Chapter 1
A Hyukjae no le gusta el ejercicio, de hecho lo odia y en sus treinta y dos años de vida se ha valido de su genética como omega para lucir bien, le era difícil subir de peso pero lo intentaba ya que al verse demasiado delgado la gente creía que estaba enfermo y lo aborrecía. Por ello es curioso que ese día este corriendo como sino hubiera una mañana en dirección a su casa, con un alfa pisandole los talones.
Esa día se levantó como cualquier otro, tomó una ducha, se vistió para el trabajo, cepillo sus dientes, tomó sus cosas y salió. Tenía un auto pero le gustaba caminar por las mañanas, era asistente ejecutivo en una empresa, a pesar de que su casa no estaba cerca le era fácil ir a pie y en transporte público. Se encontraba a dos cuadras de este cuando sucedió el accidente que ahora lo obliga a hacer semejante esfuerzo.
Todo sucedio tan rápido, miró al chico, al alfa. Era alto, con músculos marcados, piernas fuertes y un trasero que sobresalía de la holgada ropa, se permitió repasarlo con la mirada y relamerse los labios antes de seguir con su vida para que este se volviera un buen recuerdo. Entonces el chico volteo a verlo, su cabello oscuro se agitaba con el viento, los ojos castaños se enfocaron en él y escucho un suave gruñido. Su instinto dijo "corre" y el obedeció.
Por unos segundos creyó que se precipitó, era raro que los alfas saltaran sobre ti de esa forma, al menos que estuvieran en celo pero no andaban por la calle en esas condiciones, la otra razón era que... No, pensó que sería imposible que lo otro pasara, llego a los treinta solo y seguiría así, cuando iba a detenerse pensando que había exagerado escucho las pisadas fuertes a su espalda.
Se giro un poco, lo suficiente para ver al mismo desconocido ir tras él. Aceleró el paso o lo intento, el aire se iba de su cuerpo, las mejillas le ardían al igual que los pulmones, estaba sudando y le dolían las piernas. Ese era el día que iba a morir ya lo estaba viendo. Entonces vislumbro su última esperanza, la puerta de su casa a un par de bloques. Dio todo de sí, ignoro la sensación de ahogo y la picazón en la garganta y nariz, avanzo lo más que pudo hasta que sus manos tocaron el portón de su casa. Fue sin aire hasta la puerta, jalo la manija y después se dio cuenta de que debía ingresar la contraseña, lo hizo y se dejó caer dentro. Literalmente.
Un par de pasos y cayó en el suelo pateo la puerta para que se cerrará mientras su cara se estampada con el pasto húmedo que regó antes de irse recuperar el aire y un poco de dignidad. Su corazón golpeaba con fuerza y retumbaba. Entonces una mano lo tomó del hombro dándole la vuelta en el jardín, algo o alguien se colo entre sus piernas y un gruñido le hizo abrir los ojos.
—Mio —Las palabras y el aroma del alfa le golpearon de la misma forma, un aroma masculino fuerte y a la vez refrescante quede le puso la piel de gallina. Los ojos del chico brillaban en un suave ámbar y podía ver los colmillos tras los delgados labios.
—¡Yo no soy de nadie! —Se queja con la voz demasiado temblorosa como para creérselo, el desconocido se remueve siente "algo" presionar su entrepierna y de pronto esta más acalorado.
El alfa lo toma de las muñecas sosteniéndolas a un lado de su cabeza, se inclina hasta que la nariz le roza el cuello y absorbe su aroma, teniendo como consecuencia una mayor presión en la parte baja del cuerpo.
—Eres mio —Repite sonriendo, observando a Hyukjae como si fuera el ser más hermoso que haya visto en su vida.
—¡Quítate de encima!— La voz es demasiada aguda y se mezcla con un gemido que no sabe de donde salió. Es en ese momento cuando se da cuenta que se está humedeciendo, que la sensación de relajación invade su cuerpo, el alfa lo nota sonriendo triunfante. Esta entrando en celo, en el jardín cuidadosamente cortado con un hombre...no con un...
Por primera vez lo ve, realmente lo ve. Rasgos suaves pero masculinos, la piel perlado en sudor, la sonrisa coqueta y desafiante el aire juvenil y el aroma refrescante de un alfa recién iniciado. ¿Cuántos años tenía el mocoso?
No era posible, Hyukjae se negaba a aceptar que había entrado en celo por el chiquillo sobre él, que estaba húmedo y necesitado que no faltaba mucho para que su mente se nublara y comenzará a rogar por ser tomado. Debía de ser una maldita broma que su pareja destinada sea un alfa recién iniciado, que su compañero de vida sea un joven inexperto, que su alma gemela fuese un alfa dominante para terminar con la cereza del pastel.
—¿Cual es tu nombre? —Pregunta con una voz suave, sonríe de lado dejando cautivado al chico, los ojos ámbar brillan aún más si es posible. Hyukjae estira la mano hacia las piedras que forman una espiral como adorno de su jardín, no es como que fuera a matarlo solo le dará un cedante a la antigua.
—Lee Donghae —Responde, inclinándose y besándole, metiendo la lengua en su boca proclamandose dueño. El omega toma la roca, agarra impulso y la estampa en la cabeza del joven alfa. Lo empuja hasta lograr quitárselo de encima y se permite respirar en paz, se incorpora un poco y lo ve incrédulo.
—¿En serio? —Pregunta a la vez que se deja caer de nuevo, completamente agotado. Ese iba a ser un día muy largo.
Cuando Henry recibió la llamada de su amigo no espero encontrarse con ese panorama. Había un chico en ropa deportiva de aspecto joven tirado en el césped, una piedra a su lado, lo cual era extraño ya que el jardín de Hyukjae era bastante pulcro, claro que hoy no fue uno de esos días. El dueño de la casa estaba en los escalones que llevaban a la puerta principal con una pala en la mano y la seriedad en su rostro.
—¿Está muerto? —Pregunta Lau con los ojos abiertos de par en par, un gritito sale de su garganta para después cubrirse la boca con horror, señalando el cuerpo con la mano y al omega con la otra.
—Claro que no, tonto. Esta durmiendo —Camina hacia el con la pala en la mano y se queda de pie frente a él —. La pala es para mis flores, el estúpido alfa arruino las de la entrada —Alza la mano libre para señalarlas. Henry se gira viendo las varas de la planta dobladas y las hojas en el suelo. Asiente y regresa su atención al mayor.
—Pero, porque me pediste sedante, lo veo bastante... ya sabes ido
—Porque podría despertar, así que duermelo más y mételo a la casa en lo que acomodo esto. ¿Trajiste los supresores?— Pregunta Hyukjae.
—Claro —Responde el más joven como si le hiriera el hecho de que pensara que no.
—Bien, lo amarras y cuando se despierte se los das. Una vez calmado vamos a dialogar —El omega sonríe ampliamente y Henry solo lo ve dudoso.
—Con la pala en la mano empiezo a sospechar que seré cómplice de un homicidio. —Se queja con un puchero en los labios, empezando a temer por su libertad.
Hyukjae levanta la pala, haciendo ademán de golpearlo pero se detiene de inmediato. Le sonríe y ve como si nada a arreglar sus preciadas flores. Después de hacerle un rápido chequeo y ver que solo fue un rasguño un poco fuerte Henry arrastro al desconocido, sí arrastro a el alfa inconsciente por el camino de madera hasta la entrada.
Cuando ya está en el interior de la casa se permite levantarlo sobre sus hombros y llevarlo hasta la habitación de Hyukjae. Sería más fiable tenerlo amarrado en una cama de postes que en el sofá, y tal vez el omega pueda persuadido de una forma más interesante. Después de pasar por los infernales escalones cumplió con su cometido, o bueno casi lo hace, aún debía de cedarlo. Lo recostó cuidadosamente en la cama pulcramente hecha y le quito unas cuantas almohadas. Fue entonces cuando noto que dejó su mochila en el jardín. Con un suspiro agotador fue por esta.
A pesar de lo poco ético que suena cedar, amarrar y obligar a una persona a consumir supresores, la ley tenía sus pautas de flexibilidad cuando se refería a los alfas u omegas en celo. Por ejemplo, si un omega decía que fue violado por un alfa en medio de un celo, el alfa generalmente se defenderá diciendo que este le rogó, pero los omegas no están en sus cinco sentidos así que no pueden dar ese consentimiento.
Durante los celos o, lo que parecía en este caso, un proceso de reclamamiento, debía de ser acordado con un abogado presente y ambas partes conscientes y cuerdas, si sucedía lo que pasó ahora, el omega al ser la persona más "débil" se le concede el derecho de defenderse libre de cargos. Así que amordazar, golpear y medio drogar a un alfa estaba en el ámbito legal como defensa por parte de Hyukjae.
Sin embargo, si el alfa era más joven de lo que se veía habría problemas. Dependiendo de la diferencia de edad, alfa y omega estaban en igualdad de condiciones, técnicamente. Viendo el otro lado de la moneda, el chico era un joven que fue golpeado, amordazado y medio drogado por un omega mayor, un adulto con una jerarquía más alta que la de él, por lo tanto más poder y dominio.
Henry iba a la mitad de las escaleras cuando la duda lo golpeo, se regreso y fue hasta la habitación donde el chico seguía inconsciente, rebusco entre sus bolsas hasta dar con una cartera, la abrió con los dedos temblorosos. Leyó el nombre, el lugar de nacimiento y su fecha en la que nació, y su mente llegó a el bendito número. Dejó caer la cartera al suelo y fue corriendo con Hyukjae, deslizó la puerta de la casa para verlo tranquilamente acomodando sus plantas. Va hacia él, dejándose caer a su lado, lo toma de los hombros y lo sacude.
—¿Qué quieres? Eres muy dramático para ser un alfa —Acusa con burla sin siquiera voltearlo a ver.
—Diecinueve años, el chico que está inconsciente en tu cama tiene diecinueve años, la brecha de edad se inclina a su favor. Debiste de llamar a la policía, iban a entender lo de la pedrada pero es un...—Hyukjae le pone la mano en la boca, sus ojos oscuros están brillantes y atentos.
—Quiero hablar con él, una vez que esté en sus cabales. Si venía la policía, se lo llevarían, su familia tendría que ir por el y después se armaría un show. —Niega con determinación.
—Pero es muy joven, van a pensar que...
—¡Silencio! —Lo manda a callar una vez más, gira el rostro hacia su casa, la puerta está ligeramente recorrida, las ventanas tienes las cortinas cerradas así que no se ve nada más.
—¿Lo cedaste, cierto?— Pregunta Hyukjae con la exasperación en su voz.
—No, venia por...
Un gruñido le pone la piel de gallina a Hyukjae, ve como el chico que estuvo inconsciente sale de la casa de pie, con los ojos ámbar y los colmillos afilados. Pero no lo ve a él, no hay deseo y anhelo como hace unos momentos, ni siquiera parece notarlo, sigue la línea de la mirada del alfa para darse cuenta que va a Henry. El omega nota su mano en los labios ajenos, y entiende la reacción del chico. Eran sus instintos. Si Henry, siendo mayor que el tal Lee Donghae se peleaba y lo lastimaba, entonces tendrían problemas. Jamás creyó que conocería a su pareja destinada, y cuando lo hace sucede esto.
¿Qué clase de broma cruel era esa?
El puñetazo lo vio en cámara lenta, Hyukjae veía como el rostro de Henry se torcía mientras el puño cerrado se estampaba en su mejilla, se hubiera reído del gesto en su rostro sino fuera por la sorpresa. El cuerpo de su amigo cayó encima de sus rosales, le dolió ver como todas sus preciosas plantas acababan de ser aplastadas. Pero no tuvo demasiado tiempo de reaccionar ya que lo tomaron del brazo llevándolo al interior de la casa. No era un agarre fuerte o agresivo, simplemente firme. Pero como lo iban jalando si se resentia un poco.
Sintió como era empujado contra la pared del recibidor, su cabello negro caía por su rostro picandole la nariz, el aroma de Donghae ahora le parecía más fuerte e hipnotizante debido a que estaban en un área más cerrada. Estaba nervioso, había una sensación de cosquilleo incómodo y molesto en su pecho que le causaba malestar. El rostro del chico era tan hermoso que...
—¿Qué estás haciendo? —Pregunta alzando la mirada sin mostrar debilidad.
—Quiero que seas mío, dulce omega —Susurra con una sonrisa tan adorable que a Hyukjae le derrite el corazón.
Debe aceptar que hay cierta sensación de orgullo, el jamás se consideró un omega hermoso, era bonito, tierno y todas esas cosas que los alfas decían pero no era una belleza única. En cambio el alfa que tenia enfrente poseía un rostro precioso, rasgos agradables y únicos, una nariz envidiable y no hablar de los labios con la forma perfecta pero delgados. Entonces un escalofrío recorrió su cuerpo, su piel se erizo y empezó a humedecerse. Reaccionó por un par de segundos, se dio cuenta de que acababa de analizar que tan viable era unirse a su alfa destinado ¡Maldita sea!
—No...no sabes —Balbuceo con torpeza, tratando de ser intimidante y mostrar una férrea fuerza de voluntad pero su cuerpo se estaba convirtiendo en el mayor traidor habido y por haber. Su masculinidad había despertado, estaba humedeciéndose hasta el punto de ensuciar su ropa interior y temía de que los pantalones también. El aroma del mocoso era ridículamente exquisito y dulce, le parecía tan suave que no le molestaría tenerlo a su lado siempre.
—¿Qué es lo que no se? — Molesta con una sonrisa engreída en el rostro, el alfa presiona uno de sus gruesos muslos contra su pene, demasiado sensible haciéndolo jadear un poco agudo.
—No sabes de lo que hablas —Hyukjae quiere apartar la mirada de los ojos ámbar pero no puede. Hace años que no había estado tan cerca de un alfa en celo, en pleno inicio mejor dicho. Por que si el chico estuviera completamente en celo, hace mucho que estaría en la cama, sobre su espalda y gritando como... Ante el solo pensamiento un gemido se escapo de sus labios.
El omega solo tenia mas autocontrol por ser mayor, había llevado muchos años de experiencia y dolor pero ya tenia un dominio sobre sus instintos, algo que no puede esperar de su acompañante no deseado.
— Tú cuerpo dice que estamos hablando de lo mismo —Gruñe a centímetros de sus labios, pasa la rosada lengua por ellos y se inclina aun mas hacia él.
El sonido como si tomara aire y se detuviera de pronto lo asusto, vio como los ojos ámbar regresaban a un castaño cálido antes de ser cubiertos por los parpados y el cuerpo que lo presionaba alejarse lentamente hasta caer de espaldas. Entonces ve a Henry cachando al chiquillo en el aire mientras en una de las manos tiene el bendito sedante. Hay un moretón en la mejilla y se extiende hasta la mandíbula, alrededor se ve un poco rosa pero no luce como fractura o eso espera.
—Mejor date una ducha fría, si realmente quieres "hablar" con él —Dice Henry con burla antes de arrastrarlo de nuevo a la habitación.
Hyukjae jala su suéter para cubrir la erección y espera a que su amigo se haya ido escalera arriba, va a el cuarto de baño para asearse y cambiar su ropa. Una vez en pijamas, toma su teléfono y llama al trabajo para explicar su ausencia, su jefe era muy considerado con, en especial porque llevaba tres años tras sus huesos pero el omega se negaba. Era verdad que Ji Hoon era un hombre en sus cuarenta bastante maduro, apuesto y estable pero no quería una relación. En especial por Aeri, su hija tenía apenas siete años y no quería hacerla pasar por todo ese proceso de una relación, además de que su jefe tenía un hijo de diecinueve, la idea no le gustaba en absoluto. Fue un milagro que su pequeña estuviera con Sora en esa situación o hubiese sido un desastre el encuentro con su pareja destinada.
—¿Mi pareja destinada? —Murmura para si mismo. Que tontería acababa de decir, puede que lo fuera, se sentía como eso pero no. Donghae, Lee Donghae era demasiado joven para el y obviamente no querrá reclamarlo cuando este consciente y sepa que si está con Hyukjae será el padrastro de una niña de siete años. Claro que se negara y ese solo será un recuerdo raro y divertido en el pasado. —No te ilusiones, ignoremos el cosquilleo en la piel y las ganas de dejarse llevar — Se repite a sí mismo en un absurdo monologo que no cree.
Desbloquea su teléfono y va a la galería, donde las fotos de su pequeña están en un álbum, su piel pálida y cabello negro, ojos grandes y nariz recta, podría pasar como hija de Donghae...
—¡No! Hyukjae concéntrate —Se repite a si mismo dándose una palmada en la mejilla. ¿Donghae? Era Lee Donghae, era solo el chico que se le atravesó en la calle y que muy pronto saldría de su vida. Aeri no tenía porque tener un padrastro que fácilmente sería su hermano mayor, el no debe pasar por ese proceso y tampoco arriesgarse a que su hija se enoje con él. Era suficiente con que le preguntara por su otro papá, hace tiempo esas indagaciones se habían detenido y no quería volver a estas.