cualquier cosa.

Y por eso estaba tan enamorado de JiHoon, tales sentimientos no los tomaba como un juego, si lo decía era porque venía desde el fondo de su corazón.

Así se quedaron profundamente dormidos, con la imagen de la boda en sus mentes y que ya no faltaba nada para vivirla.

Al día siguiente JiHoon se reunió con sus amigos en una tienda de vestidos de novias y estaba seguro que la chica con la cual pidió una cita pensó que era para una hermana o amiga, su cara de sorpresa cuando pidió una talla y entró al probador llevando el vestido fue épica.

Pero no tenía de qué avergonzarse, era su boda y él era el único que debía estar cómodo, si quería usar un vestido y tenía como pagarlo podía hacerlo. Nadie tenía derecho a entrometerse.

Rodó los ojos cuando el espacio que debía ser llenado con unos senos quedó suelto, le dijeron que podían arreglarlo ajustándolo a su contextura si es que lo compraba, por el momento sólo le pusieron pinzas, desde allí podía escuchar los murmullos de sus amigos, le pusieron un velo y se volteó cuando las cortinas se abrieron.

Los chicos guardaron silencio del asombro al verlo.

El vestido era blanco, al estilo “princesa”, con cuello redondo, mangas de encaje y un bonito listón en la cintura.

No necesitó ver otro.

La semana pasó más rápido de lo que hubiesen esperado, algunos familiares viajaron solo para estar presentes en la boda y los últimos detalles fueron afinados.

Hasta que el día llegó.

Y SeungCheol se preguntaba cómo es que estuvo toda la semana tan tranquilo y ahora sentía ganas de vomitar, era como si todos los nervios que tenía en ese momento los había ido acumulando hasta ese día.

—¿Quieres un trago? —Preguntó MinGyu.

—No quiero tener aliento a alcohol cuando bese a JiHoon —Respondió SeungCheol haciéndose el moño del corbatín, era la séptima vez que intentaba hacerlo y no quedaba bien.

Hansol rodó los ojos y volteó a su mejor amigo, tomó los extremos del corbatín e hizo el moño en un cerrar de ojos.

—Estás temblando —Miró a MinGyu.

—No me caso todos los días —SeungCheol metió las manos en los bolsillos del pantalón, ocultando su nerviosismo —¿Alguien sabe si JiHoon ya llegó con los chicos?

—¿Piensas que te dejarán plantado?

—¡Shh! —Colocó su dedo índice en los labios del mitad americano —Ni siquiera digas eso, atraes a la mala suerte y no quiero pensar en la posibilidad de que JiHoon pueda arrepentirse a último minuto.

—¿Estás loco? —MinGyu sonrió tranquilizándolo —JiHoon te ama, ustedes organizaron todo esto y saldrá como lo tienen planeado.

—Eso es cierto —Afirmó Hansol —Es su día, deben disfrutarlo, así que deja de estar tan nervioso, te casarás con el amor tu vida.

—Tienen razón —Pasó las manos por la chaqueta del traje y repitió las palabras de sus amigos en su mente. Sonrió y soltó un suspiro que llevaba contenido de la presión que sentía —Saldré a saludar a los invitados.

El lugar estaba hermoso, como JiHoon lo había dicho era en un salón con paredes de cristal, cada asiento era blanco con lirios en la parte de atrás, en la entrada había un rincón de los recuerdos con fotografías de SeungCheol y JiHoon desde que se conocieron hasta la actualidad.

JiHoon tenía toda la razón, era una boda de ensueño y no estaba completamente seguro de lo que la volvía mágica, si todos los adornos que había escogido o SeungCheol, quién estaba al final del pasillo con un traje formal color negro, con un corbatín y peinado hacia atrás, usaba gel y parecía que había visto lo mejor del mundo, lo miraba sorprendido, sus ojos más grandes de lo normal y los labios entreabiertos.

Se le hizo gracioso porque había conseguido tener la reacción que quería obtener con su vestido.

Una suave música comenzó a oírse a las cinco de la tarde a la vez que JiHoon avanzaba lentamente por el pasillo, con pasos sutiles y delicados, como si estuviese pisando nubes, con una corona de flores y un velo cayendo por sus hombros que llegaba hasta un poco más abajo de los codos, su estómago estaba revuelto pero tomó la mano de SeungCheol y todos los nervios se esfumaron cuando lo miró a los ojos.

—Me gustan tus ojos, tus pestañas y la manera en que me miras —Comenzó a hablar JiHoon cuando tuvo el turno de decir sus votos, los habían escrito por separado pero no se acordaba de ninguna palabra, fue espontáneo, dijo lo que le salió de corazón y no era difícil, tenía a SeungCheol frente a él, la persona en quien era fácil inspirarse y la única que sacaba su lado cursi a flote —Me gustan tus hoyuelos, las comisuras de tus labios, tú sonrisa, tu aroma. Estoy enamorado de la forma tan linda que tienes de amar, me gustas cada momento, cada segundo, me gustas en cada lugar, en cada esquina, me gustas cuando me abrigas, cuando me proteges y cuando me dejas protegerte porque sabes muy bien que eso no te hará menos hombre, me gusta que busques refugio en mí y que dejes que sea yo quien limpie tus lágrimas. Me gustas cuando dejas que te arregle la corbata antes de salir de casa, me gusta verte leer porque en algún momento me miraras y sonreirás. Gracias por sobrellevar mejor que nadie mis cambios de humor o cuando tengo un mal día, por ser mi dulce medicina, tenerte cerca hace que todos mis problemas desaparezcan —Hizo una pausa donde tomó la argolla que sostenía MinGyu y WonWoo, sus testigos, volvió a SeungCheol y tomó su mano para deslizar el anillo en su dedo anular —Estoy tan enamorado de ti que espero que nuestras vidas sean lo suficientemente largas para demostrártelo.

SeungCheol le regaló una ligera sonrisa antes de hablar —Cuando te conocí supe que debía estar contigo para siempre y verme aquí, vernos aquí, me demuestra que no estaba equivocado, quiero pasar el resto de mi vida contigo y seguir siendo yo quien recoja tus zapatos a mitad del pasillo cada noche que llegues cansado a casa, independiente de cuantas veces los dejes allí, prometo escucharte siempre y hablar sobre nuestros problemas, dejo mis hombros a tu merced para que te apoyes cuando lo necesites, prometo amarte y respetarte como lo he hecho hasta el momento. Juro no molestarte cuando quieras ver tus series favoritas aunque eso me enfurezca porque luego te la pasas hablando de lo guapo que son los actores. Juro no dejar los vasos sobre la isla de la cocina después de beber zumo y siempre terminar el cartón de leche antes de abrir otro, juro no comerme los bombones del escondite que tienes en el baño —JiHoon soltó una risita —Juro siempre poner de mi parte para salir ilesos de las dificultades que nos esperan, siempre tomando tu mano y a vivir en la calidez de tu corazón que siempre será mi hogar —Tomó la argolla deslizándola por el dedo anular del castaño, notando que sus uñas tenían un lindo esmalte color rosa pastel —Cuando sienta que el amor se está acabando, prometo recordar todos los motivos que me hicieron amarte aunque dudo mucho que eso ocurra, es más probable que tú te aburras de mí, que yo de ti.

—SeungCheol —Sus ojos se achicaron, tomando las manos del mayor —Eso no ocurrirá.

—Qué alivio porque no quiero vivir sin ti.

—Ven aquí —Susurró con una sonrisa, levantando sus talones para poder llevar la mano a la nuca del mayor y así unir sus labios dando por sellado el compromiso.

Todos los invitados aplaudieron eufóricamente celebrando la unión de la pareja.

La fiesta era en el mismo lugar del salón de eventos pero al aire libre, habían banderines de color blanco cruzándose por encima de las mesas, con los extremos amarrados a los árboles que los rodeaban, globos del mismo color y una mesa con un pastel de tres pisos, suficiente para todos los invitados, había sido decorado con flores de crema pastelera, JiHoon detestaba el famoso fondant, era demasiada azúcar. Dos figuras masculinas adornaban la cima, una figura con un traje formal color negro como el que tenía SeungCheol y la otra con un vestido como el de JiHoon.

Velas y lirios blancos que ellos mismos eligieron eran la decoración de los centros de cada mesa y las luces en las copas frondosas de cada árbol ayudaban en la iluminación cuando cayó la noche.

Recibieron los abrazos y sinceras felicitaciones de familiares, amigos y compañeros de trabajo. Para dar iniciada la fiesta realizaron el brindis con copas de champaña, se miraron a los ojos y entrelazaron sus manos para beber de las copas.

En un momento a JiHoon se le perdió de la vista a su esposo, pensó que había ido a conversar con familiares o amigos pero el sonido de una fuerte tos lo hizo mirar al escenario, SeungCheol estaba allí, pidiendo la atención de todos los presentes dándole suaves golpecitos al micrófono.

Pudo sentir la sangre subiendo hasta sus mejillas.

—Hola, buenas noches —Habló el pelinegro —Muchas gracias a todos por venir, y-yo he preparado algo para mi esposo y quisiera poder hacerlo en este momento, si me dan el permiso.

—¡Ya era hora! —Gritó Hansol ahogándose con un trozo de pastel. SeungKwan cubrió su boca y se disculpó.

El mayor miró a los músicos y asintió con la cabeza dándole la señal para que empezaran a tocar.

Te despertaré con el desayuno en la cama—Comenzó a cantar, todos los ojos estaban sobre él pero sólo podía mirar los de JiHoon, quien estaba sonriendo nervioso en la mesa del centro, parecía un ángel con su vestido y lo único que quería era darle la sorpresa que había estado preparando.

La voz profunda y grave de SeungCheol le erizó la piel al castaño.

Te traeré café acompañado con un beso en tu cabeza y llevaré a los niños a la escuela, les diré adiós y daré las gracias a mi estrella de la suerte por la noche —Tuvo más confianza al pasar los segundos y bajó los escalones del escenario, caminando por el césped, mirando a su esposo en cada paso. JiHoon estaba radiante y adorablemente apenado —Quiero bailar contigo ahora mismo, te ves tan hermoso como siempre y juro que cada día tú estarás mejor. Me haces sentir así de alguna manera.

Llegó frente a JiHoon y estiró el brazo ofreciendo su mano, el castaño no vaciló en aceptarla y levantarse de la silla, lo guió hasta el centro y continuó cantando, abrazándolo por la cintura con su mano libre, JiHoon posó las suyas en los hombros del más alto, moviendo sus pies lentamente.

Estoy tan enamorado de ti y espero que lo sepas —Unió las puntas de sus narices, con los ojos cerrados, creando su burbuja de amor. Podía sentir el sutil y floral aroma del menor, aquel que le encantaba —Cariño, tú amor es más valioso que el oro, hemos llegado demasiado lejos, mi querido. Mira cómo hemos crecido y quiero estar contigo hasta que estemos mayores y con canas...

Bailaron siguiendo el ritmo de la música, abrazados y susurrándose palabras dulces y llenas de amor al oído.

A las doce de la noche el fotógrafo los llamó, ambos llevaban un globo con helio amarrados en sus muñecas, sonrieron a la cámara y SeungCheol le dio un beso en la mejilla en la siguiente toma.

De pronto rodeó a JiHoon con sus brazos y lo levantó del césped haciéndolo sonrojar al escuchar los chillidos de las personas que los miraban porque solo al mayor se le ocurría hacer eso, no podía simplemente tomarle la mano, besarle la mejilla como lo había hecho antes, abrazarlo, habían un montón de opciones.

JiHoon intentaba engañarse.

Pero subió sus pies enseñando las zapatillas converse que traía y abrazó a SeungCheol por el cuello, con sus mejillas enrojecidas, unieron sus frentes y sonrieron.

Seguramente sería una fotografía que se volvería su favorita.

Todos parecían disfrutar de la fiesta, la música continuaba y muchos amigos estaban bebiendo y bailando, como SeungKwan y Hansol que enseñaban sus mejores pasos de baile frente a las cámaras de los móviles que estaban sobre ellos a la vez que la canción “Thinking out loud” sonaba.

Cerca de las tres de la madrugada SeungCheol y JiHoon se despidieron de los invitados para retirarse del lugar, podían seguir bailando y comiendo quienes querían pero ellos mañana tenían que salir en avión a las siete de la mañana para el destino de luna de miel.

—¿En serio debías amarrar latas en la parte de atrás del auto? —Preguntó JiHoon harto del ruido que les estaba partiendo la cabeza.

—En las películas se veía romántico —Resopló SeungCheol, decepcionado de su idea.

Llegaron al departamento y JiHoon recibió las llaves de SeungCheol cuando estuvieron cerca de la puerta, abrió la cerradura y no alcanzó a dar un paso cuando fue alzado en el aire.

—¡Cheol! —Exclamó asustado, rodeó el cuello del mayor con los brazos sintiendo como su corazón estuvo a punto de salirse del pecho.

—Déjame seguir con esta tradición —Acomodó a JiHoon en sus brazos, levantando la parte posterior de las rodillas del castaño —Siempre lo he querido hacer —Entonces miró los pies del menor y sonrió —Lindas zapatillas.

—No iba a usar tacones —JiHoon se sonrojó al ser descubierto aunque de todas formas se iba a dar cuenta cuando viera las fotografías que les habían tomado —No iba a torturarme de esa manera.

—Ahora entiendo que no te vieras más alto —Soltó una risita —Pero me encanta, así estás perfecto, como siempre.

Las maletas estaban en la entrada listas para el viaje que realizarían, les habían pedido a WonWoo y MinGyu que estuviesen pendientes del departamento en los dos meses que estarían ausentes de la ciudad, seguramente al regresar se mudarían a una casa pero por ahora lo único que querían era darse una ducha, al menos SeungCheol que entró al baño apenas pudo.

JiHoon fue el siguiente en entrar, disimuladamente tomó una bolsa y corrió al baño con los pies descalzos mientras que SeungCheol se secaba el cabello y sacaba un pantalón de dormir para ponerse.

—Los chicos dijeron que traerán todos los regalos mañana cuando ya no estemos aquí —Habló SeungCheol mirando los mensajes en el móvil —Deberíamos agradece-

Se volteó hacia el cuarto de baño cuando la puerta se abrió y casi se ahoga ante la imagen que tenía frente a él, JiHoon saliendo con un babydoll color blanco, podía verse su ropa interior, unas lindas bragas de encaje pero eso no era todo.

Traía el velo con la corona de flores sobre su cabeza.

JiHoon movió su pie izquierdo nervioso sintiendo la sangre caliente subir a sus mejillas, sonrió ligeramente y miró directamente hacia los ojos del mayor.

—¿Te gusta? —Preguntó con inocencia, la noche no podía terminar ahí, él quería comenzar ya su luna de miel.

SeungCheol lo miró con lujuria, mordiéndose el labio inferior mientras recorría el cuerpo de JiHoon de pies a cabeza, dejó el móvil en la mesita de noche, llevó su mano a la entrepierna y la apretó.

JiHoon aún traía el delineado volviendo sus ojos más profundos e intensos, se había convertido en la manzana del pecado y él quería morderla.

Comerla por completo y perderse en el pecado.

No fue necesario decir nada más, se besaron con pasión, SeungCheol se deshizo de los pantalones que hasta hace unos minutos atrás se había puesto, no quitó nada en JiHoon, no quería, lo acostó en la cama e hizo a un lado las bragas de encaje, hundiendo su lengua en el interior de JiHoon, robándole escandalosos gemidos al más pequeño cuando metió sus dedos, haciendo un movimiento de tijeras preparándolo para algo más grueso y mucho más largo.

Recorrió el cuerpo de JiHoon con sus manos, viendo cómo se retorcía de placer en la cama, pidiendo por más, moviéndose con desesperación en busca de la profundidad.

Separó las piernas del castaño y rodeó su miembro con una mano, masturbándose frente a la húmeda entrada del más bajito, anticipando la exquisita sensación que sería estar en su interior y lo estrecho que estaría.

JiHoon tenía las manos a los costados de su cabeza, indefenso, sumiso, entregándose por completo al mayor. SeungCheol rozó sus miembros cuando se acomodó encima de su delgado cuerpo, besándolo, moviendo sus caderas y así haciéndole perder un poco de la cordura que él ya no tenía.

—Prometo que será una noche inolvidable.

Aquel susurró cerca de su oído hizo que JiHoon asintiera y cerrara los ojos, un gemido se escapó de su garganta al sentir el hinchado glande del mayor abriendo paso entre sus glúteos, SeungCheol sujetó las caderas de JiHoon, entrando sólo un poco para luego retirarse, dio desesperantes movimientos circulares en la entrada y volvió a introducirse lentamente.

Para JiHoon estaba siendo una agonía, mordió su labio inferior y sólo escuchó el sonido y un tirón que SeungCheol hizo al romperle las bragas.

Exactamente para eso las había comprado y SeungCheol siempre sabía lo que le gustaba.

Lo abrazó hundiendo las uñas en la musculosa espalda del mayor como señal de que ya no lo hiciera sufrir.

El mayor sonrió y movió sus caderas hacia adelante mirando la expresión de placer en JiHoon al deslizarse en su interior, sus labios estaban levemente separados y su ceño se frunció cuando estuvo completamente dentro de él, besó sus labios con pasión esperando que se acostumbrara.

Los movimientos fueron suaves al principio, JiHoon gemía cada vez más agudo y alto en medio de cada beso, rodeó la cintura del mayor para que fuese aún más profundo, buscando ese punto que lo haría delirar.

Pero SeungCheol se retiró y lo tomó con facilidad sentándolo encima de su pelvis.

El mayor dejó que JiHoon lo cabalgara, lo ayudó colocando sus manos en sus caderas para que saltara sin cansarse tan rápido porque él también estaba disfrutando de la vista que tenía, el menor mantenía los ojos cerrados, el flequillo estaba pegado a su frente debido al sudor que había en sus cuerpos y sus mejillas tenían un intenso color rojo que lo estaba volviendo loco.

Tomó las manos de JiHoon y entrelazaron los dedos, los dos llevaban sus argollas y no había nada mejor que hacer el amor después de haberse prometido un amor sincero y fiel.

Levantó el diminuto vestido de JiHoon y lo masturbó cuando sintió un cosquilleo en su zona baja, los dos se corrieron al mismo tiempo, sus mentes estaban a mil por hora y sus cuerpos recibieron una corriente eléctrica por toda la columna vertebral que les brindó una relajación y tranquilidad absoluta.

JiHoon se inclinó hacia adelante buscando los labios del mayor, recuperando aún su respiración, acarició las mejillas de SeungCheol y sonrió —Te amo Cheol, te adoro demasiado y jamás olvidaré este día.

El pelinegro lo abrazó y lo acostó con cuidado a su lado —Tampoco lo olvidaré, nunca, te tendré a ti conmigo para recordarlo cada día de mi vida.

Cómo SeungCheol lo había dicho fue inolvidable y no fue porque hicieron el amor durante toda la noche, estaban agotados, fue suficiente una sola vez para reencontrarse de una manera única, durmieron juntos y escuchando la tranquila respiración del otro.

Con eso bastaba.

Tenían toda la vida por delante.

A la mañana siguiente JiHoon revisó los mensajes en su móvil después de haberse bañado, SeungCheol seguía plácidamente durmiendo, todos le hablaban sobre un vídeo así que revisó en las redes sociales qué estaba pasando y qué tenía que ver todo el escándalo con él.

—¿JiHoonie? —SeungCheol se sentó en la cama y apoyó el mentón en el hombro del castaño, viendo lo que estaba revisando.

Un vídeo del momento donde SeungCheol le cantó a JiHoon en la boda y bailaron frente a todos se había vuelto el nuevoviralrecibiendo millones de corazones y comentarios mencionando lo mucho que les había gustado la pareja y lo romántica que era la canción.

—MinGyu sigue siendo el rey de los virales —Sonrió SeungCheol girando su cabeza a un lado y así besar al castaño.

JiHoon buscó la mano del mayor y entrelazó sus dedos, uniendo sus argollas, dejó el móvil sobre la cama y echó el cuerpo hacia atrás cuando SeungCheol lo abrazó para profundizar el beso.

—Ve a bañarte o llegaremos tarde al aeropuerto —Habló JiHoon al terminar el beso, estaba acostado en la cama con el mayor encima, impidiéndole que se volviera a levantar.

—Un ratito más —Pidió SeungCheol haciendo un puchero y JiHoon rió, para él no había nada más lindo que sentir una sonrisa en medio de un beso.

Y estaba seguro que podría hacer sonreír a JiHoon toda la vida.