old man 𝝑𝝔 kookmin.

Summary

Jeon Jungkook cansado de la monotonía de su vida, sale en busca de algo más picante, algo que le encienda la llama de la pasión nuevamente, y vaya que lo encuentra en brazos de un sexy rubio, Park Jimin, pero Jeon sigue casado. » jungkook top, jimin bottom. » boypussy. » adaptación autorizada. » historia original de ©valsiuu.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo O1

Jimin salió de la universidad al lado de su buen amigo Kim Taehyung, ambos hablando sobre encontrarse para estudiar, Taehyung se despidió de compañero y se dirigió hasta la parada de autobuses, por otro lado Jimin siguió su camino, aún tenía que ir a un lugar. El rubio tenía pensado pasar por el puesto de comida que tanto le gustaba, al fin le había sobrado algo de dinero y podría comprarse un sándwich de pollo, su boca se hacía agua de solo imaginarlo.

Jimin camino con impaciencia por las calles, quería llegar antes de que el puesto cerrará, deseaba demasiado clavarle el diente a los ricos sandwiches. No pasó mucho para que el rubio llegará hasta el lugar que quería, su estómago le recordó por milésima vez que tenía hambre y esto solo emocionó más al rubio.

Llevaba semanas enteras esperando por probar de nuevo tal cosa, agradecía a Taehyung por darle las monedas y al cielo por poner a su amigo en su camino. Jimin saco el dinero de su bolsillo y tomo su lugar en la fila, la cual no era larga y avanzaba bastante rápido. Pronto llegó el turno del doncel y este puso el dinero sobre la superficie de madera.

—Hola señora Jung, un sándwich de pollo para llevar —la mujer sonrió cuando lo vio y tomo el dinero—. Que sea tan delicioso como siempre.

La mujer le sonrió y comenzó con su labor mientras el menor esperaba con impaciencia.

— ¿Y como está tu madre? —Jimin se mordió el labio, hacia mucho que no hablaba con su madre, desde que su padre los abandonó ella había decidido irse a otra ciudad para trabajar, pero Jimin sabía que solo estaba tratando de evitarlo, la entendía, pero también le dolía mucho el rechazo—. ¿Aún sigue fuera de la ciudad? —el rubio asintió sonriéndole levemente, a pesar del amargo recuerdo, sabía que la mujer no lo hacía para molestarlo, realmente se preocupaba por el.

—Ella está bien, está trabajando muy duro, espero que pueda venir pronto —la mujer termino de hacer el sándwich y luego lo envolvió en una bonita servilleta de papel.

—Espero que vuelva pronto, no es bueno que estés solo demasiado tiempo, si te sientes muy solo ven a casa, con Hoseok haremos kimchi —sonrió hacia el bonito doncel rubio entregándole la comida, verlo solo le recordaba que tenía un nieto y no le gustaría que sufriera de tal manera, Jimin se mataba trabajando y luego yendo a estudiar, admiraba mucho al chico, por esas razones no quería que estuviese solo, los suicidios juveniles estaban aumentando—. Ven a casa pronto, te prepare mucha comida.

Jimin casi llora por las palabras de la mujer, la realidad era que se sentía bastante solo, pero todo el trabajo que tenía el también la universidad lo mantenían lo suficientemente ocupado como para olvidarse de eso un largo rato. Sentía calidez en el pecho solo de escuchar a la señora.

—Si, iré, este fin de semana tengo tiempo libre, gracias por invitarme —el chico se despidió de forma debida y luego se fue, tenía mucho que caminar hasta su casa. Jimin aseguro bien su mochila en su espalda y camino por las solitarias calles, le daba un poco de miedo estar por ahí, pero no tenía otra ruta cuál tomar.

El rubio desenvolvió el sándwich dispuesto a darle una gran mordida, cuando alguien choco contra su hombro e hizo que cayera sobre su trasero. El doncel se quejó por el golpe, también tenía las manos raspadas lo que lo hizo sisear al verlas.

—Oye, lo siento mucho, ¿estás bien? —una voz masculina llamo su atención, y fue ahí que el rubio noto que no estaba solo, levantó la mirada de sus manos y se encontró con un hombre guapo frente a el. Ese hombre alboroto las hormonas del rubio, el cual no pudo evitar escanearlo con la mirada, tenía la mandíbula marcada, una bonita manzana de Adán, sus brazos se veían enormes debajo del traje negro, y ni hablar de su rostro, era como un Dios griego, el cabello negro peinado hacia un lado, cejas pobladas y labios finos, juraba haber entrado en un largo trance dónde solo fantaseaba con besarlo a su antojo, o al de ese hombre hermoso, no le importaba con tal de probarlos—. ¿Disculpa? ¿Realmente te encuentras bien? —la masculina voz lo trajo de vuelta al mundo y fue ahí cuando noto que el hombre estaba extendiendo su mano.

Jimin avergonzado tomo la mano contraria para que el hombre lo ayudará a ponerse de pie, y para Jeon tampoco había pasado desapercibido aquel rubio, estaba completamente cautivado, su cara delicada y fina, labios gorditos y rosados, deseaba morderlos a su antojo, y no, claro que no era ciego, por qué también noto el tamaño de los pechos de aquel rubio bonito, podía notar que eran más grandes que el promedio, lo cual lo hizo tragar saliva al imaginarse estimulándolos, pero lo que más llamo la atención del pelinegro fue el bonito sonrojo que permanecía en las mejillas gorditas del doncel, se veía muy bonito, mucho más que bonito.

—Oh, si, perdón, no veía por dónde iba y me choque contigo —murmuró con voz suave—. Yo estoy bien, gracias —el hombre le sonrió y luego miro las manos del chico, las cuales estaban raspadas.

—Creo que te lastimaste las manos, discúlpame tu a mi, yo era quien no estaba prestando atención —se disculpó acercándose para tomar las manos contrarias y revisarlas—. Bueno, no están tan lastimadas, pero puedo curarlas, tengo un botiquín en mi auto, suelo lastimarme mucho, soy torpe —el rubio dejo escapar una carcajada y luego se cubrió la boca al notar que había sido grosero.

Jeon lo miro fijamente, su corazón había vibrado por tal acción, el chico tenía la risa más hermosa que jamás había escuchado, lo cual lo hizo sonreír como todo un tonto.

—Perdón, lo siento, fue grosero reírme —Jeon negó con la cabeza, por alguna razón su corazón se sentía vivo, se aceleraba cada vez que el chico sonreía y sus mejillas se abultaban como un bonito mochi de fresa.

—No, está bien, no me molesta, además tu risa es muy linda, así que no es un problema —Jimin sonrió, y estaba tan embobado mirando al hombre frente a el que se había olvidado de que tenía hambre, así que su estómago le hizo el favor de recordarle.

—Ay no, ay no, mi sándwich —Jimin de cubrió la boca con sus manos al ver su cena tirada sobre el suelo, ni siquiera podía salvarlo, todo su relleno se había salido—. Ah, había ahorrado tanto para esto —susurró.

El hombre notó la tristeza en el bonito rostro contrario y rápidamente sintió amargura en su pecho, era más que obvio que no le agradaba para nada ver tal expresión en el bonito chico, por lo que se apresuro a hablar.

—Perdóname, puedo comprarte otro —mencionó rápidamente, la expresión en el rostro del rubio no se fue, pero cambio sutilmente por resignación.

No quería aprovecharse de una persona que solo se había tropezado con el, así que no era correcto, por más que su comida se cayera por el, no podía aceptarlo, se sentiría atado a dar algo a cambio, y el realmente no tenía nada para ofrecer.

—No, está bien, no pasa nada, es solo un sándwich —le sonrió para tratar de convencer de que estaba bien, pero el hombre no se veía para nada convencido, más bien lucía más confundido aún.

—Pero dijiste que habías ahorrado mucho para eso, por favor, dejan comprarte otro, me siento mal por haberte hecho perder tu cena —murmuró mirando fijamente al doncel. Jimin quería decirle que no, quería en serio, pero era más que obvio la química entre ellos, no podía perder la oportunidad de conocer a un buen hombre, después de todo solo sería un sándwich.

El rubio se quedó unos segundos en silencio en lo que pensaba seriamente, no podía decirle que no, no por la forma en la que lo miraba, con tanta intensidad, suplicando en silencio que acepte. Jimin suspiró y dejo de lado los pensamientos malos y las múltiples negativas que estaba creando su mente.

—Bueno, está bien, aceptaré que me compres otro sándwich —el pelinegro sonrió y extendió su mano hacia el rubio, Jimin no perdió el tiempo y la tomo, sintiendo los vellos de su cuerpo erizarse al sentir la mano fría sobre la suya tibia.

—Jeon Jungkook, mucho gusto, es un completo placer —Jeon llevo el dorso de la mano contraria hasta la altura de sus labios y luego depósito un beso sobre el esta. Jimin sintió su rostro calentarse por esa simple acción, y es que nadie lo había tratado con tanta delicadeza y armonía, todo era demasiado nuevo para el y su pobre débil corazón.

Jimin se rió nerviosamente, tenía las mejillas rojisimas y no había manera de ocultarlo, la forma en la que el hombre frente a el lo miraba no tenía precio, se sintió especial, incluso con la ropa un poco sucia y las manos raspadas, podía sentir calidez en su pecho a pesar de que las manos de el estuvieran frías.

—Park Jimin, el placer es mío —sonrió mordiendo su labio por inercia, lo cual llamo la total atención contraria. La manera en la que ese simple gesto lo hacía lucir debería de ser ilegal. Toda la dulzura de convertía en sensualidad. Jungkook apretó su mandíbula manteniendo los pensamientos sucios lejos de su mente.

—Entonces, Jimin, ¿te importaría que te lleve en mi auto? —cuestionó sin soltar la mano del rubio, le gustaba la suavidad de esta, lo tibia que era, y la sensación que se le acumulaba en el pecho de solo sentirla sobre la suya.

Jimin miro la unión de sus manos, también se negaba a soltarlo, así que trato de ignorar el hecho de que Jeon acariciaba su mano de arriba hacia abajo con mucha delicadeza, sus dedos eran ásperos pero se sentía bien contra su piel, le gustaban tales caricias.

—Claro, está bien, así llegaremos antes de que la señora Jung cierre su puesto —sonrió. Jungkook asintió y lo jalo suavemente hasta donde se encontraba su auto estacionado, no era nada lejos de donde ellos se encontraban.

Jeon guío al doncel hasta el lugar y luego le abrió la puerta del copiloto para que el rubio se acomodara sobre este, el chico le agradeció, a lo que Jungkook solo le sonrió en respuesta, no muy lejos de ahí, los trabajadores de Jeon veían con un hombre arrastras, el pelinegro al verlos hizo un movimiento con la cabeza para que se lo llevarán a otro lado, lo cual sus trabajadores entendieron a la perfección, no quería asustar al lindo chico.

—Entonces, ¿dónde dices que está el puesto de comida? —cuestionó sacando el botiquín de la guantera—. Permíteme tus manos, déjame curarlas, es mi culpa que estén así después de todo.

Jimin no puso resistencia y dejo que el pelinegro curará y vendara sus heridas. El hombre lo hacía con tanta delicadeza que despertaba cada vez más la curiosidad en el rubio, quería saber más sobre este hombre. Luego de terminar Jungkook condujo hasta el lugar que le había indicado el doncel, encontrándose con que la señora Jung ya se había ido, Jimin se desánimo bastante, pero no había nada que pudiera hacer.

Jungkook volvió a sentir la presión en el pecho a causa de la expresión contraria, no le gustaba para nada, por lo que dejo que sus palabras salieran de manera rápida y sin nada de delicadeza.

—Puedo llevarte a cenar, es imposible que te deje ir sin darte algo de comer —Jimin lo miro, había más que negación en sus ojos, por lo que el pelinegro agrego—. Es lo menos que puedo hacer, tampoco me molesta hacerlo.

El rubio suspiro y asintió con la cabeza, no podía decirle que no a este hombre después de todo, Jeon al recibir una respuesta positiva, emprendió camino hacia un bonito restaurante, no quería llevarlo a nada extravagante debido a que no quería que el doncel se sintiera en deuda con el, por lo que fueron a un pequeño local, después de todo servían muy deliciosa comida, solía visitar el lugar seguido, lastima que a su esposa se le subió el dinero a la cabeza y se le olvidó de dónde provenía realmente.

Jungkook bajo del auto y lo rodeo para poder abrirle la puerta al bonito rubio, Jimin agradeció y salió del auto mirando el lugar con una mueca, la cual reemplazó con una genuina sonrisa, el ambiente se veía hogareño. Jungkook por otro lado tenía sus ojos puestos en otra cosa, el gran trasero del rubio, podía jurar que era el más bonito que había visto, y joder, quería apretarlo, esos malditos pantalones no hacían más que ajustarlo contra la tela, pedía piedad al cielo y cordura a su cerebro, no quería tomar al chico y manosear y apretar sus tetas y su culo.

—Vamos, entremos —habló por fin guiando al doncel dentro, ambos se sentaron y tomaron el menú para observar todas las opciones de comida que tenían, Jimin estaba demasiado indeciso debido a los precios de todo, eran mucho más de lo que el podía pagar, así que le daba mucha vergüenza con el pelinegro. Jungkook al notar inseguridad en el semblante del doncel, hablo—. No te preocupes por nada, yo me encargo de todo, tu solo pide lo que más quieras y disfruta, no pasa nada.

Jimin sonrió y ordenó pastas blancas con pechuga a la plancha, Jeon por otro lado ordenó costillas de res y puré de papa, acompañándolo con un buen vino que, por supuesto había escogido el mayor, Jimin por su parte prefirió algo más suave, un vaso de agua helada.

La cena era tranquila, miradas cómplices por parte de ambos, las cuales causaban revoloteos en el estómago del rubio. Jungkook tenía algo que lo atraía mucho, no sabía con exactitud que era, si su actitud calmada y despreocupada o su muy firme físico, los tatuajes en su mano llamaron la atención del rubio, pero no hizo preguntas al respecto.

—Ahora que estamos en confianza, dime Jimin, ¿que edad tienes? —el rubio dudo un poco, a decir verdad sabía que era menor que el, debió a que el hombre lucía maduro—. No te sientas presionado a decirlo si es que no lo quieres.

El rubio negó con la cabeza dandole un trago a su vaso con agua, se aclaro la garganta y luego hablo.

—Soy bastante joven, tengo 19, casi 20 —murmuró mirando fijamente al contrario, quien se sorprendió pero no lo demostró para no hacer sentir incómodo al doncel—. ¿Que edad tienes tú?

El pelinegro se rió, causando que Jimin suspiré embobado, la risa áspera y grave del hombre lo elevó a lo más alto del cielo, era más que sexi.

—Tengo 36, bien podría ser tu padre —rió llevándose un trozo de comida a la boca. Jimin se mordió el labio, el hombre era más que mayor, pero le seguía gustando, no le desagradaba para nada.

—Lo dudo, no creo que puedas serlo, y oh, perdóname, he estado hablando de manera informal —murmuró terminando de comer su pasta. Jungkook lo observó y mientras más lo veía, mejor se sentía, el cosquilleo en el pecho no era solo momentáneo, era persistente y duradero.

—Oh, no te preocupes, no me molesta para nada que me hables de manera informal, además ¿Por qué? ¿Es un muy buen hombre tu padre? —cuestionó. Jimin negó con la cabeza, no estaba seguro de si decirle a Jungkook sobre su papá, pero algo lo empujaba a ser abierto con este hombre, así que lo hizo.

—Todo lo contrario, me abandono a mi y a mi madre hace dos años, ella aún no lo supera, se fue de la cuidad para poder ayudarnos con los gastos, pero, bueno, es difícil, ya sabes —Jungkook miro al rubio con sorpresa, ciertamente nunca estás seguro de nada hasta saberlo.

—Ya veo, espero que las cosas mejoren, Jimin, de todo corazón —murmuró dandole un sorbo a su copa de vino.

Luego de la cena el pelinegro pago y Jimin le agradeció por su amabilidad, era más que obvio que ninguno quería decir adiós. El doncel le indico al mayor por dónde ir, pediría bajarse unas calles antes de su casa, le daba un poco de vergüenza el estado de esta, y para evitarse ese tipo de situaciones bajaría antes de llegar.

—Gracias por todo, Jungkook, fue una comida deliciosa y me agrado tu compañía, espero nos veamos pronto —murmuró abriendo la puerta para salir—. Adiós, buenas noches.

Jungkook no dijo nada, estaba mordiéndose la lengua por pedirle que se quede un poco más, pero eso sería demasiado apresurado, había visto al doncel desde hace un par de semanas, y era más que obvia la atracción que tenía por esto, pero no sabía cómo acercarse a el, el choque fue más que inesperado, estaba listo para insultar a quien fuese, pero al ver al bonito rubio, todos esos pensamientos abandonaron su mente, esperaba verlo pronto.